viernes, 23 de septiembre de 2016

Cuando no basta la diplomacia para alcanzar la paz

Año 12, número 594
Luis-Fernando Valdés

Mientras celebramos los acuerdos de paz en Colombia, vemos con tristeza que continúan decenas de “guerras olvidadas”. ¿La paz depende solo de las negociaciones políticas? ¿Qué podemos hacer los demás para alcanzarla?

Histórica firma de la paz entre el Gobierno colombiano
y las FARC, en Cuba. Junto a la diplomacia, hacen falta
más vías para buscar la paz (Foto: rtve.es)
1. La importancia de la vía política. Para alcanzar la anhelada concordia entre partes beligerantes, el papel de las negociaciones entre gobiernos y combatientes, junto con la mediación internacional, son sin duda sumamente importantes e imprescindibles, como hemos visto recientemente en los diálogos de paz entre el Gobierno colombiano y las FARC, que han culminado con el anuncio de un acuerdo definitivo.
Sin embargo, la búsqueda de la paz social no se limita a las negociaciones diplomáticas. Existe el riesgo de pensar que las otras vías para alcanzar la armonía y la tranquilidad no son opciones viables o que no resultarán efectivas. Sin embargo, como la paz afecta al ser humano en todas sus dimensiones, personales y sociales, resulta necesario buscarla desde todos los aspectos del hombre.

2. Algo más que un equilibrio de fuerzas militares. La paz es “mucho más que la simple ausencia de guerra: representa la plenitud de la vida (cfr. Mateo 2,5); más que una construcción humana, es un sumo don divino ofrecido a todos los hombres” (Compendio DSI, 489). Buscar la plenitud y la plegaria son herramientas de paz al alcance de todos.
En efecto, la paz no se limita a la ausencia de violencia (lo cual es imprescindible), sino que apunta a que todos los ciudadanos puedan acceder a una vida lograda. Estos es importante, porque la búsqueda de la felicidad propia y ajena motiva más a buscar la paz, que el miedo que nos lleva a estar a la defensiva.
Además, conseguir esta anhela concordia implica que muchas personas cambien su interior, que dejen el odio, que deseen perdonar. Y todo eso excede las meras fuerzas humanas, por lo que es necesario que reconozcamos que se requiere una ayuda superior, sobre humana, que pueda auxiliar nuestra débil voluntad.

3. El desarrollo social, condición para la paz. Para reducir el número de conflictos bélicos en el mundo es importante poner remedio a sus causas, que suelen ser “situaciones estructurales de injusticia, de miseria y de explotación” (Compendio DSI, 498). Esto nos pone delante de otras herramientas de paz –el desarrollo y la educación–, que también está en manos de bastantes ciudadanos, no solo de los gobernantes.
Por eso, con gran sabiduría afirmaba Pablo VI que “el otro nombre de la paz es el desarrollo” (Enc. Populorum progressio, 1967, 76-77). Y a esto Juan Pablo II añadía que igual “que existe la responsabilidad colectiva de evitar la guerra, también existe la responsabilidad colectiva de promover el desarrollo”. (Enc. Centesimus annus, 1991, 52).
Y en días pasados, Francisco explicaba que “paz significa educación”. Y explicó que se trata de “una llamada a aprender cada día el difícil arte de la comunión, a adquirir la cultura del encuentro”. (Discurso, 20 sept. 2016)

Como la paz beneficia al ser humano completo (y no solo a sus dimensiones política y económica), es necesario proponer una nueva cultura de los ciudadanos en un cuidado integral de la concordia y la unidad.
Una cultura de paz que se manifieste en la búsqueda de la felicidad, en la plegaria, en la erradicación de la injusticia y la pobreza, en aprender a convivir. Y todo esto está en nuestras manos, por eso todos podemos ser artífices de la paz.


viernes, 16 de septiembre de 2016

Pedofilia en la Iglesia: ¿crimen sin castigo?

Año 12, número 593
Luis-Fernando Valdés

Con motivo de la reunión de la Comisión vaticana para la tutela de menores, vale la pena repasar qué medidas ha tomado la Iglesia Católica para combatir los abusos de menores y reflexionar en qué ayuda esto a las víctimas.

De archivo: Los miembros de Comisión Pontificia para
la Tutela de Menores, presidida por el Card. O'Malley.
(Foto: religionenlibertad.com)
1. Cercanía con los sobrevivientes de abusos. Desde el comienzo de su pontificado, Francisco ha encabezado la batalla de la Iglesia católica para combatir a los abusos a menores por parte de clérigos. Lo primero ha sido que el Papa argentino ha recibido en diversas ocasiones a víctimas de estos abusos.
El p. Hans Zollner, sacerdote jesuita y psicólogo, ha sido testigo de varios de estos encuentros y declaró recientemente a Radio Vaticana que “los Papas tienen una gran atención personal, de mucha empatía y muy cercana, hacia las personas en grandes dificultades y también hacia los que han sufrido un abuso sexual por parte de un miembro del clero” (Aciprensa, 12 sept. 2106)

2. Una comisión para combatir la pedofilia en la Iglesia. Desde su elección en 2013, el Papa Francisco expresó su interés de continuar con la obra de sus predecesores y dejó claro que la protección de menores es una de las más altas prioridades de la Iglesia Católica.
Luego de escuchar el parecer del Consejo de Cardenales, el Pontífice dio una segunda batalla cuando instituyó la Comisión Pontificia para la Tutela de Menores (CPTM), el 22 de marzo de 2014.
Esta Comisión tiene como finalidad “proponer iniciativas” para “promover la responsabilidad de las Iglesias particulares” en la protección de menores y de adultos vulnerables (Estatutos, n. 2). Esto significa que las diócesis tendrán la responsabilidad primera y directa de prevenir y atender de estos casos.

3. Medidas concretas. Después de su reciente reunión en Roma, la CPTM publicó un comunicado de prensa (12 sept. 2016) en el que da a conocer las medidas que se tomarán para apoyar a las víctimas.
Una de ellas, muy alabada por la prensa internacional, es la implementación de programas de talleres de prevención de abusos sexuales, dirigidos  a los obispos y a sus colaboradores, en los cinco continentes.
Otra medida, a petición de un sobreviviente, es la institución de una Jornada de Oración por las víctimas, que el Papa ha acogido y, a su vez, a pedido a las Conferencias Episcopales que elijan un día apropiado para esta jornada.
El comunicado de la CPTM también hizo referencia al reciente Motu Proprio “Como una Madre Amorosa” (4 jun. 2016) que entró en vigor el pasado 5 de septiembre, en el que Francisco enfrenta los casos de negligencia en el tema de abusos sexuales. Ahí el Papa decreta que, en tales casos, pueden ser removidos del oficio eclesiástico los obispos, superiores de institutos religiosos, y quienes tengan una responsabilidad en las diócesis.

Dice un refrán que “una vez ahogado el niño, se tapa el pozo”. Ciertamente, el ahogado no volverá a la vida, pero se evitarán nuevas tragedias. Aunque la Iglesia tardó décadas en enfrentar los casos de abusos de menores, la reacción de los últimos Pontífices ha sido enérgica y tiende tanto al castigo de los perpetradores como a la prevención de nuevos casos.
Con la mirada y el corazón puestos en la víctimas, sabemos que su tragedia es muy dura y sus vidas no han sido nada fáciles. También entendemos que nada –ni siquiera el castigo de sus agresores– dará marcha atrás en el tiempo, pero con sinceridad esperamos que estas medidas del Vaticano y la Jornada de oración les puedan servir como un gesto de solidaridad, como un consuelo en su dolor.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Nueva reforma del Vaticano, ¿para qué?

Año 12, número 592
Luis-Fernando Valdés

Francisco decreta una reforma más en la Curia romana. ¿Es solo una estrategia para reducir la pesada burocracia vaticana? ¿Qué busca de fondo el Papa con esta medida?

Francisco y el Card. Turkson, Prefecto del nuevo
Dicterio para el Servicio del Desarrollo Integral.
(Foto de archivo: es.radiovaticana.va / Reuters)
1. La cuarta reforma de la Curia romana. Desde el inicio mismo de su pontificado, Francisco anunció reformas en la Curia romana. Después de crear una comisión de cardenales, conocida como “C9” (por el número de purpurados que la integran, el Papa ha hecho ya cuatro importantes reformas.
La primera de ellas fue creación de la Secretaría de Economía, que unificó todos los entes financieros de la Santa Sede. La segunda fue la Secretaría de Comunicación, que centraliza y unifica los diversos órganos de comunicación del Vaticano (periódico, radio, tv e internet). La tercera fue la recientemente creada Congregación de Vida, Familia y Laicos.
Ahora, el Pontífice creó (con fecha del 17 de agosto pasado) el nuevo Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. En este nuevo organismo confluirán, desde el 1 de enero de 2017, las competencias de cuatro Consejos Pontificios: a) el Consejo Pontificio Justicia y Paz, b) el Consejo Pontificio “Cor unum”, c) el Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes y d) el Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud. (Cfr. E. Piqué, La Nación, 31 ago. 2016)

2. Con la mira en las “periferias existenciales”. En el motu proprio que decreta la creación de este Dicasterio, indica que este organismo tiene como finalidad promover “el desarrollo humano integral a la luz del Evangelio y de la doctrina social de la Iglesia” (art. 1,2).
El Dicasterio buscará atender a las personas marginadas, que se encuentran en lo que Francisco llama “periferias”, pues sus competencias abarcarán todo lo que tiene que ver con “las migraciones, los necesitados, los enfermos y los excluidos, los marginados y las víctimas de los conflictos armados y de las catástrofes naturales, los encarcelados, los desempleados y las víctimas de cualquier forma de esclavitud y de tortura” (art. 3,2).

3. Un nuevo modelo colaboración. La versatilidad para atender estas necesidades humanas es una nota importante del nuevo Dicasterio. Por ejemplo, el Papa se encargará “ad tempus” personalmente de la sección que se ocupará los inmigrantes (art. 1,4).
Otro aspecto que muestra la apertura para buscar soluciones a los problemas actuales, es que los estatutos del organismo prevén una solución inédita: que fieles laicos puedan ocupar los puestos de Secretario y Subsecretario (art. 2,1).
Los fieles laicos que trabajen en el Dicasterio pueden provenir “de las diversas partes del mundo”, porque así “se refleja el carácter universal de la Iglesia” (art. 2,2). Podemos añadir, que esta regla facilitará que se elijan a las personas con mayor cualificación para atender la compleja problemática que enfrentará el organismo.

¿Para qué esta reforma? Estos cambios en el organismo central de gobierno de la Iglesia Católica tienen como objetivo poner en práctica uno de los mensajes centrales de este Pontificado: ayudar de manera concreta y directa las “periferias existenciales”.
Además, estos cambios en la Curia manifiestan una visión muy rica de la Iglesia Católica, como una comunión de pastores y fieles laicos de todo el mundo, comprometidos en la misma misión y, por tanto, con la misma responsabilidad de ayudar a los migrantes, a los enfermos, los marginados…  y a toda persona excluida. ¡Una gran visión solidaria está detrás de esta cuarta reforma!

viernes, 2 de septiembre de 2016

Canonización de Madre Teresa: algo más que solidaridad


Año 12, número 591
Luis-Fernando Valdés
El Papa Francisco canoniza a la Madre Teresa de Calcuta. Admirada y también controvertida, la nueva santa es un icono de la atención a los pobres, pero con frecuencia se pasa por alto cuál era el motivo profundo de su solidaridad.

Imagen oficial de la canonización
de la Madre Teresa de Calcuta.
(Fuente: www.aciprensa.com)
1. Teresa de Calcuta. Su nombre era Agnes Gonxha Bojaxhiu y nació en Skopie (cuando esta pertenecía a Albania), y falleció en Calcuta (India), el 5 de septiembre de 1997. Ella solía decir: “Por sangre y origen soy albanesa. Por mi vocación pertenezco al mundo entero pero mi corazón pertenece por completo a Jesús”. (Briceño, 2005, p. 7.)
A los 18 años se hizo religiosa, y en 1946 entendió que Dios le daba una “orden”, la de dedicarse a los pobres. Así en 1950 fundó la congregación de las Misioneras de la Caridad. En la década de 1960 estableció numerosos hospicios, orfanatos y casas de leprosos. En 1979, recibió el Premio Nobel de la Paz. Tuvo una gran amistad con Juan Pablo II. Cuando murió, recibió un funeral de estado por parte del Gobierno indio.

2. Misionera de la caridad. Fue la fundadora de las Misioneras de la Caridad, que tiene la misión de cuidar a “los hambrientos, los desnudos, los que no tienen hogar, los lisiados, los ciegos, los leprosos, toda esa gente que se siente inútil, no amada, o desprotegida por la sociedad, gente que se ha convertido en una carga para la sociedad y que son rechazados por todos.”
Se dedicó a promover la atención de los más necesitados incluso fuera de la India. Entre sus muchas acciones de solidaridad, está documentado que en 1982, a la altura del asedio de Beirut, la Madre Teresa rescató a 37 niños que estaban atrapados en un hospital de esa región tras negociar un cese al fuego entre el ejército israelí y las guerrillas palestinas. (Clucas, 1988, p.17.)

3. El verdadero motivo. La solidaridad es hoy día un valor universal, muy apreciado y admirado. No son pocas las personas que dedican su tiempo y sus recursos para ayudar a las personas más necesitadas.
Aunque la Madre Teresa destaca entre las personas solidarias, porque se dedicó a los “pobres de entre los pobres” y porque llevó esta ayuda humanitarias a muchos países, lo que verdaderamente la hace diferente a las demás radica en sus motivos de fondo.
Lo que impulsaba a la Madre Teresa para dedicarse a los necesitados era su fe en Cristo. Así lo ilustra esta conocida anécdota. Una periodista la visitó en Calcuta y fue testigo de cómo Teresa curaba a un enfermo en estado verdaderamente repugnante. La reportera le dijo “yo no haría esto ni por un millón de dólares”. Y la religiosa le contestó: “por un millón de dólares yo tampoco lo haría… lo hago por Jesús”.
Sobre este rasgo de amor a Cristo, Malcolm Muggeridge, escritor inglés converso al catolicismo, escribió sobre ella:  “No se puede expresar con palabras la deuda que tengo con la Madre Teresa. Ella me ha enseñado una visión totalmente nueva de lo que significa ser cristiano, de la asombrosa fuerza del amor, y de cómo éste es capaz de brotar en un alma entregada hasta abarcar al mundo entero”. (R. Espinosa, 2 sept. 2016)

La vida de Teresa de Calcuta es un gran modelo e impulso para atender a las personas más necesitadas, y, a la vez, se convierte en un desafío: creer en Jesucristo mueve necesariamente a salir de uno mismo para buscar el rostro de Cristo en el hambriento, el enfermo y el desnudo (Mateo 25, 31-46).

viernes, 26 de agosto de 2016

Benedicto XVI revela por qué renunció

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Año 12, número 590

Luis-Fernando Valdés



El Papa emérito, cada vez más anciano, explicó los motivos que lo llevaron a dejar el Pontificado. Más allá de lo coyuntural, como su frágil salud, esta renuncia encierra un significado importante para nuestra época, que necesitamos descubrir.



Entrevistado por Elio Guerriero, Benedicto XVI
confirmó que su frágil salud fue la causa de su renuncia.
(Foto: www.iltimone.org)
1. Una entrevista. El conocido teólogo italiano Elio Guerriero, que ha tenido una relación cercana con Benedicto XVI porque ambos trabajaron en el proyecto de la importante revista “Communio” y porque Guerriero ha sido editor de muchas de sus obras, entrevistó al Pontífice emérito (La Reppublica, 24 ago. 2016; en español: ReL, 25 ago. 2016).

Guerriero conversó con Benedicto sobre los motivos de su renuncia. No hubo sorpresas, porque las razones desde hace tiempo habían sido comentadas por sus colaboradores cercanos; pero ahora ha sido el mismo Pontífice emérito quien corroboró con sus propias palabras esa información.



2. Una frágil salud ante unos grandes compromisos pastorales. Benedicto XVI explicó que tenía en el horizonte “numerosos compromisos que consideraba que no podría completar”, como la JMJ de Río de Janeiro 2013, ante la cual no podía limitarse a una participación televisiva, ya que un evento así hacía precisa la presencia del Papa. Por eso, explicó, ésta “era una circunstancia por la cual la renuncia era para mí un deber”.

Contó que durante su viaje a México y Cuba, “experimenté con gran fuerza los límites de mi resistencia física. Sobre todo, me di cuenta de que ya no estaba en disposición de afrontar un futuro vuelo transoceánico por los problemas del huso horario”.

Después de hablarlo con su médico, “se hacía evidente que ya no podría participar en la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro en el verano de 2013, se oponía claramente el problema del huso horario”.  

Y así llegó a la conclusión que debía renunciar, y que eso debía ser muy pronto. “Desde entonces –afirmó el Papa emérito– tuve que decidir en un tiempo relativamente breve sobre la fecha de mi renuncia.”



3. De fondo: confianza en Dios. Lo que más que llama la atención de la entrevista no es tanto el motivo de la renuncia al Pontificado, sino la fe y la confianza en Dios de Benedicto ante un futuro complejo. Para él, “en una situación de crisis, la mejor actitud es ponerse delante de Dios con el deseo de reencontrar la fe para poder proseguir el camino de la vida”.

Contó que cuando aceptó el Pontificado era consciente de sus límites. “Me daba cuenta de que todo aquello que tenía que hacer no podía hacer hacerlo yo solo, y de este modo estaba casi obligado a ponerme en manos de Dios, a confiar en Jesús”, dijo.

Benedicto está convencido que “al Señor le agrada acoger nuestro deseo de darnos las luces que nos guían en el peregrinaje de la vida”, y por eso tenía la firme convicción de que mi sucesor –como así ha sucedido- llevaría igualmente al buen fin querido por el Señor la iniciativa que yo había comenzado”.



Estas declaraciones de Benedicto XVI confirman que su frágil salud fue la causa de su renuncia al Ministerio petrino y, a la vez, muestran la grandeza de espíritu de un hombre que supo aceptar sus límites, porque entendió que grandeza de Dios guía su vida y su misión.

La renuncia del Papa alemán no es un mero hecho administrativo o un dato curioso, sino un mensaje a todos las personas de hoy que nos enfrentamos a un futuro político, social y económico incierto: Dios realmente guía nuestro futuro y por eso, si nos fiamos de Él, podemos avanzar en la Historia con confianza.




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