viernes, 23 de marzo de 2012

Un Papa cercano a México


Conoce al Papa, n. 23.
Luis-Fernando Valdés


Hoy Benedicto XVI llega a nuestro País. Pero no será la primera vez que Joseph Ratzinger esté en México. Al revisar los diversos encuentros con México y los mexicanos, podemos ver que el Santo Padre siempre se ha mostrado cercano a los sentimientos y a los problemas de nuestro Pueblo.

El Card. Joseph Ratzinger realizó su primer viaje a nuestra Nación, cuando era Prefecto de la Doctrina de la Fe. Vino a presidir el Encuentro de Comisiones Episcopales para la Doctrina de la Fe en América Latina, organizado en Guadalajara, en 1996.

En esa ocasión, el Cardenal decidió visitar la Basílica de Guadalupe. Allí, concelebró la Eucaristía con el Card. Norberto Rivera Carrera. En su homilía, el Prefecto se sintió identificado con los fieles que habían acudido a la Villa y les dijo: “Queridos hermanos, como ustedes, también nosotros hemos venido en peregrinación a este santuario de nuestra Señora de Guadalupe, patrona de México y de toda la América latina” (Cfr. Noticieros Televisa).

El Card. Ratzinger fue elegido Papa en 2005. Ese mismo año, entre agosto y septiembre, recibió a los obispos mexicanos que fueron a Roma en visita ad limina, que es el viaje que los obispos realizan a “los umbrales de San Pedro y San Pablo”, para visitar la tumba de estos Apóstoles e informar al Papa el estado de la diócesis que gobiernan.
En Guadalajara, frente al Teatro Degollado,
en mayo de 1996.

Benedicto XVI recibió a los 115 obispos mexicanos en cuatro grupos distintos, según las distintas regiones del país. El Santo Padre pronunció un discurso en cada uno de esos cuatro encuentros. El tema general de esos cuatro mensajes versó sobre los desafíos que enfrenta la Iglesia mexicana, como la crisis de la familia, las problemas de los jóvenes, la inmigración, el descenso de las vocaciones, el intenso proselitismo de las sectas religiosas y el narcotráfico (cfr. Zenit.org, 13.IX.2005).

Otro momento en el que Benedicto XVI estuvo muy cercano a la Iglesia mexicana fue en el año de 2008, cuando falleció el Card. Corripio. En un  telegrama dirigido al arzobispo de México, el Papa se manifestó “profundamente entristecido por la muerte del querido cardenal Ernesto Corripio Ahumada”, y expreso también sus condolencias al Card. Rivera, a los familiares del difunto y “a todo ese querido pueblo mexicano” (cfr. Telegrama, 11.IV.2008).

Más tarde, en enero de 2009, se celebró en la Ciudad de México el VI encuentro Mundial de las Familias. Aunque se esperaba que viniera a nuestra Patria, por motivos de salud, el Santo Padre no pudo estar presente. Sin embargo, el Papa envió un videomensaje para los asistentes a este evento.

En este mensaje, Benedicto XVI habló de la importancia de la familia para la iglesia y para la sociedad: “Con la fuerza que brota de la oración, la familia se transforma en una comunidad de discípulos y misioneros de Cristo. En ella se acoge, se transmite y se irradia el Evangelio” (cfr. Videomensaje, 19.I.2009, n. 4).

Además, el Pontífice explicó, una vez más, que “la familia es también célula vital de la sociedad, el primer y decisivo recurso para su desarrollo, y tantas veces el último amparo de las personas a las que las estructuras establecidas no llegan a cubrir satisfactoriamente en sus necesidades” (cfr. ibid., n. 5).

De esta manera, podemos ver que el Papa Benedicto tiene a México en la cabeza y que comprende nuestra realidad. Por eso, estamos seguros que el Santo Padre, en esta visita, nos dará un mensaje de esperanza, porque iluminará los problemas de nuestro País desde la luz del Evangelio.

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