domingo, 7 de julio de 2013

Dos Pontífices, una encíclica


Año 9, número 425
Luis-Fernando Valdés

El Papa Francisco publicó su primera encíclica “a cuatro manos” con Benedicto XVI, en la que habla sobre la fe. Entonces, ¿quién es el verdadero autor de este documento? ¿no habrá un duelo de poder entre el Papa Ratzinger y el Papa Bergoglio?
Francisco y Benedicto, hace dos
días, en los Jardines Vaticanos.

El pasado 5 de junio, el Santo Padre entregó su primer documento solemne, titulado “Lumen fidei” (La luz de la fe). Lo ha publicado en un tiempo récord, pues aún no cumple ni cuatro meses de haber sido elegido Sucesor de Pedro. [Síntesis oficial]

Sin embargo, esta rapidez no resulta sorpresiva, porque Benedicto XVI había anunciado desde el año pasado su intención de publicar un documento pontificio sobre la fe, y completar así la trilogía sobre las virtudes teologales, pues ya había publicado una encíclica sobre la caridad (“Deus cáritas est”, 25 diciembre 2005) y otra sobre la esperanza (“Spe salvi”, 30 noviembre 2007).

Benedicto XVI renunció al Pontificado Romano, el 28 de febrero pasado, sin haber publicado el anunciado escrito sobre la fe. Pero fue el mismo Papa argentino quien anunció que publicaría esta encíclica, tomando el borrador elaborado por el Pontífice emérito, utilizando una metáfora musical: “será una encíclica a cuatro manos”, como si fuera una interpretación de piano ejecutada por dos artistas. (News.va, 5 julio 2013)

Francisco sí aportó algunas partes del texto definitivo, aunque la base es la redacción del Pontífice emérito Ratzinger. En el prólogo de la encíclica, el mismo Papa Bergoglio reconoce que su predecesor había “prácticamente completado el texto” cuando decidió dimitir y explica que se limitó a “añadir algunas contribuciones ulteriores”.

Entonces, ¿quién es el autor: Francisco o Benedicto? Una encíclica es un documento pontificio de primer rango. Lo importante es que el contenido es vinculante para los creyentes. Y esto es así porque el Papa que la firma avala que el texto es una explicación autorizada sobre fe o costumbres.

Desde el siglo XIX, los pontífices ha utilizado las encíclicas para aclarar los temas controvertidos sobre la fe o la moral. Pero es sabido que no siempre las han escrito ellos personalmente. En unos casos, el Papa escribe una parte y un equipo de especialistas la otra. Pero lo importante no es quien la redacta, sino quien la firma. Al rubricarla, el Papa en turno emplea su autoridad para garantizar la veracidad del contenido y que por eso debe ser creído por los fieles.

De manera que la “Lumen fidei” es una encíclica de Francisco, pues es él quien –en virtud de ser el Papa– garantiza su contenido y le otorga el rango de ser un texto del Magisterio, que vincula a todos los fieles a creerlo.

Si este escrito hubiera sido publicado por Benedicto XVI después de haber renunciado, ya no sería un texto magisterial, porque al dimitir dejó de tener la autoridad pontificia en temas de fe y costumbres. Hubiera sido un excelente escrito de Teología, muy útil y edificante, pero que no tendría que ser seguido por todos los católicos.

En ese sentido, sí es un documento redactado “a cuatro manos”. Pero la autoridad que lo publica es sólo una, la del Papa Bergoglio, dado que Benedicto ya no es Papa y, por eso, ya no tiene autoridad.

Pero queda una última consideración. Se trata de la buena relación del Papa actual y el Pontífice emérito. Benedicto se ha puesto a disposición del nuevo Pontífice, y Francisco toma en cuenta a su predecesor. Esta armonía manifiesta la unidad de los dos personajes y muestra que el Papa emérito no busca el poder, sino servicio a la Iglesia.

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