domingo, 25 de septiembre de 2011

El “Panzer Papst”


Año 7, número 333
Luis-Fernando Valdés

Benedicto XVI termina hoy su viaje apostólico a Alemania, su tierra natal. Su andar es lento, pero su paso es arrollador. Los eventos de esta gira pastoral han buscado cerrar viejas heridas y, de paso, tirar prejuicios. La paciencia ante las críticas y la claridad intelectual del Pontífice lo han hecho avanzar en la adversidad como un “panzer”.

El Presidente alemán Wulf da la bienvenida
al Papa Benedicto XVI.
(Foto: www.augsburger-allgemeine.de)
De la historia del Papa alemán se cuentan dos versiones: la de los clichés y la de la vida real. Antes de su elección a la Sede Pontificia, la imagen impuesta por cierta ideología –y la más difundida por algunos medios– fue la de un hombre severo, implacable, intransigente, como un tanque de guerra que no se detiene con nada, aunque destruya lo que pisa. Le llamaron el “Panzer Kardinal”, en alusión a los vehículos blindados alemanes de la Segunda Guerra.

Pero la versión actual, la apegada a su realidad, no es contada sólo por vaticanistas y por la prensa, sino también es vista directamente por millones gracias a los portales de video y de noticias en internet. Y esta historia es otra: Joseph Ratzinger es un hombre afable, con grandes sentimientos, un poco tímido, un místico, de gran apertura intelectual; encarna la combinación de una incomparable inteligencia con una gran fe en Jesucristo.

El Pontificado de este Papa tiene unas grandes líneas, que ha ido siguiendo desde el inicio, pero que quizá han sido poco destacadas por los medios. Estos principios de acción se reflejan en los símbolos que va utilizando en cada viaje. Y en esta visita a Alemania esos signos no hablan, ¡gritan!

Benedicto XVI ha ido a su tierra natal a reconciliar a la Iglesia con el mundo moderno, y a intentar superar los errores históricos. Impresiona que el Papa no tenga miedo a hablar con sencillez de estos temas. En este viaje hubo signos muy elocuentes sobre la relación de la Iglesia con los judíos, con los musulmanes y con los protestantes, que dan continuidad a la labor de reconciliación iniciada por el Concilio Vaticano II y consolidada por Juan Pablo II.

Benedicto XVI estrecho lazos
con la comunidad judía.
(Foto: 
Wolfang RADTKE / AP)
En una reunión con la Comunidad judía, el Papa condenó al nazismo y su intento de destrucción del Pueblo hebreo, y se alegró por el nuevo florecimiento de la vida judía en Alemania. Y expresó que “la Iglesia siente una gran cercanía con el  pueblo judío”. Sostuvo que “los cristianos debemos también darnos cuenta cada vez más de nuestra afinidad interior con el judaísmo” porque “la salvación viene, precisamente, de los judíos”. [Ver discurso completo]


Encuentro con la comunidad musulmana.
(Foto:
islamhispania.blogspot.com)
En un encuentro con los musulmanes, Benedicto XVI manifestó su respeto y cercanía, y buscó tender un puente entre dos confesiones tan diferentes: “Como personas religiosas,  a partir de las convicciones respectivas podemos dar un testimonio importante en muchos sectores cruciales de la vida social (..) como la protección de la familia, fundada en el matrimonio, el respeto de la vida en cada fase de su curso natural o la promoción de una justicia social más amplia”. [Discurso

En el convento de Erfur, donde vivió Lutero.
(Foto: www.dw-world.de)
Fue especialmente simbólica la visita del Pontífice al convento donde Martín Lutero reflexionó y escribió sobre la Reforma de la Iglesia, que dio origen a las confesiones protestantes. El Papa no fue ahí para condenar sino para dialogar. Comentó a los representantes las iglesias reformadas que es necesario que “no perdamos casi inadvertidamente las grandes cosas que tenemos en común, aquellas que de por sí nos hacen cristianos y que tenemos como don y tarea”.

Reconoció que “fue un error de la edad confesional haber visto mayormente aquello que nos separa, y no haber percibido en modo esencial lo que tenemos en común en las grandes pautas de la Sagrada Escritura y en las profesiones de fe del cristianismo antiguo”. Y subrayó que el gran progreso ecuménico de los últimos decenios fue posible porque “nos dimos cuenta de esta comunión y (...) la reconocemos como nuestro fundamento imperecedero”. [Discurso]

Con estos eventos, el Santo Padre da muestras de su apertura y flexibilidad para buscar la reconciliación entre las diversas religiones. Quedan realmente atrás los prejuicios de su supuesta intransigencia de su época de Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Pero aquel apodo (“Panzer Kardinal”) tenía algo de razón, pues subraya la constancia y la fuerza con que Joseph Ratzinger se apoya en la verdad y en la fe. Estas cualidades son las mismas que ahora también emplea para llevar a la Iglesia a nuevos tiempos.

Y por eso ahora podemos emplear ese mote con un nuevo sentido muy positivo: el “Panzer Papst”, el Papa de un gran empuje, que deja atrás los errores históricos porque los reconoce, y que supera el obstáculo de los prejuicios con el motor de la verdad.

lfvaldes@gmail.com
http://www.columnafeyrazon.blogspot.com
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