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sábado, 7 de julio de 2018

Para dar voz a los migrantes

Año 14, número 686
Luis-Fernando Valdés

Hace cinco años, Francisco, recién elegido Papa, nos sorprendió con un viaje a la isla de Lampedusa, icono del drama de los que emigran hacia Europa. Esa visita marcó un aspecto central de su pontificado: la defensa de los migrantes. ¿Qué solución propone el Pontífice?

Rescate en el Mediterráneo. Con frecuencia naufragan
los balseros que van hacia Lamepedusa (Italia).
El Papa alabó la tarea de los rescatistas. (Foto)
1. A cinco años de Lampedusa. Fue el 8 de julio de 2013, a sólo tres meses del inicio de su Pontificado, cuando el Papa visitó la isla italiana de Lampedusa, puerto por donde llegan cada día centenares de balseros a Europa y, a la vez, sitio donde mueren ahogados muchos de ellos.
En aquella ocasión, Francisco expresó que hacía esa visita para “despertar nuestras conciencias, para que lo que ha sucedido no se repita”. Para recordarlo, el reciente 6 de julio, el Papa celebró una Misa en la Basílica de San Pedro, en la que participaron migrantes y socorristas.

2. Una respuesta a medias. En la homilíade esa Misa, el Pontífice recordó que en aquel viaje hace cinco años, él se hizo eco del “perenne llamado a la humana responsabilidad”, tomado de Génesis 4: “¿Dónde está tu hermano?, la voz de su sangre grita hasta mí”. Y lamentó que las respuestas a esta llamada –aun siendo generosas– “no han sido suficientes” y, en consecuencia, “hoy nos encontramos llorando a millares de muertos”.

3. Injusticias contra los migrantes. El Papa denunció también el silencio ante las injusticias que se comenten contra los migrantes. Se trata más bien de muchos silencios: “el silencio del sentido común, el silencio del ‘siempre se ha hecho así`, el silencio del ‘nosotros’ contrapuesto al ‘vosotros’.”
Francisco, una vez más, insistió que los migrantes y los refugiados “son víctimas de esa cultura del descarte”, es decir, de una mentalidad que considera que las personas son seres desechables cuando no se les considera útiles.
También habló de la “hipocresía estéril” de quien no quiere “ensuciarse las manos”, la cual es una “tentación muy frecuente también en nuestros días”, que se traduce en “una cerrazón respecto a quienes tienen derecho, como nosotros, a la seguridad y a una condición de vida digna, y que construye muros ―reales o imaginarios― en vez de puentes”.

4. Una respuesta práctica. El Obispo de Roma repitió su propuesta práctica para ayudar a los migrantes. “Frente a los desafíos migratorios de hoy, la única respuesta sensata es la de la solidaridad y la misericordia”, dijo.
Según el Papa ésta es “una respuesta que no hace demasiados cálculos”, pero exige “una división equitativa de las responsabilidades, un análisis honesto y sincero de las alternativas y una gestión sensata”. 
Se trata de “una política justa es la que se pone al servicio de la persona, de ‘todas’ las personas afectadas; que prevé soluciones adecuadas para garantizar la seguridad, el respeto de los derechos y de la dignidad de todos; que sabe mirar al bien del propio país teniendo en cuenta el de los demás países, en un mundo cada vez más interconectado”.

Epílogo. La voz del Papa, en este mundo globalizado, sigue siendo “la voz de los que no tienen voz” (frase acuñada por Juan Pablo II). La cercanía de Francisco a los migrantes es fundamental, porque los migrantes quedan en “tierra de nadie”: lejos de su patria y sin derechos en un país ajeno. 
Por ahora, la voz del Pontífice es un medio importante para que la opinión pública internacional no deje a los migrantes en el olvido y para que exigir que sean respetados los derechos de quienes quedan al desamparo, lejos de su tierra, lejos de los suyos.


viernes, 12 de mayo de 2017

Fátima: un mensaje más fuerte que las balas

Año 13, número 627
Luis-Fernando Valdés

Se cumplen 100 años de las apariciones de la Virgen María en Fátima. El llamado “tercer secreto” ha acaparado la atención, pero ¿cuál es el verdadero mensaje de Fátima: una amenaza del fin del mundo o un mensaje de esperanza?
 
Sor Lucia, la vidente de las apariciones
de la Virgen de Fátima, con Juan Pablo II.
(Foto: blog.pl )
1. Un poco de historia. Entre el 13 de mayo y el 13 de octubre de 1917, en la localidad portuguesa de Fátima, tres pastorcitos llamados Lucía dos Santos, Jacinta y Francisco Marto, fueron testigos de las apariciones de la Virgen María.
El 13 de octubre de ese año, se produjo el llamado “milagro del sol”, presenciado por 70 mil personas, entre ellos algunos periodistas y personalidades públicas de la época, que dieron testimonio del suceso. Pero lo importante no fueron los eventos sobrenaturales, sino el mensaje de misericordia y esperanza de parte de la Madre de Dios.

2. Un mensaje religioso no apocalíptico. Las apariciones de la Virgen en Fátima ocurren durante el contexto de la Primera Guerra Mundial, pero su mensaje no es apocalíptico o fatalista, sino totalmente religioso y devocional.
El mensaje central de Fátima es “la dimensión personal de la conversión”. Los sacrificios por la conversión de los pecadores serán expresión de la ofrenda sacrificial que los pastorcitos hacen de sí mismos a favor de los demás. (fatima.pt)

3. El misterioso “tercer secreto”. Aunque se ha manejado como un “secreto” de una realidad que no ha llegado, la realidad es totalmente otra. Se trata, por una parte, de un único mensaje publicado en tres partes y, por otra, de que este mensaje ya se cumplió totalmente.
La historia de este mensaje, completamente documentada, fue publicada por la Congregación para la Doctrina de la Fe, por indicación de Juan Pablo II, el 13 de mayo de 2000. Se encuentra en la web oficial del Vaticano (aquí). Ahí se reproducen en facsímil las páginas escritas por Sor Lucia, junto con los comentarios del Card. Ratzinger y otros textos y una entrevista oficial de la vidente con Mons. Bertone.

Atentado a Juan Pablo II, 13 de mayo de 1981.
(Foto: El Universal)
4. El atentado al Papa. La tercera parte permaneció bajo embargo durante décadas. Puesta por escrito, el 3 de enero de 1944, por Sor Lucia, narra que “un Obispo vestido de blanco”, caminaba hacia una Cruz rezando por los muchos cadáveres que veía en el camino, y entonces “fue muerto por un grupo de soldados que le dispararon varios tiros de arma de fuego y flechas” (ibídem).
Después del atentado que sufrió el 13 de mayo de 1981, Juan Pablo II afirmó que había sido “una mano materna quien guió la trayectoria de la bala”, permitiendo al “Papa agonizante” que se detuviera “en el umbral de la muerte”.



5. Un mensaje también para nuestro tiempo. En este mundo nuestro, atribulado por las guerras civiles en África y Medio Oriente, atormentado por el terrorismo y las guerras del narcotráfico, el mensaje de Fátima sostiene nuestra esperanza en que vendrá la paz:
“Que una ‘mano materna’ haya desviado la bala mortal muestra sólo una vez más que no existe un destino inmutable, que la fe y la oración son poderosas, que pueden influir en la historia y, que al final, la oración es más fuerte que las balas, la fe más potente que las divisiones” (Card. Ratzinger, ibídem).

El centenario de las apariciones de la Virgen de Fátima tiene un especial significado, ahora que nos parecería que nada puede liberar del mal a nuestro mundo. Fátima nos invita a confiar en el poder de la plegaria: la oración es capaz de cambiar el curso de la historia y traernos la paz.


sábado, 26 de noviembre de 2016

Aborto, excomunión y otras confusiones

Año 12, número 603
Luis-Fernando Valdés

Algunas noticias sobre la reciente Carta apostólica del Papa Francisco han causado cierta confusión sobre el aborto y la excomunión. ¿Ya no hay excomunión por abortar? ¿Ya están perdonados automáticamente quienes abortaron? 

Francisco firmando la Carta Apostólica
Misericordia et misera. (Foto: periodistadigital.com)
1. Las confusiones: pecado y excomunión. El aborto es un tema muy controversial, porque la moral católica siempre ha sostenido que es un pecado grave, ya que priva de la vida a un ser humano inocente.
Para que los fieles puedan entender que el aborto es una acción especialmente mala, la Iglesia utiliza términos duros como “pecado mortal”, “pecado grave” o “acción intrínsecamente mala”. Y, además, sanciona a las personas que lo cometen con una pena muy grave que es la excomunión.
Así surge la confusión sobre si es lo mismo “pecado grave” que “excomunión”. “Pecado grave” es una acción libre que rompe la comunión con Dios o con el próximo. El aborto es una acción gravemente mala porque quita la vida de un inocente.
Y la “excomunión” es la pena (castigo) que la Iglesia impone a los católicos que cometen este pecado. Se trata de “la pena eclesiástica más severa, que impide la recepción de los sacramentos y el ejercicio de ciertos actos eclesiásticos” (Catecismo Iglesia Católica, 1463).

2. ¿Por qué el aborto conlleva una excomunión? La excomunión es un castigo muy fuerte, ya que implica una ruptura con los vínculos que unen al creyente a Cristo por medio de la Iglesia, pero que tiene una finalidad pedagógica: disuadir a los fieles para que no cometan este crimen.
En otras palabras, es una manera muy clara de explicar a los creyentes que abortar voluntariamente es un pecado muy grave. Francisco lo reiteró en su reciente Carta apostólica, Misericordia et misera (21 nov. 2016): “Quiero enfatizar con todas mis fuerzas que el aborto es un pecado grave, porque pone fin a una vida humana inocente” (n. 12).
Sin embargo, la finalidad de esta medida no es “dar de baja” a los fieles que han cometido un aborto, sino invitarlos a buscar la misericordia de Dios. Así lo explica el Papa, quien afirma muy categórico “que no existe ningún pecado que la misericordia de Dios no pueda alcanzar y destruir, allí donde encuentra un corazón arrepentido que pide reconciliarse con el Padre” (Ibidem).

3. ¿Qué es lo que autorizó el Papa? Con motivo del término del Jubileo de la Misericordia, Francisco pidió a toda la Iglesia “seguir viviendo con fidelidad, alegría y entusiasmo, la riqueza de la misericordia divina” (n. 5).
Por eso, el Papa concedió “a todos los sacerdotes, en razón de su ministerio, la facultad de absolver a quienes hayan procurado el pecado de aborto” (n.12). Esto quiere decir, que antes del Jubileo y de esta nueva disposición, el pecado de aborto solo podía ser absuelto por el obispo o por los sacerdotes que éste indicara, pero ahora lo podrá hacer cualquier sacerdote.
En cambio, el Pontífice no afirmó que ya, de modo automático, todo persona que haya abortado esté perdonada. Más bien, se requiere que esa persona esté arrepentida y libremente acuda a la confesión.

El aborto sigue siendo un pecado muy grave, por lo que continúa vigente la excomunión para los fieles que lo cometen. Pero Francisco quiere enfatizar que la misericordia es mayor que el pecado. Por eso, la facilidad para obtener el perdón para este pecado grave no significa quitarle importancia al aborto, sino que nos habla de la abundancia de la amor misericordioso de Dios.


viernes, 7 de octubre de 2016

Francisco, transexuales e ideología de género: ¿hasta dónde?

Año 12, número 596
Luis-Fernando Valdés

El Papa Francisco se ha mostrado muy abierto hacia las personas transexuales y, a la vez, es claro y directo para mostrar su desacuerdo con la ideología de género. ¿Es posible oponerse a esa ideología sin rechazar a las personas que sufren por su sexualidad?

Diego Neria, persona transexual, a la derecha, fue recibido
   junto con su pareja Macarena, 
en visita privada, por Francisco,
 el 24 de enero de 2015. 
(Foto: abc.es)
1. La ideología de género, “enemiga del matrimonio”. Durante un encuentro con sacerdotes y agentes de pastoral, en Tiflis (Georgia), Francisco recordó una vez más que el matrimonio entre un hombre y una mujer “es la cosa más bella que Dios ha creado”.
El Pontífice denunció también que actualmente “hay una guerra mundial para destruir el matrimonio”. El Papa advirtió de “un gran enemigo del matrimonio, que es la teoría de los géneros”, y advirtió que actualmente “no se destruye con las armas, se destruye con las ideas. Hay una colonización ideológica que destruye”. (Aciprensa, 1 oct. 2016)

2. Rechazo a la ideología, pero no a las personas. En el avión papal, a la vuelta de Azerbaiyán, el periodista Josh McElwee le preguntó: “¿Qué cosa diría a una persona que ha sufrido por años con su sexualidad?. Se siente verdaderamente que es un problema de biología, que su aspecto físico no corresponde a lo que él o ella considera su identidad sexual. Usted, como pastor y ministro, ¿cómo acompañaría a estas personas?”
Francisco explicó que se puede acoger al que sufre, y a la vez no aceptar la ideología de género. “Las personas se deben acompañar como las acompaña Jesús. Cuando una persona que tiene esta condición llega hasta Jesús, Jesús no le dirá seguramente vete porque eres homosexual. No. Lo que yo he dicho, es esa maldad que hoy se hace en el adoctrinamiento de la teoría del género.”
Y abundó así: “Una cosa es que una persona tenga esta tendencia, esta opción, e incluso que cambie de sexo, y otra cosa es la hacer la enseñanza en la escuela en esta línea para cambiar la mentalidad. A esto yo llamo colonizaciones ideológicas.” (Aciprensa, 2 oct. 2016)

3. Acoger a quien sufre por su sexualidad. Francisco respondió largamente a esa pregunta, y dijo que siempre ha “acompañado personas con tendencia homosexual y también con prácticas homosexuales”, y que “nunca he abandonado a nadie, esto que quede claro”.
Contó el Papa que el año pasado recibió un carta de un español, que le contaba que había sufrido mucho porque él se sentía varón, pero físicamente era mujer; y se hizo una cirugía para cambiar de sexo. “Luego se casó, cambió su identidad civil y me ha escrito una carta y para él era un consuelo venir con su esposa.” Y el Santo Padre los recibió en el Vaticano. (Ibídem)
Por su parte, esta persona, Diego Neria, al saber que había sido citado por el Papa, dijo al periódico español ABC que “para mí, como católico, es un mundo que haya hecho eso, que haya contado mis dificultades y que haya reconocido que conoce mejor la transexualidad a raíz de mi caso. Me ha servido, sobre todo, para mi tranquilidad espiritual.” (abc.es, 5 oct. 2016)

Al Papa Francisco solo se puede entender si se escucha completo su mensaje, por eso pidió no ser mal interpretado: “Por favor no digan ‘el Papa santificará a los trans’… Si hay alguna duda en lo que he dicho, quiero ser claro: es un problema de moral, es un problema humano y se debe resolver como se puede, siempre con la misericordia de Dios, con la verdad… Siempre así, con el corazón abierto.”
Entonces, rechazar la ideología de género no supone rechazar a quienes tienen problemas. Y dar respuestas a quien sufre no significa cambiar la doctrina católica, sino “caminar juntos” hasta donde sea posible.


viernes, 18 de marzo de 2016

¿Qué piensa Benedicto XVI de Francisco?

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Año 12, número 567
Luis-Fernando Valdés



Algunos católicos han llegado a afirmar que el mensaje de Francisco es divergente del de su antecesor. Pero no es así: el Papa emérito en una entrevista reciente alabó la práctica pastoral de Francisco, que habla continuamente de la misericordia de Dios.


Francisco y Benedicto XVI se saludan
al cruzar la Puerta Santa del Jubileo de la Misericordia.
(Foto: www.eldiario.ec)


1. La entrevista. Acaba de salir a la venta el libro “Por medio de la fe. Doctrina de la justificación y experiencia de Dios en la predicación de la Iglesia” de Ed. San Pablo, editado por el jesuita Daniele Libanori.

 Se trata de las actas de un congreso teológico que se llevó a cabo en Roma en octubre del año pasado. Entre otros artículos, el libro incluye una entrevista con Joseph Ratzinger del teólogo jesuita belga Jacques Servais sobre “qué es la fe y cómo se llega a creer”. En ese diálogo, Benedicto XVI citó a su sucesor y habló generosamente sobre la misericordia.



2. La necesidad del hombre de hoy. La afirmación clave del Pontífice emérito es ésta: “Para mí es un ‘signo de los tiempos’ el hecho de que la idea de la misericordia de Dios sea cada vez más central y dominante”.

Benedicto explica que “el hombre de hoy tiene la sensación general de que Dios no puede dejar que la mayor parte de la humanidad caiga en la perdición”, y que a pesar de la visión moderna (que no se preocupa por la salvación), “sigue existiendo, de otra manera, la percepción de que nosotros necesitamos la gracia y el perdón”.



3. Tres Papas en continuidad. El Papa emérito hizo suyos los mensajes sobre la misericordia tanto de Juan Pablo II como de Francisco. Explicó que Juan Pablo II “estaba profundamente impregnado” del tema de la misericordia.

Dijo que el Papa polaco, a partir de las experiencias en las que desde los primeros años de su vida, “constató toda la crueldad de los hombres”, y que así descubrió que “la misericordia es la única verdadera y la última reacción eficaz contra la potencia del mal. Solo allí en donde hay misericordia acaba la crueldad, acaban el mal y la violencia”.

Benedicto expuso también que “Papa Francisco se encuentra completamente en sintonía con esta línea” de la misericordia. Y añadió: “Su práctica pastoral se expresa justamente en el hecho de que él nos habla continuamente de la misericordia de Dios. Es la misericordia lo que nos mueve hacia Dios, mientras que la justicia nos espanta”.



4. Misericordia, el tema de nuestros días. Hablar de misericordia no es una cuestión meramente académica, como si fuera un tema más entre los muchos posibles de los que un Papa pudiera hablar. Se trata de la respuesta de Dios a una profunda necesidad interior del ser humano.

Así lo constata el Papa emérito, quien explica que el hombre de hoy “bajo la capa de la seguridad de sí y de la propia justicia … esconde un profundo conocimiento de sus heridas y de su integridad ante Dios”. Y al constatar su debilidad y su falta de integridad, el ser humano “está esperando la misericordia”.

Para Benedicto, el hombre moderno necesita la misericordia, manifestación de la delicadeza de Dios hacia cada persona, porque “en la dureza del mundo de la técnica, en el que los sentimientos ya no cuentan nada, aumenta la esperanza de un amor salvífico que sea dado gratuitamente”.



Benedicto XVI “rompió” su silencio voluntario para hablar de teología, y en su intervención nos ha mostrado que está en la misma sintonía de Francisco. En realidad, los últimos Obispos de Roma, ante el mundo que se ha tornado cruel por haberse alejado de Dios, ha visto que la misericordia es la respuesta de Dios al mal presente en nuestros días.