Mostrando las entradas con la etiqueta Nacional. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Nacional. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de febrero de 2016

¿A qué viene el Papa a México?

Año 12, número 662
Luis-Fernando Valdés

Dos preguntas sobre el viaje del Papa a México: ¿Qué espera el Papa obtener de este país? ¿Qué esperan los mexicanos que el Pontífice le aporte a esta nación? En ambas respuesta radica la clave para entender el viaje apostólico de Francisco.

El Papa Francisco durante el vuelo hacia México,
se puso un sombrero de charro.
1. Los mexicanos le preguntan al Papa. En un interesante ejercicio periodístico, el corresponsal de Notimex, Andrés Beltramo, pidió a un nutrido grupo de mexicanos que grabaran sus propias preguntas para el Obispo de Roma.
Y luego el periodista se las proyectó al Santo Padre y Francisco grabó en video sus respuestas. Este video y su transcripción representan un gran documento sobre los que el Pontífice y los mexicanos esperan de esta visita y, en cierto modo, son como la “clave de lectura” de este acontecimiento.

2. Un cambio de perspectiva. Jorge Armando, de la Ciudad de México, le formula una pregunta que refleja la expectativa de paz y esperanza que los mexicanos tienen de esta visita apostólica: “Su, Santidad, ¿a qué viene a México, qué nos viene a traer a México?”
Pero el Papa Francisco sorprende con su respuesta, porque no ofrece una respuesta directa, sino que anuncia que es él quien llega para aprender. “Yo te quisiera decir –contestó el Pontífice– que lo que más me mueve a mí es: ¿qué voy a buscar a México? Yo voy a México no como un Rey Mago cargado de cosas para llevar, mensajes, ideas, soluciones a problemas… Yo voy a México como un peregrino, voy a buscar en el pueblo mexicano, que me den algo… Voy a buscar la riqueza de fe que tienen ustedes, voy a buscar contagiarme de esa riqueza de fe.”
Este cambio de perspectiva da el tono del viaje: el Santo Padre no viene a imponer soluciones desde arriba, sino que viene a convivir con la gente, viene a aprender, y desde ese diálogo dará las respuestas a la problemática religiosa y social de México.

3. La paz, buscada desde la fe religiosa. Juan Valderrama, del Estado de Chihuahua, dice con sencillez lo que espera del Papa: “Que nos ayude aquí a bendecir a Juárez, porque está muy peligroso aquí todo Juárez. Que nos dé paz aquí en Juárez”.
El Santo Padre con su acostumbrada claridad responde que México que está viviendo su “su pedacito de ‘guerra’, su pedacito de sufrimiento, de violencia, de tráfico organizado”, y añade que viene “para rezar con ustedes, para que los problemas de violencia, de corrupción y todo lo que ustedes saben que está sucediendo, se solucione”.
Francisco explica que “la paz es algo que hay que trabajarla todos los días… ¡la paz hay que pelearla todos los días!, hay que combatir todos los días por la paz, no por la guerra”. Y dio un consejo para conseguirla: el diálogo.
“La paz nace de la ternura, la paz nace de la comprensión, la paz nace o se hace en el diálogo, no en la ruptura, y ésta es la palabra clave, el dialogo: diálogo entre los dirigentes, diálogo con el pueblo y diálogo entre todo el pueblo”, dijo.

Francisco viene a ser un “mensajero de paz y misericordia”, que aprende de la fe de los mexicanos y que habla de esperanza religiosa. Por eso, esta visita marca un parteaguas en la relación entre la religión y la sociedad mexicana, que puede ser un estupendo cambio de paradigma a nivel global para las relaciones entre la Iglesia y los Estados laicos.
El punto de divergencia, que era la intervención de la Iglesia en los problemas sociales (como la paz, migrantes, pobreza, etc.), es ahora el lugar de convergencia, porque va quedando claro que la Iglesia no busca ser una alternativa política, sino una  fuente de aliento y esperanza para los ciudadanos.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Ayotzinapa, la verdad que no queremos ver


Año 10, número 497
Luis-Fernando Valdés

La desaparición de los 43 normalistas sigue siendo tema de conversación y de reflexión. El tejido social de México está herido, y para sanarlo no hay otra opción que la de abrir los ojos a esa dura realidad.
En esta crisis de seguridad en Iguala, hay un dato muy impresionante, que quizá algunos han pasado de largo. Cuando se inició la búsqueda de los 43 desaparecidos, se encontraron varias fosas con cadáveres, que no correspondían a los normalistas.
Ante el “no eran ellos”, la búsqueda continuó. Pero la pregunta obvia es: entonces, ¿quiénes son esas personas? ¿víctimas de la violencia? ¿era un “cementerio” de sicarios? En otras palabras, hay miles de desaparecidos, pero las investigaciones iniciaron sólo hasta que hubo una protesta social, y estas indagatorias son únicamente para el caso de los normalistas de Ayotzinapa.
¿Qué lecciones podemos obtener de este episodio, nosotros los demás ciudadanos?
1) Reconocer nuestra realidad social. Han sido gobiernos y autoridades extranjeras quienes nos han puesto en alerta, porque han llamado a las cosas por su nombre, ya que no sólo se han referido a los normalistas desaparecidos, sino al narcotráfico como causa de la violencia y además han pedio una investigación trasparente.
Por ejemplo, el miércoles pasado (12 de noviembre), el Papa Francisco durante su audiencia se solidarizó con nuestro País, y con claridad se refirió a los ‘estudiantes asesinados’: “Quiero expresar a los mexicanos, a los aquí presentes y a los que están en la patria, mi cercanía en este momento doloroso de la legal desaparición, pero sabemos asesinato, de los estudiantes”. El  Santo Padre habló también sobre la “dramática realidad” y “la criminalidad” que existe detrás del tráfico de drogas. [CNN]
Por su parte, la Casa Blanca en un par de ocasiones, durante el mes pasado, manifestó su preocupación por esta situación. El Departamento de Estado afirmó que “es un crimen que demanda una investigación clara y trasparente” (8 octubre), y la vocera de Barak Obama manifestó la preocupación de la Presidencia por los reportes de la desaparición de los 43 normalistas (29  de octubre). [El Universal]
2) Las protestas violentas son otro modo de cerrar los ojos. El 8 de noviembre pasado, mientras una manifestación en el Zócalo de la Ciudad de México pedía justicia y que encontraran a los desaparecidos, un grupo de violentos quemó la puerta de Palacio Nacional.
En realidad produjeron otro humo, a parte del que salía de la flamas del portón: hay otros intereses de grupos de presión, los cuales aprovechan un movimiento social para hacer sus protestas en paralelo. Pero se presentan ante la opinión pública como parte de las víctimas.
La violencia es extorción. La presencia de grupos violentos lleva un mensaje: “te dejo de golpear si me das lo que te pido”. Las agresiones son una pantalla para que crear confusión, lo cual es una manera de buscar que no se conozca la verdad.
Para salir adelante, es necesario que toda la sociedad rechace la violencia: los saqueos, los bloqueos de parte de grupos que no tienen que ver con las víctimas, los coches incendiados, los edificios públicos destruidos.
Así como para curar una herida profunda en la piel hace falta pasar por el dolor de una curación que toca la carne viva, para curar la herida social necesitamos una nueva cultura de reconocer la realidad y dejar de pensar que no nos afecta la violencia en otros Estados y regiones del País.

domingo, 26 de octubre de 2014

Ayotzinapa, alerta roja por corrupción

Año 10, número 494
Luis-Fernando Valdés


México y el mundo quedaron consternados por la desaparición forzosa de 43 estudiantes en Iguala. Con protestas en muchas ciudades, la sociedad pide al gobierno que traiga con vida a los normalistas, lo cual será casi imposible. ¿Por qué la violencia nos ha arrastrado tan lejos?

El pasado 26 de septiembre en Iguala (Guerrero), un grupo de policías municipales atacaron a estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, periodistas y civiles en cuatro episodios de violencia. El saldo fue de seis personas fallecidas, diecisiete heridos y la desaparición forzada de 43 estudiantes normalistas. [CNN, 27 septiembre 2014]

Las reacciones para condenar estos hechos fueron muy contundentes. Por ejemplo, la Comisión Nacional de Derechos Humanos afirmó que hubo graves violaciones a los derechos, y la Organización de Estados Americanos exigió esclarecer estas desapariciones. [Milenio, 5 octubre 2014 ; UNO TV, 7 octubre 2014]

Luego de la intervención del Gobierno federal, las investigaciones llevadas por la Procuraduría General de la República imputaron el crimen al presidente municipal de Iguala, a su esposa y al director de Seguridad Pública de ese municipio, quienes capturaron a los estudiantes y los entregaron al grupo criminal “Guerreros Unidos”, cuyos líder ordenó asesinarlos. [El Universal, 22 octubre 2014]

Es indignante que las autoridades civiles estén en contubernio con las bandas de criminales. Queda más que patente que una de las causas de este triste caso de la desaparición de los normalista es la corrupción, la cual es ya un mal generalizado no sólo en nuestro País, sino en una gran cantidad de naciones del mundo.

El caso Ayotzinapa nos hace ver que ya es tiempo de combatir con eficacia la corrupción; sin embargo, son pocas las voces que abiertamente la han condenado y que han advertido a los ciudadanos de que la corrupción no puede ser un modo de ganarse el sustento diario.

Recientemente, el Papa Francisco ha alzado su voz contra este mal social, en un discurso dirigido a juristas de varias partes del mundo. Con suma claridad, el Pontífice afirmó que “la corrupción es un mal más grande que el pecado. Más que perdonado, este mal debe ser curado”.

El Santo Padre dio como una radiografía de este mal: “La corrupción se volvió natural, al punto de llegar a constituir un estado personal y social ligado a la costumbre, una práctica habitual en las transacciones comerciales y financieras, en las licitaciones públicas, en toda negociación que involucre agentes del Estado. Es la victoria de las apariencias sobre la realidad, de la insolencia impúdica sobre la discreción honorable”.

El Romano Pontífice trazó un crudo retrato de la persona corrupta: “existen pocas cosas más difíciles que abrir una brecha en el corazón de un corrupto”, porque un “corrupto atraviesa la vida por los atajos del oportunismo, con el aire de quien dice: ‘Yo no fui’, llegando a interiorizar su máscara de hombre honesto”. [Vatican Insider, 24 octubre 2014]

Hacen falta acciones eficaces contra la corrupción. Como ésta tiene su origen en el interior de cada persona, nunca serán suficientes sólo medidas extrínsecas (secretarías, contralorías, inspecciones…). Es necesario cambiar las mentalidad y el corazón de las personas. Y así entramos en el terreno de la religión.

 Es un buen momento para que los ciudadanos pensemos si fomentar la sincera práctica religiosa puede ser el gran detonador para iniciar la tan ansiada limpieza moral de la nación. Y también para que reflexionemos cuánto contribuye el alejamiento de la fe a que una sociedad se corrompa.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Derecho a no emigrar


Año 8, número 392.
Luis-Fernando Valdés

El fenómeno de la migración es noticia continua. Recientemente, hemos visto llegar la caravana de madres centroamericanas que han venido a buscar sus hijos migrantes desaparecidos [ver]. Esta tragedia exige nuevas soluciones.

Las conmovedoras imágenes de estas madres de familia depositando ofrendas florales invitan a la reflexión. Hasta ahora al estudiar la migración se suele hablar de derechos, tanto de la nación receptora como de los hombres y mujeres que dejan su país.

El dolor de las madres centroamericanas que perdieron a sus hijos
exige una solución a fondo: la oportunidad de poder vivir  en su nación.
(www.fotover.com.mx)
En el primer caso, se suele afirmar que cada Estado tiene el derecho de regular los flujos migratorios para garantizar del bien común de sus ciudadanos, siempre y cuando tales medidas garanticen el respeto de la dignidad de los migrantes.

En el caso de los migrantes, también se habla de que el derecho de la persona a emigrar es uno de los derechos humanos fundamentales, de manera que cada quien pueda establecerse en el lugar que considere más oportuno para desarrollar sus capacidades y cumplir sus aspiraciones y sus proyectos.

Sin embargo, se hace poco énfasis en que la situación de abandonar la propia nación y dejar a la familia para buscar un futuro mejor no es algo deseable. Es doloroso tener que dejar a los padres o a los hijos para buscar un empleo.

Esta situación ha sido visualizada con claridad por Benedicto XVI, quien en un mensaje reciente ha explicado que, “en el actual contexto socio-político, antes incluso que el derecho a emigrar, hay que reafirmar el derecho a no emigrar”. [Mensaje Jornada del Migrante, 12.X.2012]

Se trata de que una persona tenga primero la posibilidad de permanecer en su tierra, antes de que no le quede más remedio que abandonar a los suyos. Seguramente, las madres centroamericanas que hoy buscan a sus hijos que perdieron en México desearon mil veces que ellos no hubieran tenido que dejarlas.

Sin embargo, este derecho a “no emigrar” requiere unas medidas a gran escala, para establecer las condiciones que permitan permanecer en la propia tierra. Ya Juan Pablo II hacía ver que “es un derecho primario del hombre vivir en su propia patria” y que “este derecho es efectivo sólo si se tienen constantemente bajo control los factores que impulsan a la emigración”. [Discurso, 9.X.1998, n. 2]

Como es sabido, entre esos factores se encuentran las guerras, el sistema de gobierno, la desigual distribución de los recursos económicos, la política agrícola incoherente, la industrialización irracional y la corrupción difundida.

Ante este panorama, resulta casi de risa pensar que la solución para detener la migración consistirá en poner un muro fronterizo, o en intentar disuadir a los posibles migrantes mediante campañas informativas. El hambre y a la pobreza son motores más fuertes que el miedo.

Se requieren macro-soluciones, pues afectan a las políticas económicas, financieras y sociales de cada país involucrado, además es necesario un escrupuloso respeto a la persona humana y a su dignidad. En definitiva, hace falta un mejor funcionamiento de la democracia.

Sin embargo, en nosotros los ciudadanos de pie está el primer paso para esas grandes soluciones: no ser insensibles ante el fenómeno migratorio, seguir las noticias de los migrantes, protestar ante los casos de discriminación y fomentar un clima de opinión pública que exija a las naciones que acepten sus responsabilidades.

Las lágrimas de las madres de familia, que desde Centroamérica han venido a nuestro País, están exigiendo que cambien las condiciones políticas y económicas para que sea una realidad el derecho a “no emigrar”.

domingo, 2 de octubre de 2011

¿SCJN contra las mujeres?


Año 7, número 334
Luis-Fernando Valdés

Recientemente, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) “desestimó la acción”  sobre la inconstitucionalidad de la ley del Estado de Baja California (BC) que tutela la vida desde la concepción (28.IX.2011), sin declarar sobre su validez o invalidez. Sin embargo, lo que sonó en lo medios fue que los derechos de las mujeres quedaron afectado. ¿En realidad, esa ley está en contra de las mujeres?

En este caso se han visto implicados varios aspectos: el propiamente jurídico (pues es una discusión de derecho constitucional), el ideológico (la defensa de las mujeres), y el religioso (pues se le atribuye a la Iglesia cierta injerencia en la votación de la Corte).

Pero el asunto principal es meramente jurídico y consistió en que los once Ministros debían revisar si la Constitución local de BC estaba legislando por encima de sus atribuciones, o sea, si la norma emitida a favor de la vida desde la concepción era contraria a la Carta Magna de nuestro País y/o a los Tratados internacionales firmados por México.

El punto principal radicaba en estudiar si la Constitución reconoce o no al nascituro, pues sólo si ésta no lo reconociera sería inválida aquella norma local. Sin embargo, las declaraciones de varios Ministros que pedían la inconstitucionalidad se referían a un atropello a los derechos de las mujeres.

Ministro Fernando Franco.
Esto se puede leer en el proyecto de sentencia del Ministro Franco: La norma local de BC “aun cuando pretende proteger la vida prenatal –un bien merecedor de protección constitucional–, resulta inconstitucional, toda vez que, al tiempo que protege la vida prenatal, vulnera la dignidad de las mujeres y sus derechos fundamentales, en particular los reproductivos y a la salud”. [Ver dictamen]

Ministra Olga Sánchez Cordero
De igual manera, la Ministra Olga Sánchez Cordero manifestó su oposición a la impugnada ley de BC, porque “es una norma que puede impactar en todos los ámbitos de la vida de las personas, sobre todo tratándose de derechos reproductivos de la mujer y su derecho a decidir”. [Ver noticia]

Ministro Sergio Valls
Por su parte, el Ministro Sergio Valls manifestó que “el derecho a la vida encuentra sus límites en los demás derechos o libertades, como los derechos reproductivos”. En otras palabras, él pone por encima del derecho a la vida, el derecho de una mujer a escoger si continúa o no su embarazo. [Ver noticia]

Si observamos bien, los argumentos tienen el peso de la ideología (pretenden defender a la mujer y su reproducción por encima incluso de la vida por nacer). Sin embargo, no tienen la razón jurídica. Para que esas argumentaciones pudieran anular la ley local de BC, tendría que existir un artículo constitucional, que directamente estableciera el aborto como derecho.

Ministro Salvador Aguirre
Por eso, la declaración del ministro Salvador Aguirre es correcta desde el punto de vista jurídico: “No existe un tratado internacional que fije el aborto como un derecho de la mujer”. [Ver noticia] Como es sabido los Tratados internacionales firmados por México tienen rango constitucional y, de los firmados hasta hoy, ninguno otorga ese derecho. De manera que la ley de BC no contradice ni a la Constitución ni a los Tratados internacionales.

Esta votación de la SCJN deja pendiente el asunto y, por tanto, continua vigente la ley de BC. Pero no se debería ver como una ley contra las mujeres, sino a favor de los humanos, porque si el Derecho a la vida no fuera el primero, cualquiera podría disponer de la mujer (y del varón) para explotarlos, e incluso para eliminarlos… como ocurrió en la Guerra de los Balcanes (1992-1995), donde se puso “la cuestión étnica” por encima del derecho a la vida.

lfvaldes@gmail.com
http://www.columnafeyrazon.blogspot.com