viernes, 2 de marzo de 2012

Soldado alemán y prisionero de guerra


Conoce al Papa, n. 2.
Luis-Fernando Valdés

Cuando fue elegido Benedicto XVI, de inmediato se puso en marcha la búsqueda de su pasado; muchos buscaban conocerlo mejor, pero no faltaron los que deseaban encontrar alguna mancha en su expediente, como los que propalaron que Joseph Ratzinger apoyó a Hitler. ¿Cuál es la verdadera historia?

Joseph Alois Raztinger,
durante el servicio militar obligatorio.
La realidad es que al adolescente Ratzinger le tocó sufrir los excesos de los nazis y las carencias de un país destrozado por el conflicto bélico y por la derrota sufrida. En 1943, Alemania necesitaba más reclutas y empezaron a ser alistados los menores de edad. A sus 16 años, Joseph ya edad suficiente para pertenecer a las “Juventudes Hitlerianas”, que no era otra cosa que el servicio militar, en el que a los jóvenes se les permitía salir a tomar clases, mientras que los soldados profesionales estaban de tiempo completo dedicados a la guerra.

En 1944, Joseph terminó su servicio militar en las bases antiaéreas alemanas, pero al volver a casa, le avisaron que debía presentarse en el “servicio laboral del Reich”. En esta etapa, los jefes militares eran viejos afiliados al partido nazi, crueles, violentos y que buscaban intimidar a los jóvenes soldados para reclutarlos en la “SS, la sanguinaria estructura paramilitar del Tercer Reich.

Así lo recuerda el mismo Ratzinger en sus memorias: “Una noche nos sacaron de la cama y nos hicieron formar filas, medio dormidos, vestidos de chándal [=pants]. Un oficial de la SS nos llamó uno a uno fuera de la fila y trató de inducirnos a enrolarnos como ‘voluntarios’ en el cuerpo de la SS, aprovechándose de nuestro cansancio y comprometiéndonos delante del grupo reunido”.

Y en esta situación de tortura psicológica se manifestará un importante rasgo de la personalidad del futuro Papa: la valentía de no ceder ante lo que amenazaba su fe religiosa. Así lo relata él mismo: “Junto con algunos otros, yo tuve la fortuna de decir que tenía la intención de ser sacerdote católico. Fuimos cubiertos de escarnio e insultos, pero aquellas humillaciones nos supieron a gloria, porque sabíamos que nos librábamos de la amenaza de este enrolamiento falsamente ‘voluntario’ y de todas sus consecuencias” (“Mi vida”, p. 46).

En 1945, Ratzinger estaba asignado al cuartel de Infantería de Traunstein. El fin de la guerra se tornaba cada vez más inminente. Pero los reclutas alemanes no podían abandonar las trincheras, ya que eso equivalía a desertar. Sin embargo, Joseph, que siempre estuvo en contra de la contienda bélica, decidió no seguir en la guerra, costara lo que costara. Escribirá en sus memorias: “Tomé la decisión de marcharme a casa. Sabía que la ciudad estaba rodeada de soldados que tenían la orden de fusilar en el acto a desertores. Por eso tomé, para salir de la ciudad, un camino secundario, con la esperanza de pasar desapercibido” (Ibid., pp. 48-49).

En junio de 1945, el soldado Ratzinger volvió a su casa, pero esta alegría duró poco tiempo, pues el ejército norteamericano que ya había tomado Alemania, y en Traunstein las tropas aliadas arrestaron a los reclutas bávaros. De esta experiencia como prisionero de guerra, Joseph recuerda que la ración de alimento era un cucharón de sopa y un trozo de pan diario. Finalmente, fue liberados cerca de Múnich.

Despejados los prejuicios sobre el pasado nazi, vemos el temple del futuro Pontífice: estudioso, valiente, de convicciones firmes. Esta experiencia forjó su personalidad, pues en estas difíciles circunstancias Joseph Alois Ratzinger maduró su vocación.

jueves, 1 de marzo de 2012

La infancia de Joseph Ratzinger


Conoce al Papa, n. 1.
Pbro. Luis-Fernando Valdés

Joseph Alois Ratzinger nace el 16 de abril de 1927, que ese año coincidía con el Sábado Santo, en la región de Baviera, Alemania. Vio la luz en Marktl am Inn, un pueblecito delimitado los ríos Eno y Salzach, así como por los Alpes, que fue fundado en 1422, cuando el duque Enrique VII otorga los derechos de celebrar mercados con el nombre Marktl (= mercadito), y más tarde se le dio el privilegio de llevar un escudo y de construir de iglesias y un puente sobre el río Inn.

El futuro Papa vino al mundo y se crió en una zona fervientemente católica, evangelizada por los santos Ruperto, Corbiniano y Bonifacio. De ahí que Baviera también suele ser conocida como la “Terra benedicta” (= tierra bendita): esto será  posiblemente un motivo por el cual Joseph Ratzinger elegirá el nombre de Benedicto al ser elegido Pontífice (P. Blanco, “El Papa alemán”, p. 337). Al respecto, él mismo comentaría en una Audiencia que “San Benito es también muy venerado en Alemania y, particularmente, en Baviera, mi tierra natal” (Audiencia,  27.4.2005).

La familia de Benedicto XVI.
El joven Joseph aparece sentado.
La familia Ratzinger era de gran raigambre católica. Estuvo conformada por el señor Joseph Ratzinger y su esposa María Rieger. El cabeza de esta familia nació el día 6 de marzo de 1877 en Baviera. Joseph Ratzinger padre se ganaba la vida como comisario de gendarmería. Se dice que era un hombre muy inteligente, pues siempre sabía quién era el verdadero culpable cuando se cometía un delito.

El Sr. Ratzinger era afín a la corriente política bávaro-austriaca, como solían serlo muchos católicos de esa zona. Además tenía la música por pasatiempo, pues tocaba la cítara. Quizá este sea un antecedente de la gran afición del Papa Benedicto a la música.

El Sr. Ratzinger se casó hasta los 43 años con María Rieger, en 1920. María nació el 8 de enero de 1884 en Tirol, un pueblo situado en lo que actualmente es el norte de Italia. Era una buena cocinera, lo que le ayudó para encontrar buenos trabajos en el servicio de algunos hoteles. También aplicó sus conocimientos culinarios trabajando en la panadería de su padre. María era una mujer de carácter muy italiano, que se reflejaba en su alegría y en su gusto por cantar.

El mismo Joseph Alois recuerda que su madre además era una mujer muy creativa, pues aunque a veces la austeridad reinaba en casa, ella usaba su ingenio para que la comida siempre fuera deliciosa; otras veces, utilizaba su ingenio para cuidar la economía del hogar. Además confeccionaba, desde jabones para usarlos en el hogar, hasta ropa que vestían sus hijos.

De este matrimonio nació María Theogona, en 1921. Ella será el ama de llaves de su Joseph hasta su muerte, en 1991. Tres años más tarde, en 1924, nacerá Georg, que será sacerdote y además tendrá una gran afición por la música; de hecho, se graduará en 1964 como Músico Eclesial y Compositor, y asumirá el cargo de Director del Coro de la Catedral de Ratisbona que tendrá hasta 1994.

Con estas pinceladas de su vida familiar podemos ver algunos aspectos de la personalidad del futuro Benedicto XVI. Su espíritu es profundamente católico tanto por su familia como por el entorno bávaro. Además, siguiendo el pensamiento de su  padre, el joven Ratzinger se opuso siempre al régimen de Hitler y al conflicto bélico conocido como Segunda Guerra Mundial. Y el cultivo de la música en su hogar le dará un talante muy especial en su pensamiento, de manera que será conocido como el “Mozart de la Teología”, según la expresión de Joachim Meinsner, arzobispo de Colonia [Ver].

domingo, 26 de febrero de 2012

“No más armas”


Año 8, número 355.
Luis-Fernando Valdés

La crisis de la seguridad pública se agudizó con el motín del Penal de Apodaca, N.L., en el cual murieron 44 reos y se fugaron 30 presos. Este indignante hecho nos hace reflexionar, una vez más, sobre el tráfico de armas, que es una de las causas de la violencia generalizada.

Recientemente, el Gobierno Federal ha hecho un llamado a los Estados Unidos para reducir el tráfico de armas. Y, por otro lado, la Santa Sede hizo un llamado en la ONU para combatir el comercio de armamento. Son voces independientes entre sí, que reflejan lo que los ciudadanos pedimos: que el lucro de los armeros no se puede poner por encima de la paz de nuestra Nación, ni por arriba de las vidas humanas.

El espectacular fue hecho con tres toneladas
de armas destruidas.
El pasado 16 de febrero, en Ciudad Juárez, el Presidente Felipe Calderón presenció la destrucción de 7 mil armas de todos los tipos y calibres decomisadas a los narcotraficantes [Noticia]. Y, pocas horas después, en el puente internacional con El Paso, Texas, develó un espectacular con el lema “No more weapons!” (“No más armas”), que fue elaborado por elementos del ejército con material de fusiles de asalto y revólveres decomisados al crimen organizado. Las letras del espectacular equivalen a tres toneladas de material de armas de fuego. [Noticia]

El Primer Mandatario señaló que este monumento es como un recordatorio del reclamo que México le hace a Estados Unidos, para que detenga el paso ilegal de armas con las que se apertrechan los criminales.

Calderón Hinojosa argumentó que uno de los principales factores que fortalece a los cárteles es el lucro desmedido de la industria armamentista, la cual defiende la venta indiscriminada de productos bélicos para preservar sus intereses.

Y el pasado 13 de este mes, el arzobispo Francis A. Chullikatt, Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, intervino en la IV sesión del Comité Preparatorio de la Conferencia ONU sobre el “Tratado del comercio de armas”. [Noticia]

Mons. Chullikatt explicó que, para la Santa Sede, el principal objetivo del Tratado debería ser “no solamente reglamentar el comercio de armas convencionales, sino también, y sobre todo, el de ‘desarmar’ el mercado ilícito internacional de las mismas”.

El Prelado sostuvo que la ausencia de reglas y de transparencia en el comercio de armas tiene una serie de consecuencias humanitarias: “se retrasa el desarrollo humano integral; aumenta el riesgo de conflictos y de inestabilidad; peligra el proceso de paz y se facilita la difusión de una cultura de violencia y criminalidad”.

Después de repasar ambos discursos, parece claro que lo que el Observador vaticano afirmó en la ONU se cumple claramente en nuestro País. De manera que, mientras la industria armamentista no esté sujeta a regulación y el tráfico de armas no se reduzca, los conflictos armados en México no parecen tener solución a corto plazo.

Esta situación es una muestra clara de que, en Occidente, la visión comercial prevalece sobre el enfoque humanista. El dinero está por encima de las personas, y el lucro justifica toda la violencia generadas por las armas puestas en manos de los criminales.

Pero esto nos permite llegar al fondo del problema: la visión del hombre. Mientras el ser humano sea considerado como medio y no como fin, como consumidor y no como hijo de Dios, el dinero seguirá siendo el criterio supremo de nuestra civilización. Por eso, hace falta que los ciudadanos retomemos el verdadero humanismo, que ponga al ser humano como centro de la vida económica, para que el grito “no more weapons” sea realmente escuchado.

domingo, 19 de febrero de 2012

Los “wikileaks” del Vaticano



Año 8, número 354.
Luis-Fernando Valdés

La Cancillería de Estados Unidos tuvo filtraciones, cuando el portal “wikileaks” publicó una serie de cables secretos de las embajadas norteamericanas. Y ahora también la Santa Sede tuvo sus “fugas”, cuando algunos medios italianos dieron a conocer la correspondencia interna sobre la situación económica de la Ciudad del Vaticano. ¿Qué hay detrás de estas fugas de información?


Gianluigi Nuzzi autor del "wikileaks" del Vaticano.
El pasado día 8 de este mes, el programa “Gli Intoccabili” (Los intocables) del canal de televisión privado de la tv italiana “La7” transmitió un reportaje sobre la situación financiera de la Ciudad del Vaticano. El presentador Gianluigi Nuzzi mostró dos cartas enviadas en el 2011 por el arzobispo Carlo Maria Viganò, entonces vicegobernador de la Ciudad Estado, a varios superiores, incluido el Papa Benedicto XVI, respecto al deficiente manejo en contratos, proveedores, etc. [Noticia de: Reuters, AFP]


Durante su período como vicegobernador entre el 2009 y el 2011, Viganò era el segundo funcionario de mayor graduación en el “Governatorato”, el departamento responsable de mantener los jardines, edificios, calles, museos y otras infraestructuras de la diminuto Estado vaticano. Es decir, el caso versa sobre la Ciudad del Vaticano y no sobre las finanzas de la Santa Sede.
Mons. Carlo Maria Viganò,
ex Secretario General del Gobernatorato vaticano.

La Oficina de Prensa de la Sede Apostólica dio su respuesta al día siguiente, en la que explica que ese programa televisivo insinuó que las normativas vaticanas no consentirían las investigaciones o los procedimientos penales relativos a los períodos anteriores a la entrada en vigor de la ley CXXVII contra el lavado de dinero (1.IV.2011), pero esto no corresponde a la verdad, pues la legislación vaticana es acorde con las leyes europeas sobre esta materia. [Comunicado]

Y el pasado día 14, el P. Federico Lombardi, vocero de Benedicto XVI, emitió una nota de prensa, con motivo de estas fugas de documentos internos del Vaticano y otras noticias sensacionalistas sobre el Papa.

Lombardi denuncia que se trata de sembrar confusión sobre la Iglesia. Y la estratagema consiste en mezclar temas, pues eso favorece el desconcierto, ya que los documentos filtrados son de naturaleza y peso diversos, nacidos en tiempos y situaciones distintas (desde un complot para asesinar al Papa, hasta la supuesta renuncia del Pontífice). [Nota de prensa]

En realidad, una información seria tendría que comprender que los temas no tienen la misma importancia. Por ejemplo, los escritos filtrados dicen que en el Vaticano “trabajan siempre las mismas empresas, al doble (de costo) que otras de fuera, debido a que no existe transparencia alguna en la gestión de los contratos de construcción y de ingeniería”. Esto más bien parece un informe de consultoría para eficientizar las prácticas administrativas, que una denuncia de corrupción en la Curia romana.

El vocero explica que la fuga de documentos busca sembrar desconcierto, y que son utilizados “para objetivos que no son, de seguro, el amor puro a la verdad”. Y exhorta a “no dejarnos atrapar en el torbellino de la confusión, que es lo que desean los malintencionados”, y a “ser capaces de razonar”.

Razonemos pues. Lo que va de fondo en este asunto es que a partir de datos parciales se presenta a la Santa Sede como engañadora. Y desde ahí se ataca a la esencia misma de la Iglesia: si el Vaticano miente en sus finanzas, ¿la Iglesia nos dirá la verdad sobre Dios? ¿serán verdaderas sus exigentes enseñanzas morales? Coincido con el P. Lombardi: “cuando se producen los ataques más fuertes es señal de que lo que está en juego es importante”.

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domingo, 12 de febrero de 2012

Pederastia: “mea culpa” del Vaticano


Año 8, número 353
Luis-Fernando Valdés

La serie de escándalos suscitados por abusos a menores, por parte de algunos clérigos, ha hecho tomar importantes medidas a la Iglesia católica. Hace unos días, se reunieron en Roma obispos de 110 conferencias episcopales y 30 superiores de congregaciones religiosas, para participar en un congreso sobre cómo afrontar los casos de abusos sexuales. ¿Qué podemos esperar de este encuentro, tanto los creyentes como quienes miran con recelo a la Iglesia?

Este evento, titulado “Hacia la curación y la renovación”, organizado por la Universidad Gregoriana de Roma y apoyado activamente por el Vaticano, se llevó a acabo del 6 a 9 de este mes. El Papa escribió a los participantes del congreso sobre cómo afrontar los casos de abusos sexuales y les ha pedido que den prioridad a la atención de las víctimas. [Noticia] [Congreso]


La Santa Sede ha dado un paso muy importante, pues sus altos funcionarios han visto que proteger el buen nombre de la Iglesia (lo cual es justo porque hay muchas personas e instituciones católicas que actúan rectamente, con verdadera santidad) no justificaba que algunos obispos encubrieran a verdaderos criminales.

Marie Collins, víctima de abuso sexual,
dio su testimonio en el Congreso.
También hay otro cambio de enfoque: darle prioridad a la víctimas. Fue impresionante el testimonio la irlandesa Marie Collins, quien contó que, cuando tenía 13 años, un sacerdote abusó de ella mientras estaba ingresada en un hospital. Collins dijo que años más tarde, cuando denunció a un arzobispo lo ocurrido, éste no hizo nada; y que incluso un sacerdote le echó la culpa a ella. Ésta es una actitud que este congreso pretende eliminar. [Video]

Este simposio incluyó una conmovedora “liturgia penitencial” de petición de perdón por los abusos. El Cardenal Marc Ouellet, Prefecto de la Congregación para los Obispos, pidió perdón a Dios y también a las víctimas. Luego reconoció los terribles errores de los obispos que no escucharon a las víctimas. Y dijo que no volverá a ocurrir “nunca más”. Recibieron respuesta de una víctima pocos minutos después, quien pidió ayuda a Dios para aprender a perdonar. [Video]

Durante la liturgia penitencial, el Card. Ouellet
pidió perdón a las víctimas a nombre de la Iglesia.
Al inicio de esta crisis de los casos de pederastia, se enfatizó la lentitud de algunos obispos y superiores para reaccionar y la poca eficacia de las medidas tomadas. Ahora, sería justo afirmar que la Iglesia ha sabido pedir perdón y ha sacado experiencia; y, además, ha establecido sanciones y penas verdaderamente drásticas, para separar al agresor de sus víctimas e impedir su reincidencia, y también ha establecido la obligación de cooperar con las autoridades civiles. [Nota del VIS]

Por todo esto, es de esperar que mejoré la credibilidad de los obispos de la Iglesia, porque la humildad de aceptar los errores y de pedir perdón a las víctimas hace que sea posible empezar a dialogar y volver a confiar en quien reconoce sus errores y da muestras de querer corregirlos.

Muchos creyentes nos habíamos llenado de tristeza y de indignación de que estos tristes crímenes hubieran sido encubiertos, pues buscamos en la Iglesia la gracia de Dios y el buen ejemplo de los cristianos. Y ahora nos llena de alegría este congreso, pues este “mea culpa” es una gran señal de que Dios actúa en su Iglesia y la purifica.

Pero la tarea emprendida por el Papa Benedicto debe continuar. Y el reto actual está en atender mejor a las víctimas, pues muchas de ellas llevan años pidiendo ser escuchadas y ser consoladas. Nos solidarizamos con ellas, nosotros los creyentes que también hemos sufrido con ellos por los delitos de aquellos depredadores.

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