sábado, 5 de septiembre de 2015

Una misericordia muy novedosa

Año 11, número 539
Luis-Fernando Valdés

El Papa Francisco ha autorizado a todos los sacerdotes de la Iglesia católica para que puedan perdonar el pecado de aborto voluntario. ¿Es que antes no se perdonaba el aborto? ¿Qué es lo verdaderamente novedoso en el plan del Santo Padre?

Papa Francisco confesando
en la Basílica de San Pedro.
1. Con motivo del próximo Jubileo extraordinario de la Misericordia, que iniciará el 8 de diciembre, el Obispo de Roma publicó una carta, fechada el reciente 1 de septiembre, con indicaciones para que este evento sea “un auténtico momento de encuentro con la misericordia de Dios para todos los creyentes”.
El contenido de la carta se centra en el modo cómo los fieles pueden recibir la indulgencia jubilar, como señal del encuentro con el amor de Dios que nos perdona. Y como el aborto es un pecado muy extendido, para facilitar el perdón a los que se arrepientan de haberlo cometido, el Pontífice concede facultades para que todo sacerdote pueda absolver este pecado.

2. En general, las agencias informaron muy bien sobre el contenido de esta carta, pero los titulares de algunos medios dieron a entender que antes este pecado no se perdonaba, y que ahora novedosamente el Papa argentino estaba concediendo el perdón.
Sin duda, estos medios de ningún modo pretendían dañar a la Iglesia. Más bien, la entendible falta de precisión técnica de los editores dio pie a que se enviará un mensaje que no corresponde con la realidad, pues dieron a entender que antes el pecado de aborto no se perdonaba.

3. La Iglesia siempre ha perdonado a los que han abortado y que están arrepentidos. Como se trata de un pecado muy grave, pues consiste en quitarle la vida a un bebé indefenso, la Iglesia ha reservado su absolución a los obispos y a los sacerdotes que ellos hayan autorizado.
Por eso, no sería correcto deducir desde esos titulares de prensa que antes no se perdonaba este grave pecado, y mucho menos decir que el Papa Francisco introdujo este perdón. De hecho, durante el Jubileo del año 2000, en prácticamente todas diócesis del mundo, los obispos dieron facultades a todos los sacerdotes para absolver el pecado de aborto.

4. Entonces, ¿qué es lo novedoso respecto al aborto en esta carta apostólica? Es el enfatizar la comprensión hacia el sufrimiento de quienes han abortado. Escribe el Santo Padre: “Pienso, de forma especial, en todas las mujeres que han recurrido al aborto. Conozco bien los condicionamientos que las condujeron a esa decisión. Sé que es un drama existencial y moral. He encontrado a muchas mujeres que llevaban en su corazón una cicatriz por esa elección sufrida y dolorosa.”
Sin quitarle importancia a este pecado, al que el Papa califica de “profundamente injusto”, Francisco explica que “el perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido, sobre todo cuando con corazón sincero se acerca al Sacramento de la Confesión para obtener la reconciliación con el Padre”.

No es nuevo que un Papa busque acercar la misericordia de Dios a todos los fieles… como lo hizo Juan Pablo II, con su encíclica “Dives in misericordia” (1980) e introduciendo la fiesta de la Divina Misericordia (2000). Más bien, la cercanía de un Dios que perdona el drama del pecado siempre será novedad.


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