domingo, 16 de septiembre de 2012

Sombras de fanatismo


Año 8, número 385
Luis-Fernando Valdés

Aún estaba reciente el atentado contra un consulado norteamericano en Libia, cuando Benedicto XVI aterrizó en el Líbano. Mientras que los autores del ataque a la sede diplomática protestaban por un video blasfemo contra Mahoma, el líder la Iglesia católica exhortaba a la paz en nombre de la fe. ¿La religión provoca la guerra o nos trae la paz?

Benedicto XVI recibido por
el Presidente de Líbano, Michel Suleiman.
El pasado martes circuló por internet un video que presentaba a Mahoma, como un pederasta, mujeriego y asesino. Este suceso generó protestas contra los Estados Unidos en los países árabes, las cuales terminaron con el asesinato del cónsul norteamericano en Bengasi, Libia. [CNN.com, 11.IX.2012 y 12.IX.2012]

Y precisamente en medio de esa agitada región, que tiene como fondo la guerra civil en Sira, y la sombra del grupo terrorista Al Qaeda, se presenta el Papa Benedicto, para afirmar que la religión no debe ser causa de violencia sino de paz.

En su discurso de llegada al Aeropuerto de Harissa, el Santo Padre anunció que llegaba al Líbano y simbólicamente a todos los países de Oriente Medio, “como un peregrino de la paz, como un amigo de Dios, y como un amigo de todos los habitantes de todos los países de la región, cualquiera que sea su pertenencia y su creencia”. [VIS, 14.XI.2102]

Durante este viaje apostólico, el Papa Joseph Ratzinger denunció con mucha claridad la plaga del fundamentalismo, que utiliza la religión para justificar la violencia. Explicó que “el fundamentalismo es siempre una falsificación de la religión. Va en contra de la esencia de la religión, que quiere reconciliar y crear la paz de Dios en el mundo”. [VIS, 14.XI.2012-1]

Benedicto XVI también hizo “un llamamiento apremiante a todos los responsables religiosos a judíos, cristianos y musulmanes” a erradicar el fundamentalismo religioso, “que toca indistintamente y mortalmente a los creyentes de todas las religiones”. Y denunció que el fundamentalismo “quiere apoderarse, a veces con violencia, de la conciencia de cada uno y de la religión por motivos políticos”.

El Papa alemán tocó el núcleo del fundamentalismo, que consiste en manipular los textos sagrados de las religiones para convocar a la violencia. “Utilizar las palabras reveladas, las Escrituras santas o el nombre de Dios para justificar nuestros intereses, nuestras políticas tan fácilmente complacientes, o nuestras violencias, es una falta muy grave”, explicó el Pontífice. [Infobae.com, 15.XI.2012]

Benedicto XVI también exhortó a buscar la anhelada paz. Con realismo, pidió el cese de la venta de armas para acabar con la guerra, “porque sin importación de armas la guerra no podría continuar”. Y propuso que “en lugar de importar armas, que es un pecado grave, deberíamos importar ideas de paz, creatividad, encontrar soluciones para aceptar a cada uno en su alteridad”. [VIS, 14.XI.2012A]

El mismo viernes 14, en Harissa, donde el Romano Pontífice hizo entrega de la Exhortación Apostólica “Ecclesia in Medio Oriente”, expresó su deseo de “que todos los pueblos de la región vivan en paz, hermandad y libertad religiosa”. Al día siguiente, en Beirut, reunido con los jóvenes, con audacia afirmó que “es el momento en que musulmanes y cristianos se unan para poner fin a la violencia y a la guerra”.

¿Logrará el Papa que termine la violencia en la región árabe? Eso casi imposible de predecir, pero lo que se puede ver desde ahora es que Benedicto XVI está poniendo unas bases intelectuales y morales, para que la religión no sea confundida con el fundamentalismo religioso. Sobre esta plataforma muchos podrán encontrar en el mensaje de amor de las diversas confesiones un medio para alcanzar y conservar la paz.
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