Manifestaciones “anti-Papa”

Año 7, número 328
Luis-Fernando Valdés

Mientras que hace unos días en Inglaterra, los disturbios callejeros sorprendían a los ciudadanos, en España asociaciones laicas, cristianas progresistas, ateas, de izquierdas, de homosexuales y los “indignados” consiguieron el permiso para realizar una manifestación “anti-Papa”, programada para el próximo miércoles 17. Queda flotando en el ambiente la pregunta: ¿por qué hay grupos que no está de acuerdo con la visita de Benedicto XVI a Madrid?

Como es sabido, el próximo martes 16 iniciará la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), convocada por el Papa. Se espera que un millón de jóvenes de todos los continentes se den cita junto al Santo Padre, que llegará a Madrid el jueves 18.

Luis Vega, presidente de AMLA
Pero no todos están a favor del evento, como los organizadores de la marcha que sostienen que el Estado laico no debería financiar la visita papal. “Estamos totalmente de acuerdo con que venga (el Papa), pero no con que un evento privado sea financiado con el dinero de todos”, dijo en rueda de prensa Luis Vega, presidente de la Asociación Madrileña de Librepensadores y Ateos [noticia].

Sin embargo, esta declaración tergiversa directamente la realidad, porque el evento es sufragado por la propia organización sin fondos públicos, y entre los patrocinadores se cuentan empresas como Banco Santander, Telefónica, El Corte Inglés, Endesa, FCC, OHL, Abengoa, Bankinter, ACS, Coca Cola, Mahou, Club Internacional del Libro, Magnificat y muchas otras. Y que decir de la derrama económica que al menos medio millón de visitantes va a llevar a Madrid [ver fuente].

El problema no es el dinero sino el fondo ideológico: se trata del laicismo, una corriente cultural que plantea una civilización que no necesitaría de Dios para formar una sociedad humana y solidaria.

La cuestión de fondo no es el costo de la JMJ, sino la creencia del laicismo que el cristianismo viene a destruir lo humano; y, más concretamente, que la moral cristiana viene a poner límites a la libertad o a la sexualidad. Argumentan que esas acciones “reprobadas” por el cristianismo no serían malas en realidad, sino que más bien es el temor, o el prejuicio, o los tabúes los que hacen que la gente piensen que son malas.

Pero esta visión laicista del cristianismo no llega al fondo de la posición cristiana. El mensaje de Jesucristo, custodiado y transmitido por la Iglesia, busca que el ser humano llegue a su plenitud, y lo hará cuando ponga en práctica el modelo según el cual fue creado.

La Biblia enseña que el hombre, aunque es bueno por naturaleza, a veces buscando el bien elige lo que es malo, y por eso requiere de una ley moral que le advierta lo que no lo hace mejor persona, y le muestre una amplia vía para llegar a ser plenamente humano.

Por eso, Benedicto XVI, en la Misa de inicio de su Pontificado, expresó: “Quien deja entrar a Cristo en la propia vida no pierde nada, nada –absolutamente nada– de lo que hace la vida libre, bella y grande. ¡No! Sólo con esta amistad se abren de par en par las puertas de la vida. Sólo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana. Sólo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera”.

Es válido que quien lo desee se manifieste contra el Papa, pero es poco ético aducir un motivo económico, cuando en realidad se trata de una diferencia ideológica. Sin embargo, la presencia mucho más numerosa de los participantes en la JMJ se puede interpretar como una juventud que se ha desencantado de una sociedad sin Dios, individualista y poco solidaria.

lfvaldes@gmail.com
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