viernes, 15 de septiembre de 2017

Emergencia ambiental

Año 13, número 645
Luis-Fernando Valdés

Una serie de huracanes y sismos en México y el Caribe ponen a prueba no sólo los servicios de emergencia, sino el paradigma de solidaridad de nuestra sociedad. 

Juchitán se convirtió en el símbolo de
la tragedia del sismo de 8.2 grados Richter.
Deseamos que sea el símbolo de la
solidaridad. (Foto: El Universal)
1. Temporada de desastres naturales.  La zona sur de la República Mexicana fue afectada por un sismo de 8.2 grados (escala de Richter) causando la devastación de la ciudad de Juchitán, y dejando casi 100 muertos en los estados de Oaxaca, Chiapas y Tabasco.
Además, las islas del Caribe y la costa de Florida fueron destrozadas por el huracán “Irma”, mientras que el litoral mexicano fue alcanzado tanto por “Katia” en el Golfo de México, como por “Max” en el Pacífico. Estos fenómenos meteorológicos dejaron la menos 55 fallecidos, y grandes daños materiales en Cuba, Florida, y las islas Barbuda, San Martín y San Bartolomé. (BBC Mundo, 12 sep. 2017 y 13 sep. 2017)

2. Los daños “no registrados”.  Los estragos de infraestructura se pueden visualizar y medir con relativa facilidad. En cambio, los daños morales son más fuertes y menos perceptibles por parte de quienes no estamos en las zonas damnificadas.
En efecto, hay personas heridas, familias separadas, poblaciones incomunicadas, además de la carencia de agua potable y alimentos. Junto a esto, la vida social quedó paralizada: numerosas casas habitación, iglesias, hospitales y escuelas fueron destruidas o dañadas.
Esto significa que la vida cotidiana ha quedado gravemente deteriorada para muchas comunidades, pues ahora viven en refugios o en la calle y no tienen a dónde acudir para recibir cuidados médicos, tomar clases o comprar víveres.

3. El desafío de la solidaridad. La magnitud de la devastación en el Caribe es de tal magnitud que han intervenido los países que poseen islas en esa zona: Estados Unidos, Francia y Holanda, además de los gobiernos locales en Florida y Cuba.
La ONU, que estima que los afectados por “Irma” ascienden a 37 millones, desplegó un equipo que trabajará conjuntamente con el Organismo del Caribe para la Gestión de Emergencias en Casos de Desastre (CDEMA). (ONU.org, 6 sep. 2017)
Junto con la ayuda oficial, la Iglesia Católica también juega un papel importante en la ayuda material y económica. En la zona mexicana afectada por los sismos, la organización Cáritas entregará 200 toneladas de víveres y productos de primera necesidad en Oaxaca y Chiapas. Además, se realizó una recaudación económica en las parroquias del país, solicitada por la Conferencia del Episcopado Mexicano. (Cáritas mexicana, 14 sep. 2017)

4. El peligro de las tragedias olvidadas.  Después de la destrucción material, ahora viene el problema de que los damnificados sean olvidados, y tengan que reiniciar sus vidas sin ningún recurso.
Como en la zona mixe de Oaxaca, que no ha recibido ayuda oficial después del sismo y del paso de dos huracanes (El Universal, 14 sep. 2017); y lo mismo en Niltepec, Chiapas, donde la gente escribió al gobernador: “tenemos hambre, tenemos sed y dolor”. (El Sol de México, 13 sep. 2017)

Epílogo. Deseamos que el resultado final de los huracanes y del sismo sea un nuevo modo de entender la solidaridad: primero, que pasemos de la “ayuda inmediata” a la "ayuda sostenida”, para que ya no haya más damnificados olvidados; y, segundo, se haga parte de nuestra cultura la “solidaridad coordinada” de gobierno, sociedad civil e instituciones religiosas.



sábado, 9 de septiembre de 2017

Los dilemas de la paz en Colombia

Año 13, número 644
Luis-Fernando Valdés

Francisco, en su visita Colombia, debía abordar un gran dilema: para que venga la paz, ¿hay que dejar sin castigo los crímenes de guerra de las FARC y aceptar la injusticia hacia las víctimas? 

El Papa con las víctimas de la guerra. Juan Carlos Murcia,
reclutado por las FARC a los 16 años. Un explosivo le quitó
su mano. Hoy hace trabajo social. (Foto: El tiempo)    
1. Un país divido por la guerra… y por la paz. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) entraron en conflicto bélico con el gobierno en 1964. Durante más de 50 años, abundaron los homicidios, secuestros, desapariciones forzadas, atentados y masacres.
Después de cuatro años de negociaciones, se alcanzó un acuerdo definitivo de paz, en noviembre del año pasado. Fue complicado, porque el primer acuerdo fue rechazado por un plebiscito. Luego de una modificación al acuerdo, se obtuvo el pacto definitivo.
Aún hoy, Colombia sigue dividida porque más de la mitad de los votantes no aceptaba la concesión de amnistías por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. Y a esto debía responder el Papa: ¿aceptar una paz a costa de las víctimas?

2. El papel de Francisco en los acuerdos de paz. Cuando el Papa volvía a Roma, al terminar un viaje apostólico a Cuba y Estados Unidos, en 2015, comentó en la conferencia de prensa en el avión papal, que tanto él como la Santa Sede “trataron de ayudar” el proceso de paz de Colombia. (Semana/AFP, 28 sep. 2015)
La Comunidad de San Egidio, fue el movimiento católico que facilitó los contactos entre las FARC y la Santa Sede. Gianni La Bella, uno de sus miembros, explicó en 2015 que “desde hace 20 años mantenemos contactos con las FARC. Nos han usado como palomas mensajeras para la paz”.
En efecto, ellos llevaron en mayo y agosto de ese año dos misivas de las FARC al Papa, en las que la organización garantizaba su voluntad de llegar a la paz y pedía su intervención. (Infobae, 24 sep. 2015)

3. El perdón, vía para construir la paz. En la homilía que Francisco pronunció en Villavicencio, el pasado viernes 8, alentó a la reconciliación de los colombianos. Explicó que se deben evitar dos polos: por una parte, la tentación de la venganza y de hacer justicia por la propia mano; y por otro, el utilizar la reconciliación para solapar situaciones de injusticia.
La vía que propone el Pontífice empieza por escuchar a todos los que han sufrido durante estos años: “Reconciliarse es abrir una puerta a todas y a cada una de las personas que han vivido la dramática realidad del conflicto”, dijo el Papa, que pediría después “no desconocer o disimular las diferencias y los conflictos”.
El Pontífice propuso el perdón como gran artífice de la paz, pues afirmó que “cuando las víctimas vencen la comprensible tentación de la venganza, se convierten en los protagonistas más creíbles de los procesos de construcción de la paz”.
Francisco, conocedor de que este proceso de reconciliación no es fácil ni para la víctima ni para su agresor, pronunció unas emotivas palabras, llenas de esperanza: “Es necesario que algunos se animen a dar el primer paso en tal dirección, sin esperar a que lo hagan los otros. ¡Basta una persona buena para que haya esperanza! ¡No lo olviden, basta una persona buena para que haya esperanza! ¡Y cada uno de nosotros puede ser esa persona!”

Epílogo. La reconciliación nunca será un proceso sencillo, ya que pedir perdón y perdonar, realmente exceden las fuerzas humanas. Por eso, la reconciliación invita a buscar tanto un motivo sobrenatural –el ejemplo de Jesús–, como una fortaleza sobrehumana: la gracia de Dios. Por eso se entiende la intervención de la Iglesia en este proceso de paz, y también por eso ha sido tan importante el encuentro del Vicario de Cristo con los colombianos.

sábado, 2 de septiembre de 2017

El nuevo “ecumenismo ecológico” del Papa

Año 13, número 463
Luis-Fernando Valdés

El Papa Francisco nos ha sorprendido al utilizar la ecología como una “factor” clave para buscar la unidad entre católicos y ortodoxos. ¿Cómo la ecología ayuda al ecumenismo?

Francisco ha hecho de la cuestión ecológica
un motivo de unidad ecuménica. (Foto: Radio María)
1. Una “estrategia anunciada”.  Cuando en marzo de 2013, el primer Papa latinoamericano eligió el nombre de Francisco, quizá no le pusimos atención a una de las razones por las que escogió ese nombre.
El Papa recién elegido explicó que escogió ese nombre, porque san Francisco de Asís “para mí es el hombre de la pobreza, el hombre de la paz, el hombre que ama y custodia la creación; en este momento, también nosotros mantenemos con la creación una relación no tan buena, ¿no?”. (ACI, 16 mar. 2013)
Detrás de estas palabras no había sólo una mera admiración a un santo, sino todo un programa del pontificado, que tendría en el cuidado ecológico una pieza clave para el diálogo con la sociedad civil. Tampoco sospechábamos que el nuevo Papa también lo utilizaría para dar pasos en el ecumenismo.

2. Una nueva celebración común.  En la Iglesia Ortodoxa, desde hace años, cada 1º de septiembre se celebra el día por el Cuidado de la creación. En 2015, durante la presentación de la encíclica “Laudato si’”, el representante del Patriarca Ortodoxo Bartolomé sugirió al Papa que los católicos también tuvieran una jornada similar.
Hace unos días el Papa Francisco anunció que desde este año 2017, los católicos celebraremos la ‘Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación’. El Pontífice explicó que celebrar esta Jornada, en la misma fecha con la Iglesia Ortodoxa, el 1º de septiembre, “será una buena ocasión para testimoniar nuestra creciente comunión con los hermanos ortodoxos”. (Vatican Insider, 10 ago. 2017)

3. Un nuevo paradigma para el diálogo ecuménico.  Durante casi mil años, el diálogo entre las Iglesias Católica y Ortodoxa se enfrentaba a muy complicados obstáculos de tipo doctrinal.
Para buscar la unidad sin esperar a que los temas teológicos fueran completamente resueltos, los Papas de las últimas décadas iniciaron diversos tipos de acercamientos. Juan Pablo II promovió el “ecumenismo de la sangre”, es decir, reconocer a los mártires cristianos no católicos. Benedicto XVI, en Erfurt en 2011, propuso que “la fe, vivida a partir de lo íntimo de uno mismo, en un mundo secularizado” fuera “la fuerza ecuménica más grande que nos une”.
Francisco, con motivo de los 500 años del inicio de la Reforma protestante, en Suecia en octubre de 2016, sugirió que la caridad hacia el prójimo que sufre sea un ámbito en el trabajen juntos católicos y protestantes. Es lo que se denominó “ecumenismo de la caridad”. (Aleteia, 29 oct. 2017)
Ahora, el Papa utiliza el tema del cuidado de la creación para da un paso en este diálogo. De manera que somos testigos del surgimiento de un nuevo paradigma del ecumenismo, que podemos llamar “ecumenismo ecológico”.

4. Un mensaje conjunto.  ¿Qué relevancia tiene este comunicado de los líderes de los católicos y de los ortodoxos? Además de la importancia y actualidad del contenido sobre el cuidado de la creación hoy día, el mensaje representa un cambio histórico.
Desde 1054 hasta 1965, ambas Iglesias mantuvieron la mutua excomunión por temas doctrinales; en cambio hoy, juntas –hermanadas– proclaman un mensaje válido para los fieles de ambas confesiones. Se trata del primer fruto del nuevo “ecumenismo ecológico”.

Epílogo.  Durante siglos el diálogo ecuménico se redujo sólo a las discusiones doctrinales. Pero desde el siglo XX, la vida misma ha hecho que los cristianos de diversas confesiones descubran que hay muchas dimensiones que nos unen como creyentes en Cristo: el martirio, la fe vivida en un mundo descreído o la caridad hacia los marginados.
Ahora el Papa Francisco, junto con el Patriarca Bartolomé, nos hacen ver que el cuidado de la creación como “casa común” ayudará a que los fieles de las diversas confesiones cristianas podamos “convivir”: vivir en “comunión”, que es la finalidad del “ecumenismo”.


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