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sábado, 15 de septiembre de 2018

Torres Gemelas: ¿vencidos por el odio?

Año 14, número 696
Luis-Fernando Valdés

El atentado del 11 de septiembre,
ocasión para rezar por 
la paz (Foto).
El 9-11, fecha del atentado de las Torres Gemelas de Nueva York, se ha convertido en un icono de que nadie se escapa del terrorismo. Y 17 años después, este triste suceso es ya también un símbolo de las millares de víctimas del fanatismo en todo el mundo. ¿El odio tiene la última palabra en el panorama internacional?

1. En la raíz del terrorismo. La historia reciente de Medio Oriente es muy compleja, pues se trata de culturas diversas que los occidentales agrupamos de un modo simplista al etiquetarlas como los “países árabes”. Y también podemos errar al reducir su problemática a un “asunto de petróleo”. 
Sin embargo, es un hecho que algunas facciones violentas de esos países han utilizado una combinación muy explosiva para justificar el terrorismo:  el sentimiento nacionalista y  el sentido religioso del pueblo. El resultado ha sido una espiral de odio, pues la violencia ha generado más violencia.

2. Religión y terrorismo. Varios grupos terroristas procedentes de Medio Oriente han instrumentalizado a la religión islámica, utilizándola como motivación para los sicarios, a los que convencen de que están realizando un acto de martirio.
Pero las religiones no deben ser utilizadas como motivo para pelear, ni para reivindicar causas sociales o políticas. Poco después del ataque bélico de Estados Unidos a Afganistan, como represalia del atentado en NY, Juan Pablo II ya muy anciano, hizo un llamamiento a todos los creyentes de cualquier religión.
Les pidió que todos “cooperemos para edificar un mundo libre de violencia, un mundo que ame la vida y se desarrolle en la justicia y en la solidaridad”. Y les recordó que “la religión no debe ser jamás utilizada como motivo de conflicto”.

3. El terrorismo sólo produce dolor. En septiembre de 2015, el Papa Francisco realizó una Visita apostólica a los Estados Unidos, durante la que visitó el Memorial del 11 de septiembre. En la llamada Zona Cero, el Pontífice tuvo un encuentro interreligioso.
En su discurso, el Papa rememoró el dolor por las miles de vidas “que fueron arrebatadas en un acto insensato de destrucción”, e imaginó el “grito silencioso” de quienes sufrieron en su carne “la lógica de la violencia, del odio, de la revancha. Una lógica que lo único que puede causar es dolor, sufrimiento, destrucción, lágrimas”

4. La paz, misión conjunta de las religiones. Desde las Jornadas de oración por la paz, instituidas por Juan Pablo II en 1986 y continuadas por sus sucesores, cada años los líderes de las religiones del mundo se unen en Asís (Italia) para rezar juntos por la paz de todo el mundo.
Y lo mismo hizo Francisco, en ese mismo encuentro en la Zona Cero, delante de varios líderes religiosos. El Papa expresó su deseo de que la presencia de todos ellos, “sea un signo potente de nuestras ganas de compartir y reafirmar el deseo de ser fuerzas de reconciliación, fuerzas de paz y justicia en esta comunidad y a lo largo y ancho de nuestro mundo”.
El Pontífice señaló que la dimensión sobrenatural es la clave para “desterrar de nosotros los sentimientos de odio, de venganza, de rencor”, ya  que eso sólo es posible “como un don del cielo”. Por eso invitó a que cada religión, a su manera, “pero juntos”, hicieran un momento de oración para pedir ese don divino. 

Epílogo. Para que el odio no sea el protagonista de las relaciones entre las naciones, hace falta que todas las personas que han sufrido la violencia pueden perdonar de corazón y que las personas que hacen el mal cambien y pidan perdón. 
Ambas situaciones parecen humanamente casi imposibles. En ambos casos se requiere de “algo más” que buena voluntad. Por eso, invocar a Dios es una gran llave para que la paz vuelva a la sociedad, para que el odio no decida el destino del mundo.

viernes, 1 de diciembre de 2017

El más difícil viaje del Papa

Año 14, numero 656
Luis-Fernando Valdés

Francisco acudió a Myanmar a defender a una minoría musulmana, atacada y desplazada. Pero, ¿cómo podía el Papa defender a los rohinyás y, a la vez, mantener la buena relación con el gobierno birmano y la mayoría budista que niegan esta crisis?

Francisco, durante su complicada visita a Myanmar,
donde actualmente se vive una crisis humanitaria
contra la minoría etnica rohinyá (Foto: AP)
1. La crisis de los rohinyás. La etnia musulmana rohinyá habita en Arakan, al occidente de Myanmar (antes Birmania), país de mayoría budista. Según Amnistía Internacional, esta minoría ha sufrido violaciones a sus derechos humanos bajo la Junta birmana, desde 1978, por su oposición a la formación de un estado budista en Birmania, y como resultado muchos han huido a la vecina Bangladés.
Los budistas radicales afirman que los rohinyás no son birmanos, porque llegaron ilegalmente cuando el país era colonia inglesa, los acusan de no coexistir en paz y de querer imponer la ‘sharia’ (la ley islámica). El gobierno ha recluido a más de 140 mil personas en el gueto de Aungmingalar.
Como respuesta, desde octubre de 2016, grupos terroristas musulmanes en esa zona han atacado a civiles y militares. El ataque más sangriento ocurrió el pasado 25 de agosto. Por las represalias del ejercito a ese hecho, alrededor de 640 mil rohinyás huyeron al sur de Bangladesh. Según la ONU, se trata de una “limpieza étnica” (El País, 13 sep. 2017). Suman ya un millón los rohinyás desplazados en Bangladés.

2. Dificultades políticas del viaje papal. Con tiempo, el cardenal de Myanmar le advirtió al Papa que utilizara la palabra “rohinyás”, porque esto podría acarrear consecuencias para la minoría católica del país.
Esto es algo más que no utilizar una palabra incómoda. Más bien, como el gobierno local no quiere aceptar que existe una represión militar contra esa minoría ética, mencionar ese término equivaldría a denunciar la represión en su propia cara.

3. Una solución ingeniosa. Francisco, que desde el conflicto de agosto había expresado públicamente su preocupación por los desplazados, no podía ahora mencionar abiertamente el tema en tierras birmanas. Pero lo que sí pudo hacer fue dirigir mensajes en los que invitó a las autoridades a vivir la justicia y a los líderes religiosos a convivir en paz.
A los dirigentes de la sociedad civil de ese país, el Pontífice les pidió a los que pidió dejar a un lado las diferencias porque crean división, y los exhortó a respetar a las diferentes etnias del país.
Después, cuando habló de las diferentes confesiones religiosas, Francisco afirmó que éstas “no deben ser una fuente de división y desconfianza, sino más bien un impulso para la unidad, el perdón, la tolerancia y una sabia construcción de la nación”. (ACI, 28 nov. 2017)
Y, como colofón, el Papa viajó al vecino país de Bangladés, que ha acogido a los desplazados, y desde ahí lanzó una llamada a la comunidad internacional para que ayudé a los refugiados, aunque evitó utilizar el término “rohinyás”.

Epílogo. Francisco asumió el riesgo de una visita complicada, que podía generar un conflicto diplomático con el gobierno de Myanmar y romper la armonía con los líderes budistas. Pero la misión del Papa lo ameritaba, pues el Papa quería defender los derechos humanos de una minoría maltratada y, a la vez, necesitaba recordarles a los líderes espirituales el verdadero papel de las religiones, que están para fomentar la paz y la unidad.


sábado, 17 de junio de 2017

Ramadán, ¿tiempo de yihad?

Año 13, número 632
Luis-Fernando Valdés

El Estado Islámico llama a sus seguidores a hacer la yihad (‘guerra santa’) durante el tiempo de Ramadán. Pero las reacciones de musulmanes y cristianos hace ver que hay otra visión de ese tiempo de ayuno.

Fotograma del video de Zain Telecom, exigiendo
 a los yihadistas a buscar la paz.
 FOTO: Z.T. / EL PAÍS
1. Ramadán ensangrentado. El Ramadán es la celebración de un mes sagrado en el que los musulmanes se abstienen de comer, beber y tener relaciones sexuales durante las horas de luz: del alba hasta la puesta de sol.
Se trata de un tiempo de reflexión espiritual, que en este 2017 comenzó el pasado 26 de mayo. Durante este período, los musulmanes recuerdan el momento en el cual el profeta Mahoma  recibió la primera revelación del Corán, su libro sagrado.
Sin embargo, el grupo terrorista “Estado Islámico” (conocido también como ISIS) que utiliza la religión islámica para justificar sus barbaries, en los últimos tres años ha hecho llamamientos a la ‘yihad’ durante el Ramadán.
Este año, el ISIS exhortó a la “guerra total” contra los países occidentales e invitó a sus  “soldados” a atacar “hogares, sus mercados, sus carreteras y sus puntos de reunión”. Este llamamiento en 2015 no tuvo demasiada repercusión fuera de las fronteras de Irak y Siria, pero en 2016 dejó más de 500 muertos en Dacca, Estambul, Teherán, Orlando, Niza y Normandía.

2. Un video islámico contra el terrorismo. Un anuncio de la multinacional kuwaití Zain Telecom lanzó un video anti-yihadista con motivo del Ramadán. El corto, de tres minutos, lleva más de dos millones de visitas.
Se trata de una historia en la que un hombre fabrica una cinturón bomba y al salir a la calle, una voz de niño dice que se lo va a contar a Dios y acusa a los terroristas de haber llenado los cementerios de niños.
Cuando el terrorista sube a un autobús, se encuentra con víctimas de atentados anteriores. Entre imágenes de atentados en Bagdad, Kuwait, Yeddah o Ammán, muchos fieles salen de una mezquita cantándole al yihadista: “Alaba a Dios con amor no con terror”, “Haz frente a tu enemigo con paz, no con guerra”. (El País, 30 mayo 2017)

3. El Vaticano felicita por el Ramadán. Como señal de buena voluntad y de diálogo entre las religiones, desde hace 50 años (desde1967, bajo el pontificado de Pablo VI), la Santa Sede envía un mensaje de solidaridad a los musulmanes del mundo entero, con motivo del Ramadán y el Id al-Fitr (fiesta de la ruptura del ayuno).
El mensaje de este año dice que los católicos “queremos garantizar nuestra solidaridad orante en este tiempo de ayuno, en el mes de Ramadán y por la celebración conclusiva de Id al-Fitr, extendiendo de corazón nuestros mejores deseos de serenidad, alegría y abundantes dones espirituales”.
El contenido central del mensaje se inspira en la Encíclica del Papa Francisco Laudato Si’, sobre el cuidado de la casa común, dirigida no solo a los católicos y cristianos, sino a toda la humanidad. El texto explica que, como creyentes, cristianos y musulmanes están llamados a trabajar juntos en defensa del medio ambiente, “del mundo que nos rodea”.

Epílogo. La llamada a la violencia contra inocentes que hace el ISIS con motivo del Ramadán contrasta el mensaje de amor y respeto que está en el Corán, y que ese video viral recuerda; contrasta también con la invitación de la Santa Sede al diálogo entre religiones, que en la ecología pueden tener un punto de encuentro. Poco a poco, superando las guerras pasadas, las grandes religiones monoteístas se están convirtiendo en promotoras de la paz.

viernes, 7 de octubre de 2016

Francisco, transexuales e ideología de género: ¿hasta dónde?

Año 12, número 596
Luis-Fernando Valdés

El Papa Francisco se ha mostrado muy abierto hacia las personas transexuales y, a la vez, es claro y directo para mostrar su desacuerdo con la ideología de género. ¿Es posible oponerse a esa ideología sin rechazar a las personas que sufren por su sexualidad?

Diego Neria, persona transexual, a la derecha, fue recibido
   junto con su pareja Macarena, 
en visita privada, por Francisco,
 el 24 de enero de 2015. 
(Foto: abc.es)
1. La ideología de género, “enemiga del matrimonio”. Durante un encuentro con sacerdotes y agentes de pastoral, en Tiflis (Georgia), Francisco recordó una vez más que el matrimonio entre un hombre y una mujer “es la cosa más bella que Dios ha creado”.
El Pontífice denunció también que actualmente “hay una guerra mundial para destruir el matrimonio”. El Papa advirtió de “un gran enemigo del matrimonio, que es la teoría de los géneros”, y advirtió que actualmente “no se destruye con las armas, se destruye con las ideas. Hay una colonización ideológica que destruye”. (Aciprensa, 1 oct. 2016)

2. Rechazo a la ideología, pero no a las personas. En el avión papal, a la vuelta de Azerbaiyán, el periodista Josh McElwee le preguntó: “¿Qué cosa diría a una persona que ha sufrido por años con su sexualidad?. Se siente verdaderamente que es un problema de biología, que su aspecto físico no corresponde a lo que él o ella considera su identidad sexual. Usted, como pastor y ministro, ¿cómo acompañaría a estas personas?”
Francisco explicó que se puede acoger al que sufre, y a la vez no aceptar la ideología de género. “Las personas se deben acompañar como las acompaña Jesús. Cuando una persona que tiene esta condición llega hasta Jesús, Jesús no le dirá seguramente vete porque eres homosexual. No. Lo que yo he dicho, es esa maldad que hoy se hace en el adoctrinamiento de la teoría del género.”
Y abundó así: “Una cosa es que una persona tenga esta tendencia, esta opción, e incluso que cambie de sexo, y otra cosa es la hacer la enseñanza en la escuela en esta línea para cambiar la mentalidad. A esto yo llamo colonizaciones ideológicas.” (Aciprensa, 2 oct. 2016)

3. Acoger a quien sufre por su sexualidad. Francisco respondió largamente a esa pregunta, y dijo que siempre ha “acompañado personas con tendencia homosexual y también con prácticas homosexuales”, y que “nunca he abandonado a nadie, esto que quede claro”.
Contó el Papa que el año pasado recibió un carta de un español, que le contaba que había sufrido mucho porque él se sentía varón, pero físicamente era mujer; y se hizo una cirugía para cambiar de sexo. “Luego se casó, cambió su identidad civil y me ha escrito una carta y para él era un consuelo venir con su esposa.” Y el Santo Padre los recibió en el Vaticano. (Ibídem)
Por su parte, esta persona, Diego Neria, al saber que había sido citado por el Papa, dijo al periódico español ABC que “para mí, como católico, es un mundo que haya hecho eso, que haya contado mis dificultades y que haya reconocido que conoce mejor la transexualidad a raíz de mi caso. Me ha servido, sobre todo, para mi tranquilidad espiritual.” (abc.es, 5 oct. 2016)

Al Papa Francisco solo se puede entender si se escucha completo su mensaje, por eso pidió no ser mal interpretado: “Por favor no digan ‘el Papa santificará a los trans’… Si hay alguna duda en lo que he dicho, quiero ser claro: es un problema de moral, es un problema humano y se debe resolver como se puede, siempre con la misericordia de Dios, con la verdad… Siempre así, con el corazón abierto.”
Entonces, rechazar la ideología de género no supone rechazar a quienes tienen problemas. Y dar respuestas a quien sufre no significa cambiar la doctrina católica, sino “caminar juntos” hasta donde sea posible.