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viernes, 7 de octubre de 2016

Francisco, transexuales e ideología de género: ¿hasta dónde?

Año 12, número 596
Luis-Fernando Valdés

El Papa Francisco se ha mostrado muy abierto hacia las personas transexuales y, a la vez, es claro y directo para mostrar su desacuerdo con la ideología de género. ¿Es posible oponerse a esa ideología sin rechazar a las personas que sufren por su sexualidad?

Diego Neria, persona transexual, a la derecha, fue recibido
   junto con su pareja Macarena, 
en visita privada, por Francisco,
 el 24 de enero de 2015. 
(Foto: abc.es)
1. La ideología de género, “enemiga del matrimonio”. Durante un encuentro con sacerdotes y agentes de pastoral, en Tiflis (Georgia), Francisco recordó una vez más que el matrimonio entre un hombre y una mujer “es la cosa más bella que Dios ha creado”.
El Pontífice denunció también que actualmente “hay una guerra mundial para destruir el matrimonio”. El Papa advirtió de “un gran enemigo del matrimonio, que es la teoría de los géneros”, y advirtió que actualmente “no se destruye con las armas, se destruye con las ideas. Hay una colonización ideológica que destruye”. (Aciprensa, 1 oct. 2016)

2. Rechazo a la ideología, pero no a las personas. En el avión papal, a la vuelta de Azerbaiyán, el periodista Josh McElwee le preguntó: “¿Qué cosa diría a una persona que ha sufrido por años con su sexualidad?. Se siente verdaderamente que es un problema de biología, que su aspecto físico no corresponde a lo que él o ella considera su identidad sexual. Usted, como pastor y ministro, ¿cómo acompañaría a estas personas?”
Francisco explicó que se puede acoger al que sufre, y a la vez no aceptar la ideología de género. “Las personas se deben acompañar como las acompaña Jesús. Cuando una persona que tiene esta condición llega hasta Jesús, Jesús no le dirá seguramente vete porque eres homosexual. No. Lo que yo he dicho, es esa maldad que hoy se hace en el adoctrinamiento de la teoría del género.”
Y abundó así: “Una cosa es que una persona tenga esta tendencia, esta opción, e incluso que cambie de sexo, y otra cosa es la hacer la enseñanza en la escuela en esta línea para cambiar la mentalidad. A esto yo llamo colonizaciones ideológicas.” (Aciprensa, 2 oct. 2016)

3. Acoger a quien sufre por su sexualidad. Francisco respondió largamente a esa pregunta, y dijo que siempre ha “acompañado personas con tendencia homosexual y también con prácticas homosexuales”, y que “nunca he abandonado a nadie, esto que quede claro”.
Contó el Papa que el año pasado recibió un carta de un español, que le contaba que había sufrido mucho porque él se sentía varón, pero físicamente era mujer; y se hizo una cirugía para cambiar de sexo. “Luego se casó, cambió su identidad civil y me ha escrito una carta y para él era un consuelo venir con su esposa.” Y el Santo Padre los recibió en el Vaticano. (Ibídem)
Por su parte, esta persona, Diego Neria, al saber que había sido citado por el Papa, dijo al periódico español ABC que “para mí, como católico, es un mundo que haya hecho eso, que haya contado mis dificultades y que haya reconocido que conoce mejor la transexualidad a raíz de mi caso. Me ha servido, sobre todo, para mi tranquilidad espiritual.” (abc.es, 5 oct. 2016)

Al Papa Francisco solo se puede entender si se escucha completo su mensaje, por eso pidió no ser mal interpretado: “Por favor no digan ‘el Papa santificará a los trans’… Si hay alguna duda en lo que he dicho, quiero ser claro: es un problema de moral, es un problema humano y se debe resolver como se puede, siempre con la misericordia de Dios, con la verdad… Siempre así, con el corazón abierto.”
Entonces, rechazar la ideología de género no supone rechazar a quienes tienen problemas. Y dar respuestas a quien sufre no significa cambiar la doctrina católica, sino “caminar juntos” hasta donde sea posible.


domingo, 7 de agosto de 2016

Francisco denuncia “colonización ideológica”

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Año 12, número 587

Luis-Fernando Valdés



Se filtra un comentario del Pontífice hecho a puerta cerrada. Francisco mostró su desacuerdo en que se enseñe a los niños a escoger su sexo. ¿Por qué hace esta declaración un Papa que se ha mostrado abierto hacia las personas homosexuales?



Francisco con los obispos de Polonia.
(Foto: Zenit.org)
1. La noticia. El periódico italiano "La Stampa" publicó que durante su encuentro en Cracovia con los obispos polacos el 27 de julio pasado, el Papa afirmó que "en Europa, en América, en América Latina, en África, en algunos países de Asia, hay verdaderas colonizaciones ideológicas; y una de éstas, lo digo claramente con 'nombre y apellido', es la teoría de género".

Francisco señaló que "hoy a los niños se les enseña esto en la escuela: que cada quien puede elegir el sexo. ¿Y por qué enseñan esto? Porque los libros son los de las personas y de las instituciones que te dan el dinero; son las colonizaciones ideológicas, apoyadas también por países muy influyentes y esto es terrible". (Télam, 26 jul. 2016)



2. Qué es la “colonización ideológica”.  No es la primera vez que el Pontífice emplea esta expresión.  Durante su viaje apostólico a Flilipinas, el 19 de enero del  año pasado, Francisco en un acto con familias explicó a qué se refería. 


"¿Por qué digo colonización ideológica? Porque toman, toman la necesidad de un pueblo o la oportunidad de entrar y hacerse fuertes, (con libros de texto) para niños. Pero esto no es una novedad. Lo mismo hicieron las dictaduras del siglo pasado. Entraron con su doctrina. Pensad en los Balilla, pensad en la Juventud Hitleriana”. [L'Opera Nazionale Balilla fue una organización juvenil fascista italiana. N.d.T.] 

Allí recordó que, durante el Sínodo de 2014, los obispos africanos denunciaron una "colonización ideológica” de su continente. Dijeron que algunos organismos internacionales condicionaban ayudas a cambio de cambios en legislaciones sobre el control de la población o matrimonio entre personas homosexuales. (Rome Reports, 26 mayo 2015)


En la práctica, en los países de América Latina y de África se ha dado una tendencia a aprobar leyes e iniciativas para el pueblo pero sin el pueblo, impulsadas por una minoría que regula y pretende cambiar la concepción  de matrimonio. (Family&Media)



3. Peligro de pérdida de la propia idéntidad. De regreso a Roma de aquel viaje a Filipinas, el Papa explicó que ese nuevo colonialismo es destructivo. “Una persona entra con una idea que no tiene nada que ver con la nación. Y ellos colonizan al pueblo con una idea que cambia, o quiere cambiar, una mentalidad o una estructura”, explicó.
Y añadió: “Lo mismo fue hecho por las dictaduras del último siglo. Ellos entraron con su propia doctrina”. “Pero cuánto sufrimiento. Los pueblos no deben perder su libertad”, constató.


Ahí mismo subrayó que “cuando las condiciones son impuestas por colonizadores imperiales, buscan hacer que las personas pierdan su propia identidad y hagan una uniformidad”.



¿Por qué hizo Francisco esta declaración? Evidentemente no es un gesto contra las personas homosexuales. Es más bien una denuncia contra una ideología -la teoría del género-, que se quiere imponer a fuerza en los países pobres. 

      Se trata de una declaración valiente, que desafía a gobiernos e instituciones internacionales, para defender a las familias y a la libertad de los pueblos de una nueva forma de colonización: la invasión ideológica.


domingo, 31 de mayo de 2015

Irlanda, en el nombre de la igualdad

Año 11, número 524
Luis-Fernando Valdés

Irlanda se convirtió en el primer país que ha realizado un referéndum sobre el matrimonio homosexual. Unos afirman que fue un triunfo de la igualdad; otros sostienen que fue una derrota para la religión. ¿Quién es el gran perdedor del referéndum?

El pasado 22 de mayo, la República de Irlanda celebró esta consulta popular y la afluencia de votantes fue notoriamente elevada, gracias a la participación de los jóvenes. El resultado fue un “sí” a llamar “matrimonio” a la unión legal de parejas homosexuales. [noticia]
Hay dos situaciones –democracia y religión– que se prestan para una confusión. La primera es que se trata de la primera nación en la que no fueron los legisladores sino los ciudadanos, los que aprobaron esta reforma. La segunda es que se trata de un país considerado como un bastión del catolicismo. Intentaremos poner algunos aspectos en claro.

1) El objeto del referéndum NO FUE aprobar las uniones homosexuales, SINO si se les daba o no el nombre de “matrimonio”. En efecto, el Parlamento irlandés ya había promulgado en 2010 la ley de Relaciones Civiles que concedía reconocimiento legal a las parejas de hecho del mismo sexo, pero eludía calificar a esas uniones de “matrimonio” y protegerlas constitucionalmente.
Esto significa que no fueron los ciudadanos en 2015, sino los legisladores en 2010, los que reconocieron legalmente la unión entre personas homosexuales. No puede pues afirmarse que la mayoría de los ciudadanos fue la que legalizó esta uniones.
Por eso, resulta poco objetivo decir que Irlanda es el primer país en legalizar la igualdad de matrimonios “por el voto de la gente”, como afirmaron vía Twitter algunos homosexuales famosos como Ricky Martin o Ellen DeGeneres. [Noticia]

2) Los ciudadanos irlandeses no votaron sobre la ‘substancia’ de la ley, sino únicamente sobre el ‘nombre’ que se le daría a ese contenido legal. En realidad no les dejaron a los ciudadanos decidir sobre el contenido de la ley de convivencia (que data del 2010), sino sólo en el modo de denominar a estas uniones. De ahí que sea pretencioso anunciar que “el pueblo decidió” sobre este tema, si en realidad sólo le puso nombre.

3) ¿Fue una derrota a la religión? Otro famoso, el líder del grupo irlandés U2, Bono, dio a entender que con este referéndum quedaba atrás la religión, pues declaró que el voto a favor del “sí” al matrimonio gay era un “momento para la verdadera igualdad” en Irlanda, argumentando que el “matrimonio es ahora una idea que trasciende la religión”. [Noticia]
Aunque sea una creencia muy difundida, el matrimonio entre un hombre y una mujer no es una idea judeo-cristiana, sino que es una realidad natural al ser humano. El matrimonio es así no porque lo diga la Biblia, sino que la Sagrada Escritura confirma el plan natural de Dios para todos los humanos.
El matrimonio entre un hombre y una mujer no es una imposición religiosa, sino una exigencia del género humano. Por eso, como expresó el Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, la reciente aprobación en Irlanda del matrimonio entre personas del mismo sexo “no es una derrota de los principios cristianos, sino una derrota para la humanidad”. [Noticia]

El gran derrotado del referéndum fue –paradójicamente– el principio de igualdad que pretendían defender, porque cuando la ‘igualdad’ se radicaliza, se destruyen las ‘diferencias’ reales entre el hombre y la mujer, y no se alcanza a comprender la ‘complementariedad’ entre ambos. Volvamos al fundamento: igualdad en lo esencial, diferencia en lo complementario.

domingo, 16 de junio de 2013

Un “lobby gay” en el Vaticano


Año 9, número 422
Luis-Fernando Valdés

La prensa internacional publicó que el Papa Francisco admitió la existencia de un grupo de presión gay dentro de la Curia romana. El vocero de prensa del Vaticano se limitó a un “sin comentario”. ¿Qué pensar de esta situación? ¿Qué consecuencias tendrá para la Iglesia?

El Papa Francisco con los directivos
de la CLAR (6 junio 2013).
El pasado 6 de junio, el Santo Padre recibió y dialogó durante una hora con la directiva de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR). Días después, el portal chileno “Reflexión y liberación” (afín a la teología de la liberación) publicó un supuesto extracto de esa conversación (11 junio).

Ahí se le atribuye al Papa haber dicho que “en la curia hay gente santa, de verdad, hay gente santa. Pero también hay una corriente de corrupción, también la hay, es verdad… Se habla del ‘lobby gay’, y es verdad, está ahí… hay que ver qué podemos hacer…”

La prensa mundial convirtió esta publicación en noticia destacada. Por su parte, el vocero vaticano, el Padre Lombardi, primero afirmó que no tenía comentarios y luego desmintió que el Pontífice hubiera hecho alguna declaración sobre el tema. (El Universal, 12 junio 2013)

Y poco después, en un comunicado firmado por la presidenta de la CLAR, Mercedes Leticia Casas Sánchez, se explica que “el texto no estaba destinado a ser hecho público y que además no recoge exactamente la literalidad de lo ocurrido, ya que se origina en los recuerdos de los asistentes a la reunión”.

¿Qué pensar de esto? Primero, sobre el origen del texto publicado. Queda claro que no son palabras textuales del Papa, sino que recogen lo que entendieron los asistentes. Pero es una falta de lealtad publicar las palabras pronunciadas en un coloquio de trabajo o en una confidencia hacia los amigos.

Segundo, no tenemos realmente información fidedigna de la existencia de ese lobby, sino sólo presunciones, como lo que se supone que dice el informe que tres cardenales por mandato de Benedicto XVI elaboraron con motivo de los llamados “vatileaks”. De manera que sería poco serio tanto afirmar categóricamente que sí existe ese grupo de presión como negarlo.

Tercero, no debemos tener miedo a la verdad. Suponiendo que exista un lobby como tal, es decir, como “grupo de personas influyentes, organizado para presionar en favor de determinados intereses” (Dicc. RAE), lo mejor es reconocerlo, pues los problemas sólo se pueden resolver cuando se admite que existen.

Según el vaticanista Fabio Marchese Ragona, se trata de un grupo de teólogos que “rechazan el magisterio de la Iglesia sobre la homosexualidad” y “no aceptan que la tendencia homosexual sea un trastorno de la personalidad”. Se trataría de una ideología de género difundida  por teólogos, profesores y psicólogos que enseñan en los ateneos pontificios. (Stanze vaticane, 12 junio 2013)

Este mismo autor afirma que este lobby gay “está en la mira del Papa Francisco”, el cual al tener conocimiento de este grupo, habría querido “afrontar y resolver la cuestión cuanto antes”, ayudado por el grupo de ocho cardenales designados para la reforma de la Curia.

Cuarto, esta información es dolorosa, porque la gente de hoy está anhelando una esperanza. Ante un ambiente global de violencia, de corrupción, de desorden sexual, de explotación de seres humanos, millares de personas –creyentes o no– esperan que las religiones –como la Iglesia– sean una fuente de claridad y de aire puro. Por eso, al final resulta mejor que se conozca la cizaña, para que así brille más el trigo, y entonces resurja la esperanza de vencer al mal.

domingo, 19 de junio de 2011

La ciencia políticamente incorrecta

Año 7, número 320
Luis-Fernando Valdés

En días recientes, en la sede de las Naciones Unidas (Nueva York), se han caldeado las discusiones sobre la “identidad de género”, previas a la reunión de la Asamblea General el próximo otoño. Pero un informe ha sugerido un nuevo elemento a considerar como punto central: que el género se fundamenta en la biología del hombre y de la mujer. ¿Se trata de un dato científico o de homofobia? ¿la ciencia es homofóbica?

Sede de las Naciones Unidas, en Nueva York
Lauren Funk, asociada de “Catholic Family & Human Rights Institute”, organismo que observa permanentemente las discusiones de la ONU sobre familia y derechos humanos, publicó la noticia de que los delegados de la ONU están recibiendo copias de nueva investigación que afirma que el género se fundamenta en los datos de la biología (www.c-fam.org, del 17.VI.2011) [ver artículo].

El documento titulado “La psicopatología de la cirugía de reasignación de sexo” es un artículo redactado por Richard Fiztgibbons, Phillip Sutton y Dale O’Leary. Este trabajo cuestiona las implicaciones médicas y éticas de la práctica de cirugías de cambio de sexo.

Funk explica que los autores abordan este asunto desde la perspectiva médico-biológica, según la cual el género es una cuestión de composición genética, y explican que “la identidad sexual está escrita en cada célula del cuerpo y puede determinarse mediante exámenes de ADN. No puede ser modificada”. 

Los autores sostienen que el sexo biológico no puede cambiarse y rechazan que sean distintos el “género” como concepto y el sexo biológico de cada persona. Y, apoyados en el trabajo del psicoanalista Charles Socarides, explican que “no hay evidencias de que la confusión de la identidad de género (identidad contraria a la estructura anatómica) sea congénita”.

El artículo da un primer argumento. Reconoce que existen anomalías genéticas que pueden provocar discordancias entre el sexo genético, la receptividad hormonal y los órganos sexuales. Pero observa que quienes solicitan la cirugía de cambio de sexo son casi siempre hombres y mujeres genéticamente normales con órganos sexuales y reproductivos intactos y niveles hormonales adecuados para su sexo.

Segundo. “Cuando un adulto que es normal, tanto en su aspecto exterior como en sus funciones, cree que hay algo feo o defectuoso en su apariencia que necesita ser modificado, es evidente que existe un problema psicológico de cierta importancia”, explica el informe.

Tercera argumentación. Los individuos que afirman que tienen una “identidad de género” contraria a su estructura anatómica y biológica no pueden resolver sus problemas personales y psicológicos, mediante la cirugía de reasignación de sexo. Este tipo de personas suelen padecer de problemas psicológicos más serios, como depresión, ansiedad severa, narcisismo, etc., los cuales se deben a experiencias negativas o a abusos, pero no a que estas personas hayan nacido en el “cuerpo equivocado”.

Este tipo de estudios son importantes, porque muestran que las teorías que justifican la “identidad de género” como una decisión personal o como un “constructo social”, prescindiendo de la parte biológica del individuo, no son compatibles con los datos de la biología.

Sin embargo, la constante lluvia ideológica hace pasar por “homofóbicos” a quienes se limitan a exponer los datos que aporta la ciencia. Pero, ¿por qué es políticamente incorrecto afirmar que los genes de la identidad sexual están en cada célula del individuo? ¿Por qué es una falta de respeto afirmar que un problema psicológico no se puede resolver mediante una cirugía?

lfvaldes@gmail.com
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domingo, 22 de agosto de 2010

“Primaveras negras”


Luis-Fernando Valdés

En días recientes, México y Cuba han vivido unos episodios sociales que aparentemente no tienen conexión. En isla caribeña fueron liberados algunos presos políticos, mientras que en nuestro País la Suprema Corte avaló la constitucionalidad de la llamada “adopción gay”. Sin embargo, entre ellos hay una raíz, ¿cuál es?

La "Damas de Blanco" durante una manifestación en La Habana.

Se conoce como la “Primavera negra” de Cuba, a la serie de arrestos –y de posteriores condenas– de unos 75 detractores del gobierno de Fidel Castro, ocurridos durante la primavera de 2003. Recientemente, este episodio ha vuelto a la opinión pública internacional, por las manifestaciones de las llamadas “Damas de blanco”.
Este grupo está conformado por esposas y madres de esos presos políticos. Desde 2003 se manifiestan semanalmente, vestidas de blanco. En mayo pasado, el Presidente Raúl Castro amenazó con reprimir estas manifestaciones, cuando la Iglesia católica se ofreció para mediar entre ellas y el gobierno. Finalmente, el 11 de julio fueron liberados algunos de esos prisioneros políticos.
Entre tanto, el fallo de la Suprema Corte a favor de la constitucionalidad de la ley que permite la adopción por parte de parejas homosexuales, ha causado descontento en gran parte de la población nacional. Y esto se ha reflejado en la polémica entre el Cardenal de Guadalajara, Juan Sandoval, y el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard.
Ambos sucesos tienen un “factor común”, que es la deficiente relación entre la dignidad humana y el ejercicio de la libertad. En los dos casos, se ha perdido de vista que la libertad sólo se entiende, cuando ésta tiene como punto de apoyo el carácter inviolable de cada persona.
En Cuba, el régimen político prevalece sobre los individuos, de modo que las libertades fundamentales –que se derivan del hecho de ser persona– son reprimidas. El paradigma político de tipo comunista hace que, en Cuba, los individuos queden supeditados a los intereses del partido en el gobierno.
En nuestra Patria, en cambio, la libertad se ha extrapolado, hasta el grado de ponerse por encima de la dignidad de los niños que pueden ser adoptados. En la reciente legislación del Distrito Federal, ha prevalecido la “no discriminación de género” sobre el interés del niño, pues esa ley se aprobó aún cuando no está comprobado que un menor adoptado por una pareja homosexual esté fuera de riesgo de un posible trauma en su desarrollo emocional.
En un caso, se reprende la libertad; en el otro, la libertad pasa por encima de las personas (especialmente de las más vulnerables). En ambas situaciones, el gran don de la libertad no tiene dónde apoyarse. Estos hecho son la “prueba” de que se requiere de un punto de referencia, para que la capacidad de autodeterminación de cada persona no se pierda ni dañe al prójimo.
El faro que ilumina la libre actuación es el valor intrínseco que cada sujeto posee. Ese valor es irrenunciable, y ningún interés particular puede estar por encima de él, ni un régimen político, ni siquiera el deseo de paternidad cuando ésta no se puede conseguir de modo natural.
Estamos ante otra “primavera negra”, que es el oscurecimiento del valor intrínseco de cada persona. Vivimos en una época oscura, que reclama una nueva primavera del espíritu, la cual sólo advendrá cuando cada uno de nosotros cobre conciencia del indisoluble binomio “dignidad y libertad”, y entienda que si la libertad no está anclada en la verdad sobre el hombre, terminará por atropellar la dignidad de los demás.
Correo: lfvaldes@gmail.com
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domingo, 3 de enero de 2010

Homosexualidad y adopción

Luis-Fernando Valdés

La Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobó una ley, que equipara las uniones entre personas homosexuales con el matrimonio entre un varón y una mujer. Además, esta ley contempla la posibilidad de que esas parejas homosexuales puedan adoptar niños. La reacción ha sido un enfrentamiento de posiciones, entre algunos legisladores locales del PRD y la Arquidiócesis de México. Al margen de la polémica, necesitamos una argumentación seria que permita el diálogo.

En primer lugar, quienes manifiestan tendencias homosexuales son –ante todo– personas y ciudadanos como los demás, por lo que merecen respeto y un trato cordial. Pero respetarlos, no excluye que la homosexualidad sea puesta a crítica, pues es un fenómeno que requiere reflexión y revisión. Una cosa es el respeto y otra el dogmatismo.
Se suele confundir el respeto a los sentimientos de las personas homosexuales, con concederles derechos. Pero no es lo mismo. Como le pasa a cualquier adulto, en los homosexuales existe una inclinación afectiva natural a la paternidad y maternidad: entendemos que tengan el deseo de ser padres o madres. Sin embargo, aunque esa tendencia exista, es obvio que estas parejas están imposibilitadas para tener un hijo. Entonces, ¿se les debe conceder un derecho a la adopción, para vencer el impedimento biológico?

Llegamos al punto central. Parecería una discriminación no otorgarles el derecho a adoptar, pues “se les privaría” del derecho a realizar el deseo de paternidad o maternidad. Hay que observar como la parte subjetiva de esas personas (su deseo de ser padre o madre), se impone sobre la parte objetiva: el menor mismo que es adoptado.
Lo fundamental en la adopción no son los padres que desean tener un hijo, sino el menor de edad. La finalidad de la adopción es custodiar el derecho inalienable del menor a ser educado y formado dentro de la sociedad. Se trata de un derecho del menor, que ordinariamente es ejercido en el seno de una familia. Cuando ésta falta, el Estado puede otorgar la tutela, la custodia y la educación de un menor, para que alcance la adecuada instrucción y logre insertarse en la sociedad.
La identidad de género es esencial para cada persona, y se alcanza mediante la educación familiar. El niño necesita de estímulos –que encuentra originalmente en la familia– para realizarse como un adulto normal: estímulos cognitivos, para aumentar su inteligencia; afectivos, para sentirse seguro; perceptivos, para saber interpretar el significado de lo que capta a través de los sentidos; sociales, para descubrir el valor del otro; y morales, para formarse una conciencia ética. De igual manera, el niño aprenderá la identidad de género, de quienes lo rodeen en su infancia.
El Estado debe tutelar que sólo puedan adoptar a un menor, quienes reúnan un mínimo de cualidades para que el menor crezca adecuadamente, en todos los sentidos. Al adoptar a un menor, lo primero es respetar su condición de ser, su identidad.
Entonces, otorgarles el derecho de adopción a las parejas homosexuales constituye un atropello sobre los menores, pues se pone por encima de su educación el deseo de paternidad o maternidad, aunque tal deseo los pueda lastimar en su identidad de género. En el fondo, aunque no es fácil percibirlo cuando hay apasionamiento, se toma al menor como un “objeto”, que es “usado” para satisfacer un deseo, por más sublime que éste sea. Pero una persona no puede ser usada, pues, como afirmó Emmanuel Kant, el ser humano nunca es un medio sino que siempre es un fin.

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domingo, 16 de agosto de 2009

Derecho al propio cuerpo

Luis-Fernando Valdés

En días anteriores, se llevaron a cabo numerosas comparecencias de grupos civiles sobre la llamada “ley antiaborto” en el Congreso del Estado Querétaro. Ahí diversas agrupaciones expresaron sus opiniones, tanto sobre el reconocimiento de la vida del concebido, como del derecho de la mujer a abortar. Magnífico ejercicio de democracia, escuchar las dos opiniones antes de legislar.
Hemos seguido con gran respeto las declaraciones de las personas que apoyan la legalización del aborto. Pensamos que –aunque la compartimos– su postura manifiesta inquietudes verdaderas, que merecen atención porque no son fáciles de resolver, y afectan a bastantes personas.
En su alegato, la directora de “Equidad de Género: Ciudadanía, Trabajo y Familia”, María Eugenia Romero Contreras, comentó que las modificaciones al Artículo 2 de la Constitución local imponen a las mujeres embarazos que pueden poner en riesgo su vida o que han sido producto de una violación.
En estas palabras, dignas de atención, subyace la visión de que la mujer tiene derecho sobre su propio cuerpo, y tiene derecho a decidir cuando embarazarse. Esta postura tiene –en parte– razón, pues cada persona tiene derecho sobre su cuerpo, que es un componente esencial de su propia personalidad, pues los humanos “somos” una única realidad, formada por cuerpo y espíritu.
Pero, el problema es cuando hay un “tercero”: el concebido es alguien distinto de la madre y del padre, porque una composición genética independiente de ambos; genéticamente es un ser nuevo, con un cuerpo diferente. Este nuevo ser no es parte del cuerpo de su mamá. Por eso, no se tiene la razón cuando el argumento para aprobar el aborto consiste en “ampliar” el derecho sobre el propio cuerpo, hasta “abarcar” el cuerpo de un tercero.
De igual manera, es una realidad que una mujer tiene derecho a decidir cuando engendrar. Pero hay un equívoco, que intentaremos explicar mediante una comparación (con todas sus limitaciones). Tengo el derecho a decidir qué comer y cuándo hacerlo, pues eso está en la esfera de mi libertad. Pero una vez que elijo comer, el proceso digestivo ya no está en mi ámbito de decisión, pues es autónomo. Debo decir antes de comer.
En el caso de la vida humana, la mujer –y su pareja con ella– deciden cómo vivir la sexualidad. Pero no está ya en su ámbito de libertad, el tomar una decisión sobre un óvulo ya fecundado. Si decidieron mal “antes”, ya no tienen derecho a decidir “después” sobre la vida de un tercero.
Ambos supuestos (el derecho sobre el propio cuerpo y el derecho a decidir cuando tener un hijo) generan una situación límite, en el caso de un embarazo por violación. La víctima de violencia sexual se enfrenta a unas circunstancias que le han pisado estos dos derechos. Y la pregunta entonces es pertinente: ¿por qué la mujer tiene que aceptar las consecuencias de un abuso a sus derechos?
Sin embargo, la “consecuencia” no es sólo un daño físico y psicológico, sino también un nuevo ser humano vivo, inocente, sujeto de derechos, al que también hay que defender. Por eso, es importante decir que, al pedir que se reconozca jurídicamente la vida de un tercero engendrado por violación, no se pretende afirmar que esa mujer no fue víctima, ni tampoco negar que sus derechos fueron conculcados.
Esta problemática merece atención, comprensión y una respuesta. Afirmamos la vida del recién concebido, y defendemos su derecho a la vida, pero es de justicia que exijamos también una solución al problema de la mujer.

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domingo, 18 de enero de 2009

Iglesia y familias alternativas

Luis-Fernando Valdés

Concluye hoy el VI Encuentro Mundial de las Familias, organizado por Santa Sede y la Arquidiócesis de México. Durante tres días, expertos en la materia expusieron, ante unas 10 mil personas, provenientes de 45 países, cuál es la identidad de la familia. Al mismo tiempo, aunque con escala mucho menor, diversos grupos han manifestado sus protestas, con un serio cuestionamiento: ¿hasta cuándo va a aceptar la Iglesia los nuevos modelos familiares?
Para intentar una respuesta, sin faltar al respeto a quienes de hecho viven esas otras realidades, conviene no discutir por los casos concretos, y, en cambio, acudir a los principios que están en el fondo de la cuestión. Como veremos, el núcleo de este tema es un asunto filosófico, del que se deriva una cuestión ideológica, la cual es la causa de las controversias que aparecen en los medios.
La pregunta clave es si existe una estructura común a todos los hombre, que establezca que es una familia. Para el pensamiento clásico –que el cristianismo ha asumido en gran parte– la familia consiste “por naturaleza” en un padre, una madre e hijos. En cambio, para algunos pensadores de la segunda mitad del siglo XX, la familia no existe por naturaleza, sino “por elección”: hombre con hombre, mujer con mujer, etc.
Quedan enfrentadas las dos posturas. La primera afirma que lo que es conforme a la naturaleza es bueno, y malo, lo que va contra ella. La segunda sostiene que no existe nada bueno ni malo, sino que cada uno debe escoger sin pretender afirmar la bondad o malicia de lo elegido.
Esta elección se ha convertido en una cuestión ideológica, que ha invertido los papeles. A nombre del respeto a la libertad, nadie podría afirmar si la elección del género familiar es buena o mala; para no faltar al respeto, nadie debería hablar de exigencias naturales. Ya no se puede decir que “lo natural” es lo bueno, sino sólo que es “tradicional”, y, al ser llamado tradicional, lo natural pasa a ser una “opción” más. En cambio, “la elección” se convierte en “lo natural” del ser humano, de modo que todos los que afirman un único modelo natural de familia se han convertido en malos, por atentar contra la capacidad de elección del hombre.
Por eso, en el debate público, cuando los católicos afirman el modelo familiar basado en la naturaleza, inmediatamente la Iglesia es reprobada por atentar contra las nuevas opciones. Y, en cambio, los que la atacan se sienten justificados, pues se consideran a sí mismos como los defensores de la nueva naturaleza humana, basada en la elección.
Entonces la pregunta inicial –¿hasta cuándo la Iglesia aceptará a las familias alternativas?– también se invierte: ¿hasta cuándo los defensores de la opción aceptarán que existe una naturaleza humana común? Así llegamos al fondo de la cuestión: o naturaleza o elección. Hasta hoy la respuesta a favor de la elección se ha basado en la ideología y la descalificación.
Para proteger la identidad de la familia, que es la base de la sociedad, hace falta no perder de vista que las ideologías se cierran al diálogo, y presentan las situaciones “de hecho” y los casos límite como “pruebas” contra la naturaleza. En cambio, es muy necesario argumentar sobre qué es la familia, y desde esa base dar respuestas a los retos de nuestra época. Por eso, qué oportuno ha sido el VI Encuentro Mundial de las Familias.
Correo: lfvaldes@gmail.com
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