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sábado, 5 de enero de 2019

El viaje que marcó el futuro de la Iglesia

Iniciamos el año 15. Número 711
Luis-Fernando Valdés

Hace 55 años, el Papa Pablo VI realizó un viaje a Tierra Santa, que cambió el paradigma del Pontificado romano. Aunque han pasado los años, ¿por qué sigue presente este gesto que marcó el rumbo de la Iglesia contemporánea? 

Durante el primer viaje de un Papa a Tierra
Santa, se llevó a cabo el primer encuentro ecuménico
entre un Obispo de Roma y un Patriarca de Constantinopla. 
1. El contexto. Estaba muy reciente el Concilio Vaticano II, que tuvo la misión de establecer las pautas de la nueva relación de la Iglesia Católica con el mundo contemporáneo. Quedaba entonces la enorme tarea de llevar a la práctica esos principios, y no había antecedentes de cómo hacerlo.
El Pontífice de ese momento era Pablo VI quien tuvo la intuición de que con un viaje a Tierra Santa podía dar varios mensajes fundamentales sobre la paz, el ecumenismo y la relación de la Iglesia con los judíos, en un contexto que por sí mismo fuera un gran signo para reforzar sus discursos.

2. El primer viaje apostólico. El Papa anunció con un mes de anticipación que visitaría la tierra de Jesús del 4 al 6 de enero de 1965. Hasta ese momento, los Pontífices no solían viajar y por eso resultó novedosa y revolucionaria esta iniciativa de Pablo VI. 
Sería Juan Pablo II quien nos acostumbraría a que viajar por todo el mundo es lo “normal” para un Papa. Por eso, podemos decir que este viaje de Pablo VI fue decisivo para la Iglesia, porque estableció un nuevo modo de cercanía entre un Pontífice y los fieles católicos del mundo entero.

3. Un gran encuentro ecuménico. El diálogo y la reconciliación entre las diversas confesiones que creen en Jesucristo, como Dios y Señor, es lo que se llama “ecumenismo”. Tras casi un milenio de desencuentros entre católicos y ortodoxos, el Concilio Vaticano II impulsó el desarrollo del diálogo ecuménico entre ambas confesiones.
Fue el 5 de enero cuando, en el Monte de los Olivos, Pablo VI se reunió con Atenágoras, el Patriarca de Constantinopla, líder de las Iglesias ortodoxas, proveniente de Grecia. Un gran abrazo y la oración del Padrenuestro en la lengua oficial de cada Iglesia, latín y griego, fueron el inicio de muchos encuentros futuros.
Juan Pablo II se reuniría después con casi todos los Patriarcas de las Iglesias ortodoxas, y 51 años más adelante, en febrero de 2016, el Papa Francisco tendría un histórico encuentro con un Patriarca ruso, Cirilo, en Cuba, pues era la primera vez que se encontraban un Obispo de Roma y un Patriarca de Moscú.

4. Un Papa con sentido del futuro. Pablo VI, canonizado en 2018 por Francisco, fue un hombre con grandes cualidades humanas y espirituales. Tuvo la poco común cualidad de saber visualizar los problemas que sobrevendrían al mundo y, por eso, supo proponer respuestas “proféticas”, es decir, que se adelantaban a su propia época.
Él mismo comprendió que este viaje a Tierra Santa marcaba una nueva época y así lo manifestó a su regreso a Roma, aquel 6 de enero. En su mensaje afirmó que esa visita apostólica no fue “solamente un hecho singular y espiritual”, sino que “se ha transformado en un acontecimiento que puede tener gran importancia histórica”.
Y luego explicó cuál era esa importancia histórica. Se trataba quizá de “un comienzo de nuevos eventos que pueden ser grandes y benéficos para la Iglesia y para la humanidad”. Y así fue. Primero Juan Pablo II, luego Benedicto XVI y ahora Francisco han sido protagonistas de la paz, del ecumenismo y de la justicia social, precisamente a través de sus viajes apostólicos.

Epílogo. San Pablo VI es un personaje que las nuevas generaciones debemos redescubrir. Su profunda visión del mundo desde la fe hizo posible el gran diálogo actual entre la Iglesia y la sociedad contemporánea. 
Sus viajes y sus escritos fueron una gran base para la evangelización, el ecumenismo, la paz y la justicia de las que han seguido predicando sus sucesores. Y todo esto se puso en marcha hace 55 años, en aquel viaje del Papa Pablo a Jerusalén.


viernes, 12 de octubre de 2018

El significado de la canonización de Pablo VI y Mons. Romero juntos

Año 14, número ¡700!
Luis-Fernando Valdés

Dos amigos entrañables, hoy santos de la Iglesia
Católica: San Pablo VI y San Óscar Arnulfo Romero.
(Foto: elsalvador.com)
Canonizados en la misma ceremonia, Pablo VI y Mons. Romero se convierten en una señal que el Papa Francisco envía a la Iglesia y al mundo. ¿Cuál es este mensaje? 

1.Pablo VI. Giovanni Battista Montini (1897-1978) fue el Papa Pablo VI (1963-1978), el Pontífice que llevó a termino el Concilio Vaticano II, a la muerte de Juan XXIII, lo cual fue una misión complicada en la que logró mantener la unidad y dar certeza a los 2,500 obispos participantes.
Fue el primer “Papa Peregrino”, antes que Juan Pablo II. Hizo 9 viajes, en los que visitó 19 países de los cinco continentes. El periodista Roberto Paglialonga sugiere que “de alguna manera así presentaba una Iglesia 'en salida', como después la ha definido muchas veces el Papa Francisco”. (Rome Reports, 11 oct. 2018)
Uno de los documentos más importantes de su pontificado fue la exhortación “Evangelii Nuntiandi” (1975), en el que Pablo VI habla del anuncio del mensaje de Cristo al mundo moderno, que además va unido con el servicio a los pobres, la justicia social, el progreso y la promoción humana.

2. Mons. Óscar Romero. Nacido en Barros, El Salvador, en 1917, murió asesinado por odio a la fe, a los 62 años, en 1980. Fue nombrado arzobispo de San Salvador en 1977. Le tocó guiar a la Iglesia católica salvadoreña en un momento social difícil, pues el gobierno emprendió una dura represión contra la guerrilla de izquierda, en la que murieron asesinados sindicalistas, políticos e incluso sacerdotes y monjas.
Mons. Romero denunciaba la violencia tanto de la guerrilla como del gobierno, y les pedía que dejaran las armas. Fue asesinado por orden del gobierno mientras celebra la Santa Misa en la capilla de un hospital. Juan Pablo II visitó dos veces su tumba y Benedicto XVI lo consideraba un santo.
‘Romero’, como le decían con afecto sus fieles, es conocido como el “Obispo de los Pobres”. El postulador su causa, Mons. Vincenzo Paglia cuenta que el arzobispo de San Salvador “estaba con los más pobres. Y estar con los más pobres en aquel tiempo era la manera más eficaz de estar de parte del propio país”. (Rome Reports, 10 oct. 2018)

La habitación de Mons. Romero,
decorada con fotos de su encuentro con Pablo VI.
(Foto:Vatican Insider)
3. Unidos en vida. Mons. Romero no quiso vivir en el palacio arzobispal, sino en una pequeña habitación de una casa (como haría después el Papa Francisco, que no quiso vivir en el Palacio Apostólico). 

En ese espacio de dos metros cuadrados, tenía como decoración un retrato de Pablo VI sobre la mesa de trabajo, y una colección de 9 fotos puestas en un mismo cuadros, de Mons. Romero con “su” Papa. (Vatican Insider, 12 oct. 2018)
Este Papa fue una fuente de inspiración para el arzobispo. El p. Rafael Urrutia atestigua que desde joven “Romero se había aficionado mucho a las enseñanzas de Pablo VI”. Ambos se reunieron el 21 de junio de 1978.
En su diario, Mons. Romero cuenta que el Papa fue con él “cordial, generoso, la emoción de aquel momento no me permite recordar palabra por palabra”. Pablo VI le dijo que sabía lo difícil que era su trabajo, “que puede no ser comprendido, necesita tener mucha paciencia y mucha fortaleza”. (Ibidem)

Epílogo. El gran heredero de ambos santos es el mismo que los acaba de canonizar: el Papa Francisco. Inspirado en parte por Pablo VI, Francisco ha promovido una Iglesia “en salida”, una Iglesia cercana a la gente, especialmente de los más necesitados. Y Mons. Romero ha sido un modelo de obispo de las “periferias”, cercanísimo a los pobres y a los marginados, tal como el Pontífice pide que sean los pastores de la Iglesia de hoy.


viernes, 27 de julio de 2018

Las profecías de Pablo VI

Año 14, número 689
Luis-Fernando Valdés

Hace 50 años, en la Humanae
Vitae, Pablo VI visualizó
los efectos morales y sociales
que acarrearía el uso de
métodos anticonceptivos.
Hace 50 años fue recibida la encíclica Humanae Vitae con grandes polémicas, pero hoy la historia parece dar la razón a Pablo VI, pues se han cumplido sus advertencias sobre el peligro para la mujer y el control de la población. ¿Quién era este Papa-profeta?

1. Una figura para descubrir. Giovanni Battista Montini (1897-1978) fue un importante hombre de Iglesia durante los pontificados de Pío XII y Juan XXIII, y luego fue el Papa que guió el desarrollo y la culminación del Concilio Vaticano II. 
Pero la publicación de la encíclica Humanae Vitae (25 de jul. de 1968), en la que afirmaba el rechazo de la Iglesia Católica a los anticonceptivos, lo envolvió en una impopularidad mediática. Después de su muerte, el gran carisma de Juan Pablo II terminó por eclipsar su figura.
El Papa Francisco ha retomado muchas enseñanzas de Pablo VI, a quien cita con frecuencia, y ha anunciado que lo canonizará el próximo 14 de octubre. A cincuenta años de aquella profética encíclica, la agudeza y el discernimiento del Papa Montini son un tesoro por redescubrir. 

2. ¿Por qué es “profética” la Humanae Vitae? Esta encíclica abordó un tema que resultaba novedoso en su momento: la aparición de la píldora anticonceptiva, que planteaba el siguiente problema. Si la Iglesia aprueba que los esposos utilicen los periodos infértiles de la mujer, ¿qué pasa si una pastilla puede prolongar indefinidamente esa fase infértil?
Pablo VI supo ver más lejos de lo meramente práctico del planteamiento e hizo una serie de observaciones que apuntan a lo “no evidente” del asunto, como la dignidad de la mujer y la inseparabilidad de los aspectos unitivo y procreativo del acto sexual.
Además, este Pontífice supo visualizar las consecuencias que tendría el uso de anticonceptivos y que afectarían a los jóvenes y al control del crecimiento de la población mundial, y por eso ha sido llamado “profeta de nuestro tiempo”.

3. Las predicciones de Pablo VI. En el n. 17 de esa encíclica, el Papa advertía de cuatro consecuencias que vendrían con la regulación artificial de la natalidad. Primera, “el camino fácil y amplio que se abriría a la infidelidad conyugal”. Segunda, la “degradación general de la moralidad”, pues la debilidad humana y la curiosidad de los jóvenes tendrían un medio que facilita el no seguir la ley moral. 
El tercer efecto mira hacia el respeto de la mujer, pues cuando el varón, sin preocuparse más del equilibrio físico y psicológico de la mujer, la considerará “como simple instrumento de goce egoísta y no como a compañera, respetada y amada”.
Finalmente, con valentía Pablo VI anunció que la aprobación de los anticonceptivos daría lugar a que los gobernantes intervengan en “lo más personal y más reservado de la intimidad conyugal”. 
Y, por eso, Pablo VI lanzó un cuestionamiento de gran actualidad: “¿Quién impediría a los gobernantes favorecer y hasta imponer a sus pueblos, si lo consideraran necesario, el método anticonceptivo que ellos juzgaren más eficaz?”

Epílogo. Pablo VI es un gran personaje de nuestra época, precisamente porque supo distinguir entre el verdadero desarrollo y el falso progreso. El Papa Montini fue muy valiente, pues desafió un principio predominante de nuestra época: “si la técnica lo puede conseguir, entonces lo debemos aceptar como algo bueno”.
Estamos ante un gran profeta de nuestros días que fue firme en defender la dignidad la mujer, el matrimonio y la familia, sin dejarse llevar por la presión de la opinión pública. La doctrina de la Humanae Vitae de Pablo VI sigue siendo válida hoy, para entender la dignidad de la mujer y la grandeza del amor humano que transmite la vida. 

viernes, 6 de abril de 2018

¿Qué piensa la Iglesia sobre Martin Luther King?

Año14, número 674
Luis-Fernando Valdés

Se cumplieron 50 años del asesinato del gran promotor de la igualdad racial, Martín Luther King Jr. Con motivo de este aniversario, diversos medios han destacado la gran sintonía entre él y la Iglesia católica.  
 
Martin Luther King Jr, frente al Lincoln Memorial,
cuando dió su celebre discurso "Tengo un sueño",
el 23 de agosto de 1963 (FOTO)
1. La figura de Martin Luther King. Nacido en 1929, fue hijo del pastor bautista Martin Luther King, Sr. y también él fue ministro religioso. Se casó en 1953 con Coretta Scott y tuvieron 4 hijos; obtuvo el doctorado en Teología en 1955.
El reverendo King fue un protagonista fundamental en el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, promovió la igualdad racial a través de la no violencia y recibió el Premio Nobel de la Paz en 1964. El 4 de abril de 1968 fue asesinado en Memphis (Tennessee).
La Conferencia de obispos católicos de EUA, emitió un comunicadocon motivo de este 50º aniversario, en el que se resalta que Martin Luther King “sintió que Dios lo había llamado a solidarizarse con sus hermanos y hermanas necesitados”, aun a riesgo de su vida, porque para él “lo más importante era su deseo de cumplir la voluntad de Dios”.

2. Un profeta cristiano. En 1964, Martin Luther King fue recibido en el Vaticano por Pablo VI, quien también tenía como gran meta promover la paz, y por eso instituyó, en 1968, la Jornada Mundial de la Paz, que se celebra cada 1º de enero.
Este mismo Papa lo definió como un “profeta de la integración racial”. Y, a tan sólo tres días del asesinato, durante la homilíadel Domingo de Ramos, Pablo VI condenó este delito y pidió que su muerte tomara un “valor de sacrificio”, para que de ella saliera “una superación efectiva de las luchas raciales” y se establecieran “leyes y métodos de convivencia más conformes con la civilización moderna y con la fraternidad cristiana” (7 abr. 1968). 

3. Francisco y el “sueño” de MLK. Durante el viaje apostólico a Estados Unidos en septiembre de 2015, el Papa pronunció un histórico discurso en el Congreso, en que hizo referencia al famoso mensaje del reverendo sobre la igualdad, en 1963: “Tengo un sueño”, el “sueño” de plenos derechos civiles y políticos para los afro-americanos. 
El Pontífice explicó que este sueño de Martin Luther King “sigue resonando en nuestros corazones”, porque se trata de “sueños que movilizan a la acción, a la participación, al compromiso. Sueños que despiertan lo que de más profundo y auténtico hay en los pueblos”. (Discurso, 24 sep. 2018)

4. La sintonía en el mensaje social. Además, aunque por vía diferentes, el mensaje del reverendo estadounidense y el del Papa latinoamericano tienen muchos puntos de contacto, porque ambos reflejan el Evangelio que proclama la igualdad entre esclavo y libre, entre hombre y mujer.
Según Mons, Ivan Jurkovic, Observador de la Santa Sede ante la Oficina de la ONU en Ginebra,hay una gran sintonía entre ambos personajes, porque Francisco cree que el único futuro digno de la persona humana es el que incluye a todos, lo cual coincide con la visión de Martin Luther King: todos podemos ser felices, pero esto sólo se produce si todos son incluidos, desde el último hasta el más privilegiado y viceversa. (Vatican News, 3 abr. 2018)

Epílogo.El mensaje de Jesucristo que nos transmite el Evangelio contiene un gran mensaje de paz y de igualdad, pero con frecuencia queda en el olvido. Por eso, siempre son necesarios grandes personajes que se empeñen en recuperar esa buena nueva, mediante sus luchas sociales y sus mensajes. Así como la Madre Teresa de Calcuta fue la gran defensora de los pobres, así también Martin Luther King fue el gran promotor de la igualdad racial. 


sábado, 17 de junio de 2017

Ramadán, ¿tiempo de yihad?

Año 13, número 632
Luis-Fernando Valdés

El Estado Islámico llama a sus seguidores a hacer la yihad (‘guerra santa’) durante el tiempo de Ramadán. Pero las reacciones de musulmanes y cristianos hace ver que hay otra visión de ese tiempo de ayuno.

Fotograma del video de Zain Telecom, exigiendo
 a los yihadistas a buscar la paz.
 FOTO: Z.T. / EL PAÍS
1. Ramadán ensangrentado. El Ramadán es la celebración de un mes sagrado en el que los musulmanes se abstienen de comer, beber y tener relaciones sexuales durante las horas de luz: del alba hasta la puesta de sol.
Se trata de un tiempo de reflexión espiritual, que en este 2017 comenzó el pasado 26 de mayo. Durante este período, los musulmanes recuerdan el momento en el cual el profeta Mahoma  recibió la primera revelación del Corán, su libro sagrado.
Sin embargo, el grupo terrorista “Estado Islámico” (conocido también como ISIS) que utiliza la religión islámica para justificar sus barbaries, en los últimos tres años ha hecho llamamientos a la ‘yihad’ durante el Ramadán.
Este año, el ISIS exhortó a la “guerra total” contra los países occidentales e invitó a sus  “soldados” a atacar “hogares, sus mercados, sus carreteras y sus puntos de reunión”. Este llamamiento en 2015 no tuvo demasiada repercusión fuera de las fronteras de Irak y Siria, pero en 2016 dejó más de 500 muertos en Dacca, Estambul, Teherán, Orlando, Niza y Normandía.

2. Un video islámico contra el terrorismo. Un anuncio de la multinacional kuwaití Zain Telecom lanzó un video anti-yihadista con motivo del Ramadán. El corto, de tres minutos, lleva más de dos millones de visitas.
Se trata de una historia en la que un hombre fabrica una cinturón bomba y al salir a la calle, una voz de niño dice que se lo va a contar a Dios y acusa a los terroristas de haber llenado los cementerios de niños.
Cuando el terrorista sube a un autobús, se encuentra con víctimas de atentados anteriores. Entre imágenes de atentados en Bagdad, Kuwait, Yeddah o Ammán, muchos fieles salen de una mezquita cantándole al yihadista: “Alaba a Dios con amor no con terror”, “Haz frente a tu enemigo con paz, no con guerra”. (El País, 30 mayo 2017)

3. El Vaticano felicita por el Ramadán. Como señal de buena voluntad y de diálogo entre las religiones, desde hace 50 años (desde1967, bajo el pontificado de Pablo VI), la Santa Sede envía un mensaje de solidaridad a los musulmanes del mundo entero, con motivo del Ramadán y el Id al-Fitr (fiesta de la ruptura del ayuno).
El mensaje de este año dice que los católicos “queremos garantizar nuestra solidaridad orante en este tiempo de ayuno, en el mes de Ramadán y por la celebración conclusiva de Id al-Fitr, extendiendo de corazón nuestros mejores deseos de serenidad, alegría y abundantes dones espirituales”.
El contenido central del mensaje se inspira en la Encíclica del Papa Francisco Laudato Si’, sobre el cuidado de la casa común, dirigida no solo a los católicos y cristianos, sino a toda la humanidad. El texto explica que, como creyentes, cristianos y musulmanes están llamados a trabajar juntos en defensa del medio ambiente, “del mundo que nos rodea”.

Epílogo. La llamada a la violencia contra inocentes que hace el ISIS con motivo del Ramadán contrasta el mensaje de amor y respeto que está en el Corán, y que ese video viral recuerda; contrasta también con la invitación de la Santa Sede al diálogo entre religiones, que en la ecología pueden tener un punto de encuentro. Poco a poco, superando las guerras pasadas, las grandes religiones monoteístas se están convirtiendo en promotoras de la paz.

sábado, 18 de octubre de 2014

Pablo VI: de la polémica a los altares


Año 10, número 493
Luis-Fernando Valdés

 Al terminar el Sínodo de la Familia, Francisco beatifica a Pablo VI, el polémico Papa de la “Humanae Vitae”. ¿Por qué fue santo? ¿Qué significado tiene su beatificación?
Giovanni Battista Enrico Antonio María Montini (1897-1978), fue elegido Obispo de Roma el 21 de junio de 1963. Aunque su papel en la vida de la Iglesia ha sido verdaderamente histórico, su gran perfil humano, intelectual y espiritual quizá sea poco conocido.
La trayectoria del nuevo beato fue impresionante. Entre 1922 y 1954 trabajó en la secretaría de Estado de la Santa Sede. Al terminar su gestión como Nuncio en Polonia, fue uno de los más cercanos e influyentes colaboradores del papa Pío XII, quien en 1954 lo nombró arzobispo de Milán. San Juan XXIII lo nombró cardenal en 1958.
Fue elegido Romano Pontífice el 21 de junio de 1963, y retomó las tareas del Concilio Vaticano II, convocado e iniciado por Juan XXIII en 1962. Desde su elección, Pablo VI recortó el esplendor externo y el ceremonial palaciego del papado, y abolió dos de los tres cuerpos de guardias del Vaticano, dejando sólo a la Guardia Suiza.
La visión pastoral de Giovanni Battista Montini fue profética y la llevó a toda la Iglesia mediante el Concilio Vaticano II. Su conocimiento y sensibilidad hacia el mundo contemporáneo lo convirtió en un auténtico reformador; sin embargo, algunos por no conocerlo bien lo tildan hoy de conservador.
Pablo VI fue revolucionario en la referente al ecumenismo, consiguiendo acuerdos históricos con las iglesias ortodoxas, anglicanas y protestantes. Además, llevó a término la reforma litúrgica que había nacido a principios del s. XX, aprobando un nuevo misal, más sencillo que el de Trento, enriquecido con lecturas bíblicas y con posibilidad de ser usado en lenguas vernáculas.
Este gran Pontífice fue el primer Papa viajero, haciendo honor a su nombre: así como San Pablo recorrió todo el mundo conocido de su época, el Papa Montini fue el primer Romano Pontífice que visitó los cinco continentes.
¿Por qué un Papa con esta amplia y moderna visión es considerado como polémico? Porque Pablo VI supo ser fiel a la Doctrina de siempre, y desde ella iluminó las nuevas situaciones del hombre de hoy; pero algunos deseaban que fuera la Doctrina la que se adaptara al mundo laico moderno se enfrentaron con la firmeza del Papa Montini.
En dos casos Pablo VI mostró esta firmeza, que le costó ser etiquetado como “conservador” y ser minusvalorado. Primero, cuando la “revolución sexual” llevó a no pocos a pedir la abolición del celibato sacerdotal, este Papa reafirmó su validez para la Iglesia latina, porque éste simboliza la realidad del Reino de Dios en la sociedad contemporánea (Enc. “Sacerdotalis celibatus”, 24.VI.1967).
Y el segundo fue cuando apareció la píldora anticonceptiva, que planteaba un gran problema moral. Después de escuchar a dos comisiones sobre el tema, y a varios colaboradores que le sugerían cambiar la doctrina tradicional, Pablo VI publicó la encíclica “Humanae Vitae” (25.VII.1968) en la que reiteró la ilicitud de cualquier medio físico o químico que impida la concepción.
Al ser beatificado Pablo VI, esta combinación de diálogo con el mundo contemporáneo y firmeza en la “Depósito de la Fe” se convierte en un gran signo. Seguramente, este signo es el mensaje que el Papa Francisco quiere enviar a todo el mundo, al concluir el Sínodo sobre la familia: la doctrina sobre el matrimonio y la misericordia hacia los que se encuentran en situaciones matrimoniales difíciles no son antagónicas.

Recomendamos el buen artículo sobre Pablo VI en Wikipedia.

sábado, 10 de mayo de 2014

Canonizarán al Papa de la “Humanae vitae”


Año 10, número 470
Luis-Fernando Valdés

Pablo VI, Giovanni Battista Montini.
Su Santidad Francisco elevará a los altares a Pablo VI, un Papa controvertido que ha influido mucho en los pontífices recientes. ¿Qué significado hay atrás de esta canonización?
El pasado 9 de mayo, el Santo Padre aprobó el decreto por el que se reconoce un milagro atribuido a Giovanni Battista Montini (1897-1978). Se trata de la curación científicamente inexplicable de un bebé californiano [ver].
Y se anunció que la beatificación de Pablo VI se llevará a cabo el 19 de octubre, durante el Sínodo de obispos que discutirá el doctrina católica sobre la familia en el mundo de hoy. (Ver decreto)
Este evento eclesial es rico en significados, pero apunta hacia uno muy específico: la revaloración de la visión cristiana de la vida y la familia en el contexto de la sociedad contemporánea, en la que conviven visiones opuestas a la vida y al matrimonio entendido como la unión para siempre de un hombre con una mujer, abiertos a la vida.
En efecto, el Papa Montini es un personaje lleno de significado, pues fue el Pontífice que dirigió tres sesiones del Concilio Vaticano II y luego guió su puesta en práctica; su visión de la economía y la justicia social ha sido retomada por Benedicto XVI en la “Cáritas in veritate” (2009) y por Francisco en la “Evangelii Gaudium” (2013).
Pero lo que el Papa argentino está remarcando es que Pablo VI en 1968 publicó la encíclica “Humanae vitae” (HV), en la que defiende la apertura del matrimonio a la vida, y en la que rechaza cualquier medio anticonceptivo artificial.
Para la redacción de este documento, el Papa Montini escuchó a sus colaboradores, incluidos los que opinaban que la Iglesia debía declarar obsoleto el rechazo a los anticonceptivos. Y con gran valor publicó la encíclica, que –inesperadamente– fue contestada por no pocos teólogos y obispos.
Esta doctrina sobre la apertura a la vida fue ratificada por Juan Pablo II (en el “Catecismo de la Iglesia Católica”, 1992 y la “Evangelium vitae”, 1995), y por Benedicto XVI (en el “Compendio” del Catecismo, 2005).
Sin embargo, no pocos han especulado recientemente que el Papa Bergoglio va a cambiar esta doctrina, con motivo del Sínodo sobre la Familia. Pero más bien se llevarán una sorpresa, porque el Santo Padre ha retomado la enseñanza de la HV a la que ha añadido el matiz de la “misericordia”.
El vaticanista, Sandro Magister, señala que la resulta clave la declaración de Francisco al diario italiano, “Corriere della Sera” del 5 de marzo pasado, sobre la interpretación de la HV. (Chiesa, 1 mayo 2014)
El Papa afirmó que “el propio Pablo VI, hacia el final, recomendaba a los confesores mucha misericordia y atención a las situaciones concretas. Pero su genialidad fue profética, pues tuvo el coraje de ir contra la mayoría, de defender la disciplina moral, de aplicar un freno cultural, de oponerse al neomalthusianismo presente y futuro.”
Y explicó también en que consiste esa misericordia: “El tema no es cambiar la doctrina, sino ir a fondo y asegurarse de que la pastoral tenga en cuenta las situaciones de cada persona y lo que esa persona puede hacer”.
En esas palabras podemos ver un autorretrato del Papa jesuita: el valor de ir contra la opinión de la mayoría para anunciar el mensaje de Jesucristo sobre el matrimonio y la vida.
La beatificación de Pablo VI será como el icono del programa de pastoral familiar de Francisco: hay que ir a las periferias de los matrimonios en problemas y guiarlos hacia el modelo cristiano de familia, en la medida que su situación real –sin falsa excusas– lo permita.