sábado, 11 de enero de 2014

Un Papa tergiversado

Año 10, número 453
Luis-Fernando Valdés

Unas palabras recientes del Papa Bergoglio sorprendieron a los católicos y suscitaron esperanzas en algunos colectivos gais. Se difundió que el Pontífice aceptaba los matrimonios homosexuales. ¿Cambió Francisco la postura de la Iglesia?

El Portavoz vaticano, P. Federico Lombardi,
una vez más, tuvo que aclarar las tergiversaciones
de las palabras del Papa Francisco.
Ni el popular Papa latinoamericano se ha salvado de la tergiversación de sus palabras. Así como Benedicto XVI fue malinterpretado en cuanto a la postura católica sobre el preservativo en 2009 [ver], de igual manera ahora Francisco ha visto que una declaración suya sobre educación fue tomada como aceptación de las uniones gais.

La historia es ésta. El 29 de noviembre pasado, el Santo Padre se reunió en el Vaticano con 120 superiores de congregaciones religiosas. Entre los temas que fueron tocados estaba el de la educación en los colegios católicos.

El 3 de enero, la revista jesuita “La Civiltà Cattolica” publicó un artículo titulado “Despierten al mundo”, con un resumen de aquella reunión. El Romano Pontífice habló de dos desafíos siempre importantes: el cultural y el educativo en las escuelas y universidades (pp. 13-14).

El Santo Padre sostuvo que “el educador debe estar a la altura de las personas que educa, de interrogarse sobre cómo anunciar a Jesucristo a una generación que cambia”. E insistió: “¡la tarea educativa hoy es una misión clave, clave, clave!”.

Y explicó que se requiere una preparación especial para atender a niños, adolescentes y jóvenes que viven en situaciones complejas, como el de una niña argentina que estaba muy triste porque la novia de su madre no la quería, o como el elevado número de estudiantes cuyos padres están separados.

Ante esos desafíos el Papa preguntó: “¿Cómo anunciar a Cristo a estos chicos y chicas? ¿Cómo anunciar a Cristo a una generación que cambia? Es necesario estar atentos a no suministrarles una vacuna contra la fe”.

Casi de inmediato, en la prensa internacional, aparecieron artículos en los que se presentó una supuesta “apertura” del Papa a las uniones homosexuales, en medio de un debate político en Italia sobre ese tema.

El lunes 5 de enero, el vocero de la Santa Sede, el P. Federico Lombardi, dio una conferencia de prensa para aclarar la confusión, en la que explicó: “Es evidente que sus palabras fueron forzadas tanto, como para aparecer en ciertos casos como una instrumentalización. Hablar de ‘apertura a las parejas gay’ es paradójico, porque el discurso del Papa es totalmente general y porque de hecho el ejemplo concreto [el de la niña triste] alude justamente al sufrimiento de los hijos.”

Quizá lo más duro de esta polémica sea lo que apunta el vaticanista de Notimex, Andrés Beltramo, en su blog: que los más escandalizados por estas confusiones son algunos católicos reaccionan “como si el pontífice estuviese buscando constantemente cómo traicionar el depósito de la fe”. En efecto, hay creyentes que antes de investigar a fondo, suelen poner en duda la ortodoxia de la postura del Papa.

Hay que ser valientes para hablar de los temas complicados del mundo de hoy, y argumentar la doctrina de la Iglesia para dialogar con el mundo de hoy, como lo hizo el Papa Ratzinger, pues el riesgo de ser acusado de intolerante es muy grande.

Pero hay que ser no menos valiente, para abordar los temas complicados de nuestros días desde la perspectiva pastoral, o sea, desde lo que hay que hacer en la vida cotidiana de las comunidades católicas, pues el riesgo de ser malinterpretado es enorme. Y esto es lo que ha hecho el Papa Bergoglio. Más vale un “Pontífice tergiversado” que un “Pontífice amordazado”.


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