domingo, 10 de mayo de 2009

Nuevo reto para Benedicto XVI

Luis-Fernando Valdés

Benedicto XVI ha mostrado una gran capacidad –inesperada para muchos que no conocían las habilidades diplomáticas de Joseph Ratzinger– para afrontar viajes pastorales complicados. En noviembre de 2006, visitó Turquía en medio de un gran malentendido respecto de la postura del Papa hacia los musulmanes; en abril de 2008, a pesar de voces discordantes, visitó los Estados Unidos; y, en septiembre de ese mismo año, estuvo en Francia, cuna del laicismo contemporáneo. En estas tres visita, el Santo Padre superó las expectativas, y se ganó la estima de sus anfitriones. Ahora peregrina a Jordania e Israel, el cual se encuentra en pleno conflicto político y militar: ¿podrá de nuevo obtener resultados “imprevisiblemente” favorables?
Benedicto XVI recorrerá Tierra Santa con tres objetivos: apoyar a las comunidades cristianas; promover el proceso de paz y el diálogo entres las partes en conflicto, e impulsar el diálogo interreligioso entre cristianos, judíos y musulmanes. Según el vaticanólogo Giaccomo Galeazzi del diario italiano “La Stampa”, este viaje será “probablemente el más complicado del pontificado”.
Será un viaje difícil tanto por los intereses históricos y religiosos de una tierra considerada como sagrada por tres religiones monoteístas, como por la contienda entre dos pueblos. Y todo esto se ha complicado por la reciente operación “plomo sólido”, mediante la cual Israel invadió y bombardeo la Franja de Gaza, con resultado de miles de víctimas. Además, muchos cristianos de esos lugares no han ocultado su preocupación de que Benedicto XVI sea instrumentalizado por cualquiera de las partes en conflicto.
¿Cuál podrá ser la “estrategia” del Papa Ratzinger? Primero, la búsqueda de la reconciliación. Según el sacerdote jesuita David Neuhaus, vicario del Patriarcado Latino de Jerusalén para los católicos de lengua hebrea, “tanto judíos como musulmanes esperan palabras y actos de reconciliación a la luz de las anteriores tensiones”, como el caso del Obispo lefevriano que negó el Holocausto o como los malentendidos con los musulmanes, con motivo del célebre discurso de Ratisbona.
Segundo, hablar de la paz, pero no desde la posición de un Jefe de Estado, pues tal caso se convertiría en una voz política. Se trata de exhortar a la paz, sin los compromisos del poder y los intereses políticos, de modo que pueda dar nuevas esperanzas desde la verdad y el amor. Esto es lo que ya adelantó Benedicto XVI en el vuelo de ida hacia Jordania. El Pontífice manifestó que pretende colaborar al proceso de paz, interpelando a la razón: “precisamente porque no somos parte política, podemos quizás más fácilmente, también a la luz de la fe, ver los verdaderos criterios, ayudar a entender lo que contribuye a la paz y hablar a la razón, apoyar las posturas realmente razonables”. Según el P. Neuhaus, el Papa debe simplemente abrir la imaginación de las partes en conflicto para miren lo que no pueden ver: que el otro es nuestro hermano en lugar de nuestro enemigo.
Sin intento alguno de vaticinar el futuro, y afirmar ingenuamente que el recorrido papal será un éxito sin precedentes, guardamos la firme esperanza de que la gran claridad intelectual y la fuerza moral de Benedicto XVI contribuyan a la paz de la Tierra, lugar donde los judíos establecieron la Alianza con Dios, donde Jesucristo murió y resucitó, y donde la tradición musulmana asegura que Mahoma realizó su milagroso viaje a Jerusalén.

Correo: lfvaldes@gmail.com
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