jueves, 28 de febrero de 2013

¡Gracias, Santo Padre!


Especial: Renuncia del Papa, n. 16.
Luis-Fernando Valdés

Hoy finaliza el Pontificado romano de Benedicto XVI. A las 17:00 horas, el Santo Padre partirá a Castelgandolfo y, a las 20:00 horas, iniciará la Sede Vacante. La figura humilde del Papa alemán ha conquistado al Mundo, y su renuncia la ha dado ya un lugar dentro de la historia de la Iglesia católica. Por eso, miles y miles de personas –creyentes o no– desean darle las gracias, tanto en la Plaza de San Pedro como en las redes sociales.


¡Gracias, Santo Padre!
El mundo entero se ha tomado un momento para decirle, de algún modo: “¡Gracias, Benedicto! Te vamos a extrañar”. Por ejemplo, Giorgio Napolitano, Presidente de Italia, se reunió con el Papa para darle la despedida. Como muestra de agradecimiento, Napolitano le obsequió al Santo Padre una edición de 1840 de “Los novios”, un clásico de la literatura italiana.

Y es que ambos han cultivado una gran amistad. Aunque fue una despedida que tuvo lugar tan sólo seis días antes de que Benedicto XVI anunciara su renuncia, Napolitano pensaba entonces que sería su último encuentro con el Papa y por eso durante el discurso se le quebró la voz en varias ocasiones.

Ha sido conmovedora también la historia de Raniello Mancinelli, su sastre personal y el sastre del Pontífice desde hace 40 años, que está triste por la renuncia de Benedicto XVI. Mancinelli explica que “todo el mundo describe al Papa como una persona fría, un poco rígida. Sin embargo, al conocerle vi que era una persona muy simpática, humilde, modesta, cariñosa y dulce”.

Los jóvenes, que fueron rápidamente “conquistados” por Benedicto, también quisieron rendirle un homenaje. A través de las redes sociales, los jóvenes se han organizado para preparar diversas muestras de agradecimientos al “joven de 85 años”. Y es que, así ha nombrado al Papa un grupo de jóvenes de todo el mundo que han hecho un video para darle las gracias, por su generosidad, la beatificación de Juan Pablo II, su afecto y su humildad. [ver video]

Otra muestra de cariño y agradecimiento hacia Benedicto XVI ha sido la singular propuesta de jóvenes españoles, quienes, al entrarse de la renuncia del Santo Padre, lanzaron una iniciativa que consiste en aplaudirle al Papa durante 90 minutos. Así, a la vez que sirve de homenaje al Santo Padre, podrán romper el récord mundial del aplauso más largo de la historia, fijado hasta ahora en 80 minutos continuos de aplauso.

Pero la manifestación de afecto al Papa más elocuente han sido las multitudes que lo han ido a acompañar a sus últimos eventos públicos. El domingo pasado centenares de miles de peregrinos fueron a escuchar el último Ángelus que el Papa recitó desde la ventana del Apartamento Pontificio. Y ayer, de nuevo en la Plaza de San Pedro, miles y miles de fieles abarrotaron incluso la aledaña Vía della Conciliazione, para acudir a la última Audiencia general del Santo Padre.

Esta columna “Fe y razón” inició precisamente con la Elección de Benedicto XVI como Sucesor de Pedro. Y desde aquella fecha hasta hoy hemos publicado comentarios sobre su vida, su trayectoria académica, sus viajes por el Mundo y a México, sus encíclicas, sus libros, los ataques recibidos por él y también los sucesos ocurridos durante estas dos semanas previas al término de su Pontificado.

Los vocablos se quedan cortos para agradecerle estos ochos años de Pontificado romano y las más de dos décadas como colaborador de Juan Pablo II. Las palabras son insuficientes, pero están llenas de significado: ¡Gracias, Santo Padre, por su vida ejemplar de la que mucho he aprendido! ¡Gracias, Santidad, por su entrega a la Iglesia!

martes, 26 de febrero de 2013

La grandeza del Papa humilde


Especial: Renuncia del Papa, n. 15.
Luis-Fernando Valdés

En cuestión de horas el Santo Padre se jubilará y se retirará a Castelgandolfo. Poco a poco irá desapareciendo de la escena pública. ¿Te has preguntado por cuál de sus cualidades será recordado a lo largo de la historia el Papa Joseph Ratzinger?

Como sucede después la muerte de un personaje, se le evoca por una de sus cualidades más características. Así Juan Pablo I es conocido como el “Papa de la sonrisa”, y Juan Pablo II como el “Papa viajero”. Posiblemente el epíteto de Benedicto XVI sea el “Papa humilde”.

Para algunos esto puede resultar paradójico, porque el prestigio personal de este gran teólogo y obispo es muy grande y la palabra “humildad” evoca casi lo contrario. Como si grandeza y humildad fueran antagónicas. Pero en Joseph Ratzinger ambas van de la mano.

En alguna entrevista, el card. Joachim Meisner, Arzobispo de Colonia, dijo sobre Benedicto XVI: “Es inteligente como doce profesores y piadoso como un niño de primera comunión.” Además, este Cardenal también afirmó que “el Santo Padre es entre los teólogos como Mozart entre los músicos. Su teología es verdadera y es bonita. Es como la música de Mozart.”

La humildad del Santo Padre no consiste en que carezca de cualidades, sino que en que ha puesto sus talentos para servir a la Iglesia. El Papa alemán ha tenido una brillante trayectoria de servicio eclesial. A los 50 años de edad, fue ordenado Obispo de Munich y Frisinga en marzo de 1977, y un mes después fue creado Cardenal por Pablo VI.

Juan Pablo II lo llamó para colaborar en la Curia romana, y le pidió presidir la Congregación para la Doctrina de la Fe, la cual vela por la ortodoxia doctrinal de la Iglesia. Estuvo al frente de la comisión redactora del Catecismo de la Iglesia Católica y, por su discreta eficacia fue nombrado para otros cargos en la Curia.

Por si fuera poco, el teólogo Ratzinger ha recibido ocho doctorados “honoris causa” por universidades de Europa y de América. Y el reconocimiento anual de la Santa Sede a los mejores teólogos y humanistas lleva el nombre de “Premio Ratzinger”, conocido también como el “Premio Nobel” de la teología.

Sin embargo, Benedicto XVI no considera sus talentos como el centro de su personalidad. Cuando en 2005 fue elegido Papa, en sus primeras palabras fueron para reconocerse “un simple y humilde trabajador de la viña del Señor.” Y añadió “me consuela el hecho de que el Señor sabe trabajar y actuar incluso con instrumentos insuficientes” (Mensaje, 19.abril.2005).

Benedicto XVI visitó en la cárcel a su ex mayordomo,
Paolo Gabriele, el  "cuervo" que generó los "Vatileaks".
Más adelante el Papa lo indultó.
El Santo Padre también nos manifestó su humildad cuando, en diciembre de 12012 perdonó a su ex mayordomo Paolo Gabriele, quien fue condenado a 18 meses de prisión por el caso llamado “Vatileaks”, o seas, por robar y filtrar documentos reservados del Pontífice.

Quizá la muestra más grande de humildad fue su renuncia al Solio Pontificio, reconociendo que “por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino”. Con sencillez admitió que “para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado” (Declaratio, 11.feb.2013).

Estos son los dos rasgos por los que posiblemente el Santo Padre sea recordado: poseer grandes talentos y ponerlos al servicio de Dios y de los demás. La grandeza de Benedicto es su humildad y su humildad lo ha hecho un grande del historia de la Iglesia contemporánea.

lunes, 25 de febrero de 2013

La nueva vida del Papa emérito


Especial: Renuncia del Papa, n. 14.
Luis-Fernando Valdés

Hay un interés muy grande sobre el futuro de Benedicto XVI por parte tanto de los fieles católicos como de otros miles de personas que también lo estiman. Son inquietudes llenas de afecto sincero. ¿Sabes tú qué va a hacer el Papa, cuando termine su pontificado romano?

La pregunta más fácil de responder es en dónde vivirá el Papa alemán. El día 28 de febrero, el Santo Padre se trasladará en helicóptero, a las 17:00 horas, a la residencia de verano de Castelgandolfo, donde vivirá sólo por unos meses.

Y luego Benedicto XVI regresará al Vaticano, cuando el convento “Mater Ecclesiae” terminé de ser remodelado. Éste será el techo definitivo de Joseph Ratzinger. Se trata un pequeño edificio dentro de los jardines vaticanos, que Juan Pablo II mandó habilitar para unas religiosas de clausura.

Convento "Mater Ecclesia", donde vivirá
el Obispo emérito de Roma.
Este lugar parece ser el adecuado para Benedicto XVI tras su retiro, ya que es un sitio apto para el estudio y la oración, pues como él mismo lo ha manifestado, uno de los motivos de su renuncia es seguir sirviendo “de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria”.

Otras de las dudas que ha suscitado la renuncia del Santo Padre es saber cómo será llamado y cómo habrá que referirse a él. Sabemos que el Papa Ratzinger tendrá el título de “Obispo emérito de Roma”, y se le seguirá llamando “Su Santidad”.

En cambio, un dato  que no se sabe aún es cómo vestirá Benedicto XVI después del 28 de febrero, cuando inicie la sede vacante. Es un tema simpático, pues no hay antecedentes de esto. ¿Continuará utilizando su sotana blanca? ¿Vestirá de negro como un obispo más? Lo sabremos hasta el primer día de su retiro.

¿A qué se dedicará Benedicto XVI a partir del día 1 de marzo? Él mismo ha dicho que se retirará a la oración y al estudio. No sabemos si tiene o no algún nuevo libro en proyecto, porque ya publicó su trilogía sobre Jesús de Nazaret.

Suponemos que tendrá tiempo para ayudar a los editores que están preparando sus “obras completas”, que constará de no pocos volúmenes. También se especula que publicará como libro la anunciada encíclica sobre la fe, que no pudo terminar como romano Pontífice. Evidentemente, esa obra no tendría valor de Magisterio pontificio.

¿Intervendrá como asesor del nuevo Papa? Benedicto XVI ha dado a entender que dejará en plena libertad a su sucesor. Es muy elocuente de marcharse a Castelgandolfo durante la Sede Vacante, para que no dar ni de lejos la apariencia de que influirá en el Cónclave. De tal manera, que podemos afirmar que no será consultor de la Santa Sede, ni tendrá funciones administrativas en la Curia romana.

No sabemos tampoco si se entrevistará con el nuevo Papa, aunque es lógico que se vean alguna vez. Sin embargo, el siguiente Pontífice respetará la decisión del Obispo emérito de Roma de vivir en retiro y sin ningún papel en el gobierno de la Iglesia.

El Papa saliente es un hombre discreto que no gusta de reflectores, y que prefiere el trabajo intenso y la oración, antes que las reuniones multitudinarias. Por eso, permanecer lejos de la vida pública el tiempo que le quede de vida es un gesto coherente con su modo de ser.

Sin embargo, el gran afán que lo ha movido desde su juventud, que es servir a la Iglesia, no desaparecerá en su nuevo modo de vida. Desde ahí seguirá sirviendo y ayudando a todos los fieles ahora con su oración, como él mismo lo anunció: “Aunque ahora me retire, estaré siempre cerca de todos vosotros con la plegaria (…) aunque permanezca oculto para el mundo”.


domingo, 24 de febrero de 2013

El último Ángelus de Benedicto


Especial: Renuncia del Papa, n. 13.
Luis-Fernando Valdés

Emocionando, Benedicto XVI saluda
a las 200 mil personas que lo
acompañaron a su último Ángelus.
La Plaza de San Pedro y sus alrededores recibieron a unos 200 mil peregrinos que acudieron a rezar el Ángelus, por última vez, con Benedicto XVI como Sumo Pontífice. ¿Se reunieron estos miles de fieles sólo por ser la despedida del Santo Padre? Conoce la popularidad desconocida del Papa alemán.

Las autoridades vaticanas estiman que más de 200 mil personas acudieron, el pasado domingo 24 de febrero, al último Ángelus del pontificado. En los alrededores de la Plaza de San Pedro, fueron instaladas cuatro pantallas gigantes para que los fieles que no cabían en la plaza pudieran ver al Papa, mientras leía su discurso desde el balcón.

El Santo Padre fue recibido con un gran aplauso, al que correspondió diciendo: “Gracias, muchas gracias”. Como de costumbre comentó las lecturas bíblicas de la Misa de ese domingo. Y al hilo de la meditación del Evangelio de San Lucas, comentó que Dios le pide dedicarse “aún más a la oración y a la meditación”.

Y aclaró que esto “no significa abandonar la Iglesia”, sino “seguir sirviéndola con la misma dedicación y el mismo amor con que he intentado hacerlo hasta ahora, pero de una manera más adecuada para mi edad y para mis fuerzas” (Discurso, 24.feb.2013).

Y las multitudes lo interrumpieron varias veces, para ovacionarlo, para darle las gracias por su pontificado. Había personas que siguieron el evento desde los tejados de las casas situadas en la Vía della Conciliazione, algunos llevaron pancartas con frases cariñosas, y también acudieron personas vestidas con trajes típicos de varios países.

¿Se trata de la euforia del momento? Sin duda, no. Como ya hemos señalado en otro momento, en las tres Jornadas Mundiales de la Juventud en las que participó Benedicto XVI ha roto récords de asistencia.

Otra señal de que no estas muestras de afecto no son sólo de estos días la podemos encontrar en el recuerdo de las carreteras y calles llenas de fieles coreando al Papa y pidiendo su bendición, durante el reciente viaje a León, Guanajuato, del que no ha pasado ni un año.

¿Acaso es que los católicos a penas se dieron cuenta de lo valioso que es el Papa Ratzinger? Desde siempre se le ha reconocido a Joseph Ratzinger su gran capacidad intelectual y su sencillez para exponer hasta las cuestiones más difíciles.

Por eso, desde el inicio del Pontificado, las audiencias de los miércoles y el Ángelus de los domingos han estado abarrotados. Soy testigo de ello, pues tuve la oportunidad de acudir a una audiencia en junio de 2012, en la que más de cinco mil personas fuimos a escucharlo.

Quizá algunos siguen comparando a Juan Pablo II con Benedicto XVI, y como el Papa alemán ha viajado menos, piensan que no es tan popular como el Papa Wojtyla. Pero si atendemos a los datos que proporciona la Santa Sede cada año, el Pontífice actual ha tenido más asistentes a sus audiencias.

No se trata de comparar a los dos papas, sino de ver la gran continuidad entre la personalidad carismática de Juan Pablo II y el estilo académico del actual Pontífice. El secretario personal del Santo Padre lo ilustra con una frase: “Juan Pablo II abrió los corazones de la gente. Benedicto XVI los llena”.

La clave para entender la cantidad tan grande de fieles que van a ver al Papa consiste en aceptar que las personas de hoy, formadas en la educación científica y la tecnología, siguen hambrientas de Dios. El Papa Ratzinger de una forma descriptiva, entendible y convincente les ha dado el alimento espiritual. Eso es lo que la gente va buscando, cuando acude a sus audiencias.
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