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viernes, 1 de marzo de 2019

¿Qué hizo Benedicto XVI para detener los abusos sexuales?

Año 15, número 722
Luis-Fernando Valdés

Se cumplieron seis años de la renuncia de Benedicto XVI, que entró en vigor aquel 28 de febrero de 2013. A pesar de su humilde y frágil figura, el Papa emérito ha sido clave en la lucha para erradicar la pederastia en la Iglesia católica.

La foto más reciente de Benedicto XVI, el pasado
26 de febrero, junto a 
Mons. Sviatoslav Shevchuk,Arzobispo Mayor de la Iglesia Greco
Católica Ucraniana. (Foto: Gaudium Press)
1. Francisco reconoce la valentía de Benedicto. En la conferencia de prensa, en el vuelo de regreso de su viaje apostólico a los Emiratos Árabes, el pasado 5 de febrero, el Papa hizo referencia a su predecesor como un “hombre fuerte” que “de débil no tiene nada”, porque tuvo el valor de enfrentar la corrupción sexual, haciendo una velada alusión al caso Maciel de 2006.
En otro momento, al cumplirse un año de su Pontificado, en una entrevistaal diario italiano Il Corriere della Sera, (5 mar. 2014), Francisco dijo que, en cuanto al tema de abusos sexuales de menores, “Benedicto XVI ha sido muy valiente y ha abierto un camino”, sobre el cual “la Iglesia ha hecho mucho”.

2. En el inicio de la crisis. Desde su época de Prefecto, durante el Pontificado de Juan Pablo II, el entonces Cardenal Ratzinger comenzó a dar pautas de actuación para atender a las víctimas y procesar a los abusadores, pues hasta ese momento la política de la Santa Sede era que “la ropa sucia se lava en casa”.
En abril de 2002, con motivo de los reportajes del diario “Boston Globe”, que destaparon el encubrimiento de abusos por parte de clérigos, Juan Pablo II convocó a una cumbre a los obispos de Estados Unidos.
Ahí el Papa polacoexpresóque “no hay lugar en el sacerdocio y la vida religiosa para quienes quieren perjudicar a los jóvenes”, dando a entender que se debían expulsar del sacerdocio a los abusadores, y no únicamente cambiarlos de parroquia.

3. El caso de Irlanda. En octubre de 2005, durante el primer año de Pontificado de Benedicto, una investigación del Gobierno de Irlanda descubrió más de cien casos en un diócesis del condado de Wexford, en el que los acusados sólo fueron trasladados a otras diócesis.
En un acto sin precedentes, Benedicto XVI se reunió con las víctimas irlandesas y envió en marzo de 2010 una Carta pastoraldirigida a los fieles de Irlanda, en la que pidió que se reconocieran tanto “los graves delitos cometidos contra niños indefensos”, como el daño causado a las víctimas y sus familias, y dio la pauta novedosa hasta ese momento: “garantizar que en el futuro los niños estén protegidos de semejantes delitos”.

4. El programa anti-abusos diseñado por Benedicto XVI. En septiembre de 2010, durante la crisis mediática, por los nuevos casos de abusos puestos a la luz pública, el Papa alemán viajó a Reino Unido y, en la conferencia de prensadurante el vuelo, esbozó el programa a seguir.
La fórmula es clara: 1) atender a las víctimas: “solicitud, compromiso por las víctimas, es la prioridad, con ayuda material, psicológica, espiritual”; 2) apartar a los culpables de todo acceso a los jóvenes, y 3) prevención: elegir bien a los candidatos al sacerdocio, para evitar casos futuros.
Aunque con el paso de los años los pasos enumerados por Benedicto XVI nos suenan como algo normal y habitual, en su momento representaron un cambio de paradigma, pues al inicio de esta crisis, las víctimas casi no eran escuchadas ni atendidas, y los culpables no eran juzgados penalmente.

Epílogo. Benedicto XVI será conocido en la historia no sólo como el “Papa teólogo”, sino también como el “Papa valiente”, que tuvo la fortaleza y el tesón de enfrentar los casos de abusos sexuales y darles un cauce legal. 
Así, el Papa emérito llevó a cabo una silenciosa reforma, que puso en primer lugar a las víctimas, permitió el castigo de los perpetradores y sentó las bases para una mejor formación psicológica de los futuros sacerdotes.

viernes, 11 de mayo de 2018

Pontífices contra la mafia

Año 14, número 679
Luis-Fernando Valdés

Se cumplen 25 años de aquel grito de Juan Pablo II contra la mafia siciliana: “no matarás”. Benedicto XVI y Francisco también han condenado a estas organizaciones criminales. Hoy, con más fuerza que nunca, estas sentencias necesitan volver a sonar.

El inolvidable momento en que Juan Pablo II
gritó con fuerza a la mafia siciliana: "no está
permitido matar inocentes".
(Foto) (Ver 
video )
1. El histórico grito de Juan Pablo II. Al final de una Misa en el emblemático lugar del Valle de los Templos en Agrigento (Sicilia, Italia), el Pontífice polaco pronunció un valiente mensaje contra la mafia, aquel 9 de mayo de 1993.
El Papa Juan Pablo se dirigió a “estos que son culpables de disturbar la paz, estos que llevan en su conciencia tantas víctimas humanas” y les dijo con voz muy fuerte: “deben entender que no está permitido matar inocentes”.
Afirmó este Pontífice con mucha fuerza que el mandamiento divino que prohíbe matar no puede ser cambiado por nadie, ya que “ningún hombre, ni cualquier asociación humana, mafia, puede cambiar o pisotear este derecho santísimo de Dios”.
Y para terminar Juan Pablo II dirigió a nombre de Dios a los mafiosos una dura amenaza: “En el nombre de este Cristo, crucificado y resucitado, de este Cristo que es vida (…) les digo a los responsables: ¡conviértanse!”, porque “un día vendrá el juicio de Dios”.

2. Benedicto en tierra de la mafia. El Papa de apacible figura y suave voz, Benedicto XVI, también dirigió palabras duras a los mafiosos, en su visita a Palermo, bastión del crimen organizado siciliano, el 3 de octubre de 2010.
El Papa alemán dio un discurso a los jóvenes reunidos en la plaza Politeama a los que pidió: “No cedan a las instigaciones de la mafia, que es un camino de muerte, incompatible con el Evangelio, como tantas veces han dicho y dicen nuestros obispos”. 

3. Cuando Francisco excomulgó al crimen organizado. En 2014, el Papa argentino visitó Calabria y en la homilía pronunciada en la Explanada de Sibari, dirigió la condena más dura que ningún Papa ha hecho contra la mafia, pues claramente afirmo que los mafiosos “no están en comunión con Dios: están excomulgados”.
Francisco denunció que “cuando no se adora a Dios, el Señor, se llega a ser adoradores del mal, como lo son quienes viven de criminalidad y de violencia”. Y se refirió directamente a la mafia local: “La ‘Ndrangheta es esto: adoración del mal y desprecio del bien común”.
Meses más tardes, el 21 de febrero de 2015, en una audiencia en Roma, en la que recibió a un grupo de fieles de esa misma ciudad, el Papa retomó el tema de la excomunión y les advirtió a los mafiosos que si los actos externos “de religiosidad no se acompañan de la conversión real y pública no son suficientes para ser considerados en la comunión con Cristo y su Iglesia”.
Y con valentía Francisco se dirigió explícitamente a los que “están afiliados a organizaciones criminales” para renovarles una “apremiante invitación a la conversión”, y con voz fuerte les hizo esta exhortación: “¡Abran su corazón al Señor! ¡Abran su corazón al Señor!”.

Epílogo. Ante el panorama de muerte sembrado por sicarios y narcos, por pandilleros y maras, por secuestradores y traficantes de personas, por mafiosos y por cárteles, hoy también necesitamos escuchar de nuevo el gran Mandamiento sobre la vida: “no matarás”. 
Es importante enseñar a la nueva generación y recordarles a los contemporáneos, que ningún humano puede disponer de la vida de nadie; que la violencia es un camino de muerte, que no trae ninguna felicidad porque es adoración del mal; y que sólo Dios puede cambiar los corazones –y el destino– de los asesinos.

sábado, 3 de marzo de 2018

La última carta de Benedicto XVI

Año 14, número 669
Luis-Fernando Valdés

Se cumplieron 5 años de la renuncia de Benedicto XVI, quien en una reciente carta a un diario italiano explica que está “en peregrinación” hacia la Casa del Cielo. Son valiosas las lecciones que ha dejado tras su retiro.

Se cumplieron 5 años de la renuncia
de Benedicto XVI al Pontificado Romano. (Foto)
1. La histórica renuncia. Aquel 11 de febrero de 2013, el anciano Papa anunció que dejaba la función de Romano Pontífice, porque sus pocas fuerzas, dada su edad y su frágil salud, ya no le permitían cumplir con la mejor eficacia su labor al frente de la Iglesia.
El 28 de febrero de ese mismo año, inició el retiro de Benedicto XVI, primero en Castel Gandolfo y luego en un monasterio ubicado en los jardines vaticanos. Empezó así una vida totalmente dedicada a la oración y al estudio, sin tener nada de vida social ni de enseñanza académica.

2. La salud de Benedicto. Hace dos años, el secretario personal de Benedicto, Mons. Georg Gänswein, explicó que el papa emérito se estaba “apagando como una vela, lentamente”. Un alto funcionario del Vaticano describió el año pasado que el Papa alemán “ya no controla sus manos, no puede tocar el piano, ve muy mal, pero tiene una lucidez perfecta, se acuerda de todo”.
Sus allegados han explicado que Benedicto celebra la misa todos los días, reza mucho, recibe algunas visitas y responde a un voluminoso correo. Además, escucha los informativos televisados vespertinos y recibe varios diarios católicos así como publicaciones de teología. (Infobae, 7 feb. 2018)

Esta es la última carta que ha escrito
el Papa emérito, dirigida al Director
del "Corriere della Sera" (Foto)
3. La reciente carta. Con motivo de que lectores del diario italiano, Il Corriere della Sera, preguntaban por la salud del Pontífice emérito, Benedicto XVI envió una misiva a Massimo Franco, director de ese periódico, fecha el pasado 5 de febrero.
“Me ha conmovido –escribió el Papa retirado– que tantos lectores de su periódico desean saber cómo estoy transcurriendo este último periodo de mi vida. Solo puedo decir al respecto que, en la lenta disminución de mis fuerzas físicas, interiormente estoy en peregrinación hacia Casa”. Y añadió: “Es una gran gracia para mí estar rodeado, en esta última parte de camino a veces un poco fatigoso, de un amor y una bondad tales que no habría podido imaginar”.
Son prácticamente las misma palabras que pronunció, aquella tarde del jueves 28 de febrero de 2013, al llegar a Castelgandolfo, en su último discurso, en el que afirmó que él era ya “simplemente un peregrino que empieza la última etapa de su peregrinación en esta tierra”.

4. Grandes lecciones tras la renuncia. Una editorial de la revista española “Ecclesia” destaca lo aleccionador de esta reciente carta. De ese artículo quisiera compartir aquí la lección de responsabilidad de Benedicto XVI, quien renunció al Pontificado no por improvisación ni empujado por las situaciones que tuvo que enfrentar por los escándalos de pederastia o por los llamados “Vatileaks”.
Su renuncia, explica esa editorial, “fue fruto de una decisión responsable, consciente, audaz y valiente, madurada largamente en la oración, el discernimiento y el sufrimiento”. Y esto nos da una enseñanza: “no actuar “en caliente”, pasar nuestra vida entera –máxime en sus dificultades y contrariedades- bajo el tamiz de la oración, la abnegación, la humildad y la conciencia recta, generosa y cristianamente iluminada”.

Epílogo. Benedicto XVI ha tenido la vocación de ser maestro. Primero la vivió mediante la enseñanza académica, después como obispo diocesano y luego por dos décadas como Prefecto de la Doctrina de la Fe, al lado de Juan Pablo II.
Cuando parecía que sus últimas lecciones las había impartido como Pontífice, al grado de ser llamado el “Papa teólogo”, una vez más Benedicto nos sorprende con una serie de enseñanzas, ahora desde la ancianidad, dándonos ejemplo de sobrellevar pacientemente la vejez y de servir de la Iglesia con su oración y con la humildad de no figurar en los medios.



viernes, 26 de agosto de 2016

Benedicto XVI revela por qué renunció

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Año 12, número 590

Luis-Fernando Valdés



El Papa emérito, cada vez más anciano, explicó los motivos que lo llevaron a dejar el Pontificado. Más allá de lo coyuntural, como su frágil salud, esta renuncia encierra un significado importante para nuestra época, que necesitamos descubrir.



Entrevistado por Elio Guerriero, Benedicto XVI
confirmó que su frágil salud fue la causa de su renuncia.
(Foto: www.iltimone.org)
1. Una entrevista. El conocido teólogo italiano Elio Guerriero, que ha tenido una relación cercana con Benedicto XVI porque ambos trabajaron en el proyecto de la importante revista “Communio” y porque Guerriero ha sido editor de muchas de sus obras, entrevistó al Pontífice emérito (La Reppublica, 24 ago. 2016; en español: ReL, 25 ago. 2016).

Guerriero conversó con Benedicto sobre los motivos de su renuncia. No hubo sorpresas, porque las razones desde hace tiempo habían sido comentadas por sus colaboradores cercanos; pero ahora ha sido el mismo Pontífice emérito quien corroboró con sus propias palabras esa información.



2. Una frágil salud ante unos grandes compromisos pastorales. Benedicto XVI explicó que tenía en el horizonte “numerosos compromisos que consideraba que no podría completar”, como la JMJ de Río de Janeiro 2013, ante la cual no podía limitarse a una participación televisiva, ya que un evento así hacía precisa la presencia del Papa. Por eso, explicó, ésta “era una circunstancia por la cual la renuncia era para mí un deber”.

Contó que durante su viaje a México y Cuba, “experimenté con gran fuerza los límites de mi resistencia física. Sobre todo, me di cuenta de que ya no estaba en disposición de afrontar un futuro vuelo transoceánico por los problemas del huso horario”.

Después de hablarlo con su médico, “se hacía evidente que ya no podría participar en la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro en el verano de 2013, se oponía claramente el problema del huso horario”.  

Y así llegó a la conclusión que debía renunciar, y que eso debía ser muy pronto. “Desde entonces –afirmó el Papa emérito– tuve que decidir en un tiempo relativamente breve sobre la fecha de mi renuncia.”



3. De fondo: confianza en Dios. Lo que más que llama la atención de la entrevista no es tanto el motivo de la renuncia al Pontificado, sino la fe y la confianza en Dios de Benedicto ante un futuro complejo. Para él, “en una situación de crisis, la mejor actitud es ponerse delante de Dios con el deseo de reencontrar la fe para poder proseguir el camino de la vida”.

Contó que cuando aceptó el Pontificado era consciente de sus límites. “Me daba cuenta de que todo aquello que tenía que hacer no podía hacer hacerlo yo solo, y de este modo estaba casi obligado a ponerme en manos de Dios, a confiar en Jesús”, dijo.

Benedicto está convencido que “al Señor le agrada acoger nuestro deseo de darnos las luces que nos guían en el peregrinaje de la vida”, y por eso “tenía la firme convicción de que mi sucesor –como así ha sucedido- llevaría igualmente al buen fin querido por el Señor la iniciativa que yo había comenzado”.



Estas declaraciones de Benedicto XVI confirman que su frágil salud fue la causa de su renuncia al Ministerio petrino y, a la vez, muestran la grandeza de espíritu de un hombre que supo aceptar sus límites, porque entendió que grandeza de Dios guía su vida y su misión.

La renuncia del Papa alemán no es un mero hecho administrativo o un dato curioso, sino un mensaje a todos las personas de hoy que nos enfrentamos a un futuro político, social y económico incierto: Dios realmente guía nuestro futuro y por eso, si nos fiamos de Él, podemos avanzar en la Historia con confianza.




viernes, 1 de julio de 2016

Benedicto, “prisionero” en el Vaticano


Año 12, número 582
Luis-Fernando Valdés

Con motivo de los 65 años de sacerdocio de Benedicto XVI, volvieron a los medios algunas polémicas ya superadas, como si el Papa emérito hubiera sido encerrado contra su voluntad en un monasterio. ¿Es válida la renuncia del Papa Ratzinger? ¿Hay dos Papas en la Iglesia?

Una imagen elocuente de la armonía entre
Francisco y el Papa emérito Benedicto XVI.
Foto: Domus Ecclesia.

1. El “complot” contra Benedicto. El pasado 29 de junio, solemnidad de San Pedro y San Pablo, fue el 65º aniversario de la ordenación sacerdotal de Joseph Ratzinger. Y en este marco vale la pena recordar cómo surgió el cliché de una supuesta usurpación en el papado.
 Cuando el Papa alemán se despidió de los fieles, en su última audiencia (27 feb. 2013), explicó que con su renuncia ya no tenía potestad; en cambio, “en el servicio de la oración permanezco, por así decirlo, en el recinto de San Pedro”.
Justamente estas palabras sobre su voluntad de permanecer “en el recinto de San Pedro” provocaron que algunos lanzaran hipótesis sobre la renuncia: que no había sido verdaderamente libre y, por lo tanto, no era válida; de modo que la sede apostólica hoy estaría vacante.
El periodista Andrea Tornielli le preguntó por escrito sobre estas interpretaciones de su renuncia, y Benedicto XVI le envió esta respuesta: “No existe la menor duda sobre la validez de mi renuncia al ministerio petrino. Única condición de la validez es la plena libertad de la decisión. Las especulaciones sobre la invalidez de la renuncia son simplemente absurdas.” (A. Tornielli, 25 feb. 2014)

2. Quiénes están detrás. Hay grupos que intentan tomar protagonismo, y que utilizan como pretexto tanto al Papa Francisco como a Benedicto. Son  aquellos que manejan “esas confabulaciones complotistas sobre Benedicto ‘obligado’ a renunciar, por lo que todavía seguiría siendo el verdadero Papa, que siguen apasionando a grupúsculos pseudo-ratzingerianos cada vez más ‘sede-vacantistas’ y a sus corifeos.” (A. Tornielli, 29 jun. 2016)
Sobre esto, Francisco, en la reciente entrevista en el vuelo de regreso de Armenia, narró un anécdota que ilustra esta lealtad. “Escuché, contó Francisco, pero no sé si sea verdad, subrayo, quizás son habladurías, pero van bien con su carácter [el de Benedicto], que algunos fueron a verlo y a lamentarse por este nuevo Papa. Y los echó, con el mejor estilo bávaro, educado, pero los echó”.

3. Un único Papa. En unas declaraciones recientes del Prefecto de la Casa Pontificia, monseñor Georg Gänswein, sugirió que había un ministerio petrino compartido, con un Papa activo y otro contemplativo. Esto dio pie a la pregunta en los medios sobre si hay dos pontífices.
Francisco mismo respondió a esa cuestión en la citada conferencia de prensa del avión. Afirmó categórico: “hay un solo Papa”. Y explicó que “quizás, como [sucede] con los obispos eméritos, podrá haber más [papas eméritos], dos o tres, pero son eméritos”. O sea, como sucede en las diócesis, que cuando los obispos que renuncian (por edad o por salud), dejan de tener jurisdicción. Y luego dijo con gran claridad que Benedicto “es el Papa emérito, no el segundo Papa”.

Al repasar estas polémicas, se nota que hay quienes desean contraponer a Francisco y a Benedicto, para justificar esas ideologías que dividen la Iglesia en dos bandos: uno tradicionalista y otro de ideas liberales.
Pero las imágenes de ambos durante el festejo de Benedicto desmienten que sean antagonista. Llevan una relación tan cercana, que Francisco considera que Benedicto “es un hombre de Dios, es muy inteligente y para mí es el abuelo sabio en casa.”

viernes, 18 de marzo de 2016

¿Qué piensa Benedicto XVI de Francisco?

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Año 12, número 567
Luis-Fernando Valdés



Algunos católicos han llegado a afirmar que el mensaje de Francisco es divergente del de su antecesor. Pero no es así: el Papa emérito en una entrevista reciente alabó la práctica pastoral de Francisco, que habla continuamente de la misericordia de Dios.


Francisco y Benedicto XVI se saludan
al cruzar la Puerta Santa del Jubileo de la Misericordia.
(Foto: www.eldiario.ec)


1. La entrevista. Acaba de salir a la venta el libro “Por medio de la fe. Doctrina de la justificación y experiencia de Dios en la predicación de la Iglesia” de Ed. San Pablo, editado por el jesuita Daniele Libanori.

 Se trata de las actas de un congreso teológico que se llevó a cabo en Roma en octubre del año pasado. Entre otros artículos, el libro incluye una entrevista con Joseph Ratzinger del teólogo jesuita belga Jacques Servais sobre “qué es la fe y cómo se llega a creer”. En ese diálogo, Benedicto XVI citó a su sucesor y habló generosamente sobre la misericordia.



2. La necesidad del hombre de hoy. La afirmación clave del Pontífice emérito es ésta: “Para mí es un ‘signo de los tiempos’ el hecho de que la idea de la misericordia de Dios sea cada vez más central y dominante”.

Benedicto explica que “el hombre de hoy tiene la sensación general de que Dios no puede dejar que la mayor parte de la humanidad caiga en la perdición”, y que a pesar de la visión moderna (que no se preocupa por la salvación), “sigue existiendo, de otra manera, la percepción de que nosotros necesitamos la gracia y el perdón”.



3. Tres Papas en continuidad. El Papa emérito hizo suyos los mensajes sobre la misericordia tanto de Juan Pablo II como de Francisco. Explicó que Juan Pablo II “estaba profundamente impregnado” del tema de la misericordia.

Dijo que el Papa polaco, a partir de las experiencias en las que desde los primeros años de su vida, “constató toda la crueldad de los hombres”, y que así descubrió que “la misericordia es la única verdadera y la última reacción eficaz contra la potencia del mal. Solo allí en donde hay misericordia acaba la crueldad, acaban el mal y la violencia”.

Benedicto expuso también que “Papa Francisco se encuentra completamente en sintonía con esta línea” de la misericordia. Y añadió: “Su práctica pastoral se expresa justamente en el hecho de que él nos habla continuamente de la misericordia de Dios. Es la misericordia lo que nos mueve hacia Dios, mientras que la justicia nos espanta”.



4. Misericordia, el tema de nuestros días. Hablar de misericordia no es una cuestión meramente académica, como si fuera un tema más entre los muchos posibles de los que un Papa pudiera hablar. Se trata de la respuesta de Dios a una profunda necesidad interior del ser humano.

Así lo constata el Papa emérito, quien explica que el hombre de hoy “bajo la capa de la seguridad de sí y de la propia justicia … esconde un profundo conocimiento de sus heridas y de su integridad ante Dios”. Y al constatar su debilidad y su falta de integridad, el ser humano “está esperando la misericordia”.

Para Benedicto, el hombre moderno necesita la misericordia, manifestación de la delicadeza de Dios hacia cada persona, porque “en la dureza del mundo de la técnica, en el que los sentimientos ya no cuentan nada, aumenta la esperanza de un amor salvífico que sea dado gratuitamente”.



Benedicto XVI “rompió” su silencio voluntario para hablar de teología, y en su intervención nos ha mostrado que está en la misma sintonía de Francisco. En realidad, los últimos Obispos de Roma, ante el mundo que se ha tornado cruel por haberse alejado de Dios, ha visto que la misericordia es la respuesta de Dios al mal presente en nuestros días.