domingo, 6 de febrero de 2011

La espiral de la marihuana


Luis-Fernando Valdés

En días recientes, el Secretario de Seguridad Pública, reconoció que en México se ha incrementado notablemente el consumo de drogas. Mientras que nuestro País se está desgastando por el combate armado contra el narcotráfico, son los propios consumidores mexicanos los que propician la existencia de los cárteles. Entonces, ¿cuándo va a terminar esta larga guerra?

El secretario de Seguridad Pública federal,
Genaro García Luna, ante el Congreso de la Unión
 (Foto:Lucía Godínez, "El Universal").
El titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), Genaro García Luna, compareció ante legisladores el pasado 31 de enero, y declaró: “México sí tiene un incremento importante de adicciones, y debo señalar que es un punto de los más importantes que habría que señalar y atender”.
En efecto, es una situación a la que hay que poner atención, porque las cifras son alarmantes. Según las estadísticas de la SSP, tomadas del Reporte Mundial de Drogas de la ONU, actualmente hay 3 millones de mexicanos que consumen marihuana; 1.7 millones, cocaína, y 367 mil son adictos a las anfetaminas.
Esto significa que en México hay un mercado de estupefacientes muy grande, estimado por la SSP en 8 mil 780 millones de dólares al año. Aunque la cifra es pequeña comparada con este mismo mercado de Estados Unidos (valuado en 64 mil 334 millones de dólares), no deja de ser alarmante.
Para dar una idea del volumen del mercado mexicano de narcóticos, comparémoslo con la facturación de Grupo Bimbo en 2009, que ascendió a 458 millones de dólares, incluidas las ventas en otros países. La venta de drogas en nuestro territorio, según estas cifras, es 19.17 veces más grande.
Si lo pensamos despacio, nos damos cuenta de que esto es terrible, porque nos revela que una causa muy importante de que México esté en guerra se debe no sólo a los fármaco dependientes de los Estados Unidos, sino también a los propios mexicanos que consumen drogas. De todas las causas y agravantes del conflicto, está es quizá la más penosa, pues señala la existencia de casi cinco millones de mexicanos que están dañando a su propia nación.
Las causas de la actual guerra son múltiples y cada una es muy compleja. Aunque, el factor económico sólo es el más inmediato y notorio. Hay otras causas, no tan fáciles de dimensionar, que subyacen en todo el conflicto: por ejemplo, la injusticia social que mantiene a tantos en la pobreza y que los obliga a enrolarse en el mundo del narcotráfico; o también, hijos abandonados o descuidados que terminan por recurrir a las drogas.
Aunque la solución a este problema necesariamente tiene que ser multi-dimensional, es posible señalar algunas pautas desde el punto de vista económico. En este aspecto, la clave radica en que esta sucesión creciente de acontecimientos violentos no disminuirá mientras la demanda de drogas siga en aumento. La solución –al menos en teoría– consiste en reducir la demanda hasta que se produzca una sobreoferta: en otras palabras, se requiere que cada vez haya menos consumidores de estupefacientes.
¿Cómo lograrlo? Un posible vía –que además es fácil de difundir– es fomentar en cada mexicano la conciencia de que cada peso invertido en drogas se traduce en un peso pagado a los que están destruyendo el País.
Aunque ese consumidor no sea adicto, aunque pruebe la marihuana sólo por curiosidad, se está convirtiendo en cómplice de los narcos. Cada vez que un mexicano compra drogas, financia el sueldo de los sicarios y los secuestradores. Por eso, para romper la espiral de la marihuana, hay que dejar de darle dinero a los que devastan nuestra Patria.

Correo: lfvaldes@gmail.com
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