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sábado, 19 de enero de 2019

Unidad entre Iglesias cristianas, ¿utopía?

Año 15, número 713
Luis-Fernando Valdés

La historia pesa sobre las Iglesias cristianas, divididas por cismas desde hace muchos siglos. Aunque perduran algunas diferencias doctrinales y organizativas, desde hace varias décadas las diversas confesiones se reúnen, cada mes de enero, para buscar la unión. ¿Qué se puede hacer hoy para que las Iglesias recuperen la unidad perdida?

El Papa Francisco y representantes de las
Iglesias ortodoxas y de la Comunión anglicana
rezaron juntos ante la tumba de San Pablo,
en Roma. (Foto: vaticannews.va)
1. Un poco de historia. En 1908, el Padre Paul Wattson, ministro episcopaliano y cofundador de la Society of Atonement (Sociedad de la Expiación), instituyó un octavario de oración por la unidad de los cristianos, que se celebró por primera vez del 18 al 25 de enero de 1908, en el que participaron más de dos mil personas, católicos y episcopalianos.
En la década de 1930, el octavario de oración experimentó importantes adaptaciones sobre todo por parte del abad Paul Couturier (1881–1953) de Lyon, quien para darle un nuevo impulso al ecumenismo, denominó a este octavario como “Semana de oración por la unidad de los cristianos”.
En 1968, la Comisión Fe y Constitución del Consejo Ecuménico de las Iglesias y el Secretariado para la Promoción de la unidad de los cristianos de la Iglesia católica elaboraron unos textos de oración común que se distribuyeron en todo el mundo en las Iglesias y las parroquias de las diversas confesiones. (Orígenes cristianos.es)

2. El problema de la división. El Evangelio de San Juan recoge el momento en que Jesucristo piden al Padre celestial, que todos los que creen en Él “sean uno”, y mediante esta unidad las demás personas “pueden creer” también en Él (cfr. Juan 17,21).
Estas palabras se ha verificado también a la inversa: la división entre los cristianos de diversas confesiones, que en siglos pasados dio pie a guerras de religión en Europa, ha sido un factor para que muchas personas se alejen de la fe o no se acerquen a las Iglesias.
El camino para que la luz del mensaje de Jesús pueda ser aceptado por más personas es la unidad. Las palabras de paz y de unidad de Jesús sólo serán creíbles, si los creyentes en Él somos capaces de superar las diferencias.

3. Cristo y la unidad. En una audiencia general de enero de 2014, el Papa Francisco explicó que el nombre de Cristo crea comunión y unidad, no división. El Pontífice retomó la pregunta que San Pablo dirigía a los cristianos de Corinto: “¿Acaso está dividido Cristo?”
Luego el Papa comentó: “Ciertamente Cristo no ha sido dividido. Pero debemos reconocer sinceramente, con dolor, que nuestras comunidades siguen viviendo divisiones que son de escándalo”. 
Y añadió: “¡La división entre nosotros los cristianos es un escándalo! No hay otra palabra: ¡un escándalo! Cada uno de ustedes – escribía el Apóstol – dice: ‘Yo soy de Pablo’, ‘yo en cambio soy de Apolo’, ‘yo de Cefas’, y ‘yo de Cristo’.” (News.va, 17 ene. 2019)

4. Una meta: reconocer los dones del otro. En la homilíadel inicio de la Semana de oración por la Unidad de los Cristianos de este año 2019, Francisco propuso ante los líderes de las diversas confesiones un consejo muy práctico: reconocer los dones que Dios ha dado a las diversas Iglesias.
Es una invitación muy profunda, pues implica reconocer que Dios actúa en las diversas confesiones, mientras que muchas veces los fieles de cada Iglesia afirman que los miembros de las otras no son bendecidos por Dios.
Por eso, explicó el Papa que “es posible que los dones recibidos de Dios nos vuelvan ciegos para ver los dones dados a otros cristianos”. Y añadió que es “un grave pecado empequeñecer o despreciar los dones que el Señor ha dado a otros hermanos, creyendo que no son de alguna manera privilegiados de Dios”. 
Y el Pontífice invitó a “reconocer el valor de la gracia concedida a otras comunidades cristianas”, ya que esto  nos llevará a desear “participar en los dones de los demás”, e implicará que el  pueblo cristiano “renovado y enriquecido por este intercambio de dones” sea un pueblo capaz de “caminar con paso firme y confiado por el camino que conduce a la unidad”.

Epílogo. La unidad entre las Iglesias cristianas beneficiará a toda la sociedad, porque establecerá un gran vínculo de fraternidad y no de división entre los ciudadanos de un mismo país que afirman creer en Jesucristo. 
Y esta unidad –que ya desde ahora se puede notar, si los fieles de cada confesión reconocen los dones de los otros–, animará a que más personas adopten los valores cristianos, que son un recurso moral para vivir con ética y solidaridad, valores que hoy necesita la sociedad.

sábado, 5 de enero de 2019

El viaje que marcó el futuro de la Iglesia

Iniciamos el año 15. Número 711
Luis-Fernando Valdés

Hace 55 años, el Papa Pablo VI realizó un viaje a Tierra Santa, que cambió el paradigma del Pontificado romano. Aunque han pasado los años, ¿por qué sigue presente este gesto que marcó el rumbo de la Iglesia contemporánea? 

Durante el primer viaje de un Papa a Tierra
Santa, se llevó a cabo el primer encuentro ecuménico
entre un Obispo de Roma y un Patriarca de Constantinopla. 
1. El contexto. Estaba muy reciente el Concilio Vaticano II, que tuvo la misión de establecer las pautas de la nueva relación de la Iglesia Católica con el mundo contemporáneo. Quedaba entonces la enorme tarea de llevar a la práctica esos principios, y no había antecedentes de cómo hacerlo.
El Pontífice de ese momento era Pablo VI quien tuvo la intuición de que con un viaje a Tierra Santa podía dar varios mensajes fundamentales sobre la paz, el ecumenismo y la relación de la Iglesia con los judíos, en un contexto que por sí mismo fuera un gran signo para reforzar sus discursos.

2. El primer viaje apostólico. El Papa anunció con un mes de anticipación que visitaría la tierra de Jesús del 4 al 6 de enero de 1965. Hasta ese momento, los Pontífices no solían viajar y por eso resultó novedosa y revolucionaria esta iniciativa de Pablo VI. 
Sería Juan Pablo II quien nos acostumbraría a que viajar por todo el mundo es lo “normal” para un Papa. Por eso, podemos decir que este viaje de Pablo VI fue decisivo para la Iglesia, porque estableció un nuevo modo de cercanía entre un Pontífice y los fieles católicos del mundo entero.

3. Un gran encuentro ecuménico. El diálogo y la reconciliación entre las diversas confesiones que creen en Jesucristo, como Dios y Señor, es lo que se llama “ecumenismo”. Tras casi un milenio de desencuentros entre católicos y ortodoxos, el Concilio Vaticano II impulsó el desarrollo del diálogo ecuménico entre ambas confesiones.
Fue el 5 de enero cuando, en el Monte de los Olivos, Pablo VI se reunió con Atenágoras, el Patriarca de Constantinopla, líder de las Iglesias ortodoxas, proveniente de Grecia. Un gran abrazo y la oración del Padrenuestro en la lengua oficial de cada Iglesia, latín y griego, fueron el inicio de muchos encuentros futuros.
Juan Pablo II se reuniría después con casi todos los Patriarcas de las Iglesias ortodoxas, y 51 años más adelante, en febrero de 2016, el Papa Francisco tendría un histórico encuentro con un Patriarca ruso, Cirilo, en Cuba, pues era la primera vez que se encontraban un Obispo de Roma y un Patriarca de Moscú.

4. Un Papa con sentido del futuro. Pablo VI, canonizado en 2018 por Francisco, fue un hombre con grandes cualidades humanas y espirituales. Tuvo la poco común cualidad de saber visualizar los problemas que sobrevendrían al mundo y, por eso, supo proponer respuestas “proféticas”, es decir, que se adelantaban a su propia época.
Él mismo comprendió que este viaje a Tierra Santa marcaba una nueva época y así lo manifestó a su regreso a Roma, aquel 6 de enero. En su mensaje afirmó que esa visita apostólica no fue “solamente un hecho singular y espiritual”, sino que “se ha transformado en un acontecimiento que puede tener gran importancia histórica”.
Y luego explicó cuál era esa importancia histórica. Se trataba quizá de “un comienzo de nuevos eventos que pueden ser grandes y benéficos para la Iglesia y para la humanidad”. Y así fue. Primero Juan Pablo II, luego Benedicto XVI y ahora Francisco han sido protagonistas de la paz, del ecumenismo y de la justicia social, precisamente a través de sus viajes apostólicos.

Epílogo. San Pablo VI es un personaje que las nuevas generaciones debemos redescubrir. Su profunda visión del mundo desde la fe hizo posible el gran diálogo actual entre la Iglesia y la sociedad contemporánea. 
Sus viajes y sus escritos fueron una gran base para la evangelización, el ecumenismo, la paz y la justicia de las que han seguido predicando sus sucesores. Y todo esto se puso en marcha hace 55 años, en aquel viaje del Papa Pablo a Jerusalén.


sábado, 14 de julio de 2018

Se extinguen los cristianos de Medio Oriente

Año 14, número 87
Luis-Fernando Valdés

Los cristianos sirios, egipcios e iraquíes, tanto católicos como ortodoxos, están desapareciendo de Medio Oriente por causa de la violencia y los desplazamientos forzados, ante el silencio internacional. El Papa y los patriarcas ortodoxos se reunieron en Bari para apoyarlos.

Las migraciones forzadas en Medio Oriente
está reduciendo el número de cristianos.  (Foto)
1. ¿Por qué se reunieron en Bari? En esta ciudad marítima del sureste italiano se conservan las reliquias de San Nicolás, obispo de Myra (hoy Turquía) en el s. IV, y que es venerado tanto por católicos como por ortodoxos, por eso Francisco dice que Bari es “ventana abierta al cercano Oriente”. 
Ahí se reunieron el pasado 7 de julio, el Obispo de Roma y los Patriarcas de las diversas Iglesias cristianas ortodoxas, en un gesto ecuménico, para rezar por la paz de Medio Oriente, pues los fieles cristianos están desapareciendo de esa región con motivo de los desplazamientos provocados por “una densa nube de tinieblas: guerra, violencia y destrucción, ocupaciones y diversas formas de fundamentalismo, migraciones forzosas y abandono, y todo esto en medio del silencio de tantos y la complicidad de muchos”, como denunció el Papa.
El Pontífice lamentó el éxodo de cristianos: “Oriente Medio se ha vuelto una tierra de gente que deja la propia tierra”. Y explicó que existe el riesgo de que “se extinga la presencia de nuestros hermanos y hermanas en la fe, desfigurando el mismo rostro de la región, porque un Oriente Medio sin cristianos no sería Oriente Medio”. (News.va, 7 jul. 2018)

2. “Una indiferencia que mata”. Después de la reunión en la basílica de San Nicolás, el Papa y los patriarcas fueron al malecón, para un encuentro de oración por los cristianos de medio oriente y por “tantas personas que viven en situación de gran sufrimiento”.
Con mucha fuerza y claridad, Francisco hizo una denuncia al sistema internacional: “La indiferencia mata, y nosotros queremos ser una voz que combate el homicidio de la indiferencia. Queremos dar voz a quien no tiene voz, a quien solo puede tragarse las lágrimas, porque Oriente Medio hoy llora, sufre y calla, mientras otros lo pisotean en busca de poder y riquezas.” (Vatican Insider, 7 jul. 2018)

3. Los nuevos Hiroshima y Nagasaki. Un poco más adelante, el Papa argentino también hizo una fuerte condena contra la guerra en Medio Oriente, e hizo una referencia a los últimos combates en Siria, “que han provocado un enorme número de desplazados, expuestos a sufrimientos terribles”. 
Explicó el Santo Padre que “la guerra es hija del poder y la pobreza” y dijo que la guerra “se vence renunciando a la lógica de la supremacía y erradicando la miseria”. También señaló que la violencia “se alimenta siempre de armas” y denunció las “desenfrenadas carreras de rearme”.
El Pontífice pidió aprender de la Historia: “no dejemos de lado las lecciones de Hiroshima y Nagasaki, no convirtamos las tierras de Oriente (…) en oscuras extensiones de silencio”. Además, el Papa también apuntó hacia la ambición petrolera: “basta de la sed de ganancia, que no se detiene ante nadie con tal de acaparar depósitos de gas y combustible, (…) y sin ningún escrúpulo en que el mercado de la energía dicte la ley de la convivencia entre los pueblos”. (Vatican Insider, 7 jul. 2018)

Epílogo. Los cristianos han estado en Medio Oriente desde hace dos mil años e incluso antes de que Mahoma fundara el Islam. Son parte de la historia y de la cultura de sus países. Por eso, Medio Oriente no se puede entender sin la presencia de los creyentes en Cristo.
Por eso hoy es importante destacar que estos cristianos no están regresando a Occidente, sino que están siendo “arrancados” de su tierra, por las guerras del petróleo y algunos fundamentalismos, que también afectan a los musulmanes. El bien de la economía mundial no es suficiente justificación para dejar a pueblos sin hogar. 

sábado, 30 de junio de 2018

Ecumenismo en tiempos laicos

El Papa Francisco fue invitado por el Consejo Mundial de las Iglesias. En su discurso les dijo:
“No hay excusas: podemos caminar juntos, orar juntos y trabajar juntos”.
(Foto: Vida nueva)
Año 14, número 685
Luis-Fernando Valdés

El Papa visitó Suiza para reunirse con el Consejo Mundial de las Iglesias. ¿De qué sirve que las religiones cristianas dialoguen cuando una gran parte del mundo ya no es creyente?

1. Un encuentro muy singular.El pasado 21 de junio, Francisco viajó a Ginebra para participar en el 70 aniversario de la Fundación del Consejo Mundial de las Iglesias (CMI), al que fue invitado para dar un mensaje para la unidad de los cristianos.
Lo interesante de este evento es quela Iglesia católica no es miembro del CMI, que engloba a 349 Iglesias protestantes, luteranas, anglicanas y ortodoxas de más de 110 países, aunque sí que participa en numerosas comisiones de trabajo desde hace 50 años.

2. “Peregrinaje ecuménico”. Francisco sigue el camino ecuménico, es decir el diálogo entre religiones cristianas, que grandemente impulso Pablo VI y que continuaron Juan Pablo II y Benedicto XVI, para buscar la unidad entre las confesiones que aceptan a Jesús como Dios y Salvador. 
El Papa actual ha recorrido un largo camino para fomentar esta unidad, que incluye la visitas a la ciudad sueca de Lund, para conmemorar el 500 aniversario de la reforma luterana, y la histórica entrevista en Cuba con el Patriarca de Moscú, Kirill, y líder de los cristianos ortodoxos.
Este otro viaje a Suiza fue otro importante hito, que estuvo marcado por un gran signo, pues la reunión se efectuó en Ginebra, donde nació Calvino, uno de los padres de la Reforma protestante del siglo XVI.

3. “Ecumenismo de la sangre”. En el discursoque Francisco dirigió al CMI, el Papa recordó una realidad capital para hablar de unidad entre cristianos de diferentes confesiones: el “ecumenismo de la sangre”, tan mencionado por Juan Pablo II.
En efecto, en muchas ocasiones a lo largo de la historia, los perseguidores del cristianismo han martirizado simultáneamente a creyentes en Cristo de diversas confesiones, y todos ellos murieron por la misma causa: amar a Jesucristo. Esa profesión de fe en Cristo que los llevó a entregar su vida es idéntica en todos ellos, sin importar su confesión.

4. “Caminar juntos”. Desde el comienzo de su pontificado, el Papa Francisco ha buscado la manera de no tener que esperar a que los teólogos encuentren la manera de integrar las diferencias doctrinales entre católicos, reformados, ortodoxos y evangélicos, para poder realizar actividades conjuntas entre las diversas confesiones cristianas.
El Pontífice argentino ha manifestado en diversos momentos que hoy mismo ya podemos empezar a “caminar juntos”. En efecto, ahora mismo los cristianos de las diversas confesiones podemos rezar juntos, hacer tareas caritativas juntos, estudiar juntos, etcétera. 
En este discurso, el Pontífice propuso que vayamos juntos “ha­cia las múl­ti­ples pe­ri­fe­rias exis­ten­cia­les de hoy, para lle­var jun­tos la gra­cia sa­na­do­ra del Evan­ge­lio a la hu­ma­ni­dad que sufre”. E invito a que nos preguntemos “si es­ta­mos ca­mi­nan­do de ver­dad o solo con pa­la­bras, si los her­ma­nos nos im­por­tan de ver­dad y los en­co­men­da­mos al Se­ñor o es­tán le­jos de nuestros intereses reales”.

Epílogo. En un mundo secularizado, hablar de ecumenismo no es algo inútil, sino necesario. Pues el ver que hoy día los creyentes no pelean sino dialogan, rezan unidos y trabajan juntos, es una señal para los demás que las religiones unen y llevan a la paz. 
Los deseos de fraternidad y paz que la Revolución francesa y el marxismo inútilmente quisieron instaurar al margen de la fe hoy pueden ser buscados por la vía religiosa ecuménica ya sin el fantasma de la violencia o el fanatismo.

sábado, 9 de diciembre de 2017

¿Por qué el Papa pide dejar prejuicios sobre Lutero?

Año 13, número 657
Luis-Fernando Valdés

A 500 años del inicio de la Reforma protestante, el Obispo de Roma pide superar prejuicios sobre Martín Lutero. ¿Cómo interpretar estas palabras? ¿El Papa le da la razón al reformador alemán?

De la Reforma a la unidad: ésta es la tarea común
de luteranos y católicos. (Estatua de Martín Lutero)
1. Las palabras y su contexto. Generalmente, las frases sueltas son las que suscitan dificultades, pues se pueden tomar con un sentido diferente al que fueron dichas. En este caso, se trató de un discurso del Papa Francisco en el Vaticano a una delegación de la Federación Luterana Mundial, que representa a 72 millones de cristianos.
En su mensaje al presidente de esa federación, el arzobispo nigeriano Musa Panti Filibus, el Pontífice habló largamente de la oración, como “combustible de nuestro viaje a la plena unidad”, y explicó que el Espíritu Santo ha suscitado el camino ecuménico.
Y en ese contexto de oración y unidad, afirmó el Papa que ese mismo Espíritu “nos ha llevado a abandonar los antiguos prejuicios, como aquel sobre Martín Lutero y sobre la situación de la Iglesia en aquel periodo”. (Discurso, 7 dic. 2017)

2. ¿Qué quiso decir el Papa? Es importante valorar el alcance de la afirmación del Papa, porque algunos pretenden sacar de esas palabras una descalificación hacia el Pontífice, como si Francisco apoyara la Reforma en detrimento de la Iglesia católica.
En realidad, el Obispo de Roma reconoció que un principio superior a las dos confesiones es el que promueve la reconciliación: el Espíritu Santo. Se trata de un fenómeno sobrenatural, pues sólo una fuerza divina puede sanar las heridas producidas en cinco siglos de separación.
Francisco dio a entender así que acción divina se manifiesta en la superación de los prejuicios de ambas confesiones: tanto de parte católica, que ve a Lutero como un destructor malvado, como de la parte luterana, que enfatiza que la Iglesia católica del siglo XVI estaba totalmente corrompida.
Ciertamente, había problemas morales en la Iglesia de aquella época, pero a la vez, había bastante actividad de católicos comprometidos con la fe. De igual manera, Lutero no pretendía fundar una nueva Iglesia, sino purificar la existente, aunque su movimiento tomó un giro inesperado.

3. Una nueva visión del ecumenismo. En el mencionado discurso, el Papa dejó ver su paradigma sobre el modo de llegar a la unidad entre las diversas confesiones cristianas reformadas y la Iglesia católica.
Francisco retoma el tema de Juan Pablo II sobre “purificar la memoria”, o sea, reconocer los errores que se cometieron por parte de las dos confesiones. Desde ahí el Papa pide mirar al futuro sin “el peso de los contrastes y preconceptos del pasado”, para poder acoger los dones que provienen de las diversas tradiciones confesionales y “acogerlos como patrimonio común”.
Además, el Papa quiere superar “las heridas del pasado”, porque hay una realidad común de origen sobrenatural que es más fuerte: el Bautismo. Como el bautismo nos ha hecho hijos de Dios, nos ha convertido en hermanos y, por eso, “nunca más podemos permitirnos ser adversarios o rivales”, concluyó.

Epílogo. Francisco es un gran continuador del movimiento ecuménico que inició con Pablo VI en 1967. El Papa argentino sabe que la unidad no se va a lograr únicamente por la vía doctrinal, pues cinco siglos de disputas teológicas no lo consiguieron. Sin cambiar nada el contenido de la fe, el Pontífice busca que católicos y luteranos retomen la vía sobrenatural –la oración y la fraternidad bautismal– para “caminar juntos” hacia el milagro de la unidad completa.


sábado, 2 de septiembre de 2017

El nuevo “ecumenismo ecológico” del Papa

Año 13, número 463
Luis-Fernando Valdés

El Papa Francisco nos ha sorprendido al utilizar la ecología como una “factor” clave para buscar la unidad entre católicos y ortodoxos. ¿Cómo la ecología ayuda al ecumenismo?

Francisco ha hecho de la cuestión ecológica
un motivo de unidad ecuménica. (Foto: Radio María)
1. Una “estrategia anunciada”.  Cuando en marzo de 2013, el primer Papa latinoamericano eligió el nombre de Francisco, quizá no le pusimos atención a una de las razones por las que escogió ese nombre.
El Papa recién elegido explicó que escogió ese nombre, porque san Francisco de Asís “para mí es el hombre de la pobreza, el hombre de la paz, el hombre que ama y custodia la creación; en este momento, también nosotros mantenemos con la creación una relación no tan buena, ¿no?”. (ACI, 16 mar. 2013)
Detrás de estas palabras no había sólo una mera admiración a un santo, sino todo un programa del pontificado, que tendría en el cuidado ecológico una pieza clave para el diálogo con la sociedad civil. Tampoco sospechábamos que el nuevo Papa también lo utilizaría para dar pasos en el ecumenismo.

2. Una nueva celebración común.  En la Iglesia Ortodoxa, desde hace años, cada 1º de septiembre se celebra el día por el Cuidado de la creación. En 2015, durante la presentación de la encíclica “Laudato si’”, el representante del Patriarca Ortodoxo Bartolomé sugirió al Papa que los católicos también tuvieran una jornada similar.
Hace unos días el Papa Francisco anunció que desde este año 2017, los católicos celebraremos la ‘Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación’. El Pontífice explicó que celebrar esta Jornada, en la misma fecha con la Iglesia Ortodoxa, el 1º de septiembre, “será una buena ocasión para testimoniar nuestra creciente comunión con los hermanos ortodoxos”. (Vatican Insider, 10 ago. 2017)

3. Un nuevo paradigma para el diálogo ecuménico.  Durante casi mil años, el diálogo entre las Iglesias Católica y Ortodoxa se enfrentaba a muy complicados obstáculos de tipo doctrinal.
Para buscar la unidad sin esperar a que los temas teológicos fueran completamente resueltos, los Papas de las últimas décadas iniciaron diversos tipos de acercamientos. Juan Pablo II promovió el “ecumenismo de la sangre”, es decir, reconocer a los mártires cristianos no católicos. Benedicto XVI, en Erfurt en 2011, propuso que “la fe, vivida a partir de lo íntimo de uno mismo, en un mundo secularizado” fuera “la fuerza ecuménica más grande que nos une”.
Francisco, con motivo de los 500 años del inicio de la Reforma protestante, en Suecia en octubre de 2016, sugirió que la caridad hacia el prójimo que sufre sea un ámbito en el trabajen juntos católicos y protestantes. Es lo que se denominó “ecumenismo de la caridad”. (Aleteia, 29 oct. 2017)
Ahora, el Papa utiliza el tema del cuidado de la creación para da un paso en este diálogo. De manera que somos testigos del surgimiento de un nuevo paradigma del ecumenismo, que podemos llamar “ecumenismo ecológico”.

4. Un mensaje conjunto.  ¿Qué relevancia tiene este comunicado de los líderes de los católicos y de los ortodoxos? Además de la importancia y actualidad del contenido sobre el cuidado de la creación hoy día, el mensaje representa un cambio histórico.
Desde 1054 hasta 1965, ambas Iglesias mantuvieron la mutua excomunión por temas doctrinales; en cambio hoy, juntas –hermanadas– proclaman un mensaje válido para los fieles de ambas confesiones. Se trata del primer fruto del nuevo “ecumenismo ecológico”.

Epílogo.  Durante siglos el diálogo ecuménico se redujo sólo a las discusiones doctrinales. Pero desde el siglo XX, la vida misma ha hecho que los cristianos de diversas confesiones descubran que hay muchas dimensiones que nos unen como creyentes en Cristo: el martirio, la fe vivida en un mundo descreído o la caridad hacia los marginados.
Ahora el Papa Francisco, junto con el Patriarca Bartolomé, nos hacen ver que el cuidado de la creación como “casa común” ayudará a que los fieles de las diversas confesiones cristianas podamos “convivir”: vivir en “comunión”, que es la finalidad del “ecumenismo”.