Mostrando las entradas con la etiqueta Renta de útero. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Renta de útero. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de agosto de 2017

La industria que fabrica humanos

Año 13, número 640
Luis-Fernando Valdés

Cantantes y futbolistas prestigiosos han adoptados niños nacidos en “úteros de renta”. A pesar de las sonrisas, detrás existe toda una maquinaria de explotación a mujeres y de venta de niños.

La maternidad subrogada, vientre de alquiler, o renta
de utero, es una explotación contra la mujer;
implica tratar al bebé como mercancía (Foto: P36)
 1. Celebridades con hijos de gestación subrogada. En el pasado mes de junio, el futbolista Cristiano Ronaldo mostró a los medios sus dos hijos obtenidos mediante este procedimiento. Recientemente, la revista People anotó “cada vez son más quienes la usan (la gestación de renta)”, al referirse a estrellas como Nicole Kidman y los cantantes Elton John y Ricky Martin (People, 21 jun. 2017).
Sin embargo, el apoyo de intelectuales y activistas de los derechos de las mujeres no apoyan este tipo de adopciones. Por ejemplo, la periodista sueca, Kajsa Ekis Ekman, especialista en tráfico de mujeres, afirmó que aunque “la subrogación puede haber sido rodeada de una aura de felicidad Elton-johniana”, “detrás de ella hay una industria que compra y vende vida humana” (The Guardian, 25 feb. 2016)

2. Toda maternidad subrogada es explotación. Un informe del Comité de Bioética de España (CBE), institución que asesora al Gobierno español, explica que “todo contrato de gestación por sustitución, lucrativo o altruista, entraña una explotación de la mujer y un daño a los intereses superiores del menor y, por tanto, no puede aceptarse por principio”. Teresa López, presidenta del CBE, sostiene que “no se puede convertir al menor en un objeto que puede ser comprado”. (El Mundo, 19 mayo 2017)
La periodista K. E. Ekman presentó la noticia de que el Parlamento sueco prohibiría esta los vientres de alquiler, que la industria de explotación de mujeres hace “bebes a la medida para satisfacer los deseos de los ricos del mundo”. Además, ahí “una madre no es nada, privada incluso del derecho de ser llamada ‘mami’ ” y, en cambio, “el comprador lo es todo”. (The Guardian, cit.)

3. Los hijos no son un derecho. El tema de fondo desde el que se justifica la gestación subrogada es dar por un hecho que toda persona tiene derecho a tener un hijo. César Nombela también del CBE explica que “el derecho de tener un hijo no es absoluto. No se puede plantear a toda costa, mediante cualquier práctica que permita la tecnología”.
Y añade que la importancia de la gestación en el proceso procreativo y en la vida de cada ser humano “no debe relativizarse” y que, en consecuencia, “se debe proteger el vínculo de cada ser humano con su madre biológica”. (El Mundo, cit.)
Además, con la maternidad de alquiler, las mujeres pierden su dignidad, pues son tratadas como meros objetos, que ni siquiera pueden decidir sobre el hijo que están gestando. Es muy significativo que el movimiento feminista en España, en junio de 2015, impulsó la campaña “No somos vasijas” para evitar la legalización de esta práctica, sosteniendo que “las mujeres no son máquinas reproductoras que fabrican hijos en interés de los criadores”.

Epílogo. Los hijos son un don, un regalo. Cuando esto se pierde de vista, los hijos se consideran un “derecho”. Entonces, sería un derecho exigir tener un hijo. Y luego qué fácil es además de exigirlo, mandarlo hacer y comprarlo. Así tristemente el bebé pasa de “hijo” a “mercancía”, y la mujer se queda como un mero recipiente.

domingo, 17 de mayo de 2015

“Turismo reproductivo”

Año 11, número 523
Luis-Fernando Valdés

Las imágenes del terremoto de Nepal conmovieron al mundo. Pero junto a los escombros de las casas y edificios, se descubrió algo no menos aterrador: que ese país favorece la renta de útero de sus mujeres jóvenes.

Mujeres y niños damnificados por el reciente
terremoto en Nepal (foto: 
noticias.terra.cl).
El escándalo se destapó porque el mismo día de aquel terremoto, el periódico israelí Ynetnews informó que el ejercito rescataría a varias parejas homosexuales, que habían viajado a Nepal para recoger a 24 bebés nacidos unas semanas antes de madres de alquiler. Los habían encargado allí porque en Israel la subrogación [renta de úteros] está reservada sólo a las parejas heterosexuales.

Nepal se ha convertido en uno de los destinos favoritos del “turismo reproductivo”, desde que la India adoptó algunas restricciones a la renta de úteros en 2013, que incluyen el veto a los homosexuales.

Además, los precios de estos “servicios” en Nepal son parecidos a los de la India: unos 6,000 dólares (que se reparten entre las clínicas, los intermediarios y la familia de la madre sustituta, la cual no siempre ve el dinero), respecto a los 150,000 dólares que cuesta en los Estados Unidos.

Una nota del semanario Nepali Times, publicada pocos meses antes del terremoto (30 enero 2015), explica que, en esos dos países, hay un nexo entre los políticos y los hospitales en lo referente a la subrogación.

Y añade que “es una cuestión de oferta y demanda: Hay demanda de bebés en los países ricos, y suficientes familias pobres en los países en desarrollo, que a veces fuerzan a las mujeres para que se conviertan en madres sustitutas”.

Pocos días después, el 11 de mayo, fue lanzada la iniciativa “Stop Surrogacy Now” (‘Detengan ya la subrogación’), patrocinada por 16 organizaciones y más de 100 personas de 18 países, de diversas culturas y religiones, que pide que se ponga fin a “la explotación de mujeres y el tráfico humano de niños mediante la subrogación”.

En su manifiesto, esta organización valora el deseo de paternidad y maternidad de muchos, pero sostiene que esos deseos no deben sobrepasar los límites, y describe algunos de los abusos que se comenten, como los siguientes:
  • Se explota “a mujeres de bajos recursos, que harían lo que sea por generar dinero”; se les hace la propuesta pero no se les da información “sobre los riesgos a corto y largo plazo que su cuerpo puede sufrir”.
  • “El proceso médico para la subrogación trae consigo riesgos tanto para la madre subrogada, como para la madre genética, y el embrión que es sometido a técnicas de reproducción asistida”.
  • “Los niños creados por medio de tecnologías de reproducción asistida, como la subrogación, también se enfrentan a riesgos de salud que incluyen: parto prematuro, muerte fetal, bajo peso al nacer, anomalías fetales, y presión arterial alta”.
  • “Un embarazo subrogado rompe intencionalmente el vínculo materno natural que se produce en el embarazo. Dicho vínculo biológico entre madre e hijo es innegablemente íntimo, y al ser interrumpido, se crean repercusiones duraderas en ambos lados”.
Entonces, se trata de defender a las mujeres de la explotación y a los niños de ser tratados como objetos comerciales. Por eso, es importante afirmar que un hijo no es un “deseo” a conseguir o una “meta” por alcanzar, sino fruto del amor de sus padres en el seno de una familia.
Los daños físicos y psicológicos, tanto del niño como de la madre de alquiler, hacen ver que en este tema no caben los argumentos de género (como el derecho de una pareja de homosexuales a tener un niño), ni del derecho a la paternidad de una persona soltera.

sábado, 21 de marzo de 2015

Dolce & Gabana y la “homofobia gay”

Año 11, número 515
Luis-Fernando Valdés

La pareja homosexual más famosa de la moda italiana hizo una defensa apasionada de la familia tradicional. De inmediato Elton John, los maldijo y pidió boicotear su línea de ropa. Esta ‘intolerancia gay’ en contra de otros gais encierra algo más profundo.

Stefano Gabana y Domenico Dolce
afirmaron la familia tradicional.
Uno de los temas éticos más controvertidos de nuestra época es la posibilidad de que las parejas homosexuales puedan adoptar un hijo o “mandarlo hacer” mediante fecundación ‘in vitro’ (como lo hizo Elton John) o mediante ‘renta de útero’ (como Ricky Martin).

Tradicionalmente, han sido la Iglesia católica y otras religiones las que han emprendido la defensa de que un niño debe ser concebido dentro del matrimonio y sin la intervención de medios artificiales.

Pero ahora se sumaron a esta protección de la familia tradicional y de la procreación natural los famosos diseñadores italianos, que no ocultan su condición homosexual. Se trata de Domenico Dolce (Palermo, 1958) y Stefano Gabbana (Milán, 1962), quienes en una entrevista al semanario “Panorama” en la que cuentan que gran parte de su éxito se lo deben a su familia. (abc.es, 13 marzo 2015)

Hasta ahora, ante la opinión pública, la homosexualidad y la familia tradicional se veían como dos mundos irreconciliables, pues se tenía como un dato seguro que prácticamente todas las personas homosexuales aprobaban la adopción gay, aunque no todos ellos quisieran de hecho adoptar un niño.

Por eso ha resultado una grata sorpresa para muchos, que también unos personajes gais afirmen su convicción de la importancia de la familia tradicional. “Nosotros, pareja gay, decimos no a las adopciones gay. Basta hijos de la química y úteros en alquiler. Los hijos deben tener un padre y una madre”, afirmaron ambos diseñadores italianos en la mencionada entrevista.

Domenico Dolce añadió: “Nosotros no hemos inventado la familia. La ha convertido en un icono la Sagrada Familia. Y no es cuestión de religión o estado social, no hay vuelta de hoja: tú naces y hay un padre y una madre. O al menos debería ser así.” Y en referencia a la fecundación ‘in vitro’, declaró que “procrear debe ser un acto de amor. Hoy ni siquiera los psiquiatras están listos para afrontar los efectos de estas experimentaciones”

La respuesta del cantante inglés Elton John, también homosexual, resultó sorprendente por la intolerancia de sus palabras: “Los maldigo por poner sus pequeños y prejuiciosos dedos sobre la fecundación in vitro, un milagro que ha permitido a legiones de enamorados, heterosexuales y gais, conseguir su sueño de tener niños.” (abc.es, 13 marzo 2015)

Dolce y Gabana le replicaron afirmando que existen “algunos gais homófobos: aquellos que ofenden otros gais que expresan ideas diferentes”. Stefano Gabbana sostuvo que el boicot contra su marca sólo demuestra que hay “intolerancia a las opiniones diferentes”, y luego declaró que Elton John los condena por no pensar como él. (aciprensa.com, 16 marzo 2015)

De esta polémica podemos sacar dos conclusiones. 1) Que la “intolerancia gay” no sólo arremete contra las religiones, sino contra todo aquel que no piense como ellos. La religión no es enemiga de los gais, sino que son algunos de ellos los que se declaran enemigos de todos los que no sostienen su visión del mundo.

2) Que sí es posible un diálogo sincero entre la religión y las personas homosexuales, porque no pocos de ellos también comparten valores universales como la familia y la procreación. Ojalá este episodio saque del closet del silencio a las personas homosexuales que desean desmarcarse de la intolerancia gay.


domingo, 5 de diciembre de 2010

Renta de útero: aunque se vista de seda…


Luis-Fernando Valdés

La Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) acaba de aprobar la Ley de Gestación Subrogada (30.XI.2010), que prohibirá el cobro por la renta del útero materno y que contempla la firma de un contrato que de no cumplirse tendrá consecuencias civiles y penales. Ésta es una “legislación de avanzada”, pero ¿nos hace más humanos?
Lo que hace esta nueva ley es “regular” lo que era clandestino y encausarlo para que se realice con garantías médicas y jurídicas, para evitar problemas de salud y posibles fraudes. A primera vista, todo esto parece razonable, pues hace que algunas prácticas que se prestaban a malos usos, ahora sean públicas y estén controladas.
Aunque esto parece muy sensato, esta ley no está bien, porque lo que regula es algo que humanamente no es ético. Esta nueva norma jurídica aprueba que un varón y una mujer aporten sus gametos, y le sean implantados a una tercera persona, que lleva los nueve meses de gestación. Dicho en otras palabras, queda aprobado que un niño sea a) engendrado artificialmente, b) gestado sin amor por una persona anónima y c) finalmente adoptado (en el caso de fecundación con gametos donados).
Si analizamos esta situación desde el punto de vista del niño engendrado, veremos que se comenten grandes injusticias hacia él, y que por eso esta nueva ley no es justa. En primer lugar, la concepción artificial implica que “produzcan” muchos embriones de los cuales sólo unos pocos sobrevivirán y quizá uno se pueda anidar. Todos los embriones restantes son ya seres humanos que resultaron muertos en el intento.
Entonces, ese niño al crecer sabrá que está vivo de milagro, y que tuvo varios hermanos que fueron concebidos junto con él, pero que no pudieron sobrevivir; peor aún si todavía tiene un hermano congelado, “esperando ser implantado”.
Además, los gametos pueden ser proporcionados por el varón y la mujer que quieren ser padres, o bien uno de ellos (o los dos) pueden ser comprados, procedentes de donadores anónimos. O sea, ese niño al crecer sabrá que a sus padres biológicos sólo les importó el dinero que recibieron a cambio de “donar” sus gametos, pero nunca pensaron con amor en él.
La mujer que presta su útero posiblemente pueda sentir afecto por el niño que lleva en sus entrañas, pero no tiene un verdadero amor. Ese niño sabrá que en el primer ultrasonido que se vio latir su corazón, su portadora simplemente “reportó” que el embarazo iba bien.
Finalmente es adoptado (en el caso de la fecundación heteróloga). Hace falta entender bien qué es la adopción. Decimos que la adopción es algo bueno, porque remedia algo malo: que un niño ya nacido y que no tiene padres, ahora pueda ser recibido como hijo. Pero este otro caso, no se “remedia” algo malo, sino que se “provoca” algo malo: se produce a un niño para ser adoptado. En lugar de adoptar un niño ya nacido, se genera una especie de huérfano, que posteriormente será adoptado.
Celebramos la vida, y nos alegra cada nacimiento. Pero vemos que hay casos que no son los ideales, como un embarazo no deseado (que termina por abandonar o ceder al hijo) o la muerte de los padres. Nos alegramos con el nuevo ser humano, pero sabemos que sus circunstancias fueron difíciles: no conocer a los propios padres, saberse gestado con poco amor.
Lo que hace esta nueva ley es hacer que esas duras circunstancias ahora puedan ser producidas bajo supervisión médica y legal. Se aplica muy bien el refrán: “aunque la mona se vista de seda, moda se queda”. Aunque se legalice la renta de útero, inhumana se queda.

Correo: lfvaldes@gmail.com
http://www.columnafeyrazon.blogspot.com

domingo, 7 de diciembre de 2008

Úteros de alquiler

Luis-Fernando Valdés

Primero, Ricky Martin nos sorprendió en septiembre pasado, al anunciar que era “padre de unos hermosos gemelos”, nacidos por el método de “subrogación gestacional”. Y ahora, en la Asamblea Legislativa del DF, el PRD propuso la creación de la ley de maternidad subrogada, para regular la renta de úteros. ¿Es humano –y, por tanto, ético– que una mujer “rente” su cuerpo para procrear al hijo de otros?
A nombre de la libertad, algunos sostienen que puede hacer todo, incluso aquellas cosas que la naturaleza impide realizar. Y, en el caso del deseo de paternidad y maternidad, nada debería frustrar esta inclinación, ni siquiera la esterilidad de uno de los progenitores. Esto ha dado pie a la implementación de ciertas técnicas de reproducción asistida, que violentan la naturaleza humana, como la fecundación “in vitro” (engendrar a un bebé en un matraz de laboratorio y no en el lecho conyugal). Pero ahora, con la “subrogración gestacional” la situación va más lejos. Incluso un varón puede engendrar –o mandar engendrar in vitro– sin necesidad de una pareja. Basta con que una mujer “alquile” su útero.
Quien decide seguir este procedimiento seguramente desea darle lo mejor a ese niño, pero el cariño no suple la ausencia objetiva de uno de los progenitores. Además, en la procreación artificial en solitario, un adulto es quien decide que su hijo no necesita una madre o un padre. Pero, ¿qué pensaríamos de un progenitor que decidiera que su hijo no necesita amigos, porque ya está él para darle apoyo, cariño y compañía?
Otra vuelta de tuerca: ahora se intenta que esta situación se vuelva una práctica legal. Leticia Quezada, diputada local del PRD y promotora de la ley, explicó que iniciativa plantea que la maternidad subrogada sea una “práctica médica” mediante la cual una mujer geste o lleve en su vientre el producto de la concepción de otra. O sea, ¿ya no se trata de una actividad clandestina, sino un “procedimiento médico”? Entonces, ¿por decreto de ley, utilizar un útero ajeno es parte de las terapias médicas?
Esta iniciativa legislativa parecería muy humana, pues parte de que existe este tipo de préstamo, y busca establecer que haya control y así se eviten abusos. Por eso, prevé mecanismos para que las interesadas en subrogar su vientre gocen de buena salud: prueba antidoping, restricción sólo a dos ocasiones. Además, establece que no se cobre por este tipo de servicio de gestación.
Pero no es una ley verdaderamente humana. Lo sería sólo si subrogar el propio útero fuera un modo natural de tener un bebé, pues estaría protegiendo una situación propia de la naturaleza humana. No es propio de una ley reconocer desórdenes “de facto” con el fin de establecer supuestas garantías. Más bien una norma verdadera busca que los ciudadanos se comporten conforme a la naturaleza humana. En este caso, se debería proponer una ley que prohibiera esta práctica, pues va contra el modo humano de engendrar.
El resultado de la renta de úteros es que los niños han perdido un derecho que antes no se discutía: el derecho a tener un padre y una madre. La “Declaración de los Derechos del Niño” de la ONU (1959), n. 6, establece que el niño “siempre que sea posible, deberá crecer al amparo y bajo la responsabilidad de sus padres y (...) salvo circunstancias excepcionales, no deberá separarse al niño de corta edad de su madre”. De aprobarse la nueva ley, se normalizará que haya “huérfanos de encargo” para satisfacer las ansias de maternidad o paternidad de un adulto. ¿Es esto humano? Sin duda no.
Correo: lfvaldes@gmail.com
http://columnafeyrazon.blogspot.com