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viernes, 8 de abril de 2016

Para leer sin polémicas la “Amoris Laetitia”


Año 12, número 570
Luis-Fernando Valdés

El Papa publicó el esperado documento sobre la familia. Francisco presenta un ambicioso proyecto pastoral para rescatar y consolidar la institución familiar, pero las polémicas previas impiden reconocerlo. Para entender la “Amoris Laetitia” (AL), hay que superar la dicotomía entre romper con lo anterior (progresismo) y aplicar con rigidez las normas generales (conservadurismo).

Papa Francisco publicó la exhortación apostólica "Amoris laetitia",
un documento sobre el amor cristiano en la familia.
(Foto: www.infobae.com)


1. Los temas doctrinales sobre la familia. Como en algunos medios se había especulado que este documento cambiaría las grandes verdades sobre el matrimonio y la familia, lo primero que hay que decir es que éstas fueron explícitamente reafirmadas por Francisco.
Por dar un solo ejemplo, las notas de exclusividad, indisolubilidad y apertura a la vida como propiedades del matrimonio son expresamente reafirmadas en los nn. 53, 62, 77, 86, 123, 134,178 y 243.

2. La finalidad de AL. Fruto de dos sínodos de obispos sobre la familia, este documento pretende dar la buena nueva del anuncio cristiano sobre la familia (n. 1), en el contexto del mundo actual, para “ampliar nuestra mirada y reavivar nuestra conciencia sobre la importancia del matrimonio y la familia” (n. 2).
El Santo Padre pretende dos objetivos: estimular que se valore el modelo de las familias cristinas y alentar; y llevar misericordia “allí donde la vida familiar no se realiza perfectamente o no se desarrolla con paz y gozo” (n. 5).

3. Superar la dicotomía entre lo doctrinal y lo pastoral. Francisco comenta que las discusiones de los dos sínodos sobre la familia plantearon complejas cuestiones doctrinales, morales, espirituales y pastorales que requieren ser profundizados con libertad, y explica que si la reflexión “es fiel a la Iglesia, honesta, realista y creativa”, nos ayudará a “encontrar mayor” claridad (n. 2).
Y luego el Papa explica que las polémicas tanto en los medios como entre ministros de la Iglesia, se deben a dos extremos. Por una parte, el “un deseo desenfrenado de cambiar todo sin suficiente reflexión o fundamentación”; y, por otra, “la actitud de pretender resolver todo aplicando normativas generales o derivando conclusiones excesivas de algunas reflexiones teológicas” (n. 2).

4. El papel del Magisterio. El Santo Padre enuncia un principio de interpretación muy importante: “no todas las discusiones doctrinales, morales o pastorales deben ser resueltas con intervenciones magisteriales” (n.3).
En otras palabras, las discusiones (p. ej. sobre los divorciados vueltos a casar, etc.) se debe a la dificultad de la aplicación de las normas generales a los casos concretos, ya que esta aplicación se realiza mediante la prudencia.
“Es verdad, dice el Papa, que las normas generales presentan un bien que nunca se debe desatender ni descuidar, pero en su formulación no pueden abarcar absolutamente todas las situaciones particulares” (n. 304).
Y esto no es ninguna novedad de Francisco, sino que es doctrina de Santo Tomás de Aquino, citada por el Papa en el n. 304: “aunque en los principios generales haya necesidad, cuanto más se afrontan las cosas particulares, tanta más indeterminación hay” (Suma Teológica, I-II, q. 94, a. 4). Por eso, no se debe pretender que el Magisterio dicte reglas generales para cada caso concreto.

Francisco recomienda que no se haga “una lectura general apresurada” (n. 7) de AL. Y, si se nos permite, añadiríamos que tampoco se lea buscando polemizar, sino que AL sea estudiada como un programa práctico para ayudar a que las familias, desde sus realidades concretas, puedan vivir el proyecto divino sobre la familia.

viernes, 15 de enero de 2016

Libro del Papa: ¿cambió ya la moral?

Año 12, número 558
Luis-Fernando Valdés

En el reciente libro de Francisco sobre la misericordia, el Santo Padre habla con indulgencia de la homosexualidad y de los divorciados. ¿El Papa rebaja las exigencias morales, a nombre de la misericordia?

Nuevo libro entrevista del Papa Francisco.
(Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa)
1. Un libro entrevista. El prestigioso vaticanista italiano, Andrea Tornielli, entrevistó al Papa Francisco sobre un tema central de su pontificado: la misericordia. El Santo Padre aclaró a los editores que esta obra “es experiencia. Es vida. Es mi vida, es cómo he experimentado la misericordia de Dios”.
El título de este libro, “El nombre de Dios es misericordia”, está tomado de una frase de Benedicto XVI, que luego asumió el Papa Francisco, quien explicó: “Yo no he descubierto el tema de la misericordia. Mis predecesores han hablado sobre él, y yo estoy continuando ese camino que han marcado”. (ABC.com, 12 ene. 2016)

2. El núcleo del problema. Curiosamente, aunque la misericordia divina es un tema capital del Cristianismo, hablar de ella hoy ha suscitado malos entendidos. En concreto, durante el primer Sínodo de los Obispos sobre la familia en 2014, a modo de hipótesis el Card. Walter Kasper propuso –a nombre de la misericordia– que los divorciados vueltos a casar pudieran recibir la Comunión sacramental. Así se formó una especie de temor que se utilizara la misericordia como pretexto para rebajar las exigencias morales del Cristianismo.
Ese antecedente del Sínodo puso en contraposición dos puntos esenciales: las verdades morales y la atención pastoral a los que se encuentran en situaciones que contradicen algún aspecto de la moral católica.
De ahí surgen dos modos de entender la misericordia. Uno, adecuado, que consiste en Dios ayuda a levantarse al que ha caído para que siga intentando vivir la moral enseñada por Cristo y transmitida por la Iglesia. Y otro, erróneo, que presupone que la misericordia es un pretexto para mitigar las exigencias morales.

3. La novedad de la misericordia. Ante este panorama, el título del nuevo libro puede provocar en unos la inquietud de la heterodoxia y en otros la falsa de ilusión de un cambio doctrinal.
Por eso, el Secretario de Estado vaticano, el Card. Parolin, explicó: “no esperen revelaciones, no esperen noticias inéditas”. En realidad, la novedad de esta obra es acercar a los fieles a la misericordia. El libro “abre las puertas y concede el don gratuito de conocer la misericordia”, afirmó también el cardenal.

4. Temas polémicos y misericordia. Después de este libro, ¿qué cambia en la Iglesia respecto a las personas homosexuales y a los divorciados vueltos a casar? No cambia la doctrina, pero sí cambia el acento. Ahora se hace más patente que antes la actitud de acoger al que está en problemas.
Como ejemplo, en la entrevista el Papa Francisco toma un recuerdo de propia vida para ilustrar la misericordia hacia los divorciados. “Yo tengo una sobrina que se ha casado civilmente con un hombre antes de que éste obtuviera la nulidad matrimonial. Querían casarse, se amaban, querían hijos y han tenido tres (...) Este hombre era tan religioso que todos los domingos, yendo a misa, iba al confesionario y le decía al sacerdote: ‘Sé que usted no me puede absolver, pero he pecado en esto y en aquello otro, deme una bendición’. Esto es un hombre formado religiosamente”.

Francisco no ha cambiado la doctrina de Jesús, al contrario la ha hecho más luminosa, porque ha hecho llegar con gestos patentes la misericordia de Dios a todas personas, especialmente a las que se encuentran en situaciones morales complejas.

sábado, 24 de octubre de 2015

La hermenéutica del Sínodo

Año 11, número 546
Luis-Fernando Valdés

Termina el Sínodo de la familia. Durante tres semanas, los medios presentaron una Iglesia católica dividida en dos bandos. Francisco puso en guardia sobre la “hermenéutica de conflicto”. Entonces, ¿cuál es la correcta clave de lectura para entender el Sínodo?


1) Las divergencias. La visión dialéctica presentada por los medios sí tiene un fundamento real, porque hay dos posturas sobre el modo de entender la ‘atención pastoral’ de los divorciados vueltos a casar y de las personas homosexuales.
Ciertamente, las opiniones de algunos padres sinodales sobre la admisión a la comunión sacramental sí implicaban ‘cambios doctrinales’, como la propuesta del Cardenal alemán Reinhard Marx, quien pidió considerar seriamente “la posibilidad –mirando cada caso individualmente y no de modo general– de admitir a los divorciados vueltos a casar a los sacramentos de la Penitencia y la Santa Comunión”. (ACI/EWTN, 17 oct. 2015)
Pero ya el Papa, durante la conferencia de prensa en el vuelo de Estados Unidos a Italia, recordó que “los divorciados no están excomulgados”, pero afirmó que le parece “muy simplista” decir “que la solución para estas personas es que puedan comulgar”. (ACI, 28 sep. 2015)
Además, Mons. Mark Coleridge, Arzobispo de Brisbane (Australia), explicó que el trabajo del Sínodo en los grupos por idiomas mostró que “no existe apoyo para el cambio de la enseñanza de la Iglesia, lo que muestra que se mantendrá intacta”. (ACI, 19 oct. 2015)

2) Lo destacado. Algunos temas muy importante pasaron casi desapercibidos por los medios internacionales, como el reconocimiento de los padres sinodales a las familias que con gran sacrificio viven fielmente las exigencias de la fe.
Tampoco se enfatizó mucho que el Papa ha querido que el Sínodo sirva para recordar que “la verdad de que la familia es el camino que Dios ha establecido para la creación y el gran regalo de Dios para el mundo”. (Homilía, 4 oct. 2015)

3) Las acciones. El Papa Francisco suele dar grandes mensajes también mediante acciones llenas de significado. Durante el Sínodo, el Papa canonizó a un matrimonio ejemplar, Louis Martin y Marie Zelie Guérin, quienes “vivieron el servicio cristiano en la familia, construyendo cada día un ambiente lleno de fe y de amor; y en este clima brotaron las vocaciones de las hijas, entre ellas santa Teresa del Niño Jesús”. (Homilía, 18 oct. 2015)
Otra decisión llena de significado fue la erección de un nuevo dicasterio (secretaría o ministerio) para la familia, los laicos y la vida. Esto es una señal que indica que el cuidado de la familia ahora será una prioridad para la Iglesia.

4) La hermenéutica de conflicto. El Sínodo se desarrolló entre dos polos: la fidelidad a la doctrina perenne y la misericordia hacia quienes se encuentran en situaciones familiares complejas. El Papa Francisco nos ha mostrado un gran liderazgo para buscar la compatibilidad de la ortodoxia doctrinal y la acción pastoral.
El fondo del Sínodo no siempre fue entendido por algunos medios internacionales, pues lo que estaba en juego no era admitir en la Iglesia el divorcio y la homosexualidad. Más bien, se trataba de dar respuestas para superar la actual crisis sobre la familia, porque de esto depende el futuro no sólo de la Iglesia sino también de la humanidad.

Redescubrir la familia tal como fue diseñada por Dios y favorecerla, en el contexto de la actual encrucijada social y cultural; ésta es la verdadera clave de lectura del Sínodo, desde la que se comprenden plenamente tanto las discusiones de los padres sinodales como las acciones tomadas por el Santo Padre.

sábado, 8 de agosto de 2015

Excomunión y divorciados, ¿qué ha cambiado?

Año 11, número 535
Luis-Fernando Valdés

El Papa volvió a tocar un tema sensible. Afirmó que los divorciados vueltos a casar no están excomulgados. Aunque esto no es una doctrina nueva, ¿por qué era muy importante que Francisco la volviera a mencionar?

1) Primero veamos lo que dijo el Papa, en el discurso pronunciado durante la Audiencia general del miércoles 5 de agosto. El Santo Padre continuó su catequesis sobre la familia y, en esta ocasión, habló de la atención pastoral de los divorciados vueltos a casar.
Francisco explicó que si bien esta situación contradice el Sacramento del matrimonio, la Iglesia “con su mirada de maestra que viene de un corazón de madre … animado por el Espíritu Santo, busca siempre el bien y la salvación de las personas”.
El Pontífice, citando a Juan Pablo II (Familiaris consortio, 84), añadió que la Iglesia siente el deber “por amor de la verdad” de “discernir bien las situaciones”, por ejemplo, entre quienes han sufrido una separación  y quienes la han provocado.
Luego, Su Santidad urgió a desarrollar en las comunidades católicas una “acogida real” a las personas que viven estas situaciones. Y añadió la frase que dio la vuelta al mundo: “Después de todo, ¿cómo podríamos aconsejar a estos padres hacer de todo para educar a los hijos a la vida cristiana, dando ellos el ejemplo de una fe convencida y practicada, si los tenemos alejados de la vida de la comunidad como si fueran excomulgados?”
E inmediatamente reiteró que “estas personas no son de hecho excomulgadas, no están excomulgados, y no deben ser absolutamente tratadas como tales: ellas forman parte siempre de la Iglesia”.

2) Quedó muy claro que una persona divorciada y vuelta a casar sigue perteneciendo a la Iglesia y debe ser acogida. Pero no todos los católicos lo saben, ya que la confusión entre divorcio (sólo en el caso de los vueltos a casar) y excomunión no es casual, pues coincide que en ambos casos esas personas no pueden recibir de modo ordinario los sacramentos. Pero hay una gran diferencia entre ambas situaciones.
Así lo explicó a Europa Press el canonista español, Jorge Otaduy: “La excomunión es una pena canónica que responde a un delito [como la herejía o el aborto] y uno de los efectos es que quien está excomulgado no puede participar en los Sacramentos, pero el divorcio nunca ha sido un delito y por tanto nunca ha estado penado desde el punto de vista canónico”.
La razón por la que los divorciados vueltos a casar no pueden comulgar (porque sí pueden asistir a Misa) es que su situación no es coherente con lo que la Comunión sacramental simboliza y hace presente: el matrimonio místico entre Cristo y su Iglesia, el cual es indisoluble.

3) El Papa exhortó a los obispos y sacerdotes “a manifestar abiertamente y coherentemente la disponibilidad de la comunidad a acogerlos y a animarlos, para que vivan y desarrollen cada vez más su pertenencia a Cristo, y a la Iglesia”.
Y con su habitual sentido práctico, Francisco animó a los divorciados y vueltos a casar a que participen en la vida eclesial “con la oración, con la escucha de la Palabra de Dios, con la frecuencia a la liturgia, con la educación cristiana de los hijos, con la caridad y el servicio a los pobres, con el compromiso por la justicia y la paz”.

Entonces, ¿qué es lo novedoso en el discurso del Papa? No es novedad la postura oficial de la Iglesia sobre los divorciados vueltos a casar, pero si es novedoso el impulso que el Santo Padre quiere dar para que estas personas se reincorporen pronto a la Iglesia.