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sábado, 19 de enero de 2019

Unidad entre Iglesias cristianas, ¿utopía?

Año 15, número 713
Luis-Fernando Valdés

La historia pesa sobre las Iglesias cristianas, divididas por cismas desde hace muchos siglos. Aunque perduran algunas diferencias doctrinales y organizativas, desde hace varias décadas las diversas confesiones se reúnen, cada mes de enero, para buscar la unión. ¿Qué se puede hacer hoy para que las Iglesias recuperen la unidad perdida?

El Papa Francisco y representantes de las
Iglesias ortodoxas y de la Comunión anglicana
rezaron juntos ante la tumba de San Pablo,
en Roma. (Foto: vaticannews.va)
1. Un poco de historia. En 1908, el Padre Paul Wattson, ministro episcopaliano y cofundador de la Society of Atonement (Sociedad de la Expiación), instituyó un octavario de oración por la unidad de los cristianos, que se celebró por primera vez del 18 al 25 de enero de 1908, en el que participaron más de dos mil personas, católicos y episcopalianos.
En la década de 1930, el octavario de oración experimentó importantes adaptaciones sobre todo por parte del abad Paul Couturier (1881–1953) de Lyon, quien para darle un nuevo impulso al ecumenismo, denominó a este octavario como “Semana de oración por la unidad de los cristianos”.
En 1968, la Comisión Fe y Constitución del Consejo Ecuménico de las Iglesias y el Secretariado para la Promoción de la unidad de los cristianos de la Iglesia católica elaboraron unos textos de oración común que se distribuyeron en todo el mundo en las Iglesias y las parroquias de las diversas confesiones. (Orígenes cristianos.es)

2. El problema de la división. El Evangelio de San Juan recoge el momento en que Jesucristo piden al Padre celestial, que todos los que creen en Él “sean uno”, y mediante esta unidad las demás personas “pueden creer” también en Él (cfr. Juan 17,21).
Estas palabras se ha verificado también a la inversa: la división entre los cristianos de diversas confesiones, que en siglos pasados dio pie a guerras de religión en Europa, ha sido un factor para que muchas personas se alejen de la fe o no se acerquen a las Iglesias.
El camino para que la luz del mensaje de Jesús pueda ser aceptado por más personas es la unidad. Las palabras de paz y de unidad de Jesús sólo serán creíbles, si los creyentes en Él somos capaces de superar las diferencias.

3. Cristo y la unidad. En una audiencia general de enero de 2014, el Papa Francisco explicó que el nombre de Cristo crea comunión y unidad, no división. El Pontífice retomó la pregunta que San Pablo dirigía a los cristianos de Corinto: “¿Acaso está dividido Cristo?”
Luego el Papa comentó: “Ciertamente Cristo no ha sido dividido. Pero debemos reconocer sinceramente, con dolor, que nuestras comunidades siguen viviendo divisiones que son de escándalo”. 
Y añadió: “¡La división entre nosotros los cristianos es un escándalo! No hay otra palabra: ¡un escándalo! Cada uno de ustedes – escribía el Apóstol – dice: ‘Yo soy de Pablo’, ‘yo en cambio soy de Apolo’, ‘yo de Cefas’, y ‘yo de Cristo’.” (News.va, 17 ene. 2019)

4. Una meta: reconocer los dones del otro. En la homilíadel inicio de la Semana de oración por la Unidad de los Cristianos de este año 2019, Francisco propuso ante los líderes de las diversas confesiones un consejo muy práctico: reconocer los dones que Dios ha dado a las diversas Iglesias.
Es una invitación muy profunda, pues implica reconocer que Dios actúa en las diversas confesiones, mientras que muchas veces los fieles de cada Iglesia afirman que los miembros de las otras no son bendecidos por Dios.
Por eso, explicó el Papa que “es posible que los dones recibidos de Dios nos vuelvan ciegos para ver los dones dados a otros cristianos”. Y añadió que es “un grave pecado empequeñecer o despreciar los dones que el Señor ha dado a otros hermanos, creyendo que no son de alguna manera privilegiados de Dios”. 
Y el Pontífice invitó a “reconocer el valor de la gracia concedida a otras comunidades cristianas”, ya que esto  nos llevará a desear “participar en los dones de los demás”, e implicará que el  pueblo cristiano “renovado y enriquecido por este intercambio de dones” sea un pueblo capaz de “caminar con paso firme y confiado por el camino que conduce a la unidad”.

Epílogo. La unidad entre las Iglesias cristianas beneficiará a toda la sociedad, porque establecerá un gran vínculo de fraternidad y no de división entre los ciudadanos de un mismo país que afirman creer en Jesucristo. 
Y esta unidad –que ya desde ahora se puede notar, si los fieles de cada confesión reconocen los dones de los otros–, animará a que más personas adopten los valores cristianos, que son un recurso moral para vivir con ética y solidaridad, valores que hoy necesita la sociedad.

sábado, 12 de enero de 2019

¿Por qué la Iglesia opina en temas sociales?

Año 15, número 712
Luis-Fernando Valdés

El cristianismo es algo más que meras devociones; es también un modo global de ver la vida y la sociedad. Por eso, la opinión del Papa sobre la situación actual del mundo tiene mucha importancia para analizar las crisis globales y buscar una respuesta válida.

El Papa Francisco explicó al Cuerpo diplomático
acreditado ante la Santa Sede, las razones por
las cuales la Iglesia puede expresar su visión
ante los problema sociales. (Foto)
1. La misión social de la Iglesia. Cada inicio de año, los Pontífices dan un esperado mensaje al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede. En el discursodel 7 de enero de este año, Francisco explicó la razón por la cual Iglesia expresa su parecer en los asuntos que afectan a la comunidad mundial.
El Papa explicó que la misión espiritual que Jesucristo dirigió a San Pedro y sus sucesores el que impulsa al Pontífice y a la Santa Sede “a preocuparse por toda la familia humana y sus necesidades, incluso en el ámbito material y social”.
Aclaró que “la Santa Sede no busca interferir en la vida de los estados”, sino que observa “las problemáticas que afectan a la humanidad”, para “ponerse al servicio del bien de todo ser humano” y “trabajar por favorecer la edificación de sociedades pacíficas y reconciliadas”.

2. La diplomacia en la misión del Papa. Francisco también explicó que hay puntos de contacto entre los objetivos de las relaciones diplomáticas de las naciones y de organismos como la ONU y la misión espiritual del Pontífice y la Santa Sede.
Fue el Pablo VI quien esbozó estos puntos de contacto, durante su memorable discurso a la Asamblea de las Naciones Unidas, y son los siguientes: el primado de la justicia y el derecho, la defensa de los más débiles, establecer puentes entre los pueblos y construir la paz, junto con repensar nuestro destino común.
Ante esta propuesta, el Embajador chileno ante la Santa Sede, Octavio Errázuriz, comentó que en mensaje Francisco “ha tocado los puntos más importantes de lo que es el ideario de una política internacional”. (Vatican News, 10 ene. 2019)

3. La defensa de los migrantes. En aquel célebre discurso, el Pablo VI, afirmó que, como Pontífice, hacía suya “la voz de los pobres, de los desheredados, de los desventurados, de quienes aspiran a la justicia, a la dignidad de vivir, a la libertad, al bienestar y al progreso”.
Y en esta reciente reunión con el cuerpo diplomático, el Papa Francisco encausó la defensa de los débiles hacia el cuidado de los migrantes. Explicó que la Santa Sede participó activamente en la elaboración de dos pactos mundiales sobre la migración, que serán “serán importantes puntos de referencia para el compromiso político”.
Pero el Pontífice denunció también que algunos documentos mencionados en uno de esos Pactos, el relativo a la migración, “contienen terminologías y directrices que no corresponden a sus principios sobre la vida y los derechos de las personas”.
Sobre este tema, el observador permanente del Vaticano ante la ONU, Mons. Bernardito Auza, comentó que “la Santa Sede ha contribuido sustancialmente al pacto mundial sobre migración”.
Y añadió que “la ONU cuenta en gran medida con la voz del Papa en defensa de los refugiados” porque Francisco puede “influenciar a países que tienen una actitud dura hacia aquellos que deben ser ayudados y no rechazados”. (Vatican News, 10 ene. 2019)

Epílogo. La sociedades y los gobiernos necesitan la ayuda de la reflexión –y a veces de la denuncia– de organizaciones independientes. Por eso, la Iglesia desde su experiencia por el contacto con la gente y los pueblos, y desde su doctrina de fe apoyada en una profunda reflexión, es un gran interlocutor, para defender y dar voz a los más débiles, a las naciones pobres y al planeta amenazado por la crisis ecológica.

sábado, 5 de enero de 2019

El viaje que marcó el futuro de la Iglesia

Iniciamos el año 15. Número 711
Luis-Fernando Valdés

Hace 55 años, el Papa Pablo VI realizó un viaje a Tierra Santa, que cambió el paradigma del Pontificado romano. Aunque han pasado los años, ¿por qué sigue presente este gesto que marcó el rumbo de la Iglesia contemporánea? 

Durante el primer viaje de un Papa a Tierra
Santa, se llevó a cabo el primer encuentro ecuménico
entre un Obispo de Roma y un Patriarca de Constantinopla. 
1. El contexto. Estaba muy reciente el Concilio Vaticano II, que tuvo la misión de establecer las pautas de la nueva relación de la Iglesia Católica con el mundo contemporáneo. Quedaba entonces la enorme tarea de llevar a la práctica esos principios, y no había antecedentes de cómo hacerlo.
El Pontífice de ese momento era Pablo VI quien tuvo la intuición de que con un viaje a Tierra Santa podía dar varios mensajes fundamentales sobre la paz, el ecumenismo y la relación de la Iglesia con los judíos, en un contexto que por sí mismo fuera un gran signo para reforzar sus discursos.

2. El primer viaje apostólico. El Papa anunció con un mes de anticipación que visitaría la tierra de Jesús del 4 al 6 de enero de 1965. Hasta ese momento, los Pontífices no solían viajar y por eso resultó novedosa y revolucionaria esta iniciativa de Pablo VI. 
Sería Juan Pablo II quien nos acostumbraría a que viajar por todo el mundo es lo “normal” para un Papa. Por eso, podemos decir que este viaje de Pablo VI fue decisivo para la Iglesia, porque estableció un nuevo modo de cercanía entre un Pontífice y los fieles católicos del mundo entero.

3. Un gran encuentro ecuménico. El diálogo y la reconciliación entre las diversas confesiones que creen en Jesucristo, como Dios y Señor, es lo que se llama “ecumenismo”. Tras casi un milenio de desencuentros entre católicos y ortodoxos, el Concilio Vaticano II impulsó el desarrollo del diálogo ecuménico entre ambas confesiones.
Fue el 5 de enero cuando, en el Monte de los Olivos, Pablo VI se reunió con Atenágoras, el Patriarca de Constantinopla, líder de las Iglesias ortodoxas, proveniente de Grecia. Un gran abrazo y la oración del Padrenuestro en la lengua oficial de cada Iglesia, latín y griego, fueron el inicio de muchos encuentros futuros.
Juan Pablo II se reuniría después con casi todos los Patriarcas de las Iglesias ortodoxas, y 51 años más adelante, en febrero de 2016, el Papa Francisco tendría un histórico encuentro con un Patriarca ruso, Cirilo, en Cuba, pues era la primera vez que se encontraban un Obispo de Roma y un Patriarca de Moscú.

4. Un Papa con sentido del futuro. Pablo VI, canonizado en 2018 por Francisco, fue un hombre con grandes cualidades humanas y espirituales. Tuvo la poco común cualidad de saber visualizar los problemas que sobrevendrían al mundo y, por eso, supo proponer respuestas “proféticas”, es decir, que se adelantaban a su propia época.
Él mismo comprendió que este viaje a Tierra Santa marcaba una nueva época y así lo manifestó a su regreso a Roma, aquel 6 de enero. En su mensaje afirmó que esa visita apostólica no fue “solamente un hecho singular y espiritual”, sino que “se ha transformado en un acontecimiento que puede tener gran importancia histórica”.
Y luego explicó cuál era esa importancia histórica. Se trataba quizá de “un comienzo de nuevos eventos que pueden ser grandes y benéficos para la Iglesia y para la humanidad”. Y así fue. Primero Juan Pablo II, luego Benedicto XVI y ahora Francisco han sido protagonistas de la paz, del ecumenismo y de la justicia social, precisamente a través de sus viajes apostólicos.

Epílogo. San Pablo VI es un personaje que las nuevas generaciones debemos redescubrir. Su profunda visión del mundo desde la fe hizo posible el gran diálogo actual entre la Iglesia y la sociedad contemporánea. 
Sus viajes y sus escritos fueron una gran base para la evangelización, el ecumenismo, la paz y la justicia de las que han seguido predicando sus sucesores. Y todo esto se puso en marcha hace 55 años, en aquel viaje del Papa Pablo a Jerusalén.


viernes, 12 de octubre de 2018

El significado de la canonización de Pablo VI y Mons. Romero juntos

Año 14, número ¡700!
Luis-Fernando Valdés

Dos amigos entrañables, hoy santos de la Iglesia
Católica: San Pablo VI y San Óscar Arnulfo Romero.
(Foto: elsalvador.com)
Canonizados en la misma ceremonia, Pablo VI y Mons. Romero se convierten en una señal que el Papa Francisco envía a la Iglesia y al mundo. ¿Cuál es este mensaje? 

1.Pablo VI. Giovanni Battista Montini (1897-1978) fue el Papa Pablo VI (1963-1978), el Pontífice que llevó a termino el Concilio Vaticano II, a la muerte de Juan XXIII, lo cual fue una misión complicada en la que logró mantener la unidad y dar certeza a los 2,500 obispos participantes.
Fue el primer “Papa Peregrino”, antes que Juan Pablo II. Hizo 9 viajes, en los que visitó 19 países de los cinco continentes. El periodista Roberto Paglialonga sugiere que “de alguna manera así presentaba una Iglesia 'en salida', como después la ha definido muchas veces el Papa Francisco”. (Rome Reports, 11 oct. 2018)
Uno de los documentos más importantes de su pontificado fue la exhortación “Evangelii Nuntiandi” (1975), en el que Pablo VI habla del anuncio del mensaje de Cristo al mundo moderno, que además va unido con el servicio a los pobres, la justicia social, el progreso y la promoción humana.

2. Mons. Óscar Romero. Nacido en Barros, El Salvador, en 1917, murió asesinado por odio a la fe, a los 62 años, en 1980. Fue nombrado arzobispo de San Salvador en 1977. Le tocó guiar a la Iglesia católica salvadoreña en un momento social difícil, pues el gobierno emprendió una dura represión contra la guerrilla de izquierda, en la que murieron asesinados sindicalistas, políticos e incluso sacerdotes y monjas.
Mons. Romero denunciaba la violencia tanto de la guerrilla como del gobierno, y les pedía que dejaran las armas. Fue asesinado por orden del gobierno mientras celebra la Santa Misa en la capilla de un hospital. Juan Pablo II visitó dos veces su tumba y Benedicto XVI lo consideraba un santo.
‘Romero’, como le decían con afecto sus fieles, es conocido como el “Obispo de los Pobres”. El postulador su causa, Mons. Vincenzo Paglia cuenta que el arzobispo de San Salvador “estaba con los más pobres. Y estar con los más pobres en aquel tiempo era la manera más eficaz de estar de parte del propio país”. (Rome Reports, 10 oct. 2018)

La habitación de Mons. Romero,
decorada con fotos de su encuentro con Pablo VI.
(Foto:Vatican Insider)
3. Unidos en vida. Mons. Romero no quiso vivir en el palacio arzobispal, sino en una pequeña habitación de una casa (como haría después el Papa Francisco, que no quiso vivir en el Palacio Apostólico). 

En ese espacio de dos metros cuadrados, tenía como decoración un retrato de Pablo VI sobre la mesa de trabajo, y una colección de 9 fotos puestas en un mismo cuadros, de Mons. Romero con “su” Papa. (Vatican Insider, 12 oct. 2018)
Este Papa fue una fuente de inspiración para el arzobispo. El p. Rafael Urrutia atestigua que desde joven “Romero se había aficionado mucho a las enseñanzas de Pablo VI”. Ambos se reunieron el 21 de junio de 1978.
En su diario, Mons. Romero cuenta que el Papa fue con él “cordial, generoso, la emoción de aquel momento no me permite recordar palabra por palabra”. Pablo VI le dijo que sabía lo difícil que era su trabajo, “que puede no ser comprendido, necesita tener mucha paciencia y mucha fortaleza”. (Ibidem)

Epílogo. El gran heredero de ambos santos es el mismo que los acaba de canonizar: el Papa Francisco. Inspirado en parte por Pablo VI, Francisco ha promovido una Iglesia “en salida”, una Iglesia cercana a la gente, especialmente de los más necesitados. Y Mons. Romero ha sido un modelo de obispo de las “periferias”, cercanísimo a los pobres y a los marginados, tal como el Pontífice pide que sean los pastores de la Iglesia de hoy.


viernes, 5 de octubre de 2018

¿Una Iglesia sin jóvenes?

Año 14, número 699
Luis-Fernando Valdés

Inicia el sínodo de los obispos para hablar de la vinculación de los jóvenes con la Iglesia, en un momento en que los escándalos están ahuyentando de la fe a las nuevas generaciones. ¿Cómo podrá el Papa volver a acercar a los jóvenes a la Iglesia?

Acercar a los jóvenes a la Iglesia, el reto del Papa
y del Sínodo de Obispos (Foto)
1. Un contexto complejo. En medio de una crisis mundial por las denuncias de abuso sexual, inicia el Sínodo de Obispos de la Iglesia católica cuyos temas centrales son los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional.
Durante la reciente visita apostólica a Estonia, Francisco reconoció que la “Iglesia debe renovar su vínculo con los jóvenes y escuchar mejor”. El Pontífice lamentaba que los recientes escándalos de abusos por parte del clero hayan alejado de la fe a los llamados “millennials”.
El cardenal brasileño Sergio Da Rocha, relator de este evento, afirmó durante la presentación del Sínodo que “se escuchan voces que culpan a los jóvenes de haberse alejado de la Iglesia, pero muchos han vivido situaciones que les han llevado a afirmar que es la Iglesia la que se aleja de ellos”.

2. Un sínodo dirigido a los jóvenes. Estas circunstancias hacen más compleja la reunión de obispos cuya temática sobre los jóvenes ya estaba programada desde el año pasado. En este sínodo, están presentes 266 obispos de todo el mundo, junto con 23 expertos y 36 jóvenes.
 Se debatirán los temas que preocupan a las nuevas generaciones. El documento preparatorio (Instrumentum laboris), acepta que “muchos jóvenes católicos no siguen las indicaciones de la moral sexual de la Iglesia”, y recomienda que “la cuestión de la sexualidad debe discutirse más abiertamente y sin prejuicios”.
No faltarán tampoco preocupaciones constantes en el discurso de Francisco: la inmigración, el trabajo y la llamada “cultura del descarte”, junto con el problema de la migración de los jóvenes. (La razón, 3 oct. 2018)

3. La estrategia del Papa. Para poder ayudar a los jóvenes en su camino hacia la fe, Francisco ha marcado el método a seguir durante esta reunión eclesial: escucharlos. “Una Iglesia que no escucha –afirmó en la inauguración del sínodo– se muestra cerrada a la novedad, cerrada a las sorpresas de Dios, y no podrá resultar creíble, en especial, para los jóvenes que, inevitablemente, se alejarán en lugar de acercarse”.
El Pontífice comentó que las fases previas a este sínodo pusieron en evidencia una Iglesia “en deuda de escucha” a los jóvenes. Y reconoció que por eso, muchas veces, las nuevas generaciones “no se sienten comprendidos en su originalidad y, por tanto, no escuchados como son en realidad y, en ocasiones, incluso rechazados”.

Epílogo. Los jóvenes de hoy están abiertos a Dios, a lo sobrenatural, a algo más allá,  pero muchas veces no conectan con el modo de transmisión que utilizan los pastores de la Iglesia, los catequistas y los propios padres de familia. 
Por eso, el gran reto de hoy para atraer a las nuevas generaciones consiste en escucharlos. Y al mismo tiempo, para ser escuchada, la Iglesia tiene otro desafío: la autenticidad, el testimonio de coherencia entre lo que se profesa y lo que se vive. Sólo así se superará el grave problema de los escándalos.

viernes, 28 de septiembre de 2018

Termina el “cisma” de la Iglesia en China

Año 14, número 698
Luis-Fernando Valdés

Una bandera china ondea en la Plaza de San Pedro.
El reciente Acuerdo entre China y el Vaticano
facilitará la unión de los fieles chinos con Roma.
Luego de 60 años de conflicto entre el gobierno comunista chino y la Santa Sede, ambas partes llegan a un Acuerdo provisional sobre el nombramiento de obispos. Ofrecemos hoy un breve análisis para comprender el alcance de este pacto, que logra reunir de nuevo a los católicos chinos.

1. El origen del problema. Después de la llegada del comunismo a China, el régimen consideró a Roma y al Papa como influencias externas al país, que podrían provocar desacuerdos con el gobierno. Por eso, el régimen creó la Asociación Católica Patriótica China en 1957, para coordinar a todos los obispos de ese país.
La situación se tornó crítica cuando esta Asociación nombró obispos sin el permiso de Roma y dando lugar a la llamada “Iglesia oficial”. Esos obispos automáticamente quedaron excomulgados, dando lugar a un cisma.
Esa mismo deseo de control directo del gobierno chino, más allá de las funciones legítimas de los poderes del Estado, hizo que apareciera el fenómeno de la “Iglesia clandestina”, que son las diócesis cuyos obispos está reconocidos por Roma pero no por el Gobierno, y por eso son perseguidos y arrestados.

2. La solución provisional. Después de muchos años de pacientes negociaciones, el pasado día 22 de septiembre, la Santa Sede y la República Popular China alcanzaron un Acuerdo provisional, que tiene como núcleo el complicado tema del nombramiento de obispos.
El vocero del Vaticano, Greg Burke, señaló que “el objetivo del acuerdo no es político, sino pastoral, permitiendo a los fieles tener Obispos que estén en comunión con Roma y, al mismo tiempo, que sean reconocidos por las autoridades chinas”.
Este Acuerdo permitirá que desde ahora será el Papa quien nombre a los obispos chinos, como enfatizó Francisco en la conferencia de prensaen el vuelo de regreso del viaje a los países bálticos. Se tratará de un proceso en que el gobierno chino podrá proponer candidatos, que deberán ser aceptados o rechazados por el Papa.

3. Una medida no fácil de entender. Desde comienzos de este años, cuando se rumoraba la firma de este acuerdo, algunos católicos chinos clandestinos, como el Card. Joseph Zen Ze-kiun, manifestaronque se sentían “abandonados” por la Santa Sede, a pesar de su resistencia a los embates del gobierno.
Por eso, Francisco dirigió una Carta a los católicos chinos, el pasado 26 de septiembre, en la que explica los motivos del Acuerdo. El Pontífice ahí manifiesta que es “consciente de que semejante torbellino de opiniones y consideraciones habrá provocado mucha confusión, originando en muchos corazones sentimientos encontrados”. 
Añade que “en algunos, surgen dudas y perplejidad; otros, tienen la sensación de que han sido abandonados por la Santa Sede y, al mismo tiempo, se preguntan inquietos sobre el valor del sufrimiento vivido en fidelidad al Sucesor de Pedro”(n. 1).
Y, por eso, los invita a ellos y a toda la comunidad católica china a “permanecer unida, para superar las divisiones del pasado que tantos sufrimientos han provocado y lo siguen haciendo en el corazón de muchos pastores y fieles”. Y les pide “que todos los cristianos, sin distinción, hagan ahora gestos de reconciliación y de comunión” (n. 6).

Epílogo. En todo pacto de paz cada una de las partes pierde algo para poder ganar lo más grande, recordó el Papa Francisco, con motivo de este acuerdo. Aunque el “precio” fue caro (pedir a la Iglesia clandestina acoger a los obispos oficiales, gesto doloroso para los que tuvieron que resistir la persecución), la ganancia para la Iglesia fue muy grande: garantizar la comunión de todos los obispos chinos con la Santa Sede. Así ha desaparecido el cisma “de facto” que existía en la Iglesia católica china.

sábado, 22 de septiembre de 2018

El desafío de Francisco a la mafia

Año 14, número 697
Luis-Fernando Valdés

En su reciente viaje a Palermo, “capital” de la mafia siciliana, el Papa condenó al crimen organizado. Dijo que un mafioso “con su vida insulta el nombre de Dios”. ¿Por qué el Pontífice desafía a estos criminales? 


El Beato Giuseppe "Pino" Puglisi,
asesinado por oponerse a la mafia siciliana.
1. El motivo del viaje. Francisco hizo este viaje, el pasado 16 de septiembre, para honrar la memoria del padre Giuseppe Puglisi, llamado afectuosamente “don Pino” por sus feligreses, pues se cumplieron 25 años de que fuera asesinado por la mafia, pues el hoy beato se opuso al control de la organización criminal sobre los barrios más conflictivos de Palermo.
Don Pino rechazó los donativos que hacían los grupos mafiosos y se opuso con firmeza a los honores que se les concedía a los “capos” durante las fiestas patronales que, tradicionalmente, empleaban para sus propios intereses. 
Además, el P. Puglisi organizó un hogar para salvar de la mafia a cientos de niños del barrio Brancaccio, pues eran utilizados para transportar droga. El 15 de septiembre de 1993, cuando cumplía 56 años, don Pino fue asesinado por la mafia siciliana frente a su parroquia en Palermo. Fue beatificado por Francisco el 25 de mayo de 2013. (Nota)

El Papa Francisco rezó en lugar donde fue
asesinado el padre Pino por la mafia.
2. Ante una sociedad dañada. Para entender correctamente el gesto de Francisco de ir a la tierra de la mafia es importante entender el contexto. No se trataba de un acto de bravuconería del Papa, sino de una visita para llevar esperanza a los sicilianos en medio de una crisis social.
El Papa dijo a los miles de feligreses ahí reunidos que “no son pocas las heridas que los afligen”. Y las enunció: “subdesarrollo social y cultural, explotación de los trabajadores y falta de una ocupación digna para los jóvenes, migración de núcleos familiares completos, usura, alcoholismo y otras dependencias, juego de azar, ruptura de los lazos familiares”.
El Pontífice reconoció que frente a tanto sufrimiento, “la comunidad eclesial puede presentarse, en ocasiones, confusa y cansada”, y por eso invitó a reflexionar sobre “las heridas de la sociedad y de la Iglesia”, para encontrar en ellas a Cristo y vivir la caridad en esas circunstancias concretas. (Nota)

3. Más que una condena, una invitación a cambiar. En la homilía pronunciada en el Foro Itálico, donde Juan Pablo II hizo una histórica condena a la mafia, el Papa Francisco dijo con toda claridad que no se puede creer en Dios y ser mafioso.
La razón es clara: “Quien es mafioso no vive como cristiano, porque blasfema con la vida el nombre de Dios-amor”.  Explicó también la diferencia entre la actitud de un mafioso y la de un cristiano: “Hoy tenemos necesidad de hombres de amor, no de hombres de honor; de servicio, no de opresión; de caminar juntos, no de perseguir el poder”.
El Papa insistió en el contraste entre un criminal y un cristiano: “Si la letanía mafiosa es: ‘tú no sabes quién soy yo’, la oración cristiana es: ‘Señor, ayúdame a amar’”. Entonces, Francisco hizo la siguiente invitación a los malhechores.
“Por ello, a los mafiosos les digo: ¡Cambien! Dejen de pensar en ustedes mismos y en su dinero. ¡Conviértanse al verdadero Dios de Jesucristo! De otro modo, su vida quedará perdida y será el peor de los fracasos”.

Epílogo. Además de afrontar día a día la dura crisis actual de la Iglesia católica, Francisco continúa con su agenda de llevar el Evangelio a una sociedad también en crisis. El Papa cuida del Pueblo de Dios y de la sociedad, y propone el mensaje de Jesucristo como la gran respuesta a nuestra época.
Dado que el tejido social de América Latina también está dañado por grupos criminales que trafican personas, distribuyen drogas y secuestran y matan a millares de inocentes, extorsionan a migrantes, etc., el mensaje de Francisco también se aplica a aquí: no se puede ser cristiano y narcotraficante, ni sicario, ni tratante de personas. También hay que decir a los criminales de acá que es tiempo de mirar a Dios y cambiar de vida, para que juntos reconstruyamos la sociedad.


sábado, 15 de septiembre de 2018

Torres Gemelas: ¿vencidos por el odio?

Año 14, número 696
Luis-Fernando Valdés

El atentado del 11 de septiembre,
ocasión para rezar por 
la paz (Foto).
El 9-11, fecha del atentado de las Torres Gemelas de Nueva York, se ha convertido en un icono de que nadie se escapa del terrorismo. Y 17 años después, este triste suceso es ya también un símbolo de las millares de víctimas del fanatismo en todo el mundo. ¿El odio tiene la última palabra en el panorama internacional?

1. En la raíz del terrorismo. La historia reciente de Medio Oriente es muy compleja, pues se trata de culturas diversas que los occidentales agrupamos de un modo simplista al etiquetarlas como los “países árabes”. Y también podemos errar al reducir su problemática a un “asunto de petróleo”. 
Sin embargo, es un hecho que algunas facciones violentas de esos países han utilizado una combinación muy explosiva para justificar el terrorismo:  el sentimiento nacionalista y  el sentido religioso del pueblo. El resultado ha sido una espiral de odio, pues la violencia ha generado más violencia.

2. Religión y terrorismo. Varios grupos terroristas procedentes de Medio Oriente han instrumentalizado a la religión islámica, utilizándola como motivación para los sicarios, a los que convencen de que están realizando un acto de martirio.
Pero las religiones no deben ser utilizadas como motivo para pelear, ni para reivindicar causas sociales o políticas. Poco después del ataque bélico de Estados Unidos a Afganistan, como represalia del atentado en NY, Juan Pablo II ya muy anciano, hizo un llamamiento a todos los creyentes de cualquier religión.
Les pidió que todos “cooperemos para edificar un mundo libre de violencia, un mundo que ame la vida y se desarrolle en la justicia y en la solidaridad”. Y les recordó que “la religión no debe ser jamás utilizada como motivo de conflicto”.

3. El terrorismo sólo produce dolor. En septiembre de 2015, el Papa Francisco realizó una Visita apostólica a los Estados Unidos, durante la que visitó el Memorial del 11 de septiembre. En la llamada Zona Cero, el Pontífice tuvo un encuentro interreligioso.
En su discurso, el Papa rememoró el dolor por las miles de vidas “que fueron arrebatadas en un acto insensato de destrucción”, e imaginó el “grito silencioso” de quienes sufrieron en su carne “la lógica de la violencia, del odio, de la revancha. Una lógica que lo único que puede causar es dolor, sufrimiento, destrucción, lágrimas”

4. La paz, misión conjunta de las religiones. Desde las Jornadas de oración por la paz, instituidas por Juan Pablo II en 1986 y continuadas por sus sucesores, cada años los líderes de las religiones del mundo se unen en Asís (Italia) para rezar juntos por la paz de todo el mundo.
Y lo mismo hizo Francisco, en ese mismo encuentro en la Zona Cero, delante de varios líderes religiosos. El Papa expresó su deseo de que la presencia de todos ellos, “sea un signo potente de nuestras ganas de compartir y reafirmar el deseo de ser fuerzas de reconciliación, fuerzas de paz y justicia en esta comunidad y a lo largo y ancho de nuestro mundo”.
El Pontífice señaló que la dimensión sobrenatural es la clave para “desterrar de nosotros los sentimientos de odio, de venganza, de rencor”, ya  que eso sólo es posible “como un don del cielo”. Por eso invitó a que cada religión, a su manera, “pero juntos”, hicieran un momento de oración para pedir ese don divino. 

Epílogo. Para que el odio no sea el protagonista de las relaciones entre las naciones, hace falta que todas las personas que han sufrido la violencia pueden perdonar de corazón y que las personas que hacen el mal cambien y pidan perdón. 
Ambas situaciones parecen humanamente casi imposibles. En ambos casos se requiere de “algo más” que buena voluntad. Por eso, invocar a Dios es una gran llave para que la paz vuelva a la sociedad, para que el odio no decida el destino del mundo.

sábado, 8 de septiembre de 2018

¿Superará la Iglesia esta crisis actual?

Año 14, número 695
Luis-Fernando Valdés

El Papa Francisco lleva la Barca de Pedro
durante la actual crisis. (Foto)
En las últimas semanas, los medios se han enfocado en las acusaciones de un cardenal hacia el Papa. Se supondría que esta dura crisis debería debilitar profundamente a la Iglesia; pero, por el contrario, la gran mayoría de obispos y de fieles han manifestado su adhesión al Pontífice. ¿Qué elementos de juicio no se están tomando en cuenta?

1. Panorama. El informe de Pennsylvania sobre abusos sexuales cometidos por clérigos desató la crisis actual. El Papa Francisco manifestó la vergüenza que esto produce en la Iglesia. Y en vísperas del viaje apostólico a Irlanda, el país que más ha resentido esta situación, el card. Viganó inculpó falsamente al Santo Padre de haber encubierto a un cardenal estadounidense acusado de abusos sexuales. 
¿Por qué la Iglesia sigue en pie? Cualquier institución, empresa o grupo social se vendría abajo después de una situación así, pues la confianza de sus miembros se perdería. Decir que es por fanatismo, no es respuesta. En cambio, todo apunta a que los factores sobrenaturales, que creemos por fe, hoy parecen tener mucho sentido.  

2. Primer factor. Los fieles católicos creemos que Jesús mismo, con su poder divino, escogió a Simón Pedro y lo nombró Roca donde se fundaría la Iglesia (Mateo 16,18). Y Jesús ahí mismo le prometió que “el poder del infierno no derrotará” a la Iglesia.
Durante una dura crisis de la Iglesia en el siglo V, afectada tanto por la herejía pelagiana como por las invasiones bárbaras, San Agustín comentaba: “La Iglesia vacilará si su fundamento vacila, pero ¿podrá vacilar Cristo? Mientras Cristo no vacile, la Iglesia no flaqueará jamás hasta el fin de los tiempos” (Comentario al Salmo 103).

3. Segundo factor. Los medios de información suelen dividir a priori a la Iglesia según categorías sociológica, sólo válidas para la política: conservadores y progresistas. De acuerdo a esta visión, la supuesta ala conservadora atacaría al Papa Francisco porque el Pontífice se estaría separando de la doctrina tradicional.
Y aquí entra el otro factor sobrenatural, que explica el crecimiento de la Iglesia en la comprensión de la doctrina, que permite exponer el Misterio de Cristo a los hombres de hoy, en continuidad con la tradición bimilenaria. Se trata de la asistencia del Espíritu Santo al Magisterio.
El Catecismo de la Iglesia Católica explica que hay un crecimiento en la comprensión de la fe (cfr. n. 94). La encíclica “Lumen fidei”, preparada por Benedicto XVI y publicada por Francisco (29 jun. 2013), enseña que la luz de la fe “crece para iluminar todo el cosmos y toda la historia” (n. 48).
Por eso, el Papa Francisco ha buscado iluminar desde la fe aspectos que hoy son urgentes, como la atención a los migrantes y desplazados, la misericordia hacia los divorciados, la comprensión hacia las personas homosexuales o el cuidado de la creación. Y esto no es abandonar lo tradicional, sino iluminar lo actual desde la tradición viva de la Iglesia.

Epílogo. En general, es complicado explicar el carácter sobrenatural de la Iglesia a la opinión pública, compuesta de personas de muy diversas creencias. Sin embargo, la crisis misma por la que hoy atraviesa la Iglesia muestra que ésta está compuesta por “algo más” que la mera organización humana. 
La permanencia de la Iglesia, inexplicable para quienes no comparten la fe, para los creyentes resulta ser una manifestación de la voluntad de Cristo y de la ayuda continua del Espíritu Santo. Al final, la presencia ininterrumpida de la Iglesia es un reto a la razón y una invitación a creer.


sábado, 25 de agosto de 2018

Pedofilia: ¿qué propone el Papa?

Año 14, número 693
Luis-Fernando Valdés

La reciente Carta del Papa al Pueblo de Dios sobre los abusos sexuales está escrita en clave teológica. Aquí proponemos unas pautas de lectura para comprender mejor la propuesta del Pontífice para combatir los abusos de menores en la Iglesia. 


1. Dos líneas de solución. En la carta fechada el 20 de agosto reciente, el Papa Francisco propone soluciones a la crisis de los abusos en dos niveles. El primero es el penal, pues en la carta reitera que se dé aviso a las autoridades civiles, que no se encubra a los abusadores y que se les aleje de la comunidad para que no haya posibilidad de que repitan esos crímenes.
El segundo nivel es combatir una errónea noción de Iglesia que dio pie a que sucedieran los abusos y que posibilitó los encubrimientos. Se trata de una distorsión que Francisco llama “clericalismo”. Por eso, el Papa vuelve a explicar la noción de “Pueblo de Dios”, como solución a la corrupción en la Iglesia. 

2. La noción de Iglesia según Francisco. El Papa argentino ha cultivado una visión de la Iglesia que promovió el Concilio Vaticano II, conocida como el Pueblo de Dios. La idea clave es que a ese Pueblo está compuesto por los pastores y por los fieles, de manera que los fieles también participan activamente en la vida de la Iglesia, no por ser ministros, sino por vivir la fe.
Así, el “santo Pueblo fiel de Dios” está constituido por obispos, sacerdotes, religiosos y una gran mayoría de fieles laicos. Estos últimos también reflejan siempre en su vida cristiana la fe verdadera.

3. El clericalismo. Con esta expresión, el Pontífice quiere advertir el peligro de reducir la Iglesia a sus pastores (obispos y sacerdotes), a los dirigentes de grupos eclesiales, a superiores religiosos, etcétera, dejando de lado a la gran multitud del resto de los fieles.
En la carta, Francisco explica que este clericalismo es una “manera anómala” de entender la autoridad en la Iglesia, y que tal clericalismo ha sido “tan común en muchas comunidades en las que se han dado las conductas de abuso sexual, de poder y de conciencia”.
Por eso, el Obispo de Roma con toda firmeza escribe que el clericalismo “genera una escisión en el cuerpo eclesial que beneficia y ayuda a perpetuar muchos de los males que hoy denunciamos. Decir no al abuso, es decir enérgicamente no a cualquier forma de clericalismo.”

4. La respuesta debe proceder de la Iglesia completa. Si el clericalismo, o sea la formación de camarillas de poder o de pequeñas élites, fue lo que dio pie a los abusos y a su encubrimiento, la solución que propone el Papa es que intervenga todo el Pueblo de Dios.
Escribió: “La magnitud y gravedad de los acontecimientos exige asumir este hecho de manera global y comunitaria… hoy nos vemos desafiados como Pueblo de Dios a asumir el dolor de nuestros hermanos vulnerados en su carne y en su espíritu”.
Para el Papa, resultará imposible un cambio en el modo de actuar de la Iglesia “sin la participación de todos los integrantes del Pueblo de Dios”. Por eso, demás de las medidas judiciales, el Pontífice explica que “es necesario que cada uno de los bautizados se sienta involucrado en la transformación eclesial y social que tanto necesitamos”

Epílogo. Quienes buscan en la reciente carta del Papa sólo frases de autocrítica y humillación, se sentirán defraudados. Los que buscan la causa de los abusos en el celibato sacerdotal seguramente se desconcertarán porque no es ni mencionado.
En cambio, quien observe con atención descubrirá que el Papa va a una de las raíces profundas de la crisis, que es el clericalismo, y por eso hace una propuesta a todos los católicos para que se involucren en la vida de la Iglesia, y así desaparezcan los grupos de poder que han dado pie a los abusos y a su encubrimiento.