domingo, 5 de agosto de 2012

Banco Vaticano, transparencia oscurecida



Año 8, número 379
Luis-Fernando Valdés

Esta semana el Moneyval, organismo europeo que evalúa el lavado de dinero y la financiación del terrorismo, emitió su dictamen sobre el Banco Vaticano (18.VII.2012), y dio un diagnóstico muy favorable. Pero fue la noticia que circuló por el mundo la que resultó reprobada en transparencia. Una vez más, nos encontramos ante una situación de ética en los medios de información.

Esta vez ha sido el vaticanista norteamericano, John L. Allen Jr., el que ha expuesto la diferente valoración de los medios ante un mismo hecho. Él mismo ya había pronosticado semanas antes, que cuando Moneyval publicara sus resultados, el informe estaría “probablemente destinado a provocar titulares confusos y contradictorios acerca de lo bien que lo hiciera el Vaticano” (All Catholics Things, 22.VI.2012).

John L. Allen, Jr.,
reconocido vaticanista norteamericano.
Y la predicción se cumplió. El mismo Allen presenta los titulares contradictorios sobre esta noticias, por parte de varios medios importantes. Associated Press: “El Vaticano pasa la prueba clave de la transparencia financiera”. AGI: “Reprueba Moneyval del Vaticano”. L'Espresso: “Moneyval pasa al Vaticano”. RTE: “Serias deficiencias identificadas en el Banco del Vaticano”.

Es llamativo: ante un mismo suceso, se dan dos valoraciones opuestas: reprobar y aprobar. Pero, ¿qué dice el informe realmente? Allen analiza el dossier y destaca el equilibrio de los evaluadores, pues por una parte reconocen lo positivo, como la rapidez por parte de la Santa Sede “para poner remedio a algunas de las deficiencias señaladas durante la primera visita sobre el terreno” o como la disposición del Banco Vaticano “para seguir avanzando para mejorar y modernizar sus leyes y prácticas”. Y por otra, los observadores señalan que “aún deben abordarse cuestiones importantes con el fin de demostrar que en la práctica se ha instituido un régimen plenamente eficaz”.
Portada original del informe de
Moneyval sobre el Banco Vaticano.

Pero el vaticanista subraya que no apareció en las noticias, un dato que es clave para matizar los “escándalos” de los meses anteriores: “Aunque ha habido recientes acusaciones infundadas de corrupción en los medios de comunicación –señala el informe– no hay evidencia empírica de la corrupción que tiene lugar en la Ciudad del Vaticano Estado”. Además, Moneyval encontró que “la amenaza de lavado de dinero y financiación del terrorismo es muy baja”. [Texto completo del informe]

¿Por qué estás diferencias de enfoque? Posiblemente, esto se deba a que el dossier tiene 241 páginas, y la noticia tenía que salir al día siguiente. En cualquier caso, la ética periodística debe dar prioridad a la objetividad que a la prisa. Leer y analizar todo este informe era algo más que un reto, pero la seriedad del caso ameritaba que fuera estudiado a fondo.

Es de sentido común, que si con diagnóstico rápido el médico me indica que debe extirparme un riñón, yo exija que se realicen nuevos estudios, más serenos y profundos. ¿Quién tendría prisa en recibir un diagnóstico, cuando está de por medio algo grande? En este caso, lo que está juego no es tanto la Iglesia cuanto la verdad y la objetividad, aunque sean difíciles de conseguir.

Sin embargo, en esta situación percibo algo muy bueno. Hoy hay una gran “sed de transparencia” por parte de la sociedad. Esa transparencia es el gran requisito para la confianza. Las personas necesitan confiar en alguien para orientar su vida. Cuando piden transparencia a la Iglesia, en el fondo, se están planteando depositar en ella su confianza. Me alegro pues por este proceso de exigir transparencia.


Para saber más:
Comentario de la Santa Sede al Informe de Moneyval


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