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viernes, 19 de octubre de 2018

Médicos franceses protestan por mensaje del Papa

Año 14, número 701
Luis-Fernando Valdés

La Orden de Médicos de Francia se manifestó consternada por los “términos violentos” de Francisco, porque el Pontífice comparó el aborto con la contratación de un sicario. ¿Qué hay detrás de este conflicto de palabras?

El Dr. Patrick Bouet del Consejo Nacional de médicos
de Francia protestó que el Papa comparara
 abortar con contratar un sicario. (Foto)
1. El contexto. El pasado 10 de octubre, en la tradicional Audiencia general de los miércoles, el Papa dio una catequesis sobre el Quinto Mandamiento, “No matarás”, al que describió como una “muralla” erigida como “defensa del valor fundamental en las relaciones humanas: el valor de la vida”.
 En su discurso, Francisco hizo un nuevo llamamiento a la defensa de la vida humana, en el que advirtió que el aborto no puede ser una solución “para resolver un problema”. 
El Obispo de Roma cuestionó: “¿Cómo puede ser terapéutico, civilizado, o simplemente humano un acto que suprime la vida inocente e indefensa en su florecimiento? Yo les pregunto: ¿Es justo ‘quitar de en medio’ una vida humana para resolver un problema? ¿Es justo contratar a un sicario para resolver un problema? 
Y el Papa mismo respondió: “No se puede, no es justo ‘quitar de en medio’ a un ser humano, aunque sea pequeño, para resolver un problema. Es como contratar a un sicario para resolver un problema”.

2. Una reacción desde Francia. Al día siguiente, 11 de octubre, el presidente del Consejo Nacional de la Orden de Médicos de Francia, el Dr. Patrick Bouet, dirigió una carta al Nuncio apostólico en ese país, Mons. Luigi Ventura. (La Croix, 17 oct. 2018)
El colegiado escribió que el Papa “ha pronunciado unas palabras muy duras sobre el aborto, que han consternado a la comunidad médica francesa a la que tengo el honor y la responsabilidad de representar”.
Con admirable respeto, el Dr. Bouet continuó: “Si bien entiendo que su Santidad, en nombre de su fe, desea defender los principios importantes para la Iglesia que dirige”, la Orden de Médicos, “no puede aceptar que se arroje así un anatema al conjunto del cuerpo médico, que termina siendo estigmatizado”.

3. Una protesta basada en un sofisma. El citado texto de Bouet basa su protesta en que los médicos “tienen  una vocación de escucha, ayuda y apoyo” para acompañar pacientes en los “momentos difíciles de la vida” y para “asegurarles un acceso a la interrupción voluntaria del embarazo en las mejores condiciones posibles”.
El Dr. Bouet hizo un sutil cambio de tema: dejó de lado el “matar a un inocente” del que habló el Papa y lo reemplazó por la “comprensión de los médicos” que ofrecen un aborto “en las mejores condiciones posibles”.
En otras palabras, para la Orden de Médicos quien facilita un aborto no es un sicario (un asesino) que elimina la vida de un humano por nacer, sino una persona amable porque ayuda a que una mujer pueda interrumpir su embarazo en las mejores condiciones clínicas. ¿Y dónde quedó para el Dr Bouet el bebé que resulta muerto?

Epílogo. Este episodio es un paradigma de la discusión actual sobre el aborto. Es el encuentro de dos posturas: por una parte, la de quien defiende la vida del nascituro es un “dato objetivo”, y, por otra, la de quien apela a los “datos subjetivos” (el sufrimiento de la mujer, la comprensión de su situación, etc.) para sostener que una mujer tiene derecho a abortar.
Hoy necesitamos más que nunca la fuerza moral que nos da ese “no matarás” para defender a los dos, la madre y su hijo: para respetar a la vida del inocente por nacer, y para dar otras opciones a la mujer y al hombre que sienten confusión ante la llegada de un nuevo ser para el que no están preparados.

domingo, 12 de agosto de 2018

Argentina: el dualismo y el aborto

Año 14, número 691
Luis-Fernando Valdés  

Cuando el Senado argentino votó en contra de la legalización del aborto, surgieron declaraciones que hablaban de “victoria” del nascituro o “derrota” de la mujer. Pero para atender debidamente tanto a quienes se encuentran en la situación de abortar o de haber abortado como a los niños por nacer, necesitamos superar esos esquemas dualistas.

La guerra de los pañuelos: verdes a favor del aborto,
azules a favor de la vida. (Fotos)
1. El debate. Finalmente, después de un intenso debate en las cámaras legislativas argentinas y de numerosas manifestaciones públicas, el Senado rechazó la propuesta de legalizar el aborto, el pasado 9 de agosto. Durante semanas, hubo una campaña a favor del aborto, simbolizada por un pañuelo verde, y también otra por la vida, la Marcha Federal Salvemos las dos Vidas, que tuvo un gran eco.

2. Afirmar a las dos personas. La mentalidad dualista afirma por separado la libertad y la vida. De hecho, hay un bloque que se autodenomina “pro choice”, que pone la decisión de la mujer por encima de la vida del nascituro. Y caen en el mismo dualismo quienes contraponen datos de salud pública (mujeres que mueren por abortar clandestinamente) a la vida del bebé.
Se deben afirmar las dos partes que entran en conflicto: la madre y su bebé. Primero, hay que reconocer que muchas mujeres se ven empujadas a abortar, por la presión familiar, por las dificultades económicas, por motivos de salud, etc. 
Y luego con valentía hay que afirmar que facilitar el aborto no es la solución ni psicológica, ni económica, ni clínica que esas mujeres necesitan. Hace falta una legislación que realmente se haga cargo de la situación de esas personas y les facilité atención médica y psicológica, y les ayudé con la gestación y crianza de su bebé.

3. Una cuestión humana, no sólo religiosa. Otra manifestación del dualismo que está presente en las discusiones sobre el aborto es creer que la defensa del derecho a la vida está vinculada a creencias religiosas.
Pero, como explica el jurista argentino, Juan B. Gonzalez Saborido, “nuestros argumentos pueden originarse en una sensibilidad religiosa y eso no tiene nada de malo, pero una vez en la esfera pública es su solidez la que los hace útiles para un debate que interpele a creyentes y no creyentes por igual”. (La Nación, 8 ago. 2018)
Tutelar la vida por nacer es una cuestión humana fundamental y, por eso, incluso pensadores ateos han defendido la vida. Uno de ellos es el famoso politólogo italiano, Norberto Bobbio(1909-2004), ateo y de izquierda, quien ante el debate por la legalización del aborto en Italia defendió la vida (1981).
Bobbio escribió: “He hablado de tres derechos. El primero, el del concebido, es el fundamental; los otros, el de la mujer y el de la sociedad, son derechos derivados. Por otro lado, y para mí este es el punto central, el derecho de la mujer y el de la sociedad, que suelen esgrimirse para justificar el aborto, pueden ser satisfechos sin necesidad de recurrir al aborto, evitando la concepción. Pero una vez hay concepción, el derecho del concebido sólo puede ser satisfecho dejándole nacer. Reenviar la solución al momento en el que la concepción ya se ha producido es huir del fondo del problema”. (Il Corriere della Sera, mayo de 1981, citado aquí)

Epílogo. La defensa de la vida por nacer debe ir de la mano de ayudar a las mujeres que se ven orilladas a abortar. Esa fue la gran enseñanza de la campaña en contra de la legalización del aborto llevada a cabo en Argentina. Entonces, aprendamos esa lección, que puede servir también en otros ámbitos de la vida pública, la de superar el dualismo y buscar soluciones para las dos partes.

sábado, 24 de marzo de 2018

Síndrome Down, aún incomprendido

Año 14, número 672
Luis-Fernando Valdés

Acabamos de celebrar el Día Mundial del Síndrome de Down, para apoyar a las personas con esta discapacidad, pero junto a estos festejos encontramos varias legislaciones que permiten eliminarlos antes de nacer. ¿Por qué se da este contraste?

La alegría de un niño con Síndrome Down
es un tesoro para su familia y la sociedad. (Foto: ACI)
1. Una fecha promovida por la ONU. En diciembre de 2011, a Asamblea General designó el 21 de marzo Día Mundial del Síndrome de Down. En su web, la ONU describe que este padecimiento “es una combinación cromosómica natural que siempre ha formado parte de la condición humana, existe en todas las regiones del mundo y habitualmente tiene efectos variables en los estilos de aprendizaje, las características físicas o la salud”.
La WDSD tiene como objetivos: a) aumentar la conciencia pública sobre la cuestión, b) recordar la dignidad inherente de las personas con discapacidad intelectual y c) resaltar la importancia de su autonomía e independencia individual.

2. Personas que son un tesoro. Quienes tenemos algún familiar con este síndrome somos testigos de tener un ángel lleno de amor con nosotros, como mi sobrinito Diego Maldonado. Pero, ante una cultura que sólo se fija en lo perfecto, es importantes que una voz tan importante como el Papa nos recuerde que estas personas son “un tesoro que Dios hace crecer a su manera”. (@Pontifex_es, 21 mar. 2018)
Es falso que estas personas nacen para sufrir. Sirva de muestra la carta que Bridget Brown, una actriz estadounidense con síndrome de Down, entregó al Pontífice el 21 de octubre del año pasado, en la que ella afirma que “el mundo necesita saber que no ‘sufro’ de Síndrome de Down. Tengo una vida plena y maravillosa, y estoy llena de alegría por estar viva. Amo absolutamente mi vida”. (Aciprensa, 21 mar. 2018)
De igual manera, ha sido un éxito el video “50 Mums, 50 Kid, 1 Extra Chromosome”, en el que 50 mamás cantan en lenguaje de signos a su hijo o hija con síndrome Down, la canción “A thousand years”, de Christina Perri.
La letra de esta melodía dice: “¿Cómo puedo amar cuando temo caer? Pero mirándote cómo aguantas tú solo, todas mis dudas desaparecen. He muerto a diario mientras te esperaba, pero no temas, cariño, porque te he amado durante mil años y te amaré mil años más”.

3. “El holocausto del que nadie quiso hablar”. Con estas duras palabras, el portal Religión en Libertad anunció el programa en el que Nicolás Jouve, catedrático emérito de Genética en la Universidad de Alcalá de Henares y miembro del Comité de Bioética de España, denunció que en España y otros países son abortados entre el 90% y el 100% de los niños a los que mediante un “diagnóstico prenatal” se les detecta la trisomía 21.
Ya en 2016 el Papa Francisco había pedido a los profesionales de la salud que el diagnóstico prenatal no sea utilizado para seleccionar cuáles bebés pueden nacer y cuáles no, porque en ocasiones este tipo de diagnósticos son utilizados para practicar el aborto eugenésico, con el fin de eliminar a aquellos fetos con malformaciones o anomalías. El Pontífice pidió que la ciencia “se haga servicio y no selección”. (Aciprensa, 25 may. 2016)
Y en días recientes, Francisco volvió a mencionar que actualmente “con más crueldad, con más ciencia” nuestra sociedad se desecha a los niños que viven con malformaciones: “aquel que no sirve, que no produce, es descartado: esta es la cultura del descarte. Los pequeños no son queridos hoy”.
En cambio, el Papa alabó a quienes atienden a estos niños enfermos: “quien cuida a los pequeños está de parte de Dios y vence a la cultura del descarte que, por el contrario, prefiere a los poderosos y considera inútiles a los pobres”. (Vatican Insider, 17 mar. 2018)

Epílogo. Qué gran contraste entre el apoyo oficial al Día Mundial del Síndrome de Down con los programas oficiales que favorecen el aborto derivado de un diagnóstico prenatal. Esta jornada mundial debe servir para que repensemos que el derecho a vivir de un enfermo de trisomía 21 no se funda en sus capacidades intelectuales o funcionales, sino en la realidad de su dignidad humana. Sólo una sociedad que respeta a sus hijos más limitados es verdaderamente humana.



viernes, 19 de mayo de 2017

¿Condenados a vivir sin curación?

Año 13, número 628
Luis-Fernando Valdés

Algunas enfermedades neurodegenerativas, como la de Huntington, pueden ser detectadas antes de que se manifiesten sus síntomas, pero esos diagnósticos se convierten en la “sentencia” a un sufrimiento incurable. ¿Qué pueden hacer la bioética y la fe por una persona que ha sido “condenada” a vivir con una enfermedad incurable?
 

El Papa saluda a un enfermo de Huntington
en silla de ruedas y a su familia.
(Foto: Revista Ecclesia)
1. La enfermedad de Huntington (EH). Se trata una grave y rara enfermedad neurológica, hereditaria y degenerativa, descrita por primera vez en 1872, por el médico norteamericano George Huntington.
La EH produce alteración psiquiátrica y motora, de progresión muy lenta, durante un periodo de 15 a 20 años. El rasgo externo más asociado a la enfermedad es el movimiento exagerado de las extremidades y la aparición de muecas repentinas. Este padecimiento conlleva trastornos psíquicos graves que terminan en demencia y, en ocasiones, ésta lleva al suicidio.
La EH se produce mediante un único factor hereditario, que es un defecto genético del cromosoma 4, y que afecta a una proteína llamada Huntingtina. Por ser un padecimiento cromosómico, la enfermedad no es curable y sólo se pueden atender sus síntomas.

2. El dilema ético del diagnóstico de la EH. Este padecimiento está en la genética del portador y se irá manifestando con el paso del tiempo, sea en la niñez, adolescencia o edad adulta. Hoy día es posible hacer un diagnóstico genético antes de que la enfermedad se presente, pero ¿es este diagnóstico presintomático lo más conveniente para los pacientes?
Como explican los editores de la voz EH de Wikipedia, “un diagnóstico presintomático se puede traducir en una sentencia de muerte ya que no hay cura a la Enfermedad de Huntington”. Además, si el diagnóstico se confirma, significa que la mitad de los familiares pueden tener este mismo mal congénito: ¿están dispuestos a saberlo?
Otro dilema ético, incluso más fuerte, es el que presenta el diagnóstico prenatal. ¿Están los padres dispuestos a dejar nacer a su bebé, si éste viene con la EH diagnosticada? Existe un riego alto de que este tipo de diagnóstico empuje al aborto de niños con EH.

3. La dignidad del enfermo, superior al diagnóstico. Ante esos dilemas morales, la Bioética tiene un papel importante, ya que nos enseña que la EH no tiene la última palabra, pues el que la padece antes que enfermo es una persona, y su dignidad no cambia por tener un gen afectado, ni porque sus síntomas afecten su calidad de vida.
De igual manera, la moral católica tiene palabras sabias para orientar a los enfermos de enfermedades neurodegenerativas, como el Papa les recordó a los mil quinientos participantes del encuentro mundial sobre EH, reunidos en el Aula Pablo VI del Vaticano.
Francisco les explicó que Jesucristo “nos ha enseñado que la persona humana es siempre valiosa, que tiene siempre una dignidad que nada ni nadie le puede quitar, ni siquiera la enfermedad”. (News.va, 18 mayo 2017)
Y respecto al diagnóstico prenatal, el Papa pidió a los genetistas y científicos, que utilicen siempre medios que no contribuyan a alimentar la “cultura del descarte”, y enfatizó que ningún fin, por noble que sea, “puede justificar la destrucción de embriones humanos”.

Ante una enfermedad incurable, el recordarle a un paciente que sigue siendo una persona con dignidad y tratarla con el respeto que esa dignidad merece, es uno de los “remedios invisibles” que alivian la convalecencia espiritual y psicológica, especialmente cuando su padecimiento es clínicamente incurable.

sábado, 4 de febrero de 2017

Trump oscurece la lucha pro vida

Año 13, número 613
Luis-Fernando Valdés

Pasados los ocho años de la era Obama, se realizó una gigantesca manifestación a favor de la vida, apoyada por Trump y políticos republicanos. Pero, ¿cuál es el riesgo de que un gobierno comprometido con la vida esté vinculado al muro fronterizo y a las amenazas a la paz? 

El Vicepresidente de EUA, Mike Pence,
fue orador en la Marcha por la vida.
(Foto: univision.com)
1. La marcha en Washington. El pasado viernes, 27 de enero, se llevó a cabo, en la capital de los Estados Unidos, la 44ª edición de la “marcha por la vida”. El dato relevante es que la manifestación fue encabezada, por primer vez en la historia, por un vicepresidente de ese país. Además, estuvo presente el cardenal de New York, Mons. Timothy Dolan.
Consciente de ese momento histórico, el vicepresidente Mike Pence, afirmó que “la vida está ganando nuevamente en Estados Unidos” pues, según él, la lucha en contra del aborto en esa nación “vive un momento histórico”.
Aunque no estuvo presente en la marcha, el actual presidente norteamericano, Donald Trump, mediante su cuenta de Twitter, manifestó su apoyo a los que acudieron a defender la vida. Escribió: “La marcha por la Vida es importantísima. A todos los que van a manifestarse… ¡Tienen mi pleno apoyo!” (elmundo.es, 27 ene. 2017)

2. La respuesta pro choice. Los grupos que no comparten la defensa de la vida también expresaron sus postura. Sus argumentos no fueron científicos sino se basaban en la impopularidad del Presidente, como esta afirmación: Trump cree que su ley es la misma que la ley de Dios.
 Los disconformes con esta marcha por la vida mostraron pancartas con leyendas como ésta: “yo aborté, Trump, y no me vas a castigar”. En Twitter expresaron su desacuerdo con el hashtag #Won’tBePunished. (univision.com, 27 ene. 2017)

3. La dimensión política de la tutela de la vida y sus riesgos. La defensa de la vida actualmente enfrenta más problemas de tipo político que científico o biológico. Como es lo esperado, la vida del nascituro debe ser tutelada por la legislación de cada país. Por eso, el debate por la vida se desarrolla principalmente en el plano político.
El gran problema de politizar la defensa de la vida es que las legislaciones, tanto favorables como contrarias al nascituro, dependerán siempre del partido en el gobierno, en vez de obedecer a la verdad biológica: que desde la concepción hay una vida humana.
Por eso, el punto clave de la argumentación en las cámaras legislativas debe apuntar a los datos biomédicos, de manera que la tutela de los no natos no dependa más ni de las ideologías ni de las estadísticas de popularidad con que se manejan los partidos.

4. La vida no puede depender de la popularidad política. Es importante que el Presidente de una nación tan importante como Estados Unidos apoye abiertamente la vida, pero la legislación a favor del no nacido no puede depender de la popularidad o antipatía del gobernante en turno y su partido.
Sería terrible que los defensores de la vida tengan que pagar hoy el precio del atropello de los migrantes, y sería peor que un futuro algunos electores que voten contra Trump tengan que aceptar el costo de una legislación contra la vida. Hay que consolidar que la vida del nascituro no dependa de los cambios políticos.

Aunque esta marcha fue una “victoria” pro vida, conlleva un gran riesgo: que la argumentación legal se polarice en ideología y deje de lado los datos objetivos sobre la vida. Los bebés deberían estar siempre protegidos en el seno materno, sin importar quién gobierne.