domingo, 18 de septiembre de 2011

Héroes mexicanos de hoy


Año 7, número 332
Luis-Fernando Valdés

Hace unos pocos días celebramos el inicio de la Guerra de Independencia. La noticia fueron las medidas de seguridad durante la ceremonia del “grito” [ver]. Y conmemoramos a nuestros próceres: ¡viva Hidalgo, viva Morelos! Pero, después de doscientos años, ¿todavía quedan héroes en nuestra Patria?

Ángel de la Independencia,
Ciudad de México
(Foto: vivirmexico.com)
Con motivo del Bicentenario de la Independencia, celebrado hace un año, quedó de manifiesto que los héroes nacionales fueron humanos, con aciertos y defectos. También resultó patente que la historia se cuenta según la conveniencia ideológica.

Pero los héroes son necesarios. Así como la Iglesia tiene sus santos, y el Paseo de la Reforma de la Capital a sus ilustrados, nuestro País necesita del ejemplo de ciudadanos comprometidos, que sirvan de guía para los demás.

¿Dónde están esos hombres y mujeres ilustres que hoy requerimos con urgencia? No hace falta inventarlos, basta con enfocar a los personajes de la vida diaria, porque ahí están los verdaderos fundamentos de nuestra Nación.

Hoy le brindo homenaje a esos héroes que pocos reconocen, pero que son muy importantes, pues sin ellos nuestra sociedad se vendría abajo. Son los cónyuges fieles, el papá que sabe escuchar y la mamá que sabe exigir, la mujer que sin renunciar a su profesión ama su maternidad, el esposo que al llegar del trabajo colabora en los  trabajos domésticos.

Son las enfermeras que pasan la Navidad en el turno de la noche, el médico que habla con una franqueza llena de caridad a su paciente, los bomberos que salen corriendo ante la llamada de emergencia, los soldados, marinos y policías que arriesgan su vida y no reciben un “gracias” a cambio, los paramédicos que atienden los heridos, aún bajo ráfagas de balas.

Son la secretaria que sonríe y facilita las cosas, el vendedor que da kilos de mil gramos, el comerciante que paga impuestos, el periodista que busca la objetividad contrastando las fuentes, el estudiante que se gana con esfuerzo y honestidad sus calificaciones.

Son el clérigo que calla su opinión política y sólo habla de Dios, el sacerdote que confía en su Dios y que acompaña a morir al moribundo, el misionero que gasta sus domingos en tocar puertas para llevar un mensaje de paz.

Éstos –y tantos otros que no fue posible mencionar– son los héroes mexicanos de todos los días, aunque sus nombres no adornen las calles ni las plazas. Son los que por su fe nos traen paz y esperanza; los que ponen el amor a su familia por encima de su egoísmo; los que trabajan con honestidad y se entregan a los demás en su profesión.

Pero hoy mismo necesitamos con urgencia otros héroes más: víctimas que no devuelvan odio sino perdón, madres que no aborten, funcionarios públicos que no cedan a la corrupción, profesores que realmente sean sabios, policías que no pidan “mordida”, consumidores que no compren piratería, estudiantes que no copien, jóvenes que no se enrolen con los narcos.

Sólo con personas así, llenas de fe y de valores, nuestro País saldrá adelante del abismo oscuro en el que se encuentra hoy, por causa de la mentira, de la corrupción y de la violencia. Recordemos que México es reflejo de lo que somos los ciudadanos.

Lo importante del héroe no son las grandes gestas, ni que su nombre aparezca en la Historia patria, sino que su ejemplo contribuya a configurar el modo de ser de los demás ciudadanos. Y estos próceres anónimos y cotidianos son los que dan vida a nuestra Nación, los que la hacen un lugar humano, hospitalario y entrañable. Brindo por ellos, porque son el corazón de México.

lfvaldes@gmail.com
http://www.columnafeyrazon.blogspot.com
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