domingo, 30 de octubre de 2011

Benedicto XVI pide perdón


Año 7, número 338
Luis-Fernando Valdés

Benedicto XVI en Asis, 27.X.2011.
Se cumplieron 25 años de aquella Primera Jornada Mundial por la Paz, convocada por Juan Pablo II. Para conmemorarlo, Benedicto XVI convocó recientemente a los líderes religiosos del mundo entero (27.X.2011), y pronunció un importante discurso, en el que –para sorpresa de muchos– pidió perdón por la violencia de la Iglesia. ¿Qué busca el Papa con este gesto?

El objetivo del discurso del Santo Padre es claro: desvincular las religiones y la violencia. Lleno de valentía afirmó que hoy la violencia tiene un rostro, el terrorismo, y que éste encuentra muchas veces su justificación en la religión. Pero en este caso, afirmó, “la religión no está al servicio de la paz, sino de la justificación de la violencia”.

Reconoció el Papa la crítica de la Ilustración, que la religión era causa de violencia, dando así mala fama a las religiones. Y recordó que ésa fue la preocupación de los representantes de las religiones reunidos en Asís en 1986, los cuales afirmaron –y ahora Benedicto XVI junto con ellos, “con vigor y gran firmeza”– que “ésta no es la verdadera naturaleza de la religión. Es más bien su deformación” [discurso completo].

El Papa animó al diálogo interreligioso, para aclarar el papel pacificador de la religión. Y por eso declaró que “quisiera decir como cristiano: Sí, también en nombre de la fe cristiana se ha recurrido a la violencia en la historia. Lo reconocemos llenos de vergüenza”.  Y, la vez, con ponderación explicó que “es absolutamente claro que éste ha sido un uso abusivo de la fe cristiana, en claro contraste con su verdadera naturaleza”.
Juan Pablo II y varios líderes religiosos, hace 25 años,
 en la primera Jornada Mundial de la Paz, en Asís, 1986.


¿Qué significado tiene esta declaración del Papa? Podemos interpretarla como un acto de profunda coherencia de Benedicto XVI con el Evangelio. El mensaje de Jesús ha sido de perdón y de paz, no de violencia; y cuando el Papa pide perdón por la falta de respeto en algún momento de la evangelización, nos da una señal de que sí cree en lo que predica, que no tiene un doble discurso: uno para anunciar la paz y otro, para implantar violentamente la fe.

Este mensaje de disculpa nos presenta a un Papa verdaderamente profundo, pues sólo cuando se pide perdón y se perdona a los demás se puede obtener la paz. Por eso, al pedir perdón por los errores de la Iglesia –como ya lo había hecho Juan Pablo II en el Jubileo del 2000–, Benedicto XVI muestra que realmente sí busca la paz.

Además, de esta manera el Papa alemán le devuelve a la Iglesia la posibilidad de darle esperanza a los hombre y mujeres de hoy. Sólo una Iglesia que acepta sus culpas pasadas y  presentes tendrá credibilidad; sólo así podrá hablar de los beneficios de la fe, pues éstos se han realizado –ayer y hoy– mediante la peculiar combinación de la gracia divina y los errores humanos.

Posiblemente, si el Papa no hubiera tenido este gesto de pedir perdón, para muchos su invitación a nueva evangelización hubiera sonado a cierta hipocresía. En cambio, ahora este impulso misionero contiene un gran mensaje: el Evangelio tiene la fuerza de limpiar a la Iglesia y por eso también tiene la potencia de transformar a los creyentes de hoy. Esto sí puede iluminar a quien busca creer.

Benedicto XVI desvincula la religión de la violencia y la vuelve a enlazar con el perdón y con paz. Esto hace creíble tanto su invitación a “purificar constantemente la religión de los cristianos” para que la Iglesia “sea realmente instrumento de la paz de Dios en el mundo”, como su afirmación de que “la Iglesia católica no cejará en la lucha contra la violencia, en su compromiso por la paz en el mundo”.










lunes, 24 de octubre de 2011

“La cara humana de la crisis”


Año 7, número 337
Luis-Fernando Valdés

En varias decenas de países simultáneamente, miles de jóvenes han salido a las calles o han hecho “plantones” en la últimas semanas, para manifestar su inconformidad con las políticas económicas de sus respectivas naciones: están indignados. Ante este panorama, el Secretario General de la OCDE declaró recientemente que el descontento que reflejan estas manifestaciones sociales es “la cara humana de una crisis”. Estas palabras son un verdadero iceberg.

El mexicano Ángel Gurría preside la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), institución de cooperación internacional, compuesta por 34 estados, cuyo objetivo es coordinar sus políticas económicas y sociales, y alertó que ante este panorama internacional “se tienen que proveer soluciones creíbles a los temas de deuda, bancos y consolidación fiscal en Europa y Estados Unidos”.
Ángel Gurría, Secretario general de la
Organización para la Cooperación
y el Desarrollo Económico. (Foto: AFP).

Esta declaración contiene un cambio de perspectiva. Habla de credibilidad, es decir, de un aspecto ético, y dirige este mensaje a gobiernos y bancos de los países más desarrollados. Hay reconocimiento implícito que la crisis económica mundial tienen un componente moral y, por eso, sus repercusiones también son éticas.

El Secretario Gurría exhortó a “los actores prominentes de la economía mundial” a ponerse de acuerdo en sus políticas, “porque a quien están afectando” con su desacuerdos es al mundo entero, lo cual “hoy se manifiesta en estas tristes y desesperantes manifestaciones”, haciendo así una referencia a los jóvenes indignados.

Como se puede observar, Ángel Gurría hace referencia de nuevo a que las políticas económicas que han dado lugar a la severa crisis económica de naciones como Grecia y España, tiene una repercusión en el ánimo de las persona. Es una manera de reconocer que la economía y las finanzas deben estar en función de las personas y no al revés.

Precisamente, éste fue el mensaje de Benedicto XVI en medio de la crisis financiera  iniciada en diciembre de 2008: “El sector económico no es ni éticamente neutro (…). Es una actividad del hombre y, precisamente porque es humana, debe ser articulada e institucionalizada éticamente” (“Cáritas in veritate”, 36c).

Por eso, el Papa escribió que “toda decisión económica tiene consecuencias de carácter moral. Lo confirman las ciencias sociales y las tendencias de la economía contemporánea” (Ibid., 37). Y los jóvenes indignados se convierten en la verificación de estas palabras.

Consciente de “las dificultades del desarrollo en este tiempo de globalización y agravado por la crisis económico-financiera actual”, Benedicto XVI explicó que hoy el “gran desafío” es mostrar que “no sólo no se pueden olvidar o debilitar los principios tradicionales de la ética social” (como la trasparencia, la honestidad y la responsabilidad), sino que en las relaciones mercantiles “el principio de gratuidad” y la fraternidad “pueden y deben tener espacio en la actividad económica ordinaria” (Ibid., 36d). Es decir, la economía no debe estar regida por el beneficio o la ambición, sino por la solidaridad con todos.

El rostro humano de la crisis económica es lo primero que se debe atender. Los protagonistas de la economía han sido hasta ahora los mercados y el capital, y los humanos hemos sido subordinado a ellos. Es el momento de que los roles se inviertan: es tiempo que las políticas económicas tengan como finalidad la satisfacción y el bienestar de cada persona. Necesitamos con urgencia pensador que pueda elaborar una teoría económica que gire en torno al hombre.

lfvaldes@gmail.com
http://www.columnafeyrazon.blogspot.com

domingo, 16 de octubre de 2011

Egipto: minorías reprimidas


Año 7, número 336
Luis-Fernando Valdés

El pasado domingo 9 de octubre, en Egipto, 26 personas murieron y más de 300 resultaron heridas, cuando un grupo de coptos –es decir, cristianos egipcios–, que se manifestaban para protestar por la quema de una iglesia en el sur de Egipto, fue reprimido por el ejercito [noticia]. Parecería que el problema nos resulta lejano. Pero en realidad nos afecta demasiado: ¿por qué no debemos permanecer indiferentes?

Vista general de la catedral de Abbasiya
durante el funeral por los coptos fallecidos (Efe)
.
Los coptos –cristianos no unidos a Roma– son una exigua minoría en aquel país, y son asediados continuamente por grupos musulmanes radicales, como el llamado “Hermanos Musulmanes” que declaró que estos acontecimientos “no son resultado del problema con una iglesia en Asuán (en el sur)”, como denunciaban los manifestantes, “sino una conspiración contra la revolución” [noticia].

De inmediato hubo reacciones de todo el mundo condenando la falta de libertad religiosa. Entre ellas, la de los ministros de Exteriores de la Unión Europea reunidos en Luxemburgo, que coincidieron en la “importancia de proteger la libertad de culto” en “todas partes y para todos” [noticia, otra].

Este reproche mundial al gobierno militar egipcio tiene un sólido fundamento. Se trata de proteger un derecho humano, es decir, de un derecho que tiene todo hombre y toda mujer –sin importar su edad, su nacionalidad o sus creencias– por el mero hecho de ser un individuo humano.

Este derecho además está sancionado por el Artículo 18 de la “Declaración universal de derechos humanos” (10.XII.1948), que sostiene que “toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”.

Esta declaración no es vinculante, pero fue la base para un tratado vinculante, el “Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos”, (en vigor desde el 23.III.1976) firmado por también incluido Egipto. En su Artículo 18 recoge el citado texto de la Declaración universal y añade que “nadie será objeto de medidas coercitivas que puedan menoscabar su libertad de tener o de adoptar la religión o las creencias de su elección”.

Sin embargo, hay un importante problema de fondo que dificulta la comprensión de este derecho: vincular la libertad religiosa con “estar de acuerdo” con la doctrina de una confesión concreta. En realidad, el fundamento de esta libertad no radica aceptar o no una doctrina, sino en el derecho a la propia autodeterminación de cada individuo.

Por eso, el problema de la represión por motivos religiosos nos incumbe a todos, porque a todos nos corresponde tutelar la libertad de conciencia, sin pensar que sólo a las autoridades religiosas les correspondería hacer valer este derecho. Nos toca a todos, porque cuando una persona se desentiende de un derecho humano, termina por ceder en otro, y en otro más… y con esa pasividad se hace cómplice mudo de tantos otros atropellos.

Si alguno contemplara con indiferencia –o peor, con agrado– estos atropellos a la libertad religiosa, en realidad, se estaría dañando a sí mismo, porque estaría aceptando que un derecho humano se pueden atropellar. Y si se arranca una hebra, al final uno termina destejiendo toda la prenda. Creyentes y no creyentes debemos preocuparnos por el respeto a la libertad de conciencia y de religión, para que se conserven todos los derechos humanos íntegros.

domingo, 9 de octubre de 2011

ONU: el “derecho” a abortar


Año 7, número 335
Luis-Fernando Valdés

La actividad al interior de las Naciones Unidas sale poco en los medios, a pesar de ser pública. Y así son pocos los que saben del “cabildeo” de las propuestas sobre la vida humana que se manejan en la sede de Nueva York. ¿Sabía Usted que hoy por hoy se discute en la ONU proponer el aborto como un “derecho humano”?

La búsqueda de la legalización internacional del aborto hoy toma otro cauce: ya no se argumenta desde el derecho a decidir por parte de la mujer (lo cual está en la esfera subjetiva), sino que se desplaza al ámbito de la salud (que es tangible): ahora se aduce la tutela del derecho de las mujeres a la salud.

La Secretaría de la ONU el 23 de septiembre pasado emitió un informe del Consejo de Derechos Humanos, en el que exhorta a todas las naciones a aceptar que debe otorgarse a mujeres y niñas el acceso al aborto legal, para que ellas puedan disfrutar plenamente sus derechos humanos. [Ver noticia]

Anand Grover, relator especial de la ONU
para el derecho a la Salud.
 
Este informe fue elaborado por el Relator Especial de la ONU Anand Grover, y presentado ante la Asamblea General de la ONU por el Secretario General, Ban Ki-moon. El documento tiene como objetivo vincular el aborto voluntario con el derecho fundamental a la salud física y mental. Según Grover, “las leyes penales que sancionan y restringen el aborto inducido son ejemplos paradigmáticos de barreras inaceptables para la realización del derecho de las mujeres a la salud y deben ser eliminadas”.

La propuesta del funcionario de la ONU afirma que no es suficiente despenalizar el aborto, sino que los gobiernos de los países deben respaldar las condiciones para abortar: clínicas especializadas, con personal capacitado; y garantizar “que se dispone de lo más nuevo y seguro en medicamentos y en equipamiento”.

También Grover sostiene que el aborto es necesario para la “salud mental”. Por una parte, afirma que “se encuentra bien documentado el impacto psicológico de la búsqueda de un aborto ilegal o de llevar a término un embarazo no deseado”, pero por otra, sostiene que “ninguna evidencia correspondiente respalda la existencia de una secuela de salud mental a largo plazo como consecuencia del aborto optativo”.

Esto es irónico. O sea, ¿está demostrado que el aborto, por el hecho de ser voluntario, no deja secuelas psicológicas? Entonces, ¿por qué los expertos norteamericanos en psiquiatría hablan de un “síndrome post aborto” (referido al “elective abortion”) que se ha convertido en un problema de salud pública? (cfr. A.C. Speckhard, Postabortion Syndrome: An Emerging Public Health Concern1992).

Como era de esperar, esta propuesta no fue recibida por la mayoría. Muchas voces en ese mismo foro hicieron propuestas a favor de la vida del nascituro. El pasado 6 de octubre, se presentaron en la sede de la ONU los “Artículos de San José”, firmados en la capital de Costa Rica.

Elaborados por 29 especialistas en derecho internacional, relaciones internacionales, salud pública, ciencia, medicina y gobierno, estos Artículos explican el hecho científico de la vida humana y la no-vinculación del derecho a la salud con el aborto, y dejan claro que las propuestas de la ONU no vinculan a los países miembros para cambiar las legislaciones que favorecen la vida.

La clave que da claridad en esta discusión apunta hacia el derecho a la vida, y no a abortar. Es importante tutelar la salud de las mujeres (y de los varones), porque la salud conserva la vida. Es decir, la salud es un derecho porque está en función de garantizar el derecho a vivir. Por eso, es contradictorio invertir el orden de los derechos: vivir o abortar para garantizar la salud.

domingo, 2 de octubre de 2011

¿SCJN contra las mujeres?


Año 7, número 334
Luis-Fernando Valdés

Recientemente, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) “desestimó la acción”  sobre la inconstitucionalidad de la ley del Estado de Baja California (BC) que tutela la vida desde la concepción (28.IX.2011), sin declarar sobre su validez o invalidez. Sin embargo, lo que sonó en lo medios fue que los derechos de las mujeres quedaron afectado. ¿En realidad, esa ley está en contra de las mujeres?

En este caso se han visto implicados varios aspectos: el propiamente jurídico (pues es una discusión de derecho constitucional), el ideológico (la defensa de las mujeres), y el religioso (pues se le atribuye a la Iglesia cierta injerencia en la votación de la Corte).

Pero el asunto principal es meramente jurídico y consistió en que los once Ministros debían revisar si la Constitución local de BC estaba legislando por encima de sus atribuciones, o sea, si la norma emitida a favor de la vida desde la concepción era contraria a la Carta Magna de nuestro País y/o a los Tratados internacionales firmados por México.

El punto principal radicaba en estudiar si la Constitución reconoce o no al nascituro, pues sólo si ésta no lo reconociera sería inválida aquella norma local. Sin embargo, las declaraciones de varios Ministros que pedían la inconstitucionalidad se referían a un atropello a los derechos de las mujeres.

Ministro Fernando Franco.
Esto se puede leer en el proyecto de sentencia del Ministro Franco: La norma local de BC “aun cuando pretende proteger la vida prenatal –un bien merecedor de protección constitucional–, resulta inconstitucional, toda vez que, al tiempo que protege la vida prenatal, vulnera la dignidad de las mujeres y sus derechos fundamentales, en particular los reproductivos y a la salud”. [Ver dictamen]

Ministra Olga Sánchez Cordero
De igual manera, la Ministra Olga Sánchez Cordero manifestó su oposición a la impugnada ley de BC, porque “es una norma que puede impactar en todos los ámbitos de la vida de las personas, sobre todo tratándose de derechos reproductivos de la mujer y su derecho a decidir”. [Ver noticia]

Ministro Sergio Valls
Por su parte, el Ministro Sergio Valls manifestó que “el derecho a la vida encuentra sus límites en los demás derechos o libertades, como los derechos reproductivos”. En otras palabras, él pone por encima del derecho a la vida, el derecho de una mujer a escoger si continúa o no su embarazo. [Ver noticia]

Si observamos bien, los argumentos tienen el peso de la ideología (pretenden defender a la mujer y su reproducción por encima incluso de la vida por nacer). Sin embargo, no tienen la razón jurídica. Para que esas argumentaciones pudieran anular la ley local de BC, tendría que existir un artículo constitucional, que directamente estableciera el aborto como derecho.

Ministro Salvador Aguirre
Por eso, la declaración del ministro Salvador Aguirre es correcta desde el punto de vista jurídico: “No existe un tratado internacional que fije el aborto como un derecho de la mujer”. [Ver noticia] Como es sabido los Tratados internacionales firmados por México tienen rango constitucional y, de los firmados hasta hoy, ninguno otorga ese derecho. De manera que la ley de BC no contradice ni a la Constitución ni a los Tratados internacionales.

Esta votación de la SCJN deja pendiente el asunto y, por tanto, continua vigente la ley de BC. Pero no se debería ver como una ley contra las mujeres, sino a favor de los humanos, porque si el Derecho a la vida no fuera el primero, cualquiera podría disponer de la mujer (y del varón) para explotarlos, e incluso para eliminarlos… como ocurrió en la Guerra de los Balcanes (1992-1995), donde se puso “la cuestión étnica” por encima del derecho a la vida.

lfvaldes@gmail.com
http://www.columnafeyrazon.blogspot.com

domingo, 25 de septiembre de 2011

El “Panzer Papst”


Año 7, número 333
Luis-Fernando Valdés

Benedicto XVI termina hoy su viaje apostólico a Alemania, su tierra natal. Su andar es lento, pero su paso es arrollador. Los eventos de esta gira pastoral han buscado cerrar viejas heridas y, de paso, tirar prejuicios. La paciencia ante las críticas y la claridad intelectual del Pontífice lo han hecho avanzar en la adversidad como un “panzer”.

El Presidente alemán Wulf da la bienvenida
al Papa Benedicto XVI.
(Foto: www.augsburger-allgemeine.de)
De la historia del Papa alemán se cuentan dos versiones: la de los clichés y la de la vida real. Antes de su elección a la Sede Pontificia, la imagen impuesta por cierta ideología –y la más difundida por algunos medios– fue la de un hombre severo, implacable, intransigente, como un tanque de guerra que no se detiene con nada, aunque destruya lo que pisa. Le llamaron el “Panzer Kardinal”, en alusión a los vehículos blindados alemanes de la Segunda Guerra.

Pero la versión actual, la apegada a su realidad, no es contada sólo por vaticanistas y por la prensa, sino también es vista directamente por millones gracias a los portales de video y de noticias en internet. Y esta historia es otra: Joseph Ratzinger es un hombre afable, con grandes sentimientos, un poco tímido, un místico, de gran apertura intelectual; encarna la combinación de una incomparable inteligencia con una gran fe en Jesucristo.

El Pontificado de este Papa tiene unas grandes líneas, que ha ido siguiendo desde el inicio, pero que quizá han sido poco destacadas por los medios. Estos principios de acción se reflejan en los símbolos que va utilizando en cada viaje. Y en esta visita a Alemania esos signos no hablan, ¡gritan!

Benedicto XVI ha ido a su tierra natal a reconciliar a la Iglesia con el mundo moderno, y a intentar superar los errores históricos. Impresiona que el Papa no tenga miedo a hablar con sencillez de estos temas. En este viaje hubo signos muy elocuentes sobre la relación de la Iglesia con los judíos, con los musulmanes y con los protestantes, que dan continuidad a la labor de reconciliación iniciada por el Concilio Vaticano II y consolidada por Juan Pablo II.

Benedicto XVI estrecho lazos
con la comunidad judía.
(Foto: 
Wolfang RADTKE / AP)
En una reunión con la Comunidad judía, el Papa condenó al nazismo y su intento de destrucción del Pueblo hebreo, y se alegró por el nuevo florecimiento de la vida judía en Alemania. Y expresó que “la Iglesia siente una gran cercanía con el  pueblo judío”. Sostuvo que “los cristianos debemos también darnos cuenta cada vez más de nuestra afinidad interior con el judaísmo” porque “la salvación viene, precisamente, de los judíos”. [Ver discurso completo]


Encuentro con la comunidad musulmana.
(Foto:
islamhispania.blogspot.com)
En un encuentro con los musulmanes, Benedicto XVI manifestó su respeto y cercanía, y buscó tender un puente entre dos confesiones tan diferentes: “Como personas religiosas,  a partir de las convicciones respectivas podemos dar un testimonio importante en muchos sectores cruciales de la vida social (..) como la protección de la familia, fundada en el matrimonio, el respeto de la vida en cada fase de su curso natural o la promoción de una justicia social más amplia”. [Discurso

En el convento de Erfur, donde vivió Lutero.
(Foto: www.dw-world.de)
Fue especialmente simbólica la visita del Pontífice al convento donde Martín Lutero reflexionó y escribió sobre la Reforma de la Iglesia, que dio origen a las confesiones protestantes. El Papa no fue ahí para condenar sino para dialogar. Comentó a los representantes las iglesias reformadas que es necesario que “no perdamos casi inadvertidamente las grandes cosas que tenemos en común, aquellas que de por sí nos hacen cristianos y que tenemos como don y tarea”.

Reconoció que “fue un error de la edad confesional haber visto mayormente aquello que nos separa, y no haber percibido en modo esencial lo que tenemos en común en las grandes pautas de la Sagrada Escritura y en las profesiones de fe del cristianismo antiguo”. Y subrayó que el gran progreso ecuménico de los últimos decenios fue posible porque “nos dimos cuenta de esta comunión y (...) la reconocemos como nuestro fundamento imperecedero”. [Discurso]

Con estos eventos, el Santo Padre da muestras de su apertura y flexibilidad para buscar la reconciliación entre las diversas religiones. Quedan realmente atrás los prejuicios de su supuesta intransigencia de su época de Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Pero aquel apodo (“Panzer Kardinal”) tenía algo de razón, pues subraya la constancia y la fuerza con que Joseph Ratzinger se apoya en la verdad y en la fe. Estas cualidades son las mismas que ahora también emplea para llevar a la Iglesia a nuevos tiempos.

Y por eso ahora podemos emplear ese mote con un nuevo sentido muy positivo: el “Panzer Papst”, el Papa de un gran empuje, que deja atrás los errores históricos porque los reconoce, y que supera el obstáculo de los prejuicios con el motor de la verdad.

lfvaldes@gmail.com
http://www.columnafeyrazon.blogspot.com

domingo, 18 de septiembre de 2011

Héroes mexicanos de hoy


Año 7, número 332
Luis-Fernando Valdés

Hace unos pocos días celebramos el inicio de la Guerra de Independencia. La noticia fueron las medidas de seguridad durante la ceremonia del “grito” [ver]. Y conmemoramos a nuestros próceres: ¡viva Hidalgo, viva Morelos! Pero, después de doscientos años, ¿todavía quedan héroes en nuestra Patria?

Ángel de la Independencia,
Ciudad de México
(Foto: vivirmexico.com)
Con motivo del Bicentenario de la Independencia, celebrado hace un año, quedó de manifiesto que los héroes nacionales fueron humanos, con aciertos y defectos. También resultó patente que la historia se cuenta según la conveniencia ideológica.

Pero los héroes son necesarios. Así como la Iglesia tiene sus santos, y el Paseo de la Reforma de la Capital a sus ilustrados, nuestro País necesita del ejemplo de ciudadanos comprometidos, que sirvan de guía para los demás.

¿Dónde están esos hombres y mujeres ilustres que hoy requerimos con urgencia? No hace falta inventarlos, basta con enfocar a los personajes de la vida diaria, porque ahí están los verdaderos fundamentos de nuestra Nación.

Hoy le brindo homenaje a esos héroes que pocos reconocen, pero que son muy importantes, pues sin ellos nuestra sociedad se vendría abajo. Son los cónyuges fieles, el papá que sabe escuchar y la mamá que sabe exigir, la mujer que sin renunciar a su profesión ama su maternidad, el esposo que al llegar del trabajo colabora en los  trabajos domésticos.

Son las enfermeras que pasan la Navidad en el turno de la noche, el médico que habla con una franqueza llena de caridad a su paciente, los bomberos que salen corriendo ante la llamada de emergencia, los soldados, marinos y policías que arriesgan su vida y no reciben un “gracias” a cambio, los paramédicos que atienden los heridos, aún bajo ráfagas de balas.

Son la secretaria que sonríe y facilita las cosas, el vendedor que da kilos de mil gramos, el comerciante que paga impuestos, el periodista que busca la objetividad contrastando las fuentes, el estudiante que se gana con esfuerzo y honestidad sus calificaciones.

Son el clérigo que calla su opinión política y sólo habla de Dios, el sacerdote que confía en su Dios y que acompaña a morir al moribundo, el misionero que gasta sus domingos en tocar puertas para llevar un mensaje de paz.

Éstos –y tantos otros que no fue posible mencionar– son los héroes mexicanos de todos los días, aunque sus nombres no adornen las calles ni las plazas. Son los que por su fe nos traen paz y esperanza; los que ponen el amor a su familia por encima de su egoísmo; los que trabajan con honestidad y se entregan a los demás en su profesión.

Pero hoy mismo necesitamos con urgencia otros héroes más: víctimas que no devuelvan odio sino perdón, madres que no aborten, funcionarios públicos que no cedan a la corrupción, profesores que realmente sean sabios, policías que no pidan “mordida”, consumidores que no compren piratería, estudiantes que no copien, jóvenes que no se enrolen con los narcos.

Sólo con personas así, llenas de fe y de valores, nuestro País saldrá adelante del abismo oscuro en el que se encuentra hoy, por causa de la mentira, de la corrupción y de la violencia. Recordemos que México es reflejo de lo que somos los ciudadanos.

Lo importante del héroe no son las grandes gestas, ni que su nombre aparezca en la Historia patria, sino que su ejemplo contribuya a configurar el modo de ser de los demás ciudadanos. Y estos próceres anónimos y cotidianos son los que dan vida a nuestra Nación, los que la hacen un lugar humano, hospitalario y entrañable. Brindo por ellos, porque son el corazón de México.

lfvaldes@gmail.com
http://www.columnafeyrazon.blogspot.com

domingo, 11 de septiembre de 2011

Daños invisibles del 9/11


Año 7, número 322
Luis-Fernando Valdés

Hoy mismo se cumplen 10 años del atentado en el World Trade Center de Nueva York. Sin duda, fue un hecho que cambió drásticamente la historia contemporánea: Estados Unidos inició dos invasiones militares, que parecen nunca acabar; se economía está endeudada; y la seguridad es un tema de psicosis entre sus ciudadanos. Pero hay un tema que también ha dado un giro y pocos lo han percibido: los valores.

"Tribute in light" (11.IX.2006).
Los rayos de luz representan
las Torres Gemelas.
Aunque no otorga la suficiente perspectiva histórica, una década es bastante tiempo, y por eso nos permite analizar algunos cambios en la mentalidad de occidente. Uno de ellos es muy sutil, y consiste en que ya nos acostumbramos a la Guerra.

A diferencia de otros conflictos bélicos, en los que cada joven en edad militar era llevado al frente, ahora jóvenes y mayores contemplamos las guerras y sus horrores por televisión o por internet. Es parte de nuestro día escuchar el “parte de guerra” tanto de Afganistán e Irak como de nuestro País. Cada día nos enteramos de coches bomba, de atentados… y de ejecutados.

Otro efecto invisible también pero más dañino, es que los atentados a las Torres gemelas cambiaron “de facto”, nuestra noción de justicia. La palabra “terrorismo” se convirtió en sinónimo de la maldad más despiadada, respecto a la cual se justificaría cualquier acción que nos pudiera librar de ese flagelo.

Desde entonces, en la práctica, la “justicia” se entiende ahora como la “destrucción” del terrorismo. Es una versión actual del adagio (nada ético) “el fin justifica los medios”. Así, Estados Unidos invadió Afganistán para buscar talibanes, Irak para buscar armas nucleares (que nunca aparecieron) y permitió la tortura en Guantánamo. De igual manera, Hussein fue a la horca y Bin Laden fue asesinado por tropas de élite.

Cuando lo importante es “destruir el terrorismo”, y pasan a un segundo plano el derecho internacional y los derechos humanos; cuando los daños a los civiles son considerados simples “daños colaterales”, nos damos cuenta que, al desplomarse el World Trade Center, la nube polvo blanco y los escombros sepultaron también muchos valores humanos y cristianos.

El llamado “Ground Zero”, para algunos, es el tótem que justifica la guerra, la deuda económica y las medidas extremas de seguridad en los aeropuertos. El miedo ha cambiado la vida de Estados Unidos y de todo Occidente. Y por miedo, se justifica todo lo que destruya la fuente del terror.

Brendan O’Neill, editor de “Spiked”, señala que en este décimo aniversario la tendencia es fijarse sólo en lo que pasó aquel día, evitando así lo realmente importante del 9/11. Él se refiere al análisis de la actual política estadounidense, pero también se puede aplicar su crítica al plano ético: mientras hoy muchos se centran en si el terrorismo ya fue eliminado, pocos se detienen a observar que hemos sustituido la justicia por la venganza, a nombre de la seguridad.

Queda por delante una gran tarea, que pone a prueba toda la cultura de Occidente: resolver cómo perseguir a los grupos criminales internacionales, sin atropellar los derechos de los otros Pueblos, sin destruir la esencia de la justicia, ni convertirla en “tapadera” de la venganza.

No defiendo a los terroristas, ni pido que los dejen en paz. Lo que sí defiendo, en cambio, es nuestra civilización, porque cuando odiar al enemigo se vuelva parte de nuestra vida y de nuestra sociedad, cuando la justicia sea una venganza legalizada, ese día la raíz cristiana de Occidente se habrá secado, y habremos vuelto a las cavernas.

lfvaldes@gmail.com
http://www.columnafeyrazon.blogspot.com

domingo, 4 de septiembre de 2011

Varga Llosa y el Papa

Año 7, número 331
Luis-Fernando Valdés

Llama la atención que alrededor de los viajes de Benedicto XVI algunos importantes personajes de la vida pública se han pronunciado a favor de la religión. En 2008 fue Sarkozy [ver]; en 2010, Cameron [ver]; y ahora con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid 2011, Vargas Llosa se une a la lista. ¿Qué encuentran en la religión estas destacadas figuras?

Mario Vargas Llosa,
Premio Nobel de literatura 2010.
Con motivo de este evento, Mario Vargas Llosa publicó un interesante artículo, titulado “La fiesta y la cruzada” (28.VIII.2011), en el que acepta el papel positivo e insustituible de la religión en la sociedad democrática.

Desde el punto de vista cultural, nos encontramos en una nueva época, en la cual ha surgido un nuevo paradigma sobre la religión. El intento de la Ilustración de dar felicidad al hombre sin Dios ahora es un proyecto fracasado. Así lo afirma nuestro literato:

“Por más que tantos brillantísimos intelectuales traten de convencernos de que el ateísmo es la única consecuencia lógica y racional del conocimiento y la experiencia acumuladas por la historia de la civilización, la idea de la extinción definitiva seguirá siendo intolerable para el ser humano común y corriente, que seguirá encontrando en la fe aquella esperanza de una supervivencia más allá de la muerte a la que nunca ha podido renunciar”.

Las célebres palabras de las “Confesiones” de San Agustín resuenan hoy nuevamente en lo más profundo de cada persona: nuestro corazón está inquieto hasta que no descanse en Dios, en Aquel que le puede dar sentido a nuestra vida. Y esto es lo que Vargas Llosa, sin considerarse creyente, ha sabido captar.

La visión del escritor peruano es un poco negativa, pues considera que la religión es necesaria porque no todos estarían dispuestos a vivir sin Dios, ya que no estarían dispuestos a aceptar una vida sin sentido:

“La mayoría de seres humanos sólo encuentra aquellas respuestas, o, por lo menos, la sensación de que existe un orden superior del que forma parte y que da sentido y sosiego a su existencia”. Sin embargo, su intuición es verdadera: no se puede eliminar la religión de la vida pública, pues ésta ayuda a los seres humanos en su profunda necesidad de encontrar el sentido.

Varga Llosa propone que la religión siga ahí, que no se le destierre de la vida pública, siempre y cuando tenga un límite: que no busque el poder. Así lo dijo: “Mientras no tome el poder político y éste sepa preservar su independencia y neutralidad frente a ella, la religión no sólo es lícita, sino indispensable en una sociedad democrática”.

Los intelectuales hoy día se dan cuenta que el hombre nació con una tendencia religiosa. Y sin importar el origen de esta inclinación (sea psicológico, sea genético, sea lo que fuere), ven que ejercitarla llena de sentido y de felicidad a la gran mayoría. Y, por eso, el laicismo contemporáneo no puede ser ya un movimiento “anti-clerical”, ni tampoco una militancia contra la fe o las organizaciones religiosas.

Como resultado de observar las reacciones a los viajes de Benedicto XVI, me parece atisbar entre los intelectuales nuevos horizontes para la convivencia entre las religiones y entre los creyentes y no-creyentes. Ojalá que esta nueva visión –optimista y abierta– empiece a permear en el resto de la sociedad.

Y concluía el Nobel: “Creyentes y no creyentes debemos alegrarnos por eso de lo ocurrido en Madrid en estos días en que Dios parecía existir, el catolicismo ser la religión única y verdadera, y todos como buenos chicos marchábamos de la mano del Santo Padre hacia el reino de los cielos”.

lfvaldes@gmail.com
http://www.columnafeyrazon.blogspot.com

domingo, 28 de agosto de 2011

Casino Royale: ¿servirá rezar?


Año 7, número 330
Luis-Fernando Valdés

Inimaginable que sucediera un acto terrorista en nuestro País, y menos en Monterrey. Nos unimos a las condenas del atentado al Casino Royale, y nos solidarizamos con las víctimas y sus familias. ¿Queda algo por hacer que sí esté en manos de los ciudadanos?

52 personas perdieron la vida
en el ataque terrorista al Casino Royale.
Ante la indignación generalizada, han surgido propuestas sobre lo que deberían hacer los tres niveles de gobierno: desde pactar tregua con los violentos (Ex-Presidente Fox) [ver], pedir a los grupos rivales que hagan una tregua (Senador Aguirre Fuentes, del PRD) [ver], hasta pedir ayuda internacional (Carlos Fuentes, escritor) [ver].

Sin duda son necesarias acciones a nivel gubernamental. Pero no son la únicas. Cuando los ciudadanos se limitan a esperar esas decisiones desde arriba, pierden su potencial personal y dejan de aportar las soluciones que sí están en sus manos.

En cada ciudadano hay una gran capacidad de participación y de influencia, con las que puede contribuir eficazmente a la solución del conflicto. Por ejemplo, acudir a votar y evitar la tentación de la abstención, participar en foros y blogs, apoyar las iniciativas de otros ciudadanos, evitar todo acto de corrupción pues ésta fue la semilla de la que surgió toda esta violencia, no volver a comprar artículos “piratas”, entre otras tantas iniciativas.

Y queda una acción más que siempre es eficaz, aunque no siempre se entiende bien: rezar. Sí, rezar es una de las mejores maneras de buscar la solución al conflicto. Pero, ¿a qué tipo de oración nos referimos?

Se trata de la oración que nos lleva a ser mejores personas para conseguir la bendición de Dios y la conversión de los malos. Benedicto XVI la explicaba recientemente [ver], al comentar un pasaje del  capítulo 18 libro del Génesis, que cuenta que la maldad de los habitantes de Sodoma y Gomorra era tan grande, que se requería que Dios las destruyera para frenar el mal.

Aquí interviene Abraham con su oración de intercesión, con la que pide el perdón para toda la ciudad, pues en ella hay también personas inocentes y lo hace apelando a la justicia de Dios. En efecto, dice al Señor: “Si hay cincuenta inocentes en la ciudad, ¿los destruirás y no perdonarás el lugar por los cincuenta inocentes que hay en él?” (v. 24b).

Y comenta el Papa: “Obviamente no se puede tratar a los inocentes del mismo modo que a los culpables, esto sería injusto”; se trata más bien de ofrecerles a los culpables “una posibilidad de salvación, porque si los malhechores aceptan el perdón de Dios y confiesan su culpa, dejándose salvar, no continuarán haciendo el mal, también ellos se convertirán en justos, con lo cual ya no sería necesario el castigo”.

En el relato bíblico, la destrucción de Sodoma debía frenar el mal presente en la ciudad, pero Abraham sabe que Dios tiene otros medios para detener el mal. Y anota el Santo Padre: “Es el perdón el que interrumpe la espiral de pecado, y Abraham, en su diálogo con Dios, apela exactamente a esto”.

Y concluye Benedicto XVI: “De hecho, el mal no puede aceptarse, hay que señalarlo y destruirlo a través del castigo: la destrucción de Sodoma tenía precisamente esta función. Pero el Señor no quiere la muerte del malvado, sino que se convierta y que viva; su deseo siempre es perdonar, salvar, dar vida, transformar el mal en bien”. Y eso es lo que pedimos cuando rezamos.

En manos de cada ciudadano está implementar este medio espiritual: procurar ser parte de esos justos por los que no será castigada la ciudad, y rezar –y perdonar– para que el mal por fin sea vencido por el bien. Nos hace falta más fe.

lfvaldes@gmail.com
http://www.columnafeyrazon.blogspot.com