domingo, 28 de agosto de 2011

Casino Royale: ¿servirá rezar?


Año 7, número 330
Luis-Fernando Valdés

Inimaginable que sucediera un acto terrorista en nuestro País, y menos en Monterrey. Nos unimos a las condenas del atentado al Casino Royale, y nos solidarizamos con las víctimas y sus familias. ¿Queda algo por hacer que sí esté en manos de los ciudadanos?

52 personas perdieron la vida
en el ataque terrorista al Casino Royale.
Ante la indignación generalizada, han surgido propuestas sobre lo que deberían hacer los tres niveles de gobierno: desde pactar tregua con los violentos (Ex-Presidente Fox) [ver], pedir a los grupos rivales que hagan una tregua (Senador Aguirre Fuentes, del PRD) [ver], hasta pedir ayuda internacional (Carlos Fuentes, escritor) [ver].

Sin duda son necesarias acciones a nivel gubernamental. Pero no son la únicas. Cuando los ciudadanos se limitan a esperar esas decisiones desde arriba, pierden su potencial personal y dejan de aportar las soluciones que sí están en sus manos.

En cada ciudadano hay una gran capacidad de participación y de influencia, con las que puede contribuir eficazmente a la solución del conflicto. Por ejemplo, acudir a votar y evitar la tentación de la abstención, participar en foros y blogs, apoyar las iniciativas de otros ciudadanos, evitar todo acto de corrupción pues ésta fue la semilla de la que surgió toda esta violencia, no volver a comprar artículos “piratas”, entre otras tantas iniciativas.

Y queda una acción más que siempre es eficaz, aunque no siempre se entiende bien: rezar. Sí, rezar es una de las mejores maneras de buscar la solución al conflicto. Pero, ¿a qué tipo de oración nos referimos?

Se trata de la oración que nos lleva a ser mejores personas para conseguir la bendición de Dios y la conversión de los malos. Benedicto XVI la explicaba recientemente [ver], al comentar un pasaje del  capítulo 18 libro del Génesis, que cuenta que la maldad de los habitantes de Sodoma y Gomorra era tan grande, que se requería que Dios las destruyera para frenar el mal.

Aquí interviene Abraham con su oración de intercesión, con la que pide el perdón para toda la ciudad, pues en ella hay también personas inocentes y lo hace apelando a la justicia de Dios. En efecto, dice al Señor: “Si hay cincuenta inocentes en la ciudad, ¿los destruirás y no perdonarás el lugar por los cincuenta inocentes que hay en él?” (v. 24b).

Y comenta el Papa: “Obviamente no se puede tratar a los inocentes del mismo modo que a los culpables, esto sería injusto”; se trata más bien de ofrecerles a los culpables “una posibilidad de salvación, porque si los malhechores aceptan el perdón de Dios y confiesan su culpa, dejándose salvar, no continuarán haciendo el mal, también ellos se convertirán en justos, con lo cual ya no sería necesario el castigo”.

En el relato bíblico, la destrucción de Sodoma debía frenar el mal presente en la ciudad, pero Abraham sabe que Dios tiene otros medios para detener el mal. Y anota el Santo Padre: “Es el perdón el que interrumpe la espiral de pecado, y Abraham, en su diálogo con Dios, apela exactamente a esto”.

Y concluye Benedicto XVI: “De hecho, el mal no puede aceptarse, hay que señalarlo y destruirlo a través del castigo: la destrucción de Sodoma tenía precisamente esta función. Pero el Señor no quiere la muerte del malvado, sino que se convierta y que viva; su deseo siempre es perdonar, salvar, dar vida, transformar el mal en bien”. Y eso es lo que pedimos cuando rezamos.

En manos de cada ciudadano está implementar este medio espiritual: procurar ser parte de esos justos por los que no será castigada la ciudad, y rezar –y perdonar– para que el mal por fin sea vencido por el bien. Nos hace falta más fe.

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domingo, 21 de agosto de 2011

Claves de lectura


Año 7, número 329
Luis-Fernando Valdés

Un millón de jóvenes reunidos en Madrid. Pero las noticias de la semana se han centrado en las protestas por el supuesto pago de Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) con dinero del erario público, y en el estudiante católico mexicano planeaba atentar contra los opositores a la visita pontificia. Pero, ¿estas notas de portada son suficientes para explicar la presencia de tantos jóvenes en torno al Pontífice octogenario?

Benedicto XVI saluda a jóvenes
reunidos en Madrid.
Sin duda alguna, la presencia de Benedicto XVI en la JMJ puede ser interpretada desde varias perspectivas: económica, política, sociológica, etc. Sin embargo, ¿por qué hay tanta reticencia por parte de no pocos medios internacionales para hacer una “lectura religiosa” sobre este “acontecimiento religioso”?

Ya comentamos la semana pasada que, desde el punto de vista monetario, esta Jornada Mundial representa una derrama económica, que es oxígeno puro para una España al borde de una crisis financiera. Pero esto no explica la presencia de tantos cientos de miles de peregrinos.

También comentamos que la visita del Papa causa inquietud entre los que piensan que la religión fomenta el fanatismo. Sin embargo, la reacción laicista ante un millón de jóvenes creyentes parece desmentir este prejuicio. Entonces, ¿por qué, si se fomenta desde la cúpula intelectual la exclusión de lo religioso en la vida pública, se conglomeran tantas personas para escuchar un mensaje espiritual?

Nos guste o no, la verdadera clave de lectura de este hecho no radica en interpretaciones políticas, ideológicas o económicas, sino en la naturaleza religiosa intrínseca a cada ser humano.

Benedicto XVI se hacía esta misma pregunta, a su llegada al aeropuerto de Barajas: “¿Por qué y para qué ha venido esta multitud de jóvenes a Madrid?”. Y en su contestación encontramos la pista para interpretar este acontecimiento. Dijo: “Aunque la respuesta deberían darla ellos mismos, bien se puede pensar que desean escuchar la Palabra de Dios”.

Es curioso, pero así es: todos esos peregrinos (creyentes, menos creyentes, incluso no creyentes pero con inquietudes espirituales) van buscando una solución a los problemas de la vida, cuya respuesta no se encuentra en este mundo.

Reunión en la Cibeles.
Así lo explica el Papa: “Este descubrimiento del Dios vivo alienta a los jóvenes y abre sus ojos a los desafíos del mundo en que viven, con sus posibilidades y limitaciones. Ven la superficialidad, el consumismo y el hedonismo imperantes, tanta banalidad a la hora de vivir la sexualidad, tanta insolidaridad, tanta corrupción. Y saben que sin Dios sería arduo afrontar esos retos y ser verdaderamente felices, volcando para ello su entusiasmo en la consecución de una vida auténtica”.

Esta afirmación, si se lee despacio, ofrece una clave para ya no interpretar más la religión en términos políticos. Es decir, ese millón de jóvenes no está buscando el poder temporal de la Iglesia, sino que desea una respuesta para encontrar el sentido de su vida.

No es una pretensión de poder ni de dominio ideológico, lo que se debe buscar hoy en el análisis de las noticias religiosas. Más bien, estos sucesos religiosos son una ocasión para que todos, creyentes y no creyentes, podamos aceptar que existe en cada persona una necesidad natural de lo sobrenatural.


Admitir que existe una tendencia religiosa innata en cada ser humano, ya no puede ser sinónimo de “derechas”, de “fanáticos”, de “clericales”… incluso ni de “creyentes”. Es sólo cuestión de aceptar un hecho, y de interpretarlo “religiosamente”, pero no “política” o “sociológicamente”.

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domingo, 14 de agosto de 2011

Manifestaciones “anti-Papa”

Año 7, número 328
Luis-Fernando Valdés

Mientras que hace unos días en Inglaterra, los disturbios callejeros sorprendían a los ciudadanos, en España asociaciones laicas, cristianas progresistas, ateas, de izquierdas, de homosexuales y los “indignados” consiguieron el permiso para realizar una manifestación “anti-Papa”, programada para el próximo miércoles 17. Queda flotando en el ambiente la pregunta: ¿por qué hay grupos que no está de acuerdo con la visita de Benedicto XVI a Madrid?

Como es sabido, el próximo martes 16 iniciará la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), convocada por el Papa. Se espera que un millón de jóvenes de todos los continentes se den cita junto al Santo Padre, que llegará a Madrid el jueves 18.

Luis Vega, presidente de AMLA
Pero no todos están a favor del evento, como los organizadores de la marcha que sostienen que el Estado laico no debería financiar la visita papal. “Estamos totalmente de acuerdo con que venga (el Papa), pero no con que un evento privado sea financiado con el dinero de todos”, dijo en rueda de prensa Luis Vega, presidente de la Asociación Madrileña de Librepensadores y Ateos [noticia].

Sin embargo, esta declaración tergiversa directamente la realidad, porque el evento es sufragado por la propia organización sin fondos públicos, y entre los patrocinadores se cuentan empresas como Banco Santander, Telefónica, El Corte Inglés, Endesa, FCC, OHL, Abengoa, Bankinter, ACS, Coca Cola, Mahou, Club Internacional del Libro, Magnificat y muchas otras. Y que decir de la derrama económica que al menos medio millón de visitantes va a llevar a Madrid [ver fuente].

El problema no es el dinero sino el fondo ideológico: se trata del laicismo, una corriente cultural que plantea una civilización que no necesitaría de Dios para formar una sociedad humana y solidaria.

La cuestión de fondo no es el costo de la JMJ, sino la creencia del laicismo que el cristianismo viene a destruir lo humano; y, más concretamente, que la moral cristiana viene a poner límites a la libertad o a la sexualidad. Argumentan que esas acciones “reprobadas” por el cristianismo no serían malas en realidad, sino que más bien es el temor, o el prejuicio, o los tabúes los que hacen que la gente piensen que son malas.

Pero esta visión laicista del cristianismo no llega al fondo de la posición cristiana. El mensaje de Jesucristo, custodiado y transmitido por la Iglesia, busca que el ser humano llegue a su plenitud, y lo hará cuando ponga en práctica el modelo según el cual fue creado.

La Biblia enseña que el hombre, aunque es bueno por naturaleza, a veces buscando el bien elige lo que es malo, y por eso requiere de una ley moral que le advierta lo que no lo hace mejor persona, y le muestre una amplia vía para llegar a ser plenamente humano.

Por eso, Benedicto XVI, en la Misa de inicio de su Pontificado, expresó: “Quien deja entrar a Cristo en la propia vida no pierde nada, nada –absolutamente nada– de lo que hace la vida libre, bella y grande. ¡No! Sólo con esta amistad se abren de par en par las puertas de la vida. Sólo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana. Sólo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera”.

Es válido que quien lo desee se manifieste contra el Papa, pero es poco ético aducir un motivo económico, cuando en realidad se trata de una diferencia ideológica. Sin embargo, la presencia mucho más numerosa de los participantes en la JMJ se puede interpretar como una juventud que se ha desencantado de una sociedad sin Dios, individualista y poco solidaria.

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domingo, 7 de agosto de 2011

Una polémica artificial

Año 7, número 327
Luis-Fernando Valdés

En las últimas semanas ha circulado la noticia del “Informe Clyone” sobre los abusos de clérigos irlandeses contra menores de edad. El Primer Ministro de ese país, Enda Kenny, delante del Parlamento, acusó a la Iglesia de que “la violación y la tortura de niños fueron subestimadas o ‘gestionadas’ para acomodar a la institución, su poder y su reputación”. ¿Qué indica ese informe, que puso en tensión las relaciones entre Irlanda y el Vaticano?

La reacción de la prensa irlandesa,
ante las declaración del Premier Kenny.
El “Cloyne Report” es un documento de 400 páginas, elaborado por la juez Yvonne Murphy, y publicado el pasado 13 de julio de 2011; trata sobre 19 casos de sacerdotes de la diócesis de Cloyne, en el sureño condado de Cork, que habrían cometido abusos contra unos 40 menores. [Ver el informe]

Una semana después, el Premier Kenny, en el Parlamento, acusó al Vaticano de haber alentado a los obispos a encubrir estos casos, y sus declaraciones fueron muy duras, pues afirmó que el Informe Cloyne “revela un intento de la Santa Sede de obstaculizar una investigación en una república soberana y democrática, sobre un hecho ocurrido sólo hace tres años y no hace tres décadas”. Ese mismo día, el Parlamento de Dublín aprobó una moción contra el Vaticano. Y no pocos editorialistas y blogueros rápidamente se hicieron eco de estos reclamos.

El resumen de tales acusaciones es éste: Benedicto XVI fomentó el encubrimiento; el Obispo Magee encubrió a los pederastas; se obstaculizó la investigación de casos ocurrido entre 1996 y 2009. Sin embargo, la clave de este asunto es si estas imputaciones por parte de esos políticos y esos periodistas se basan lo que el documento dice “de hecho”.

El objetivo de este informe es ver si en la diócesis de Cloyne se siguieron las normas fijadas por la propia Iglesia local referentes al manejo de las denuncias por abuso. Y sobre esto, el documento mismo alaba las normas eclesiásticas como muy superiores a las estatales.

En este contexto, la única acusación implícita al Vaticano es que una carta del nuncio, fechada en 1997, podría haber aflojado el empeño de los obispos en la protección de los jóvenes, pero el documento mismo rechaza esta hipótesis.

En cuanto a los presuntos implicados, el obispo Magee no está acusado de cuestiones sexuales, sino que el “Report” sólo lo denuncia de no haber seguido personalmente las acusaciones contra los implicados y de haber delegado esa responsabilidad en su vicario general, Mons. Denis O'Callaghan. Y, respecto al Papa, el documento no hace referencias a Benedicto XVI.

Respecto a la grave acusación de Kenny de obstaculizar acusaciones recientes, hay que decir que las denuncias estudiadas por el “Cloyne Report” se presentaron entre 1996 y 2009, pero el informe especifica que se refieren a episodios que sucedieron por lo general décadas antes, a partir de finales de los años 30. De manera que no hay ninguna obstrucción a casos recientes.

Esta “tormenta de arena” de datos contradictorios nos lleva a dos comentarios. Primero, la pederastia siempre es un grave crimen, y el sufrimiento de sus víctimas no se cancela con un informe, ni con la mera petición de disculpas. Los culpables y sus encubridores merecen un pena judicial.

Y segundo, no hay que perder de vista que lo importante es atender a las víctimas y evitar que haya nuevos casos. Por eso, la confusión mediática y las acusaciones sin suficiente fundamento no ayudan a las víctimas, sino  que sólo se les genera más confusión. Lo que podrá solucionar esta tragedia siempre serán la verdad, no las calumnias, y la justicia, no la venganza.


[Ver más artículos de este blog sobre la pederastia en la Iglesia]

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domingo, 31 de julio de 2011

Masacre en Noruega: ¿armas para los civiles?


Año 7, número 326
Luis-Fernando Valdés

Noruega quedó conmovida –y con ella toda Europa– por el mega-atentado que hace una semana dejó más de 90 muertos (23.VII.2011). Ese mismo fin de semana, los tiroteos en diversas localidades de Estados Unidos, dejaron al menos 7 muertos y 91 heridos. John M. Snyder, activista norteamericano a favor de la posesión de armas, declaró que estos atentados justifican que se les proporcionen armas a los civiles. Pero, ¿facilitarles el armamento es la solución?

Andreas Behring Breivik, de rojo,
autor confeso de los dos atentados en Oslo.
El problema no son las armas en sí mismas, ya que éstas pueden tener un uso recto: deportivo, o para la propia defensa, o para vigilancia, etc. La dificultad reside más bien en manos de quién se ponen, pues si caen en poder de los criminales, las consecuencias violentas no se harán no esperar.

Por eso, el Estado tiene una grave responsabilidad legislativa y policial para poder ejercitar un control claro y efectivo respecto a la posesión de armas y el tipo de armamento que se pone a disposición de los civiles.

Pero la posesión y el calibre del armamento no son el plano principal de la discusión, sino que los problemas de fondo son otros. El primero, si ante la violencia, se debe proveer de armas a los civiles; y el segundo, si el comercio de las armas deben ser parte importante de la economía de un país.

Que los ciudadanos porten armas para defenderse más que una solución o una estrategia, es una claudicación: el Estado estaría reconociendo que no puede brindar paz a la sociedad. Los ciudadanos esperan que el Estado les ofrezca el apoyo de profesionales en el uso de las armas, para defenderlos de los maleantes. Si el Estado renuncia a la defensa de su gente, si cede a la situación actual de violencia, entonces se habrá terminado el Estado de Derecho, y habremos vuelto a la Ley de la Selva.

Es una utopía pensar que por darle una pistola, la gente ya está segura. Además de poseerla, hay que saber usarla, de lo contrario se producen mayores males. Si un persona no tiene tiempo para ir a pasear o para hacer deporte, menos lo va a tener para ir al ejercicio de tiro. Además, hacer proliferar las armas produciría un ambiente de psicosis: “me pueden matar en cada esquina”.

El segundo problema de raíz: pensar que el comercio de armas es un asunto desvinculado de la ética. “Las armas convencionales o las armas pequeñas o ligeras, no deberían ser considerados un tipo de mercancía cualquiera que se pone a la venta en mercados internacionales, nacionales o regionales. Su producción, comercio y posesión tienen implicaciones éticas y sociales” (Declaración de la Santa Sede a la ONU sobre el Tratado de Comercio de Armas, 11-15.VII.2011).

La fabricación y la distribución de armas “necesitan ser reguladas de acuerdo a principios específicos del orden y ley morales. Se requieren todo tipo de esfuerzos para prevenir la proliferación de todo tipo de armas que alientan las guerras locales y la violencia urbana y matan a muchas personas al mundo cada día” (ibid.).

La solución a este problema siempre estará al riesgo de la libertad humana, y precisamente por eso requiere de unas reglas claras que prevengan su mal uso (licencias, controles, restricciones). Y esto es deber de los legisladores de cada país. Pero la situación global de nuestra sociedad, reclama un organismo internacional de regulación, “fuerte, creíble, efectivo y preciso para mejorar la transparencia en el comercio de armas”, que sea totalmente independiente de los intereses comerciales de los fabricantes de armas.
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domingo, 24 de julio de 2011

“Santa Muerte”, ¿protectora?

Año 7, número 325
Luis-Fernando Valdés

Ojalá que hubiera sido una noticia aislada, la que nos informó que una banda de secuestradores, en Ciudad Juárez, daba culto a la “Santa Muerte”. Tristemente es algo frecuente: muchos delincuentes recurren a ella. Sin embargo, casi nadie sabe de qué se trata esta creencia. ¿Por qué la invocan los criminales?

Como muestra, el pasado 15 de julio, fue arrestado un grupo de secuestradores, en aquella ciudad fronteriza de Chihuahua. En la casa de cautiverio, la Policía localizó una calavera vestida de novia, al menos dos cráneos y un altar donde se colocaban cajetillas de cigarros; además se encontraron esqueletos y cráneos, al parecer para su uso en algún tipo de culto a la muerte o para la práctica de un ritual satánico, informó la Fiscalía del Estado (www.excelsior.com).

La llamada “Santa Muerte” se representa con la figura de un esqueleto ataviado con un vestido largo, capucha, una hoz y un reloj de arena. Este culto es promovido por una agrupación no-católica que se autonombra “Iglesia Católica Tradicional MÉX-USA, Misioneros del Sagrado Corazón y San Felipe de Jesús”.

David Romo Guillen, líder del culto a la "Santa Muerte",
arrestado por la PGJDF, recibió el auto de formal prisión
por secuestro, el 28 de enero pasado [ver noticia
Aunque su nombre parece tan católico, en realidad este grupo religioso no está en comunión con la Iglesia Católica ni con la Santa Sede. Sus ministros de culto no son sacerdotes católicos, y su líder, el arzobispo David Romo Guillén, no es un sacerdote católico, ni es reconocido por el Vaticano.

El núcleo doctrinal de esta devoción es sincretista. Toma elementos prehispánicos de culto a la muerte; también adopta algunas formas católicas, que confunden a los propios católicos; y no faltan tampoco elementos de santería brasileña.

Muchas personas dirigen a la imagen de la “Santa Muerte” peticiones de amor, afectos, suerte, dinero y protección, pero también le hacen súplicas malintencionadas y de daño a terceros. Esta devoción esta vinculada a distintos tipos de delincuencia como el narcotráfico y asaltantes, que la invocan para no morir en los combates. Sin embargo, sería un error pensar que este culto a la sea sólo practicado por personas o grupos delincuenciales.

¿Qué hay de verdadero en esta religión? En realidad, pocas cosas. Primero, porque la muerte no es una persona, ni un ángel, ni siquiera una cosa. La muerte es una “situación”, que consiste en la separación del alma (el principio vital del hombre) y del cuerpo.

En muchas culturas tanto antiguas como modernas, la muerte suele ser “representada” artísticamente, o presentada como un personaje literario. Pero en todo caso, no se pretende decir que la muerte sea alguien real, sino que a través de ese personaje de ficción se ilustran enseñanzas para el ser humano, como la rapidez de la vida, o la necesidad de aprovechar el tiempo.

En segundo lugar, la Sagrada Escritura enseña que la muerte es consecuencia del pecado (Romanos 5, 12), es decir, del alejamiento de Dios por parte del hombre. De manera que la muerte es un castigo, no un premio; no es tampoco una situación a desear, sino un mal ante el que sólo cabe tener la esperanza que Cristo ha vencido a la muerte (Juan 5, 24-30), y que por eso adelante volveremos a la vida al final de los tiempos (1 Corintios 6, 14).

La “Santa Muerte” es una superstición que aleja del verdadero Dios y además tiene un alto precio social, porque sirve de pretexto a los violentos para hacer lo que está mal: robar, secuestrar, torturar, matar. Y estos abusos no tienen nada que ver ni con la libertad religiosa ni con la verdadera religiosidad humana.
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domingo, 17 de julio de 2011

Derecho a las armas, ¿por encima de todo?

Año 7, número 324

Luis-Fernando Valdés

El Presidente Obama estableció unas normas para regular las ventas múltiples de rifles de alto poder a compradores frecuentes en los estados fronterizos (11.VII.2011); pero tuvo una rápida respuesta de la Asociación Nacional del Rifle (NRA) que amenazó con un boicot, y luego los republicanos sacaron del presupuesto todo gasto destinado a implementar esta normas. ¿Por qué tal reacción ante el control de armas?

La legisladora demócrata de Nueva York,
Carolyn Maloney, al presentar la iniciativa de ley
para limitar el tráfico de armas.
Ante el fracaso de la iniciativa “Rápido y furioso”, el gobierno norteamericano tuvo que reaccionar para frenar el tráfico de armas hacia México, pues mientras los narcos sean provistos de ellas, la guerra en nuestro País tendrá pocos visos de solución. Sin embargo, esta nueva ley ha tocado un punto capital de la cultura liberal.

El derecho a portar armas tiene dos ópticas: depende desde cuál lado del Río Bravo se mire. Para los norteamericanos en general, se trata de un derecho sancionado por la Segunda Enmienda de su Constitución política. Para México y América Latina, se trata de la fuente del tráfico de armas del que se abastecen los narcotraficantes y demás grupo violentos.

Mientras que para unos es una cuestión jurídica, un derecho ciudadano, para otros es un problema profundamente grave: ya son más de 35 mil muertos en la Guerra del narcotráfico durante este sexenio. ¿Qué clase de derecho es éste, que conlleva tantas pérdidas humanas?

Se trata de un derecho que ha perdido el punto de referencia. Todo ser humano tiene derecho a defenderse; y, para hacerlo, puede poseer armas: esto es innegable (y así lo sanciona el Art. 10 de nuestra Carta Magna). Pero este derecho tiene límites, entre ellos la existencia de reglamentos, la obligación de registrar las armas y la restricción del calibre permitido a los civiles.

Sin embargo, la NRA no tiene en cuenta estos aspectos, pues considera las restricciones como un atentado contra este derecho. La NRA cuenta con el “Institute for Legislative Action”, que tiene como finalidad trabajar “vigorosamente para derrotar (defeat) la legislación de control restrictivo de las armas, y pasar a una legislación a favor de las armas” (home.nra.org).

No todos los derechos tienen igual valor. Hay una jerarquía entre ellos. Primero está el derecho a la vida, que sustenta todos los demás. Luego vienen los derechos que facilitan esa vida y después están los derechos a vivir en una sociedad, y ser respetado por ella. Sólo entonces adviene el derecho a defenderse, que incluye la posesión de armas.

Pero el NRA parece poner al mismo nivel el derecho a la vida y la posesión de las armas. Y no es retórica: es un hecho que el libre comercio de armas en Estados Unidos ha sido el factor que ha permitido a los cárteles mexicanos el adquirir armas con las que han asesinado a miles y miles de personas. Y la reacción del NRA ante las nuevas normas ha sido protestar con fuerza, como si este derecho secundario fuera primario.

La NRA cuenta con unos 4 millones de socios. Es un numero importante, sin duda; pero es minúsculo en el conjunto: son cerca de 310 millones de estadounidenses y cerca 110 millones de mexicanos. La presión política y económica, que la NRA puede ejercer en las Cámaras legislativas del Vecino del norte, parece superar el sufrimiento de México y todo América Latina.

Esperemos que el sentido común y el clamor silencioso de centenares  de millones de personas se impongan, y se implemente con eficacia la restricción de venta de armas en Estados Unidos; de esto depende en gran parte la paz de nuestro País.


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domingo, 10 de julio de 2011

“Periodismo amarillo” para “lectores amarillos”

Año 7, número 323

Luis-Fernando Valdés

Este domingo 10 de junio, apareció el último número del diario británico “News of the World”. La causa del cierre de este tabloide, famoso por publicar escándalos, es conocida: espionaje. Pero la pregunta no es: ¿por qué espiaban?, sino ¿por qué millones de lectores necesitaban notas sensacionalistas?

Último número del tabloide inglés,
cerrado por espionaje.
El pasado 7 de julio se dio a conocer que este diario inglés había espiado a familiares de soldados muertos en Irak y Afganistán. Se supo también que el rotativo había espiado a casi cuatro mil personas.

Para paliar la indignación popular, el australiano Rupert Murdoch, dueño también de “The Wall Street Journal” y la cadena “Fox News”, decidió clausurar su diario más vendido, que tenía una difusión dominical de más de 2.6 millones de ejemplares.

El “News of the World” nos hace recordar que la expresión “prensa amarilla” se originó durante la “batalla periodística” entre el diario “New York World”, de Joseph Pulitzer, y el “New York Journal”, de William Randolph Hearst, de 1895 a 1898. Ambos periódicos fueron acusados de magnificar cierta clase de noticias para aumentar las ventas y de pagar a los implicados para conseguir exclusivas.

Un tercer diario, el “New York Press” acuñó el término “periodismo amarillo”, a principios de 1897, para describir el trabajo de aquellos rotativos, pues en inglés “yellow” significa tanto amarillo como cruel y cobarde (es.wikipedia.org:Prensa_amarilla).

Ante la caída del “News of the World”, un gigante de la prensa amarilla, es fácil pensar que este tipo de diarios son los únicos culpables de su clausura, por recurrir a medios ilegales para conseguir noticias llamativas.

Pero eso, en realidad, es la superficie de un círculo vicioso en la relación periódico y lector. El diario amarillo ofrece un producto que atrae la parte débil y curiosa del lector; y éste, una vez iniciado en el consumo de morbosidad, pide escándalos cada vez más fuertes; y la prensa entonces tiene que buscar notas más escandalosas, para satisfacer tal demanda.

Se trata de una relación entre la avaricia del empresario de los medios y la curiosidad malsana de los lectores. Ambos son responsables, aunque los dos suelen excusarse: el periódico afirma que la gente es libre de comprar o no su producto, y que son los lectores mismos los que piden ese tipo de noticias; los lectores se limitan a quejarse que “esto es lo que hay” y continúan comprando ese tipo de diarios.

La clausura de este periódico londinense nos confirma que este círculo vicioso es una realidad. Este periódico cayó porque cometió un grave delito, pero ¿acaso no debió haber sido cerrado desde hace años, porque los mismo lectores como protesta hubieran dejado de comprarlo?

Queda al descubierto que los millones de lectores de prensa amarilla son un público pasivo, pues compran lo que les ofrecen, sin importar el contenido; o peor aún, que estos consumidores de noticias tienen el vicio de la morbosidad.

La solución es difícil. Se requiere de una actitud ética comprometida en cada lector. En cambio, resulta sencillo ser un “lector amarillo” (cobarde), y consumir este tipo de prensa, pues no hay que darle cuentas a nadie del mal efecto que esto conlleva para la sociedad.

Y este anonimato de comprar un tabloide lleno de morbo, dejando de lado el compromiso personal de ser un lector exigente, es lo que alimentó al “monstruo” y lo hizo crecer. Ya sucumbió el “gigante amarillista”, pero ¿cuándo caerá la curiosidad de los millones de lectores amarillos? ¿hasta cuándo dejaremos de ser lectores pasivos?

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domingo, 3 de julio de 2011

Premian el diálogo de fe y razón


Año 7, número 322
Luis-Fernando Valdés

Benedicto XVI cumplió, el pasado 29 de junio, 60 años de sacerdocio, y como parte de las celebraciones otorgó por primera vez el “Premio Ratzinger”. ¿De qué se trata? Es un intento académico de altura para destacar el diálogo entre la fe y la razón.

Este premio fue instituido por el Pontífice, cuando el 1 de marzo del año pasado constituyó la “Fundación Vaticana Joseph Ratzinger – Benedicto XVI”, acogiendo las peticiones de varios intelectuales. Y dentro de la Fundación, está previsto que se otorgue un premio a quienes hayan contribuido notablemente al estudio de la razonabilidad de la fe y de las contribuciones del cristianismo.

Los tres galardonados durante
la ceremonia del Premio "Ratzinger"
Para esta primera entrega se escogieron tres notables personalidades académicas. Manlio Simonetti, laico italiano, experto en Literatura cristiana antigua y Patrología; Olegario González de Cardedal, sacerdote español, profesor de teología sistemática, y Maximilian Heim, alemán, cisterciense, Abad del monasterio de Heiligenkreuz en Austria y profesor de teología fundamental y dogmática.

El profesor Simonetti es una de las máximas autoridades en el plano internacional en el campo de los estudios sobre el cristianismo antiguo. A sus 85 años, sigue trabajando activamente en los textos de los orígenes del cristianismo.

Benedicto XVI entrega el Premio "Ratzinger"
al Teólogo español González de Cardedal.
(Foto: EFE)
El profesor González de Cardedal, de 76 años, ha sido profesor de teología dogmática en la Pontificia Universidad de Salamanca y miembro de la Comisión Teológica Internacional. Sus principales obras teológicas conciernen a Dios y a la Trinidad, la cristología, la relación entre teología y antropología, especialmente en el debate entre la fe cristiana y la no creencia.

Por su parte, el profesor Heim, de 50 años, desde 2009 forma parte del Nuevo Círculo de alumnos de Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, y trabaja en la publicación de las obras completas de Ratzinger. Además, divulga temas concernientes a la fe y a la teología a través de conferencias y la publicación de una serie de libros.

Durante la entrega de los galardones, Papa Benedicto pronunció un interesante discurso en el que destacó el diálogo de la fe con la razón, y señaló que la búsqueda de esta armonía ha sido unas de las grandes características distintivas de la fe cristiana, en comparación con el resto de las religiones.

En efecto, el Santo Padre expuso que las “religiones paganas por su naturaleza eran ‘consuetudinarias’: (...) se observaban las formas de culto tradicionales esperando permanecer así en la relación acertada con el ámbito misterioso de lo divino”. En cambio, prosiguió, “el aspecto revolucionario del cristianismo en la  antigüedad fue la ruptura con ‘lo consuetudinario’ por amor de  la verdad”.

En la teología, explicó, “está en juego la cuestión de la verdad, es su fundamento último y esencial”. Y añadió: “Una expresión de Tertuliano [160-220] puede llevarnos a dar un paso más: ‘Cristo no dijo: Yo soy la costumbre, sino yo soy la verdad’ ”. Por eso, concluyó el Papa, “en San Juan apóstol se encuentra la otra interpretación fundamental de la fe cristiana, que se expresa en la designación de Cristo como Logos [Razón]. Si Cristo es el Logos, la verdad, el ser humano debe corresponderle con su propio logos, con su razón”.

Este evento ha sido muy significativo, Joseph Ratzinger cumple 60 años de sacerdote, y desde el principio ha mantenido una línea fundamental: explicar que la fe se apoya en la razón, porque la fe y la verdad siempre van unidas. Ha realizado así el objetivo pastoral, reflejado en su lema episcopal: “Cooperadores de la verdad”.

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domingo, 26 de junio de 2011

¿Un nuevo Prometeo?


Año 7, número 321
Luis-Fernando Valdés

El santoral de hoy (26 de junio) nos presenta a una figura muy reciente: la de Josemaría Escrivá de Balaguer (1902-1975). Es un santo tan cercano en el tiempo, que podemos verlo en videos alojados en YouTube. Pero, en nuestro mundo, a veces tan agitado por la violencia y la injusticia y, a veces tan racionalista, ¿no resulta utópico –o evasivo– hablar de la santidad?

Parecería una ingenuidad sostener que la existencia humana está abierta a lo sobrenatural. Nuestra cultura, por una parte, nos ha prometido la redención sin necesidad de acudir a Dios: la medicina se ha comprometido a prolongar por largos años nuestro bienestar; y la ciencia nos ha ofrecido conocer los arcanos del universo y del mismo Creador, sin necesidad de acudir más a la fe… Y, por otra parte, en nuestro siglo XXI, ha proliferado una nueva religiosidad que nos promete acceder a lo sobrenatural ¡sin necesidad de Dios!
San Josemaría Escrivá de Balaguer,
durante su viaje a México, en 1970.

En efecto, se ha sustituido la oración –dialogar con Dios– por la introspección; e incluso no pocos cristianos aspiran conseguir la vida eterna por sus propios méritos sin contar con la ayuda divina: es decir, mediante la fuerza de voluntad pretenden suplir la gracia sobrenatural.

Parecería que por ningún lado está ese Dios predicado por los cristianos. Es como si hubiese un gran “silencio” divino: a Dios ya casi no lo encontramos ni en la vida pública, ni en esfera académica, y ni siquiera en la religiosidad contemporánea. Entonces, ¿por qué debemos celebrar a un santo?

Porque un santo nos muestra, de modo patente, lo que nuestros ojos y nuestra cultura no ven: nos hace “visible” al Dios invisible. La vida y la predicación de San Josemaría, Fundador del Opus Dei, nos ofrece un novedoso panorama: nos enseña que Dios puede entrar en nuestras vidas, porque se ha hecho hombre.

La importancia de Mons. Escrivá de Balaguer radica en que supo descubrir la cercanía de Dios en la vida doméstica, en la actuación pública y en las actividades académicas, porque el Creador no es ajeno al mundo desarrollado por los hombres.

Y, además, este santo Fundador superó el escollo de una práctica religiosa centrada en el hombre, pues no ofreció un método ascético para superar los límites humanos y llegar a la esfera divina, como el mítico Prometeo, un humano que robó el fuego a los dioses del Olimpo. Más bien, nos recordó que la vida cristiana consiste en conocer, amar y seguir a Jesucristo, Salvador del hombre.

Él mismo se autodefinía como un “pecador que ama a Jesucristo”: como un ser humano, lleno de límites, pero que aceptó la cercanía del Dios-Hombre, y encontró en esta relación amorosa el sentido de su vida. Por eso, insistió en que la vida familiar y los deberes laborales se convierten en un cauce para encontrar a Jesucristo. Su mensaje se podría resumir en “santificar el trabajo y los deberes ordinarios del cristiano”.

 San Josemaría predicaba la cercanía de Dios, y explicaba que “lo sobrenatural –esa vida de Dios presente en nosotros– se revela en lo más sencillo, en lo ordinario, en la existencia de todos los días”. Lejos de pretender alcanzar a Dios con las solas fuerzas humanas, enseñaba que “no está la santidad en hacer cada día cosas más difíciles, sino en acabarlas cada vez con más amor”.

Celebrar a este gran santo es reconocer que Dios se ha manifestado patentemente en la vida de un ser humano concreto, el cual se dejó transformar por la gracia, y así abrió un camino para que Dios pueda volver a nuestra cultura: a la ciencia, al arte, al derecho, a la ingeniería…

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domingo, 19 de junio de 2011

La ciencia políticamente incorrecta

Año 7, número 320
Luis-Fernando Valdés

En días recientes, en la sede de las Naciones Unidas (Nueva York), se han caldeado las discusiones sobre la “identidad de género”, previas a la reunión de la Asamblea General el próximo otoño. Pero un informe ha sugerido un nuevo elemento a considerar como punto central: que el género se fundamenta en la biología del hombre y de la mujer. ¿Se trata de un dato científico o de homofobia? ¿la ciencia es homofóbica?

Sede de las Naciones Unidas, en Nueva York
Lauren Funk, asociada de “Catholic Family & Human Rights Institute”, organismo que observa permanentemente las discusiones de la ONU sobre familia y derechos humanos, publicó la noticia de que los delegados de la ONU están recibiendo copias de nueva investigación que afirma que el género se fundamenta en los datos de la biología (www.c-fam.org, del 17.VI.2011) [ver artículo].

El documento titulado “La psicopatología de la cirugía de reasignación de sexo” es un artículo redactado por Richard Fiztgibbons, Phillip Sutton y Dale O’Leary. Este trabajo cuestiona las implicaciones médicas y éticas de la práctica de cirugías de cambio de sexo.

Funk explica que los autores abordan este asunto desde la perspectiva médico-biológica, según la cual el género es una cuestión de composición genética, y explican que “la identidad sexual está escrita en cada célula del cuerpo y puede determinarse mediante exámenes de ADN. No puede ser modificada”. 

Los autores sostienen que el sexo biológico no puede cambiarse y rechazan que sean distintos el “género” como concepto y el sexo biológico de cada persona. Y, apoyados en el trabajo del psicoanalista Charles Socarides, explican que “no hay evidencias de que la confusión de la identidad de género (identidad contraria a la estructura anatómica) sea congénita”.

El artículo da un primer argumento. Reconoce que existen anomalías genéticas que pueden provocar discordancias entre el sexo genético, la receptividad hormonal y los órganos sexuales. Pero observa que quienes solicitan la cirugía de cambio de sexo son casi siempre hombres y mujeres genéticamente normales con órganos sexuales y reproductivos intactos y niveles hormonales adecuados para su sexo.

Segundo. “Cuando un adulto que es normal, tanto en su aspecto exterior como en sus funciones, cree que hay algo feo o defectuoso en su apariencia que necesita ser modificado, es evidente que existe un problema psicológico de cierta importancia”, explica el informe.

Tercera argumentación. Los individuos que afirman que tienen una “identidad de género” contraria a su estructura anatómica y biológica no pueden resolver sus problemas personales y psicológicos, mediante la cirugía de reasignación de sexo. Este tipo de personas suelen padecer de problemas psicológicos más serios, como depresión, ansiedad severa, narcisismo, etc., los cuales se deben a experiencias negativas o a abusos, pero no a que estas personas hayan nacido en el “cuerpo equivocado”.

Este tipo de estudios son importantes, porque muestran que las teorías que justifican la “identidad de género” como una decisión personal o como un “constructo social”, prescindiendo de la parte biológica del individuo, no son compatibles con los datos de la biología.

Sin embargo, la constante lluvia ideológica hace pasar por “homofóbicos” a quienes se limitan a exponer los datos que aporta la ciencia. Pero, ¿por qué es políticamente incorrecto afirmar que los genes de la identidad sexual están en cada célula del individuo? ¿Por qué es una falta de respeto afirmar que un problema psicológico no se puede resolver mediante una cirugía?

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