domingo, 26 de diciembre de 2010

Tregua de Navidad

Luis-Fernando Valdés

Apenas han pasado unas horas desde que terminamos de festejar la Navidad. Mientras los villancicos nos deleitaban con sus notas y su mensaje nos decía “Noche de Paz”, seguramente por nuestro corazón pasó una sombra de temor: ¿será posible la paz de México?

Este diario inglés, con una fotografía,  inmortalizó
 la histórica tregua entre soldados británicos y alemanes.
 
Históricamente, durante las celebraciones navideñas las batallas solían hacer un alto al fuego. Es célebre la “Tregua de Navidad”, ocurrida durante la Primera Guerra Mundial en el frente de Ypres (Bélgica).
La tregua comenzó en la víspera de la Navidad, el 24 de diciembre de 1914, cuando las tropas alemanas comenzaron a decorar sus trincheras, luego continuaron con su celebración cantando villancicos, específicamente “Stille Nacht” (Noche de paz). Las tropas británicas en las trincheras al otro lado respondieron entonces con villancicos en inglés. Y cuando éstos acababan eran los germanos quienes reanudaban el concierto.
Pero lo sorprendente no fue que ese día no hubiera hostilidades, sino que se verificaron muchos actos de caballerosidad y fraternidad. Al amanecer del día 25, los dos bandos acordaron enterrar a sus compañeros caídos, que yacían desde hacía meses en la “tierra de nadie” (o sea, entre las dos trincheras rivales).
En algunos casos la ayuda fue mutua y no era raro encontrar a un soldado inglés ayudando a un alemán a recoger un compañero, y viceversa. Después de estos penosos trabajos, hubo intercambios de regalos (cigarros, whisky, etc.). Hay testimonios escritos de que hubo un partido de fútbol, y que reinó un gran respeto entre los contrincantes.


La "Tregua de Navidad" ha sido recreada en el cine.
En la escena, los combatientes intercambian cigarros.
¿Cómo fue posible esta tregua, dado que ambos ejércitos adoctrinaban a sus tropas para convencerlas de que el ejército de la trinchera de enfrente estaba constituido por gente cruel y enemiga de la libertad?
Fue posible que las hostilidades cesaran, porque los soldados de ambos bandos tenían valores cristianos en sus corazones. Cuando se dieron cuenta que los supuestos ogros cantaban los mismos villancicos, descubrieron que compartían un mismo amor por la paz, porque una misma convicción los movía: Cristo, Dios hecho hombre, encarna el Amor de Dios por cada hombre, y da fundamento al amor de los hombres entre sí.
No son pocos los historiadores que sostienen que si esa tregua se hubiera prolongado unos días más, posiblemente la Gran Guerra hubiera concluido ahí mismo. Sin embargo, los combates se reanudaron, y las batallas duraron hasta 1918, dejando ocho millones de muertos y seis millones de inválidos.

¿Será posible la paz hoy? Nuestra guerra sorda, camuflada con el nombre de “inseguridad”, desaparecerá sólo si los afectados damos un giro hacia lo sobrenatural, pues la Paz es don de Dios; si los ciudadanos de a pie iniciamos una gran reforma silenciosa, que sea una vuelta los valores perennes.
En concreto, hace falta una educación en la paz y una cultura de la paz, que enseñe que este gran don es fruto de la justicia, que respeta todas las dimensiones de la persona humana; y que haga ver que la paz peligra cuando se atropella la dignidad de la persona, y cuando la convivencia no se orienta hacia el bien común.
Pero no basta la mera justicia, pues como enseñó el gran Papa Pío XII, que afrontó la gran dificultad de la Segunda Guerra Mundial, la paz es fruto del amor: “La verdadera paz tiene más de caridad que de justicia, porque a la justicia le corresponde sólo quitar los impedimentos para la paz: la ofensa y el daño; pero la paz misma es una acto propio y específico de la caridad”.
Con valores cristianos, volverá la “Tregua de Navidad”.

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domingo, 19 de diciembre de 2010

Narco-religión, el peor de los fanatismos


Luis-Fernando Valdés

En días recientes, las fuerzas del Gobierno Federal abatieron al líder de la “Familia michoacana”, Nazario Moreno González. Esta noticia ha puesto de relieve que este cártel opera como una organización religiosa. El narco ha invadido también la fuente de ideales por antonomasia: la fe. Esto es alarmante.
Este modus operandi de la “Familia” ya era conocido. Fundada en el 2006,  era dirigida por Moreno González. Junto a él estaban 12 capos, llamados “apóstoles”, los cuales constituyen la cúpula de la banda armada.
Nazario Moreno, conocido también como “El Chayo” o “El Doctor” era el encargado de adoctrinar, como si fuera un ministro religioso, a casi 300 sicarios, pues esta organización criminal combina el fundamentalismo religioso con la extrema violencia, como parte de lo que llaman su “trabajo social”.
“El Chayo” escribió un texto religioso que sirve para adoctrinar a los que ingresan a ese cártel. A pesar de tener una “biblia” propia, la crueldad es la nota característica de esta banda, que suele decapitar a sus víctimas, a nombre de la “justicia divina”.
El narcotráfico ha ido invadiendo las diversas esferas de la vida social: el comercio, la música, páginas de Internet; también se infiltrado en las instituciones políticas: gobernantes, policías y militares. Pero ahora ha tomados una dimensión peor, al suplantar dos importantes instituciones: el narco ha formado un ejército propio bien entrenado y ha instituido una nueva religión.
Dar a los hombres una religión falsa es una acción especialmente mala, porque el ser  humano está diseñado para creer en el Dios verdadero, y a cambio se le hace adorar a un ser que no es divino: lo hacen caer en la superstición.
Pero imponer una religión como parte del entrenamiento para los sicarios, que son asesinos a sueldo, es una acción todavía más grave y criminal. Primero, porque de esta manera violan la conciencia de esos sujetos, al imponerles una creencia religiosa; y también porque corrompen el ámbito más profundo de los seres humanos.
La religión está vinculada con el modo de vida de los hombres, de manera que sus creencias religiosas determinan sus ideales y su modo comportarse. Cuando se utiliza la religión para justificar una conducta criminal y sádica, se instrumentaliza la dimensión más sólida de las personas: sus convicciones, su capacidad de sacrificio, sus anhelos, sus esperanzas.
Como hemos sido creados para buscar a Dios y para identificar nuestra voluntad con su plan amoroso, todos los humanos sentimos la profunda convicción de cumplir la misión divina para la cual nacimos. Pero esta misión siempre es de amor, de paz, de armonía y respeto.
En cambio, el fanatismo religioso consiste, entre otros aspectos, en considerar como misión divina el destruir a los demás. Entonces, a nombre de Dios se tortura y se mata a los que estorban a los supuestos planes celestiales.
Éste es el peor de los males: engañar a una persona, para que piense que hacer una acción delictiva (asesinar, robar, destruir) es algo bueno y santo; para que crea que se ganará la felicidad eterna mediante actos que dañan a los otros.
La conciencia moral es la “herramienta” humana más poderosa para hacer el bien y evitar el mal. Es el único freno que nos puede detener de realizar el mal. Por eso, el peor de lo males es distorsionar la conciencia, porque entonces el ser humano ya no tiene manera de detenerse y de arrepentirse de sus delitos.

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domingo, 12 de diciembre de 2010

Wikileaks y la nueva ética de la información

Luis-Fernando Valdés

Sigue presente en la opinión pública que el sitio de Internet, llamado “Wikileaks”, filtró a la prensa internacional una colección de 251,187 cables o comunicaciones del Departamento de Estado estadounidense con sus embajadas por todo el mundo (28.XI.2010). Se trata de la mayor filtración de la historia de documentos secretos de la Cancillería norteamericana. Además de las repercusiones políticas, ¿qué consecuencias éticas tendrá esta fuga de información?
Julian Assange, creador de "Wikileaks".
WikiLeaks (la palabra inglesa “leak” significa fuga o filtración) es una organización mediática internacional que publica en su sitio web informes anónimos y documentos filtrados con contenido de interés público, manteniendo el anonimato de sus fuentes. Fue creado por Julian Assange y está gestionado por “The Sunshine Press”.
El lanzamiento del sitio se realizó en diciembre de 2006. Su actividad comenzó en julio de 2007, y desde entonces su base de datos ha crecido constantemente hasta acumular hoy más de un millón de documentos.
Estas filtraciones de Wikileaks corroboran un hecho: que ya estamos en una nueva época social, inducida por una nueva etapa de la informática. Estas publicaciones revelan un aspecto importante de nuestra actual vida diaria, que se caracteriza por una especie de anarquía en la Internet.
Se trata de una especie de  “anarquía funcional”, porque hoy en la red coexiste todo tipo de información: las redes sociales; las grandes obras literarias, religiosas, filosóficas y científicas; redes de pornografía infantil; foros de terroristas… Aunque hay cierto control político, éste está bastante limitado a comparación de los medios de comunicación de antes.
Esta diversidad de tan abundantes contenidos tiene no pocas implicaciones morales, y aún no acabamos de visualizar los alcances de cada una de esa consecuencias éticas. Sin duda, muchas de esas situaciones son muy buenas, pues facilitan el acceso mundial a los textos de las grandes tradiciones literarias y filosóficas; favorecen que las comunidades religiosas estén unidas; otorgan mayores posibilidades para conseguir información objetiva, a partir de varios puntos de vista; ofrecen igualdad de oportunidades de acceso a la información y a la cultura a nivel global.
 Pero Internet ofrece también otras posibilidades muy malas desde el punto de vista ético, pues ofrece un acceso casi irrestricto e ilimitado a miles de cosas perversas. ¿Es moralmente correcto poner al alcance de todos, incluidos los menores, contenidos pornográficos, violentos o sádicos? Aunque hay material que es ofrecido sólo a personas mayores de edad, ¿es ético que circule por toda la red, con la posibilidad de ser visto por menores?
Por otra parte, la Internet pone el riesgo la privacidad de individuos, empresas y gobiernos. ¿Hasta dónde es ético poner a circular sin licencia la foto de una persona, obtenida de las redes sociales? ¿Es moralmente correcto poner en la red la información clasificada de una embajada?
En el fondo de todas estas preguntas subyace un conflicto entre la libertad de expresión y los daños que ésta pueda causar en los individuos y las instituciones. En otras palabras: ¿la libertad para publicar lo que sea en la red es ilimitada o naturalmente tiene limites? ¿esta libertad justifica los daños a la fama de los individuos?
Estamos en un cambio de época y surge la necesidad crear una ética de la Internet. Ésta es la nueva misión filosófica y educativa de nuestro tiempo, y tiene un carácter urgente.

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domingo, 5 de diciembre de 2010

Renta de útero: aunque se vista de seda…


Luis-Fernando Valdés

La Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) acaba de aprobar la Ley de Gestación Subrogada (30.XI.2010), que prohibirá el cobro por la renta del útero materno y que contempla la firma de un contrato que de no cumplirse tendrá consecuencias civiles y penales. Ésta es una “legislación de avanzada”, pero ¿nos hace más humanos?
Lo que hace esta nueva ley es “regular” lo que era clandestino y encausarlo para que se realice con garantías médicas y jurídicas, para evitar problemas de salud y posibles fraudes. A primera vista, todo esto parece razonable, pues hace que algunas prácticas que se prestaban a malos usos, ahora sean públicas y estén controladas.
Aunque esto parece muy sensato, esta ley no está bien, porque lo que regula es algo que humanamente no es ético. Esta nueva norma jurídica aprueba que un varón y una mujer aporten sus gametos, y le sean implantados a una tercera persona, que lleva los nueve meses de gestación. Dicho en otras palabras, queda aprobado que un niño sea a) engendrado artificialmente, b) gestado sin amor por una persona anónima y c) finalmente adoptado (en el caso de fecundación con gametos donados).
Si analizamos esta situación desde el punto de vista del niño engendrado, veremos que se comenten grandes injusticias hacia él, y que por eso esta nueva ley no es justa. En primer lugar, la concepción artificial implica que “produzcan” muchos embriones de los cuales sólo unos pocos sobrevivirán y quizá uno se pueda anidar. Todos los embriones restantes son ya seres humanos que resultaron muertos en el intento.
Entonces, ese niño al crecer sabrá que está vivo de milagro, y que tuvo varios hermanos que fueron concebidos junto con él, pero que no pudieron sobrevivir; peor aún si todavía tiene un hermano congelado, “esperando ser implantado”.
Además, los gametos pueden ser proporcionados por el varón y la mujer que quieren ser padres, o bien uno de ellos (o los dos) pueden ser comprados, procedentes de donadores anónimos. O sea, ese niño al crecer sabrá que a sus padres biológicos sólo les importó el dinero que recibieron a cambio de “donar” sus gametos, pero nunca pensaron con amor en él.
La mujer que presta su útero posiblemente pueda sentir afecto por el niño que lleva en sus entrañas, pero no tiene un verdadero amor. Ese niño sabrá que en el primer ultrasonido que se vio latir su corazón, su portadora simplemente “reportó” que el embarazo iba bien.
Finalmente es adoptado (en el caso de la fecundación heteróloga). Hace falta entender bien qué es la adopción. Decimos que la adopción es algo bueno, porque remedia algo malo: que un niño ya nacido y que no tiene padres, ahora pueda ser recibido como hijo. Pero este otro caso, no se “remedia” algo malo, sino que se “provoca” algo malo: se produce a un niño para ser adoptado. En lugar de adoptar un niño ya nacido, se genera una especie de huérfano, que posteriormente será adoptado.
Celebramos la vida, y nos alegra cada nacimiento. Pero vemos que hay casos que no son los ideales, como un embarazo no deseado (que termina por abandonar o ceder al hijo) o la muerte de los padres. Nos alegramos con el nuevo ser humano, pero sabemos que sus circunstancias fueron difíciles: no conocer a los propios padres, saberse gestado con poco amor.
Lo que hace esta nueva ley es hacer que esas duras circunstancias ahora puedan ser producidas bajo supervisión médica y legal. Se aplica muy bien el refrán: “aunque la mona se vista de seda, moda se queda”. Aunque se legalice la renta de útero, inhumana se queda.

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domingo, 28 de noviembre de 2010

¿Cambió la moral o erró el Papa?

Luis-Fernando Valdés

Durante toda la semana he recibido correos y llamadas telefónicas con una misma inquietud: las declaraciones de Benedicto XVI sobre el uso del preservativo. Unos me preguntan, llenos de confusión, si ya ha cambiado la moral católica sobre los anticonceptivos; otros me han dicho que están tristes porque el Papa ha errado. ¿Cuál es la verdad sobre este asunto?

El autor del libro-entrevista, Peter Seewald
entrega un ejemplar al Santo Padre.
Primero vayamos al hecho. El Papa concedió una entrevista al periodista alemán Peter Seewald, la cual se publicó con el título “Luz del mundo”. “L’Osservatore Romano” adelantó unos pasajes de ese libro, y entre ellos estaba el texto que ha causado tanto revuelo.
Sobre el SIDA y el condón, Benedicto XVI contestó: “Concentrarse sólo en el preservativo quiere decir banalizar la sexualidad (…). Puede haber casos justificados singulares, por ejemplo, cuando una prostituta utiliza un preservativo, y éste puede ser el primer paso hacia una moralización, un primer acto de responsabilidad para desarrollar de nuevo la conciencia sobre el hecho de que no todo está permitido y de que no se puede hacer todo lo que se quiere. Sin embargo, este no es el verdadero modo para vencer la infección del VIH. Es verdaderamente necesaria una humanización de la sexualidad”
La confusión, por parte de los lectores, puede provenir de no tener claro cuáles son los “actos anticonceptivos”. Estas acciones son las que cometen marido y mujer, cuando deciden impedir la fecundidad por el modo que sea: con un condón o interrumpiendo el acto sexual. En otras palabras, las acciones anticonceptivas sólo las pueden cometer los esposos, porque sólo el matrimonio es el ámbito para estar abiertos a la vida.
En cambio, los actos sexuales fuera del matrimonio no tienen que estar abiertos a la vida, porque no son actos esponsales. Por ejemplo, es absurdo prohibirle a un violador que use un preservativo, aduciendo que debe estar abierto a la vida; y es lo mismo en el caso de una prostituta (¿acaso el adultero la contrata para tener hijos con ella?).
Entonces, el condón en sí mismo no define la anticoncepción, sino que ésta es definida por la condición de los participantes (si son marido y mujer; o si son dos personas no casadas). Por eso, tolerar el uso del profiláctico en la relación fuera del matrimonio no significa aceptar la anticoncepción, porque entre los no casados no hay contexto moral para engendrar un hijo.
El Papa pone dos matices. El primero es que en el caso de las pandemias, aunque el uso del condón podría evitar contagios, en la práctica promover su uso conlleva la expansión de la epidemia, porque se genera un uso irresponsable de la sexualidad. Por eso, insiste en que el remedio es humanizar la sexualidad.
El segundo matiz consiste en que, en el caso de los que no son marido y mujer, el uso del condón para evitar contagios puede ser un primer paso para humanizar la sexualidad, en el sentido de que puede servir para reconocer que no todo está permitido (que sean conscientes de que con su acción pueden contagiar a otros de una enfermedad). Entonces, aunque se tolere el uso del preservativo en los actos sexuales fuera del matrimonio, estas acciones nunca están aprobadas.
A modo de comparación, que leí en estos días: si uno me propone entre matar con una pistola o con una bomba atómica, mi respuesta es no matar. Pero es “preferible” matar con una pistola, pues produce menos víctimas. Eso no quiere decir que yo “apoye” el asesinato o el uso de las pistolas. En cambio, lo que sostengo es que hay que respetar la vida.


Para saber más, visita los siguientes enlaces:
- La nota de prensa sobre este tema, del vocero vaticano P. Federico Lombardi.
- Crónica de un "escándalo" anunciado, del analista Diego Contreras.
- "La verdad sobre el preservativo", del teólogo Martin Rhonheimer (en inglés) (en español: bajar con el scroll hasta encontrarlo).
- El Papa, los medios y el condón, del P. Jorge E. Mújica.

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domingo, 21 de noviembre de 2010

Entre el diálogo y la blasfemia


Asia Bibi, cristiana condenada a muerte en Paquistán por una supuesta blasfemia contra Mahoma. Benedicto XVI y organizaciones civiles están pidiendo su indulto.


Luis-Fernando Valdés

Hoy comentamos dos noticias contrastantes. Por una parte, un logro: la comisión vaticana para el diálogo con los no cristianos consiguió un acercamiento con las autoridades islámicas; pero por otra, recientemente en Irak un grupo radical secuestró y asesinó a más de 50 cristianos reunidos en una iglesia (31.X.2010), y en Paquistán, una cristiana fue condenada a la horca, por haber supuestamente blasfemado contra Mahoma (11.XI.2010).
Estos atentados parecerían confirmar la tesis de que las religiones, lejos de traer armonía, dividen a la gente; además, estos hechos opacan los esfuerzos de diálogo. Por eso, para muchos, a nombre de la tolerancia, lo mejor sería que las religiones no tuvieran un rol importante en la vida social o política. ¿Qué se puede responder?
La respuesta es firme, aunque su aplicación sea lenta. Con firmeza debemos decir que la religiosidad es parte integrante de cada ser humano, y que es importante para su realización y para su motivación. Las enseñanzas de las grandes religiones llevan a la comprensión y al diálogo, y son un poderoso incentivo para afirmar la dignidad humana.
Precisamente, en esta línea se llevó a cabo el séptimo coloquio entre el Centro para el Diálogo Interreligioso de la Organización para la Cultura y las Relaciones Islámicas de Teherán (Irán) y el Pontificio Consejo para el Diálogo (Vaticano).
Al final del encuentro, los participantes firmaron un lista de acuerdos. Ambas partes sostuvieron que “los creyentes y comunidades religiosas, sobre la base de su fe en Dios, tienen un papel específico que desempeñar en la sociedad, en un plano de igualdad con los otros ciudadanos”. ¿No es estupendo que católicos y musulmanes afirmen esta igualdad?
Además, pusieron sobre la mesa los puntos comunes a las dos religiones, como “los valores morales, la justicia y la paz y proteger la familia, el medio ambiente y los recursos naturales”. Y ambas partes, afirmaron que “la libertad religiosa, como derecho inherente a la dignidad humana, debe ser siempre respetada por los individuos, los agentes sociales y el Estado”.
Sin embargo, también hoy día las religiones necesitan una purificación, que les permita garantizar la sana convivencia entre quienes confiesan diferentes creencias. El elemento que hace posible la interacción entre las diversas creencias es la libertad religiosa.
Nada debe obstaculizar esta libertad de las conciencias para seguir sus propias convicciones religiosas, puesto que “la verdad no se impone de otra manera que por la fuerza de la misma verdad” (Conc. Vat. II, “Dignitatis Humanae”, n. 1). Además, la dignidad de la persona exige para ningún hombre no sea coaccionado en el campo religioso, y que ni la  sociedad ni el Estado obligue a nadie a actuar contra su conciencia, ni impedirle actuar conforme a ella.
No nos sorprenda que estos deseos de diálogo y de libertad religiosa se vean empañados, los próximos años, por atropellos a la conciencia de particulares, “a nombre de Dios”. Es necesario que pase tiempo para que llegue a los practicantes de las diversas confesiones una cultura del respeto, y así sea posible una convivencia sin fanatismos, pero lo lograremos.
Aunque es doloroso que las comunidades cristianas en Irak sea agredidas por extremistas armados, y es muy penoso que la cristiana paquistaní Asia Bibi sea condenada a muerte por un chisme, eso no impide reconocer que las religiones bien llevadas comparten el deseo de paz y de amor al prójimo, y esto será siempre un factor de progreso social.
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domingo, 14 de noviembre de 2010

¿Intolerancia pontificia o manipulación mediática?


Luis-Fernando Valdés

Hace justo una semana, Benedicto XVI realizó un breve pero significativo viaje a España. El Pontífice “habló” sobre el laicismo.  Según la prensa española “arremetió” contra él; pero en los videos y los textos de sus homilías no aparece ese verbo. ¿Error de imprenta o punta de iceberg?
Los ecos de la gira papal por Santiago de Compostela y Barcelona han continuado durante los días siguientes del retorno del Papa a Roma. Y, curiosamente, un tema recurrente ha sido si el Santo Padre condenó o no, si atacó o no, al laicismo del Estado español.
Fragmento de la página web "El País",
con el titular tendencioso : "carga contra".

La polémica inició el primer día del viaje, cuando en la portada de la página web de “El País” (España), se publicó : “El Papa carga contra la pérdida de la fe y el aborto en su primera homilía”. Al día siguiente, otro rotativo español, “El Mundo”, tituló así la noticia: “El Papa carga en Santiago su 'peregrinaje'  contra el laicismo en España”. Ese mismo día, de nuevo “El País” encabezó así la ceremonia pontificia en la Sagrada Familia (el templo diseñado por Gaudí): “El Papa pide proteger el matrimonio tradicional y carga contra el aborto”.
Cualquier lector que sólo dé una mirada a los titulares, se quedará con la idea de que el Papa Ratzinger “cargó contra” el laicismo y el aborto (trofeo de conquista de los laicistas), cuando en realidad no sucedió así.

Benedicto XVI en la conferencia de prensa
a bordo del avión, rumbo a España.
Otro ejemplo: en la conferencia de prensa durante el vuelo hacia Santiago de Compostela, le preguntaron al Papa si, cuando hace pocas semanas instituyó un nuevo Dicasterio, dedicado a la nueva Evangelización, estaba pensando en España.  Su respuesta fue interpretada por algunos como una declaración contra el Premier español, Zapatero. Veamos el texto original, y en él no aparecen ni “arremetimientos” ni “cargas contra” nadie.
Ésta fue la respuesta de Benedicto XVI: “Es verdad que en España ha nacido una laicidad, un anticlericalismo, un secularismo fuerte y agresivo como lo vimos precisamente en los años treinta, y esta disputa, más aún, este enfrentamiento entre fe y modernidad, ambos muy vivaces, se realiza hoy nuevamente en España: por eso, para el futuro de la fe y del encuentro –¡no el desencuentro!, sino encuentro– entre fe y laicidad, tiene un foco central también en la cultura española”.
Hoy día los lectores y espectadores de noticieros tenemos muchas posibilidades de enterarnos en tiempo real de los discursos del Papa (o de cualquier personaje público). Los discursos y homilías que Benedicto XVI pronunció en la península ibérica aparecieron casi en tiempo real en la página del Vaticano y en youtube.com .
Por esta facilidad de acceder por uno mismo a la información, el papel de los consumidores de noticias debería ser más activo y más crítico. Sin embargo, bastantes lectores “se quedan” sólo con lo que les dan los encabezados de las noticias. ¿La velocidad de la vida cotidiana ha hecho que perdamos capacidad para amar la verdad?
Además, esta actitud de “interpretar” de manera negativa las homilías del Papa, por parte de los periódicos arriba mencionados, es la punta de un gran iceberg. Nos muestra que en no pocas ocasiones las “noticias” son publicadas a través de un filtro ideológico, aunque los medios busquen la imparcialidad.
Y esto exige una nueva actitud del público. Ya no se puede buscar información religiosa de manera pasiva (“lo que me cuenten”). Ahora cada uno debe aprovechar la gran herramienta que es Internet, para corroborar, o bien para matizar las noticias sobre religión que uno va recibiendo cada día.

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domingo, 7 de noviembre de 2010

Dios, ¿enemigo del hombre?

Luis-Fernando Valdés

Benedicto XVI hace su decimoctavo viaje apostólico. De nuevo a la boca del lobo. Ahora visita España, que bajo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, ha dado un giro laicista. Ahora Dios ha quedado fuera de la vida pública del país, que antes fuera un bastión católico. ¿Tendrá algo que decir el Papa ante esta realidad?

El gran tema de este viaje es la raíz cristiana de Europa. Como es sabido el Parlamento propuso una Constitución Europea (12.I.2005), en la que se omitía el origen cristiano de ese continente. Aunque el proyecto fracasó, porque no todas las naciones de la Comunidad europea la aceptaron, sí quedó presente el laicismo imperante, que rechaza las raíces cristianas del Viejo Mundo.
Ayer sábado (6 de noviembre), Benedicto XVI realizó una visita relámpago a Santiago de Compostela, con motivo del Año Santo compostelano. La fecha y el lugar son muy significativas del mensaje papal: ahí mismo, hace justo 18 años, Juan Pablo II pronunció su famosa frase “Europa, sé tu misma”, para reafirmar el origen cristiano de Europa. Ahora, el Papa Ratzinger, en la homilía en la explanada de la Plaza del Obradoiro, manifestó con fuerza que “Europa ha de abrirse a Dios, salir a su encuentro sin miedo”.


La clave del laicismo no está en la “aconfesionalidad” del Estado, como argumentan los políticos de la izquierda de española. A nombre de esta “neutralidad”, se ha expulsado a Dios de la vida civil y académica. Más bien, el meollo del laicismo consiste en concebir a Dios como adversario del ser humano, al que tendría sometido.
Refiriéndose a esta situación, el Santo Padre explicó que “es una tragedia que en Europa, sobre todo en el siglo XIX, se afirmase y divulgase la convicción de que Dios es el antagonista del hombre y el enemigo de su libertad”, porque, en realidad, “Dios es el origen de nuestro ser y cimiento y cúspide de nuestra libertad; no su oponente”. Entonces, “¿cómo es posible que se haya hecho silencio público sobre la realidad primera y esencial de la vida humana?”, preguntó.
Con gran audacia, el Papa pidió revertir esta tendencia laicista: el Viejo Continente “ha de trabajar con su gracia (de Dios) por aquella dignidad del hombre que habían descubierto las mejores tradiciones: además de la bíblica, fundamental en este orden, también las de época clásica, medieval y moderna, de las que nacieron las grandes creaciones filosóficas y literarias, culturales y sociales de Europa”.
El laicismo no es una mera cuestión de preferencias políticas. Arrojar a Dios de la vida pública tiene consecuencias negativas, porque entonces el fuerte somete al débil. Por eso, el Romano Pontífice quiso advertir a Europa sobre el peligro de vivir a espaldas de Dios.
“Dejadme que proclame desde aquí la gloria del hombre, que advierta de las amenazas a su dignidad por el expolio de sus valores y riquezas originarios, por la marginación o la muerte infligidas a los más débiles y pobres”. Y advirtió que “no se puede dar culto a Dios sin velar por el hombre su hijo y no se sirve al hombre sin preguntarse por quién es su Padre y responderle a la pregunta por él”.
Al defender las raíces cristianas de Europa, el Papa no sólo hace justicia a los hechos históricos, sino que ante todo, está defendiendo la dignidad de cada hombre. La experiencia de los régimenes ateos (el nacismo, del comunismo ruso y del comunismo chino) son una muestra clara de que sin referencia a Dios, el hombre aplasta al hombre. Por eso, Benedicto XVI es –hoy por hoy– el mejor defensor del hombre.

Correo: lfvaldes@gmail.com
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Dios, ¿enemigo del hombre?

Luis-Fernando Valdés

Benedicto XVI hace su decimoctavo viaje apostólico. De nuevo a la boca del lobo. Ahora visita España, que bajo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, ha dado un giro laicista. Ahora Dios ha quedado fuera de la vida pública del país, que antes fuera un bastión católico. ¿Tendrá algo que decir el Papa ante esta realidad?
El Santo Padre saluda a los Príncipes de Asturias, 
durante la Santa Misa en Santiago de Compostela.

El gran tema de este viaje es la raíz cristiana de Europa. Como es sabido el Parlamento propuso una Constitución Europea (12.I.2005), en la que se omitía el origen cristiano de ese continente. Aunque el proyecto fracasó, porque no todas las naciones de la Comunidad europea la aceptaron, sí quedó presente el laicismo imperante, que rechaza las raíces cristianas del Viejo Mundo.
Ayer sábado (6 de noviembre), Benedicto XVI realizó una visita relámpago a Santiago de Compostela, con motivo del Año Santo compostelano. La fecha y el lugar son muy significativas del mensaje papal: ahí mismo, hace justo 18 años, Juan Pablo II pronunció su famosa frase “Europa, sé tu misma”, para reafirmar el origen cristiano de Europa. Ahora, el Papa Ratzinger, en la homilía en la explanada de la Plaza del Obradoiro, manifestó con fuerza que “Europa ha de abrirse a Dios, salir a su encuentro sin miedo”.
Ironías de la vida. En esta sala de los Museos Capitolinos de Roma, teniendo como fondo la estatua de un Papa, se aprobó el proyecto de Constitución Europea, la cual omite cualquier referencia a sus raíces cristianas.

La clave del laicismo no está en la “aconfesionalidad” del Estado, como argumentan los políticos de la izquierda de española. A nombre de esta “neutralidad”, se ha expulsado a Dios de la vida civil y académica. Más bien, el meollo del laicismo consiste en concebir a Dios como adversario del ser humano, al que tendría sometido.
Refiriéndose a esta situación, el Santo Padre explicó que “es una tragedia que en Europa, sobre todo en el siglo XIX, se afirmase y divulgase la convicción de que Dios es el antagonista del hombre y el enemigo de su libertad”, porque, en realidad, “Dios es el origen de nuestro ser y cimiento y cúspide de nuestra libertad; no su oponente”. Entonces, “¿cómo es posible que se haya hecho silencio público sobre la realidad primera y esencial de la vida humana?”, preguntó.
Con gran audacia, el Papa pidió revertir esta tendencia laicista: el Viejo Continente “ha de trabajar con su gracia (de Dios) por aquella dignidad del hombre que habían descubierto las mejores tradiciones: además de la bíblica, fundamental en este orden, también las de época clásica, medieval y moderna, de las que nacieron las grandes creaciones filosóficas y literarias, culturales y sociales de Europa”.
El laicismo no es una mera cuestión de preferencias políticas. Arrojar a Dios de la vida pública tiene consecuencias negativas, porque entonces el fuerte somete al débil. Por eso, el Romano Pontífice quiso advertir a Europa sobre el peligro de vivir a espaldas de Dios.
“Dejadme que proclame desde aquí la gloria del hombre, que advierta de las amenazas a su dignidad por el expolio de sus valores y riquezas originarios, por la marginación o la muerte infligidas a los más débiles y pobres”. Y advirtió que “no se puede dar culto a Dios sin velar por el hombre su hijo y no se sirve al hombre sin preguntarse por quién es su Padre y responderle a la pregunta por él”.
Al defender las raíces cristianas de Europa, el Papa no sólo hace justicia a los hechos históricos, sino que ante todo, está defendiendo la dignidad de cada hombre. La experiencia de los régimenes ateos (el nacismo, del comunismo ruso y del comunismo chino) son una muestra clara de que sin referencia a Dios, el hombre aplasta al hombre. Por eso, Benedicto XVI es –hoy por hoy– el mejor defensor del hombre.

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Video sobre esta homilía de Benedicto XVI:  

domingo, 31 de octubre de 2010

Adolescentes sicarios: ¿asesinos o víctimas?

Luis-Fernando Valdés


Triste semana: el parte de guerra reporta tres masacres, en Juárez, Tijuana y Tepic respectivamente. Cada matanza es impactante, pero ahora nos quedamos atónitos: los testigos relatan que los gatilleros eran jóvenes entre 15 y 21 años. Si queremos detener esta barbarie, debemos atender a este reciente fenómeno de los “adolescentes sicarios” y buscar soluciones.
En esta casa, en Ciudad Juárez, Chih, se celebraba la fiesta en la que fueron asesinados 15 jóvenes y otros 14 resultaron heridos. Descansen en paz.


El viernes 22 de octubre, en Ciudad Juárez un grupo de sicarios (varios de ellos presumiblemente menores de edad) asesinó a una quincena de jóvenes que asistían a una fiesta y dejó heridos a 14 más. 
Tres días después, el lunes 25, en Tijuana, 13 internos de un centro de rehabilitación de adictos llamado “El Camino”, fueron asesinados por un grupo de sicarios fuertemente armado. Al día siguiente, el martes 26, en Tepic, un comando armado ejecutó a 15 hombres e hirió a tres más en un autolavado; 11 de las víctimas eran drogadictos en rehabilitación.
Este duro fenómeno de menores sicarios, ya había sido denunciado en enero de este año por el diputado panista Eduardo de la Torre Jaramillo, de la Comisión de Defensa Nacional. En su momento, explicó que jóvenes y menores de entre 12 y 16 años son reclutados por el narcotráfico para adiestrarlos como sicarios. 
El diputado señaló algunas causas, como la agudización de la pobreza en el campo y una eficaz estrategia mediática del crimen organizado. Esto ha provocado que menores de edad, jóvenes, mujeres y campesinos, en vez de migrar a Estados Unidos, ahora se enrolen con pandillas financiadas por el narcotráfico y el secuestro.
Todo esto es señal de un panorama difícil y desesperanzador en la juventud que vive en zonas marginadas. El narco parece una buena opción porque no tienen muchas oportunidades, y en parte no las tienen porque son un sector desatendido de la sociedad y el Estado: no hay educación, ni trabajos bien remunerados, ni buenos servicios de salud, etc. 
¿No será tiempo de que los empresarios implementen estrategias para dar generar empleos en esos lugares? ¿No será el momento de una crítica a fondo del sistema educativo? ¿No será más económico invertir millones en el desarrollo del campo, que en la compra de armas para combatir al narco?
No es fácil explicar porqué los traficantes de droga ahora reclutan a menores. Pero esta situación parece seguir el mismo patrón que el caso de los “niños soldados” de África, donde después de décadas de guerra, se han acabado los combatientes adultos y se ha hecho una leva de infantes.
Podría suceder lo mismo en nuestro País. Como en los últimos años de combate intenso entre cárteles y fuerzas federales se ha mermado el número de asesinos adultos, quizá ahora el narco busca sicarios jóvenes para formar una segunda fila de matones.
Los resultados no son difíciles de prever. Algunos tienen ganas de aventuras, otros tienen “rencor social”, pero todos son inmaduros y están armados. Por eso, sus crímenes están impregnados de impericia y de torpeza. Quizá estas masacres son el triste resultado de su inexperiencia.
Actualmente hay organizaciones internacionales dedicadas a denunciar el reclutamiento de “niños soldados” y ayudar a las víctimas, como la fundación “Todos son inocentes” (www.tsi-es.org). En México también hace falta también denunciar la leva de “adolescentes sicarios”, la cual también es un crimen contra la humanidad y contra el futuro de nuestra Patria, porque como afirmó Juan Pablo II, “la guerra es una derrota de la humanidad” (Discurso, 13.I.2003, n. 4).


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domingo, 24 de octubre de 2010

Linchamientos: corrupción al descubierto

Luis-Fernando Valdés


En días recientes, dos intentos de linchamiento en los Estados de México y de Morelos mantuvieron atenta a la opinión pública del País. Faltan pocas semanas para celebrar el Centenario de la Revolución y suceden estos episodios que recuerdan al México descrito en los “Bandidos de Río Frío” (1891). ¿Por qué sucede esto en pleno siglo XXI?
En Tetela de Volcán, Morelos, cinco presuntos secuestradores fueron retenidos por pobladores de esta comunidad, quienes los desnudaron, golpearon, y amagaron con lincharlos, luego de obligarlos a declarar sus intenciones de secuestrar a un empresario de la comunidad, y de reconocer su participación en otros plagios (18. X. 2010).
En Tlalnepantla, Edo. Mex., agentes de la policía evitaron que un grupo de 150 vecinos lincharan a dos delincuentes, que supuestamente habían intentado asaltar y secuestrar a una maestra y su familia, dentro de la Unidad Habitacional “el Medio”(20.X.10).
Los linchamientos son acciones emprendidas por los habitantes de una comunidad en contra de criminales atrapados “in fraganti”. Los golpean o incluso los asesinan, porque saben que la autoridades los dejarán ir impunemente. Es una manera de evitar que esos delincuentes vuelvan a poner en peligro a sus familias y sus posesiones.
Este tipo de justicia por la propia mano conlleva más injusticias que las busca evitar. Por ejemplo, el delincuente no puede defenderse, y si se tratara un inocente (lo cual es fácil cuando la multitud se abalanza sobre un grupo de personas), éste será maltratado injustamente. Además, la desproporción entre el delito y el castigo suele ser lo habitual, como quitarle la vida al criminal.
Pero hay otra consecuencia más dañina. Cada linchamiento es una manifestación del fracaso del Estado de Derecho. En un país civilizado, la procuración de justicia está a cargo del Estado, que se guía por unas leyes elaboradas democráticamente, válidas para todos los ciudadanos. Pero cuando esta procuración no es eficaz, surgen esos métodos populares de “justicia”.
¿Por qué sucede esto? En un País con siglos de historia como el nuestro, la causa es conocida: la corrupción de los cuerpos policíacos y judiciales. Estos trágicos eventos ponen de manifiesto el descontento popular, provocado por la ineficacia de las acciones legales en contra de los maleantes.
Esta situación, análoga a la producida por los cárteles de la droga que compran a las autoridades (las “narco-nóminas”), necesita ser reflexionada por los ciudadanos de a pie, pues ellos son la base de la democracia. Entre los puntos de análisis están los siguientes:
a) La corrupción política es una de las más graves deformaciones del sistema democrático, porque traiciona tanto los principios de la ética como las normas de la justicia social; b) pone en riesgo el correcto funcionamiento del Estado, porque influye negativamente en la relación entre gobernantes y gobernados; y c) introduce una creciente desconfianza hacia  las instituciones públicas, lo cual causa un progresivo menosprecio de los ciudadanos por la política y sus representantes.
Para combatir la corrupción, veneno de la sociedad democrática, se requiere que cada ciudadano se comprometa a volver a las verdaderas raíces, a los valores éticos y religiosos que son más fuertes que la tentación del dinero o los favores y que el miedo. Pero, ¿cuánto tiempo tendrá que pasar para que los ciudadanos que viven los valores asuman que son los verdaderos artífices de la democracia y del cambio social?

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domingo, 17 de octubre de 2010

Una mina de solidaridad


Luis-Fernando Valdés

Luego de dos meses y una semana, los 33 mineros chilenos atrapados en la mina San José fueron sacados sanos y salvos. Se estima que más de un mil millones de espectadores siguieron la noticia. ¿Por qué causó tanta expectativa este rescate? ¿fue mera curiosidad o hay algo verdaderamente profundo?

 Foto del momento en que Mario Gómez, de 63 años y líder de los 33 mineros atrapados, salió de la mina, el 13 de octubre a las 7:59 hrs.
El derrumbe de la mina ocurrió el pasado 5 de agosto, y dejó atrapados a 33 mineros a 624 metros de profundidad, en el yacimiento ubicado 30 km al noroeste de la ciudad chilena de Copiapó.
17 días después, los mineros fueron encontrados con vida, y se iniciaron las labores de rescate, que tuvieron un costo superior a los 10 millones de dólares; una tercera parte de esa cantidad fue financiada por donativo de particulares y el resto por el Gobierno de Chile.
El seguimiento de la noticia por parte de los medios, durante estos dos meses, ha producido un sano efecto, que podemos calificar como una “oleada de solidaridad”, la cual es una verdadera y propia virtud moral, que no se reduce a un “un sentimiento superficial por los males de tantas personas, cercanas o lejanas. Al contrario, es la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos” (Juan Pablo II, Encíclica “Sollicitudo Rei Socialis”, 38).
Entre otras muestras de apoyo solidarios a los mineros, grandes personalidades enviaron mensajes de apoyo, como el Papa y el Secretario General de la ONU; un filántropo donó 10 mil dólares a cada familia de las víctimas; futbolistas y artistas enviaron regalos y autógrafos.
Benedicto XVI expresó su cercanía espiritual y sus continuas oraciones, para que los atrapados “mantengan la serenidad en la espera de una feliz conclusión de los trabajos que se están llevando a cabo para su rescate”. Unos días después entregó 33 rosarios al arzobispo de Santiago, el cardenal Francisco Javier Errázuriz para que se los llevase personalmente.
Para agradecer esta preocupación del Papa, los mineros le enviaron una bandera de Chile firmada por todos. El Santo Padre la recibió emocionado y expresó su deseo de que fueran rescatados lo antes posible.

  Esta fue la nota escrita en una hoja de papel con lápiz color rojo,  que los mineros enviaron desde el interior de la mina para indicar que estaban vivos.
 
Lo opuesto a la solidaridad son las llamadas “estructuras de pecado”, que son las situaciones que encierran a una sociedad en un estado de injusticia. A lo largo del mundo, hay centenares de miles de empleados son abandonados a su suerte: salarios bajos, condiciones no higiénicas y de inseguridad, horas extra no pagadas, carencia de seguros médicos. Parecería que es imposible revertir este mal, pero Chile nos ha mostrado que sí posible superarlo.
El rescate de los mineros chilenos ha sacado de las profundidades el espíritu solidario. La salida del último trabajador atrapado ha hecho rezar y llorar de emoción a millones de telespectadores en el mundo entero, y esas lágrimas nos dicen que somos una gran multitud los que creemos que una vida humana, y la felicidad de una familia que se vuelve a reunir, valen más que los millones de dólares que costó el rescate.
La expectativa de la salida de los mineros nos ha enseñado que hay una “sed de solidaridad” en el mundo entero. Más allá de la curiosidad, se ha puesto de manifiesto que los seres humanos estamos diseñados para ocuparnos unos de los otros, y que la virtud social que los cristianos llamamos “solidaridad” responde a uno de los anhelos más profundos del corazón.
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domingo, 10 de octubre de 2010

Paternidad a cualquier costo

 Luis-Fernando Valdés

Robert G. Edwards, “inventor” de la fecundación “in vitro”, ha sido galardonado con el  Premio Nobel en ciencias. Es un premio científico con grandes repercusiones éticas. ¿Es moralmente bueno manipular la paternidad y la maternidad? ¿Es ético todo lo que la ciencia es capaz de conseguir?

El científico británico, Robert G. Edwards (25.IX.1925), "inventor" de la Fecundación "in vitro", fue galardonado con el Premio Nobel de medicina 2010.
El pasado 5 de octubre Göran K. Hansson, secretario del Comité de Fisiología y Medicina del Nobel, afirmó que el método creado por Edwards, junto con su colega Patrick Steptoe (fallecido en 1988), es una esperanza para las mujeres con infertilidad. Según Hansson, “la visión de Edwards representó una revolución en ciencia y una oportunidad para muchas mujeres en el mundo”.
Edwards descubrió los principios básicos de la fertilización humana y su método dio resultado el 25 de julio de 1978, cuando nació Lucy Brown, el primer “bebé de probeta”. Se estima que, a la fecha, al menos 4 millones de bebés han nacido mediante este proceso.
Sin embargo, desde el punto de vista ético hay mucho que decir. Sin duda, cada una de las personas que haya sido engendrada por este método posee plena dignidad humana y es hija de Dios. Pero esto no le quita importancia a los atropellos a que fueron sometidos otros seres humanos, fallecidos en la fase embrionaria, utilizados en este método.
La fecundación “in vitro” (FIVET) puede ser vista desde dos aspectos: subjetivo y objetivo. El primero hace referencia a los deseos de paternidad y maternidad de un matrimonio que no ha podido engendrar. Es un deseo legítimo, pero que no puede llegar al punto en que se presupone que el embrión no merece pleno respeto, cuando sus padres tienen un deseo que satisfacer. En tal caso, el hijo no es un fin en sí mismo, sino un medio utilizado por sus padres.

 Actualmente, hay varios cientos de miles de embriones –seres humanos– congelados en refrigeradores especiales como éste.

El aspecto objetivo radica en que el método mismo atropella a seres humanos verdaderos. El proceso de la FIVET consiste en producir una importante cantidad de óvulos, extraerlos de la madre, y fecundarlos en una probeta. De los óvulos fecundados –que ya son un ser humano vivo, distinto de sus padres–, unos son implantados en el útero y otros conservados en refrigeración, por si hacen falta más adelante.
Muchos de esos embriones mueren durante el proceso. En declaración del Dr. Marco Antonio Cruz Téllez, especialista del Centro Médico Nacional La Raza, “el principal reto es que cada intento de fertilización su porcentaje de éxito no rebasa el 20 por ciento, y se debe tener un mayor porcentaje de posibilidades, porque no con el primer procedimiento se consigue un embarazo”.
En otras palabras, cada vez que se intenta un proceso de FIVET, mueren 8 de cada 10 seres humanos en estado de embrión. Además, también es muy trágico e inhumano que actualmente hay varios centenares de miles de embriones congelados: son personas que han sido privadas de nacer, en espera de ser implantados… o destruidos.
Desde el punto de vista de la deontología médica, sería poco sensato aprobar un tratamiento contra la enfermedad que fuera, en la que murieran 8 de cada 10 pacientes. Sin embargo, en el caso de la FIVET, se ve como algo normal que mueran el 80 por ciento de los embriones, los cuales ya son seres humanos.
¿Qué implicaciones éticas tiene este Nobel de medicina? El presidente de la Academia Pontificia para la Vida, Mons. Ignacio Carrasco de Paula, lo explica: “sin Edwards no habría el mercado de óvulos”, ni habría “congeladores llenos de embriones en espera de ser transferidos a un útero” pese a que “probablemente terminarán por ser abandonados o morir”.

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domingo, 3 de octubre de 2010

Hawking: ¿nuevo “caso Galileo”?

Luis-Fernando Valdés

En los primeros días de septiembre, poco antes de la visita papal a Gran Bretaña, el famoso físico inglés, Stephen Hawking, publicó “The Grand Desing”, en el que afirmó que Dios no creó el universo. ¿Es un descubrimiento científico o un golpe mediático?

Portada del "The Times": "Hawking: Dios no creó el universo"
El diario londinense “The Times” publicó algunos pasajes del libro (3.IX.2010), una semana antes de que éste fuera presentado en las librerías. En esos textos, el Catedrático de Cambridge sostiene que no es necesario afirmar la existencia de Dios para explicar el universo.
Según este Autor, el “Bing Bang”, la gran explosión inicial que habría dado origen al universo, es “una consecuencia inevitable” de las leyes de la física, por lo cual el cosmos “se creó de la nada”, sin la intervención de un Creador.
Más aún, Hawking rechaza la hipótesis de Isaac Newton según la cual las leyes de la naturaleza no son suficientes para explicar que el universo no surgió del caos, sino que Dios tuvo que haber intervenido en su creación. El Autor del recién publicado libro se basa en la observación, realizada en 1992, de un planeta que giraba en órbita en torno a una estrella distinta de nuestro Sol.
“Eso hace que las coincidencias de las condiciones planetarias de nuestro sistema –la feliz combinación de distancia Tierra-Sol y masa solar– sean mucho menos singulares y no tan determinantes como prueba de que la Tierra fue cuidadosamente diseñada (por Dios) para solaz de los humanos”, escribe Hawking.

 Stephen Hawking con Benedicto XVI, durante un Congreso organizado por el Vaticano sobre la evolución y el Big Bang (noviembre 2008).

Aunque hubo respuestas serias de varios líderes religiosos, una de las primeras figuras en objetar estas hipótesis ha sido el astrofísico David Wilkinson, director del St. John’s College de Dirham, que sostiene que “la ciencia y la lógica pueden apuntar a un Creador. ¿De dónde vienen las leyes de la física? ¿Qué propósito tiene el universo? ¿Por qué es inteligible, comprensible?”.
En efecto, las teorías del Hawking dejan de lado la ciencia, y entran en otro terreno: el de la filosofía. Y, desde ahí, podemos ver que, aun si se acepta la hipótesis de que el universo se autocreara, no queda excluida la referencia a un Creador, como plantea WIlkinson. ¿Por qué?
Porque es gracias a unas leyes físicas que el universo tiene un origen –no importa cómo haya sido– y una estructura. Si el universo se creara a sí mismo, sería porque existirían unas leyes físicas que lo habrían programado para autocrearse.
Ahora bien, ¿cuál sería el origen de esas leyes físicas? No podrían originarse con el universo, puesto que deberían ser anteriores al cosmos para poder crearlo. Y sin son anteriores al universo tampoco podrían originarse a sí mismas, porque ¿cómo pueden existir leyes naturales antes de que exista la Naturaleza?
Por eso, incluso si se acepta la hipótesis de que el universo se hubiera creado a sí mismo, admitir la existencia de un Creador no es irracional, sino una auténtica necesidad de la razón.
Han quedado en la historia los tiempos de la confrontación entre la fe y la ciencia, cuando Galileo postuló que la Tierra no es el centro del universo. En ese caso, la Teología invadió el terreno de la astronomía. Ahora, en cambio, Hawking ha intentado suplir la fe en Dios creador, por medio de una teoría cosmológica.
Este nuevo libro no pasa de ser un golpe mediático. La razón científica y la razón creyente no tienen porque excluirse. De hecho, hay nuevos y bien fundamentados intentos de hacer ciencia en diálogo con la religión: pero esos no se llevan las primeras planas.
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domingo, 26 de septiembre de 2010

Card. Newman: ciencia y fe en armonía

John Henry Newman (1801-1890), Fellow de Oxford, anglicano converso al catolicismo, fue beatificado por Benedicto XVI, el pasado 19 de septiembre.

Luis-Fernando Valdés

No puedo dejar de escribir sobre un personaje que me es especialmente grato: John Henry Newman (1801-1890); ni tampoco puedo desaprovechar que su figura ha aparecido en los medios para hacer un comentario sobre el tema que más me apasiona: la relación entre la razón y la fe.
El Cardenal Newman, beatificado el pasado 19 de septiembre por Benedicto XVI, es un modelo de intelectual de alto nivel, que se empeñó en buscar y encontrar la armonía entre el conocimiento científico y la revelación, que el pensamiento moderno perdió.
En la homilía de la ceremonia de beatificación del gran intelectual inglés, el Papa destacó que las intuiciones de Newman “sobre la relación entre fe y razón, sobre el lugar vital de la religión revelada en la sociedad civilizada (…)  fueron de gran importancia”, y “hoy también siguen inspirando e iluminando a muchos en todo el mundo”.
En nuestros días, al igual que durante la vida del Cardenal inglés, la oposición entre ciencia y fe es un tema que exige buscar soluciones, porque sin armonía entre la razón que busca certeza y el corazón que anhela a Dios es difícil ser feliz.
Newman explicaba que no puede haber conflicto entre ciencia y fe, porque tanto la Naturaleza como la Revelación son obra del mismo Autor. Cuando surge un conflicto entre ambas, éste procede más bien de las personas.
En un discurso titulado “Cristianismo y Ciencia Física”, el Card. Newman buscó la conciliación entre estos dos tipos de saberes. Explica que hay dos mundos, el natural, cognoscible a través de los medios naturales, y el sobrenatural, conocido gracias a la Revelación. Aunque coinciden en algunos aspectos, son dos mundos separados y, por eso, no pueden entrar en contradicción.
La teología, como “filosofía del mundo sobrenatural” y la ciencia, como “filosofía del mundo natural”, resultan incomunicables y, por eso, no pueden entrar en colisión en sus ideas y respectivos campos. Entonces habría que encontrar formas de conexión en lugar de necesidad de conciliación.
El Profesor de Oxford explica que los conflictos aparentes entre ciencia y doctrina católica tienen un carácter puramente aparente y temporal, y esto lo expresa en tres sentencias: 1) la verdad no puede estar en contradicción con la verdad; 2) con frecuencia la verdad parece estar en contradicción con la verdad; y 3) es necesario ser paciente con estas apariencias y no precipitarse en el juicio. De este modo no cabe sorprenderse que, al comparar los datos científicos y los datos de fe, aparezcan discrepancias en algunos momentos.
Otra enseñanza muy actual de John Henry Newman consiste en superar la tentación del fideísmo. Se daba cuenta que bastantes personas que se entusiasmaban excesivamente por el progreso de la técnica y querían a seguir siendo hombres devotos, terminaban por caer en el refugio cómodo del fideísmo.
Ante esa disyuntiva, Newman consideró una cobardía optar por una fe que no buscara la armonía con las realidades que la ciencia explicaba de manera contundente. Lo difícil era dialogar, y ése fue el camino que siguió.
Hoy día necesitamos seguir este ejemplo. Nuestro México Bicentenario se ha constituido sobre la base de la disyuntiva: la fe o la razón, la utopía social o la praxis política; y muchos cristianos parecen haber optado por la fe y la caridad, renunciando a la razón y al compromiso social. La vida y el pensamiento del Beato Newman nos empujan a no ceder ante el dilema y entablar con gran esfuerzo el diálogo que lleve a la armonía.
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