viernes, 16 de noviembre de 2018

De Galileo a Francisco. La nueva relación de ciencia y religión

Año 14, número 705
Luis-Fernando Valdés

El Papa Francisco en su encuentro con los miembros
de la Pontificia Academia de las Ciencias. 
Después de siglos de desencuentros entre los científicos y la religión católica, el Papa Francisco propone un nuevo esquema de cooperación entre los dos ámbitos, para el cuidado del planeta y el desarrollo de la sociedad.

1. Un nuevo modelo de diálogo. Aunque es muy conocido el Caso Galileo, quizá pocos saben que la Santa Sede cuenta con una institución para fomentar el diálogo con los científicos: la Academia Pontificia de las Ciencias, que tiene entre sus miembros a varios ganadores del Premio Nobel.
Durante la Asamblea plenaria de este año (el 12 nov.), el Papa dirigió un histórico mensajea la comunidad científica, en el que propuso un paradigma de cooperación social como modelo de relación entre las ciencias y la religión.
Francisco explicó que el mundo de la ciencia, que antes tenía “actitudes de desconfianza hacia los valores espirituales y religiosos”, hoy día ha cobrado consciencia de ser parte de la sociedad, y por eso le recordó que está llamado “a servir a la familia humana y su desarrollo integral”.

2. Un panorama enorme para la ciencia. Francisco, un Papa muy sensible a los problemas sociales que hacen sufrir a los pueblos, propuso a la comunidad científica algunos temas para servir mejor a la sociedad.
Las situaciones más urgentes son la “inmensa crisis del cambio climático en curso” y la amenaza nuclear, junto con “salvaguardar la salud del planeta y de las poblaciones”, ya que la salud que está en peligro “por todas las actividades humanas que utilizan combustibles fósiles y la deforestación del planeta”.
Ante este amplio horizonte, el Papa les recordó a los académicos que tienen como vocación “identificar avances innovadores en todas las disciplinas principales de la ciencia de base y reconocer las fronteras entre los diversos sectores científicos, en particular en física, astronomía, biología, genética y química”.

3. Compartir el conocimiento con los países en desarrollo. Con una frase de Pablo VI, el Papa Francisco pidió a los científicos que vivan la “caridad del conocimiento”, es decir, que compartan con los pueblos menos desarrollados los logros científicos “en materia de nutrición, salud, educación, conectividad, bienestar y paz”. 
Francisco, les pidió a nombre de esos pueblos, que su “investigación pueda beneficiar a todos”, para que los países sean “alimentados, saciados la sed, curados y educados”; y también exhortó a políticos y economistas a que atiendan las indicaciones de la ciencia para proceder con mayor certeza hacia el bien común, en beneficio especialmente de los pobres y necesitados, y hacia el respeto al planeta.

Epílogo. El Papa Francisco ha convertido las crisis sociales en el “lugar de encuentro” por excelencia. Así como ha fomentado que las religiones trabajen juntas en la ayuda a los pobres y a los migrantes, ahora el Pontífice propone que la relación de las ciencias con la religión se base no sólo en el diálogo académico, sino también en la ayuda para buscar soluciones a los problemas sociales. Trabajar juntos por los más necesitados es un novedoso y excelente modelo de diálogo.

viernes, 9 de noviembre de 2018

Caravana migrante, ¿enemigos?

Año 14, número 704
Luis-Fernando Valdés

La numerosa caravana de migrantes hondureños rumbo a Estados Unidos, que llegó a México, reavivó una inquietud: que los inmigrantes son un peligro para el país que los reciba. ¿Dejar su nación los convierte en criminales? ¿Se puede quitar este prejuicio?

Miles de jóvenes y niños dejaron Honduras
para buscar un futuro mejor en Estados Unidos.
1. Trump y las caravanas. Desde hace tiempo, para huir de la violencia y la pobreza de sus regiones, cada año migrantes hondureños y otros centroamericanos organizan caravanas para protegerse un poco de los peligros del camino hacia Estados Unidos, como extorciones, asaltos, secuestros y violaciones.
Estas expediciones casi siempre pasan desapercibidas, pero en marzo de este año, Trump puso ante la opinión pública mundial a una de ellas, a la que acusó por Twitter de representar un peligro para la seguridad estadounidense. (NYT, 3 abr. 2018)
Nuevamente, con la reciente caravana hondureña que acaba de llegar a México, el Presidente estadounidense volvió a referirse a estos migrantes como si fueran criminales y desplegó en su frontera sur a unos 5 mil soldados para rechazar a las caravanas que, según él, “también están formadas por algunos matones y pandilleros muy malos”. (BBC, 5 nov. 2018)  

2. Un temor generalizado. La ayuda de las autoridades mexicanas, así como de la Iglesia católica y otras Iglesias cristianas, a los miembros de esta caravana ha sido muy generosa: se les ha dado refugio, alimentos y orientación jurídica.
Sin embargo, un artículodel sociólogo Pedro L. Arana pone de manifesto el fenómeno de temor y rechazo que esta última caravana ha suscitado entre un sector de los mexicanos, ante el anuncio del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, de otorgar visas de trabajo a los migrantes centroamericanos.
El temor de ese segmento de la población mexicana –que es compartido también por personas de otros países– contiene bastantes prejuicios contra estos migrantes, y queda reflejado en frases como: “van a quitarle trabajos a los mexicanos”, “son delincuentes”, “van a acabar con la cultura nacional”, etc.

3. Riqueza cultural. Cuando se pone la etiqueta de “criminal” o de “peligroso” a un migrante, por el mero hecho de cruzar sin visado una frontera, se comete una gran injusticia. No es verdad que cada migrante sea un delincuente o que lo vaya a ser; al contrario, la gran mayoría de ellos busca convertirse en un trabajador, incluso de las labores más humildes.
Además, los migrantes siempre aportan las riquezas de las culturas en las que se criaron. Por eso, el Papa Francisco invita a los países “a una generosa apertura, que en lugar de temer la destrucción de la identidad local sea capaz de crear nuevas síntesis culturales”. (Evangelii Gaudium, n. 210)
Por eso, el Pontífice alaba a “las ciudades que superan la desconfianza enfermiza e integran a los diferentes, y que hacen de esa integración un nuevo factor de desarrollo”; y también exalta a las localidades que “conectan, relacionan, favorecen el reconocimiento del otro”. (Ibidem)

Epílogo. Cada ser humano es una persona dotada de dignidad y esto es previo a su condición de residente o de migrante, de rico o de pobre. Por eso, es una gran injusticia tildar de criminales las personas que se desplazan de un país a otro para buscar paz y mejores oportunidades laborales.
Esta caravana migrante pone sobre la mesa varias tareas fundamentales, como la ayuda a los países de origen por parte de las naciones más desarrolladas para que sus pobladores no tengan que abandonar su patria y como el acercamiento de los medios de comunicación a la realidad de los migrantes para mostrar su verdadero rostro de personas sufrientes, no de criminales.


sábado, 3 de noviembre de 2018

Iglesia y jóvenes, reforma en camino

Año 14, número 703
Luis-Fernando Valdés

Otra reforma del Papa Francisco: 
ayudar a que los jóvenes confíen en la
Iglesia, a pesar de los errores de los
fieles católicos.
Terminó el Sínodo sobre los jóvenes. El Documento final aborda los temas candentes (abusos, homosexualidad, rol de las mujeres), pero en realidad este texto contiene los elementos para una reforma en la Iglesia. ¿De qué se trata?

1. ¿Cuál reforma? Cuando se habla de una reforma para la Iglesia católica, vienen siempre los recuerdos de aquella reforma de Lutero en el s. XVI, que terminó en un gran cisma. Pero hoy por reforma católica debemos entender lo que el Papa Francisco plantea en Evangelii Gaudium, 43: “una reforma de la Iglesia y de su predicación que permita realmente llegar a todos”.
Para “llegar a todos”, el Pontífice quiso un sínodo para hablar ‘sobre’ los jóvenes y para ‘con’ los jóvenes. Por eso, los padres sinodales y los jóvenes invitados tocaron temas complejos y dolorosos, pero sobre todo, intentaron revitalizar la misión de la Iglesia en el mundo de la juventud.

2. El Documento final. Al terminar el Sínodo, los participantes votaron por un texto titulado “Juventud, fe y discernimiento vocacional”, también conocido como Documento final(27 oct. 2018).
No es un documento del Magisterio de la Iglesia, sino una propuesta que los padres sinodales le presentan al Papa, y éste podrá redactar o no un documento con valor magisterial. Pero como explicó Francisco, “el resultado del Sínodo no es un documento”, “estamos llenos de documentos”, sino que lo importante es que “ahora el Espíritu nos da el documento para que trabaje en nuestro corazón” (Discurso, 28 oct. 2018).

3. Un esperado mensaje sobre la Iglesia y los escándalos. Igual que en el s. XVI, la conducta inmoral de miembros de la Iglesia vuelve a plantear la necesidad de una reforma. Las continuas noticias de abusos por parte de algunos miembros del clero sin duda han afectado a muchos jóvenes, que ya no confían en la Iglesia.
Por eso, el Sínodo abordó los temas de la afectividad y sexualidad de los jóvenes y de la homosexualidad, pero lo central para esta reforma está en un tema que también se abordó: la santidad de la Iglesia.
El Papa Francisco lo explicó así: “Los últimos tres números sobre la santidad [en el documento] muestran lo que es la Iglesia: nuestra Madre es Santa, pero nosotros, hijos, somos pecadores. Todos somos pecadores. No olvidemos aquella expresión de los Padres, la ‘casta meretrix’, la Iglesia santa, la Madre santa con hijos pecadores.”
Y añadió que la situación de los escándalos ha llevado a otro “tipo de persecución: acusaciones continuas para ensuciar a la Iglesia”. A lo que respondió que “a la Iglesia no se la ensucia; a sus hijos sí,  todos estamos sucios, pero la Madre no. Y por eso es hora de defender a la Madre; y a la Madre se la defiende del Gran Acusador [el Demonio] con la oración y la penitencia”. (Ibidem)

Epílogo. Sin duda, Francisco es el gran reformador, pero no como se lo imaginaría un guionista de cine, ni como lo esperarían los que buscan un ‘cambio doctrinal’ en la Iglesia. El Papa es un reformador porque intenta un ‘cambio disciplinar’, es decir, porque aborda los problemas actuales que apartan a la gente de la Iglesia, y busca limpiarlos para restaurar la credibilidad de la Iglesia.

sábado, 27 de octubre de 2018

Día de muertos: algo más que sincretismo

Año 14, número 702
Luis-Fernando Valdés

La celebración popular del Día de difuntos hoy día se parece a una mezcla de elementos prehispánicos (flores de muertos), cristianos (visitas al cementerios) o neopagano (Halloween). Ante este aparente sincretismo, ¿qué significado le da el cristianismo a la muerte?

1. La muerte cristiana. El cristianismo ha buscado que las grandes verdades de fe se conviertan en cultura popular. En el tema de los difuntos, la muerte y la resurrección de Cristo son el punto de referencia para reelaborar las tradiciones sobre el recuerdo y las oraciones por los difuntos.
Jesucristo, Dios hecho hombre, asumió la muerte y volvió a la vida, de manera que para el cristianismo la muerte ya no es un hecho definitivo, pues todos resucitaremos al final de la historia. 
La muerte ya no es permanente, y esto permite darle un particular carácter festivo a la celebración del Día de muertos, como sucede en México, donde se decoran las escuelas y universidades con flores de cempasúchil, altares de muerto, y se componen rimas jocosas llamadas “calaveritas”.

2. La muerte neopagana. El “neopaganismo” es un fenómeno que ocurre en los países de tradición cristiana y que consiste en la pretensión de negar las aportaciones culturales de esta religión con el objeto de retornar a la visión autóctona de la vida, previa a la Evangelización.
Esto ha generado un problema: que las personas no saben cuáles elementos de la celebración de este día corresponden al cristianismo y cuáles al culto pagano ancestral. En consecuencia, algunos piensan que son cristianas algunas prácticas paganas, como las siguientes: la devoción a la “Santa Muerte”, la invocación de los muertos para prácticas adivinatorias; la atribución de un significado real a la situación de evocar en el sueño a una persona difunta; pensar que hay un mundo paralelo de difuntos.
Además, las empresas de entretenimiento han creado todo un género llamado “sobrenatural”, en el que hay fantasmas, demonios y videntes de muertos; y a esto habría que añadir el tema de los muertos vivientes o zombis. Nada de esto tiene que ver con la visión cristiana de la muerte.

3. Ocultar la muerte y sus signos. Más allá de la celebración del Día de los fieles difuntos, el problema más serio no es el folklore de las celebraciones, sino que hoy se pretende ocultar la realidad de la muerte, en vez de afrontarla como parte de la existencia humana y darle un significado trascendente.
Por ejemplo, no es infrecuente que familiares, médicos y enfermeros le oculten al un enfermo grave la inminencia de la muerte, y de esta forma le quitan la oportunidad de prepararse: despedirse de los suyos, pedir perdón y, en su caso, abrirse a la fe, para afrontar el deceso con paz y esperanza.
Además, ya no hay lugares para despedirse de los difuntos. Podrá decirse que “en las grandes ciudades de los vivos no hay sitio para los muertos”, pues en las casas no hay espacio suficiente para velar a los difuntos, el tráfico vehicular no permite hacer cortejos fúnebres y los cementerios quedan cada vez más lejos de la ciudad. (Directorio Piedad Popular, n. 258)

Epílogo. La muerte –que siempre trae momentos de tristeza y de dolor– forma parte de la existencia humana y de nuestra vida cotidiana. Durante milenios, las religiones han buscado darle un sentido y encontrarle una esperanza, pero nuestra época, al emanciparse de ellas, nos ha privado de una fuente de esperanza y, a cambio, nos ha traído un gran miedo a hablar de la muerte. Por eso, hoy el mensaje cristiano sobre la muerte y la resurrección se alza como una potente alternativa para no ocultar la muerte y tener una esperanza con fundamento.

viernes, 19 de octubre de 2018

Médicos franceses protestan por mensaje del Papa

Año 14, número 701
Luis-Fernando Valdés

La Orden de Médicos de Francia se manifestó consternada por los “términos violentos” de Francisco, porque el Pontífice comparó el aborto con la contratación de un sicario. ¿Qué hay detrás de este conflicto de palabras?

El Dr. Patrick Bouet del Consejo Nacional de médicos
de Francia protestó que el Papa comparara
 abortar con contratar un sicario. (Foto)
1. El contexto. El pasado 10 de octubre, en la tradicional Audiencia general de los miércoles, el Papa dio una catequesis sobre el Quinto Mandamiento, “No matarás”, al que describió como una “muralla” erigida como “defensa del valor fundamental en las relaciones humanas: el valor de la vida”.
 En su discurso, Francisco hizo un nuevo llamamiento a la defensa de la vida humana, en el que advirtió que el aborto no puede ser una solución “para resolver un problema”. 
El Obispo de Roma cuestionó: “¿Cómo puede ser terapéutico, civilizado, o simplemente humano un acto que suprime la vida inocente e indefensa en su florecimiento? Yo les pregunto: ¿Es justo ‘quitar de en medio’ una vida humana para resolver un problema? ¿Es justo contratar a un sicario para resolver un problema? 
Y el Papa mismo respondió: “No se puede, no es justo ‘quitar de en medio’ a un ser humano, aunque sea pequeño, para resolver un problema. Es como contratar a un sicario para resolver un problema”.

2. Una reacción desde Francia. Al día siguiente, 11 de octubre, el presidente del Consejo Nacional de la Orden de Médicos de Francia, el Dr. Patrick Bouet, dirigió una carta al Nuncio apostólico en ese país, Mons. Luigi Ventura. (La Croix, 17 oct. 2018)
El colegiado escribió que el Papa “ha pronunciado unas palabras muy duras sobre el aborto, que han consternado a la comunidad médica francesa a la que tengo el honor y la responsabilidad de representar”.
Con admirable respeto, el Dr. Bouet continuó: “Si bien entiendo que su Santidad, en nombre de su fe, desea defender los principios importantes para la Iglesia que dirige”, la Orden de Médicos, “no puede aceptar que se arroje así un anatema al conjunto del cuerpo médico, que termina siendo estigmatizado”.

3. Una protesta basada en un sofisma. El citado texto de Bouet basa su protesta en que los médicos “tienen  una vocación de escucha, ayuda y apoyo” para acompañar pacientes en los “momentos difíciles de la vida” y para “asegurarles un acceso a la interrupción voluntaria del embarazo en las mejores condiciones posibles”.
El Dr. Bouet hizo un sutil cambio de tema: dejó de lado el “matar a un inocente” del que habló el Papa y lo reemplazó por la “comprensión de los médicos” que ofrecen un aborto “en las mejores condiciones posibles”.
En otras palabras, para la Orden de Médicos quien facilita un aborto no es un sicario (un asesino) que elimina la vida de un humano por nacer, sino una persona amable porque ayuda a que una mujer pueda interrumpir su embarazo en las mejores condiciones clínicas. ¿Y dónde quedó para el Dr Bouet el bebé que resulta muerto?

Epílogo. Este episodio es un paradigma de la discusión actual sobre el aborto. Es el encuentro de dos posturas: por una parte, la de quien defiende la vida del nascituro es un “dato objetivo”, y, por otra, la de quien apela a los “datos subjetivos” (el sufrimiento de la mujer, la comprensión de su situación, etc.) para sostener que una mujer tiene derecho a abortar.
Hoy necesitamos más que nunca la fuerza moral que nos da ese “no matarás” para defender a los dos, la madre y su hijo: para respetar a la vida del inocente por nacer, y para dar otras opciones a la mujer y al hombre que sienten confusión ante la llegada de un nuevo ser para el que no están preparados.

viernes, 12 de octubre de 2018

El significado de la canonización de Pablo VI y Mons. Romero juntos

Año 14, número ¡700!
Luis-Fernando Valdés

Dos amigos entrañables, hoy santos de la Iglesia
Católica: San Pablo VI y San Óscar Arnulfo Romero.
(Foto: elsalvador.com)
Canonizados en la misma ceremonia, Pablo VI y Mons. Romero se convierten en una señal que el Papa Francisco envía a la Iglesia y al mundo. ¿Cuál es este mensaje? 

1.Pablo VI. Giovanni Battista Montini (1897-1978) fue el Papa Pablo VI (1963-1978), el Pontífice que llevó a termino el Concilio Vaticano II, a la muerte de Juan XXIII, lo cual fue una misión complicada en la que logró mantener la unidad y dar certeza a los 2,500 obispos participantes.
Fue el primer “Papa Peregrino”, antes que Juan Pablo II. Hizo 9 viajes, en los que visitó 19 países de los cinco continentes. El periodista Roberto Paglialonga sugiere que “de alguna manera así presentaba una Iglesia 'en salida', como después la ha definido muchas veces el Papa Francisco”. (Rome Reports, 11 oct. 2018)
Uno de los documentos más importantes de su pontificado fue la exhortación “Evangelii Nuntiandi” (1975), en el que Pablo VI habla del anuncio del mensaje de Cristo al mundo moderno, que además va unido con el servicio a los pobres, la justicia social, el progreso y la promoción humana.

2. Mons. Óscar Romero. Nacido en Barros, El Salvador, en 1917, murió asesinado por odio a la fe, a los 62 años, en 1980. Fue nombrado arzobispo de San Salvador en 1977. Le tocó guiar a la Iglesia católica salvadoreña en un momento social difícil, pues el gobierno emprendió una dura represión contra la guerrilla de izquierda, en la que murieron asesinados sindicalistas, políticos e incluso sacerdotes y monjas.
Mons. Romero denunciaba la violencia tanto de la guerrilla como del gobierno, y les pedía que dejaran las armas. Fue asesinado por orden del gobierno mientras celebra la Santa Misa en la capilla de un hospital. Juan Pablo II visitó dos veces su tumba y Benedicto XVI lo consideraba un santo.
‘Romero’, como le decían con afecto sus fieles, es conocido como el “Obispo de los Pobres”. El postulador su causa, Mons. Vincenzo Paglia cuenta que el arzobispo de San Salvador “estaba con los más pobres. Y estar con los más pobres en aquel tiempo era la manera más eficaz de estar de parte del propio país”. (Rome Reports, 10 oct. 2018)

La habitación de Mons. Romero,
decorada con fotos de su encuentro con Pablo VI.
(Foto:Vatican Insider)
3. Unidos en vida. Mons. Romero no quiso vivir en el palacio arzobispal, sino en una pequeña habitación de una casa (como haría después el Papa Francisco, que no quiso vivir en el Palacio Apostólico). 

En ese espacio de dos metros cuadrados, tenía como decoración un retrato de Pablo VI sobre la mesa de trabajo, y una colección de 9 fotos puestas en un mismo cuadros, de Mons. Romero con “su” Papa. (Vatican Insider, 12 oct. 2018)
Este Papa fue una fuente de inspiración para el arzobispo. El p. Rafael Urrutia atestigua que desde joven “Romero se había aficionado mucho a las enseñanzas de Pablo VI”. Ambos se reunieron el 21 de junio de 1978.
En su diario, Mons. Romero cuenta que el Papa fue con él “cordial, generoso, la emoción de aquel momento no me permite recordar palabra por palabra”. Pablo VI le dijo que sabía lo difícil que era su trabajo, “que puede no ser comprendido, necesita tener mucha paciencia y mucha fortaleza”. (Ibidem)

Epílogo. El gran heredero de ambos santos es el mismo que los acaba de canonizar: el Papa Francisco. Inspirado en parte por Pablo VI, Francisco ha promovido una Iglesia “en salida”, una Iglesia cercana a la gente, especialmente de los más necesitados. Y Mons. Romero ha sido un modelo de obispo de las “periferias”, cercanísimo a los pobres y a los marginados, tal como el Pontífice pide que sean los pastores de la Iglesia de hoy.


viernes, 5 de octubre de 2018

¿Una Iglesia sin jóvenes?

Año 14, número 699
Luis-Fernando Valdés

Inicia el sínodo de los obispos para hablar de la vinculación de los jóvenes con la Iglesia, en un momento en que los escándalos están ahuyentando de la fe a las nuevas generaciones. ¿Cómo podrá el Papa volver a acercar a los jóvenes a la Iglesia?

Acercar a los jóvenes a la Iglesia, el reto del Papa
y del Sínodo de Obispos (Foto)
1. Un contexto complejo. En medio de una crisis mundial por las denuncias de abuso sexual, inicia el Sínodo de Obispos de la Iglesia católica cuyos temas centrales son los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional.
Durante la reciente visita apostólica a Estonia, Francisco reconoció que la “Iglesia debe renovar su vínculo con los jóvenes y escuchar mejor”. El Pontífice lamentaba que los recientes escándalos de abusos por parte del clero hayan alejado de la fe a los llamados “millennials”.
El cardenal brasileño Sergio Da Rocha, relator de este evento, afirmó durante la presentación del Sínodo que “se escuchan voces que culpan a los jóvenes de haberse alejado de la Iglesia, pero muchos han vivido situaciones que les han llevado a afirmar que es la Iglesia la que se aleja de ellos”.

2. Un sínodo dirigido a los jóvenes. Estas circunstancias hacen más compleja la reunión de obispos cuya temática sobre los jóvenes ya estaba programada desde el año pasado. En este sínodo, están presentes 266 obispos de todo el mundo, junto con 23 expertos y 36 jóvenes.
 Se debatirán los temas que preocupan a las nuevas generaciones. El documento preparatorio (Instrumentum laboris), acepta que “muchos jóvenes católicos no siguen las indicaciones de la moral sexual de la Iglesia”, y recomienda que “la cuestión de la sexualidad debe discutirse más abiertamente y sin prejuicios”.
No faltarán tampoco preocupaciones constantes en el discurso de Francisco: la inmigración, el trabajo y la llamada “cultura del descarte”, junto con el problema de la migración de los jóvenes. (La razón, 3 oct. 2018)

3. La estrategia del Papa. Para poder ayudar a los jóvenes en su camino hacia la fe, Francisco ha marcado el método a seguir durante esta reunión eclesial: escucharlos. “Una Iglesia que no escucha –afirmó en la inauguración del sínodo– se muestra cerrada a la novedad, cerrada a las sorpresas de Dios, y no podrá resultar creíble, en especial, para los jóvenes que, inevitablemente, se alejarán en lugar de acercarse”.
El Pontífice comentó que las fases previas a este sínodo pusieron en evidencia una Iglesia “en deuda de escucha” a los jóvenes. Y reconoció que por eso, muchas veces, las nuevas generaciones “no se sienten comprendidos en su originalidad y, por tanto, no escuchados como son en realidad y, en ocasiones, incluso rechazados”.

Epílogo. Los jóvenes de hoy están abiertos a Dios, a lo sobrenatural, a algo más allá,  pero muchas veces no conectan con el modo de transmisión que utilizan los pastores de la Iglesia, los catequistas y los propios padres de familia. 
Por eso, el gran reto de hoy para atraer a las nuevas generaciones consiste en escucharlos. Y al mismo tiempo, para ser escuchada, la Iglesia tiene otro desafío: la autenticidad, el testimonio de coherencia entre lo que se profesa y lo que se vive. Sólo así se superará el grave problema de los escándalos.

viernes, 28 de septiembre de 2018

Termina el “cisma” de la Iglesia en China

Año 14, número 698
Luis-Fernando Valdés

Una bandera china ondea en la Plaza de San Pedro.
El reciente Acuerdo entre China y el Vaticano
facilitará la unión de los fieles chinos con Roma.
Luego de 60 años de conflicto entre el gobierno comunista chino y la Santa Sede, ambas partes llegan a un Acuerdo provisional sobre el nombramiento de obispos. Ofrecemos hoy un breve análisis para comprender el alcance de este pacto, que logra reunir de nuevo a los católicos chinos.

1. El origen del problema. Después de la llegada del comunismo a China, el régimen consideró a Roma y al Papa como influencias externas al país, que podrían provocar desacuerdos con el gobierno. Por eso, el régimen creó la Asociación Católica Patriótica China en 1957, para coordinar a todos los obispos de ese país.
La situación se tornó crítica cuando esta Asociación nombró obispos sin el permiso de Roma y dando lugar a la llamada “Iglesia oficial”. Esos obispos automáticamente quedaron excomulgados, dando lugar a un cisma.
Esa mismo deseo de control directo del gobierno chino, más allá de las funciones legítimas de los poderes del Estado, hizo que apareciera el fenómeno de la “Iglesia clandestina”, que son las diócesis cuyos obispos está reconocidos por Roma pero no por el Gobierno, y por eso son perseguidos y arrestados.

2. La solución provisional. Después de muchos años de pacientes negociaciones, el pasado día 22 de septiembre, la Santa Sede y la República Popular China alcanzaron un Acuerdo provisional, que tiene como núcleo el complicado tema del nombramiento de obispos.
El vocero del Vaticano, Greg Burke, señaló que “el objetivo del acuerdo no es político, sino pastoral, permitiendo a los fieles tener Obispos que estén en comunión con Roma y, al mismo tiempo, que sean reconocidos por las autoridades chinas”.
Este Acuerdo permitirá que desde ahora será el Papa quien nombre a los obispos chinos, como enfatizó Francisco en la conferencia de prensaen el vuelo de regreso del viaje a los países bálticos. Se tratará de un proceso en que el gobierno chino podrá proponer candidatos, que deberán ser aceptados o rechazados por el Papa.

3. Una medida no fácil de entender. Desde comienzos de este años, cuando se rumoraba la firma de este acuerdo, algunos católicos chinos clandestinos, como el Card. Joseph Zen Ze-kiun, manifestaronque se sentían “abandonados” por la Santa Sede, a pesar de su resistencia a los embates del gobierno.
Por eso, Francisco dirigió una Carta a los católicos chinos, el pasado 26 de septiembre, en la que explica los motivos del Acuerdo. El Pontífice ahí manifiesta que es “consciente de que semejante torbellino de opiniones y consideraciones habrá provocado mucha confusión, originando en muchos corazones sentimientos encontrados”. 
Añade que “en algunos, surgen dudas y perplejidad; otros, tienen la sensación de que han sido abandonados por la Santa Sede y, al mismo tiempo, se preguntan inquietos sobre el valor del sufrimiento vivido en fidelidad al Sucesor de Pedro”(n. 1).
Y, por eso, los invita a ellos y a toda la comunidad católica china a “permanecer unida, para superar las divisiones del pasado que tantos sufrimientos han provocado y lo siguen haciendo en el corazón de muchos pastores y fieles”. Y les pide “que todos los cristianos, sin distinción, hagan ahora gestos de reconciliación y de comunión” (n. 6).

Epílogo. En todo pacto de paz cada una de las partes pierde algo para poder ganar lo más grande, recordó el Papa Francisco, con motivo de este acuerdo. Aunque el “precio” fue caro (pedir a la Iglesia clandestina acoger a los obispos oficiales, gesto doloroso para los que tuvieron que resistir la persecución), la ganancia para la Iglesia fue muy grande: garantizar la comunión de todos los obispos chinos con la Santa Sede. Así ha desaparecido el cisma “de facto” que existía en la Iglesia católica china.

sábado, 22 de septiembre de 2018

El desafío de Francisco a la mafia

Año 14, número 697
Luis-Fernando Valdés

En su reciente viaje a Palermo, “capital” de la mafia siciliana, el Papa condenó al crimen organizado. Dijo que un mafioso “con su vida insulta el nombre de Dios”. ¿Por qué el Pontífice desafía a estos criminales? 


El Beato Giuseppe "Pino" Puglisi,
asesinado por oponerse a la mafia siciliana.
1. El motivo del viaje. Francisco hizo este viaje, el pasado 16 de septiembre, para honrar la memoria del padre Giuseppe Puglisi, llamado afectuosamente “don Pino” por sus feligreses, pues se cumplieron 25 años de que fuera asesinado por la mafia, pues el hoy beato se opuso al control de la organización criminal sobre los barrios más conflictivos de Palermo.
Don Pino rechazó los donativos que hacían los grupos mafiosos y se opuso con firmeza a los honores que se les concedía a los “capos” durante las fiestas patronales que, tradicionalmente, empleaban para sus propios intereses. 
Además, el P. Puglisi organizó un hogar para salvar de la mafia a cientos de niños del barrio Brancaccio, pues eran utilizados para transportar droga. El 15 de septiembre de 1993, cuando cumplía 56 años, don Pino fue asesinado por la mafia siciliana frente a su parroquia en Palermo. Fue beatificado por Francisco el 25 de mayo de 2013. (Nota)

El Papa Francisco rezó en lugar donde fue
asesinado el padre Pino por la mafia.
2. Ante una sociedad dañada. Para entender correctamente el gesto de Francisco de ir a la tierra de la mafia es importante entender el contexto. No se trataba de un acto de bravuconería del Papa, sino de una visita para llevar esperanza a los sicilianos en medio de una crisis social.
El Papa dijo a los miles de feligreses ahí reunidos que “no son pocas las heridas que los afligen”. Y las enunció: “subdesarrollo social y cultural, explotación de los trabajadores y falta de una ocupación digna para los jóvenes, migración de núcleos familiares completos, usura, alcoholismo y otras dependencias, juego de azar, ruptura de los lazos familiares”.
El Pontífice reconoció que frente a tanto sufrimiento, “la comunidad eclesial puede presentarse, en ocasiones, confusa y cansada”, y por eso invitó a reflexionar sobre “las heridas de la sociedad y de la Iglesia”, para encontrar en ellas a Cristo y vivir la caridad en esas circunstancias concretas. (Nota)

3. Más que una condena, una invitación a cambiar. En la homilía pronunciada en el Foro Itálico, donde Juan Pablo II hizo una histórica condena a la mafia, el Papa Francisco dijo con toda claridad que no se puede creer en Dios y ser mafioso.
La razón es clara: “Quien es mafioso no vive como cristiano, porque blasfema con la vida el nombre de Dios-amor”.  Explicó también la diferencia entre la actitud de un mafioso y la de un cristiano: “Hoy tenemos necesidad de hombres de amor, no de hombres de honor; de servicio, no de opresión; de caminar juntos, no de perseguir el poder”.
El Papa insistió en el contraste entre un criminal y un cristiano: “Si la letanía mafiosa es: ‘tú no sabes quién soy yo’, la oración cristiana es: ‘Señor, ayúdame a amar’”. Entonces, Francisco hizo la siguiente invitación a los malhechores.
“Por ello, a los mafiosos les digo: ¡Cambien! Dejen de pensar en ustedes mismos y en su dinero. ¡Conviértanse al verdadero Dios de Jesucristo! De otro modo, su vida quedará perdida y será el peor de los fracasos”.

Epílogo. Además de afrontar día a día la dura crisis actual de la Iglesia católica, Francisco continúa con su agenda de llevar el Evangelio a una sociedad también en crisis. El Papa cuida del Pueblo de Dios y de la sociedad, y propone el mensaje de Jesucristo como la gran respuesta a nuestra época.
Dado que el tejido social de América Latina también está dañado por grupos criminales que trafican personas, distribuyen drogas y secuestran y matan a millares de inocentes, extorsionan a migrantes, etc., el mensaje de Francisco también se aplica a aquí: no se puede ser cristiano y narcotraficante, ni sicario, ni tratante de personas. También hay que decir a los criminales de acá que es tiempo de mirar a Dios y cambiar de vida, para que juntos reconstruyamos la sociedad.


sábado, 15 de septiembre de 2018

Torres Gemelas: ¿vencidos por el odio?

Año 14, número 696
Luis-Fernando Valdés

El atentado del 11 de septiembre,
ocasión para rezar por 
la paz (Foto).
El 9-11, fecha del atentado de las Torres Gemelas de Nueva York, se ha convertido en un icono de que nadie se escapa del terrorismo. Y 17 años después, este triste suceso es ya también un símbolo de las millares de víctimas del fanatismo en todo el mundo. ¿El odio tiene la última palabra en el panorama internacional?

1. En la raíz del terrorismo. La historia reciente de Medio Oriente es muy compleja, pues se trata de culturas diversas que los occidentales agrupamos de un modo simplista al etiquetarlas como los “países árabes”. Y también podemos errar al reducir su problemática a un “asunto de petróleo”. 
Sin embargo, es un hecho que algunas facciones violentas de esos países han utilizado una combinación muy explosiva para justificar el terrorismo:  el sentimiento nacionalista y  el sentido religioso del pueblo. El resultado ha sido una espiral de odio, pues la violencia ha generado más violencia.

2. Religión y terrorismo. Varios grupos terroristas procedentes de Medio Oriente han instrumentalizado a la religión islámica, utilizándola como motivación para los sicarios, a los que convencen de que están realizando un acto de martirio.
Pero las religiones no deben ser utilizadas como motivo para pelear, ni para reivindicar causas sociales o políticas. Poco después del ataque bélico de Estados Unidos a Afganistan, como represalia del atentado en NY, Juan Pablo II ya muy anciano, hizo un llamamiento a todos los creyentes de cualquier religión.
Les pidió que todos “cooperemos para edificar un mundo libre de violencia, un mundo que ame la vida y se desarrolle en la justicia y en la solidaridad”. Y les recordó que “la religión no debe ser jamás utilizada como motivo de conflicto”.

3. El terrorismo sólo produce dolor. En septiembre de 2015, el Papa Francisco realizó una Visita apostólica a los Estados Unidos, durante la que visitó el Memorial del 11 de septiembre. En la llamada Zona Cero, el Pontífice tuvo un encuentro interreligioso.
En su discurso, el Papa rememoró el dolor por las miles de vidas “que fueron arrebatadas en un acto insensato de destrucción”, e imaginó el “grito silencioso” de quienes sufrieron en su carne “la lógica de la violencia, del odio, de la revancha. Una lógica que lo único que puede causar es dolor, sufrimiento, destrucción, lágrimas”

4. La paz, misión conjunta de las religiones. Desde las Jornadas de oración por la paz, instituidas por Juan Pablo II en 1986 y continuadas por sus sucesores, cada años los líderes de las religiones del mundo se unen en Asís (Italia) para rezar juntos por la paz de todo el mundo.
Y lo mismo hizo Francisco, en ese mismo encuentro en la Zona Cero, delante de varios líderes religiosos. El Papa expresó su deseo de que la presencia de todos ellos, “sea un signo potente de nuestras ganas de compartir y reafirmar el deseo de ser fuerzas de reconciliación, fuerzas de paz y justicia en esta comunidad y a lo largo y ancho de nuestro mundo”.
El Pontífice señaló que la dimensión sobrenatural es la clave para “desterrar de nosotros los sentimientos de odio, de venganza, de rencor”, ya  que eso sólo es posible “como un don del cielo”. Por eso invitó a que cada religión, a su manera, “pero juntos”, hicieran un momento de oración para pedir ese don divino. 

Epílogo. Para que el odio no sea el protagonista de las relaciones entre las naciones, hace falta que todas las personas que han sufrido la violencia pueden perdonar de corazón y que las personas que hacen el mal cambien y pidan perdón. 
Ambas situaciones parecen humanamente casi imposibles. En ambos casos se requiere de “algo más” que buena voluntad. Por eso, invocar a Dios es una gran llave para que la paz vuelva a la sociedad, para que el odio no decida el destino del mundo.

sábado, 8 de septiembre de 2018

¿Superará la Iglesia esta crisis actual?

Año 14, número 695
Luis-Fernando Valdés

El Papa Francisco lleva la Barca de Pedro
durante la actual crisis. (Foto)
En las últimas semanas, los medios se han enfocado en las acusaciones de un cardenal hacia el Papa. Se supondría que esta dura crisis debería debilitar profundamente a la Iglesia; pero, por el contrario, la gran mayoría de obispos y de fieles han manifestado su adhesión al Pontífice. ¿Qué elementos de juicio no se están tomando en cuenta?

1. Panorama. El informe de Pennsylvania sobre abusos sexuales cometidos por clérigos desató la crisis actual. El Papa Francisco manifestó la vergüenza que esto produce en la Iglesia. Y en vísperas del viaje apostólico a Irlanda, el país que más ha resentido esta situación, el card. Viganó inculpó falsamente al Santo Padre de haber encubierto a un cardenal estadounidense acusado de abusos sexuales. 
¿Por qué la Iglesia sigue en pie? Cualquier institución, empresa o grupo social se vendría abajo después de una situación así, pues la confianza de sus miembros se perdería. Decir que es por fanatismo, no es respuesta. En cambio, todo apunta a que los factores sobrenaturales, que creemos por fe, hoy parecen tener mucho sentido.  

2. Primer factor. Los fieles católicos creemos que Jesús mismo, con su poder divino, escogió a Simón Pedro y lo nombró Roca donde se fundaría la Iglesia (Mateo 16,18). Y Jesús ahí mismo le prometió que “el poder del infierno no derrotará” a la Iglesia.
Durante una dura crisis de la Iglesia en el siglo V, afectada tanto por la herejía pelagiana como por las invasiones bárbaras, San Agustín comentaba: “La Iglesia vacilará si su fundamento vacila, pero ¿podrá vacilar Cristo? Mientras Cristo no vacile, la Iglesia no flaqueará jamás hasta el fin de los tiempos” (Comentario al Salmo 103).

3. Segundo factor. Los medios de información suelen dividir a priori a la Iglesia según categorías sociológica, sólo válidas para la política: conservadores y progresistas. De acuerdo a esta visión, la supuesta ala conservadora atacaría al Papa Francisco porque el Pontífice se estaría separando de la doctrina tradicional.
Y aquí entra el otro factor sobrenatural, que explica el crecimiento de la Iglesia en la comprensión de la doctrina, que permite exponer el Misterio de Cristo a los hombres de hoy, en continuidad con la tradición bimilenaria. Se trata de la asistencia del Espíritu Santo al Magisterio.
El Catecismo de la Iglesia Católica explica que hay un crecimiento en la comprensión de la fe (cfr. n. 94). La encíclica “Lumen fidei”, preparada por Benedicto XVI y publicada por Francisco (29 jun. 2013), enseña que la luz de la fe “crece para iluminar todo el cosmos y toda la historia” (n. 48).
Por eso, el Papa Francisco ha buscado iluminar desde la fe aspectos que hoy son urgentes, como la atención a los migrantes y desplazados, la misericordia hacia los divorciados, la comprensión hacia las personas homosexuales o el cuidado de la creación. Y esto no es abandonar lo tradicional, sino iluminar lo actual desde la tradición viva de la Iglesia.

Epílogo. En general, es complicado explicar el carácter sobrenatural de la Iglesia a la opinión pública, compuesta de personas de muy diversas creencias. Sin embargo, la crisis misma por la que hoy atraviesa la Iglesia muestra que ésta está compuesta por “algo más” que la mera organización humana. 
La permanencia de la Iglesia, inexplicable para quienes no comparten la fe, para los creyentes resulta ser una manifestación de la voluntad de Cristo y de la ayuda continua del Espíritu Santo. Al final, la presencia ininterrumpida de la Iglesia es un reto a la razón y una invitación a creer.