domingo, 30 de enero de 2011

Redes sociales, ¿amistades reales?


Luis-Fernando Valdés

La amistad es quizá la más apreciada de las cualidades humanas. Ya Aristóteles explicaba en la “Ética a Nicómaco” que la amistad lleva hacia una de las formas más elevadas de felicidad. Pero hoy, en plena revolución informática, cuando las relaciones interpersonales han superado el tiempo y el espacio, mediante las redes sociales en Internet, ¿está bajo amenaza la amistad auténtica?

La amistad es una de las principales manifestaciones del espíritu humano, y nos muestra el deseo profundo de salir de nosotros mismos para compartir tanto nuestras aspiraciones más elevadas como nuestras incidencias cotidianas.
Esta “sed de comunión”, que está presente en la vida de cada persona, ha encontrado en las redes sociales una forma privilegiada para manifestarse, y para saciarse. Como la presencia, que es una condición para iniciar la amistad, ya no está sujeta a coincidir físicamente en un mismo lugar, ahora es más sencillo entablar o retomar relaciones amistosas.
Pero también en esta facilidad de convivencia “en tiempo real” radica un peligro: el “eclipse de la amistad”. Cuando no se tiene la experiencia de la amistad “en vivo”, se puede confundir la amistad con el contacto meramente “virtual”.
¿Qué aspectos se deben tener en cuenta para que las relaciones en la redes sociales expresen una auténtica y verdadera amistad? Precisamente, Benedicto XVI acaba de presentar una seria reflexión sobre el sentido de la comunicación en la era digital (24.I.2011).
El Papa explica que las nuevas formas de relación interpersonal que inciden en la imagen que se tiene de uno mismo. Y esto conlleva que cada uno se pregunte sobre su propia autenticidad.
De manera, que lo primero es preguntarnos si deseamos una búsqueda sincera de un encuentro personal con el otro, si evitamos buscar refugiarnos en una especie de mundo paralelo, o en una excesiva exposición al mundo virtual.
Entonces, el anhelo de compartir, de establecer “amistades”, implica el desafío de que seamos auténticos, fieles a nosotros mismos, sin ceder a la ilusión de construirnos artificialmente un “perfil” público.
Como el ser humano siempre está implicado en aquello que comunica, tanto en el mundo real como las redes virtuales, cuando se intercambian informaciones, las personas se comparten a sí mismas, su visión del mundo, sus esperanzas, sus ideales. Por eso, afirma el Santo Padre, “en la era digital, cada uno siente la necesidad de ser una persona auténtica y reflexiva”.
Al meditar estas ideas de Benedicto XVI, vemos que la amistad sigue siendo la misma de siempre. La autenticidad y los valores siguen siendo condición para ser realmente amigos. De ahí que las redes sociales no van a cambiar la naturaleza de la amistad; pero en cambio, sí ponen rápidamente de manifiesto las riquezas o las carencias de la amistad que cada persona ofrece.
Lejos de ser una amenaza, las redes sociales se convierten en una oportunidad para aprender el “arte” de la amistad. El problema no radica en la tecnología (antes los adolescentes pasaban horas en el teléfono fijo; luego en el celular; ahora en Internet); la clave se encuentra en cultivar los valores de comprensión, de autenticidad, de servicio a los demás, porque son los que llevaremos a la red virtual.
Concluyo con la invitación del Papa Ratzinger a unirse con confianza y creatividad responsable a la red de relaciones virtuales, “no simplemente para satisfacer el deseo de estar presentes, sino porque esta red es parte integrante de la vida humana”.
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domingo, 23 de enero de 2011

Migrantes en México: un problema ignorado


Luis-Fernando Valdés

Los delitos contra los migrantes que cruzan nuestro territorio han aumentado. Se exigen soluciones, pero ¿cómo se podrá poner remedio a este grave problema, si no hay un profundo cambio de mentalidad hacia los extranjeros que van de paso?
Juan Miguel Alcántara Soria (derecha)
durante su comparecencia ante legisladores
(Foto: Lucía Godínez, "El Universal"
).
El secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), Juan Manuel Alcántara Soria compareció ante diputados y senadores de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión (21.I.2011), y les informó que de 2008 a la fecha se han incrementado las llamadas “cifras negras” en torno al robo, secuestro, extorsión y homicidio en contra de los migrantes indocumentados que cruzan México para llegar a EU.
El secuestro de migrantes, dentro de las fronteras mexicanas, es una dura realidad diaria, que ha cobrado muchas vidas, y que recientemente le trajo problemas a la Cancillería nacional, pues algunos países de América Central pidieron explicaciones por la muerte de sus ciudadanos, a manos de bandas armadas que operan en nuestra frontera norte.
Sin embargo, este problema parecería ser muy ajeno a la vida de los ciudadanos. Solemos protestar con fuerza, cuando nos enteramos que algún paisano nuestro es maltratado por las autoridades migratorias de Estados Unidos, pero casi nunca elevamos la voz para denunciar que, en nuestra propia patria, los migrantes de Centro y Sur América son víctimas de violencia y abusos.
Esto nos revela un obstáculo grande que impide emprender soluciones eficaces. Se trata de la mentalidad o paradigmas que tenemos hacia la migración. Hay al menos dos paradigmas muy arraigados: ignorar el problema y no apoyar las iniciativas a favor de los migrantes.
Me llamó mucho la atención el contenido de un documento de la Santa Sede para favorecer la ayuda los migrantes, titulado “La caridad de Cristo hacia los migrantes” (1.V.2004), pues propone que la situación de estas personas sea conocida por todos los fieles católicos, y todos se vean involucrados.
Se trata de un esfuerzo para que este problema no permanezca ignorado. Esta Instrucción sostiene que “toda la Iglesia del país receptor debe sentirse involucrada y movilizada en favor de los inmigrantes” y que para eso es necesario “dar a conocer a las poblaciones autóctonas los complejos problemas de las migraciones y contrarrestar los recelos infundados y los prejuicios ofensivos hacia los extranjeros” (n. 41).
Es importante entonces que, por una parte, todos los mexicanos empecemos a tomar conciencia del problema de la migración hacia nuestro País, pues ignorarlo no lo disminuye sino lo agrava. Mientras este fenómeno social sea un conflicto sin eco en la opinión pública, los indocumentados que atraviesen nuestro territorio seguirán siendo presa fácil para los grupos delictivos.
Además, también es muy importante, fomentar que todos tomemos conciencia que las personas que van de paso hacia nuestra frontera norte requieren ayuda. Así como cada vez hay más actividades solidarias hacia los más necesitados, también es importante conocer y apoyar las iniciativas a favor de los migrantes.
La ignorancia y la indiferencia hacia la migración que pasa por nuestro territorio, de paso hacia los Estados Unidos, son seguramente dos de los más grandes retos que los mexicanos tenemos que enfrentar, para sacar adelante a nuestro País, y para poder exigir con fuerza que nuestros compatriotas sean respetados.

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domingo, 16 de enero de 2011

Juan Pablo II ¿santo o encubridor?



"Santo súbito": "Santo de inmediato". Ese clamor popular,
lanzado desde el mismo día del fallecimiento de Juan Pablo II,
se cumplirá el 1 de mayo próximo, cuando será beatificado.



Luis-Fernando Valdés

Ya es oficial. Juan Pablo II será beatificado el 1 mayo de este año. Con gran júbilo, muchos millones de católicos en todo el mundo acogieron la noticia, recientemente publicada (14.I.2011). Pero hay voces discordantes, que siembran sospechas: ¿el Papa Wojtyla encubrió al Padre Maciel?

Valentina Alazraki,
en la presentación
de su último libro.
El razonamiento es sencillo: si Juan Pablo II sabía de la doble vida de Maciel, entonces no sería santo, pues habría encubierto a un pederasta. Pero este “sospecha” es falsa. Así lo confirman las investigaciones de la conocida corresponsal mexicana, Valentina Alazraki.

Testigo de excepción por haber acompañado al Papa polaco en todos sus viajes, Alazraki fue elegida por los postuladores de la causa de beatificación, para declarar sobre las virtudes de este Pontífice. Y como resultado de ese testimonio, acaba de publicar el libro titulado “La luz eterna de Juan Pablo II” (Planeta, 2010).
En este nuevo escrito, la periodista dedica el último capítulo a la cuestión de Juan Pablo II y Maciel. Valentina entrevistó a cardenales de la Curia romana, a peritos del proceso de beatificación, a superiores de los Legionarios y varios colegas periodistas, para responder a este pregunta: ¿el Pontífice polaco lo sabía o no?
La primera conclusión es que ninguno de los expertos que estudió la vida de Juan Pablo II ha dudado que es un santo, un hombre de Dios (p. 264). Explican que el Papa Wojtyla tenía un concepto tan alto del sacerdocio, que no solía hacer caso fácilmente a las acusaciones contra los clérigos, sino hasta que se demostrara que eran verdaderamente culpables (p. 265).
Pero cuando se enteró una situación pederastia por parte de un clérigo fue enérgico, como el caso de Mons. Juliuz Paetz, que fue colaborador suyo (1978 a 1982) y luego arzobispo de Poznan (Polonia). En cuanto supo que este prelado había abusado de seminaristas muchos años antes, le pidió su dimisión (p. 266). De esto se desprende que, si hubiera enterado de la vida del Padre Maciel, hubiera actuado rápido y con firmeza.
Alasraki entrevistó a varios personajes importantes que aseguran que Juan Pablo II fue engañado por Maciel. Tanto el ex-portavoz Navarro-Vals como el actual superior de los Legionarios, Álvaro Corcuera,  cuentan que Maciel le mintió al Papa Wojtyla, y el Pontífice le creyó.
Navarro Vals lo explica: “No sólo engañó al Papa sino que además lo utilizó con un cinismo impresionante. Me consta que juró ante Dios, en sus encuentros [con Juan Pablo II] que las acusaciones eran totalmente falsas. (…) Ante un juramento así, no hay Papa que le meta mano” (p. 270).
La corresponsal le preguntó a numerosas personas dentro y fuera del Vaticano, incluidos ex-legionarios, si pensaban que el Papa conocía el verdadero rostro del Padre Maciel, y siempre obtuvo la misma respuesta: “No hemos encontrado a nadie que puede afirmar: yo le dije a Juan Pablo y no me hizo caso” (p. 270).
Dos vaticanistas muy serios, Paolo Rodari y Andrea Tornielli, afirmaron recientemente que están seguros de que no hay ninguna prueba de que las cartas con las denuncias de los acusadores de Maciel hayan llegado al escritorio del Santo Padre (p. 271).
Juan Pablo II, "un hombre de Dios,
un santo de nuestros días".
Hasta aquí queda claro que Juan Pablo II es inocente de la calumnia de encubridor de Maciel. Es tema para otro momento saber por qué no fue informado. Pero es importante llegar a lo esencial: Juan Pablo II es un verdadero ejemplo de vida entregada a Dios y al prójimo. Este gran Papa, en palabras de Valentina que recogen el sentir de millones, fue “un hombre de Dios, un santo de nuestros días”.



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domingo, 9 de enero de 2011

Intolerancia religiosa, peligro para la paz

Luis-Fernando Valdés


Desde hace bastantes años, la tolerancia religiosa ha sido un valor que cobra mayor peso en la vida cotidiana de nuestro País. Sin embargo, en la “aldea global” el pasado 2010 fue un año difícil para la libertad religiosa. No podemos cerrar los ojos al sufrimiento de tantos hombres y mujeres, aunque vivan en a miles de kilómetros de aquí.

Divina Liturgia en la catedral siro-católica
de Bagdad por las víctimas del atentado
perpetrado en ese sacro lugar. Foto: Reuters
Primero demos un pequeño repaso a los principales sucesos en esta materia, ocurridos hace unos meses. El 31 de octubre pasado hubo un atentado, en la catedral sirio-católica de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, de Bagdad (Irak), en la que fueron asesinados dos sacerdotes y más de cincuenta fieles, mientras estaban reunidos para la celebración de la Santa Misa. En los días sucesivos, hubo más ataques a los cristianos iraquíes.

Asia Bibi, cristiana condenada
muerte en Paquistán por una
blasfemia. 
En Paquistán, una cristiana llamada Asia Bibi, madre de dos niños, fue condenada a la horca, el 11 de noviembre, por el delito de blasfemia contra Mahoma. Asia Bibi fue acusada de haber ofendido al Islam durante una discusión con mujeres musulmanas en su lugar de trabajo. Este asunto produjo una movilización internacional, incluida la Santa Sede, que logró salvar la vida de esta persona.


En China, los Obispos fieles
a Roma fueron obligados a
participar en una Asamblea
organizada por el Gobierno.
En China, el Gobierno mantuvo su cerrada posición de intervenir en la vida de la Iglesia Católica, nombrando Obispos y persiguiendo a los prelados que se resisten a apoyar estos nombramientos. De 7 al 9 de diciembre pasado, se celebró en Beijing la octava “Asamblea de Representantes católicos chinos”, cuya asistencia fue impuesta por las autoridades civiles a numerosos obispos, sacerdotes, religiosos y fieles laicos. Se trató, en palabras de un comunicado del Vaticano, de “una actitud represiva en relación con el ejercicio de la libertad religiosa, que se esperaba ya superada en la China actual”.

Ante este panorama, Benedicto XVI ha publicado un llamado al respeto de la libertad religiosa (1.I.2011). Este Pontífice pasará a la historia también por ser un valiente defensor de los cristianos –y tantos otros creyentes– que sufren por profesar su fe.
El Papa Ratzinger explica que la libertad religiosa es específica de la persona humana, por la que puede ordenar la propia vida personal y social a Dios, ya que sólo a la luz del Creador se comprende plenamente la identidad, el sentido y el fin de la persona.
La libertad religiosa es condición para la paz, porque esta libertad no se agota en la simple dimensión individual, sino que se realiza en la convivencia del sujeto con el resto de la sociedad. Esto es así por el que el hombre un ser social, diseñado para relacionarse con los demás. Por eso, insiste el Santo Padre, “la libertad religiosa, como toda libertad, aunque proviene de la esfera personal, se realiza en la relación con los demás. Una libertad sin relación no es una libertad completa”.
Por eso, cuando se niega o limita de manera arbitraria esta libertad, se reduce la visión de la persona humana, y la sociedad se torna injusta, pues ésta no se ajusta a la verdadera naturaleza de los humanos, y entonces se “hace imposible la afirmación de una paz auténtica y estable para toda la familia humana”.
Todos somos ciudadanos del mundo. Aunque no nos toque vivir de cerca estas duras situaciones de intolerancia religiosa, y a pesar de que nuestra Nación tenga también unas fuertes crisis por superar, no podemos permanecer indiferentes. Nos mueve el deseo de compartir nuestra libertad, y el afán solidario nos empuja a no dejar en el olvido a quienes sufren por defender su conciencia.

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domingo, 2 de enero de 2011

¿Condenados a la mediocridad?


Luis-Fernando Valdés

Dejamos el año viejo atrás y quizá no muchos han reparado que en 2010 fueron cambiadas algunas reglas del castellano, y posiblemente estas modificaciones influirán profundamente en nuestra mentalidad. ¿Será un cambio que nos beneficiará o nos perjudicará?
Las 22 academias de la lengua española aprobaron por unanimidad cambios a la ortografía. Recientemente fue publicada la nueva edición de la Ortografía de la lengua española. En su momento, el presidente de la Academia Mexicana de la Lengua, José G. Moreno de Alba, aseguró que “en este nuevo tratado no se modifican las reglas ni se añaden nuevas, sino que se detallan con toda exactitud, con el objeto de facilitar la correcta escritura a los hispanohablantes”.
Sin embargo, sí que hubo cambios. Se eliminaron algunas letras del alfabeto: la che y la doble ele fueron suprimidas formalmente de la tabla del alfabeto, por lo que ahora las letras del abecedario son 27.
 También se cambió el nombre a algunas letras. La i griega se llama ahora ye, con lo que la i latina pasó a denominarse i, mientras a otras letras también se les quitó el “apellido”; ahora la b se llama sólo be y la v sólo uve. Ahora la w se nomina sólo doble uve.
Entre otros cambios más, se eliminó también la tilde (acento gráfico) en la palabra “solo” incluso en casos de posible ambigüedad, como “voy solo al cine”. Además “este” y “esta” se emplearán sin acento, aunque se trate de un adjetivo o de un pronombre (Se habrá fijado Ud que yo, al menos por hoy, continúo acentuando el adverbio “sólo”).
Moreno de Alba afirmó que “si éstas propuestas resultan útiles a algún país, que las tome. Si cree que les complica, que no las tome. No tienen importancia pero marcan la tendencia”.
Pero sus palabras más bien reflejan lo contrario: estos cambios sí que tienen importancia, dado que establecen el rumbo de nuestra lengua escrita. Pero no sólo esto, sino que además indican la tendencia ética de quienes hablamos castellano. Como esto no es tan evidente, intentaré explicarlo.
Las reglas de cualquier género –y no sólo las ortográficas– tienen como finalidad establecer un ideal, al que todos deben aspirar. Como es normal, no todos llegan a esa alta meta, pero el hecho de que ésta exista nos obliga a superarnos y a mejorar.
Cuando la meta es que todos los estudiantes conozcan y empleen las reglas de ortografía, aunque éstas sean complicadas, el resultado será un país más culto, como sucede en las naciones más avanzadas de Europa.
Y lo mismo se puede decir sobre la educación cívica. Cuando la meta es que simplemente no nos matemos unos a otros, el resultado será una ciudadanía poco comprometida con su país. Si el idea se pusiera más arriba, en ser ciudadanos justos, honrados, participativos y solidarios, tendríamos otro México.
En cambio, cuando se suprimen las metas altas, cuando las reglas se limitan a reconocer lo que sucede “de facto”, se institucionaliza la comodidad y se reducen las aspiraciones. Y esta situación, lejos de ayudar a las personas a ser mejores, las mantienen en una especie de mediocridad.
Si aspiramos a lo fácil, ¿cuándo México ganará un Mundial de fútbol?, ¿cuándo los académicos mexicanos ganarán de modo habitual los premios Nobel?, ¿cuándo superaremos la corrupción?, ¿cuándo habrá auténticos héroes que sean una real fuente de inspiración para los demás?
Ojalá un propósito para el 2011 sea mejorar nuestro uso del castellano. Y eso seguramente nos ayudará aspirar a las metas más altas en los demás ámbitos de nuestra vida.

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domingo, 26 de diciembre de 2010

Tregua de Navidad

Luis-Fernando Valdés

Apenas han pasado unas horas desde que terminamos de festejar la Navidad. Mientras los villancicos nos deleitaban con sus notas y su mensaje nos decía “Noche de Paz”, seguramente por nuestro corazón pasó una sombra de temor: ¿será posible la paz de México?

Este diario inglés, con una fotografía,  inmortalizó
 la histórica tregua entre soldados británicos y alemanes.
 
Históricamente, durante las celebraciones navideñas las batallas solían hacer un alto al fuego. Es célebre la “Tregua de Navidad”, ocurrida durante la Primera Guerra Mundial en el frente de Ypres (Bélgica).
La tregua comenzó en la víspera de la Navidad, el 24 de diciembre de 1914, cuando las tropas alemanas comenzaron a decorar sus trincheras, luego continuaron con su celebración cantando villancicos, específicamente “Stille Nacht” (Noche de paz). Las tropas británicas en las trincheras al otro lado respondieron entonces con villancicos en inglés. Y cuando éstos acababan eran los germanos quienes reanudaban el concierto.
Pero lo sorprendente no fue que ese día no hubiera hostilidades, sino que se verificaron muchos actos de caballerosidad y fraternidad. Al amanecer del día 25, los dos bandos acordaron enterrar a sus compañeros caídos, que yacían desde hacía meses en la “tierra de nadie” (o sea, entre las dos trincheras rivales).
En algunos casos la ayuda fue mutua y no era raro encontrar a un soldado inglés ayudando a un alemán a recoger un compañero, y viceversa. Después de estos penosos trabajos, hubo intercambios de regalos (cigarros, whisky, etc.). Hay testimonios escritos de que hubo un partido de fútbol, y que reinó un gran respeto entre los contrincantes.


La "Tregua de Navidad" ha sido recreada en el cine.
En la escena, los combatientes intercambian cigarros.
¿Cómo fue posible esta tregua, dado que ambos ejércitos adoctrinaban a sus tropas para convencerlas de que el ejército de la trinchera de enfrente estaba constituido por gente cruel y enemiga de la libertad?
Fue posible que las hostilidades cesaran, porque los soldados de ambos bandos tenían valores cristianos en sus corazones. Cuando se dieron cuenta que los supuestos ogros cantaban los mismos villancicos, descubrieron que compartían un mismo amor por la paz, porque una misma convicción los movía: Cristo, Dios hecho hombre, encarna el Amor de Dios por cada hombre, y da fundamento al amor de los hombres entre sí.
No son pocos los historiadores que sostienen que si esa tregua se hubiera prolongado unos días más, posiblemente la Gran Guerra hubiera concluido ahí mismo. Sin embargo, los combates se reanudaron, y las batallas duraron hasta 1918, dejando ocho millones de muertos y seis millones de inválidos.

¿Será posible la paz hoy? Nuestra guerra sorda, camuflada con el nombre de “inseguridad”, desaparecerá sólo si los afectados damos un giro hacia lo sobrenatural, pues la Paz es don de Dios; si los ciudadanos de a pie iniciamos una gran reforma silenciosa, que sea una vuelta los valores perennes.
En concreto, hace falta una educación en la paz y una cultura de la paz, que enseñe que este gran don es fruto de la justicia, que respeta todas las dimensiones de la persona humana; y que haga ver que la paz peligra cuando se atropella la dignidad de la persona, y cuando la convivencia no se orienta hacia el bien común.
Pero no basta la mera justicia, pues como enseñó el gran Papa Pío XII, que afrontó la gran dificultad de la Segunda Guerra Mundial, la paz es fruto del amor: “La verdadera paz tiene más de caridad que de justicia, porque a la justicia le corresponde sólo quitar los impedimentos para la paz: la ofensa y el daño; pero la paz misma es una acto propio y específico de la caridad”.
Con valores cristianos, volverá la “Tregua de Navidad”.

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domingo, 19 de diciembre de 2010

Narco-religión, el peor de los fanatismos


Luis-Fernando Valdés

En días recientes, las fuerzas del Gobierno Federal abatieron al líder de la “Familia michoacana”, Nazario Moreno González. Esta noticia ha puesto de relieve que este cártel opera como una organización religiosa. El narco ha invadido también la fuente de ideales por antonomasia: la fe. Esto es alarmante.
Este modus operandi de la “Familia” ya era conocido. Fundada en el 2006,  era dirigida por Moreno González. Junto a él estaban 12 capos, llamados “apóstoles”, los cuales constituyen la cúpula de la banda armada.
Nazario Moreno, conocido también como “El Chayo” o “El Doctor” era el encargado de adoctrinar, como si fuera un ministro religioso, a casi 300 sicarios, pues esta organización criminal combina el fundamentalismo religioso con la extrema violencia, como parte de lo que llaman su “trabajo social”.
“El Chayo” escribió un texto religioso que sirve para adoctrinar a los que ingresan a ese cártel. A pesar de tener una “biblia” propia, la crueldad es la nota característica de esta banda, que suele decapitar a sus víctimas, a nombre de la “justicia divina”.
El narcotráfico ha ido invadiendo las diversas esferas de la vida social: el comercio, la música, páginas de Internet; también se infiltrado en las instituciones políticas: gobernantes, policías y militares. Pero ahora ha tomados una dimensión peor, al suplantar dos importantes instituciones: el narco ha formado un ejército propio bien entrenado y ha instituido una nueva religión.
Dar a los hombres una religión falsa es una acción especialmente mala, porque el ser  humano está diseñado para creer en el Dios verdadero, y a cambio se le hace adorar a un ser que no es divino: lo hacen caer en la superstición.
Pero imponer una religión como parte del entrenamiento para los sicarios, que son asesinos a sueldo, es una acción todavía más grave y criminal. Primero, porque de esta manera violan la conciencia de esos sujetos, al imponerles una creencia religiosa; y también porque corrompen el ámbito más profundo de los seres humanos.
La religión está vinculada con el modo de vida de los hombres, de manera que sus creencias religiosas determinan sus ideales y su modo comportarse. Cuando se utiliza la religión para justificar una conducta criminal y sádica, se instrumentaliza la dimensión más sólida de las personas: sus convicciones, su capacidad de sacrificio, sus anhelos, sus esperanzas.
Como hemos sido creados para buscar a Dios y para identificar nuestra voluntad con su plan amoroso, todos los humanos sentimos la profunda convicción de cumplir la misión divina para la cual nacimos. Pero esta misión siempre es de amor, de paz, de armonía y respeto.
En cambio, el fanatismo religioso consiste, entre otros aspectos, en considerar como misión divina el destruir a los demás. Entonces, a nombre de Dios se tortura y se mata a los que estorban a los supuestos planes celestiales.
Éste es el peor de los males: engañar a una persona, para que piense que hacer una acción delictiva (asesinar, robar, destruir) es algo bueno y santo; para que crea que se ganará la felicidad eterna mediante actos que dañan a los otros.
La conciencia moral es la “herramienta” humana más poderosa para hacer el bien y evitar el mal. Es el único freno que nos puede detener de realizar el mal. Por eso, el peor de lo males es distorsionar la conciencia, porque entonces el ser humano ya no tiene manera de detenerse y de arrepentirse de sus delitos.

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domingo, 12 de diciembre de 2010

Wikileaks y la nueva ética de la información

Luis-Fernando Valdés

Sigue presente en la opinión pública que el sitio de Internet, llamado “Wikileaks”, filtró a la prensa internacional una colección de 251,187 cables o comunicaciones del Departamento de Estado estadounidense con sus embajadas por todo el mundo (28.XI.2010). Se trata de la mayor filtración de la historia de documentos secretos de la Cancillería norteamericana. Además de las repercusiones políticas, ¿qué consecuencias éticas tendrá esta fuga de información?
Julian Assange, creador de "Wikileaks".
WikiLeaks (la palabra inglesa “leak” significa fuga o filtración) es una organización mediática internacional que publica en su sitio web informes anónimos y documentos filtrados con contenido de interés público, manteniendo el anonimato de sus fuentes. Fue creado por Julian Assange y está gestionado por “The Sunshine Press”.
El lanzamiento del sitio se realizó en diciembre de 2006. Su actividad comenzó en julio de 2007, y desde entonces su base de datos ha crecido constantemente hasta acumular hoy más de un millón de documentos.
Estas filtraciones de Wikileaks corroboran un hecho: que ya estamos en una nueva época social, inducida por una nueva etapa de la informática. Estas publicaciones revelan un aspecto importante de nuestra actual vida diaria, que se caracteriza por una especie de anarquía en la Internet.
Se trata de una especie de  “anarquía funcional”, porque hoy en la red coexiste todo tipo de información: las redes sociales; las grandes obras literarias, religiosas, filosóficas y científicas; redes de pornografía infantil; foros de terroristas… Aunque hay cierto control político, éste está bastante limitado a comparación de los medios de comunicación de antes.
Esta diversidad de tan abundantes contenidos tiene no pocas implicaciones morales, y aún no acabamos de visualizar los alcances de cada una de esa consecuencias éticas. Sin duda, muchas de esas situaciones son muy buenas, pues facilitan el acceso mundial a los textos de las grandes tradiciones literarias y filosóficas; favorecen que las comunidades religiosas estén unidas; otorgan mayores posibilidades para conseguir información objetiva, a partir de varios puntos de vista; ofrecen igualdad de oportunidades de acceso a la información y a la cultura a nivel global.
 Pero Internet ofrece también otras posibilidades muy malas desde el punto de vista ético, pues ofrece un acceso casi irrestricto e ilimitado a miles de cosas perversas. ¿Es moralmente correcto poner al alcance de todos, incluidos los menores, contenidos pornográficos, violentos o sádicos? Aunque hay material que es ofrecido sólo a personas mayores de edad, ¿es ético que circule por toda la red, con la posibilidad de ser visto por menores?
Por otra parte, la Internet pone el riesgo la privacidad de individuos, empresas y gobiernos. ¿Hasta dónde es ético poner a circular sin licencia la foto de una persona, obtenida de las redes sociales? ¿Es moralmente correcto poner en la red la información clasificada de una embajada?
En el fondo de todas estas preguntas subyace un conflicto entre la libertad de expresión y los daños que ésta pueda causar en los individuos y las instituciones. En otras palabras: ¿la libertad para publicar lo que sea en la red es ilimitada o naturalmente tiene limites? ¿esta libertad justifica los daños a la fama de los individuos?
Estamos en un cambio de época y surge la necesidad crear una ética de la Internet. Ésta es la nueva misión filosófica y educativa de nuestro tiempo, y tiene un carácter urgente.

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domingo, 5 de diciembre de 2010

Renta de útero: aunque se vista de seda…


Luis-Fernando Valdés

La Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) acaba de aprobar la Ley de Gestación Subrogada (30.XI.2010), que prohibirá el cobro por la renta del útero materno y que contempla la firma de un contrato que de no cumplirse tendrá consecuencias civiles y penales. Ésta es una “legislación de avanzada”, pero ¿nos hace más humanos?
Lo que hace esta nueva ley es “regular” lo que era clandestino y encausarlo para que se realice con garantías médicas y jurídicas, para evitar problemas de salud y posibles fraudes. A primera vista, todo esto parece razonable, pues hace que algunas prácticas que se prestaban a malos usos, ahora sean públicas y estén controladas.
Aunque esto parece muy sensato, esta ley no está bien, porque lo que regula es algo que humanamente no es ético. Esta nueva norma jurídica aprueba que un varón y una mujer aporten sus gametos, y le sean implantados a una tercera persona, que lleva los nueve meses de gestación. Dicho en otras palabras, queda aprobado que un niño sea a) engendrado artificialmente, b) gestado sin amor por una persona anónima y c) finalmente adoptado (en el caso de fecundación con gametos donados).
Si analizamos esta situación desde el punto de vista del niño engendrado, veremos que se comenten grandes injusticias hacia él, y que por eso esta nueva ley no es justa. En primer lugar, la concepción artificial implica que “produzcan” muchos embriones de los cuales sólo unos pocos sobrevivirán y quizá uno se pueda anidar. Todos los embriones restantes son ya seres humanos que resultaron muertos en el intento.
Entonces, ese niño al crecer sabrá que está vivo de milagro, y que tuvo varios hermanos que fueron concebidos junto con él, pero que no pudieron sobrevivir; peor aún si todavía tiene un hermano congelado, “esperando ser implantado”.
Además, los gametos pueden ser proporcionados por el varón y la mujer que quieren ser padres, o bien uno de ellos (o los dos) pueden ser comprados, procedentes de donadores anónimos. O sea, ese niño al crecer sabrá que a sus padres biológicos sólo les importó el dinero que recibieron a cambio de “donar” sus gametos, pero nunca pensaron con amor en él.
La mujer que presta su útero posiblemente pueda sentir afecto por el niño que lleva en sus entrañas, pero no tiene un verdadero amor. Ese niño sabrá que en el primer ultrasonido que se vio latir su corazón, su portadora simplemente “reportó” que el embarazo iba bien.
Finalmente es adoptado (en el caso de la fecundación heteróloga). Hace falta entender bien qué es la adopción. Decimos que la adopción es algo bueno, porque remedia algo malo: que un niño ya nacido y que no tiene padres, ahora pueda ser recibido como hijo. Pero este otro caso, no se “remedia” algo malo, sino que se “provoca” algo malo: se produce a un niño para ser adoptado. En lugar de adoptar un niño ya nacido, se genera una especie de huérfano, que posteriormente será adoptado.
Celebramos la vida, y nos alegra cada nacimiento. Pero vemos que hay casos que no son los ideales, como un embarazo no deseado (que termina por abandonar o ceder al hijo) o la muerte de los padres. Nos alegramos con el nuevo ser humano, pero sabemos que sus circunstancias fueron difíciles: no conocer a los propios padres, saberse gestado con poco amor.
Lo que hace esta nueva ley es hacer que esas duras circunstancias ahora puedan ser producidas bajo supervisión médica y legal. Se aplica muy bien el refrán: “aunque la mona se vista de seda, moda se queda”. Aunque se legalice la renta de útero, inhumana se queda.

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domingo, 28 de noviembre de 2010

¿Cambió la moral o erró el Papa?

Luis-Fernando Valdés

Durante toda la semana he recibido correos y llamadas telefónicas con una misma inquietud: las declaraciones de Benedicto XVI sobre el uso del preservativo. Unos me preguntan, llenos de confusión, si ya ha cambiado la moral católica sobre los anticonceptivos; otros me han dicho que están tristes porque el Papa ha errado. ¿Cuál es la verdad sobre este asunto?

El autor del libro-entrevista, Peter Seewald
entrega un ejemplar al Santo Padre.
Primero vayamos al hecho. El Papa concedió una entrevista al periodista alemán Peter Seewald, la cual se publicó con el título “Luz del mundo”. “L’Osservatore Romano” adelantó unos pasajes de ese libro, y entre ellos estaba el texto que ha causado tanto revuelo.
Sobre el SIDA y el condón, Benedicto XVI contestó: “Concentrarse sólo en el preservativo quiere decir banalizar la sexualidad (…). Puede haber casos justificados singulares, por ejemplo, cuando una prostituta utiliza un preservativo, y éste puede ser el primer paso hacia una moralización, un primer acto de responsabilidad para desarrollar de nuevo la conciencia sobre el hecho de que no todo está permitido y de que no se puede hacer todo lo que se quiere. Sin embargo, este no es el verdadero modo para vencer la infección del VIH. Es verdaderamente necesaria una humanización de la sexualidad”
La confusión, por parte de los lectores, puede provenir de no tener claro cuáles son los “actos anticonceptivos”. Estas acciones son las que cometen marido y mujer, cuando deciden impedir la fecundidad por el modo que sea: con un condón o interrumpiendo el acto sexual. En otras palabras, las acciones anticonceptivas sólo las pueden cometer los esposos, porque sólo el matrimonio es el ámbito para estar abiertos a la vida.
En cambio, los actos sexuales fuera del matrimonio no tienen que estar abiertos a la vida, porque no son actos esponsales. Por ejemplo, es absurdo prohibirle a un violador que use un preservativo, aduciendo que debe estar abierto a la vida; y es lo mismo en el caso de una prostituta (¿acaso el adultero la contrata para tener hijos con ella?).
Entonces, el condón en sí mismo no define la anticoncepción, sino que ésta es definida por la condición de los participantes (si son marido y mujer; o si son dos personas no casadas). Por eso, tolerar el uso del profiláctico en la relación fuera del matrimonio no significa aceptar la anticoncepción, porque entre los no casados no hay contexto moral para engendrar un hijo.
El Papa pone dos matices. El primero es que en el caso de las pandemias, aunque el uso del condón podría evitar contagios, en la práctica promover su uso conlleva la expansión de la epidemia, porque se genera un uso irresponsable de la sexualidad. Por eso, insiste en que el remedio es humanizar la sexualidad.
El segundo matiz consiste en que, en el caso de los que no son marido y mujer, el uso del condón para evitar contagios puede ser un primer paso para humanizar la sexualidad, en el sentido de que puede servir para reconocer que no todo está permitido (que sean conscientes de que con su acción pueden contagiar a otros de una enfermedad). Entonces, aunque se tolere el uso del preservativo en los actos sexuales fuera del matrimonio, estas acciones nunca están aprobadas.
A modo de comparación, que leí en estos días: si uno me propone entre matar con una pistola o con una bomba atómica, mi respuesta es no matar. Pero es “preferible” matar con una pistola, pues produce menos víctimas. Eso no quiere decir que yo “apoye” el asesinato o el uso de las pistolas. En cambio, lo que sostengo es que hay que respetar la vida.


Para saber más, visita los siguientes enlaces:
- La nota de prensa sobre este tema, del vocero vaticano P. Federico Lombardi.
- Crónica de un "escándalo" anunciado, del analista Diego Contreras.
- "La verdad sobre el preservativo", del teólogo Martin Rhonheimer (en inglés) (en español: bajar con el scroll hasta encontrarlo).
- El Papa, los medios y el condón, del P. Jorge E. Mújica.

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domingo, 21 de noviembre de 2010

Entre el diálogo y la blasfemia


Asia Bibi, cristiana condenada a muerte en Paquistán por una supuesta blasfemia contra Mahoma. Benedicto XVI y organizaciones civiles están pidiendo su indulto.


Luis-Fernando Valdés

Hoy comentamos dos noticias contrastantes. Por una parte, un logro: la comisión vaticana para el diálogo con los no cristianos consiguió un acercamiento con las autoridades islámicas; pero por otra, recientemente en Irak un grupo radical secuestró y asesinó a más de 50 cristianos reunidos en una iglesia (31.X.2010), y en Paquistán, una cristiana fue condenada a la horca, por haber supuestamente blasfemado contra Mahoma (11.XI.2010).
Estos atentados parecerían confirmar la tesis de que las religiones, lejos de traer armonía, dividen a la gente; además, estos hechos opacan los esfuerzos de diálogo. Por eso, para muchos, a nombre de la tolerancia, lo mejor sería que las religiones no tuvieran un rol importante en la vida social o política. ¿Qué se puede responder?
La respuesta es firme, aunque su aplicación sea lenta. Con firmeza debemos decir que la religiosidad es parte integrante de cada ser humano, y que es importante para su realización y para su motivación. Las enseñanzas de las grandes religiones llevan a la comprensión y al diálogo, y son un poderoso incentivo para afirmar la dignidad humana.
Precisamente, en esta línea se llevó a cabo el séptimo coloquio entre el Centro para el Diálogo Interreligioso de la Organización para la Cultura y las Relaciones Islámicas de Teherán (Irán) y el Pontificio Consejo para el Diálogo (Vaticano).
Al final del encuentro, los participantes firmaron un lista de acuerdos. Ambas partes sostuvieron que “los creyentes y comunidades religiosas, sobre la base de su fe en Dios, tienen un papel específico que desempeñar en la sociedad, en un plano de igualdad con los otros ciudadanos”. ¿No es estupendo que católicos y musulmanes afirmen esta igualdad?
Además, pusieron sobre la mesa los puntos comunes a las dos religiones, como “los valores morales, la justicia y la paz y proteger la familia, el medio ambiente y los recursos naturales”. Y ambas partes, afirmaron que “la libertad religiosa, como derecho inherente a la dignidad humana, debe ser siempre respetada por los individuos, los agentes sociales y el Estado”.
Sin embargo, también hoy día las religiones necesitan una purificación, que les permita garantizar la sana convivencia entre quienes confiesan diferentes creencias. El elemento que hace posible la interacción entre las diversas creencias es la libertad religiosa.
Nada debe obstaculizar esta libertad de las conciencias para seguir sus propias convicciones religiosas, puesto que “la verdad no se impone de otra manera que por la fuerza de la misma verdad” (Conc. Vat. II, “Dignitatis Humanae”, n. 1). Además, la dignidad de la persona exige para ningún hombre no sea coaccionado en el campo religioso, y que ni la  sociedad ni el Estado obligue a nadie a actuar contra su conciencia, ni impedirle actuar conforme a ella.
No nos sorprenda que estos deseos de diálogo y de libertad religiosa se vean empañados, los próximos años, por atropellos a la conciencia de particulares, “a nombre de Dios”. Es necesario que pase tiempo para que llegue a los practicantes de las diversas confesiones una cultura del respeto, y así sea posible una convivencia sin fanatismos, pero lo lograremos.
Aunque es doloroso que las comunidades cristianas en Irak sea agredidas por extremistas armados, y es muy penoso que la cristiana paquistaní Asia Bibi sea condenada a muerte por un chisme, eso no impide reconocer que las religiones bien llevadas comparten el deseo de paz y de amor al prójimo, y esto será siempre un factor de progreso social.
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domingo, 14 de noviembre de 2010

¿Intolerancia pontificia o manipulación mediática?


Luis-Fernando Valdés

Hace justo una semana, Benedicto XVI realizó un breve pero significativo viaje a España. El Pontífice “habló” sobre el laicismo.  Según la prensa española “arremetió” contra él; pero en los videos y los textos de sus homilías no aparece ese verbo. ¿Error de imprenta o punta de iceberg?
Los ecos de la gira papal por Santiago de Compostela y Barcelona han continuado durante los días siguientes del retorno del Papa a Roma. Y, curiosamente, un tema recurrente ha sido si el Santo Padre condenó o no, si atacó o no, al laicismo del Estado español.
Fragmento de la página web "El País",
con el titular tendencioso : "carga contra".

La polémica inició el primer día del viaje, cuando en la portada de la página web de “El País” (España), se publicó : “El Papa carga contra la pérdida de la fe y el aborto en su primera homilía”. Al día siguiente, otro rotativo español, “El Mundo”, tituló así la noticia: “El Papa carga en Santiago su 'peregrinaje'  contra el laicismo en España”. Ese mismo día, de nuevo “El País” encabezó así la ceremonia pontificia en la Sagrada Familia (el templo diseñado por Gaudí): “El Papa pide proteger el matrimonio tradicional y carga contra el aborto”.
Cualquier lector que sólo dé una mirada a los titulares, se quedará con la idea de que el Papa Ratzinger “cargó contra” el laicismo y el aborto (trofeo de conquista de los laicistas), cuando en realidad no sucedió así.

Benedicto XVI en la conferencia de prensa
a bordo del avión, rumbo a España.
Otro ejemplo: en la conferencia de prensa durante el vuelo hacia Santiago de Compostela, le preguntaron al Papa si, cuando hace pocas semanas instituyó un nuevo Dicasterio, dedicado a la nueva Evangelización, estaba pensando en España.  Su respuesta fue interpretada por algunos como una declaración contra el Premier español, Zapatero. Veamos el texto original, y en él no aparecen ni “arremetimientos” ni “cargas contra” nadie.
Ésta fue la respuesta de Benedicto XVI: “Es verdad que en España ha nacido una laicidad, un anticlericalismo, un secularismo fuerte y agresivo como lo vimos precisamente en los años treinta, y esta disputa, más aún, este enfrentamiento entre fe y modernidad, ambos muy vivaces, se realiza hoy nuevamente en España: por eso, para el futuro de la fe y del encuentro –¡no el desencuentro!, sino encuentro– entre fe y laicidad, tiene un foco central también en la cultura española”.
Hoy día los lectores y espectadores de noticieros tenemos muchas posibilidades de enterarnos en tiempo real de los discursos del Papa (o de cualquier personaje público). Los discursos y homilías que Benedicto XVI pronunció en la península ibérica aparecieron casi en tiempo real en la página del Vaticano y en youtube.com .
Por esta facilidad de acceder por uno mismo a la información, el papel de los consumidores de noticias debería ser más activo y más crítico. Sin embargo, bastantes lectores “se quedan” sólo con lo que les dan los encabezados de las noticias. ¿La velocidad de la vida cotidiana ha hecho que perdamos capacidad para amar la verdad?
Además, esta actitud de “interpretar” de manera negativa las homilías del Papa, por parte de los periódicos arriba mencionados, es la punta de un gran iceberg. Nos muestra que en no pocas ocasiones las “noticias” son publicadas a través de un filtro ideológico, aunque los medios busquen la imparcialidad.
Y esto exige una nueva actitud del público. Ya no se puede buscar información religiosa de manera pasiva (“lo que me cuenten”). Ahora cada uno debe aprovechar la gran herramienta que es Internet, para corroborar, o bien para matizar las noticias sobre religión que uno va recibiendo cada día.

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domingo, 7 de noviembre de 2010

Dios, ¿enemigo del hombre?

Luis-Fernando Valdés

Benedicto XVI hace su decimoctavo viaje apostólico. De nuevo a la boca del lobo. Ahora visita España, que bajo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, ha dado un giro laicista. Ahora Dios ha quedado fuera de la vida pública del país, que antes fuera un bastión católico. ¿Tendrá algo que decir el Papa ante esta realidad?

El gran tema de este viaje es la raíz cristiana de Europa. Como es sabido el Parlamento propuso una Constitución Europea (12.I.2005), en la que se omitía el origen cristiano de ese continente. Aunque el proyecto fracasó, porque no todas las naciones de la Comunidad europea la aceptaron, sí quedó presente el laicismo imperante, que rechaza las raíces cristianas del Viejo Mundo.
Ayer sábado (6 de noviembre), Benedicto XVI realizó una visita relámpago a Santiago de Compostela, con motivo del Año Santo compostelano. La fecha y el lugar son muy significativas del mensaje papal: ahí mismo, hace justo 18 años, Juan Pablo II pronunció su famosa frase “Europa, sé tu misma”, para reafirmar el origen cristiano de Europa. Ahora, el Papa Ratzinger, en la homilía en la explanada de la Plaza del Obradoiro, manifestó con fuerza que “Europa ha de abrirse a Dios, salir a su encuentro sin miedo”.


La clave del laicismo no está en la “aconfesionalidad” del Estado, como argumentan los políticos de la izquierda de española. A nombre de esta “neutralidad”, se ha expulsado a Dios de la vida civil y académica. Más bien, el meollo del laicismo consiste en concebir a Dios como adversario del ser humano, al que tendría sometido.
Refiriéndose a esta situación, el Santo Padre explicó que “es una tragedia que en Europa, sobre todo en el siglo XIX, se afirmase y divulgase la convicción de que Dios es el antagonista del hombre y el enemigo de su libertad”, porque, en realidad, “Dios es el origen de nuestro ser y cimiento y cúspide de nuestra libertad; no su oponente”. Entonces, “¿cómo es posible que se haya hecho silencio público sobre la realidad primera y esencial de la vida humana?”, preguntó.
Con gran audacia, el Papa pidió revertir esta tendencia laicista: el Viejo Continente “ha de trabajar con su gracia (de Dios) por aquella dignidad del hombre que habían descubierto las mejores tradiciones: además de la bíblica, fundamental en este orden, también las de época clásica, medieval y moderna, de las que nacieron las grandes creaciones filosóficas y literarias, culturales y sociales de Europa”.
El laicismo no es una mera cuestión de preferencias políticas. Arrojar a Dios de la vida pública tiene consecuencias negativas, porque entonces el fuerte somete al débil. Por eso, el Romano Pontífice quiso advertir a Europa sobre el peligro de vivir a espaldas de Dios.
“Dejadme que proclame desde aquí la gloria del hombre, que advierta de las amenazas a su dignidad por el expolio de sus valores y riquezas originarios, por la marginación o la muerte infligidas a los más débiles y pobres”. Y advirtió que “no se puede dar culto a Dios sin velar por el hombre su hijo y no se sirve al hombre sin preguntarse por quién es su Padre y responderle a la pregunta por él”.
Al defender las raíces cristianas de Europa, el Papa no sólo hace justicia a los hechos históricos, sino que ante todo, está defendiendo la dignidad de cada hombre. La experiencia de los régimenes ateos (el nacismo, del comunismo ruso y del comunismo chino) son una muestra clara de que sin referencia a Dios, el hombre aplasta al hombre. Por eso, Benedicto XVI es –hoy por hoy– el mejor defensor del hombre.

Correo: lfvaldes@gmail.com
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Dios, ¿enemigo del hombre?

Luis-Fernando Valdés

Benedicto XVI hace su decimoctavo viaje apostólico. De nuevo a la boca del lobo. Ahora visita España, que bajo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, ha dado un giro laicista. Ahora Dios ha quedado fuera de la vida pública del país, que antes fuera un bastión católico. ¿Tendrá algo que decir el Papa ante esta realidad?
El Santo Padre saluda a los Príncipes de Asturias, 
durante la Santa Misa en Santiago de Compostela.

El gran tema de este viaje es la raíz cristiana de Europa. Como es sabido el Parlamento propuso una Constitución Europea (12.I.2005), en la que se omitía el origen cristiano de ese continente. Aunque el proyecto fracasó, porque no todas las naciones de la Comunidad europea la aceptaron, sí quedó presente el laicismo imperante, que rechaza las raíces cristianas del Viejo Mundo.
Ayer sábado (6 de noviembre), Benedicto XVI realizó una visita relámpago a Santiago de Compostela, con motivo del Año Santo compostelano. La fecha y el lugar son muy significativas del mensaje papal: ahí mismo, hace justo 18 años, Juan Pablo II pronunció su famosa frase “Europa, sé tu misma”, para reafirmar el origen cristiano de Europa. Ahora, el Papa Ratzinger, en la homilía en la explanada de la Plaza del Obradoiro, manifestó con fuerza que “Europa ha de abrirse a Dios, salir a su encuentro sin miedo”.
Ironías de la vida. En esta sala de los Museos Capitolinos de Roma, teniendo como fondo la estatua de un Papa, se aprobó el proyecto de Constitución Europea, la cual omite cualquier referencia a sus raíces cristianas.

La clave del laicismo no está en la “aconfesionalidad” del Estado, como argumentan los políticos de la izquierda de española. A nombre de esta “neutralidad”, se ha expulsado a Dios de la vida civil y académica. Más bien, el meollo del laicismo consiste en concebir a Dios como adversario del ser humano, al que tendría sometido.
Refiriéndose a esta situación, el Santo Padre explicó que “es una tragedia que en Europa, sobre todo en el siglo XIX, se afirmase y divulgase la convicción de que Dios es el antagonista del hombre y el enemigo de su libertad”, porque, en realidad, “Dios es el origen de nuestro ser y cimiento y cúspide de nuestra libertad; no su oponente”. Entonces, “¿cómo es posible que se haya hecho silencio público sobre la realidad primera y esencial de la vida humana?”, preguntó.
Con gran audacia, el Papa pidió revertir esta tendencia laicista: el Viejo Continente “ha de trabajar con su gracia (de Dios) por aquella dignidad del hombre que habían descubierto las mejores tradiciones: además de la bíblica, fundamental en este orden, también las de época clásica, medieval y moderna, de las que nacieron las grandes creaciones filosóficas y literarias, culturales y sociales de Europa”.
El laicismo no es una mera cuestión de preferencias políticas. Arrojar a Dios de la vida pública tiene consecuencias negativas, porque entonces el fuerte somete al débil. Por eso, el Romano Pontífice quiso advertir a Europa sobre el peligro de vivir a espaldas de Dios.
“Dejadme que proclame desde aquí la gloria del hombre, que advierta de las amenazas a su dignidad por el expolio de sus valores y riquezas originarios, por la marginación o la muerte infligidas a los más débiles y pobres”. Y advirtió que “no se puede dar culto a Dios sin velar por el hombre su hijo y no se sirve al hombre sin preguntarse por quién es su Padre y responderle a la pregunta por él”.
Al defender las raíces cristianas de Europa, el Papa no sólo hace justicia a los hechos históricos, sino que ante todo, está defendiendo la dignidad de cada hombre. La experiencia de los régimenes ateos (el nacismo, del comunismo ruso y del comunismo chino) son una muestra clara de que sin referencia a Dios, el hombre aplasta al hombre. Por eso, Benedicto XVI es –hoy por hoy– el mejor defensor del hombre.

Correo: lfvaldes@gmail.com
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Video sobre esta homilía de Benedicto XVI: