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viernes, 25 de enero de 2019

Las lecciones sociales de la JMJ de Panamá

Año 15, número 714
Luis-Fernando Valdés

El Papa Francisco reunió a los jóvenes de los cinco continentes en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en la Ciudad de Panamá. Rezó con ellos y también dio unas excelentes lecciones sobre la dimensión social del cristianismo. Veamos.

El Papa Francisco habló del papel social
de la fe, durante la JMJ de Panamá. (Foto)
1. Sociedad y religión. Todas las religiones tienen una dimensión social, porque sus fieles son las mismas personas que componen las familias, los barrios, las escuelas, las fábricas y los gobiernos.
Por eso, las religiones –y en este caso el cristianismo– tienen mucho que aportar a sus fieles para que aprendan a compartir su vida y sus talentos con el resto de los ciudadanos, que son sus iguales. 
Y así, hombro con hombro, los creyentes participan de las mismas inquietudes y problemas de su país y, con las luces que el cristianismo les aporta, pueden contribuir con soluciones a los conflictos sociales, laborales, etc., poniendo siempre por delante el respeto a la dignidad humana. 

2. La preocupación social y la política. En las sociedades modernas, la laicidad del Estado es importante para garantizar que cualquier ciudadano pueda confesar la fe religiosa que desee, sin ser coaccionado ni reprimido.
Pero la historia de América Latina ha tenido episodios complicados, en los que esa laicidad estatal se confundió con un prohibir las manifestaciones sociales de las religiones, y más en concreto del Catolicismo.
Todo eso ha producido un prejuicio, el de confundir las cuestiones sociales con la política. No pocas personas consideran una intromisión en política, cuando la Iglesia católica habla de temas de migración, justicia, etc. Pero no es así, porque las cuestiones sociales no se resuelven únicamente desde la política.

3. San Óscar Romero y las cuestiones sociales. También durante la JMJ, el Papa Francisco se reunió con los obispos de Centro América y les habló de la Iglesia como Pueblo de Dios, basando su discurso en la figura del obispo mártir salvadoreño.
La primera lección del Papa fue que las preocupaciones sociales de Mons. Romero no fueron fruto de una mentalidad política, sino brotaron de su amor a la Iglesia y del estudio del Magisterio del Concilio Vaticano II.
Francisco explicó que San Óscar “no fue ideólogo ni ideológico; su actuar nació de una compenetración con los documentos conciliares”, que le ayudaron a contemplar la Iglesia como Pueblo de Dios, y por eso supo “escuchar los latidos de su pueblo, percibir ‘el olor’ de los hombres y mujeres de hoy hasta quedar impregnado de sus alegrías y esperanzas, de sus tristezas y angustias”. (Discurso, 24 ene 2019)

4. La cultura del encuentro. En su primer reunión con los jóvenes, Francisco les explicó que las diferencias culturales, de lenguas y de vestimenta no impidieron que se pudieran encontrar y confesar juntos a Jesucristo, y que por eso se convirtieron en “maestros y artesanos de la cultura del encuentro”. 
Y explicó el Papa que la “cultura del encuentro” es la que nos hace “caminar juntos desde nuestras diferencias” pero con un amor. Esta cultura se opone a todos los que se empeñan en excluir o expulsar a los que “no son como nosotros”. 
El encuentro se funda en que “el amor verdadero no anula las legítimas diferencias, sino que las armoniza en una unidad superior” (Benedicto XVI, Homilía, 25 enero 2006). Por eso, Francisco invitó a los jóvenes a ser “constructores de puentes” y no ser “constructores de muros”. (Discurso, 24 ene 2019)

Epílogo. A pesar de la crisis producida por los escándalos de pedofilia en la Iglesia, la doctrina social católica tiene mucho que aportar a las naciones, porque la semilla del Evangelio contiene tanto un poderoso mensaje de unidad entre los pueblos, como el principio unificador de todas las diferencias sociales e históricas: Jesucristo.

sábado, 12 de enero de 2019

¿Por qué la Iglesia opina en temas sociales?

Año 15, número 712
Luis-Fernando Valdés

El cristianismo es algo más que meras devociones; es también un modo global de ver la vida y la sociedad. Por eso, la opinión del Papa sobre la situación actual del mundo tiene mucha importancia para analizar las crisis globales y buscar una respuesta válida.

El Papa Francisco explicó al Cuerpo diplomático
acreditado ante la Santa Sede, las razones por
las cuales la Iglesia puede expresar su visión
ante los problema sociales. (Foto)
1. La misión social de la Iglesia. Cada inicio de año, los Pontífices dan un esperado mensaje al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede. En el discursodel 7 de enero de este año, Francisco explicó la razón por la cual Iglesia expresa su parecer en los asuntos que afectan a la comunidad mundial.
El Papa explicó que la misión espiritual que Jesucristo dirigió a San Pedro y sus sucesores el que impulsa al Pontífice y a la Santa Sede “a preocuparse por toda la familia humana y sus necesidades, incluso en el ámbito material y social”.
Aclaró que “la Santa Sede no busca interferir en la vida de los estados”, sino que observa “las problemáticas que afectan a la humanidad”, para “ponerse al servicio del bien de todo ser humano” y “trabajar por favorecer la edificación de sociedades pacíficas y reconciliadas”.

2. La diplomacia en la misión del Papa. Francisco también explicó que hay puntos de contacto entre los objetivos de las relaciones diplomáticas de las naciones y de organismos como la ONU y la misión espiritual del Pontífice y la Santa Sede.
Fue el Pablo VI quien esbozó estos puntos de contacto, durante su memorable discurso a la Asamblea de las Naciones Unidas, y son los siguientes: el primado de la justicia y el derecho, la defensa de los más débiles, establecer puentes entre los pueblos y construir la paz, junto con repensar nuestro destino común.
Ante esta propuesta, el Embajador chileno ante la Santa Sede, Octavio Errázuriz, comentó que en mensaje Francisco “ha tocado los puntos más importantes de lo que es el ideario de una política internacional”. (Vatican News, 10 ene. 2019)

3. La defensa de los migrantes. En aquel célebre discurso, el Pablo VI, afirmó que, como Pontífice, hacía suya “la voz de los pobres, de los desheredados, de los desventurados, de quienes aspiran a la justicia, a la dignidad de vivir, a la libertad, al bienestar y al progreso”.
Y en esta reciente reunión con el cuerpo diplomático, el Papa Francisco encausó la defensa de los débiles hacia el cuidado de los migrantes. Explicó que la Santa Sede participó activamente en la elaboración de dos pactos mundiales sobre la migración, que serán “serán importantes puntos de referencia para el compromiso político”.
Pero el Pontífice denunció también que algunos documentos mencionados en uno de esos Pactos, el relativo a la migración, “contienen terminologías y directrices que no corresponden a sus principios sobre la vida y los derechos de las personas”.
Sobre este tema, el observador permanente del Vaticano ante la ONU, Mons. Bernardito Auza, comentó que “la Santa Sede ha contribuido sustancialmente al pacto mundial sobre migración”.
Y añadió que “la ONU cuenta en gran medida con la voz del Papa en defensa de los refugiados” porque Francisco puede “influenciar a países que tienen una actitud dura hacia aquellos que deben ser ayudados y no rechazados”. (Vatican News, 10 ene. 2019)

Epílogo. La sociedades y los gobiernos necesitan la ayuda de la reflexión –y a veces de la denuncia– de organizaciones independientes. Por eso, la Iglesia desde su experiencia por el contacto con la gente y los pueblos, y desde su doctrina de fe apoyada en una profunda reflexión, es un gran interlocutor, para defender y dar voz a los más débiles, a las naciones pobres y al planeta amenazado por la crisis ecológica.

sábado, 22 de diciembre de 2018

La Navidad del Dios migrante

Año 14, número 709
Luis-Fernando Valdés

La Navidad de este año está marcada por la tremenda crisis migratoria hacia Estados Unidos y hacia Europa. ¿Qué sentido tendrá esta fiesta para aquellos que pasarán la Noche buena en campamentos de refugiados o en las calles?

La Cruz del Migrante en la Frontera de México y
Estados Unidos, contiene una silueta de la Sagrada
Familia en su huida a Egipto. En febrero de 2016,
el Papa Francisco bendijo esta imagen. (Foto)
1. La primera Navidad. Cuentan los Evangelios que Jesús nació en la aldea de Belén, dentro de una gruta donde los pastores guardaban su ganado (Lucas 2,1-7), y que después unos sabios de Oriente –los llamados Reyes magos– fueron a adorarlo (Mateo 2,1-12).
Pero, cuando el rey de Judea, Herodes, se enteró, temió que ese Niño fuera a arrebatarle su reino y por eso mando matar a todos los niños de esa comarca. Advertidos de esto por un ángel, José y María, huyeron a Egipto para proteger a Jesús, el niño-Dios (Mateo 2,13-18).
De este modo, desde su propio nacimiento, Jesús y su familia vivieron la experiencia del rechazo, porque no hubo “lugar para ellos en la posada” (Lucas 2,7) y porque sintieron el dolor de ser arrancados de su tierra por la migración forzada.

2. Hoy tampoco hay posada. El fenómeno migratorio es muy variado, y las experiencias de acogida a los migrantes y refugiados son muy diversas. En bastantes casos, el recibimiento es muy bueno.
Pero es una realidad que la llegada de emigrantes, de prófugos, de los que piden asilo o de refugiados “suscita en las poblaciones locales con frecuencia sospechas y hostilidad”. Y viene el temor de que surjan convulsiones en la paz social, o se pierda la identidad o la cultura, que se acaben los empleos o que aumente la criminalidad. (Cfr. Francisco,Mensaje, 5 ago. 2013)

3. Un cambio de actitud hacia los migrantes. La migración es un fenómeno que ha acompañado toda la historia de la Humanidad y ha dado lugar a grandes culturas y también ha conllevado enormes problemas sociales.
La migración ilegal, es decir, la llegada no ordenada de migrantes a los lugares con mejores posibilidades de paz y de trabajo, conlleva una serie de problemas de vivienda, alimentación y seguridad. 
Y eso hace que en los lugares fronterizos se tenga –en general– un mal concepto de las personas que llegan así. Pero para construir una mejor sociedad, se requiere –según explica el Papa– “la superación de los prejuicios y preconcepciones en la evaluación de las migraciones”. 
En este ámbito concreto, los medios de comunicación y las redes sociales tienen un papel relevante y de mucha responsabilidad, pues tienen la capacidad de “desenmascarar estereotipos y ofrecer informaciones correctas”, en las que habrá que denunciar “los errores de algunos”, pero también “describir la honestidad, rectitud y grandeza de ánimo de la mayoría”. (Ibidem)

4. Un consuelo espiritual. Desafortunadamente, esta noche de Navidad, muchas personas se encontrarán solas y lejos de sus familias. Para ellos están especialmente dirigidas las siguientes palabras del Papa Francisco.
“Queridos emigrantes y refugiados, ustedes ocupan un lugar especial en el corazón de la Iglesia, y la ayudan a tener un corazón más grande para manifestar su maternidad con la entera familia humana. 
No pierdan la confianza ni la esperanza. Miremos a la Sagrada Familia exiliada en Egipto: así como en el corazón materno de la Virgen María y en el corazón solícito de san José se mantuvo la confianza en Dios que nunca nos abandona, que no les falte a ustedes esta misma confianza en el Señor.” (Mensaje, 3 sep. 2014)

Epílogo. Celebramos el nacimiento, la natividad, del Dios que se hizo niño, del Dios que al hacerse hombre quiso identificar su vida con la existencia de los migrantes. Que en esta noche tan especial sepamos compartir con ellos nuestra cena, nuestras plegarias o nuestros buenos deseos, y sobre todo, que nos demos la oportunidad de cambiar nuestros estereotipos sobre ellos, pues en su mayoría son buenas personas.

viernes, 7 de diciembre de 2018

La Guadalupana en tiempos difíciles

Año 14, número 707
Luis-Fernando Valdés

Cada 12 de diciembre unos seis millones de
peregrinos visitan la Basílica de Guadalupe,
buscando esperanza para sacar adelante
a sus familia y a su patria. (Foto)
Por la fiesta de la Virgen de Guadalupe, millones de peregrinos abarrotan cada año su Basílica, mientras que en muchos países también la celebran con fervor. Esta enorme devoción guadalupana, ¿es una fuga colectiva para evadir la dura realidad social y económica? ¿o hay en ella una esperanza verdadera?

1. Crisis social global. Si nos limitamos sólo a contemplar la situación de los países latinoamericanos, donde la devoción a la Guadalupana es muy grande, observamos severos problemas políticos en Venezuela y Nicaragua, una gran crisis humanitaria por la llegada de migrantes a las fronteras sur y norte de México, una inseguridad generalizada causada por la violencia (especialmente en Brasil, Venezuela, El Salvador y México). Además, de la recesión económica de casi toda esta enorme región.

2. Necesidad de una esperanza. La historia reciente, con el caso del marxismo, nos muestra que, ante las crisis sociales y económicas, los seres humanos tenemos necesidad de una promesa de que será posible salir superar esos malos momentos.
Sin importar si un sujeto es creyente o no, es un hecho que éste necesita un motivo grande para esforzarse en el presente, con el fin de mejorar su situación en un futuro no tan cercano. El comunismo marxista prometía aquí en la tierra un paraíso que nunca llegó; en cambio, el cristianismo lleva dos milenios ofreciendo una esperanza sobrenatural, que ha ayudado a sobrellevar el dolor físico y moral, y ha transformado poco a poco las condiciones sociales.

El Papa Franciso rezo ante la Virgen
de Guadalupe en su viaje a México,
el 13 de  febrero de 2016. (Foto)
3. Una esperanza muy especial. Ante una crisis social y económica, parece que todos los esfuerzos deberían enfocarse sólo al trabajo y a la justicia social. Sin negar esto, la devoción religiosa a la Virgen de Guadalupe lleva a buscar primero la transformación personal como base para la reforma social. 

Así nos lo recordaba el Papa Francisco en su viaje a México, en febrero de 2016. Nos explicaba que “la ‘Virgen Morenita’ nos enseña que la única fuerza capaz de conquistar el corazón de los hombres es la ternura de Dios”. 
Aunque eso suena poco práctico, en realidad, “aquello que encanta y atrae, aquello que doblega y vence, aquello que abre y desencadena no es la fuerza de los instrumentos o la dureza de la ley, sino la debilidad omnipotente del amor divino, que es la fuerza irresistible de su dulzura y la promesa irreversible de la misericordia de Dios”.  (Discurso en la Catedral, 13 feb. 2016)

4. Necesitamos consuelo. Desafortunadamente, las injusticias sociales y la pobreza conllevan mucho dolor: migración forzada, gente desplazada, trata de personas, homicidios, secuestros, pérdida de bienes, etc.
Y ese dolor necesita ser consolado, pues las meras promesas de justicia o de venganza no confortan un corazón herido. Y precisamente la devoción a la Virgen de Guadalupe es un gran consuelo, justo el que buscan esos millones de personas que no lo han encontrado en este mundo.
Eso mismo lo señaló también el Papa Francisco en aquella visita apostólica: “En aquel amanecer de diciembre de 1531 … Dios despertó la esperanza de su hijo Juan, la esperanza de un pueblo … de los pequeños, de los sufrientes, de los desplazados y descartados, de todos aquellos que sienten que no tienen un lugar digno en estas tierras”. 
Y explicó el porqué: “En ese amanecer, Dios se acercó y se acerca al corazón sufriente pero resistente de tantas madres, padres, abuelos que han visto partir, perder o incluso arrebatarles criminalmente a sus hijos”. (Homilía en la Basílica, 13 feb. 2016)

Epílogo. Las palabras de Santa María a Juan Dieguito, “no estoy yo aquí que soy tu Madre”, no son una evasión para nuestro compromiso social. Son más bien, palabras de consuelo y misericordia, que nos permiten sanar nuestro interior lastimado por el dolor y la injusticia, para recuperar la ilusión en trabajar por una sociedad justa y solidaria.

viernes, 9 de noviembre de 2018

Caravana migrante, ¿enemigos?

Año 14, número 704
Luis-Fernando Valdés

La numerosa caravana de migrantes hondureños rumbo a Estados Unidos, que llegó a México, reavivó una inquietud: que los inmigrantes son un peligro para el país que los reciba. ¿Dejar su nación los convierte en criminales? ¿Se puede quitar este prejuicio?

Miles de jóvenes y niños dejaron Honduras
para buscar un futuro mejor en Estados Unidos.
1. Trump y las caravanas. Desde hace tiempo, para huir de la violencia y la pobreza de sus regiones, cada año migrantes hondureños y otros centroamericanos organizan caravanas para protegerse un poco de los peligros del camino hacia Estados Unidos, como extorciones, asaltos, secuestros y violaciones.
Estas expediciones casi siempre pasan desapercibidas, pero en marzo de este año, Trump puso ante la opinión pública mundial a una de ellas, a la que acusó por Twitter de representar un peligro para la seguridad estadounidense. (NYT, 3 abr. 2018)
Nuevamente, con la reciente caravana hondureña que acaba de llegar a México, el Presidente estadounidense volvió a referirse a estos migrantes como si fueran criminales y desplegó en su frontera sur a unos 5 mil soldados para rechazar a las caravanas que, según él, “también están formadas por algunos matones y pandilleros muy malos”. (BBC, 5 nov. 2018)  

2. Un temor generalizado. La ayuda de las autoridades mexicanas, así como de la Iglesia católica y otras Iglesias cristianas, a los miembros de esta caravana ha sido muy generosa: se les ha dado refugio, alimentos y orientación jurídica.
Sin embargo, un artículodel sociólogo Pedro L. Arana pone de manifesto el fenómeno de temor y rechazo que esta última caravana ha suscitado entre un sector de los mexicanos, ante el anuncio del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, de otorgar visas de trabajo a los migrantes centroamericanos.
El temor de ese segmento de la población mexicana –que es compartido también por personas de otros países– contiene bastantes prejuicios contra estos migrantes, y queda reflejado en frases como: “van a quitarle trabajos a los mexicanos”, “son delincuentes”, “van a acabar con la cultura nacional”, etc.

3. Riqueza cultural. Cuando se pone la etiqueta de “criminal” o de “peligroso” a un migrante, por el mero hecho de cruzar sin visado una frontera, se comete una gran injusticia. No es verdad que cada migrante sea un delincuente o que lo vaya a ser; al contrario, la gran mayoría de ellos busca convertirse en un trabajador, incluso de las labores más humildes.
Además, los migrantes siempre aportan las riquezas de las culturas en las que se criaron. Por eso, el Papa Francisco invita a los países “a una generosa apertura, que en lugar de temer la destrucción de la identidad local sea capaz de crear nuevas síntesis culturales”. (Evangelii Gaudium, n. 210)
Por eso, el Pontífice alaba a “las ciudades que superan la desconfianza enfermiza e integran a los diferentes, y que hacen de esa integración un nuevo factor de desarrollo”; y también exalta a las localidades que “conectan, relacionan, favorecen el reconocimiento del otro”. (Ibidem)

Epílogo. Cada ser humano es una persona dotada de dignidad y esto es previo a su condición de residente o de migrante, de rico o de pobre. Por eso, es una gran injusticia tildar de criminales las personas que se desplazan de un país a otro para buscar paz y mejores oportunidades laborales.
Esta caravana migrante pone sobre la mesa varias tareas fundamentales, como la ayuda a los países de origen por parte de las naciones más desarrolladas para que sus pobladores no tengan que abandonar su patria y como el acercamiento de los medios de comunicación a la realidad de los migrantes para mostrar su verdadero rostro de personas sufrientes, no de criminales.


sábado, 14 de julio de 2018

Se extinguen los cristianos de Medio Oriente

Año 14, número 87
Luis-Fernando Valdés

Los cristianos sirios, egipcios e iraquíes, tanto católicos como ortodoxos, están desapareciendo de Medio Oriente por causa de la violencia y los desplazamientos forzados, ante el silencio internacional. El Papa y los patriarcas ortodoxos se reunieron en Bari para apoyarlos.

Las migraciones forzadas en Medio Oriente
está reduciendo el número de cristianos.  (Foto)
1. ¿Por qué se reunieron en Bari? En esta ciudad marítima del sureste italiano se conservan las reliquias de San Nicolás, obispo de Myra (hoy Turquía) en el s. IV, y que es venerado tanto por católicos como por ortodoxos, por eso Francisco dice que Bari es “ventana abierta al cercano Oriente”. 
Ahí se reunieron el pasado 7 de julio, el Obispo de Roma y los Patriarcas de las diversas Iglesias cristianas ortodoxas, en un gesto ecuménico, para rezar por la paz de Medio Oriente, pues los fieles cristianos están desapareciendo de esa región con motivo de los desplazamientos provocados por “una densa nube de tinieblas: guerra, violencia y destrucción, ocupaciones y diversas formas de fundamentalismo, migraciones forzosas y abandono, y todo esto en medio del silencio de tantos y la complicidad de muchos”, como denunció el Papa.
El Pontífice lamentó el éxodo de cristianos: “Oriente Medio se ha vuelto una tierra de gente que deja la propia tierra”. Y explicó que existe el riesgo de que “se extinga la presencia de nuestros hermanos y hermanas en la fe, desfigurando el mismo rostro de la región, porque un Oriente Medio sin cristianos no sería Oriente Medio”. (News.va, 7 jul. 2018)

2. “Una indiferencia que mata”. Después de la reunión en la basílica de San Nicolás, el Papa y los patriarcas fueron al malecón, para un encuentro de oración por los cristianos de medio oriente y por “tantas personas que viven en situación de gran sufrimiento”.
Con mucha fuerza y claridad, Francisco hizo una denuncia al sistema internacional: “La indiferencia mata, y nosotros queremos ser una voz que combate el homicidio de la indiferencia. Queremos dar voz a quien no tiene voz, a quien solo puede tragarse las lágrimas, porque Oriente Medio hoy llora, sufre y calla, mientras otros lo pisotean en busca de poder y riquezas.” (Vatican Insider, 7 jul. 2018)

3. Los nuevos Hiroshima y Nagasaki. Un poco más adelante, el Papa argentino también hizo una fuerte condena contra la guerra en Medio Oriente, e hizo una referencia a los últimos combates en Siria, “que han provocado un enorme número de desplazados, expuestos a sufrimientos terribles”. 
Explicó el Santo Padre que “la guerra es hija del poder y la pobreza” y dijo que la guerra “se vence renunciando a la lógica de la supremacía y erradicando la miseria”. También señaló que la violencia “se alimenta siempre de armas” y denunció las “desenfrenadas carreras de rearme”.
El Pontífice pidió aprender de la Historia: “no dejemos de lado las lecciones de Hiroshima y Nagasaki, no convirtamos las tierras de Oriente (…) en oscuras extensiones de silencio”. Además, el Papa también apuntó hacia la ambición petrolera: “basta de la sed de ganancia, que no se detiene ante nadie con tal de acaparar depósitos de gas y combustible, (…) y sin ningún escrúpulo en que el mercado de la energía dicte la ley de la convivencia entre los pueblos”. (Vatican Insider, 7 jul. 2018)

Epílogo. Los cristianos han estado en Medio Oriente desde hace dos mil años e incluso antes de que Mahoma fundara el Islam. Son parte de la historia y de la cultura de sus países. Por eso, Medio Oriente no se puede entender sin la presencia de los creyentes en Cristo.
Por eso hoy es importante destacar que estos cristianos no están regresando a Occidente, sino que están siendo “arrancados” de su tierra, por las guerras del petróleo y algunos fundamentalismos, que también afectan a los musulmanes. El bien de la economía mundial no es suficiente justificación para dejar a pueblos sin hogar. 

sábado, 7 de julio de 2018

Para dar voz a los migrantes

Año 14, número 686
Luis-Fernando Valdés

Hace cinco años, Francisco, recién elegido Papa, nos sorprendió con un viaje a la isla de Lampedusa, icono del drama de los que emigran hacia Europa. Esa visita marcó un aspecto central de su pontificado: la defensa de los migrantes. ¿Qué solución propone el Pontífice?

Rescate en el Mediterráneo. Con frecuencia naufragan
los balseros que van hacia Lamepedusa (Italia).
El Papa alabó la tarea de los rescatistas. (Foto)
1. A cinco años de Lampedusa. Fue el 8 de julio de 2013, a sólo tres meses del inicio de su Pontificado, cuando el Papa visitó la isla italiana de Lampedusa, puerto por donde llegan cada día centenares de balseros a Europa y, a la vez, sitio donde mueren ahogados muchos de ellos.
En aquella ocasión, Francisco expresó que hacía esa visita para “despertar nuestras conciencias, para que lo que ha sucedido no se repita”. Para recordarlo, el reciente 6 de julio, el Papa celebró una Misa en la Basílica de San Pedro, en la que participaron migrantes y socorristas.

2. Una respuesta a medias. En la homilíade esa Misa, el Pontífice recordó que en aquel viaje hace cinco años, él se hizo eco del “perenne llamado a la humana responsabilidad”, tomado de Génesis 4: “¿Dónde está tu hermano?, la voz de su sangre grita hasta mí”. Y lamentó que las respuestas a esta llamada –aun siendo generosas– “no han sido suficientes” y, en consecuencia, “hoy nos encontramos llorando a millares de muertos”.

3. Injusticias contra los migrantes. El Papa denunció también el silencio ante las injusticias que se comenten contra los migrantes. Se trata más bien de muchos silencios: “el silencio del sentido común, el silencio del ‘siempre se ha hecho así`, el silencio del ‘nosotros’ contrapuesto al ‘vosotros’.”
Francisco, una vez más, insistió que los migrantes y los refugiados “son víctimas de esa cultura del descarte”, es decir, de una mentalidad que considera que las personas son seres desechables cuando no se les considera útiles.
También habló de la “hipocresía estéril” de quien no quiere “ensuciarse las manos”, la cual es una “tentación muy frecuente también en nuestros días”, que se traduce en “una cerrazón respecto a quienes tienen derecho, como nosotros, a la seguridad y a una condición de vida digna, y que construye muros ―reales o imaginarios― en vez de puentes”.

4. Una respuesta práctica. El Obispo de Roma repitió su propuesta práctica para ayudar a los migrantes. “Frente a los desafíos migratorios de hoy, la única respuesta sensata es la de la solidaridad y la misericordia”, dijo.
Según el Papa ésta es “una respuesta que no hace demasiados cálculos”, pero exige “una división equitativa de las responsabilidades, un análisis honesto y sincero de las alternativas y una gestión sensata”. 
Se trata de “una política justa es la que se pone al servicio de la persona, de ‘todas’ las personas afectadas; que prevé soluciones adecuadas para garantizar la seguridad, el respeto de los derechos y de la dignidad de todos; que sabe mirar al bien del propio país teniendo en cuenta el de los demás países, en un mundo cada vez más interconectado”.

Epílogo. La voz del Papa, en este mundo globalizado, sigue siendo “la voz de los que no tienen voz” (frase acuñada por Juan Pablo II). La cercanía de Francisco a los migrantes es fundamental, porque los migrantes quedan en “tierra de nadie”: lejos de su patria y sin derechos en un país ajeno. 
Por ahora, la voz del Pontífice es un medio importante para que la opinión pública internacional no deje a los migrantes en el olvido y para que exigir que sean respetados los derechos de quienes quedan al desamparo, lejos de su tierra, lejos de los suyos.


viernes, 22 de junio de 2018

El sufrimiento de los niños migrantes

Año 14, número 684
Luis-Fernando Valdés

La migración siempre es un drama de personas concretas, como el de la niña hondureña de dos años separada de su madre por agentes de la Patrulla Fronteriza y que se volvió imagen viral. ¿Por qué las políticas migratorias deberían tener en cuenta a los menores y a la unidad de las familias?

El fotoperiodista de Getty Images, John Moore,  captó el miedo
de una niña hondureña de dos años que mira al agente
que ha detenido a su madre. 
(Foto y nota: BBC)
1. El origen: “tolerancia cero”. Desde el inicio de su administración, el Presidente Trump ha tomado medidas muy radicales hacia los migrantes, y el 1 de abril implementó la política llamada “tolerancia cero”, que separa a los hijos menores de sus padres que intentan ingresar ilegalmente en Estados Unidos.
Desde esa fecha, el Departamento de Justicia de EUA trata a los indocumentados que intentan ingresar a territorio estadounidense como autores de un delito por el que deben ser juzgados, lo que implica que pierden la custodia de sus hijos. Según datos del gobierno de EUA unos 2,000 menores han sido separados de sus familiares. (BBC, 21 jun. 2018)

2. Un drama muy duro. En estos pocos meses, muchos niños han estado sufriendo. Basta un breve recorrido por los titulares informativos para ver el gran dolor que esta decisión de Trump ha infligido en personas concretas.
Por ejemplo, el Diario de NY publicó el 19 de junio que “Niños y bebés separados de sus padres llegan a centros en Michigan donde no tienen ni pañales”, y al día siguiente informóque el ex director de Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés), John Sandweg, afirma que algunos niños separados de sus padres no volverán a verlos. 

3. Trump revocó la medida. Luego de las críticas tanto en Estados Unidos como desde el exterior, el Presidente Trump firmó el pasado día 20 de junio una orden ejecutiva para detener la polémica medida, ante la creciente presión nacional e internacional.
Declaró el mandatario que consideraba “esta orden ejecutiva como muy importante. Se trata de mantener a las familias juntas mientras nos aseguramos de tener una frontera fuerte”. Y añadió: “No me gustaba la imagen de ver a familias siendo separadas”. (BBC, 20 jun. 2018)
La indicación de Trump sólo impide separar a los menores de sus padres, pero sigue vigente la política de enviar a juicio a los migrantes indocumentados, y tampoco resuelve cómo los niños que ya han sido separados de sus padres puedan reunirse de nuevo con ellos.

4. La dignidad humana antes que el populismo. En una reciente entrevista concedida a la agencia norteamericana Reuters, el Papa Francisco se refirió a esta medida de Trump y afirmó que “el populismo no es la respuesta al drama mundial de la emigración”.
Y con motivo de la jornada mundial de los refugiados (20 de junio), el Pontífice explicó en un tuit el fondo de la cuestión: “La dignidad de una persona no depende de que sea ciudadano, migrante o refugiado”. Y añadió que “salvar la vida de quien escapa de la guerra y de la miseria es un acto de humanidad”. (Aleteia, 20 jun. 2018)

Epílogo. La migración es siempre un drama de personas concretas, y en este de caso de niños y sus padres, que salen de sus naciones para huir de la pobreza o de la violencia. Detrás de frases contundentes como “tolerancia cero” o de medidas como el “muro de Trump”, siempre hay mucho sufrimiento de hombres y mujeres con un rostro, poseedores de una dignidad de la que se olvidan los que dictan estas políticas.
Por eso, la opinión pública tanto local como internacional es una gran herramienta para denunciar el sufrimiento de familias separadas a la fuerza y así lograr cambios en las políticas migratorias, como sucedió en este caso concreto, en el que Trump dio marcha atrás.

sábado, 16 de junio de 2018

El otro muro fronterizo

Año 14, número 863
Luis-Fernando Valdés

La clave del problema migratorio es el sufrimiento de personas concretas. Pero en la opinión pública la atención se ha polarizado hacia el “muro” de Trump, que aún no se construye. ¿Cuál es entonces la barrera real que hoy daña a los migrantes?

Imagen virtual del muro de Trump,
signo de falta de solidaridad (Imagen)
1. Los migrantes, ¿enemigos? Una dificultad grande para estudiar el fenómeno de la migración humana se encuentra en el “paradigma” o modo de visualizar a las personas que se ven obligadas a dejar su tierra para buscar nuevas oportunidades en el extranjero.
Para algunos, los que llegan de modo ilegal son “enemigos”, porque se quedarían con los empleos de las personas locales o porque entre ellos llegaría también posibles criminales. En referencia a este segundo supuesto, Trump afirmóel pasado 17 de mayo que “ellos no son personas, son animales” 

2. Hacia una visión fraternal. Con motivo del Segundo Coloquio Santa Sede-México sobre la Migración Internacional, organizado en el marco del 25 aniversario del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos Mexicanos y la Santa Sede, el Papa dio un discursoen el que propuso tener una nueva visión de los migrantes (14 junio 2018).
El Pontífice hizo un importante cambio de paradigma, pues explicó que en la cuestión de la migración no están en juego solo “números”, sino “personas”, “con su historia, su cultura, sus sentimientos, sus anhelos…” Esto significa que no se puede hacer generalizaciones sobre los migrantes como si todos fueran malas personas, sino que hay que atender al caso particular de cada uno.
Por eso, insistió el Pontífice que estas personas “son hermanos y hermanas nuestros” y que necesitan una “protección continua”, al margen su status migratorio. Y añadió que “sus derechos fundamentales y su dignidad deben ser protegidos y defendidos”. 

3. El “muro” no material. Con la valentía que lo caracteriza, el Papa Francisco habló directamente del “muro de esa ‘complicidad cómoda y muda’ que agrava la situación de desamparo” de los migrantes.
En efecto, el Obispo de Roma mencionó en su discurso que el fenómeno de la migración actual tiene una “dimensión transnacional”, que supera las posibilidades y los medios de muchos Estados, como el país originario del migrante y las naciones que atraviesa para llegar a su destino final.
Francisco pidió la ayuda de la Comunidad Internacional para que los migrantes sean ayudados “en todas las etapas de la migración”. Y dándoles voz a todos aquellos que tiene que dejar sus lugares de origenl, el Papa pidió a los Estados que tengan el valor de destruir ese muro de indiferencia hacia este problema humanitario.

Epílogo. Mientras persistan las situaciones de pobreza e inseguridad en las naciones menos desarrolladas, el fenómeno de la migración hacia Estados Unidos y Europa nunca va a desaparecer.
Pero el sufrimiento de los migrantes durante sus largo trayectos, en los que encuentran grandes sufrimientos e incluso la muerte, no es un mero “daño colateral” sino el núcleo mismo del fenómeno migratorio. Por eso, ni siquiera a nombre de la seguridad nacional se puede dejar de considerar al migrante como un hermano al que debemos ayudar.


viernes, 5 de enero de 2018

2018, año crucial para los migrantes

Año 14, número 661
Luis-Fernando Valdés

En este nuevo año, los países miembros de la ONU firmarán un Pacto Mundial para buscar una migración segura, ordenada y regular. Pero, ¿bastará ese acuerdo para que surja una visión positiva hacia los migrantes por parte de las personas y los gobiernos?

Louise Arbour, Comisionada de la ONU, anunció
un Pacto Mundial para la Migración, que buscará
también una nueva visión sobre los migrantes
. (Foto)
1. Antecedentes. En la Cumbre de la Naciones Unidas celebrada el 19 de septiembre de 2016, los estados miembros acogieron la Declaración de Nueva York (13 sept. 2016), que expresa el deseo tanto de “salvar vidas y proteger derechos” de los migrantes, como de “compartir la responsabilidad a escala mundial”.
Después, el 4 de diciembre de 2017, se celebró en Puerto Vallarta (México) la reunión preparatoria de la Conferencia Intergubernamental, para preparar el documento definitivo que se firmará a finales de este 2018.

2. Necesidad de un pacto mundial. En Puerto Vallarta, la Representante del Secretariado para la Migración Internacional, Louise Arbour, afirmó que ningún país puede enfrentar el fenómeno migratorio por sí mismo.
Arbour explicó que la única manera de abordar el reto del siglo XXI sobre la migración masiva es mediante una respuesta coherente por la comunidad internacional, porque “el movimiento de las personas a través de fronteras es, por definición, una realidad internacional”.  

3. Hacia una nueva visión sobre los migrantes. La Representante destacó que el Pacto Mundial para la Migración es una oportunidad para “reorientar la narrativa – a menudo tóxica- contra las personas migrantes” hacia una “narrativa más precisa” que reconozca el apoyo que representan las personas que llegan a otros países.
De modo convergente, el Papa Francisco, en su mensaje para la 51ª Jornada Mundial de la Paz 2018, también pidió una nueva manera de considerar a las migraciones globales, para que ya no se consideren como una amenaza, sino que sean contempladas “con una mirada llena de confianza, como una oportunidad para construir un futuro de paz”.

4. Descubrir la grandeza de los migrantes. Esta nueva mirada hacia los migrantes y refugiados, según el Pontífice, “sabe descubrir que no llegan con las manos vacías” porque ellos traen consigo “la riqueza de su valentía, su capacidad, sus energías y sus aspiraciones, y por supuesto los tesoros de su propia cultura, enriqueciendo así la vida de las naciones que los acogen”.
Ese nuevo paradigma hacia los migrantes sabe también descubrir “la creatividad, la tenacidad y el espíritu de sacrificio” de incontables personas, familias y comunidades que reciben a los migrantes y refugiados, “incluso cuando los recursos no son abundantes”, añadió el Papa.

Epílogo. Los fenómenos migratorios están muy lejos de detenerse, porque las diferencias económicas y la falta de paz que los producen seguirán presentes. Para resolver con eficacia los problemas que conlleva la migración, hace falta tanto la acción internacional como la ayuda de los particulares; pero ante todo lo primero es que cambiemos nuestra propia percepción sobre los migrantes y refugiados.
El presupuesto para que el Pacto Mundial sobre Migración pueda dar resultado es que encuentre apoyo en los ciudadanos, que –con una nueva mirada– aceptemos la llegada de los migrantes y los acojamos como una riqueza humana y cultural, sin reducirlos a la imagen de mera mano de obra.