domingo, 2 de septiembre de 2012

“Implosión demográfica” en Asia


Año 8, número 383
Luis-Fernando Valdés

El riesgo de una sobrepoblación del planeta llevó a los Gobiernos de los países asiáticos a implementar durante décadas medidas para disminuir el índice de demográfico. Pero el resultado no fue el esperado. Ahora mismo, Asia padece las consecuencias: es el continente de los ancianos, y corre el peligro de despoblarse. ¿Es posible revertir la situación?

Asia es la región más avejentada del mundo, debido a una fertilidad extremadamente baja y sostenida; además, este continente posee los ritmos más acelerados de envejecimiento y los mayores índices de desequilibrio entre los sexos, pues a causa del aborto selectivo de niñas se calcula que faltan ahí unos cien millones de mujeres.

Como es evidente, las naciones asiáticas han buscado poner un remedio a esta situación, pero lo han hecho a medias, porque pretenden detener la caída de la natalidad sin retirar las medidas antiguas, que han llevado a la disminución de la población.

Durante la inauguración de la 2ª Conferencia
sobre población en Asia (26.VIII.2012).
Parte de estos esfuerzos para revertir la tendencia a la baja ha sido la reciente reunión de demógrafos asiáticos destacados, expertos en población y personal de la ONU, en Bangkok, la semana pasada [2nd Assian Population Association Conference]. El objetivo fue abordar la crisis de envejecimiento de la región; sin embargo, uno de cada cuatro trabajos presentados en este congreso tuvo por tema el aborto, la anticoncepción y la “salud sexual y reproductiva”. [Friday Fax, 31.VIII.2012]

Llama la atención de que la mayoría de las naciones asiáticas conserve las políticas antinatalistas, y que las soluciones ofrecidas por los expertos sigan girando en torno a la reducción de la población. En el fondo, no se ha superado el paradigma maltusiano.

Aunque hay un caso especial. Corea del Sur ha tomado una medida para detener la caída de la población, que consiste en la prohibición del aborto. El tribunal supremo de este país ratificó la semana pasada la prohibición del aborto en ese país, que rige desde hace 59 años. Es sintomático que el activismo “pro vida” sudcoreano ha sido liderado por ex abortistas.

Este panorama de alarmante descenso de la población no es exclusivo de Asia. También es un riesgo claro para Europa. En algunas provincias de España, por ejemplo, el índice de defunciones ya supera al de nacimientos. Esto significa en pocas décadas, las actuales minorías de migrantes de esas regiones se convertirán en la mayoría de la población, dado pie a la eventual desaparición de la cultura ibérica.

En México ya está ocurriendo el fenómeno de la disminución de la población. En las pasadas elecciones del 2 de julio, el número de votantes jóvenes ha sido el más grande de la historia, pero esto no se repetirá dentro de seis años, porque ahora hay menos niños.

La disminución de la población es un problema mundial acuciante. Cada vez se incrementará el número de ancianos, que tendrán que ser sostenidos económicamente por un número menor de jóvenes.

Hace falta una reflexión crítica ante estos fenómenos. La ideología antinatalista era una apuesta al “bienestar”, que se basaba en que los recursos del planeta no alcanzarían para alimentar a toda la gente y para permitirle una vida de calidad. Para revertir esta tendencia, se requiere un nuevo esquema económico, basado en las personas y no en el consumo.

Ya disminuyó la población y lejos de alcanzar ese bienestar, lo que vemos es el mundo en riesgo de una “implosión” demográfica, que conllevará migraciones y disminución en la generación de recursos, por falta de empleados. Ojalá sepamos aprender la triste lección asiática, antes de que sea tarde.

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