Año 8, número 353
Luis-Fernando Valdés

La serie de escándalos suscitados por abusos a menores, por parte de algunos clérigos, ha hecho tomar importantes medidas a la Iglesia católica. Hace unos días, se reunieron en Roma obispos de 110 conferencias episcopales y 30 superiores de congregaciones religiosas, para participar en un congreso sobre cómo afrontar los casos de abusos sexuales. ¿Qué podemos esperar de este encuentro, tanto los creyentes como quienes miran con recelo a la Iglesia?

Este evento, titulado “Hacia la curación y la renovación”, organizado por la Universidad Gregoriana de Roma y apoyado activamente por el Vaticano, se llevó a acabo del 6 a 9 de este mes. El Papa escribió a los participantes del congreso sobre cómo afrontar los casos de abusos sexuales y les ha pedido que den prioridad a la atención de las víctimas. [Noticia] [Congreso]


La Santa Sede ha dado un paso muy importante, pues sus altos funcionarios han visto que proteger el buen nombre de la Iglesia (lo cual es justo porque hay muchas personas e instituciones católicas que actúan rectamente, con verdadera santidad) no justificaba que algunos obispos encubrieran a verdaderos criminales.

Marie Collins, víctima de abuso sexual,
dio su testimonio en el Congreso.
También hay otro cambio de enfoque: darle prioridad a la víctimas. Fue impresionante el testimonio la irlandesa Marie Collins, quien contó que, cuando tenía 13 años, un sacerdote abusó de ella mientras estaba ingresada en un hospital. Collins dijo que años más tarde, cuando denunció a un arzobispo lo ocurrido, éste no hizo nada; y que incluso un sacerdote le echó la culpa a ella. Ésta es una actitud que este congreso pretende eliminar. [Video]

Este simposio incluyó una conmovedora “liturgia penitencial” de petición de perdón por los abusos. El Cardenal Marc Ouellet, Prefecto de la Congregación para los Obispos, pidió perdón a Dios y también a las víctimas. Luego reconoció los terribles errores de los obispos que no escucharon a las víctimas. Y dijo que no volverá a ocurrir “nunca más”. Recibieron respuesta de una víctima pocos minutos después, quien pidió ayuda a Dios para aprender a perdonar. [Video]

Durante la liturgia penitencial, el Card. Ouellet
pidió perdón a las víctimas a nombre de la Iglesia.
Al inicio de esta crisis de los casos de pederastia, se enfatizó la lentitud de algunos obispos y superiores para reaccionar y la poca eficacia de las medidas tomadas. Ahora, sería justo afirmar que la Iglesia ha sabido pedir perdón y ha sacado experiencia; y, además, ha establecido sanciones y penas verdaderamente drásticas, para separar al agresor de sus víctimas e impedir su reincidencia, y también ha establecido la obligación de cooperar con las autoridades civiles. [Nota del VIS]

Por todo esto, es de esperar que mejoré la credibilidad de los obispos de la Iglesia, porque la humildad de aceptar los errores y de pedir perdón a las víctimas hace que sea posible empezar a dialogar y volver a confiar en quien reconoce sus errores y da muestras de querer corregirlos.

Muchos creyentes nos habíamos llenado de tristeza y de indignación de que estos tristes crímenes hubieran sido encubiertos, pues buscamos en la Iglesia la gracia de Dios y el buen ejemplo de los cristianos. Y ahora nos llena de alegría este congreso, pues este “mea culpa” es una gran señal de que Dios actúa en su Iglesia y la purifica.

Pero la tarea emprendida por el Papa Benedicto debe continuar. Y el reto actual está en atender mejor a las víctimas, pues muchas de ellas llevan años pidiendo ser escuchadas y ser consoladas. Nos solidarizamos con ellas, nosotros los creyentes que también hemos sufrido con ellos por los delitos de aquellos depredadores.

lfvaldes@gmail.com
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Año 8, número 352.
Luis-Fernando Valdés

El gobierno de Sudáfrica negó la apertura de tres canales de tv, porque incluían programas pornográficos. Según el organismo regulador, esta negativa se basa en que la pornografía atenta contra la dignidad del sexo femenino. Nos encontramos en una encrucijada de la cultura contemporánea: ¿es compatible la difusión de la pornografía con la dignidad de las mujeres?

Portal de "Rapid TV News", donde se publicó
que Sudáfrica se oponía a la pornografía.
El organismo encargado de las comunicaciones en Sudáfrica, Icasa, rechazó la solicitud de la plataforma de televisión por satélite “On Digital Media” para lanzar tres canales de pornografía, entre ellos Playboy Europa, porque va contra la dignidad de la mujer. Según RapidTVNews, la entidad indicó que la dignidad de la mujer está por encima del derecho a la libertad de expresión y de los espectadores a tener acceso a ciertos contenidos en televisión. [Noticia en: RapidTVNews][Noticia en: Aciprensa]

Esta noticia ha sido celebrada por el Instituto de Política Familiar, que calificó la decisión de Icasa como “valiente” y “socialmente responsable”, porque pone la salud y el bienestar de las familias por encima del lucro de las televisoras. [Noticia en: elmundo.es]

En efecto, “la pornografía no es arte, sino explotación sexual”, como explica el filósofo español Jaime Nubiola. Y expone documentadamente que “no sólo la pornografía es consumida principalmente por varones, sino que las películas pornográficas para varones incluyen elementos y temas sistemáticamente ofensivos y degradantes para las mujeres: las mujeres suelen ser presentadas explícita o de una manera implícita como esclavos sexuales” (J. Nubiola, “La batalla de la pornografía en la cultura actual”).

Hoy día, prácticamente todos estamos de acuerdo en la dignidad y el valor de las mujeres, y nos resulta inaceptable que sean discriminadas y, peor aún, que sean maltratadas. Sin embargo, es curioso que el tema de la explotación sexual sea poco protestado.

Cuando la pornografía se considera como un derecho a la auto-erotización, necesariamente se atropella a la mujer. Se le hace objeto comercial, se le reduce a un aspecto libidinoso, y en miles de casos, se obliga a las niñas y a las jóvenes a exponer su cuerpo. ¿Acaso su dignidad cesa, cuando un varón tiene deseos de mirar imágenes obscenas?

Nadie en su sano juicio puede afirmar que las mujeres pueden ser explotadas así por el mercado de la pornografía, para que otras personas puedan disfrutar de su “derecho” al erotismo. Ni aunque una mujer renuncie a su dignidad a cambio de dinero,  jamás se puede afirmar que otro tiene derecho a convertirla en objeto, en instrumento, para obtener placer. ¿Por qué los feminismos no han dado esta batalla?

Quien cree en la democracia, sabe que este sistema se funda en los derechos humanos. Y estos derechos son naturales –no son negociables–, porque se basan en una realidad inmutable e irrenunciable, a la que llamamos “dignidad humana”.

Por el contrario, el que defiende la pornografía, da por hecho que la dignidad de la mujer no es absoluta, sino que depende de otros factores, como el comercio o el egoísmo. De igual manera, los que propagan pornografía, clasifican a las mujeres en dos: las que son explotables por ser pobres, y las que no lo son. ¿No esto demasiado denigrante?

Es el momento de desenmascarar el ethos actual, que a nombre del comercio da prioridad al egoísmo. La democracia no está para solapar el individualismo, sino para que crezcan como personas todos los miembros de una sociedad. Por eso, es una gran noticia que Sudáfrica haya dado la cara por la dignidad de las mujeres. ¿Qué esperamos en México para defender así nuestro gran tesoro, que son las mujeres?

Obama atropella libertad religiosa


Año 8, número 351
Luis-Fernando Valdés

En este inicio de año, no deja de sorprender que la libertad religiosa ocupe las primeras planas. Esta semana el asombro fue mayor, porque la amenaza a este derecho fundamental proviene del Presidente Obama, que pretende imponer el pago de anticonceptivos incluso a las instituciones dependientes de las Iglesias. Aquí hay algo más que una cuestión religiosa.

Barack Obama decidió exigir que los planes de seguro médico preventivo incluyan métodos anticonceptivos, mediante una regulación, que entraría en vigencia el 1 de agosto como parte de la implementación de la reforma de la salud pública (“Patient Protection and Affordable Patient Protection and Affordable Care Act”), la cual exigiría a los planes de seguro ofrecer esterilizaciones, anticonceptivos y abortivos a todos sus beneficiarios, a menos que trabajen directamente con una iglesia. [Noticia]
Kathleen Sebelius,
Secretaria de Salud de EUA.

Desde el verano pasado, instituciones católicas (hospitales, escuelas, etc.), pidieron que no se aplicara esta medida. Por su parte, en diciembre, un grupo de más de 60 líderes evangélicos, bautistas y judíos expresaron su oposición a esta ley en una carta al presidente Barack Obama. [Noticia]

La Secretaria de Salud, Kathleen Sebelius, anunció que las instituciones católicas han recibido una prórroga de un año (hasta el 1 de agosto de 2013), para que intenten encontrar una forma de hacer compatible esa norma con los principios morales más básicos. [Noticia]

Mons. Timothy Dolan,
Arzobispo de Nueva York.
Ante esta declaración de Sebelius, el arzobispo de Nueva York, Mons. Timothy Dolan, simplemente desenmascaró lo que va de fondo: “Obama está diciendo que tenemos un año para aprender a averiguar cómo violar nuestras conciencias”. [Noticia]

En efecto, la medida impuesta por Sebelius excede el ámbito de la salud e invade el campo de las conciencias. Por eso, Mons. Dolan, declaró que “nunca antes el gobierno federal había forzado a los individuos y a las organizaciones a salir al mercado a comprar un producto que viola su conciencia”. Y expresó que “esto no debería suceder en un país donde el libre ejercicio de la religión figura en el primer lugar de su lista de derechos”. [Video, y noticia]

Ante este atropello a la libertad religiosa en Estados Unidos, intervino Benedicto XVI mismo. En una reciente reunión con obispos de que aquella nación, denunció “ciertos intentos de limitar la más inapreciable de las libertades de América: la libertad de religión”, y en particular se refirió a “las tentativas específicas para negar el derecho de objeción de conciencia por parte de individuos e instituciones católicas con  respecto a la cooperación en prácticas intrínsecamente malas”, en directa alusión a esta nueva regulación sanitaria (Discurso del 19.I.12; video).

Con su habitual profundidad, el Papa llegó al fondo de la cuestión: el reducir “la libertad religiosa a la simple libertad de culto, sin garantías de respeto por  la libertad de conciencia”. En otras palabras, la libertad religiosa no se puede limitar al ejercicio exterior del culto, sino que debe incluir también el ejercicio interior de seguir la propia conciencia.

Por esto mismo, una ley de salud pública que obliga a muchos ciudadanos a actuar contra la propia conciencia, y no les respeta el derecho de objeción de conciencia por motivos religiosos, en realidad es una ley injusta.
Esta normativa afecta no sólo a las confesiones religiosas, sino también a toda la sociedad, porque ahí donde la ley misma viola un derecho humano, se rompe el Estado de Derecho. No es cuestión de favorecer a las Iglesias, sino de garantizar la libertad de conciencia de todo ciudadano.

SOPA: ¿apagón a la libertad?

Año 8, número 350
Luis-Fernando Valdés


El mundo entero está a la expectativa de las cámaras legislativas de Estados Unidos. De aprobarse, el proyecto de ley “Stop Online Piracy Act” (SOPA) limitará tanto el libre acceso de millones de usuarios a la Internet como la facilidad para publicar contenidos al alcance de todos. Estamos ante un gran dilema: ¿propiedad intelectual y artística es incompatible con la libertad de expresión?

Así lució Wikipedia durante el "apagón".
La Ley SOPA (en español: “Cese a la piratería en línea”), o Ley H.R. 3261, es un proyecto legislativo introducido en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos (26.XI.2011). Propone combatir el tráfico online de contenidos y productos protegidos, ya sea por derechos de autor o de propiedad intelectual, como música o canciones, películas, libros, obras artísticas y productos copiados o falsificados que no pagan los derechos de autoría o invención; y para conseguirlo, esta ley permitiría que los jueces puedan bloquear inmediatamente el acceso a cualquier sitio web encontrado culpable de albergar material protegido por “copyright”. [Noticia; Wikipedia]

El impacto de esta ley recaería sobre proveedores de servicios como Youtube, Google o Twitter, ya que todos los sitios se verán obligados a practicar mecanismos de autocensura y a filtrar toda la actividad “online” de sus usuarios para evitar ser bloqueados por una orden judicial.

Las reacciones no se hicieron esperar. Los sitios web de gran importancia en internet, como Google, Yahoo!, eBay, Reddit o Creative Commons amenazaron con un “apagón”, es decir, con suspender sus servicios por 24 horas… y lo hicieron a la media noche del 18 de enero. [Noticia]

Página de Mozilla durante el "apagón".
Vayamos al fondo de la cuestión. El proyecto SOPA tiene una premisa oculta. Aunque tiene razón en proteger los derechos de autor, y aunque es correcto que la libertad de expresión no viole la propiedad intelectual o artística, este proyecto propone una medida excesiva que consiste en controlar los medios que hacen posible la libertad de expresión.

Esta posible ley iría más lejos que la ley “Digital Millennium Copyright Act” (DMCA, conocida como “puerto seguro”), aprobada en 1998, que obliga a los dueños de los medios a regular sus contenidos, o en su caso a retirarlos por ellos mismos cuando violen el derecho de los autores. Pues, en su lugar, establecería que se cierren los medios de comunicación donde se publiquen esos contenidos de derechos reservados.

La medida es excesiva. Por miedo a que los derechos de autor no sean violados por parte de algunos usuarios de internet, los legisladores proponen que todos los medios sean restringidos. Usemos una comparación. Supongamos que en un país democrático, en un departamento un grupo de terroristas se reúne para conspirar; y que para evitar esto, el gobierno decretara que nadie se puede reunir de ahora en adelante, y además clausurara todo el edificio de departamentos.

El hecho de que algunos abusen del derecho de reunión, no justifica que se cancele ese derecho, ni que se limiten los medios que lo garantizan. De igual manera, la situación de que algunos violen los derechos de propiedad intelectual no es razón suficiente para limitar la libertad de expresión.

Restringir los medios que sirven de cauce para la libre expresión conlleva directamente a limitarla, o incluso a suspenderla. El problema inicial sigue pendiente de solución: hay que buscar un mecanismo que sirva para controlar los contenidos que cometan infracciones contra los derechos reservados de contenidos intelectuales o artísticos… pero no al precio de la libertad.

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Para saber más:
4) Video explicativo de los efectos de la ley SOPA, pero que contiene ciertas exageraciones: ver video (alojado en "Social Media Resources").

Un derecho “incómodo”


Año 8, número 349
Luis-Fernando Valdés

El pasado 2011 fue también importante año para los derechos humanos: basta pensar en la “Primavera Árabe”. Y en esa misma línea, la libertad religiosa estuvo muy presente en los medios. Sin embargo, ¿por qué para algunos no es fácil aceptar que esta libertad sea un “derecho humano”?
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Shabhaz Bhatti, icono
de la libertad religiosa.

El año anterior estuvo lleno de noticias de atropellos a la libertad del ejercicio de la propia religión. Entre otros eventos, tuvimos conocimiento del asesinato del Ministro de minorías de Paquistán, Shabhaz Bhatti (2.III.11; noticia); de los atentados a Iglesias cristianas, tanto católicas como evangélicas en Nigeria, durante la pasada Navidad (noticia); e incluso de ataques a Mezquitas, como la de Kabul (Afganistán) (6.XII.11; noticia).

Ante los hechos violentos, las reacciones internacionales fueron inmediatas y unánimes condenando estos actos de barbarie. De sobra fueron conocidas las declaraciones de la Secretaria de Estado de EUA, Hillary Clinton ante el asesinato de Shabhaz: “esto fue un ataque no sólo contra un hombre sino contra los valores de todas las religiones” (2.III.11; noticia).

Sin embargo, en Madrid durante la Jornada Mundial de la Juventud (15-21.VIII.11), presidida por Benedicto XVI, las voces de unos cuantos “indignados” acusando falsamente al Papa de financiar su visita con dinero del Estado español sonaron mucho en la prensa (noticia). Y nuestro País, actualmente la reacción de algunos ha sido fuerte, ante la modificación del art. 24 constitucional que consagra el “derecho a la libertad religiosa” y, por tanto, garantiza el derecho a las expresiones públicas de fe.

Observemos un fenómeno curioso: ante la violencia contra la religión hubo condenas, pero ante el reconocimiento y el ejercicio de la manifestaciones públicas de religiosidad hay protestas. ¿Qué quiere decir esto?

Esta situación de reacciones desiguales manifiesta que no hay un criterio unificado ante la libertad religiosa. En concreto, no se ve esta libertad como un derecho humano fundamental del ser humano, por el mero hecho de ser persona.

En el primer caso, se condena la violencia porque ésta atenta contra la vida, pero no siempre se reconoce además que esa violencia ha lesionado este derecho humano natural. En el segundo, se juzga esta libertad desde la dialéctica del antagonismo entre el Estado y la Iglesia: como si fuera una cuestión de equilibrios, y no de derechos fundamentales.

Se requiere un nuevo enfoque para entender que el libre ejercicio de la religión es un derecho humano. Para lograr este cambio de paradigma puede resultar útil pensarlo así: es un derecho que tienen los tibetanos, los iraníes, los bolivianos y los maorís, no por ser mayorías ni minorías, ni porque sus religiones sean verdaderas o falsas… sino por el hecho mismo de que son personas libres, y tienen la capacidad natural de elegir sus creencias y de manifestarlas públicamente.

La libertad religiosa debe ser defendida por todos porque es un derecho humano, no porque estemos acuerdo con un credo. No es mera retórica que recientemente Benedicto XVI haya afirmado sobre esta libertad que “se trata del primer derecho del hombre, porque expresa la realidad más fundamental de la persona” (Discurso, 9.I.12).

Mientras haya quienes vean el ejercicio público de la religión como una concesión de la ley, como un elemento para equilibrar la balanza entre el Estado y las diversas confesiones, la libertad religiosa será un derecho incómodo. Este 2012 es buen tiempo para superar este paradigma.

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