Año 9, número 409
Luis-Fernando Valdés
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Los primeros días del Pontificado del Papa Francisco ya muestran cómo abordará los problemas actuales de la Iglesia. |
En los días
previos al Cónclave, los cardenales se reunieron en las llamadas “Congregaciones
generales”, para discutir los problemas actuales de la Iglesia. Más que
postular candidatos, cada purpurado expuso las dificultades que tendría que
resolver el elegido.
Los cardenales
pusieron sobre la mesa los grandes retos de la Iglesia Católica: desde la nueva
Evangelización hasta el diálogo con las otras confesiones religiosas, pasando
por las finanzas del Vaticano y el tema del combate a la pederastia.
Aunque es muy
pronto para tener respuestas definitivas, ya tenemos algunas pistas importantes
sobre como el Papa Francisco llevará enfrentará esta compleja problemática.
El día de su
aparición por el balcón para dar la bendición “urbi et orbi”, el Pontífice
realizó varios gestos muy significativos, como el pedir oraciones por su
antecesor Benedicto XVI. Esto manifiesta un deseo de continuidad con el
pontificado anterior, durante el cual se inició una gran operación de
“limpieza” al interior de la Iglesia.
Luego, Francisco
se dirigió a los fieles de la diócesis de Roma, y les manifestó que iniciaban juntos
un nuevo camino. Esto significa que el Papa entiende su Ministerio petrino como
una labor de conjunto entre el obispo y sus fieles.
En otras palabras,
Su Santidad nos da a entender que quiere involucrar a todos los fieles para
sacar adelante la misión de la Iglesia. No será una labor sólo del Papa, sino
de todos. Se trata de una invitación a todos los católicos a una participación
más activa en la vida eclesial.
En el Misa de
conclusión del Cónclave, al día siguiente de su elección, el Papa Francisco
dirigió un mensaje exigente a los cardenales, y a todos los fieles. Afirmó que
lo esencial de la Iglesia es estar centrada en Cristo, pues de lo contrario se
desvirtúa su naturaleza.
“Podemos caminar –expresó–
cuanto queramos, podemos edificar muchas cosas, pero si no confesamos a
Jesucristo, algo no funciona. Acabaremos siendo una ONG asistencial, pero no la
Iglesia, Esposa del Señor” (Homilía, 14.mar.2013).
En su encuentro
con los periodista acreditados para transmitir el Cónclave, encontramos otra
clave. Ahí el Papa Francisco se manifestó agradecido con ellos, y les deseo una
bendición tanto a los creyentes como a los no creyentes.
Luego improvisó
unas palabras, para explicarles los motivos que le llevaron a escoger el nombre
de Francisco. Por eso, esperamos un Pontífice cercano a los medios, porque es
un modo de estar próximo a la gente y es una gran señal de transparencia.
En esa misma
reunión, les expresó a los comunicadores un aspecto que será central para
entender este Pontificado. Afirmó el Santo Padre que “Cristo es el centro, no
el Sucesor de Pedro”. Reiteró que “Cristo es la referencia fundamental, el
corazón de la Iglesia. Sin él, ni Pedro ni la Iglesia existirían ni tendrían
razón de ser”.
De esta manera,
suponemos que el nuevo Papa enfrentará los problemas que hoy afectan a la
Iglesia, siguiendo la línea de disciplina en el interior de la Iglesia,
fomentando la participación de los católicos, buscando una Iglesia centrada en
su cometido espiritual y con una relación más cercana a los medios. Seguramente
esto atraerá la confianza y la credibilidad de millones de fieles y de personas
de buena voluntad.
lfvaldes@gmail.com
http://www.columnafeyrazon.blogspot.com
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