martes, 5 de marzo de 2013

¿Vendrá un Papa italiano o un africano?


Especial: Sede Vacante, n.5.
Luis-Fernando Valdés

Conforme pasan las reuniones de cardenales, los vaticanistas y los expertos en apuestas van pronosticando de dónde será el siguiente Pontífice. ¿Cuáles son las tendencias? ¿De nuevo vendrá un italiano? ¿es el momento de un Papa negro?

Es lógico que los millones de fieles católicos se pregunten quién será su nuevo Pontífice. También es explicable que algunos periodistas busquen adivinar de qué país será originario el nuevo Jerarca; sin embargo, ¿por qué en los últimos cónclaves no ha sido elegido el papable postulado por los expertos?

Hoy varios vaticanistas aseguran que el siguiente Papa deberá ser un cardenal italiano pues, por tradición, los Papas de esta nacionalidad son grandes diplomáticos y, por eso, son los que menos inconforman al resto del mundo por ocupar este puesto. Para estos periodistas, Angelo Scola es el más candidato más viable para el Solio Pontificio.

En las calles de Roma aparecieron carteles
pidiendo a los cardenales que voten por
el card. Peter Turkson.
Para otros expertos, el nuevo Papa deberá ser de raza negra. Quienes son de esta opinión sostienen que el nuevo Papa pudiera ser Mons. Peter Turkson, un cardenal ghanés que además es Presidente del Pontificio Consejo “ Justicia y la Paz”, organismo de la Curia romana que busca la mediación en los conflictos bélicos internacionales.

Otras personas expresan su deseo de que el nuevo Papa sea latinoamericano. Fundamentan su postura basados en que, según las estadísticas, el 50 por ciento de la comunidad católica vive en esta zona geográfica. Bajo esta óptica, se coloca como papable a Mons. Óscar Andrés Rodríguez Madariaga, arzobispo de Tegucigalpa, Honduras.

Algunos otros, los menos, creen que algún cardenal, que sea alumno directo del Papa emérito, será quien tenga más oportunidad de ser su sucesor. Este pequeño grupo propone como papable al arzobispo de Viena (Austria), Mons. Cristoph Schönborn, que fue Secretario de la Comisión redactora del Catecismo de la Iglesia.

Otra opinión que ha sonado en estos últimos días afirma que el nuevo Romano Pontífice deberá ser del estilo de Juan Pablo II: carismático, de mucha presencia, mediático, adaptado a la modernidad, a la tecnología, y para eso deberá ser mucho más joven de edad. Quienes piensan esto, ponen como papable a Mons. Luis Antonio Tagle, arzobispo de Manila (Filipinas), que ha sido todo un fenómeno en las redes sociales.

Y no podía faltar un candidato del quinto continente, Mons. George Pell, que organizó con gran éxito la Jornada Mundial de la Juventud en Sydney (2008), y que se ha enfrentado con gran éxito a situaciones de pederastia.

Sin embargo, posiblemente, se cumpla una vez más el conocido adagio de los tiempos de elección de un nuevo Pontífice: el que entra al Cónclave como Papa, sale de la Capilla Sixtina igual que como entró, siendo sólo un cardenal.

Los factores que explican la elección de un candidato no son únicamente geográficos, ni tampoco políticos ni sociológicos. La votación la realizan los cardenales, que son personas con un hondo sentido sobrenatural, cuya visión del Cónclave es claramente religiosa.

En el razonamiento del voto, los cardenales se fijan sobretodo en el perfil religioso de los elegibles. Y, además, los purpurados tienen la convicción espiritual de que cuentan con una especial ayuda de Dios, que los ilumina a escoger al “candidato de Dios”.

De ahí que es muy importante no trasponer las categorías sociológicas y políticas a un proceso de elección que, aunque tiene elementos perfectamente humanos, está al servicio de una acción divina. Ahí radica la clave del fracaso de los “papables”.

lunes, 4 de marzo de 2013

La profecía del último Papa


Especial: Sede Vacante, n.4.
Luis-Fernando Valdés

Conforme se acerca el Cónclave que elegirá al nuevo Romano Pontífice, resurgen los viejos vaticinios de San Malaquías, que anunció que ésta será la última elección de un Papa y que advendrá la destrucción de la Iglesia y del mundo. ¿Son verdaderas estas profecías?

De acuerdo con la “Profecía de los Papas” de San Malaquías, habría 111 papas antes de la llegada de Pedro II el Romano y del fin del mundo. Y según esto, Benedicto XVI es el Pontífice número 111, de manera que el Papa que será elegido en el próximo Cónclave vendría a ser el último.

Foto del "Libro de los Papa" (1595), que
recoge la profecía del "último Papa",
al final de la columna derecha.
Según esta profecía, “Petrus Romanus” (Pedro Romano) será el último Papa ya que en su reinado ocurrirá el fin de los tiempos: “En la persecución final de la Santa Iglesia Romana reinará Petrus Romanus, quien alimentará a su grey en medio de muchas tribulaciones. Después de esto la ciudad de las siete colinas [=Roma] será destruida y el temido juez juzgará a su pueblo. El Fin.” [Wikipedia]

Estos mensajes causan revuelo y confusión, pues son denominados “profecías” como las que están incluidas en la Sagrada Escritura, y se atribuyen a un santo de nombre Malaquías. Parecería que se trata de mensajes bíblicos, dictados por un hombre de Dios.

Pero no es así. No se trata de textos bíblicos, sino de unos escritos del siglo XVI, de manera que no contienen la Palabra de Dios y, por tanto, no tienen ninguna garantía de que van a ocurrir. Además, la profecías bíblicas tiene como finalidad anunciar a Jesucristo, el Salvador del mundo, pero no pretenden destruir ni a la Iglesia ni al mundo.

Además, aunque San Malaquías si existió, la famosa “Profecía de los Papas” no la escribió él, sino que es un libro publicado ¡477 años después de su muerte! En efecto, se trata un santo irlandés del s. XII (1094-1148), contemporáneo de San Bernardo de Claraval, que fue obispo de Armagh (Irlanda).

En cambio, la “Profecía de los Papas” apareció en el “Lignum vitæ, ornamentum  et decus Ecclesiae” (‘El árbol de la vida, el ornamento y la gloria de la Iglesia’), publicado en 1595 por el monje benedictino belga Arnoldo Wion. De manera, que esta profecía no es obra de ningún santo, sino un libro más.

Sin embargo, ¿cuál es la verdad anunciada sobre el nuevo Papa? La verdad divina, revelada en la Sagrada Escritura y transmitida con fidelidad por la Iglesia, nos indica que Jesús instituyó el Papado, cuando le dijo a Simón Pedro, “tú eres Kefas [=‘Petrus’, ‘roca’], y sobre esta roca edificaré mi Iglesia” (Mateo 16,18).

Los católicos creemos que la gran Profecía es lo que Jesucristo mismo, quien es Dios hecho hombre, le dice a San Pedro: “Y las puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia”. De manera, que la Iglesia perdurará a lo largo del tiempo, a pesar de las pruebas y de los errores.

La otra Profecía de Cristo es la promesa que Él mismo hizo a San Pedro: “Yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca” (Lucas 22, 32). Y comenta Benedicto XVI: “La oración de Jesús es el límite puesto al poder del maligno. La oración de Jesús es la protección de la Iglesia. Podemos recurrir a esta protección, acogernos a ella y estar seguros de ella” (Homilía, 29.jun.2006)

Por eso, pase lo que pase, se diga lo que se diga, a pesar de las dificultades y de las pseudo-profecías, el nuevo Papa será elegido y la Iglesia continuará su labor de anunciar el Evangelio de Jesucristo al mundo de nuestra época, pues las Palabras de Cristo no pasarán y se cumplirán siempre.

domingo, 3 de marzo de 2013

¿Comenzó ya el Cónclave?


Especial: Sede Vacante, n.3.
Luis-Fernando Valdés

Los cardenales se reúnen hoy lunes, convocados por el Cardenal Decano. Esta reunión tiene lugar a las 9:30 horas, tiempo de Roma. ¿Para qué se reúnen los purpurados? ¿Ha comenzado ya el Cónclave que elegirá al nuevo Papa?
El Card. Angelo Sodano, Decano del Colegio de
Cardenales, convocó a la primera reunión,
en la que fijarán la fecha del Cónclave.

El primer día de la Sede Vacante, el card. Angelo Sodano, Decano del Colegio cardenalicio convocó al resto de los purpurados a la primera “Congregación general”, como se denominan técnicamente las reuniones de cardenales previas al Cónclave. [Noticia]

La Constitución Apostólica “Universi dominici gregis”, promulgada por Juan Pablo II (22.feb.1996), contempla los procedimientos que se deben hacer durante la Sede Vacante. Ahí se establece que tan pronto inicie este periodo sin Pontífice, se reúnan los purpurados en dos tipos reuniones: Congregaciones generales (para todos los cardenales) y Congregaciones particulares (sólo para los electores) (cfr. nn. 7-13).

Esta Constitución fija que las Congregaciones generales que preceden el comienzo de la elección, llamadas por eso “preparatorias”, deben celebrarse a diario, con la finalidad de permitir a cada Cardenal que exprese su opinión sobre los problemas que se presenten, pedir explicaciones en caso de duda y hacer propuestas (cfr. n. 11).

Otro dato importante es el lugar de reunión. Mientras que el Cónclave se celebrará en el interior de la Capilla Sixtina la Congregaciones generales serán celebradas en la nueva Aula del Sínodo, ubicada en el complejo del Aula Pablo VI.

Otra información relevante es la del número de cardenales. Todos los purpurados están convocados para acudir a Roma, aunque no sean electores. La Oficina de Prensa de la Santa Sede ha comunicado que, de los 209 cardenales, 75 residen en la Ciudad eterna y 66 ya han anunciado su llegada.

Por otra parte, el número de Electores –es decir de los menores de 80 años– ha disminuido de 117 a 115, por la renuncia al cónclave del Cardenal escocés Keith O’Brien, acusado de conductas indebidas, y del Cardenal de Indonesia por motivos de salud.

Además, el vocero Federico Lombardi dio a conocer que a la Santa Sede “han llegado algunas informaciones de cardenales que no participarán: no sólo los dos electores de los que ya se ha hablado, sino también diversos cardenales electores que han comunicado que por motivos de salud no vendrán”. Esto tiene relevancia porque, para elegir al nuevo Pontífice, se requiere una “mayoría cualificada” de dos tercios de los votantes. [Ver noticia]

¿Qué importancia tiene toda esta situación? En realidad, lo fundamental en este momento es tener claro qué está pasando en el Vaticano, para evitar falsas expectativas o interpretar los hechos de una manera inadecuada.

Lo primero es que queda claro que esta reunión de cardenales está prevista por la Ley eclesiástica, y que todavía no ha iniciado el Cónclave. En cambio, sí es de esperar que en el transcurso de este lunes el Colegio de cardenales establezca la fecha de inicio del Cónclave y la dé a conocer.

Además, es interesante saber que los purpurados aprovechan estas Congregaciones generales para conocerse más, para intercambiar puntos de vista, etcétera. Así pueden tener muy claro a quién debe elegir, y lo harán según las cualidades de los cardenales elegibles.

Como anécdota, en abril de 2005, el entonces Card. Ratzinger presidió las Congregaciones generales, y su prestigio se incrementó en la medida que los purpurados fueron testigos de su capacidad de gestión de estas reuniones, y algunos vaticanistas aseguran que ahí fue donde muchos electores se decidieron a votar por él.

¿Cómo se elige al Papa?

Especial: Sede Vacante, n.2.
Luis-Fernando Valdés


Con la renuncia de Benedicto XVI, la expectativa mundial está puesta en el Cónclave que elegirá a su sucesor. Por la gran importancia de este evento, les ofrezco hoy una descripción del proceso de elección del siguiente Papa.

Los Cardenales electores –los menores de ochenta años– no deben ser más de 120. Para este Cónclave serán 115 electores. Puede ser elegido Papa cualquier varón católico, pero desde el siglo XIV sólo se elige a un cardenal.

“Cónclave” proviene de dos palabras latinas: “cum”: con y “clavis”: llave. Así, etimológicamente significa “con llave”. Esta ceremonia se celebra en la Capilla Sixtina.

El primer paso del “Rito del Cónclave” es la Misa “pro eligiendo Papa” (‘para elegir al Papa’), que preside el Cardenal Decano. Luego los electores, van en procesión hacia la Capilla Sixtina, que es donde se realiza la votación. Durante la procesión recitan la Letanía de los Santos, para pedir su protección. Y al llegar rezan una oración al Espíritu Santo para pedirle que los ilumine.

El último Cardenal Diácono cierra la puerta de la Capilla, por dentro, una vez que salen todos los que no deben estar adentro. De ahí viene el nombre de “Cónclave”, pues etimológicamente significa “con llave” (‘cum clave’, en latín).

Antes de proceder a los “escrutinios” (votaciones), se eligen por sorteo a 9 cardenales: 3 escrutadores, 3 “infirmarii” (o ‘enfermeros’, que se encargan de recoger los votos de aquellos Cardenales que estuvieran en cama por enfermedad) y 3 revisores.

Entonces comienza la votación. El voto de los Cardenales debe ser secreto. Los Cardenales votan “secundum Deum” (‘según Dios’, y no según intereses humanos). Los electores escriben sólo un nombre de un cardenal debajo de la frase: “Eligo in Summum Ponteficem” (‘elijo para Sumo Pontífice’).

El nuevo Pontífice es electo cuando alcanza dos tercios de los votos de los electores. Si en el primer escrutinio no hay un ganador, se realiza una nueva votación, y así sucesivamente hasta que uno obtenga esa “mayoría cualificada”.

Benedicto XVI muy recientemente (22.feb.2013) dispuso que si después de la votación 33 o 34 no hay un ganador, en las siguiente votaciones sólo se elegirá entre los dos más votados en el precedente escrutinio. Esos dos candidatos no pueden ya votar. En estos escrutinios también se requiere de la mayoría cualificada de al menos dos tercios de los sufragios.

Al final de cada votación, se atan con un hilo las papeletas y se queman en una estufa instalada para la ocasión. Se obtiene de esta manera una “fumata nera” (‘humo negro’) cuando la votación no ha tenido éxito.

Cuando en escrutinio resulta ya elegido el nuevo Papa, entonces las boletas se queman, junto con un químico, y producen una “fumata bianca” (‘humo blanco’). Enseguida, el Cardenal Decano le pregunta al elegido si acepta. Cuando éste responde de modo afirmativo, el Decano le pregunta cuál será el nombre que escogerá.

El nuevo Pontífice es acompañado a la “Sala de las Lágrimas”, en donde se le ayuda a vestir por primera vez los ornamentos papales: la sotana y el roquete blancos, la mantilla y la estola rojos y el solideo blanco.

Luego, el Cardenal Protodiácono sale al balcón central de la Basílica de San Pedro y, delante de la multitud, pronuncia la frase ritual: “Annuntio vobis gaudium magnum. Habemus Papam”. (‘Les anuncio un gran gozo. Tenemos Papa’).

Luego dice el nombre y apellido del Cardenal electo, así como su nombre pontificio. Y el nuevo Romano Pontífice imparte la bendición “Urbi et Orbi” (‘a la Ciudad y al Mundo’).
lfvaldes@gmail.com
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viernes, 1 de marzo de 2013

Sede vacante, ¿momento de crisis?


Especial: Sede Vacante, n.1.
Luis-Fernando Valdés

Una vez más, Benedicto XVI se asomó a su balcón. Pero esta era la última. Se despidió de la fieles reunidos en Castelgandolfo… y de todo el mundo. Ya no es el Papa. Inicia su retiro. La Sede de Pedro está ahora vacante. ¿Qué pasará con la Iglesia en estos días sin Pontífice?


Fue muy emotivo acompañar por medio de la televisión a Benedicto XVI en sus últimos momentos como Romano Pontífices. Desde la despedida en el Cortile de San Dámaso, el viaje en helicóptero y su despedida pública en el balcón de la casa de verano de los papas.
Por última vez como Pontífice,
Benedicto XVI se dirigió a los fieles,
desde el balcón de Castelgandolfo.

Sus palabras sencillas estuvieron llenas de afecto para todos los peregrinos. Les dijo: “"Queridos amigos: Gracias de corazón. Estoy feliz de estar con vosotros y de la belleza de lo creado. Vuestra simpatía me hace mucho bien.”

Explicó que esta visita era distinta porque estaba a punto de dejar de ser el Papa. Y con su gran humildad se definió como “un peregrino que inicia la última parte de su peregrinaje en esta tierra.”

Al final del breve mensaje, Su Santidad dio una clave para interpretar la situación de la Iglesia en estos días de Sede vacante, pues manifestó que desea “con mi amor, con oración, con mi reflexión, con todas mis fuerzas interiores,  trabajar todavía por el bien común, el bien de la Iglesia y de la humanidad.”

Los católicos no nos quedamos solos, sino que el corazón de Benedicto XVI sigue velando por nosotros; el Papa emérito acompaña con su oración a los cardenales, a los que ayer les manifestó su apoyo, y les recordó que de entre ellos uno será elegido como Papa.

La guardia suiza cerró las puertas del Castel Gandolfo
y fue relevada por la gendarmería romana,
lo que marcó el fin del Pontificado de Benedicto XVI.
Además, la situación de la Iglesia no es un estado de emergencia. La Sede vacante es una circunstancia habitual en la vida de la Iglesia católica, pues se trata del periodo que inicia cuando una diócesis o iglesia particular queda sin obispo y dura hasta el nombramiento del siguiente obispo.

Como el Obispo de Roma es el Sumo Pontífice de la Iglesia, al renunciar Benedicto XVI, la Santa Sede ha quedado vacante. Surgen así unas preguntas: ¿quién gobierna a la Iglesia en este momento? ¿qué decisiones puede tomar y cuáles no? Si no hay autoridad suprema, ¿quién llama a Cónclave?

La Constitución Apostólica “Universi Dominici Gregis”, promulgada por Juan Pablo II, es la Ley que regula todo lo que se debe hacer y lo que hay que evitar durante la Sede vacante. Este documento preve que a la muerte o renuncia de un Papa, el Cardenal Camarlengo sea quien lleve el control de la Ciudad del Vaticano.

En Sede vacante, las funciones del Papa no las asume nadie. El Cardenal Camarlengo sólo puede un papel administrativo para verificar que todo siga su rumbo, tal como lo dejó el Pontífice difunto o emérito, y no puede tomar decisiones cruciales. Su función más importante es convocar al resto de los cardenales al Cónclave. El Cardenal Camarlengo actual es Mons. Tarcisio Bertone.

Otra papel importante, durante la Sede Vacante, lo desempeña el Decano del Colegio Cardenalicio, que en la actualidad, Mons. Angelo Sodano. Él es quien, cuando hay Sede Vacante por la muerte del Papa, dirige las Exequias y los funerales del difunto. Además, él es quien oficia la Misa “Pro romano Pontifice eligendo”, celebrada al inicio del Cónclave.

Ha comenzado la Sede vacante, pero no ha ocurrido ninguna tragedia, ni es una situación de emergencia. Con la oración del Pontífice emérito y con la guía de los cardenales, la Iglesia se prepara para el anuncio del Cónclave. Ha transcurrido con calma el primer paso de la Sucesión de la Sede de Pedro.