domingo, 16 de marzo de 2008

Los “nuevos” pecados

Luis-Fernando Valdés

Corrió tan rápido como el fuego que se propaga en un cañaveral, la noticia de que ahora ya existen nuevos pecados. Se trata de una entrevista a Monseñor Gianfranco Girotti, obispo regente del tribunal de la Penitenciaría Apostólica, publicada en la edición italiana de “L'Osservatore Romano”, del pasado 9 de marzo. Entonces, ¿la Santa Sede puede decidir o inventar cuáles acciones son pecado?
Es muy provocador afirmar que ahora hay nuevos pecados. Equivale a decir que antes se realizaban determinadas acciones con normalidad y, que –de repente– unos funcionarios en el Vaticano deciden que –desde este momento– tales actos ya son malos. Si así fuera, eso querría decir que las acciones humanas en sí mismas nunca serían malas, sino que lo serían sólo porque unos líderes religiosos les habrían puesto una etiqueta denominada “pecado”.
Pero, en realidad, esto no es así. Ni unos clérigos romanos se dedican a inventar pecados nuevos, ni algunas acciones son malas sólo porque así lo dispongan las autoridades religiosas. En efecto, todo ser humano, de cualquier época y cualquier cultura, se da cuenta de que algunos de sus actos le producen remordimiento y lo hacen sentir culpable, porque él mismo se da cuenta de que con esas palabras, pensamientos, deseos o acciones ha ofendido a otro o a sí mismo, y también intuye que con esas malas acciones ha roto su armonía con Dios. Este drama de la ruptura interior causada por una mala acción ha sido explicada por el Cristianismo mediante la noción de “pecado”. De modo que los pecados son una invención religiosa; más bien, la religión da una explicación de esta experiencia interior que todos sentimos.
La tradición judeo-cristiana han condensado todos las posibles malas acciones en diez grandes rubros, denominados los “Diez Mandamientos”. Más adelante la tradición moral católica los ha agrupado en los llamados “Pecados capitales”, que son siete grandes conjuntos en los que se pueden agrupar los actos malos. (No se llaman “capitales” por ser los más malos, sino porque son las “cabezas” –del latín “caput”, “capitis– de cada uno de esos grupos). Por eso, cuando en cada época surgen nuevos aspectos de los vicios antiguos, la Iglesia no “inventa” nuevos pecados, sino que únicamente aclara que son nuevas manifestaciones de las ya conocidas malas acciones.
Y como nuestra civilización está experimentando un cambio de época –tan drástico como la transición de la Edad Media al Renacimiento– es muy interesante escuchar la explicación sobre los “nuevos” pecados de nuestros tiempos, que Mons. Girotti daba en la entrevista realizada por Nicola Gori. El periodista le preguntó “¿Cuáles son, según usted, los nuevos pecados?”. En su respuesta, el obispo regente del tribunal de la Penitenciaría Apostólica se refirió a “actitudes pecaminosas en relación con los derechos individuales y sociales”. Y luego especificó cuatro áreas: la bioética, donde hay experimentos, manipulaciones genéticas que violan los derechos humanos; la social, en la que la droga, “debilita la psique y se oscurece la inteligencia”; y el área de las desigualdades sociales y económicas, y el área de la ecología.
Sería una pena si de esta entrevista nos quedáramos sólo en la discusión de si se trata de pecados “nuevos”. Lo importante es darnos cuenta de que en esas nuevas áreas se están desarrollando los vicios de antaño, y que necesitamos liberarnos de ellos, aunque ahora se revistan con un rostro nuevo.

Correo: lfvaldes@gmail.com
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