domingo, 6 de noviembre de 2011

El bebé 7 mil millones

Año 7, número 339
Luis-Fernando Valdés

En la madrugada del pasado 31 de octubre, nacieron tres bebés que se disputan el título de ser el ciudadano 7 mil millones de nuestro planeta. Fueron acogidos con júbilo, pero también con preocupación por algunos organismos internacionales. Por eso, la pregunta de hoy es complicada: ¿somos muchos ya? o ¿somos demasiado pocos?

El nacimiento que redondea la cifra se lo disputaron Danica, de Filipinas; Nargis, de la India y Piotr de Rusia [ver noticia]. Aunque es imposible saber quién fue el bebito que nació primero, lo cierto es que fueron motivo de reflexión sobre la demografía mundial.

Danica, la bebé filipina, que podría ser
 el ciudadano 7 mil millones del Planeta.
El Fondo de Naciones Unidas de la Población (UNFPA), en un documento titulado “Siete mil millones de personas, su mundo, sus posibilidades”, señala que en el 2000, había 6 mil 100 millones de individuos, y en poco más de 10 años la cifra creció en 900 millones. Para 2050 se estima que la población alcance los 9 mil 300 millones, y que superará los 10 mil millones al final de siglo [noticia].

Según la UNFPA, “el crecimiento acelerado de la población mundial comenzó en 1950, a raíz de reducciones en la mortalidad en las regiones menos adelantadas”, y esto “redundó en una cantidad estimada en seis mil millones de personas en el año 2000, casi dos veces y media la población de 1950”. Sin embargo, “a raíz de la disminución de la fecundidad en la mayor parte del mundo, la tasa mundial de crecimiento demográfico ha ido disminuyendo desde su máximo de 2.0 por ciento en el lapso 1965-1970”.

Ante este panorama, la primera impresión sería catastrófica, como si no hubieran recursos suficientes para el futuro. Pero, en realidad, la preocupación de los expertos va por otro lado: el decrecimiento de la población.

Peter Apps, de la agencia Reuters, afirma que “muchos demógrafos y planificadores a largo plazo dicen que el desafío para el próximo siglo no será tanto tratar con un mayor número de personas como lidiar con una población envejecida mayor y quizá con personas dependientes mientras se encuentran nuevas estrategias para ofrecer prosperidad, empleo y servicios esenciales” [nota completa].

Apps recoge la afirmación de Jack Goldstone, profesor de política pública y destacado experto demógrafo en la Universidad George Mason de Washington, que sostiene que “pensábamos que la sobrepoblación iba a obligar a la humanidad a expandirse a las estrellas. Eso no parecer ser el problema en absoluto”.

La propuesta de la UNFPA en vez de reconocer este problema del envejecimiento mundial, hace hincapié en la pobreza internacional, y propone entre otras acciones la disminución de la natalidad. En el citado documento se indica como una solución: “asegurar que cada niño sea deseado y cada parto se realice en condiciones de seguridad”. Como es sabido, “niño deseado” implica “control natal”, y por tanto menos nacimientos.

Sin embargo, el aumento de población también puede ser causa de disminución de la pobreza. Así lo declaró, en su momento, el Observador Permanente de la Santa Sede en las Naciones Unidas, Mons. Francis Chullikatt, durante la 49° Sesión de la Comisión para el Desarrollo del Consejo Económico y Social (ECOSOC) (16.II.2011). Y afirmó que “la pobreza no está causada por un exceso de niños, sino por una inversión y un sostenimiento demasiado escaso para su desarrollo” [noticia].

El problema de fondo es el sistema económico imperante, que está basado en el consumo, en vez de estar centrado en la persona humana. Por tanto, insistimos en la pregunta, que es más bien un clamor: ¿hasta cuándo los economistas podrán diseñar un nuevo sistema en función del hombre?

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