domingo, 19 de abril de 2009

Intolerancia laica

Luis-Fernando Valdés

Se cumplen hoy cuatro años de la “fumata bianca”, que anunciaba la elección de Joseph Ratzinger como Sucesor de San Pedro. Hace tres días (16 de abril) fue el 82 cumpleaños del Pontífice. Pero en la víspera (15 de abril) se encontró con una tremenda sorpresa: el Parlamento belga pedía que fuera condenada la declaración del Papa sobre el preservativo como medio para combatir el Sida. ¡Ahora Benedicto XVI es el “hereje civil”!
Primero recordemos que cuando el Santo Padre se dirigía a Camerún, el pasado 17 de marzo, declaró, en la conferencia de prensa abordo el avión, que la solución a la pandemia del Sida había que buscarla en dos direcciones: por una parte la humanización de la sexualidad y por otra, en la amistad y la disponibilidad auténticas hacia las personas afectadas, pero no en la distribución del preservativo. Rápidamente varias cancillerías europeas manifestaron su desacuerdo.
Y hace unos días el embajador del Reino de Bélgica ante el Vaticano le comunicó a la Santa Sede la resolución en la que el Parlamento de su país pide al gobierno belga que “condene las declaraciones inaceptables del Papa con motivo de su viaje a África y que eleve una protesta oficial ante la Santa Sede”.
La Secretaría de Estado del Vaticano con fecha del 18 de abril comunicó su protesta, en la que “deplora que una asamblea parlamentaria haya considerado oportuno criticar al Santo Padre basándose en un fragmento de entrevista desgajado y aislado del contexto”. Ahí se afirma también que se trata de un “claro intento de intimidación”, que tiene por finalidad “disuadir al Papa de expresarse sobre algunos temas, cuya relevancia moral es obvia”.
Es curioso: el Congreso de un país le pide el Ejecutivo de esa nación que proteste oficialmente la actuación de otro Estado (el Vaticano), por unas declaraciones de tipo moral. Ahora los políticos les censuran a los líderes religiosos sus indicaciones morales. ¿Es correcto que la política se reserva la última opinión en el ámbito ético?
El uso preservativo ha sido adoptado como una política de salud pública. Pero esta decisión de algunos gobiernos no elimina el aspecto moral del condón. Y tampoco puede convertirlo en un tema “incuestionable”, sobre el que nadie puede opinar de otra manera. Sin embargo, el profiláctico se ha convertido en un “dogma civil”; el Parlamento belga se ha erigido como el nuevo “Defensor de la fe civil”, y el reo de esta Inquisición laica es el Papa, por opinar en contrario.
Se trata de la “nueva intolerancia”: el acuerdo tácito de negarles el derecho de expresión a algunas personas e instituciones (especialmente a la Iglesia), a las que se les condena por pensar diferente a lo indicado por las políticas públicas. Esta versión de intolerancia justifica las reacciones violentas hacia todo aquel que no esté de acuerdo con los “dogmas civiles”, como aborto, eutanasia, promiscuidad sexualidad, feminismo radical…
Los “dogmas laicos” son un problema muy serio. Esconden siempre una gran intolerancia, que puede usar incluso la violencia hacia los que no los aceptan. Recordemos que en la Alemania nazi el dogma de “superioridad de la raza aria” justificó el Holocausto, que ha sido el uno de los más deplorables crímenes jamás cometidos.
Conclusión: hace falta serenidad tanto afectiva como mental para analizar los grandes problemas éticos de la humanidad, para encontrar soluciones adecuadas y para no entrar en el juego de la “intolerancia laica”.
Correo: lfvaldes@gmail.com
http://columnafeyrazon.blogspot.com
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