domingo, 25 de julio de 2010

“Narco lección”

Luis-Fernando Valdés

Recientemente, la Ciudad de Torreón atrajo la atención de los medios informativos de América y Europa. El motivo fue la triste noticia de la masacre de 18 personas (más 17 heridos), durante una reunión (19.VII.2010). Como para no creerlo, este atentado ya se había anunciado por Internet, dos semanas antes. ¿Por qué en una fiesta? ¿Por qué a los jóvenes?
La causas de esta durísima crisis nacional son variadas y complejas, de modo que en el espacio de la columna de hoy no los podemos agotar. Sin embargo, sí podemos hacer una serie de reflexiones a propósito de estos muchachos asesinados.
Sin poder dejar de lado la ola de sangre, de crueldad, de desintegración familiar, vale la pena centrarnos un momento en la cultura que el narcotráfico ya ha introducido en nuestro País. No me refiero sólo a los “narco-corridos”, sino al horizonte que se ha creado y al que ya aspiran miles de jóvenes, que afirman: “de grande quiero ser sicario”.
Los mexicanos por cultura somos personas que se saben entregar a ideales. Y esa entrega tiene generalmente un cariz “vocacional” (“nací para esto”), y no pocas veces raya en una religiosidad (aunque no se refiera a un Ser sobrenatural). De modo que cuando un joven mexicano escoge un ideal que seguir, seguramente lo verá como la misión por la cual vivir y a la cual ser fiel.
Cuando estos ideales son espirituales o altruistas, no hay mayor problema (salvo algunas exageraciones propias de la juventud). Entonces los jóvenes ponen toda su iniciativa, su tiempo y su energía en ese ideal: misiones religiosas, proselitismo político, voluntariado y el ejército. Pero, ¿qué pasa con ese gran potencial, cuando se elige como ideal el narcotráfico?
Éste es el gran problema que hoy quisiera denunciar: México está perdiendo el corazón de miles de jóvenes, y toda la iniciativa y la energía que ellos tienen se está convirtiendo en la herramienta de bandas armadas.
Ahora mismo, la crueldad ya no es el único tema preocupante, sino también lo es constatar la gran capacidad de organización, de estrategia, de iniciativas financieras y paramilitares. Es decir, hay una gran iniciativa y mucha inteligencia detrás de esta guerra. Y esa iniciativa e inteligencia de tantos jóvenes son lo que el narco le ha robado a nuestro País.
Qué pena que tantas personas no hayan tenido la oportunidad de emplear sus grandes capacidades para hacer el bien, para levantar su comunidades, para sacar adelante a nuestra Patria. No  es suficiente denunciar que la pobreza, la injusticia, la desigualdad de oportunidades, el difícil acceso a la educación son algunas de las causas, porque el problema sigue ahí: esos jóvenes ha encontrado en la asociación con las bandas de traficantes el modo de crecer y servir a un ideal.
La cultura del narco ha venido a llenar un triste hueco: el de los ideales por los cuales entregar la vida. Qué pena que la Fe y la Patria ya no sean el horizonte para esos jóvenes. La pérdida de credibilidad en no pocos de los que detentan los ideales religiosos, políticos y cívicos subyace en este problema.
Ésta es una amarga lección que nos da el narcotráfico: si a los jóvenes no se les presentan ideales verdaderos (religiosos, políticos, sociales…), si no hay quienes encarnen de verdad esas altas metas (clérigos, políticos, empresarios, periodistas…), si no se ofrece a los muchachos las condiciones (económicas, educativas, sanitarias…) para conseguirlos, entonces el narco seguirá fagocitando a la juventud mexicana. La tarea pues está clara… vayamos por ella.
Correo: lfvaldes@gmail.com
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domingo, 18 de julio de 2010

Pederastas en la mira

Luis-Fernando Valdés

La Santa Sede publicó recientemente (15.VII.2010) la nueva normativa judicial sobre los llamados “delitos más graves”, entre los cuales están la pederastia y la ordenación de mujeres. Inmediatamente Erin Saiz Hanna, directora ejecutiva de la Conferencia para la Ordenación de mujeres protestó: no son equiparables una el abuso de menores con la promoción sacerdotal de la mujer. Pero ¿el Vaticano realmente los equipara?
La Santa Sede está tomando medidas canónicas para procesar con mayor rapidez a los sacerdotes acusados de abusar de menores. Pero estos nuevos procesos se enmarcan en la legislación canónica, que si alguno no la conoce bien, podría pensar se da esa equiparación.
En este documento se habla también de otra serie de delitos, los llamados “contra la fe”, y entre ellos está el intentar conferir el sacerdocio a una mujer. Es decir, este delito está en otro capítulo distinto a la pederastia.
Veamos un poco de historia, para comprender la importancia del nuevo texto. En 1988, Juan Pablo II estableció que es competencia de la Congregación para la Doctrina de la Fe juzgar los “delitos contra la fe” y los “delitos más graves” cometidos contra la moral o en la celebración de los sacramentos (Const. Apost. “Pastor Bonus”, 28.VI.1988, art. 52).
El 30 de abril de 2001, Juan Pablo II publicó el motu proprio “Sacramentorum sanctitatis tutela” en el que se tipifican esos dos tipos de delitos. En él se confirma una Instrucción de 1922, en la que ya se calificaba de delito muy grave el abuso de un menor por parte de un clérigo. Pero los procedimientos previstos resultaron ser muy lentos, como se mostró en la reciente crisis de Estados Unidos y de Irlanda.
Para resolver esta situación, Benedicto XVI acaba de aprobar las Normas “De gravioribus delictis”, fechadas el 21 de mayo pasado, pero promulgado hace a penas unos días. Este documento solamente modifica los procedimientos a seguir en el caso de que un clérigo comenta un delito de esta especie; todo lo demás se conserva igual.
Las novedades de este documento muestran la solicitud del Vaticano para no retrasar la justicia, y el deseo de proteger más todavía a los menores. Estos cambios prevén que los procedimientos sean más rápidos, e incluyen la posibilidad de no seguir “el camino procesal judicial”, sino proceder “por decreto extrajudicial”, es decir, presentar directamente al Santo Padre los casos más graves en vista de la dimisión del estado clerical al culpable, sin realizar todo el trámite judicial.
También es importante resaltar que ahora la prescripción de estos delitos pasa de diez a veinte años (que se cuentan a partir de que la víctima cumple 18 años), quedando siempre la posibilidad de ampliar ese periodo. También, a favor de las víctimas, se han equiparado a los menores las personas con uso de razón limitado (aunque sean mayores de 18 años).
Y además se ha tipificado como uno de los “delitos más graves” la pornografía infantil, que se define como “la adquisición, posesión o divulgación” por parte de un miembro del clero “en cualquier modo y con cualquier medio, de imágenes pornográficas que tengan como objeto menores de 14 años”.
Entonces, ésta es una noticia para celebrar, porque muestra que la Iglesia no está dispuesta a encubrir más a los que cometan estos delitos. Es una señal de una rápida y profunda respuesta del Vaticano, que busca que evitar que haya más víctimas. Y sobre el sacerdocio femenino, seguramente Saiz Hanna fue entrevistada sin que hubiera podido estudiar el documento.
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domingo, 11 de julio de 2010

Lo que “Alex” no se llevo

Luis-Fernando Valdés

Seguimos viendo en los noticieros las secuelas del huracán “Alex”, que ha dejado un rastro de desastre. En Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, ciudades grandes y pequeñas se inundaron, varias personas perdieron la vida, carreteras y puentes destruidos, miles de millones de pesos en pérdidas de infraestructura. ¿Qué ha quedado en pie?
 Puente del ferrocarril de Sabinas, Coahuila, después de las lluvias del 5 de julio.

Me considero “ciudadano del mundo” pues he vivido en seis ciudades de tres países, y de todas ellas me he considerado “oriundo”. Nací en Sabinas, Coahuila, lugar en el que viví mis primeros años, y donde tengo sólidas raíces de varias generaciones.
Al hablar por teléfono con mis familiares y amigos, y al contemplar las fotos de la inundación de mi ciudad natal, me llevé una doble impresión. Mientras que las imágenes me mostraban la inundación de lugares tan entrañables para mí, como la Plaza principal y la Iglesia de Guadalupe, por contraste, las conversaciones me conmovieron, por estar llenas de fe y de serenidad.
Entonces me di cuenta que “Alex” destruyó lo que se había construido a lo largo de 130 años, pero no se pudo llevar el espíritu y la esperanza de mi gente. Y esta actitud espiritual ha sido una experiencia constante no sólo en estos Estados del norte ahora afectados, sino también, en fechas recientes, en las tragedias del desbordamiento del río Grijalva en Tabasco, en las inundaciones del Estado de México y de la Capital, y en la marejada que azotó Baja California Sur.
Las maneras de afrontar las dificultades varían de persona a persona y, ante eventos de esta naturaleza, hay quienes reaccionan con optimismo, y no faltan –sinceramente los entiendo– quienes lo hacen con abatimiento. Sin embargo, me parece destacable que hay un claro trasfondo espiritual en la mayoría.
Y ese modo de ver la vida y de afrontar las grandes dificultades se llama, en cristiano, “esperanza”, la cual se ha manifestado en la profunda convicción de que Dios cuidó de los damnificados, porque aunque perdieron sus casas y enseres, conservaron sus vidas y sus familias.
Esta misma visión espiritual es la que noté, cuando alguno me comentó que, al ver la ciudad inundada, le vino a la mente el pensamiento de “¿qué querrá Dios de nosotros?”, y se contestó a sí mismo, “seguramente, que me de cuenta de que lo material no es lo único”.
Una vez más, volví a notar que durante las tragedias naturales, la mayoría de la gente de nuestra Patria pide primero una oración, convencidos de que luego ya vendrá la necesaria ayuda material. Aunque no todos los mexicanos profesamos el mismo credo, el “humus cristiano” está en la base de nuestra visión, y es la fuente de nuestra solidaridad.
Siguen momentos difíciles, pues se requieren arduas labores de limpieza y de reconstrucción. Y entonces vienen bien las palabras de Benedicto XVI:  hay esperanza en todo esfuerzo humano por lograr un mundo mejor, “pero el esfuerzo cotidiano por continuar nuestra vida y por el futuro de todos nos cansa o se convierte en fanatismo, si no está iluminado por la luz de aquella esperanza más grande, que no puede ser destruida ni siquiera por frustraciones en lo pequeño, ni por el fracaso en los acontecimientos de importancia histórica”. Y esta “esperanza más grande”, religiosa, es lo que “Alex” no nos podrá arrebatar.
Quisiera con estas líneas dar un testimonio de la esperanza espiritual de mi paisanos, y expresarles un signo de la solidaridad de parte de todos los que hemos sido testigos a distancia de estos acontecimientos.
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domingo, 4 de julio de 2010

Matrimonio gay: ¿modernidad legislativa?

Luis-Fernando Valdés

En estos días la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) discutirá el proyecto de sentencia sobre la constitucionalidad del matrimonio homosexual. El borrador del Ministro Sergio Valls habla de aprobar este tipo de uniones, de modo que sería una ley válida para toda la República. Con esta nueva legislación, ¿se pondrá México a la vanguardia en derechos humanos?

En diciembre de 2009, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) aprobó los matrimonios homosexuales, dando un paso más adelante de la ley de sociedades de convivencia, que regula la unión de personas del mismo sexo. La Procuraduría General de la República promovió una querella de inconstitucionalidad ante la SCJN, y ésta pronto dictará una sentencia.
 El Ministro de la Suprema Corte Sergio Valls

El texto del Ministro Valls afirma que la Constitución no limita el concepto de matrimonio a la unión entre un hombre y una mujer, y que la Carta Magna no alude a un modelo de familia ideal. Según este Magistrado, la diversidad sexual no sería “un elemento definitorio de la institución matrimonial, sino más bien el resultado de la concepción social que en un momento histórico dado existía, más no el núcleo esencial del matrimonio”. 

De manera que la redefinición del matrimonio hecha por la ALDF, que “pasa de la unión entre un hombre y una mujer” a “la unión entre dos personas” (sin importar su sexo), según Valls, “no afecta o trastoca dicha institución en cuanto a su núcleo esencial o su naturaleza” (www.milenio.com del 30.VI.2010).

 Una reunión del Alto Tribunal de Estrasburgo

Curiosamente, en Europa esta misma situación se ha manejado de una manera totalmente distinta. Hace apenas una semana (25.VI.2010) el Alto Tribunal de Estrasburgo (con jurisdicción para toda la Unión Europea) falló en contra del matrimonio homosexual. 

En respuesta a una pareja homosexual que acusó al Estado austriaco de haber violado el artículo 12 de la Convención Europea de Derechos Humanos de 1950, cuando les negó casarlos en septiembre de 2002, Estrasburgo afirmó que esa Convención “no obliga a ningún Estado a ampliar el derecho al matrimonio a las parejas homosexuales”, y dictaminó por unanimidad que el mencionado artículo, no establece la obligación del Estado austriaco de “abrir el acceso” a ese derecho a una pareja homosexual. 

Esta Corte consideró que el reconocimiento del matrimonio homosexual pertenece al ámbito de la soberanía de cada Estado europeo y que al día de hoy no existe obligación por parte de esos estados a admitirlo, porque desde 1950, “el matrimonio era claramente entendido como la unión entre un hombre y una mujer”.

En cambio, la discusión mexicana ha entrado en el terreno de la retórica. Uno de los argumentos más difundidos en los medios, a favor de la legalización de los matrimonios homosexuales, es superar el “atraso legislativo” mexicano, aunque el Tribunal supremo europeo fundamenta su posición en lo establecido hace 60 años. 

El núcleo de la cuestión no radica en las épocas, sino en la naturaleza misma del matrimonio. El único argumento posible para poder intentar cambiar la noción del matrimonio es mera retórica, pues consiste en afirmar que esta institución es el resultado de cada época histórica, dejando de lado su esencia: la unión de un hombre y una mujer.
Cambian las épocas pero el hombre es el mismo; podrán cambiar los platillos pero el hombre siempre comerá; podrán cambiar las ciudades, pero el hombre siempre necesitará de los demás; podrán cambiar los roles de la mujer y del varón, pero el matrimonio siempre será entre una mujer y un hombre.

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domingo, 27 de junio de 2010

¿Quedan santos todavía?


Luis-Fernando Valdés

El santoral pertenece a nuestra cultura. Ya sea por devoción, ya sea por costumbre, nos referimos a los santos y les pedimos milagros. Pero quizá pocos son los que saben quiénes son y qué hacen los santos.
Los santos de la Iglesia Católica no son dioses ni seres mitológicos. Son seres humanos que recibieron el bautismo, y fueron ejemplares en el seguimiento espiritual de Jesús, de modo que lograron que sus propias vidas se configuraran con la vida y las enseñanzas de Jesucristo, porque la santidad consiste en parecerse espiritualmente a Cristo.
Tan humanos como los demás, los santos lograron reflejar lo sobrenatural en su vida, pues cultivaron un perfil ético muy específico: vivieron del amor a Dios y al prójimo, tuvieron comprensión con todos, se preocuparon de las necesidades de los demás, y fueron austeros, limpios de corazón y, sobre todo, transmitieron alegría y paz a su alrededor.
Hoy me referiré a uno de ellos, cuya fiesta a penas celebramos ayer (26 de junio). Se trata de San Josemaría Escrivá de Balaguer (1902-1975), el Fundador del Opus Dei, canonizado por Juan Pablo II (6.X.2002). Este hombre de Dios ha sido “maestro de santos”.
El 2 de octubre de 1928, Josemaría Escrivá recibió una iluminación intelectual, mediante la cual “vio” que Dios le pedía ayudar a todo hombre y mujer a encontrar a Dios en la vida ordinaria. Así, este Fundador vino a “popularizar” la búsqueda de la santidad, trajo al ciudadano de a pie la posibilidad de vivir a fondo la santidad, a través de las actividades de la vida cotidiana.
Así lo predicó con claridad y realismo: “Dios os llama a servirle en y desde las tareas civiles, materiales, seculares de la vida humana: en un laboratorio, en el quirófano de un hospital, en el cuartel, en la cátedra universitaria, en la fábrica, en el taller, en el campo, en el hogar de familia y en todo el inmenso panorama del trabajo, Dios nos espera cada día”.
Primero, él vivió con gran alegría su vocación cristina, como “un enamorado de Dios”. Y, luego, mediante el influjo de su ejemplo y enseñanzas, un buen número de personas han podido configurar su existencia diaria con Cristo, y han fallecido con fama de santidad.
Entre los hijos espirituales del Fundador del Opus Dei, que están actualmente en proceso de canonización, ocupa un lugar especial su sucesor, Mons. Álvaro del Portillo (fallecido en 1994), que tuvo un papel importante en el Concilio Vaticano II.
Siguiendo el mensaje del Opus Dei se han santificado en las circunstancias más normales de la vida, como la familia. Así lo hizo el matrimonio de Tomás Alvira (+1992) y Paquita Domínguez (+1994); y también el médico guatemalteco, Ernesto Cofiño (+1991), padre de cinco hijos.
Entre ellos también hay profesionistas como Toni Zweifel, Ingeniero Industrial,  suizo (+1989); una joven estudiante española, Montserrat Graces, fallecida a los 18 años, en 1959; y Dora del Hoyo, empleada del hogar, que supo encontrar a Dios en las labores domésticas (+2004).
Así Josemaría Escrivá nos ilustra lo que es un santo: es aquel cristiano que ama a Dios con pasión y que enseña a los demás a vivir con amor verdadero a Dios y a quienes conviven con él.
Todavía hay santos, los de verdad, no los que el folclor popular inventa. En ocasiones, las veladoras y los “ex votos” nos ocultan el verdadero rostro de los hombres y mujeres de Dios, que en realidad han sido personas normales, quizá nuestros vecinos, que sin hacer nada espectacular, supieron encontrar el sentido divino –y humano– de su vida.
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domingo, 20 de junio de 2010

Emboscada al Bicentenario

Luis-Fernando Valdés

Semana sangrienta. Mientras nuestra atención estaba centrada en el Mundial de Fútbol, la narcoviolencia, en diversos puntos del País, rompió un triste récord: 300 muertos en 7 días. Entre esos sucesos, hubo uno que fue muy significativo: la emboscada tendida en Michoacán a un convoy de la Policía Federal Preventiva (PFP).
Lugar del atentado a agentes de la PFP, en Zitácuaro,Mich. Foto: MVT

El pasado lunes 14 de junio, una caravana de Policías Federales fue emboscada por un grupo armado, en una carretera del municipio de Zitácuaro, Mich. Perdieron la vida 10 miembros de la PFP y fueron heridos 15 de ellos.
Este episodio tiene una gran repercusión en la configuración de nuestra Nación, que lleva doscientos años tratando de consolidarse como Estado de Derecho. Esto significa que en nuestro territorio hay unas leyes que son válidas y obligatorias para todos, y las cuales establecen el modo de convivencia entre los ciudadanos.
Estas leyes no pueden ser emitidas por cualquiera, sino sólo por aquellos ciudadanos que han sido elegidos por mayoría para elaborar estas normas. Se trata de los Senadores y Diputados, estos últimos pueden ser locales (en cada Estado) y federales (para todo el País). Las leyes promulgadas por el Poder Legislativo son las únicas que rigen a nuestra Nación.
Pero, constatamos con preocupación cada vez mayor, que los grupos armados están imponiendo su propia ley en las diversas plazas que van ocupando. Cobran impuestos, regulan el comercio, tiene sus propios vigilantes del orden público, “imparten justicia” (o sea castigan a los que no cumplen sus “leyes”).
Este tipo de grupos han hecho que México sea –en la práctica– dos Estados: uno, el oficial, el del Bicentenario, el de los Tres Poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial; y, otro, el invisible, al que nadie le llama “mi patria”, en el que las leyes y las órdenes provienen de una cúpula de capos, y que son puestas en práctica por operadores y, cuando no se acatan, son castigadas por sicarios.
Esta situación “de facto” es un retroceso histórico. Leemos en los libros de historia patria que, a finales del s. XIX, había grupos de bandoleros que imponían su ley en las carreteras y despoblados. Quién no recuerda la famosa novela “Los Bandidos de Río Frío”, de Manuel Payno.
Pero, como es lógico, dos Estados no pueden convivir en un mismo territorio. No caben juntos dos poderes legislativos: el de las leyes promulgadas en el Diario Oficial y el de las normas impuestas por amenazas.
Por eso, esta guerra llevada a cabo en albor de la tercera centuria mexicana, está llena de significado. De su resultado depende si México se consolida como Nación soberana e independiente, o si retrocede a los cacicazgos del s. XIX.
Esta importante situación de fondo parece ser opacada por la montaña de cifras del parte de guerra diario. Daría la impresión de que sólo es enfocada la escalada de violencia. O bien por otra cortina de humo: el “maniqueísmo”, que divide la realidad en buenos y malos.
Así estos hechos sangrientos son narrados como una especie de serie policíaca, en la que hay héroes y los villanos. Pero el que cuente el episodio –la PGR o un “narco corrido”– establecerá quiénes son los buenos. Esto es preocupante, porque no es cuestión de apoyar bandos, sino de consolidar el Estado mexicano.
Junto con ese convoy de la PFP, fueron emboscados doscientos años de Historia. Esas mismas balas, que mataron a nuestros policías, hirieron profundamente también a nuestro Estado de Derecho.
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sábado, 12 de junio de 2010

Migrantes: ¿oro o plomo?


Adolescentes lloran la muerte de Sergio Adrián Hernández Huereca
en el Puente Internacional Paso del Norte, Ciudad Juárez. (Foto: AP)


Luis-Fernando Valdés


La crisis económica sigue empujando a muchos jóvenes a cruzar la frontera norte en búsqueda de oportunidades. Van por el oro de una ilusión de dólares. Pero, con frecuencia lo que encuentran es el plomo de la explotación… y también de las balas. Así fue el caso de Anastasio Hernández Rojas y Sergio Adrián Hernández, muertos a manos de agentes fronterizos. ¿Fueron homicidios o legítima defensa?
Anastasio tenía 32 años y llevaba ya 20 viviendo en el sur de California, era padre de cinco hijos, los cuales nacieron en territorio estadounidense, y se dedicaba a la limpieza de albercas y a la industria de la construcción.
El pasado viernes 28 de mayo, Hernández Rojas fue detenido por carecer de documentos migratorios. Varios agentes de la Patrulla Fronteriza lo golpearon y le aplicaron choques con pistolas eléctricas, en la garita internacional de San Ysidro-Tijuana. Como consecuencia de esta lesiones Anastasio murió tres días después.
Plomo y no oro fue lo que encontró Sergio Adrián Hernández Huereca, estudiante de 14 años, quien fue asesinado por un policía de la Border Patrol, bajo el llamado “puente negro” de Ciudad Juárez, Chihuahua.
Junto con otros jóvenes Sergio Adrián se había pasado al otro lado de la frontera, y fueron sorprendidos por los policías fronterizos. Los agentes persiguieron a los muchachos hasta territorio mexicano, y accionaron sus armas de fuego.
La muerte de ambos compatriotas fue captada en video. Por eso, los dos crímenes han sido objeto de debate en la opinión pública. Tanto las familias de los difuntos como el Gobierno mexicano, y también legisladores de ambos países (durante la 49ª reunión interparlamentaria) han condenado los hechos y han pedido justicia.
Sin embargo, la situación de fondo seguirá sin arreglo, aun cuando sentenciaran a los agresores. Hace falta que se reconsidere la figura de los migrantes. Es necesario reconocer que cada migrante –sin importar su nación y cultura de origen, ni su situación cultural o económica– es una persona, sujeto de dignidad y titular de derechos humanos, previos a cualquier legislación.
En la comprensión actual de los migrantes, parecería que un hombre o una mujer, por el hecho de salir de su patria para buscar un mejor futuro, ya hubiera perdido su dignidad y sus derechos, y pudiera ser maltratados, explotados o agredidos.
Pero ese mal concepto del migrante ha llegado a un nivel más bajo todavía, pues no pocos consideran al inmigrantes como un agresor, como una especie de invasor bárbaro. Y una vez etiquetado como “invasor”, el siguiente paso es casi automático: ahora es un “enemigo” al cual hay que rechazar o incluso eliminar. Y entonces se considera que atacar a un migrante es un derecho, similar a matar en legítima defensa.
Es un gran engaño presentar la agresión a un desarmado como legítima defensa. Por ahí también se puede disfrazar la discriminación con vestidos de justicia. La clave para entender la muerte en legítima defensa radica en la “proporción”: la violencia en el acto defensivo tiene como finalidad someter al agresor, y debe ser proporcionada a la violencia que éste presente. Así, a un hombre desarmado no se le puede abatir a balazos, pues puede ser sometido sin necesidad de quitarle la vida.
El sueño de oro de cruzar la frontera norteamericana seguirá convirtiéndose en plomo de persecución y de explotación, mientras no reconozcamos desde nuestra propia frontera la dignidad de los migrantes, y no exijamos que sean reconocidos sus derechos.
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domingo, 6 de junio de 2010

Chipre: entre el ecumenismo y el fanatismo

Benedicto XVI recibido en Chipre por el Patriarca Ortodoxo

Luis-Fernando Valdés

Benedicto XVI, a pesar de su frágil figura y su escasa salud, suele viajar al ojo del huracán. Ahora peregrinó a Chipre (4-6 junio), tierra de musulmanes y ortodoxos. En la víspera, el Presidente de la Conferencia Episcopal de Turquía fue asesinado por su chofer, que “tuvo una revelación divina” que le indicaba matarlo. Y a su llegada, un pancarta decía: “La Isla ortodoxa no le da la bienvenida al Papa”. ¿Qué busca el Santo Padre en un lugar minoritariamente cristiano?

Chipre es una isla de Mar Mediterráneo, cuyas dos terceras partes pertenecen a la República de Chipre, y el otro tercio fue ocupado por Turquía en 1974, dando lugar la República Turca del Norte de Chipre. La isla tiene una población de 1,103,790 habitantes, de los que a penas 25,000 son católicos (un 2.2 por ciento de la población).

El Papa Ratzinger busca siempre que sus viajes tengan un significado muy especial. En este contexto de minoría católica, el Santo Padre da una señal clara: el ecumenismo, y esta isla es el mejor icono de esta unidad entre cristianos. La Iglesia en Chipre, afirmó el Pontífice, se muestra “como un puente entre el Oriente y el Occidente”.

En una ceremonia ecuménica, nada más llegar a ese país, el Papa expreso su deseo de que “mediante un diálogo paciente y sincero”, se encuentre “la vía para volver a acercar (al Oriente y al Occidente), superando las controversias del pasado y mirando a un futuro mejor”.

En ese mensaje, dirigido tanto a católicos como a ortodoxos, luteranos, armenos y anglicanos, Benedicto XVI puso de manifiesto que sí es posible la unidad, porque ya hay una cierta comunión entre los cristianos de las diversas denominaciones. “Ésta es la comunión, real, aunque imperfecto, que ya ahora nos une, y que nos impulsa a superar nuestras divisiones y a luchar por restaurar aquella plena unión visible, que es querida por el Señor”.

Respecto a la convivencia entre las religiones, Benedicto XVI pronunció un discurso al Presidente de Chipre y al Cuerpo diplomático. Como este país es de cultura y lengua griega, el Papa se refirió ampliamente a los filósofos clásicos, que descubrieron que la felicidad consiste en actuar según la razón y en seguir todo lo que es verdadero, bueno y bello. Y desde ahí propuso una base humana que permita el respeto en las relaciones con los demás.

Luego salió al paso del prejuicio de que las religiones dividen a los hombres. Afirmó que “desde una perspectiva religiosa, somos miembros de una única familia humana creada por Dios, y estamos llamados a promover la unidad y a construir un mundo más justo y fraternos, fundado sobre valores durables”.

Chipre es un símbolo, porque es una encrucijada de cristianos de diversas confesiones y puente con los países de religión islámica. Es un “laboratorio” del diálogo ecuménico y de la convivencia interreligiosa. Es la oportunidad de oro para que la creencia y la adoración de un Ser supremo unan al mundo.

Necesitamos que México sea “otro Chipre”, porque nuestro País ya es ahora un nuevo puente entre culturas y religiones, pues ha quedado atrás la época de una única religión. El Bicentenario de la Independencia es la oportunidad soñada para que México sea un símbolo y un modelo de tolerancia y de diálogo entre las diversas confesiones. Las religiones –el hecho de admitir y adorar a un Ser divino–, es motivo grande para que los creyentes nos respetemos y nos sepamos y sintamos hermanos.

Correo: lfvaldes@gmail.com

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domingo, 30 de mayo de 2010

Genoma artificial: ¿creación sin Dios?

Luis-Fernando Valdés
El ser humano ya puede elaborar una bacteria con un genoma diseñado por computadora. Éste fue el resultado de la investigación de los laboratorios Craig Venter de Estados Unidos, publicado on-line el pasado 20 de mayo, en la revista “Express Science” (www.sciencemag.org). ¿El hombre ha creado por fin la vida? ¿es ya ahora el dueño de la vida?


Venter Craig, ante el Congreso de Estados Unidos / AP

El conocido pionero del genoma humano y exitoso empresario, Craig Venter, y un equipo de 24 investigadores que recrearon sintéticamente el genoma de una bacteria, la Mycoplasma mycoides, lo ensamblaron en una levadura y lo trasplantaron a otra bacteria, la Mycoplasma capricolum, donde reemplazó al ADN nativo, tomó el control de la célula y comenzó a fabricar un nuevo conjunto de proteínas y dirigir su replicación.
Como habíamos ya reseñado en esta columna, en 2007, el grupo de Venter había logró trasplantar cromosomas naturales de una especie microbiana a otra. Y al año siguiente, fabricaron un cromosoma artificial que reproducía genes de Mycoplasma genitalium y que permitían distinguir el material genético natural del artificial.
En realidad, Venter no ha creado la vida, sino que ha dado lugar una bacteria nueva, que es el producto de introducir el código genético de una bacteria A en la estructura de una bacteria B. En palabras de estos científicos: “Fuimos capaces de convertir una célula en otra simplemente cambiando su ‘sistema operativo’ ”.
Se trata de un logro muy importante. Venter afirma que se trata de un “nuevo paradigma” puesto que es “la primera vez que tenemos una célula totalmente controlada por un cromosoma sintético”. “Partimos de una célula viva, pero el cromosoma sintético la transforma totalmente en una nueva célula sintética”
Entonces se entiende bien lo acertado del comentario del diario oficial del Vaticano, “L’Osservatore Romano”: el genoma sintético de esa bacteria es “un muy buen motor, pero no es la vida”. Se trata de “un trabajo de ingeniería genética de alto nivel”, pero “en realidad la vida no ha sido creada”, sólo “se le ha sustituido uno de sus motores” (el genoma).

Jim Collins, Catedrático de bioingeniería de la Universidad de Boston
En la comunidad científica, el logro de Venter y su equipo ha sido recibido con satisfacción pero con reservas. En un artículo publicado por la revista científica “Nature”, Jim Collins, Profesor de bioingeniería de la Universidad de Boston y pionero de la biología sintética, afirmó que ese trabajo es “un avance importante en nuestra capacidad de rediseñar los organismos, pero no representa la realización de una nueva vida desde cero”.
Collins matizó el alcance del experimento: el microorganismo presentado por Venter “es sintético en el sentido que su ADN es sintetizado, no en que haya sido creada una nueva forma de vida”. Y concluyó: “francamente, los científicos no saben lo suficiente sobre biología para crear vida” (www.nature.com del 26.V.2010).
Ante esta estupenda noticia, es oportuno hacer un juicio centrado: no pretender que el hombre haya creado la vida (cientificismo), ni afirmar que la ciencia quiere desplazar a Dios (fideísmo). La ciencia no ha creado vida, pero dio un paso muy grande al sintetizar artificialmente el código de funcionamiento (el genoma) de una bacteria.
Lo sensato será esperar que, con el tiempo, este logro sirva para obtener vacunas y atender padecimientos hasta ahora incurables. Lejos de confrontar la ciencia con la fe, éste avance científico puede contribuir a delimitar bien los campos de la ciencia y los de la religión.
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domingo, 23 de mayo de 2010

Blindaje pontificio

Benedicto XVI saluda a los 200 mil fieles reunidos en la Plaza de San Pedro durante el "Pope Day"


Luis-Fernando Valdés

Aunque en nuestro País tuvo poco eco mediático, el domingo pasado (16 de junio), Benedicto XVI recibió un homenaje multitudinario, en la Plaza de San Pedro. Durante el tradicional rezo del Angelus, el Papa fue calurosamente aclamado por cerca de 200 mil personas, que celebraban el “Pope Day”. ¿Por qué tanta gente? ¿es popularidad o mero fanatismo? ¿hay algo más?

Unos días antes de esa acogida, el Papa había celebrado una Misa en Fátima (Portugal), con medio millón de asistentes, cien mil más que los que Juan Pablo II había reunido en ese mismo lugar, 10 años antes.

Ambos eventos, tiran al aire un mito que fue inventado casi desde el inicio del pontificado de Benedicto XVI: que éste iba a ser menos popular que el Papa Woytila. Es decir, que el auge Papado estaba ligado al carisma personal de Juan Pablo II, y que desaparecería cuando el Papa polaco falleciera.

Estos hechos no tendrían tanta relevancia, si en las semanas anteriores la figura del Papa no hubiera atravesado la dura crisis mediática, producida por el escándalo de abusos a menores por parte de unos cuantos sacerdotes. Este episodio, calificado por Benedicto XVI como la persecución más dura de la historia, debería haber bajado la popularidad del Obispo de Roma, y sucedió justo lo contrario.

Es importante buscar la causa de este fenómeno, y no dejarnos llevar por respuestas simplificadas o por prejuicios. Sería una respuesta muy simple decir que es por “fanatismo”, pues en semanas anteriores hemos publicado las muestras de apoyo de intelectuales europeos que se declaran agnósticos. Y el domingo pasado apoyaron al Papa también políticos no católicos. ¿Desde cuándo los no creyentes son fanáticos de la religión?

La figura del Papa es algo más que ser el jefe de una religión mundial. El mensaje bimilenario que sostiene y transmite íntegramente de una época a otra, coincide con lo más profundo de la aspiraciones humanas de felicidad, plenitud, concordia, solidaridad y paz.

Posiblemente, la fidelidad inquebrantable a ese mensaje con el que la gran mayoría se siente identificado, aunque no sea creyente, sea una de las causas de esta popularidad del Santo Padre. El mundo globalizado necesita un líder moral y lo ha encontrado en el Obispo de Roma, a pesar de las diferencias en las creencias religiosas de los diversos pueblos del planeta.

Además, creyentes o no, todos intuimos que “puede haber” algo más, de origen sobrenatural, que sea la explicación de este mundo; y saber que hay un hombre comprometido a fondo con esa causa, a todos nos llena de esperanza: si ese Dios cercano y misericordioso que Benedicto XVI predica existe, el mal de este mundo no tiene la última palabra.

Sin embargo, el fenómeno del papado no se explica sólo con categorías sociológicas. ¿Qué rey o emperador ha tenido una continuidad de 21 siglos? ¿Qué líder moral es reconocido por personas de lugares y culturas tan distintas: desde Roma hasta Pekín, pasando por New York, Johannesburg y Sydney?

Seguramente debe haber “algo más” que lo explique: no es descabellado pensar que las palabras de Jesucristo: “Tú eres Pedro y sobre esta Piedra edificaré mi Iglesia”, son las que otorgan al Pontífice Romano ese “blindaje” especial, que garantiza que el Papa seguirá ahí, y que siempre tendrá un sucesor. Esa misma protección sobrenatural es la que hará que, a pesar de sus malos miembros, la Iglesia continúe con su papel de valuarte de la vida, de la familia, de la cultura y de la paz.

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domingo, 16 de mayo de 2010

Las confesiones del Papa


Vincenzo Pint/Agence France-Presse — Getty Images

Durante la conferencia de prensa en pleno vuelo a Lisboa,
Benedicto XVI habló de la mayor persecución a la Iglesia.

Luis-Fernando Valdés

Benedicto XVI realizó en Portugal su 15º viaje pastoral fuera de Italia. Después de cada una de las visitas apostólicas de este Papa a los diversos países, la imagen del Pontífice ha quedado reforzada. Entre los nubarrones de la crisis mediática de la Iglesia, provocada por los escándalos de abusos por parte de sacerdotes, ahora “conquistó” a … los propios periodistas.

Este viaje apostólico (del 11 al 14 de mayo pasados) inició con la tradicional conferencia de prensa en el avión, camino hacia Lisboa. Le preguntaron al Papa por el “tercer secreto” de Fátima, y el Santo Padre dio una respuesta bastante inesperada, por lo fuerte de sus palabras, por lo profundo de la autocrítica por parte de la cabeza de la Iglesia.

Explicó que esa revelación privada ya se cumplió, pero que su mensaje de penitencia sigue siendo actual: “se habla, se ve la necesidad de una pasión de la Iglesia, que naturalmente se refleja en la persona del Papa, pero el Papa está por la Iglesia y, por tanto, son sufrimientos de la Iglesia los que se anuncian”.

Y explicó que estos sufrimientos tan fuertes son provocados por la Iglesia misma: “La novedad que podemos descubrir hoy en este mensaje reside en el hecho de que los ataques al Papa y a la Iglesia no sólo vienen de fuera, sino que los sufrimientos de la Iglesia proceden precisamente de dentro de la Iglesia, del pecado que hay en la Iglesia”.

A continuación, el Sucesor de Pedro dio un mensaje escalofriante: que estamos presenciando “la mayor persecución de la Iglesia”, la cual “no procede de los enemigos externos, sino que nace del pecado en la Iglesia y que la Iglesia, por tanto, tiene una profunda necesidad de volver a aprender la penitencia, de aceptar la purificación, de aprender, de una parte, el perdón, pero también la necesidad de la justicia”.

Ante esta claridad del Romano Pontífice, las reacciones no se hicieron esperar. Rachel Donadio, la corresponsal del “New York Times”, periódico que ha mostrado una especial agresividad en su cobertura de la crisis de los abusos en la Iglesia, reconoció que “Benedicto XVI emitió sus declaraciones más contundentes sobre la crisis de abuso sexual que barre a la Iglesia Católica” (www.nytimes.com del 12.V.2010).

Por su parte, el vaticanista del diario español “El País”, Miguel Mora, conocido por su poca simpatía hacia Juan Pablo II, escribió un sorprendente artículo, en el que alaba al actual Pontífice. Según Mora, “cuando el escándalo de la ocultación de la pederastia clerical ha generado la peor crisis de la Iglesia católica en décadas, Ratzinger ha dado lo mejor de sí mismo y ha liderado, con un coraje y una ferocidad de gladiador solitario, impropios en un hombre de 83 años” (“El gladiador solitario”, en www.elpais.es del 12.V.2010).


Benedicto XVI durante la oración de Vísperas, ante la imagen de la Virgen de Fátima

La sincera actitud del Papa Joseph Ratzinger de aceptar los problemas de la Iglesia, y de enfrentarlos con valentía, empieza a ser reconocida por algunos de los vaticanistas menos favorables al Obispo de Roma; pero desde mucho antes fue ya reconocida y admirada por la gente común y corriente. La prueba es que durante la Misa celebrada en la explanada del Santuario de Fátima el 13 de mayo, se reunieron 500 mil personas, mientras que justo 10 años antes, ahí mismo, Juan Pablo II fue acompañado por 400 mil.

Benedicto XVI no ha intentado maquillar la crisis de la Iglesia, sino que la ha denunciado con valentía. Por eso, este Papa en poco tiempo será reconocido por la fortaleza para enfrentar los problemas profundos de la Iglesia.

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domingo, 9 de mayo de 2010

Carlos Llano: "un gran servidor de sus amores"



Conocí a un hombre extraordinario, que dejó una profunda huella en mi vida. Dios lo premió llamándolo a su presencia, el pasado 5 de mayo. Se trata del inolvidable Dr. Carlos Llano Cifuentes, fundador del IPADE y de la Universidad Panamericana. Filósofo y empresario, supo inspirar a miles de personas a buscar el sentido profundo –humano y espiritual– de la vida académica y de la actividad económica.

El Dr. Llano destacó por su enorme producción literaria (decenas de libros y artículos de filosofía y de empresa), por sus grandes dotes de oratoria, pero es recordado por todos los que le conocimos por su gran corazón. Siempre tuvo una palabra, un detalle, para cada uno de los que lo tratamos.

Esta gran capacidad de querer a todos era el fruto de su vida espiritual. Miembro del Opus Dei desde 1948, hizo vida el ideal de San Josemaría Escrivá: buscar a Dios en la vida ordinaria. Ese intenso amor a Dios le llevó continuamente a hacer felices a los demás.


Es imposible presentar una semblanza de tan gran personaje en tan breve espacio. Son muchos los que convivieron con él, y bastantes son los relatos que cada uno podría testimoniar. En estos días he escuchado con emoción muchos recuerdos de Carlos Llano, pero hay uno que me gustaría compartir con los lectores, pues explica la razón de la grandeza del añorado Profesor.

Se trata de un mensaje del Dr. José Manuel Núñez Pliego, Rector del Campus México de la Universidad Panamericana, quien fue un alumno muy destacado de Carlos Llano, y que trabajó a su lado durante años. Por eso, seguramente Núñez Pliego es una de las personas que mejor ha sabido entender la figura del Dr. Llano.

El Dr. Núñez explica condensadamente que “él era un hombre apasionado; un buscador de la verdad; una persona preocupada por formar a otros. Tuvo a lo largo de su vida, la capacidad de entusiasmar a muchos con aquello que él amaba: la verdad, las personas, el Opus Dei, Dios”.

Luego, el Rector Núñez explica el núcleo de la gran personalidad de Carlos Llano: “No quería ser el centro, no buscaba el aprecio de los demás, no pensaba en sí mismo; estaba enfocado hacia aquello que amaba e invitaba a compartir, para él, él mismo era poca cosa, más grande era lo que amaba”.

La figura del Dr. Llano será cada vez más grande, pues pronto se irán conociendo más y más detalles de una existencia centrada en Dios y en ayudar a los demás. Su vida, en términos muy actuales, fue una vida lograda, plena.

Pero, esta plenitud contrasta con el modelo de éxito que se nos presenta la cultura contemporánea. Hoy se considera exitoso sólo al que consigue altas metas económicas, o académicas, al que es conocido en la opinión pública. Tanta veces, el éxito y el egoísmo van de la mano. Todo lo contrario ha sido el caso de Carlos Llano: el secreto de su victoria fue servir a sus ideales.

En palabras de José Manuel Núñez, “su motor nunca fue su propio yo, siempre fue la capacidad de ponerse a sí mismo al servicio de sus amores: hacer el Opus Dei, extender el mensaje de San Josemaría; promover instituciones que siguieran, después de su partida, influyendo en la búsqueda de la verdad y la promoción del hombre. Fue un gran servidor de sus amores y, como se sentía poco para tan grandes pasiones, encendía en los demás esos amores”.

Descanse en paz Carlos Llano, “siervo bueno y fiel” (Mateo 25, 6), quien me ayudó a forjar mi mente y mi corazón en un deseo continuo de buscar la verdad, y de armonizar mi fe con la razón; quien me motivó con su ejemplo a ser un hombre con corazón.

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domingo, 2 de mayo de 2010

Arizona: democracia fuera de límite

Luis-Fernando Valdés

El Estado de Arizona (EUA) aprobó recientemente la Ley de Inmigración SB1070, promovida por la Gobernadora Jan Brewer, que autoriza a las autoridades policiacas a detener a cualquier sospecho de ser un inmigrante ilegal (23.IV.2010). Esta iniciativa, conocida ya como “la legislación más dura de la nación (norteamericana)”, autoriza que la policía pueda interrogar a quien sea, si sospecha que reside ilegalmente en ese país. La simple apariencia de ser latino es suficiente para ser considerado como ilegal: ¿a esto lleva la democracia?

Las protestas dentro y fuera de la Unión americana no se han hecho esperar. Las autoridades y el Senado mexicanos han manifestado su inconformidad, mientras que otras entidades federativas de Estados Unidos, como California y Texas han declarado su desacuerdo con esta medida adoptada en Arizona. Y, en ambos países, diversas organizaciones han pedido un boicot contra ese Estado.

Por su parte, Arizona recientemente ha intentado atenuar la nueva ley, con unas enmiendas al texto aprobado. Sin embargo, la policía del condado de Maricopa (que incluye a Phoenix, capital de ese Estado) han iniciado ya una serie de redadas para arrestar a los migrantes ilegales.

Ante esta situación, que amenaza con ser permanente, ¿qué hay que decir desde el punto de vista de la democracia y de los derechos del hombre?

Iniciemos por hablar de la “Carta democrática interamericana”, firmada por los Países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA), fechada simbólicamente el 11 de septiembre de 2001. Este documento otorga a los gobiernos del continente (incluidos los Estados Unidos) una guía acción colectiva cuando la democracia enfrenta peligros, entre los cuales se cuenta la discriminación.

Esta Carta señala “el respeto de los derechos humanos” como el primero de los “elementos esenciales de la democracia” (art. 3). Y, a la vez, sostiene que la “democracia es indispensable para el ejercicio efectivo (…) de los derechos humanos” (art. 7). Entonces, si se atenta contra un derecho humano, se atropella la democracia.

Por eso, este tratado internacional considera que “la eliminación de toda forma de discriminación, especialmente la discriminación de género, étnica y racial” contribuye “al fortalecimiento de la democracia” (art. 10).

Y en el caso de Arizona, su Constitución local ha caído en una clara forma de discriminación, y por tanto, está atentando contra la democracia. No es nuevo que “democráticamente” (por mayoría de votos) un estado o una nación aprueben una ley que viola los derechos humanos y atropella la democracia. En las elecciones de la Alemania de 1933, los ciudadanos votaron por el partido nacional-socialista, y días más tarde Hitler fue nombrado Canciller (Primer Ministro), el cual convertido en dictador inició la Segunda Guerra Mundial y ordenó el Holocausto de los judíos.

El caso de la Ley SB1070 nos sitúa frente a los límites mismos de la democracia. Este sistema no es absoluto, pues está en función del ser humano y sus derechos fundamentales. Cuando se reduce la democracia al ejercicio de votar, cuando se piensa que el voto de la mayoría convierte en verdadera o buena una decisión, se corre el gran riesgo de una tiranía disfrazada.

Si la dignidad humana no está por encima de los votos, terminaremos por votar que un grupo particular de seres humanos –los inválidos, los no-nacidos, los inmigrantes– sea eliminado. La verdadera democracia es la que tutela a todo ser humano, sin discriminación.

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domingo, 25 de abril de 2010

Colaborar con la verdad

Luis-Fernando Valdés

Hace cinco años, contemplaba emocionado la Misa del Solemne Inicio del Pontificado de Benedicto XVI. Era de madrugada en el tiempo de nuestro País. Salió el sol y, en el ejemplar del periódico "a.m." de esa mañana, pude contemplar impreso un artículo mío sobre el sobre el recién elegido Pontífice. Que lejos estaba de pensar que cinco años después, el Papa Ratzinger iba a estar en el ojo del huracán.

Recién fallecido Juan Pablo II, un amigo me invitó a un programa de radio en Querétaro, dónde yo vivía en ese momento, para hablar de la figura y mensaje del Papa polaco. Mi participación se repitió con motivo del Cónclave, y como yo había saludado alguna vez al entonces Card. Ratzinger, en la universidad española en la que yo estudiaba el doctorado en Teología, me convertí en el “experto” sobre el tema.

He de decir que durante los dos años previos a estos episodios, había estado leyendo de modo sistemático varios libros de Joseph Ratzinger: en cierto modo, se justificaba mi calidad de “experto” en el tema.

Por estos dos factores y una buena casualidad, fui invitado a para escribir, en un periódico de Querétaro, un artículo en el que explicara quién era el nuevo Pontífice. En esa colaboración, salí al paso de los “mitos” sobre el recién elegido, como su supuesto pasado nazi.

Y a esta entrega siguieron cuatro o cinco más, explicando el pensamiento del Papa alemán. Y a partir de entonces, gracias a los lectores, ese espacio se convirtió en la columna “Fe y razón”. Confieso que llegue a pensar que pronto ya no tendría temas para escribir sobre el Papa… pero, semana a semana, no han faltado noticias sobre el Pontífice, ni oportunidades para comentar aspectos de su pensamiento.

Después de cinco años de presentar a los lectores sus viajes, de comentar sus encíclicas y discursos, y de analizar con detalle las polémicas, se confirmó en mí la percepción inicial que tuve de aquel Cardenal con el que conversé en castellano.

Cuando terminó aquella breve presentación, al contemplar la sencillez y afabilidad del quizá mejor teólogo de la segunda parte del siglo XX, al sentir su mirada amable y escuchar su voz suave y pausada, pensé: “yo quisiera ser su amigo”. Y hoy sigo deseándolo, quizá con mayor ilusión.

Hay un pasaje de sus memorias que me impresionó mucho, y que ha sido uno de mis puntos de inspiración en mi labor como docente universitario de Teología. Ahí el Profesor Ratzinger cuenta que escogió como lema episcopal una palabras de la tercera epístola de San Juan: “colaborador de la verdad”. Y su trayectoria intelectual y vital confirman que así ha vivido.

Benedicto XVI ha resultado un Papa “incómodo” porque no ha dudado en denunciar que “en el mundo de hoy el argumento de la ‘verdad’ ha casi desaparecido”, pero “si no existe la verdad todo se hunde”. Y, con una gran talla intelectual, ha explicado una vez y otra que la mente humana sí puede conocer la verdad, y que por eso el hombre puede y debe orientar su vida hacia esa verdad.

Han pasado cinco años, en una continua apología por el Papa, que nunca ha sido artificiosa, sino que ha surgido con naturalidad, pues sólo he expuesto los hechos, que por sí solos muestran su gran talla moral e intelectual. Ojalá también esta columna mía amerite ser llamada “colaboradora de la verdad”.

Después de haber seguido de cerca su pontificado, he visto a un Papa que no ha tenido miedo de la verdad sobre los errores de la Iglesia; he contemplado a un Pontífice que no se ha desmoralizado ante una opinión pública hostil. Habemus Papam!

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domingo, 18 de abril de 2010

Dictadura sutil

Luis-Fernando Valdés

El Papa celebró su cumpleaños 83 entre el acogimiento de los católicos y la dura campaña de desprestigio de algunos medios. Este fin de semana, Benedicto XVI inició un viaje apostólico a la Isla de Malta, y no faltaron protestas y manifestaciones de algunos lugareños. ¿Qué hay en el fondo de esta crisis mediática?

Atravesamos por una “histeria mediática” (Diego Contreras), que consiste en sacar en la prensa únicamente los casos de pederastia atribuidos a sacerdotes, de modo que se relacione en la mente del lector o espectador a la Iglesia con los abusos sexuales a menores.

Los sociólogos llaman “pánico moral” a la presentación de problemas sociales existentes desde hace decenios como si fueran nuevos, con datos exagerados que se repiten sistemáticamente (Massimo Introvigne).

Estos fenómenos de comunicación de masas producen un efecto casi invisible: la desconfianza en la religión, la cual es la principal fuente de esperanza de los seres humanos. Los causantes de esta crisis están –consciente o inconscientemente– reproduciendo lo que la Alemania nazi o la Rusia comunista intentaron por todos los medios: eliminar a Dios.

Estos sistemas totalitarios persiguieron a la religión para que el hombre se olvidara de Dios, y pusiera su esperanza en el Tercer Reich o en el Paraíso del proletariado. Hoy sucede lo mismo, pero con una nueva versión: que la esperanza se ponga en la ciencia, en la riqueza, en una vida placentera…

En una homilía reciente, el Santo Padre puso de relieve que las dictaduras siempre han sido contrarias a la obediencia a Dios. “La dictadura nazi, así como la marxista, –dijo– no pueden aceptar a un Dios por encima del poder ideológico”.

Y explicó que hoy existen formas sutiles de dictaduras: “Un conformismo, por lo que se vuelve obligatorio pensar como piensan todos, actuar como actúan todos, y las agresiones sutiles o menos sutiles contra la Iglesia, demuestran cómo ese conformismo puede realmente ser una verdadera dictadura”.

El Papa explicó que la causa de estas dictaduras consiste en que el hombre toma el lugar de Dios y termina por eliminar al hombre. Recordó que se habla a menudo de la plena autonomía del hombre y, por tanto, de liberarse de Dios. “Pero esta autonomía –afirmó– es una mentira. Una mentira ontológica, porque el hombre no existe por sí mismo y para sí mismo. Es una mentira política y práctica, porque la colaboración y el compartir libertades son necesarios y si Dios no existe, si Dios no es una instancia accesible al hombre, queda como suprema instancia sólo el consenso de la mayoría”.

Pero esa opinión mayoritaria se convierte en un instrumento contra el hombre. El Pontífice advirtió que entonces “el consenso de la mayoría se vuelve la última palabra a la que debemos obedecer y este consenso –lo sabemos por la historia del siglo pasado– puede ser también un consenso del mal. Así vemos que la denominada autonomía no libera al hombre”.

Esta crisis mediática busca desprestigiar a la Iglesia, para que su peso moral no siga denunciando los grandes crímenes de nuestra civilización: aborto, eutanasia, corrupción, hedonismo… Como lo intentó Hitler, como lo buscó Stalin.

La lección de la Historia es importante. Cuando el ser humano pone su esperanza de plenitud, de felicidad, de superar el mal y de encontrar sentido, únicamente en un sistema intramundano, el resultado siempre es el mismo: el hombre atropella al hombre. La esperanza que no falla es la fe sobrenatural, pues es la única que libera al hombre al unirlo a Dios.


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Para entender la crisis mediática de la Iglesia

Como material adicional a mi columna de hoy domingo, 18 de abril de 2010, les sugiero que vean los siguientes artículos:


domingo, 11 de abril de 2010

El Papa en la mira



Luis-Fernando Valdés

La agencia “Associated Press” (AP) acaba de publicar una carta del entonces Card. Ratzinger en la que supuestamente postergaba la remoción del ministerio al pederasta Stephen Kiesle. Esta nota dio la vuelta al mundo ayer, y ha dejado un halo de sospecha sobre Benedicto XVI. Pero ¿el actual Papa defendió realmente a un pedófilo?

Veamos primero la historia de este suceso. La diócesis de Oackland pidió a la Santa Sede la dimisión de Kiesle, en 1981; fue hasta finales de ese año que el Card. Ratzinger inició su gestión como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), organismo encargado también de seguir este tipo de casos. Fue hasta 1985 que el Prefecto Ratzinger envió al obispo de Oackland, una carta en latín, explicando que convenía considerar el caso teniendo en cuenta el bien de la Iglesia universal y anunciando que se requería una evaluación minuciosa que llevaría tiempo. En 1987, Kiesle fue reducido al estado laical.


Ahora veamos la explicación del Vaticano que, salvo que pensemos que la Santa Sede miente, reconstruye mejor que la AP el proceso que fue seguido contra Kiesle. El entonces Prefecto no ordenó que este sacerdote fuera readmitido, sino que sugirió prudencia en su dimisión. También aconsejaba “tener el máximo cuidado paternal”, pero no para el agresor sino para las víctimas.

El Card. Ratzinger definía como “muy significativos” (de mucho peso) los argumentos presentados para remover al sacerdote de su ministerio, pero sugería prudencia al obispo diocesano, pidiéndole que considerara “el bien de la Iglesia universal” y el “daño que conceder la dispensa (del ministerio) puede provocar en la comunidad” sobre todo por la joven edad del sacerdote.

En otras palabras, era una invitación a la prudencia y no una orden para readmitir a Kiesle a sus encargos pastorales, y además esta readmisión no estaba en la jurisdicción de la CDF sino en la del obispo local. La confusión proviene de confundir “remoción del encargo pastoral” (no poder ejercer el ministerio) con “reducción al estado laical” (dejar de ser sacerdote). El futuro Papa no rechazó que Kiesle fuera removido del ministerio, sino que pidió prudencia para dar el segundo paso.

En realidad, este hecho no muestra ningún encubrimiento por parte del Card. Ratzinger, sino más bien mucha prudencia para una decisión que, en el contexto de hoy, se nos antoja que debe ser inmediata. Prudencia no es complicidad, pero esta demora sirve para sembrar la sospecha.

Y la sospecha es el objetivo de fondo. En la nota original de la AP (www.ap.org), el autor, Gillian Flaccus, en su interpretación del suceso, muestra este afán de salpicar al Papa con la duda de si fue cómplice de ocultar estos casos de pederastia.

Esta carta, escribe Flaccus, “constituye un desafío aún mayor a la insistencia del Vaticano de que Benedicto no desempeñó ningún papel en el bloqueo de la remoción de sacerdotes pedófilos durante sus años como jefe de la oficina de vigilancia doctrinal de la Iglesia Católica”.

Entonces, según este periodista, el Vaticano tiene el desafío de probar que el Santo Padre no obstaculizó los castigos a los ministros pederastas; o sea, que el Papa protegió a un pedófilo y ahora el Vaticano tiene que probar que no fue así.

A pesar de estos comentarios, son los hechos los que acreditan la valiente actuación de Benedicto XVI que, por una parte, ha mostrado mano firme con los sacerdotes abusivos; y, por otra, ha expresado un deseo grande de volver a reunirse con las víctimas.

[La carta se puede leer en: http://www.corriere.it/Primo_Piano/Cronache/2010/04/09/pop_lettera.shtml]

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