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viernes, 1 de febrero de 2019

¿Para qué viaja el Papa a un país musulmán?

Año 15, número 715
Luis-Fernando Valdés
 
Amigos. El Gran Imán de Al-Azhar,
Ahmed Al-Tayeb, que ha visitado al Papa
en Roma, preparó el encuentro en
los Emiratos Árabes Unidos. (Foto)
Hace unos siglos, cristianos y musulmanes protagonizaron las Cruzadas, aquellas horribles guerras de religión. Este fin de semana, el Pontífice de la Iglesia católica viaja a un país confesionalmente musulmán. ¿Qué significado tiene esta Visita apostólica?

1. Un encuentro interreligioso. Del 3 al 5 de febrero, tendrá lugar el primer viaje de un Papa a los Emiratos Árabes Unidos (EAU), ya que, invitado por el emir, Francisco acudirá ahí para participar en el encuentro interreligioso internacional “Fraternidad humana”, en contexto del año de la tolerancia que se celebra en todos los Emiratos, en recuerdo del fundador del país, Sheikh Zayed Bin Sultan Al Nahyan.
El Pontífice se reunirá con el Príncipe heredero, luego mantendrá un encuentro privado con los miembros del Consejo de Ancianos Musulmanes en la Gran Mezquita de Sceicco Zayed y también participará en el Encuentro Interreligioso, que se desarrollará en el Memorial del Fundador.

2. Un país islámico. Los EAU forman un país donde la mayoría pertenece a la rama suní del Islam. Actualmente esta nación es uno de los centros financieros del mundo y registra una de las rentas per cápita más altas del mundo, fruto de una economía basada en la producción de petróleo. Son muy famosas su dos principales ciudades, Abu Dhabi y Dubai.
Los EAU cuentan con 9 millones de habitantes. Según el Informe de Libertad Religiosa 2018 elaborado por el instituto vaticano llamado Ayuda a la Iglesia Necesitada, el 76.7 de su población son musulmanes.
Además, hay minorías hinduistas, budistas y cristianas, compuestas en su totalidad por los migrantes, y que tienen reconocida cierta libertad religiosa. Los cristianos forman el 12.4 por ciento de la población, de los cuales unos 800 mil personas son fieles católicos.

3. La situación de la libertad religiosa. Es notable que el Gobierno de los EAU sostenga públicamente que respeta la libertad religiosa individual, pues otros estados islámicos no lo hacen. Sin embargo, esta libertad ahí está aún en sus comienzo.
Una de las limitaciones respecto a libertad religiosa consiste en que la legislación de ese país admite la Sharía o Ley Islámica como legislación vinculante, también para los que no profesan el Islam. Además, se prohíbe que los musulmanes puedan cambiar de religión y sólo se permite a los fieles islámicos el derecho a hacer proselitismo.

4. Una nueva página de la historia. En la víspera del viaje, el Papa Francisco envío un video mensajea los EAU. El Pontífice dice que se alegra por “esta oportunidad que me ofrece el Señor para escribir, en vuestra querida tierra, una nueva página de la historia de las relaciones entre las religiones, confirmando que somos hermanos aunque seamos diferentes.”
También el Papa le agradece a su amigo, el Gran Imán de Al-Azhar, Ahmed Al-Tayeb, y a los organizadores de esta visita “por la valentía y la voluntad de afirmar que la fe en Dios une y no divide, acerca manteniendo las diferencias, aleja de la hostilidad y del rechazo”.

Epílogo. Estamos viendo sin duda un profundo cambio histórico, porque somos testigos del encuentro fraterno entre líderes de dos grandes religiones que en su momento pelearon violentamente.
Han pasado siglos desde aquellas guerras, y con el transcurrir de los años la reflexión se ha impuesto a las armas. Ambas confesiones ha comprendido que la común dignidad humana, inherente a cada persona, es la base en la que ambas religiones se apoyan. Y eso hace posible la convivencia, aunque haya profundas diferencias en las creencias.
Esperemos que esta visión de mutua aceptación pronto llegué a todas las naciones del mundo, en las que aún hay persecución o discriminación por motivos religiosos. De esta manera, las religiones serán en verdad una garantía para la paz entre las naciones.


sábado, 27 de octubre de 2018

Día de muertos: algo más que sincretismo

Año 14, número 702
Luis-Fernando Valdés

La celebración popular del Día de difuntos hoy día se parece a una mezcla de elementos prehispánicos (flores de muertos), cristianos (visitas al cementerios) o neopagano (Halloween). Ante este aparente sincretismo, ¿qué significado le da el cristianismo a la muerte?

1. La muerte cristiana. El cristianismo ha buscado que las grandes verdades de fe se conviertan en cultura popular. En el tema de los difuntos, la muerte y la resurrección de Cristo son el punto de referencia para reelaborar las tradiciones sobre el recuerdo y las oraciones por los difuntos.
Jesucristo, Dios hecho hombre, asumió la muerte y volvió a la vida, de manera que para el cristianismo la muerte ya no es un hecho definitivo, pues todos resucitaremos al final de la historia. 
La muerte ya no es permanente, y esto permite darle un particular carácter festivo a la celebración del Día de muertos, como sucede en México, donde se decoran las escuelas y universidades con flores de cempasúchil, altares de muerto, y se componen rimas jocosas llamadas “calaveritas”.

2. La muerte neopagana. El “neopaganismo” es un fenómeno que ocurre en los países de tradición cristiana y que consiste en la pretensión de negar las aportaciones culturales de esta religión con el objeto de retornar a la visión autóctona de la vida, previa a la Evangelización.
Esto ha generado un problema: que las personas no saben cuáles elementos de la celebración de este día corresponden al cristianismo y cuáles al culto pagano ancestral. En consecuencia, algunos piensan que son cristianas algunas prácticas paganas, como las siguientes: la devoción a la “Santa Muerte”, la invocación de los muertos para prácticas adivinatorias; la atribución de un significado real a la situación de evocar en el sueño a una persona difunta; pensar que hay un mundo paralelo de difuntos.
Además, las empresas de entretenimiento han creado todo un género llamado “sobrenatural”, en el que hay fantasmas, demonios y videntes de muertos; y a esto habría que añadir el tema de los muertos vivientes o zombis. Nada de esto tiene que ver con la visión cristiana de la muerte.

3. Ocultar la muerte y sus signos. Más allá de la celebración del Día de los fieles difuntos, el problema más serio no es el folklore de las celebraciones, sino que hoy se pretende ocultar la realidad de la muerte, en vez de afrontarla como parte de la existencia humana y darle un significado trascendente.
Por ejemplo, no es infrecuente que familiares, médicos y enfermeros le oculten al un enfermo grave la inminencia de la muerte, y de esta forma le quitan la oportunidad de prepararse: despedirse de los suyos, pedir perdón y, en su caso, abrirse a la fe, para afrontar el deceso con paz y esperanza.
Además, ya no hay lugares para despedirse de los difuntos. Podrá decirse que “en las grandes ciudades de los vivos no hay sitio para los muertos”, pues en las casas no hay espacio suficiente para velar a los difuntos, el tráfico vehicular no permite hacer cortejos fúnebres y los cementerios quedan cada vez más lejos de la ciudad. (Directorio Piedad Popular, n. 258)

Epílogo. La muerte –que siempre trae momentos de tristeza y de dolor– forma parte de la existencia humana y de nuestra vida cotidiana. Durante milenios, las religiones han buscado darle un sentido y encontrarle una esperanza, pero nuestra época, al emanciparse de ellas, nos ha privado de una fuente de esperanza y, a cambio, nos ha traído un gran miedo a hablar de la muerte. Por eso, hoy el mensaje cristiano sobre la muerte y la resurrección se alza como una potente alternativa para no ocultar la muerte y tener una esperanza con fundamento.

sábado, 15 de septiembre de 2018

Torres Gemelas: ¿vencidos por el odio?

Año 14, número 696
Luis-Fernando Valdés

El atentado del 11 de septiembre,
ocasión para rezar por 
la paz (Foto).
El 9-11, fecha del atentado de las Torres Gemelas de Nueva York, se ha convertido en un icono de que nadie se escapa del terrorismo. Y 17 años después, este triste suceso es ya también un símbolo de las millares de víctimas del fanatismo en todo el mundo. ¿El odio tiene la última palabra en el panorama internacional?

1. En la raíz del terrorismo. La historia reciente de Medio Oriente es muy compleja, pues se trata de culturas diversas que los occidentales agrupamos de un modo simplista al etiquetarlas como los “países árabes”. Y también podemos errar al reducir su problemática a un “asunto de petróleo”. 
Sin embargo, es un hecho que algunas facciones violentas de esos países han utilizado una combinación muy explosiva para justificar el terrorismo:  el sentimiento nacionalista y  el sentido religioso del pueblo. El resultado ha sido una espiral de odio, pues la violencia ha generado más violencia.

2. Religión y terrorismo. Varios grupos terroristas procedentes de Medio Oriente han instrumentalizado a la religión islámica, utilizándola como motivación para los sicarios, a los que convencen de que están realizando un acto de martirio.
Pero las religiones no deben ser utilizadas como motivo para pelear, ni para reivindicar causas sociales o políticas. Poco después del ataque bélico de Estados Unidos a Afganistan, como represalia del atentado en NY, Juan Pablo II ya muy anciano, hizo un llamamiento a todos los creyentes de cualquier religión.
Les pidió que todos “cooperemos para edificar un mundo libre de violencia, un mundo que ame la vida y se desarrolle en la justicia y en la solidaridad”. Y les recordó que “la religión no debe ser jamás utilizada como motivo de conflicto”.

3. El terrorismo sólo produce dolor. En septiembre de 2015, el Papa Francisco realizó una Visita apostólica a los Estados Unidos, durante la que visitó el Memorial del 11 de septiembre. En la llamada Zona Cero, el Pontífice tuvo un encuentro interreligioso.
En su discurso, el Papa rememoró el dolor por las miles de vidas “que fueron arrebatadas en un acto insensato de destrucción”, e imaginó el “grito silencioso” de quienes sufrieron en su carne “la lógica de la violencia, del odio, de la revancha. Una lógica que lo único que puede causar es dolor, sufrimiento, destrucción, lágrimas”

4. La paz, misión conjunta de las religiones. Desde las Jornadas de oración por la paz, instituidas por Juan Pablo II en 1986 y continuadas por sus sucesores, cada años los líderes de las religiones del mundo se unen en Asís (Italia) para rezar juntos por la paz de todo el mundo.
Y lo mismo hizo Francisco, en ese mismo encuentro en la Zona Cero, delante de varios líderes religiosos. El Papa expresó su deseo de que la presencia de todos ellos, “sea un signo potente de nuestras ganas de compartir y reafirmar el deseo de ser fuerzas de reconciliación, fuerzas de paz y justicia en esta comunidad y a lo largo y ancho de nuestro mundo”.
El Pontífice señaló que la dimensión sobrenatural es la clave para “desterrar de nosotros los sentimientos de odio, de venganza, de rencor”, ya  que eso sólo es posible “como un don del cielo”. Por eso invitó a que cada religión, a su manera, “pero juntos”, hicieran un momento de oración para pedir ese don divino. 

Epílogo. Para que el odio no sea el protagonista de las relaciones entre las naciones, hace falta que todas las personas que han sufrido la violencia pueden perdonar de corazón y que las personas que hacen el mal cambien y pidan perdón. 
Ambas situaciones parecen humanamente casi imposibles. En ambos casos se requiere de “algo más” que buena voluntad. Por eso, invocar a Dios es una gran llave para que la paz vuelva a la sociedad, para que el odio no decida el destino del mundo.

sábado, 8 de septiembre de 2018

¿Superará la Iglesia esta crisis actual?

Año 14, número 695
Luis-Fernando Valdés

El Papa Francisco lleva la Barca de Pedro
durante la actual crisis. (Foto)
En las últimas semanas, los medios se han enfocado en las acusaciones de un cardenal hacia el Papa. Se supondría que esta dura crisis debería debilitar profundamente a la Iglesia; pero, por el contrario, la gran mayoría de obispos y de fieles han manifestado su adhesión al Pontífice. ¿Qué elementos de juicio no se están tomando en cuenta?

1. Panorama. El informe de Pennsylvania sobre abusos sexuales cometidos por clérigos desató la crisis actual. El Papa Francisco manifestó la vergüenza que esto produce en la Iglesia. Y en vísperas del viaje apostólico a Irlanda, el país que más ha resentido esta situación, el card. Viganó inculpó falsamente al Santo Padre de haber encubierto a un cardenal estadounidense acusado de abusos sexuales. 
¿Por qué la Iglesia sigue en pie? Cualquier institución, empresa o grupo social se vendría abajo después de una situación así, pues la confianza de sus miembros se perdería. Decir que es por fanatismo, no es respuesta. En cambio, todo apunta a que los factores sobrenaturales, que creemos por fe, hoy parecen tener mucho sentido.  

2. Primer factor. Los fieles católicos creemos que Jesús mismo, con su poder divino, escogió a Simón Pedro y lo nombró Roca donde se fundaría la Iglesia (Mateo 16,18). Y Jesús ahí mismo le prometió que “el poder del infierno no derrotará” a la Iglesia.
Durante una dura crisis de la Iglesia en el siglo V, afectada tanto por la herejía pelagiana como por las invasiones bárbaras, San Agustín comentaba: “La Iglesia vacilará si su fundamento vacila, pero ¿podrá vacilar Cristo? Mientras Cristo no vacile, la Iglesia no flaqueará jamás hasta el fin de los tiempos” (Comentario al Salmo 103).

3. Segundo factor. Los medios de información suelen dividir a priori a la Iglesia según categorías sociológica, sólo válidas para la política: conservadores y progresistas. De acuerdo a esta visión, la supuesta ala conservadora atacaría al Papa Francisco porque el Pontífice se estaría separando de la doctrina tradicional.
Y aquí entra el otro factor sobrenatural, que explica el crecimiento de la Iglesia en la comprensión de la doctrina, que permite exponer el Misterio de Cristo a los hombres de hoy, en continuidad con la tradición bimilenaria. Se trata de la asistencia del Espíritu Santo al Magisterio.
El Catecismo de la Iglesia Católica explica que hay un crecimiento en la comprensión de la fe (cfr. n. 94). La encíclica “Lumen fidei”, preparada por Benedicto XVI y publicada por Francisco (29 jun. 2013), enseña que la luz de la fe “crece para iluminar todo el cosmos y toda la historia” (n. 48).
Por eso, el Papa Francisco ha buscado iluminar desde la fe aspectos que hoy son urgentes, como la atención a los migrantes y desplazados, la misericordia hacia los divorciados, la comprensión hacia las personas homosexuales o el cuidado de la creación. Y esto no es abandonar lo tradicional, sino iluminar lo actual desde la tradición viva de la Iglesia.

Epílogo. En general, es complicado explicar el carácter sobrenatural de la Iglesia a la opinión pública, compuesta de personas de muy diversas creencias. Sin embargo, la crisis misma por la que hoy atraviesa la Iglesia muestra que ésta está compuesta por “algo más” que la mera organización humana. 
La permanencia de la Iglesia, inexplicable para quienes no comparten la fe, para los creyentes resulta ser una manifestación de la voluntad de Cristo y de la ayuda continua del Espíritu Santo. Al final, la presencia ininterrumpida de la Iglesia es un reto a la razón y una invitación a creer.


viernes, 20 de abril de 2018

Siria: geopolítica y religiones

Año 14, número 676
Luis-Fernando Valdés

Después del bombardeo a Siria por parte de Estados Unidos, Inglaterra y Francia, las distintas confesiones cristianas se han unido para denunciar las injerencias de las potencias mundiales y para rezar por el final de la guerra. ¿Las diferencias religiosas son la causa de la guerra en Medio Oriente?


Sirios en Duma, días después del presunto
ataque químico. (Foto: AFP en elpais.com.uy).
1. Casus belli: las armas químicas. El “motivo de guerra” para el reciente bombardeo, en el barrio de Ghouta en Damasco, fue el uso –o el supuesto empleo– de armas químicas en Duma por parte del gobierno de Bashar al Asad, el pasado 14 de abril.
Aunque las versiones sobre la existencia o no de tales armas no son unánimes, porque Rusia insiste en que fue un montaje, la realidad es que este bombardeo fue un ataque que no contó con el apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU, ni siquiera del Congreso de los Estados Unidos. (BBC, 14 abr. 2018)

2. Geopolítica: formar nuevos estados confesionales. Para el obispo libanés Mounir Khairallah este conflicto pone en evidencia “la lucha de intereses entre potencias”. Según este obispo maronita, desde el s. XIX, bajo los motivos religiosos que utilizan las potencias dominantes para intervenir en Siria, se ocultan intereses políticos y económicos.
Según Mons. Khairallah, “los estadounidenses hablan expresamente de un nuevo Medio Oriente”, mientra que Israel y Arabia Saudita quieren “una geografía nueva con fronteras confesionales”.
En concreto, “como Israel es un Estado para los hebreos, se quisiera crear en Líbano un Estado para los cristianos, en Siria un Estado para los alawitas, otro para los sunitas entre Siria e Irak y una nación para los kurdos”, detalló el obispo. (Vatican Insider, 14 abr. 2018)

3. La religión como pretexto para la geopolítica. En la visión de Mons. Khairallah, el papel de las Iglesias cristianas en la zona consiste en mostrar que “se puede vivir juntos entre religiones, confesiones, pertenencias políticas, pertenencias culturales”.
Sin embargo, las potencias internacionales “buscan la guerra para demostrar que no es posible vivir juntos”, pero esos conflictos conducen “hacia los fundamentalismos o hacia los extremismos que acaban en el terrorismo”, externó el obispo libanés. (Ibídem)

4. “Una acción común a favor de la paz en Siria”. Esa fue la petición del Papa Francisco, durante el tradición rezo del Regina Coeli, en la plaza de San Pedro, al día siguiente del bombardeo. De esta manera, el Papa volvió a poner en el centro de la agenda mundial la crisis siria, una de sus prioridades geopolíticas y humanitarias desde que comenzó su Pontificado. (G. Galleazzi, 15 abr. 2018)
El día mismo del bombardeo el Pontífice romano llamó por teléfono al Patriarca ruso, Kiril, quien afirmó que la Iglesia ortodoxa pretende seguir en diálogo con el Vaticano para “detener el derramamiento de sangre en Siria”. 
El Patriarca declaró también que los obispos de Roma y Moscú han emprendido “esta iniciativa convencidos de que los cristianos no pueden permanecer indiferentes frente a lo que sucede en Siria. El nuestro fue un claro diálogo de paz”. (Vatican Insider, 14 abr. 2018)

Epílogo. ¿Qué podemos hacer desde lejos por la paz en Medio Oriente? Lo primero es el deseo sincero de paz, que muchos expresamos mediante la plegaria. Pero también debemos tener un agudo sentido crítico, que nos ayude a entender que –hoy día– las diferencias confesionales no son un “motivo de guerra” real, de manera que no aceptemos que nos presenten los conflictos geopolíticos bajo la “tapadera” de una crisis religiosa.

sábado, 14 de abril de 2018

¿Por qué el Papa habla de los gnósticos?

Año 14, número 675
Luis-Fernando Valdés

En su más reciente documento, “Gaudete et exsultate”, Francisco dedica un apartado completo a los gnósticos. Pero ¿quiénes son?, ¿qué hacen?, ¿por qué su doctrina es peligrosa para la Iglesia?

El gnosticismo es una vieja religión, que toma
únicamente el cristianismo como ropaje.

(Foto: Dreams time)
1. Una vieja doctrina. “Gnosis” en griego quiere decir “conocimiento” y –como explicaba un querido profesor mío, ya fallecido, don Lucas Mateo-Seco– en el Nuevo Testamento, se llama gnosis al conocimiento de las realidades divinas, recibido por la fe como fruto de la amistad con Cristo.
En su artículo, Mateo-Seco hace ver que hubo un gnosticismo ortodoxo (el de los Padres de la Iglesia) y otro heterodoxo. Según S. Ireneo y S. Epifanio, los gnósticos no constituyen una herejía cristiana, sino una falsa religión, que tomó su ropaje externo del cristianismo.
Básicamente, esta doctrina sostiene que cada persona ya tiene “dentro de sí” el contenido de la revelación divina, la cual no sería ya lo que dice la Escritura o la Iglesia, sino lo que cada uno descubre dentro de sí mismo.
Por eso, el gnóstico busca “dentro de sí mismo” la sustancia de la propia salvación, y espera encontrarla inevitablemente, ya que ha nacido con ella. De ahí que pueda darse, “gnosis sin salvador, pero no salvación sin gnosis”; es decir, no haría falta acudir a Jesús para salvarnos.

2. La tentación de vida cristiana sin Cristo. Aquella misma doctrina se ha hecho presente, dos mil años después, “con alarmante actualidad”, también en la Iglesia de nuestra época, y se manifiesta en la actitud de quienes se aferran a la “seguridad doctrinal”, pero sin interesarse realmente ni de Jesucristo ni de los demás. (Cfr. Gaudete et exsultate, 35)
Se trata de personas que piensan que ya resolvieron su situación existencial o su vida espiritual por el mero hecho de que su mente halla alcanzado claridad, a través del estudio de la Biblia o de la teología. 
Pero en realidad no es así, porque al reducir la revelación divina a su “enciclopedia de abstracciones”, se alejan de Dios y de los demás, pues prefieren “un Dios sin Cristo, un Cristo sin Iglesia, una Iglesia sin pueblo”. (Cfr. n. 37)

3. Un problema real y actual. El Papa hace ver que “esto puede ocurrir dentro de la Iglesia”, tanto en los laicos de las parroquias como en profesores católicos de filosofía o teología, quienes caen en el gnosticismo al “creer que con sus explicaciones ellos pueden hacer perfectamente comprensible toda la fe y todo el Evangelio”. 
Además de pretender reducir todo el conocimiento de Dios a lo que cabe en su mente, estas personas hacen difícil la vida a quienes los escuchan, pues “absolutizan sus propias teorías y obligan a los demás a someterse a los razonamientos que ellos usan”. (Cfr. n. 39)
Y quien “tiene respuestas a todas las preguntas” posiblemente “usa la religión en beneficio propio, al servicio de sus elucubraciones psicológicas y mentales”, olvidando que “Dios nos supera infinitamente”. Quien lo quiere todo claro y seguro “pretende dominar la trascendencia de Dios”, explica el Papa. (Cfr. n. 41)
Francisco advierte también de una “peligrosa confusión” gnóstica: la de creer que porque sabemos algo o podemos explicarlo con una determinada lógica, “ya somos santos, perfectos, mejores que la ‘masa ignorante’.” Pero en realidad, ese conocimiento debería llevar a amar más a Dios y a ser misericordiosos con el prójimo. (Cfr. nn. 45-46)

Epílogo. El gnosticismo actual toma forma de un docto “individualismo”, que se apoya en la autosuficiencia académica y en una autosuperación sin ayuda. Por eso, el Papa Francisco nos reorienta hacia el camino correcto, tanto a creyentes como a no creyentes, pues a todos nos recuerda, por una parte, que nuestra mente no agota la realidad ni sustituye a Dios y, por otra, que no nos podemos olvidar que nuestra vida está en relación con el próximo más necesitado de comprensión y ayuda. 

viernes, 15 de diciembre de 2017

Basta ya de fanatismo religioso

Año 13, número 658
Luis-Fernando Valdés

Una reflexión para el final del año. La violencia religiosa, que eclipsa la verdad y atropella al hombre, no forma parte de la auténtica religiosidad; pero, ¿qué se puede hacer para solucionar de raíz el problema del fanatismo religioso?

El llamado ejército del Estado Islámico es un caso actual
del uso de la religión para justificar la violencia. (Foto)
1. Las víctimas del fanatismo religioso. En los últimos años, por la eficacia a los medios de comunicación, hemos seguido de cerca el dolor que la violencia perpetrada a nombre de Dios ha infligido a personas inocentes de Afganistán, Bangladesh, Bélgica, Burkina Faso, Egipto, Francia, Alemania, Inglaterra, Jordania, Irak, Nigeria, Pakistán, Estados Unidos de América, Túnez y Turquía.
Como señaló en su momento el Papa Francisco, se trata de “gestos viles, que usan a los niños para asesinar, como en Nigeria; toman como objetivo a quien reza, como en la Catedral copta de El Cairo, a quien viaja o trabaja, como en Bruselas, a quien pasea por las calles de la ciudad, como en Niza o en Berlín, o sencillamente celebra la llegada del año nuevo, como en Estambul.” (Discurso, 9 enero 2017)

2. La raíz del fundamentalismo religioso. Aunque los terroristas utilizan como pretexto la defensa de la Ley de Dios, la realidad es que tratan de implantar una “voluntad de dominio y de poder”. Así lo explicó el Papa, y añadió que se trata de una “locura homicida que usa el nombre de Dios para sembrar muerte”. (Ibidem)
Para Francisco, la causa del terrorismo fundamentalista es una “grave miseria espiritual”, vinculada también a menudo a una considerable pobreza social. En efecto, nos damos cuenta que entre personas que carecen de toda oportunidad de desarrollo es fácil hacer una “leva” a nombre de la esperanza de un mundo mejor, que advendría cuando se acaben los “herejes”.

3. El papel de las autoridades religiosas. Para acabar con esa miseria espiritual que da pie al surgimiento de movimientos terroristas pseudo-religiosos, se requiere por una parte de mejorar las condiciones de vida (lo cual corresponde a las autoridades civiles), y por otra enseñar los verdaderos valores religiosos (lo cual es cometido de los líderes espirituales).
Una tarea que corresponde a los dirigentes de las religiones para evitar la violencia es transmitir aquellos valores religiosos que “no admiten una contraposición entre el temor de Dios y el amor por el prójimo” (ibídem).
Esto significa que nunca se puede atacar a los hombres bajo el pretexto de cumplir un mandato divino. Por eso, con mucha fuerza, en diversas ocasiones, el Papa Francisco ha hecho “un llamamiento a todas las autoridades religiosas para que unidos reafirmen con fuerza que nunca se puede matar en nombre de Dios”.

4. Educación cívica para evitar los fanatismos religiosos. También los poderes civiles tiene una tarea en este tema. En primer lugar, según explica el Pontífice, les corresponde garantizar en el espacio público el derecho a la libertad religiosa y, a la vez, fomentar que no se vean como contrarias la pertenencia social y la dimensión espiritual de sus ciudadanos.
A las autoridades civiles también les corresponde la responsabilidad de “evitar que se den las condiciones favorables para la propagación de los fundamentalismos” (ibídem). En concreto, deben establecer adecuadas políticas sociales que combatan las raíces del problema: la pobreza y la desintegración familiar.

Epílogo. Está por terminar el 2017, que nos deja por una parte una gran lección de diálogo ecuménico con motivo de los 500 años de la Reforma protestante; pero también en este año quedarán en el recuerdo las víctimas del fanatismo religioso. Aguardamos el nuevo año con la esperanza de que las religiones vuelvan a ser factor de paz y unidad, y de que jamás vuelvan a ser utilizadas  como pretexto para el odio.


viernes, 1 de diciembre de 2017

El más difícil viaje del Papa

Año 14, numero 656
Luis-Fernando Valdés

Francisco acudió a Myanmar a defender a una minoría musulmana, atacada y desplazada. Pero, ¿cómo podía el Papa defender a los rohinyás y, a la vez, mantener la buena relación con el gobierno birmano y la mayoría budista que niegan esta crisis?

Francisco, durante su complicada visita a Myanmar,
donde actualmente se vive una crisis humanitaria
contra la minoría etnica rohinyá (Foto: AP)
1. La crisis de los rohinyás. La etnia musulmana rohinyá habita en Arakan, al occidente de Myanmar (antes Birmania), país de mayoría budista. Según Amnistía Internacional, esta minoría ha sufrido violaciones a sus derechos humanos bajo la Junta birmana, desde 1978, por su oposición a la formación de un estado budista en Birmania, y como resultado muchos han huido a la vecina Bangladés.
Los budistas radicales afirman que los rohinyás no son birmanos, porque llegaron ilegalmente cuando el país era colonia inglesa, los acusan de no coexistir en paz y de querer imponer la ‘sharia’ (la ley islámica). El gobierno ha recluido a más de 140 mil personas en el gueto de Aungmingalar.
Como respuesta, desde octubre de 2016, grupos terroristas musulmanes en esa zona han atacado a civiles y militares. El ataque más sangriento ocurrió el pasado 25 de agosto. Por las represalias del ejercito a ese hecho, alrededor de 640 mil rohinyás huyeron al sur de Bangladesh. Según la ONU, se trata de una “limpieza étnica” (El País, 13 sep. 2017). Suman ya un millón los rohinyás desplazados en Bangladés.

2. Dificultades políticas del viaje papal. Con tiempo, el cardenal de Myanmar le advirtió al Papa que utilizara la palabra “rohinyás”, porque esto podría acarrear consecuencias para la minoría católica del país.
Esto es algo más que no utilizar una palabra incómoda. Más bien, como el gobierno local no quiere aceptar que existe una represión militar contra esa minoría ética, mencionar ese término equivaldría a denunciar la represión en su propia cara.

3. Una solución ingeniosa. Francisco, que desde el conflicto de agosto había expresado públicamente su preocupación por los desplazados, no podía ahora mencionar abiertamente el tema en tierras birmanas. Pero lo que sí pudo hacer fue dirigir mensajes en los que invitó a las autoridades a vivir la justicia y a los líderes religiosos a convivir en paz.
A los dirigentes de la sociedad civil de ese país, el Pontífice les pidió a los que pidió dejar a un lado las diferencias porque crean división, y los exhortó a respetar a las diferentes etnias del país.
Después, cuando habló de las diferentes confesiones religiosas, Francisco afirmó que éstas “no deben ser una fuente de división y desconfianza, sino más bien un impulso para la unidad, el perdón, la tolerancia y una sabia construcción de la nación”. (ACI, 28 nov. 2017)
Y, como colofón, el Papa viajó al vecino país de Bangladés, que ha acogido a los desplazados, y desde ahí lanzó una llamada a la comunidad internacional para que ayudé a los refugiados, aunque evitó utilizar el término “rohinyás”.

Epílogo. Francisco asumió el riesgo de una visita complicada, que podía generar un conflicto diplomático con el gobierno de Myanmar y romper la armonía con los líderes budistas. Pero la misión del Papa lo ameritaba, pues el Papa quería defender los derechos humanos de una minoría maltratada y, a la vez, necesitaba recordarles a los líderes espirituales el verdadero papel de las religiones, que están para fomentar la paz y la unidad.