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viernes, 16 de noviembre de 2018

De Galileo a Francisco. La nueva relación de ciencia y religión

Año 14, número 705
Luis-Fernando Valdés

El Papa Francisco en su encuentro con los miembros
de la Pontificia Academia de las Ciencias. 
Después de siglos de desencuentros entre los científicos y la religión católica, el Papa Francisco propone un nuevo esquema de cooperación entre los dos ámbitos, para el cuidado del planeta y el desarrollo de la sociedad.

1. Un nuevo modelo de diálogo. Aunque es muy conocido el Caso Galileo, quizá pocos saben que la Santa Sede cuenta con una institución para fomentar el diálogo con los científicos: la Academia Pontificia de las Ciencias, que tiene entre sus miembros a varios ganadores del Premio Nobel.
Durante la Asamblea plenaria de este año (el 12 nov.), el Papa dirigió un histórico mensajea la comunidad científica, en el que propuso un paradigma de cooperación social como modelo de relación entre las ciencias y la religión.
Francisco explicó que el mundo de la ciencia, que antes tenía “actitudes de desconfianza hacia los valores espirituales y religiosos”, hoy día ha cobrado consciencia de ser parte de la sociedad, y por eso le recordó que está llamado “a servir a la familia humana y su desarrollo integral”.

2. Un panorama enorme para la ciencia. Francisco, un Papa muy sensible a los problemas sociales que hacen sufrir a los pueblos, propuso a la comunidad científica algunos temas para servir mejor a la sociedad.
Las situaciones más urgentes son la “inmensa crisis del cambio climático en curso” y la amenaza nuclear, junto con “salvaguardar la salud del planeta y de las poblaciones”, ya que la salud que está en peligro “por todas las actividades humanas que utilizan combustibles fósiles y la deforestación del planeta”.
Ante este amplio horizonte, el Papa les recordó a los académicos que tienen como vocación “identificar avances innovadores en todas las disciplinas principales de la ciencia de base y reconocer las fronteras entre los diversos sectores científicos, en particular en física, astronomía, biología, genética y química”.

3. Compartir el conocimiento con los países en desarrollo. Con una frase de Pablo VI, el Papa Francisco pidió a los científicos que vivan la “caridad del conocimiento”, es decir, que compartan con los pueblos menos desarrollados los logros científicos “en materia de nutrición, salud, educación, conectividad, bienestar y paz”. 
Francisco, les pidió a nombre de esos pueblos, que su “investigación pueda beneficiar a todos”, para que los países sean “alimentados, saciados la sed, curados y educados”; y también exhortó a políticos y economistas a que atiendan las indicaciones de la ciencia para proceder con mayor certeza hacia el bien común, en beneficio especialmente de los pobres y necesitados, y hacia el respeto al planeta.

Epílogo. El Papa Francisco ha convertido las crisis sociales en el “lugar de encuentro” por excelencia. Así como ha fomentado que las religiones trabajen juntas en la ayuda a los pobres y a los migrantes, ahora el Pontífice propone que la relación de las ciencias con la religión se base no sólo en el diálogo académico, sino también en la ayuda para buscar soluciones a los problemas sociales. Trabajar juntos por los más necesitados es un novedoso y excelente modelo de diálogo.

sábado, 1 de septiembre de 2018

El agua, un derecho olvidado

Año 14, número 694
Luis-Fernando Valdés

Mientras que las noticias políticas, económicas e incluso deportivas, captan la atención de la mayoría, silenciosamente continúa la destrucción de reservas de agua, bosques y medio ambiente. La crisis ecológica debe seguir siendo noticia.

Una fuente de alegría. En el Día Mundial del Agua,
una niña juega con agua en Bagalore, India. (Foto)
1. Un Jornada por la naturaleza. El Papa Francisco ha comprometido su pontificado con la causa del cuidado del planeta, al que llama “nuestra casa común”, como podemos observar desde el hecho que eligió el nombre de Francisco, en honor del santo que amaba la creación, hasta la publicación de la primera encíclica en la historia de la Iglesia sobre la ecología, Laudato si’, cuyo título fue tomado del cántico de las creaturas de San Francisco de Asís.
Además, en 2015, el Pontífice argentino instituyó la Jornada Mundial de Oración por la Naturaleza, para pedir lo que había sugerido en la mencionada encíclica, a saber, una ecología integral que cuide de las personas y del medio ambiente. Un dato importante es que cada año esta Jornada se celebra con los ortodoxos.

2. La crisis mundial del agua. Este año la Jornada por la naturaleza tiene lugar el 1º de septiembre y coincide con la Semana Mundial del Agua 2018, llevada a cabo en Estocolmo (Suecia), del 26 al 31 de agosto, con el tema “agua, ecosistemas y desarrollo humano”.
Las cifrasde la agencia UN Water de la ONU son escalofriantes. En 2007, alrededor de 1.2 mil millones de personas, casi una quinta parte de la población mundial, vivían en zonas de escasez; y se espera que en 2025 sean 1,8 mil millones las personas que vivan en países o regiones con escasez absoluta de agua, y que dos tercios de la población mundial podría estar en condiciones de “estrés hídrico”.
A eso hay que añadir que, con el escenario actual de cambio climático, se espera que en 2030 la escasez de agua en algunos lugares áridos y semiáridos desplazará entre 24 millones y 700 millones de personas.

3. El agua como Derecho humano. La Santa Sede comparte la preocupación por esta crisis de escasez de agua potable y propone la urgencia de defender el “derecho del agua para todos”, para poder garantizar su acceso a todos los pueblos.
Así lo hizo también el Papa en un mensajeque dirigió el año pasado a los participantes en el seminario “Derecho Humano al agua”, organizado por la Pontificia Academia de las Ciencias. El Pontífice expresó que esta cuestión “no es marginal, sino fundamental y muy urgente”.
Detalló Francisco en que es un tema “fundamental”, porque “donde hay agua hay vida, y entonces puede surgir y avanzar la sociedad”. Añadió que es “urgente” porque “nuestra casa común necesita protección” y advirtió que “no toda agua es vida: sólo el agua segura y de calidad”.
Además, el Papa subrayó lo que ya había escrito en Laudato si’ (n. 30): que “toda persona tiene derecho al acceso al agua potable y segura; ya que este es un derecho humano básico y una de las cuestiones nodales en el mundo actual” 

Epílogo. La crisis ecológica y especialmente la escasez de agua deberían ser siempre noticia que atrajera a la atención. Ante el acostumbramiento o la indiferencia de la opinión pública, resulta muy importante que una importante voz moral como la Iglesia remueva tanto a los ciudadanos como a las autoridades de los países, para cuidar la casa común y usar el agua con un gran sentido solidario.

sábado, 21 de julio de 2018

Centenario de Mandela, ¿superado el apartheid?

Año 14, número 688
Luis-Fernando Valdés

El 16 de julio se cumplieron 100 años del natalicio
de Nelson Mandela, quien consiguió abolir la política
 de segregación racial en Sudáfrica. (Foto)
El mundo festeja los 100 años del natalicio de Nelson Mandela, el líder sudafricano que venció la batalla pacífica contra la segregación racial. Pero los datos son fríos y la discriminación por motivos raciales continua en pleno siglo XXI. Por eso, el legado de “Madiba” es muy importante también hoy.

1. De activista a presidente. Nelso Rolihlahla Mandela (1918-2013), también conocido por su nombre tribal, “Madiba”, fue un abogado, activista contra el apartheid, político y filántropo sudafricano. Fue el primer presidente de su país elegido democráticamente y gobernó de 1994 a 1999.
En 1962 fue arrestado y acusado de conspiración para derrocar al gobierno. Condenado a cadena perpetua, estuvo 27 años en prisión, pero por la mediación de campañas internacionales fue liberado en 1990. En medio de una gran convulsión social, intervino en las negociaciones políticas con el presidente Frederik de Klerk para abolir el apartheid.

2. La lucha de Madiba. “Apartheid” significa “separación” en afrikáans, que es la lengua holandesa hablada en áfrica, y fue el nombre de un sistema de segregación racial en Sudáfrica, que consistía en la creación de lugares separados, tanto habitacionales como de estudio o de recreo, para los diferentes grupos raciales, en el poder exclusivo de la raza blanca para ejercer el voto y en la prohibición de matrimonios entre blancos y negros.
Mandela apoyó las manifestaciones pacíficas contra este sistema, y por eso fue arrestado y enjuiciado. La declaración de Mandela en ese juicio se hizo célebre: “He luchado contra la dominación de los blancos y contra la dominación de los negros. He deseado una democracia ideal y una sociedad libre en que todas las personas vivan en armonía y con iguales oportunidades. Es un ideal con el cual quiero vivir y lograr. Pero si fuese necesario, también sería un ideal por el cual estoy dispuesto a morir.”

3. “El largo camino hacia la libertad”. Ése es el título de la autobiografía de Mandela, y son palabras vigentes, porque el racismo sigue presente en los países donde persiste la pobreza y la desigualdad. 
Según un documento de la Comisión de la ONU para América Latina (CEPAL), “los pueblos indígenas, afrolatinos y afrocaribeños de la región han padecido siglos de exclusión y la mayoría de ellos vive ahora en situación de pobreza”.
Según informó el Washington Post, la nación con mayor proporción de racistas resultó ser Hong Kong, donde aproximadamente el 71,8% se negó a vivir junto a una persona de diferente raza. Luego siguen Bangladesh, con el 71,7%; Jordania, con 51,4%; y la India, con 43,5 por ciento.

4. Formas nuevas de racismo. La Santa Sede ya desde 1988 alertaba sobre las “formas inéditas de racismo” (ver). Se trata de los no nacidos que son sometidos a experimentos, a través de las técnicas de procreación artificial, la utilización de “embriones sobrantes”, la clonación terapéutica, abortos para extraer los órganos, etc.
De esta manera, se ha creado una nueva “subcategoría de seres humanos” destinada esencialmente al confort de algunos. Esos bebes no nacidos están sometidos a una “nueva y terrible forma de esclavitud”.

Epílogo. En septiembre de 1995, Juan Pablo II, en una visita a Sudáfrica, afirmó que “la solidaridad es … la respuesta necesaria para superar el complejo fracaso moral constituido por los prejuicios raciales y las rivalidades étnicas”.
Como esa solidaridad tiene su fundamento en que todos los seres humanos hemos sido creados a imagen de Dios, y por eso tenemos el mismo origen y un idéntico destino, sigue vigente la contribución del mensaje cristiano para superar la discriminación racial.


sábado, 7 de julio de 2018

Para dar voz a los migrantes

Año 14, número 686
Luis-Fernando Valdés

Hace cinco años, Francisco, recién elegido Papa, nos sorprendió con un viaje a la isla de Lampedusa, icono del drama de los que emigran hacia Europa. Esa visita marcó un aspecto central de su pontificado: la defensa de los migrantes. ¿Qué solución propone el Pontífice?

Rescate en el Mediterráneo. Con frecuencia naufragan
los balseros que van hacia Lamepedusa (Italia).
El Papa alabó la tarea de los rescatistas. (Foto)
1. A cinco años de Lampedusa. Fue el 8 de julio de 2013, a sólo tres meses del inicio de su Pontificado, cuando el Papa visitó la isla italiana de Lampedusa, puerto por donde llegan cada día centenares de balseros a Europa y, a la vez, sitio donde mueren ahogados muchos de ellos.
En aquella ocasión, Francisco expresó que hacía esa visita para “despertar nuestras conciencias, para que lo que ha sucedido no se repita”. Para recordarlo, el reciente 6 de julio, el Papa celebró una Misa en la Basílica de San Pedro, en la que participaron migrantes y socorristas.

2. Una respuesta a medias. En la homilíade esa Misa, el Pontífice recordó que en aquel viaje hace cinco años, él se hizo eco del “perenne llamado a la humana responsabilidad”, tomado de Génesis 4: “¿Dónde está tu hermano?, la voz de su sangre grita hasta mí”. Y lamentó que las respuestas a esta llamada –aun siendo generosas– “no han sido suficientes” y, en consecuencia, “hoy nos encontramos llorando a millares de muertos”.

3. Injusticias contra los migrantes. El Papa denunció también el silencio ante las injusticias que se comenten contra los migrantes. Se trata más bien de muchos silencios: “el silencio del sentido común, el silencio del ‘siempre se ha hecho así`, el silencio del ‘nosotros’ contrapuesto al ‘vosotros’.”
Francisco, una vez más, insistió que los migrantes y los refugiados “son víctimas de esa cultura del descarte”, es decir, de una mentalidad que considera que las personas son seres desechables cuando no se les considera útiles.
También habló de la “hipocresía estéril” de quien no quiere “ensuciarse las manos”, la cual es una “tentación muy frecuente también en nuestros días”, que se traduce en “una cerrazón respecto a quienes tienen derecho, como nosotros, a la seguridad y a una condición de vida digna, y que construye muros ―reales o imaginarios― en vez de puentes”.

4. Una respuesta práctica. El Obispo de Roma repitió su propuesta práctica para ayudar a los migrantes. “Frente a los desafíos migratorios de hoy, la única respuesta sensata es la de la solidaridad y la misericordia”, dijo.
Según el Papa ésta es “una respuesta que no hace demasiados cálculos”, pero exige “una división equitativa de las responsabilidades, un análisis honesto y sincero de las alternativas y una gestión sensata”. 
Se trata de “una política justa es la que se pone al servicio de la persona, de ‘todas’ las personas afectadas; que prevé soluciones adecuadas para garantizar la seguridad, el respeto de los derechos y de la dignidad de todos; que sabe mirar al bien del propio país teniendo en cuenta el de los demás países, en un mundo cada vez más interconectado”.

Epílogo. La voz del Papa, en este mundo globalizado, sigue siendo “la voz de los que no tienen voz” (frase acuñada por Juan Pablo II). La cercanía de Francisco a los migrantes es fundamental, porque los migrantes quedan en “tierra de nadie”: lejos de su patria y sin derechos en un país ajeno. 
Por ahora, la voz del Pontífice es un medio importante para que la opinión pública internacional no deje a los migrantes en el olvido y para que exigir que sean respetados los derechos de quienes quedan al desamparo, lejos de su tierra, lejos de los suyos.


viernes, 23 de febrero de 2018

Genocidio silencioso

Año 14, número 668
Luis-Fernando Valdés

En pleno curso de 2018, aún hay lugares de nuestro planeta en el que se vive un exterminio étnico: Sudán del Sur y la República Democrática del Congo. ¿Cómo vivir desde la distancia la solidaridad hacia las víctimas?

Los restos de un ataque a un campo de Naciones Unidas
en Malakal, Sudán del Sur, en febrero 2016.

(Foto: NYT/Getty)
1. Tragedia olvidada. Sudán del Sur fue reconocido por la ONU como nación independiente en 2011, después una larguísima guerra 1983-2005 en contra del presidente Gaafar Nimery que pretendía imponer la ley islámica (Sharia), y tras un periodo breve en el que fue parte de Sudán (2005-11).
Sin embargo, actualmente ahí se encuentran en guerra al menos siete grupos armados, que acusan al gobierno de querer permanecer indefinidamente en el poder. En la respuesta del ejercito sursudanés muchas aldeas han sido arrasadas, cientos de mujeres y niñas violadas, y un número sin determinar de civiles han sido asesinados.
El saldo han sido 2. 5 millones de muertos y dos millones de refugiados. Por eso, la misionera española Yudith Pereira residente en ese país afirma que “lo que está ocurriendo es un genocidio silencioso”. Cabe recordar que por genocidio se entiende la represión llevada a cabo por un gobierno para eliminar a una etnia, grupo religioso, etcétera de su propio país.

2. Represión gubernamental. De igual manera, la República Democrática del Congo (RDC) ha sufrido un par de guerras civiles recientes, que cobraron casi 4 millones de vidas humanas. Actualmente, hay un par de zonas de guerra al este del país, en grandes áreas controladas por paramilitares de la etnia ruandesa tutsi, que han obligado a más de 4 millones de civiles a abandonar sus hogares.
La situación actual de la RDC es crítica. En un mensaje reciente de la Conferencia Episcopal del país, los obispos protestaron por la represión del gobierno hacia la Iglesia Católica: “¿Por qué tantos muertos y heridos, tantos arrestos, secuestros, ataques a parroquias y comunidades religiosas, humillaciones, tortura, intimidaciones, profanación de iglesias, prohibición de la oración? ¿Qué crímenes han cometido estos cristianos y ciudadanos congoleños?”

3. Solidaridad desde la lejanía. Como señal de comunión y solidaridad hacia los millones de víctimas de ambos conflictos, el Papa Francisco convocó a una Jornada de oración y ayuno por la paz, celebrada el 23 de febrero y ofrecida por estos dos países. El Pontífice extendió su invitación a los fieles no católicos y no cristianos, pues Francisco confía en que las religiones pueden contribuir a la consolidación de la paz.
Hay una gran esperanza que esta convocatoria ponga de nuevo ante las cámaras de televisión a estas zonas tan injustamente castigadas por la guerra. Y junto con eso también esta Jornada ayudará para que muchas personas tengan la oportunidad de ver que la instauración de la paz requiere de una ayuda sobrenatural, a la que invocamos con la oración y el ayuno.

Epílogo. Cuando visité el Museo de la Memoria y la Tolerancia, en la Ciudad de México, que está dedicado a exponer los genocidios del s. XX, entendí que el silencio fue un factor clave que permitió que sucedieran estas tragedias.
Por eso, la Jornada de ayuno convocada por Francisco, junto con sus frutos espirituales y humanos, ha sido un modo estupendo de romper el silencio y del olvido, que impiden a la ayuda internacional detener esos genocidios. Hoy podemos ser solidarios con las víctimas, si contribuimos a que esos crímenes sean conocidos por millones de personas.


sábado, 18 de noviembre de 2017

La nueva “revolución social” del Papa

Año 13, número 654
Luis-Fernando Valdés

Francisco estableció celebrar una Jornada de los Pobres. ¿Por qué el Papa pone su atención en los necesitados? ¿Qué clase de revolución social pretende?   

El Papa Francisco en una visita sorpresa a
un barrio marginado de Roma (9 feb. 2015).
(Foto: AFP / El clarín)

1. El origen de esta iniciativa. El año pasado, mientras pronunciaba la homilía de clausura del Año de la Misericordia (13 nov. 2016), Francisco tuvo una idea que no estaba prevista en el texto preparado. (PCPNE, 13 jun. 2017)
El Pontífice estaba hablando de “no apartar los ojos de Dios que nos mira y del prójimo que nos cuestiona… especialmente al hermano olvidado y excluido”, cuando añadió de modo espontáneo: “a la luz de estas reflexiones, quisiera que hoy fuera la ‘Jornada de los pobres’.”
Y este deseo se convirtió en realidad, pues Francisco instituyó que se celebre en toda la Iglesia, en el penúltimo domingo del tiempo litúrgico ordinario (cuya fecha es variable), la Jornada de los Pobres, que se llevará a cabo por primera vez este domingo 19 de noviembre.

2. Hechos y no palabras. En su Mensaje para esta Primera Jornada de los Pobres, Francisco sale al paso del contraste entre las “palabras vacías” que hablan de ayuda a los necesitados y la realidad de los “hechos concretos” con los que se auxilia a los desvalidos.
El Pontífice instituyó esta Jornada con el objetivo de ayudar “a las comunidades y a cada bautizado a reflexionar cómo la pobreza está en el corazón del Evangelio y sobre el hecho que, mientras Lázaro esté echado a la puerta de nuestra casa (cf. Lc 16,19-21), no podrá haber justicia ni paz social”. (Carta “Misericordia et Misera”, 20 nov. 2106)

3. Una idea revolucionaria. La pobreza ha sido un problema social, que durante siglos la Iglesia buscó paliar con obras de beneficencia; pero desde el siglo XIX, cuando el problema tomó una dimensión global, la respuesta de la Iglesia ha tomado diversos cauces, que van desde las actividades de asistencia de la Madre Teresa de Calcuta, hasta acciones subversivas de algunas Teologías de la Liberación.
El Papa Francisco con esta Jornada busca expresamente romper la dialéctica dañina de “pobres contra ricos”, y para eso sugiere iniciativas que ayuden tanto a remediar la situación de los pobres, como a enriquecer espiritualmente a los pudientes mediante su solidaridad hacia los necesitados.

4. Pobreza y evangelización. Francisco explica que ayudar a los pobres es vivir el corazón del Evangelio. Por eso, sugiere que una manera clave de difundir la fe, en la cultura de hoy, consiste en ayudar a las personas a encontrar a Cristo en el próximo que está más necesitado.
El Papa propone las actividades de voluntariado como un verdadero “encuentro” con los pobres, pero pide que el “compartir” nuestros bienes con ellos no sean un gesto aislado, sino un “estilo de vida”.
Y explica que esta forma de vida produce alegría y serenidad espiritual, porque “se toca con la mano la carne de Cristo”. Y añade que, si realmente queremos encontrar a Cristo, es necesario que “toquemos su cuerpo en el cuerpo llagado de los pobres”.

Epílogo. Ésta es la verdadera revolución de Francisco: integrar en una sola iniciativa dos de las grandes preocupaciones de los últimos pontífices: aliviar la pobreza y recristianizar la sociedad. Lo revolucionario de la Jornada de los Pobres radica en hacer de una causa social el cauce para reevangelizar a la sociedad occidental.
No se trata de retórica social, sino de coherencia con el Evangelio, que nos dice que a Cristo lo encontramos no sólo en los medios espirituales (Escritura, Sacramentos), sino también en el prójimo: cuando le diste de comer a un hambriento, “a mí me lo hiciste” (Mateo 25,45).