domingo, 6 de marzo de 2011

Doble derrota a la libertad religiosa


Año 7, número 305
Por Luis-Fernando Valdés

Recientemente fue asesinado el Ministro de Minorías de Paquistán, el cristiano Shahbaz Bhatti (2.III.2011). Las protestas internacionales fueron inmediatas. Mientras tanto, está en la agenda del Senado mexicano una iniciativa que puede limitar los actos de culto. Hay un “factor común” en ambos eventos: aún no se ha entendido del todo la libertad religiosa.

La clave de la libertad religiosa radica en que se trata de un derecho humano, inherente a nuestra naturaleza, y que –sin importar la creencia específica de cada individuo– se debe tutelar y garantizar. Y como el hombre es un ser social, no cabe reducir este derecho a la esfera de la propia conciencia.

Sin embargo, es frecuente que se vea la religión desde una óptica que no es la adecuada. En el primer caso, la libertad religiosa se ha defendido desde el tema del respeto a las minorías. Y eso está muy bien en los casos donde la confesión religiosa dominante es intolerante con las demás. Pero, en el fondo se da un mensaje confuso: la libertad religiosa no sería un derecho por sí misma, sino sólo en caso de ser una minoría.

Ése fue el enfoque de Hillary Clinton, que declaró: “La intolerancia contra las minorías, particularmente las minorías religiosas, que estamos viendo no sólo en Pakistán sino en toda la región, es algo de suma consternación para mí personalmente y para el Gobierno”.

Shabaz Bahtti, primer cristiano que ocupó
un ministerio en Paquistán. Asesinado por
  Al Qaeda el 2 de marzo de 2011.
Descanse en paz.
En cambio, el ministro Bhatti que, según el Arzobispo de Islamabad, Mons. Anthony Rufin, puede ser considerado un verdadero mártir por su coherencia de vida cristiana, no sólo lucho por defender a las minorías, sino también para asegurar la libertad religiosa. En concreto, mantuvo un esfuerzo para que fuera abolida la “ley contra la blasfemia”, que discriminaba la libertad de los cristianos.

Por eso, el comunicado del Vaticano enfatizó el tema de la libertad religiosa: “El asesinato del Ministro para las Minorías de Pakistán, Shabbaz Bhatti, es un nuevo acto de violencia de una gravedad terrible. Demuestra cuanto sean acertadas las repetidas intervenciones del Papa a propósito de la violencia contra los cristianos y contra la libertad religiosa en general”.

En el otro caso, el próximo martes 8 de marzo, será votada en el Senado de la República una ley de ampliación de los Derechos Humanos. En el dictamen que se puede en la página web del Senado, se propone una modificación al Art. 29 constitucional.

En el documento se hace una distinción entre el “fuero interno” y la “exteriorización de las creencias religiosas”. Lo primero no lo puede ser legislado y por eso se tutela que cada quien crea en lo que quiera y que también se respete el no tener creencias.

En cambio, se propone que “los actos religiosos de culto público pueden ser restringidos o suspendidos, sin que ello implique la violación de un derecho fundamental”. En otra palabras, el derecho sólo sería reconocido en el fuero interno, pero no el externo; pues si lo fuera, no se podrían restringir o suspender sus manifestaciones, mientras no lesionen el bien común.

En cambio el Art. 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos afirma que el derecho a la libertad religión “incluye la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado”.

Largo camino le queda al derecho humano de la libertad religiosa. Hace falta explicarlo más: que es parte de nuestra naturaleza humana, la cual es también social. No se trata de defender a una confesión concreta, sino de hacer justicia al hombre mismo.

lfvaldes@gmail.com
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