domingo, 13 de marzo de 2011

Discriminación: ¿datos o ideologías?


Año 7, número 306
Luis-Fernando Valdés

Con motivo del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo), el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), publicó los resultados de la “Encuesta Nacional sobre la Discriminación 2010” (ENADIS), que afirma que la discriminación sigue presente en nuestro País. Pero llama la atención que ahí a veces se considera “discriminación” a lo que no coincide con “feminismo”.

El CONAPRED hizo público el resultado de la
Encuesta Nacional de Discriminación 2010.
Según datos arrojados por la ENADIS, el 39.8 por ciento de las mujeres afirmó pedir permiso a sus esposos para salir sola en la noche; el 27 por ciento de la población está de acuerdo en que una mujer sea castigada por haber abortado, y que el 8.6 por ciento de las mujeres afirmó pedir permiso a su pareja para tomar anticonceptivos, “lo cual sugiere un deterioro de la libertad y autonomía para tomar decisiones sobre el propio cuerpo”.

A primera vista, se estaría justificando de “manera científica” que existe una discriminación causada por el impedir que las mujeres “decidan sobre su propio cuerpo”. Pero habría que preguntarnos si eso es realmente discriminación o no. Y la respuesta no nos la darán las cifras, sino algo previo a ellas que solemos llamar “ideología”.

Las cifras de una encuesta de este tipo tienen siempre un doble elemento, que se debe tomar en cuenta al momento de interpretar los datos obtenidos. Por una parte, la muestra (o número de encuestados) debe ser muy grande y representativa (aplicarse a personas de cada estrato social y económico), pues de lo contrario se corre el riesgo de considerar como opinión de todos las preferencias de un solo segmento.

Por otro lado, las preguntas que se incluyen en la encuesta tienen siempre un sesgo, que está directamente influido por un modo de ver la vida, ya sea una creencia ya sea una ideología. No se puede pretender que exista una encuesta “neutra” en su formulación. De hecho, esa manera de pensar es la que se busca justificar mediante los datos.

En la ENADIS, se utilizaron preguntas parcialmente abiertas, entre ellas: ¿Regularmente usted pide permiso o avisa a su esposo o pareja para salir sola de noche?, ¿Regularmente usted pide permiso o avisa a su esposo o pareja para usar anticonceptivos? y ¿Regularmente, usted pide permiso o avisa a su esposo o pareja para decidir por quién votar?

Mientras que ejercitar el voto es algo de la propia conciencia, el salir de noche y usar anticonceptivos son cuestión de pareja. Es lógico que el marido cuide la integridad tanto física como moral de su mujer cuando ésta sale de noche sola, y no por eso el marido realiza un acto de discriminación.

Y es curioso que la interpretación oficial de la ENADIS insista en que es discriminación que una mujer consulte a su marido sobre el uso de anticonceptivos, y que el argumento se base en que la mujer es dueña de su cuerpo.

Más allá del machismo y del feminismo, el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer en cuerpo y alma, para sacar adelante un proyecto común, que es la familia. El varón y la mujer “viven juntos” su corporalidad, de manera que es decisión de los dos el número de hijos que desean, y el modo cómo espaciarán los nacimientos. Y a esto se le llama “matrimonio”, no “discriminación”.

En las encuestas, la parte científica reside en la metodología para obtener un muestreo representativo; pero las preguntas y su respuesta no corresponden al método científico, sino a una filosofía o una ideología. Por eso, una parte de los resultados de la ENADIS más que la discriminación sólo reflejan la penetración del feminismo en México.
lfvaldes@gmail.com
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