domingo, 3 de febrero de 2008

Genoma artificial ¿queda Dios fuera?

Luis-Fernando Valdés

Hace menos de diez días, dio la vuelta al mundo la noticia de que algunos científicos norteamericanos había logrado crear artificialmente la vida. Impactante a primera vista. ¿El hombre está jugando a ser Dios? ¿Dios ya perdió su rol de creador?
Primero veamos el suceso. En Estados Unidos, el grupo de investigación del Instituto J. Craig Venter de Maryland (EUA) hizo publico recientemente que logró crear el genoma completo de un organismo vivo, y espera sea un paso importante para crear vida artificial. Ya en octubre de 2007, Craig Venter había anunciado la creación de un cromosoma artificial a partir de elementos químicos, como paso previo a la creación de la primera forma de vida artificial de la Tierra.
Esta investigación indagó las características genéticas mínimas que debe contener un organismo para tener vida. Se trataba de encontrar el tipo de genes o funciones mínimas necesarias para soportar una vida celular, o dicho en términos técnicos, se buscaba cuál es el “genoma mínimo” que debe contener un ser vivo. La idea se polarizó hacia los micoplasmas que son los microorganismos más sencillos que se conocen. Se trata de una bacteria llamada Mycoplasma genitalium, que “parasita” en algunos tipos de células. El 24 de enero de 2008 se anunció la culminación de la síntesis química completa, el ensamblado y la clonación de un genoma idéntico al de esta bacteria, sintetizado artificialmente (D. A. Gibson, en www.sciencexpress.org).
A pesar del gran logro conseguido no es posible afirmar, como decía algún titular de prensa, que este logro del Instituto J. Craig Venter demuestre que se puede “crear vida” en el laboratorio. El científico español, Nicolás Jouve de la Barreda, explica que “lo cierto es que hasta ahora, lo único que se ha hecho es producir un genoma sintético de imitación”. Explica que la creación sintética del genoma de una bacteria está muy lejos de la creación de un organismo vivo, y más aún de la creación de un organismo superior a una bacteria, porque el genoma humano es como mínimo 6.000 veces más grande y contiene cerca de 60 veces más genes que el genoma sintético producido a imitación del Mycoplasma genitalium (www.bioeticaweb.com).
Jouve de la Barreda, experto en genética y catedrático de bioética, sostiene que este paso biotecnológico no representa la aventura de jugar a ser Dios. Y señala con optimismo, que la producción de un genoma mínimo sintético de esta naturaleza permitirá la obtención de productos útiles para el hombre, sustancias químicas o fármacos de interés terapéutico como la insulina, los factores de coagulación de la sangre, vacunas, etc.
Lejos de competir con el Creador, la biotecnología bien llevada es una vía para encontrar a Dios. Francis Collins, importante investigador del Genoma Humano, en su reciente libro “Cómo habla Dios” (Madrid 2008), confiesa que fue agnóstico hasta los 27 años y señala cómo el descubrimiento del genoma humano le ha llevado a vislumbrar el trabajo de Dios en la naturaleza. Afirma que “cada paso adelante en el avance científico, es un momento de especial alegría intelectual, pero también un momento donde siente la cercanía del Creador, en el sentido de estar percibiendo algo que ningún humano sabía antes, pero que Dios sí conocía desde siempre”. Y eso le mueve a Collins a concluir que hay bases racionales para un Creador y que los descubrimientos científicos, lejos de alejarlo, llevan al hombre más cerca de Dios.

Correo: lfvaldes@gmail.com
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