miércoles, 12 de abril de 2017

La Pascua de los cristianos asesinados

Año 13, número 623
Luis-Fernando Valdés

El reciente Domingo de Ramos quedó ensangrentado por los atentados del Estado Islámico (ISIS) a dos iglesias cristianas coptas en Egipto. ¿Qué pensar de esta violencia? Este atentado tiene dos lecturas: la del ISIS, de odio; y la cristiana, de perdón y esperanza.

1. Los mensajes de ISIS. El grupo terrorista, el autodenominado Estado Islámico, se adjudicó dos ataques suicidas contra cristianos coptos. El primero ocurrió en la localidad de Tanta, al norte de Egipto, donde un terrorista detonó una bomba en la Iglesia de San Jorge, que estaba abarrotada de fieles que celebraban el Domingo de Ramos.
Horas después, en Alejandría, hubo otra explosión ahora en la Catedral de San Marcos, donde minutos antes había estado el Patriarca copto. En ambos episodios, murieron 44 personas y más de 100 resultaron heridas. (NPR, 9 abril 2017)
De esta manera, el ISIS envió un claro mensaje de intolerancia contra el cristianismo, pues los dos atentados fueron realizados mientras los fieles cristianos celebran la Misa del Domingo de Ramos, con la que iniciaba la Semana Santa.
Además, el ISIS utilizó estos ataques en el norte de Egipto, para amenazar la Conferencia de Paz que se llevará a cabo en la capital de ese país, el próximo 28 de abril, en la que participarán tanto el Papa Francisco como el “Papa Copto”, Tawadros II, Patriarca de los cristianos ortodoxos de rito copto.

2. Los mensajes de Tawadros II y de Francisco. La respuesta de ambos líderes religiosos contrasta con el mensaje de odio del ISIS. El Patriarca copto dijo, durante el funeral, que estos cristianos asesinados “han pasado del dolor al abrazo de Cristo”. Los llamó “mártires” y afirmó que “han sido llamados al cielo en el día de fiesta” pues murieron el Domingo de Ramos.
Por su parte, el Pontífice católico le envió sus condolencias al Patriarca y todo el “querido pueblo egipcio”. Francisco tuvo un gesto de gran caridad hacia los agresores, pues pidió “que el Señor convierta los corazones de los hombres que siembran terror, violencia y muerte; que convierta también el corazón de aquellos que fabrican y trafican con armas”. (ACI, 9 abril 2017)

3. Una consideración religiosa sobre el atentado. ¿Por qué Francisco y Tawadros II reaccionaron con benignidad? Resulta muy llamativo que ambos líderes espirituales respondan con perdón al odio del ISIS, pero en realidad la misericordia es característica distintiva del cristianismo.
En efecto, el cristianismo antes que ser una doctrina o una moral o un conjunto de ritos, es una Persona viva, Jesucristo. Cristo es la esencia del cristianismo (R. Guardini) y, por tanto, ser cristiano consiste en imitar a Jesús, que vino a proclamar el amor y el perdón.
La Semana Santa da sentido a la vida de cada cristiano, pues mediante la Pasión y la Crucifixión, Jesús –el Dios hecho hombre– asumió lo más profundo del dolor físico, de la traición y de la muerte, que se convierten en camino para la Resurrección.
Y así es como Francisco y Tawadros II interpretan el martirio de los fieles que murieron el domingo pasado: vivieron su “Semana Santa”, pues con ramos en sus manos sufrieron la pasión del atentato y ahora han resucitado a la vida eterna.

El terrorismo pseudo-religioso del ISIS siembra odio, pero no recibirá una respuesta violenta por parte de los cristianos. El odio nunca podrá acabar con la esperanza cristiana de una civilización del amor, porque Cristo hoy –por boca de sus seguidores– sigue diciendo: “perdónalos porque no saben lo que hacen”.


La Pascua de los cristianos asesinados

Año 13, número 623
Luis-Fernando Valdés

El reciente Domingo de Ramos quedó ensangrentado por los atentados del Estado Islámico (ISIS) a dos iglesias cristianas coptas en Egipto. ¿Qué pensar de esta violencia? Este atentado tiene dos lecturas: la del ISIS, de odio; y la cristiana, de perdón y esperanza.

1. Los mensajes de ISIS. El grupo terrorista, el autodenominado Estado Islámico, se adjudicó dos ataques suicidas contra cristianos coptos. El primero ocurrió en la localidad de Tanta, al norte de Egipto, donde un terrorista detonó una bomba en la Iglesia de San Jorge, que estaba abarrotada de fieles que celebraban el Domingo de Ramos.
Horas después, en Alejandría, hubo otra explosión ahora en la Catedral de San Marcos, donde minutos antes había estado el Patriarca copto. En ambos episodios, murieron 44 personas y más de 100 resultaron heridas. (NPR, 9 abril 2017)
De esta manera, el ISIS envió un claro mensaje de intolerancia contra el cristianismo, pues los dos atentados fueron realizados mientras los fieles cristianos celebran la Misa del Domingo de Ramos, con la que iniciaba la Semana Santa.
Además, el ISIS utilizó estos ataques en el norte de Egipto, para amenazar la Conferencia de Paz que se llevará a cabo en la capital de ese país, el próximo 28 de abril, en la que participarán tanto el Papa Francisco como el “Papa Copto”, Tawadros II, Patriarca de los cristianos ortodoxos de rito copto.

2. Los mensajes de Tawadros II y de Francisco. La respuesta de ambos líderes religiosos contrasta con el mensaje de odio del ISIS. El Patriarca copto dijo, durante el funeral, que estos cristianos asesinados “han pasado del dolor al abrazo de Cristo”. Los llamó “mártires” y afirmó que “han sido llamados al cielo en el día de fiesta” pues murieron el Domingo de Ramos.
Por su parte, el Pontífice católico le envió sus condolencias al Patriarca y todo el “querido pueblo egipcio”. Francisco tuvo un gesto de gran caridad hacia los agresores, pues pidió “que el Señor convierta los corazones de los hombres que siembran terror, violencia y muerte; que convierta también el corazón de aquellos que fabrican y trafican con armas”. (ACI, 9 abril 2017)

3. Una consideración religiosa sobre el atentado. ¿Por qué Francisco y Tawadros II reaccionaron con benignidad? Resulta muy llamativo que ambos líderes espirituales respondan con perdón al odio del ISIS, pero en realidad la misericordia es característica distintiva del cristianismo.
En efecto, el cristianismo antes que ser una doctrina o una moral o un conjunto de ritos, es una Persona viva, Jesucristo. Cristo es la esencia del cristianismo (R. Guardini) y, por tanto, ser cristiano consiste en imitar a Jesús, que vino a proclamar el amor y el perdón.
La Semana Santa da sentido a la vida de cada cristiano, pues mediante la Pasión y la Crucifixión, Jesús –el Dios hecho hombre– asumió lo más profundo del dolor físico, de la traición y de la muerte, que se convierten en camino para la Resurrección.
Y así es como Francisco y Tawadros II interpretan el martirio de los fieles que murieron el domingo pasado: vivieron su “Semana Santa”, pues con ramos en sus manos sufrieron la pasión del atentato y ahora han resucitado a la vida eterna.

El terrorismo pseudo-religioso del ISIS siembra odio, pero no recibirá una respuesta violenta por parte de los cristianos. El odio nunca podrá acabar con la esperanza cristiana de una civilización del amor, porque Cristo hoy –por boca de sus seguidores– sigue diciendo: “perdónalos porque no saben lo que hacen”.


sábado, 8 de abril de 2017

La delgada línea roja del suicidio asistido

Año 13, número 622
Luis-Fernando Valdés

Un paciente español de esclerosis lateral amiotrófica (ELA) grabó su suicidio, para reclamar la legalización de la eutanasia. ¿Cuál es la diferencia entre el derecho a una muerte digna y el suicidio asistido?

"Muerte digna": dar sentido al sufrimiento y acompañar al
enfermo crónico o al terminal, pero no adelantar su muerte.
(Foto: elespectador.com)
1. El caso de José Antonio Arrabal. Este ciudadano español, de 58 años, casado y padre de dos hijos, en agosto de 2015 fue diagnosticado de ELA, enfermedad de las neuronas, el tronco cerebral y la médula espinal que controlan el movimiento de los músculos voluntarios.
Este padecimiento consiste en que las células nerviosas motoras se desgastan o mueren y ya no pueden enviar mensajes a los músculos. Con el tiempo, esto lleva a debilitamiento muscular, espasmos e incapacidad para mover los brazos, las piernas y el cuerpo, que van empeorando lentamente. (MedlinePlus)
El Sr. Arrabal mismo explicaba su sufrimiento: “Ya no puedo ni levantarme de la cama ni acostarme, no puedo darme ni la vuelta. No puedo vestirme, desnudarme. No puedo limpiarme. No puedo comer ya solo. Cuando te diagnostican la ELA, te dan la sentencia de muerte tal cual.” (El Mundo, 4 abr. 2017)

2. ¿Qué es una muerte digna? Don José Antonio se quitó la vida, el pasado 2 de abril, en su casa de Alcobendas (Madrid). Cuando su familia lo dejó solo, ingirió una mezcla letal de fármacos que adquirió por internet, según cuenta el diario El País.
El Sr. Arrabal se quejó de la que ley española prohibiera el suicidio asistido: “Me parece indignante que en este país no esté legalizado el suicidio asistido y la eutanasia. Me parece indignante que una persona tenga que morir sola y en la clandestinidad.”
Aquí surge el primer equívoco. Por “muerte digna” no se debe entender la facilitación de una muerte sin dolor, para ahorrarle sufrimientos al paciente. Aquí se trata, más bien, de todo el proceso de atención al enfermo de ELA, que incluye darle auxilios farmacológicos, psicológicos, afectivos y espirituales, durante el proceso degenerativo (breve o largo); y, llegado el momento, no prolongar su agonía, sino ayudarlo con tratamientos contra el dolor, hasta que llegué la muerte natural.

3. La clave: encontrar sentido al sufrimiento. Hace apenas un mes, Lucas de la Cal, periodista de El Mundo, realizó una entrevista a don José Antonio y a Javier Rojas Alonso, madrileño de 44 años, que también padece ELA.
Una misma enfermedad, pero dos modos de enfrentarla. Aquél anunciaba que se quitaría la vida, éste se aferra a vivir. Javier, que el próximo verano será abuelo, decía: “Hay que echarle valor. Por lo menos yo intentaré luchar hasta el último aliento por mi mujer y mis hijos. Nunca hay que tirar la toalla”.
Javier le decía a José Antonio que respetaba su opinión, pero “creo que nos haces mucho daño a todos los que tenemos esperanzas”; y no sólo él sino a “todas las personas que han luchado hasta el final con esta enfermedad”.
Un punto importante de la atención a los pacientes de enfermedades degenerativas consiste en encontrar un razones para vivir; motivos que siempre están en el espíritu humano, y que se suelen manifestarse cuando al paciente se le da apoyo tanto clínico como afectivo y psicológico.

Don José Antonio no es un mero “caso clínico” para la bioética. Ante todo es un ser humano, y su muerte debe tomarse con respeto hacia él y a su familia. Pero no compartimos en absoluto que el suicidio asistido sea la vía para evitar el dolor de una larga agonía. Hace falta una cultura nueva en la que sea posible darle sentido al sufrimiento.


sábado, 1 de abril de 2017

¿Es posible tener esperanza hoy?

Año 13, número 621
Luis-Fernando Valdés

La realidad de las tragedias sociales y políticas nos hace preguntarnos: ¿Es posible conservar la esperanza, aquí y ahora, en un mundo donde parece que el mal prevalece? El Papa Francisco ofreció unas respuestas durante su viaje a Milán.


Francisco saluda a unos presos de la cárcel
"San Vittore" de Milán (Foto: news.va)
1. Gestos y mensajes de esperanza. El Obispo de Roma viajó la semana pasada a la capital de la Región de Lombardía, en el norte de Italia. Por tratarse de un viaje dentro de la península itálica misma, esta visita apostólica tuvo menos impacto mediático que si hubiera sido un visita apostólica internacional.
Como el Papa trató sobre la esperanza en las adversas circunstancias actuales, sus gestos y mensajes expresados durante esta breve visita de un día, el pasado 25 de marzo, pueden ser válidos para muchas otras regiones del mundo, necesitadas también de aliento moral.

2. El Papa en las “periferias” Milán. Siguiendo su costumbre, el Pontífice dedicó buena parte de este viaje a visitar sectores desfavorecidos y a conversar con la gente más humilde y sencilla. Francisco explicó que procede así, porque “la Iglesia no debe quedarse en el centro a esperar sino que tiene que ir al encuentro de todos, ir a las periferias, encontrar no creyentes y no cristianos”.
En el popular barrio de Case Bianche (Casas Blancas), donde viven familias gitanas, musulmanas y de inmigrantes de varias nacionalidades, el Papa se reunió con varias familias, entre ellas una formada por musulmanes con varios hijos, para escuchar sus problemas. (La Nación, 25 mar. 2017)
Además, el Pontífice visitó la cárcel “San Vittore”. Acompañado únicamente por el Cardenal Angelo Scola, Arzobispo de Milán, saludó a los detenidos y detenidas, y visitó de modo privado a algunos de ellos en sus celdas. Poco después tomó los alimentos con un centenar de presos.
Esta cercanía del Papa suscitó alegría entre los reclusos, quienes le aseguraron que “su presencia es para todos un gran signo de esperanza que nos da fuerza y ánimo, restituyéndonos esa dignidad que a menudo olvidamos y considerados ‘entre los últimos de la sociedad’, tenemos el riesgo de perder en la oscuridad y en la angustia de la vida carcelaria”. (Minuto Uno, 25 mar. 2017)

3. Dios, presente en este mundo. En la homilía de la Misa celebrada ante un millón de personas, el Papa abordó dos preguntas que hoy mismo inquietan a la gran mayoría de los creyentes: “¿Cómo es posible vivir la alegría del Evangelio hoy dentro de nuestras ciudades? ¿Es posible la esperanza cristiana en esta situación, aquí y ahora?”
Francisco esbozó una respuesta, al comentar el pasaje bíblico del anuncio del Ángel Gabriel a la Virgen María. Explicó que la cercanía de Dios nos produce esperanza, y dijo que “Dios mismo es Quien toma la iniciativa y escoge quedarse, como hizo con María, en nuestras casas, en nuestras luchas cotidianas, llenas de ansias y anhelos”.
El Papa puntualizó que se encuentro con Dios sucede “dentro de nuestras ciudades, de nuestras escuelas y universidades, de las plazas y de los hospitales”. Y añadió que “el nuevo encuentro de Dios con su pueblo tendrá lugar en un sitio que normalmente no nos esperamos, en los márgenes, en las periferias”. (Vatican.va, 25 mar. 2017)

Ciertamente, la violencia y el mal hoy día parecen dominar a nuestra sociedad. Sin embargo, el mal no tiene la última palabra porque Dios está presente en nuestro mundo. Hay esperanza, porque Dios también se hace presente ahí donde el hombre parece destruir a su prójimo. Eso es lo que atestigua el Papa con su presencia y sus palabras en las “periferias existenciales”.