domingo, 11 de marzo de 2012

“Aborto post parto"


Año 8, número 357.
Luis-Fernando Valdés



Aunque es poco común que un artículo de una revista especializada en ética médica sea mundialmente leído, un escrito publicado por el prestigioso “Journal of Medical Ethics” (Universidad de Oxford, Inglaterra), alcanzó los 2,100 comentarios en su edición on-line (25.II.2012). Y es que el tema es muy controvertido: justificar el infanticidio, llamándolo “aborto post parto”.

Alberto Giubilini.
Los autores son los italianos Alberto Giubilini y Francesca Minerva, que trabajan para la Monash University (Melbourne, Australia) y la University of Melbourne, respectivamente. En su artículo “After-birth abortion: why should the baby live?” (“Aborto post parto: ¿por qué debería vivir el bebé?”), sostienen que “matar al recién nacido se debería permitir en todos los casos en los que el aborto está permitido, incluidos los casos en los que el recién nacido no esté discapacitado”.

La argumentación de estos investigadores va mucho más allá de evitar las anomalías congénitas del bebé. Los Autores parten que actualmente muchos aceptan el aborto incluso por motivos que no tienen que ver con la salud del concebido, y sugieren que ni el feto ni el recién nacido sean personas, sino sólo sean “personas potenciales”, lo cual quitaría toda relevancia moral al hecho de matarlos.

Y Giubilini y Minerva sacan la conclusión práctica de su teoría. Este tipo de “aborto” (en realidad, infanticidio) sería útil “si una enfermedad no fue detectada durante el embarazo”, o “si algo salió mal durante el parto”, e incluso si hay un cambio de circunstancias de los padres (económicas, sociales o psicológicas) que sean difíciles de sobrellevar.
Francesca Minerva.

La postura de estos Autores no es admisible ni desde el punto de vista ético, ni desde el ángulo médico. Primero, porque dicen que un bebé es persona hasta que pasan unas semanas de nacido y empieza a tener conciencia de sí mismo. Pero es falso, porque lo que constituye a un bebé como persona no es su actividad neurológica, sino el hecho de ser un individuo de la especie humana, creado a imagen de Dios.

Segundo, tampoco es admisible esta postura porque deja de lado todo criterio referente a la salud y se pasan sin justificación al plano de las circunstancias familiares. Expresamente estos Autores dicen que se puede matar a un bebé (“killing a newborn”), “incluidos los casos en los que el recién nacido tiene el potencial de tener una vida aceptable, pero pone en riesgo el bienestar de la familia”.

El artículo conlleva un equivoco de fondo. Plantea ahora el aborto como un procedimiento clínico a favor de los intereses del paciente que no siempre tienen que ver con la salud, como si fuera una cirugía estética; y acepta que esos intereses pueden ser las circunstancias personales de los padres. Esto es lo que se oculta bajo el eufemismo “aborto post parto”, que en realidad es un infanticidio.

Este artículo que comentamos lleva a sus últimas consecuencias la mentalidad de la llamada “cultura de la muerte”. La vida humana ya no es considerada un don, o algo verdaderamente valioso en sí mismo, sino que se reduce su valor a la utilidad que reporta a los padres del recién nacido.

Si la vida humana no se valora por sí misma, nuestra civilización se vendrá abajo. ¿Qué nos puede extrañar el video de aquel chinito recién nacido, tirado en la calle al que le pasan por encima peatones y ciclistas, como si fuera basura?¿Por qué nos asusta que los jóvenes neo-nazis alaben a Hitler, que produjo el Holocausto de seis millones de personas de raza hebrea?

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