domingo, 25 de septiembre de 2011

El “Panzer Papst”


Año 7, número 333
Luis-Fernando Valdés

Benedicto XVI termina hoy su viaje apostólico a Alemania, su tierra natal. Su andar es lento, pero su paso es arrollador. Los eventos de esta gira pastoral han buscado cerrar viejas heridas y, de paso, tirar prejuicios. La paciencia ante las críticas y la claridad intelectual del Pontífice lo han hecho avanzar en la adversidad como un “panzer”.

El Presidente alemán Wulf da la bienvenida
al Papa Benedicto XVI.
(Foto: www.augsburger-allgemeine.de)
De la historia del Papa alemán se cuentan dos versiones: la de los clichés y la de la vida real. Antes de su elección a la Sede Pontificia, la imagen impuesta por cierta ideología –y la más difundida por algunos medios– fue la de un hombre severo, implacable, intransigente, como un tanque de guerra que no se detiene con nada, aunque destruya lo que pisa. Le llamaron el “Panzer Kardinal”, en alusión a los vehículos blindados alemanes de la Segunda Guerra.

Pero la versión actual, la apegada a su realidad, no es contada sólo por vaticanistas y por la prensa, sino también es vista directamente por millones gracias a los portales de video y de noticias en internet. Y esta historia es otra: Joseph Ratzinger es un hombre afable, con grandes sentimientos, un poco tímido, un místico, de gran apertura intelectual; encarna la combinación de una incomparable inteligencia con una gran fe en Jesucristo.

El Pontificado de este Papa tiene unas grandes líneas, que ha ido siguiendo desde el inicio, pero que quizá han sido poco destacadas por los medios. Estos principios de acción se reflejan en los símbolos que va utilizando en cada viaje. Y en esta visita a Alemania esos signos no hablan, ¡gritan!

Benedicto XVI ha ido a su tierra natal a reconciliar a la Iglesia con el mundo moderno, y a intentar superar los errores históricos. Impresiona que el Papa no tenga miedo a hablar con sencillez de estos temas. En este viaje hubo signos muy elocuentes sobre la relación de la Iglesia con los judíos, con los musulmanes y con los protestantes, que dan continuidad a la labor de reconciliación iniciada por el Concilio Vaticano II y consolidada por Juan Pablo II.

Benedicto XVI estrecho lazos
con la comunidad judía.
(Foto: 
Wolfang RADTKE / AP)
En una reunión con la Comunidad judía, el Papa condenó al nazismo y su intento de destrucción del Pueblo hebreo, y se alegró por el nuevo florecimiento de la vida judía en Alemania. Y expresó que “la Iglesia siente una gran cercanía con el  pueblo judío”. Sostuvo que “los cristianos debemos también darnos cuenta cada vez más de nuestra afinidad interior con el judaísmo” porque “la salvación viene, precisamente, de los judíos”. [Ver discurso completo]


Encuentro con la comunidad musulmana.
(Foto:
islamhispania.blogspot.com)
En un encuentro con los musulmanes, Benedicto XVI manifestó su respeto y cercanía, y buscó tender un puente entre dos confesiones tan diferentes: “Como personas religiosas,  a partir de las convicciones respectivas podemos dar un testimonio importante en muchos sectores cruciales de la vida social (..) como la protección de la familia, fundada en el matrimonio, el respeto de la vida en cada fase de su curso natural o la promoción de una justicia social más amplia”. [Discurso

En el convento de Erfur, donde vivió Lutero.
(Foto: www.dw-world.de)
Fue especialmente simbólica la visita del Pontífice al convento donde Martín Lutero reflexionó y escribió sobre la Reforma de la Iglesia, que dio origen a las confesiones protestantes. El Papa no fue ahí para condenar sino para dialogar. Comentó a los representantes las iglesias reformadas que es necesario que “no perdamos casi inadvertidamente las grandes cosas que tenemos en común, aquellas que de por sí nos hacen cristianos y que tenemos como don y tarea”.

Reconoció que “fue un error de la edad confesional haber visto mayormente aquello que nos separa, y no haber percibido en modo esencial lo que tenemos en común en las grandes pautas de la Sagrada Escritura y en las profesiones de fe del cristianismo antiguo”. Y subrayó que el gran progreso ecuménico de los últimos decenios fue posible porque “nos dimos cuenta de esta comunión y (...) la reconocemos como nuestro fundamento imperecedero”. [Discurso]

Con estos eventos, el Santo Padre da muestras de su apertura y flexibilidad para buscar la reconciliación entre las diversas religiones. Quedan realmente atrás los prejuicios de su supuesta intransigencia de su época de Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Pero aquel apodo (“Panzer Kardinal”) tenía algo de razón, pues subraya la constancia y la fuerza con que Joseph Ratzinger se apoya en la verdad y en la fe. Estas cualidades son las mismas que ahora también emplea para llevar a la Iglesia a nuevos tiempos.

Y por eso ahora podemos emplear ese mote con un nuevo sentido muy positivo: el “Panzer Papst”, el Papa de un gran empuje, que deja atrás los errores históricos porque los reconoce, y que supera el obstáculo de los prejuicios con el motor de la verdad.

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domingo, 18 de septiembre de 2011

Héroes mexicanos de hoy


Año 7, número 332
Luis-Fernando Valdés

Hace unos pocos días celebramos el inicio de la Guerra de Independencia. La noticia fueron las medidas de seguridad durante la ceremonia del “grito” [ver]. Y conmemoramos a nuestros próceres: ¡viva Hidalgo, viva Morelos! Pero, después de doscientos años, ¿todavía quedan héroes en nuestra Patria?

Ángel de la Independencia,
Ciudad de México
(Foto: vivirmexico.com)
Con motivo del Bicentenario de la Independencia, celebrado hace un año, quedó de manifiesto que los héroes nacionales fueron humanos, con aciertos y defectos. También resultó patente que la historia se cuenta según la conveniencia ideológica.

Pero los héroes son necesarios. Así como la Iglesia tiene sus santos, y el Paseo de la Reforma de la Capital a sus ilustrados, nuestro País necesita del ejemplo de ciudadanos comprometidos, que sirvan de guía para los demás.

¿Dónde están esos hombres y mujeres ilustres que hoy requerimos con urgencia? No hace falta inventarlos, basta con enfocar a los personajes de la vida diaria, porque ahí están los verdaderos fundamentos de nuestra Nación.

Hoy le brindo homenaje a esos héroes que pocos reconocen, pero que son muy importantes, pues sin ellos nuestra sociedad se vendría abajo. Son los cónyuges fieles, el papá que sabe escuchar y la mamá que sabe exigir, la mujer que sin renunciar a su profesión ama su maternidad, el esposo que al llegar del trabajo colabora en los  trabajos domésticos.

Son las enfermeras que pasan la Navidad en el turno de la noche, el médico que habla con una franqueza llena de caridad a su paciente, los bomberos que salen corriendo ante la llamada de emergencia, los soldados, marinos y policías que arriesgan su vida y no reciben un “gracias” a cambio, los paramédicos que atienden los heridos, aún bajo ráfagas de balas.

Son la secretaria que sonríe y facilita las cosas, el vendedor que da kilos de mil gramos, el comerciante que paga impuestos, el periodista que busca la objetividad contrastando las fuentes, el estudiante que se gana con esfuerzo y honestidad sus calificaciones.

Son el clérigo que calla su opinión política y sólo habla de Dios, el sacerdote que confía en su Dios y que acompaña a morir al moribundo, el misionero que gasta sus domingos en tocar puertas para llevar un mensaje de paz.

Éstos –y tantos otros que no fue posible mencionar– son los héroes mexicanos de todos los días, aunque sus nombres no adornen las calles ni las plazas. Son los que por su fe nos traen paz y esperanza; los que ponen el amor a su familia por encima de su egoísmo; los que trabajan con honestidad y se entregan a los demás en su profesión.

Pero hoy mismo necesitamos con urgencia otros héroes más: víctimas que no devuelvan odio sino perdón, madres que no aborten, funcionarios públicos que no cedan a la corrupción, profesores que realmente sean sabios, policías que no pidan “mordida”, consumidores que no compren piratería, estudiantes que no copien, jóvenes que no se enrolen con los narcos.

Sólo con personas así, llenas de fe y de valores, nuestro País saldrá adelante del abismo oscuro en el que se encuentra hoy, por causa de la mentira, de la corrupción y de la violencia. Recordemos que México es reflejo de lo que somos los ciudadanos.

Lo importante del héroe no son las grandes gestas, ni que su nombre aparezca en la Historia patria, sino que su ejemplo contribuya a configurar el modo de ser de los demás ciudadanos. Y estos próceres anónimos y cotidianos son los que dan vida a nuestra Nación, los que la hacen un lugar humano, hospitalario y entrañable. Brindo por ellos, porque son el corazón de México.

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domingo, 11 de septiembre de 2011

Daños invisibles del 9/11


Año 7, número 322
Luis-Fernando Valdés

Hoy mismo se cumplen 10 años del atentado en el World Trade Center de Nueva York. Sin duda, fue un hecho que cambió drásticamente la historia contemporánea: Estados Unidos inició dos invasiones militares, que parecen nunca acabar; se economía está endeudada; y la seguridad es un tema de psicosis entre sus ciudadanos. Pero hay un tema que también ha dado un giro y pocos lo han percibido: los valores.

"Tribute in light" (11.IX.2006).
Los rayos de luz representan
las Torres Gemelas.
Aunque no otorga la suficiente perspectiva histórica, una década es bastante tiempo, y por eso nos permite analizar algunos cambios en la mentalidad de occidente. Uno de ellos es muy sutil, y consiste en que ya nos acostumbramos a la Guerra.

A diferencia de otros conflictos bélicos, en los que cada joven en edad militar era llevado al frente, ahora jóvenes y mayores contemplamos las guerras y sus horrores por televisión o por internet. Es parte de nuestro día escuchar el “parte de guerra” tanto de Afganistán e Irak como de nuestro País. Cada día nos enteramos de coches bomba, de atentados… y de ejecutados.

Otro efecto invisible también pero más dañino, es que los atentados a las Torres gemelas cambiaron “de facto”, nuestra noción de justicia. La palabra “terrorismo” se convirtió en sinónimo de la maldad más despiadada, respecto a la cual se justificaría cualquier acción que nos pudiera librar de ese flagelo.

Desde entonces, en la práctica, la “justicia” se entiende ahora como la “destrucción” del terrorismo. Es una versión actual del adagio (nada ético) “el fin justifica los medios”. Así, Estados Unidos invadió Afganistán para buscar talibanes, Irak para buscar armas nucleares (que nunca aparecieron) y permitió la tortura en Guantánamo. De igual manera, Hussein fue a la horca y Bin Laden fue asesinado por tropas de élite.

Cuando lo importante es “destruir el terrorismo”, y pasan a un segundo plano el derecho internacional y los derechos humanos; cuando los daños a los civiles son considerados simples “daños colaterales”, nos damos cuenta que, al desplomarse el World Trade Center, la nube polvo blanco y los escombros sepultaron también muchos valores humanos y cristianos.

El llamado “Ground Zero”, para algunos, es el tótem que justifica la guerra, la deuda económica y las medidas extremas de seguridad en los aeropuertos. El miedo ha cambiado la vida de Estados Unidos y de todo Occidente. Y por miedo, se justifica todo lo que destruya la fuente del terror.

Brendan O’Neill, editor de “Spiked”, señala que en este décimo aniversario la tendencia es fijarse sólo en lo que pasó aquel día, evitando así lo realmente importante del 9/11. Él se refiere al análisis de la actual política estadounidense, pero también se puede aplicar su crítica al plano ético: mientras hoy muchos se centran en si el terrorismo ya fue eliminado, pocos se detienen a observar que hemos sustituido la justicia por la venganza, a nombre de la seguridad.

Queda por delante una gran tarea, que pone a prueba toda la cultura de Occidente: resolver cómo perseguir a los grupos criminales internacionales, sin atropellar los derechos de los otros Pueblos, sin destruir la esencia de la justicia, ni convertirla en “tapadera” de la venganza.

No defiendo a los terroristas, ni pido que los dejen en paz. Lo que sí defiendo, en cambio, es nuestra civilización, porque cuando odiar al enemigo se vuelva parte de nuestra vida y de nuestra sociedad, cuando la justicia sea una venganza legalizada, ese día la raíz cristiana de Occidente se habrá secado, y habremos vuelto a las cavernas.

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domingo, 4 de septiembre de 2011

Varga Llosa y el Papa

Año 7, número 331
Luis-Fernando Valdés

Llama la atención que alrededor de los viajes de Benedicto XVI algunos importantes personajes de la vida pública se han pronunciado a favor de la religión. En 2008 fue Sarkozy [ver]; en 2010, Cameron [ver]; y ahora con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid 2011, Vargas Llosa se une a la lista. ¿Qué encuentran en la religión estas destacadas figuras?

Mario Vargas Llosa,
Premio Nobel de literatura 2010.
Con motivo de este evento, Mario Vargas Llosa publicó un interesante artículo, titulado “La fiesta y la cruzada” (28.VIII.2011), en el que acepta el papel positivo e insustituible de la religión en la sociedad democrática.

Desde el punto de vista cultural, nos encontramos en una nueva época, en la cual ha surgido un nuevo paradigma sobre la religión. El intento de la Ilustración de dar felicidad al hombre sin Dios ahora es un proyecto fracasado. Así lo afirma nuestro literato:

“Por más que tantos brillantísimos intelectuales traten de convencernos de que el ateísmo es la única consecuencia lógica y racional del conocimiento y la experiencia acumuladas por la historia de la civilización, la idea de la extinción definitiva seguirá siendo intolerable para el ser humano común y corriente, que seguirá encontrando en la fe aquella esperanza de una supervivencia más allá de la muerte a la que nunca ha podido renunciar”.

Las célebres palabras de las “Confesiones” de San Agustín resuenan hoy nuevamente en lo más profundo de cada persona: nuestro corazón está inquieto hasta que no descanse en Dios, en Aquel que le puede dar sentido a nuestra vida. Y esto es lo que Vargas Llosa, sin considerarse creyente, ha sabido captar.

La visión del escritor peruano es un poco negativa, pues considera que la religión es necesaria porque no todos estarían dispuestos a vivir sin Dios, ya que no estarían dispuestos a aceptar una vida sin sentido:

“La mayoría de seres humanos sólo encuentra aquellas respuestas, o, por lo menos, la sensación de que existe un orden superior del que forma parte y que da sentido y sosiego a su existencia”. Sin embargo, su intuición es verdadera: no se puede eliminar la religión de la vida pública, pues ésta ayuda a los seres humanos en su profunda necesidad de encontrar el sentido.

Varga Llosa propone que la religión siga ahí, que no se le destierre de la vida pública, siempre y cuando tenga un límite: que no busque el poder. Así lo dijo: “Mientras no tome el poder político y éste sepa preservar su independencia y neutralidad frente a ella, la religión no sólo es lícita, sino indispensable en una sociedad democrática”.

Los intelectuales hoy día se dan cuenta que el hombre nació con una tendencia religiosa. Y sin importar el origen de esta inclinación (sea psicológico, sea genético, sea lo que fuere), ven que ejercitarla llena de sentido y de felicidad a la gran mayoría. Y, por eso, el laicismo contemporáneo no puede ser ya un movimiento “anti-clerical”, ni tampoco una militancia contra la fe o las organizaciones religiosas.

Como resultado de observar las reacciones a los viajes de Benedicto XVI, me parece atisbar entre los intelectuales nuevos horizontes para la convivencia entre las religiones y entre los creyentes y no-creyentes. Ojalá que esta nueva visión –optimista y abierta– empiece a permear en el resto de la sociedad.

Y concluía el Nobel: “Creyentes y no creyentes debemos alegrarnos por eso de lo ocurrido en Madrid en estos días en que Dios parecía existir, el catolicismo ser la religión única y verdadera, y todos como buenos chicos marchábamos de la mano del Santo Padre hacia el reino de los cielos”.

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domingo, 28 de agosto de 2011

Casino Royale: ¿servirá rezar?


Año 7, número 330
Luis-Fernando Valdés

Inimaginable que sucediera un acto terrorista en nuestro País, y menos en Monterrey. Nos unimos a las condenas del atentado al Casino Royale, y nos solidarizamos con las víctimas y sus familias. ¿Queda algo por hacer que sí esté en manos de los ciudadanos?

52 personas perdieron la vida
en el ataque terrorista al Casino Royale.
Ante la indignación generalizada, han surgido propuestas sobre lo que deberían hacer los tres niveles de gobierno: desde pactar tregua con los violentos (Ex-Presidente Fox) [ver], pedir a los grupos rivales que hagan una tregua (Senador Aguirre Fuentes, del PRD) [ver], hasta pedir ayuda internacional (Carlos Fuentes, escritor) [ver].

Sin duda son necesarias acciones a nivel gubernamental. Pero no son la únicas. Cuando los ciudadanos se limitan a esperar esas decisiones desde arriba, pierden su potencial personal y dejan de aportar las soluciones que sí están en sus manos.

En cada ciudadano hay una gran capacidad de participación y de influencia, con las que puede contribuir eficazmente a la solución del conflicto. Por ejemplo, acudir a votar y evitar la tentación de la abstención, participar en foros y blogs, apoyar las iniciativas de otros ciudadanos, evitar todo acto de corrupción pues ésta fue la semilla de la que surgió toda esta violencia, no volver a comprar artículos “piratas”, entre otras tantas iniciativas.

Y queda una acción más que siempre es eficaz, aunque no siempre se entiende bien: rezar. Sí, rezar es una de las mejores maneras de buscar la solución al conflicto. Pero, ¿a qué tipo de oración nos referimos?

Se trata de la oración que nos lleva a ser mejores personas para conseguir la bendición de Dios y la conversión de los malos. Benedicto XVI la explicaba recientemente [ver], al comentar un pasaje del  capítulo 18 libro del Génesis, que cuenta que la maldad de los habitantes de Sodoma y Gomorra era tan grande, que se requería que Dios las destruyera para frenar el mal.

Aquí interviene Abraham con su oración de intercesión, con la que pide el perdón para toda la ciudad, pues en ella hay también personas inocentes y lo hace apelando a la justicia de Dios. En efecto, dice al Señor: “Si hay cincuenta inocentes en la ciudad, ¿los destruirás y no perdonarás el lugar por los cincuenta inocentes que hay en él?” (v. 24b).

Y comenta el Papa: “Obviamente no se puede tratar a los inocentes del mismo modo que a los culpables, esto sería injusto”; se trata más bien de ofrecerles a los culpables “una posibilidad de salvación, porque si los malhechores aceptan el perdón de Dios y confiesan su culpa, dejándose salvar, no continuarán haciendo el mal, también ellos se convertirán en justos, con lo cual ya no sería necesario el castigo”.

En el relato bíblico, la destrucción de Sodoma debía frenar el mal presente en la ciudad, pero Abraham sabe que Dios tiene otros medios para detener el mal. Y anota el Santo Padre: “Es el perdón el que interrumpe la espiral de pecado, y Abraham, en su diálogo con Dios, apela exactamente a esto”.

Y concluye Benedicto XVI: “De hecho, el mal no puede aceptarse, hay que señalarlo y destruirlo a través del castigo: la destrucción de Sodoma tenía precisamente esta función. Pero el Señor no quiere la muerte del malvado, sino que se convierta y que viva; su deseo siempre es perdonar, salvar, dar vida, transformar el mal en bien”. Y eso es lo que pedimos cuando rezamos.

En manos de cada ciudadano está implementar este medio espiritual: procurar ser parte de esos justos por los que no será castigada la ciudad, y rezar –y perdonar– para que el mal por fin sea vencido por el bien. Nos hace falta más fe.

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domingo, 21 de agosto de 2011

Claves de lectura


Año 7, número 329
Luis-Fernando Valdés

Un millón de jóvenes reunidos en Madrid. Pero las noticias de la semana se han centrado en las protestas por el supuesto pago de Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) con dinero del erario público, y en el estudiante católico mexicano planeaba atentar contra los opositores a la visita pontificia. Pero, ¿estas notas de portada son suficientes para explicar la presencia de tantos jóvenes en torno al Pontífice octogenario?

Benedicto XVI saluda a jóvenes
reunidos en Madrid.
Sin duda alguna, la presencia de Benedicto XVI en la JMJ puede ser interpretada desde varias perspectivas: económica, política, sociológica, etc. Sin embargo, ¿por qué hay tanta reticencia por parte de no pocos medios internacionales para hacer una “lectura religiosa” sobre este “acontecimiento religioso”?

Ya comentamos la semana pasada que, desde el punto de vista monetario, esta Jornada Mundial representa una derrama económica, que es oxígeno puro para una España al borde de una crisis financiera. Pero esto no explica la presencia de tantos cientos de miles de peregrinos.

También comentamos que la visita del Papa causa inquietud entre los que piensan que la religión fomenta el fanatismo. Sin embargo, la reacción laicista ante un millón de jóvenes creyentes parece desmentir este prejuicio. Entonces, ¿por qué, si se fomenta desde la cúpula intelectual la exclusión de lo religioso en la vida pública, se conglomeran tantas personas para escuchar un mensaje espiritual?

Nos guste o no, la verdadera clave de lectura de este hecho no radica en interpretaciones políticas, ideológicas o económicas, sino en la naturaleza religiosa intrínseca a cada ser humano.

Benedicto XVI se hacía esta misma pregunta, a su llegada al aeropuerto de Barajas: “¿Por qué y para qué ha venido esta multitud de jóvenes a Madrid?”. Y en su contestación encontramos la pista para interpretar este acontecimiento. Dijo: “Aunque la respuesta deberían darla ellos mismos, bien se puede pensar que desean escuchar la Palabra de Dios”.

Es curioso, pero así es: todos esos peregrinos (creyentes, menos creyentes, incluso no creyentes pero con inquietudes espirituales) van buscando una solución a los problemas de la vida, cuya respuesta no se encuentra en este mundo.

Reunión en la Cibeles.
Así lo explica el Papa: “Este descubrimiento del Dios vivo alienta a los jóvenes y abre sus ojos a los desafíos del mundo en que viven, con sus posibilidades y limitaciones. Ven la superficialidad, el consumismo y el hedonismo imperantes, tanta banalidad a la hora de vivir la sexualidad, tanta insolidaridad, tanta corrupción. Y saben que sin Dios sería arduo afrontar esos retos y ser verdaderamente felices, volcando para ello su entusiasmo en la consecución de una vida auténtica”.

Esta afirmación, si se lee despacio, ofrece una clave para ya no interpretar más la religión en términos políticos. Es decir, ese millón de jóvenes no está buscando el poder temporal de la Iglesia, sino que desea una respuesta para encontrar el sentido de su vida.

No es una pretensión de poder ni de dominio ideológico, lo que se debe buscar hoy en el análisis de las noticias religiosas. Más bien, estos sucesos religiosos son una ocasión para que todos, creyentes y no creyentes, podamos aceptar que existe en cada persona una necesidad natural de lo sobrenatural.


Admitir que existe una tendencia religiosa innata en cada ser humano, ya no puede ser sinónimo de “derechas”, de “fanáticos”, de “clericales”… incluso ni de “creyentes”. Es sólo cuestión de aceptar un hecho, y de interpretarlo “religiosamente”, pero no “política” o “sociológicamente”.

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domingo, 14 de agosto de 2011

Manifestaciones “anti-Papa”

Año 7, número 328
Luis-Fernando Valdés

Mientras que hace unos días en Inglaterra, los disturbios callejeros sorprendían a los ciudadanos, en España asociaciones laicas, cristianas progresistas, ateas, de izquierdas, de homosexuales y los “indignados” consiguieron el permiso para realizar una manifestación “anti-Papa”, programada para el próximo miércoles 17. Queda flotando en el ambiente la pregunta: ¿por qué hay grupos que no está de acuerdo con la visita de Benedicto XVI a Madrid?

Como es sabido, el próximo martes 16 iniciará la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), convocada por el Papa. Se espera que un millón de jóvenes de todos los continentes se den cita junto al Santo Padre, que llegará a Madrid el jueves 18.

Luis Vega, presidente de AMLA
Pero no todos están a favor del evento, como los organizadores de la marcha que sostienen que el Estado laico no debería financiar la visita papal. “Estamos totalmente de acuerdo con que venga (el Papa), pero no con que un evento privado sea financiado con el dinero de todos”, dijo en rueda de prensa Luis Vega, presidente de la Asociación Madrileña de Librepensadores y Ateos [noticia].

Sin embargo, esta declaración tergiversa directamente la realidad, porque el evento es sufragado por la propia organización sin fondos públicos, y entre los patrocinadores se cuentan empresas como Banco Santander, Telefónica, El Corte Inglés, Endesa, FCC, OHL, Abengoa, Bankinter, ACS, Coca Cola, Mahou, Club Internacional del Libro, Magnificat y muchas otras. Y que decir de la derrama económica que al menos medio millón de visitantes va a llevar a Madrid [ver fuente].

El problema no es el dinero sino el fondo ideológico: se trata del laicismo, una corriente cultural que plantea una civilización que no necesitaría de Dios para formar una sociedad humana y solidaria.

La cuestión de fondo no es el costo de la JMJ, sino la creencia del laicismo que el cristianismo viene a destruir lo humano; y, más concretamente, que la moral cristiana viene a poner límites a la libertad o a la sexualidad. Argumentan que esas acciones “reprobadas” por el cristianismo no serían malas en realidad, sino que más bien es el temor, o el prejuicio, o los tabúes los que hacen que la gente piensen que son malas.

Pero esta visión laicista del cristianismo no llega al fondo de la posición cristiana. El mensaje de Jesucristo, custodiado y transmitido por la Iglesia, busca que el ser humano llegue a su plenitud, y lo hará cuando ponga en práctica el modelo según el cual fue creado.

La Biblia enseña que el hombre, aunque es bueno por naturaleza, a veces buscando el bien elige lo que es malo, y por eso requiere de una ley moral que le advierta lo que no lo hace mejor persona, y le muestre una amplia vía para llegar a ser plenamente humano.

Por eso, Benedicto XVI, en la Misa de inicio de su Pontificado, expresó: “Quien deja entrar a Cristo en la propia vida no pierde nada, nada –absolutamente nada– de lo que hace la vida libre, bella y grande. ¡No! Sólo con esta amistad se abren de par en par las puertas de la vida. Sólo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana. Sólo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera”.

Es válido que quien lo desee se manifieste contra el Papa, pero es poco ético aducir un motivo económico, cuando en realidad se trata de una diferencia ideológica. Sin embargo, la presencia mucho más numerosa de los participantes en la JMJ se puede interpretar como una juventud que se ha desencantado de una sociedad sin Dios, individualista y poco solidaria.

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domingo, 7 de agosto de 2011

Una polémica artificial

Año 7, número 327
Luis-Fernando Valdés

En las últimas semanas ha circulado la noticia del “Informe Clyone” sobre los abusos de clérigos irlandeses contra menores de edad. El Primer Ministro de ese país, Enda Kenny, delante del Parlamento, acusó a la Iglesia de que “la violación y la tortura de niños fueron subestimadas o ‘gestionadas’ para acomodar a la institución, su poder y su reputación”. ¿Qué indica ese informe, que puso en tensión las relaciones entre Irlanda y el Vaticano?

La reacción de la prensa irlandesa,
ante las declaración del Premier Kenny.
El “Cloyne Report” es un documento de 400 páginas, elaborado por la juez Yvonne Murphy, y publicado el pasado 13 de julio de 2011; trata sobre 19 casos de sacerdotes de la diócesis de Cloyne, en el sureño condado de Cork, que habrían cometido abusos contra unos 40 menores. [Ver el informe]

Una semana después, el Premier Kenny, en el Parlamento, acusó al Vaticano de haber alentado a los obispos a encubrir estos casos, y sus declaraciones fueron muy duras, pues afirmó que el Informe Cloyne “revela un intento de la Santa Sede de obstaculizar una investigación en una república soberana y democrática, sobre un hecho ocurrido sólo hace tres años y no hace tres décadas”. Ese mismo día, el Parlamento de Dublín aprobó una moción contra el Vaticano. Y no pocos editorialistas y blogueros rápidamente se hicieron eco de estos reclamos.

El resumen de tales acusaciones es éste: Benedicto XVI fomentó el encubrimiento; el Obispo Magee encubrió a los pederastas; se obstaculizó la investigación de casos ocurrido entre 1996 y 2009. Sin embargo, la clave de este asunto es si estas imputaciones por parte de esos políticos y esos periodistas se basan lo que el documento dice “de hecho”.

El objetivo de este informe es ver si en la diócesis de Cloyne se siguieron las normas fijadas por la propia Iglesia local referentes al manejo de las denuncias por abuso. Y sobre esto, el documento mismo alaba las normas eclesiásticas como muy superiores a las estatales.

En este contexto, la única acusación implícita al Vaticano es que una carta del nuncio, fechada en 1997, podría haber aflojado el empeño de los obispos en la protección de los jóvenes, pero el documento mismo rechaza esta hipótesis.

En cuanto a los presuntos implicados, el obispo Magee no está acusado de cuestiones sexuales, sino que el “Report” sólo lo denuncia de no haber seguido personalmente las acusaciones contra los implicados y de haber delegado esa responsabilidad en su vicario general, Mons. Denis O'Callaghan. Y, respecto al Papa, el documento no hace referencias a Benedicto XVI.

Respecto a la grave acusación de Kenny de obstaculizar acusaciones recientes, hay que decir que las denuncias estudiadas por el “Cloyne Report” se presentaron entre 1996 y 2009, pero el informe especifica que se refieren a episodios que sucedieron por lo general décadas antes, a partir de finales de los años 30. De manera que no hay ninguna obstrucción a casos recientes.

Esta “tormenta de arena” de datos contradictorios nos lleva a dos comentarios. Primero, la pederastia siempre es un grave crimen, y el sufrimiento de sus víctimas no se cancela con un informe, ni con la mera petición de disculpas. Los culpables y sus encubridores merecen un pena judicial.

Y segundo, no hay que perder de vista que lo importante es atender a las víctimas y evitar que haya nuevos casos. Por eso, la confusión mediática y las acusaciones sin suficiente fundamento no ayudan a las víctimas, sino  que sólo se les genera más confusión. Lo que podrá solucionar esta tragedia siempre serán la verdad, no las calumnias, y la justicia, no la venganza.


[Ver más artículos de este blog sobre la pederastia en la Iglesia]

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domingo, 31 de julio de 2011

Masacre en Noruega: ¿armas para los civiles?


Año 7, número 326
Luis-Fernando Valdés

Noruega quedó conmovida –y con ella toda Europa– por el mega-atentado que hace una semana dejó más de 90 muertos (23.VII.2011). Ese mismo fin de semana, los tiroteos en diversas localidades de Estados Unidos, dejaron al menos 7 muertos y 91 heridos. John M. Snyder, activista norteamericano a favor de la posesión de armas, declaró que estos atentados justifican que se les proporcionen armas a los civiles. Pero, ¿facilitarles el armamento es la solución?

Andreas Behring Breivik, de rojo,
autor confeso de los dos atentados en Oslo.
El problema no son las armas en sí mismas, ya que éstas pueden tener un uso recto: deportivo, o para la propia defensa, o para vigilancia, etc. La dificultad reside más bien en manos de quién se ponen, pues si caen en poder de los criminales, las consecuencias violentas no se harán no esperar.

Por eso, el Estado tiene una grave responsabilidad legislativa y policial para poder ejercitar un control claro y efectivo respecto a la posesión de armas y el tipo de armamento que se pone a disposición de los civiles.

Pero la posesión y el calibre del armamento no son el plano principal de la discusión, sino que los problemas de fondo son otros. El primero, si ante la violencia, se debe proveer de armas a los civiles; y el segundo, si el comercio de las armas deben ser parte importante de la economía de un país.

Que los ciudadanos porten armas para defenderse más que una solución o una estrategia, es una claudicación: el Estado estaría reconociendo que no puede brindar paz a la sociedad. Los ciudadanos esperan que el Estado les ofrezca el apoyo de profesionales en el uso de las armas, para defenderlos de los maleantes. Si el Estado renuncia a la defensa de su gente, si cede a la situación actual de violencia, entonces se habrá terminado el Estado de Derecho, y habremos vuelto a la Ley de la Selva.

Es una utopía pensar que por darle una pistola, la gente ya está segura. Además de poseerla, hay que saber usarla, de lo contrario se producen mayores males. Si un persona no tiene tiempo para ir a pasear o para hacer deporte, menos lo va a tener para ir al ejercicio de tiro. Además, hacer proliferar las armas produciría un ambiente de psicosis: “me pueden matar en cada esquina”.

El segundo problema de raíz: pensar que el comercio de armas es un asunto desvinculado de la ética. “Las armas convencionales o las armas pequeñas o ligeras, no deberían ser considerados un tipo de mercancía cualquiera que se pone a la venta en mercados internacionales, nacionales o regionales. Su producción, comercio y posesión tienen implicaciones éticas y sociales” (Declaración de la Santa Sede a la ONU sobre el Tratado de Comercio de Armas, 11-15.VII.2011).

La fabricación y la distribución de armas “necesitan ser reguladas de acuerdo a principios específicos del orden y ley morales. Se requieren todo tipo de esfuerzos para prevenir la proliferación de todo tipo de armas que alientan las guerras locales y la violencia urbana y matan a muchas personas al mundo cada día” (ibid.).

La solución a este problema siempre estará al riesgo de la libertad humana, y precisamente por eso requiere de unas reglas claras que prevengan su mal uso (licencias, controles, restricciones). Y esto es deber de los legisladores de cada país. Pero la situación global de nuestra sociedad, reclama un organismo internacional de regulación, “fuerte, creíble, efectivo y preciso para mejorar la transparencia en el comercio de armas”, que sea totalmente independiente de los intereses comerciales de los fabricantes de armas.
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domingo, 24 de julio de 2011

“Santa Muerte”, ¿protectora?

Año 7, número 325
Luis-Fernando Valdés

Ojalá que hubiera sido una noticia aislada, la que nos informó que una banda de secuestradores, en Ciudad Juárez, daba culto a la “Santa Muerte”. Tristemente es algo frecuente: muchos delincuentes recurren a ella. Sin embargo, casi nadie sabe de qué se trata esta creencia. ¿Por qué la invocan los criminales?

Como muestra, el pasado 15 de julio, fue arrestado un grupo de secuestradores, en aquella ciudad fronteriza de Chihuahua. En la casa de cautiverio, la Policía localizó una calavera vestida de novia, al menos dos cráneos y un altar donde se colocaban cajetillas de cigarros; además se encontraron esqueletos y cráneos, al parecer para su uso en algún tipo de culto a la muerte o para la práctica de un ritual satánico, informó la Fiscalía del Estado (www.excelsior.com).

La llamada “Santa Muerte” se representa con la figura de un esqueleto ataviado con un vestido largo, capucha, una hoz y un reloj de arena. Este culto es promovido por una agrupación no-católica que se autonombra “Iglesia Católica Tradicional MÉX-USA, Misioneros del Sagrado Corazón y San Felipe de Jesús”.

David Romo Guillen, líder del culto a la "Santa Muerte",
arrestado por la PGJDF, recibió el auto de formal prisión
por secuestro, el 28 de enero pasado [ver noticia
Aunque su nombre parece tan católico, en realidad este grupo religioso no está en comunión con la Iglesia Católica ni con la Santa Sede. Sus ministros de culto no son sacerdotes católicos, y su líder, el arzobispo David Romo Guillén, no es un sacerdote católico, ni es reconocido por el Vaticano.

El núcleo doctrinal de esta devoción es sincretista. Toma elementos prehispánicos de culto a la muerte; también adopta algunas formas católicas, que confunden a los propios católicos; y no faltan tampoco elementos de santería brasileña.

Muchas personas dirigen a la imagen de la “Santa Muerte” peticiones de amor, afectos, suerte, dinero y protección, pero también le hacen súplicas malintencionadas y de daño a terceros. Esta devoción esta vinculada a distintos tipos de delincuencia como el narcotráfico y asaltantes, que la invocan para no morir en los combates. Sin embargo, sería un error pensar que este culto a la sea sólo practicado por personas o grupos delincuenciales.

¿Qué hay de verdadero en esta religión? En realidad, pocas cosas. Primero, porque la muerte no es una persona, ni un ángel, ni siquiera una cosa. La muerte es una “situación”, que consiste en la separación del alma (el principio vital del hombre) y del cuerpo.

En muchas culturas tanto antiguas como modernas, la muerte suele ser “representada” artísticamente, o presentada como un personaje literario. Pero en todo caso, no se pretende decir que la muerte sea alguien real, sino que a través de ese personaje de ficción se ilustran enseñanzas para el ser humano, como la rapidez de la vida, o la necesidad de aprovechar el tiempo.

En segundo lugar, la Sagrada Escritura enseña que la muerte es consecuencia del pecado (Romanos 5, 12), es decir, del alejamiento de Dios por parte del hombre. De manera que la muerte es un castigo, no un premio; no es tampoco una situación a desear, sino un mal ante el que sólo cabe tener la esperanza que Cristo ha vencido a la muerte (Juan 5, 24-30), y que por eso adelante volveremos a la vida al final de los tiempos (1 Corintios 6, 14).

La “Santa Muerte” es una superstición que aleja del verdadero Dios y además tiene un alto precio social, porque sirve de pretexto a los violentos para hacer lo que está mal: robar, secuestrar, torturar, matar. Y estos abusos no tienen nada que ver ni con la libertad religiosa ni con la verdadera religiosidad humana.
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domingo, 17 de julio de 2011

Derecho a las armas, ¿por encima de todo?

Año 7, número 324

Luis-Fernando Valdés

El Presidente Obama estableció unas normas para regular las ventas múltiples de rifles de alto poder a compradores frecuentes en los estados fronterizos (11.VII.2011); pero tuvo una rápida respuesta de la Asociación Nacional del Rifle (NRA) que amenazó con un boicot, y luego los republicanos sacaron del presupuesto todo gasto destinado a implementar esta normas. ¿Por qué tal reacción ante el control de armas?

La legisladora demócrata de Nueva York,
Carolyn Maloney, al presentar la iniciativa de ley
para limitar el tráfico de armas.
Ante el fracaso de la iniciativa “Rápido y furioso”, el gobierno norteamericano tuvo que reaccionar para frenar el tráfico de armas hacia México, pues mientras los narcos sean provistos de ellas, la guerra en nuestro País tendrá pocos visos de solución. Sin embargo, esta nueva ley ha tocado un punto capital de la cultura liberal.

El derecho a portar armas tiene dos ópticas: depende desde cuál lado del Río Bravo se mire. Para los norteamericanos en general, se trata de un derecho sancionado por la Segunda Enmienda de su Constitución política. Para México y América Latina, se trata de la fuente del tráfico de armas del que se abastecen los narcotraficantes y demás grupo violentos.

Mientras que para unos es una cuestión jurídica, un derecho ciudadano, para otros es un problema profundamente grave: ya son más de 35 mil muertos en la Guerra del narcotráfico durante este sexenio. ¿Qué clase de derecho es éste, que conlleva tantas pérdidas humanas?

Se trata de un derecho que ha perdido el punto de referencia. Todo ser humano tiene derecho a defenderse; y, para hacerlo, puede poseer armas: esto es innegable (y así lo sanciona el Art. 10 de nuestra Carta Magna). Pero este derecho tiene límites, entre ellos la existencia de reglamentos, la obligación de registrar las armas y la restricción del calibre permitido a los civiles.

Sin embargo, la NRA no tiene en cuenta estos aspectos, pues considera las restricciones como un atentado contra este derecho. La NRA cuenta con el “Institute for Legislative Action”, que tiene como finalidad trabajar “vigorosamente para derrotar (defeat) la legislación de control restrictivo de las armas, y pasar a una legislación a favor de las armas” (home.nra.org).

No todos los derechos tienen igual valor. Hay una jerarquía entre ellos. Primero está el derecho a la vida, que sustenta todos los demás. Luego vienen los derechos que facilitan esa vida y después están los derechos a vivir en una sociedad, y ser respetado por ella. Sólo entonces adviene el derecho a defenderse, que incluye la posesión de armas.

Pero el NRA parece poner al mismo nivel el derecho a la vida y la posesión de las armas. Y no es retórica: es un hecho que el libre comercio de armas en Estados Unidos ha sido el factor que ha permitido a los cárteles mexicanos el adquirir armas con las que han asesinado a miles y miles de personas. Y la reacción del NRA ante las nuevas normas ha sido protestar con fuerza, como si este derecho secundario fuera primario.

La NRA cuenta con unos 4 millones de socios. Es un numero importante, sin duda; pero es minúsculo en el conjunto: son cerca de 310 millones de estadounidenses y cerca 110 millones de mexicanos. La presión política y económica, que la NRA puede ejercer en las Cámaras legislativas del Vecino del norte, parece superar el sufrimiento de México y todo América Latina.

Esperemos que el sentido común y el clamor silencioso de centenares  de millones de personas se impongan, y se implemente con eficacia la restricción de venta de armas en Estados Unidos; de esto depende en gran parte la paz de nuestro País.


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