sábado, 18 de abril de 2015

La tragedia de los genocidios negados

Año 11, número 519
Luis-Fernando Valdés

El Papa Francisco llamó “genocidio” al exterminio de armenios ocurrida hace cien años en el imperio otomano, a pesar de que el gobierno turco se niega a reconocerlo. ¿Qué busca el Pontífice: provocar a Turquía o defender a los débiles?

El Presidente turco Erdogan y el Papa en su última reunión.
1) El 24 de abril se celebrará el centenario del genocidio armenio, que fue la deportación forzosa y exterminio de entre un millón y medio y dos millones de católicos armenios, víctimas de masacres y deportaciones masivas –sin medios para subsistir–, por parte del Imperio Otomano desde 1915 hasta 1923.

2) El domingo 12 de abril el Obispo de Roma conmemoró con miles de fieles los cien años del martirio armenio. En su mensaje inicial, el Pontífice se refirió a esta tragedia con las palabras de Juan Pablo II: “el primer genocidio del siglo XX”.
Añadió que este genocidio “afligió a su pueblo armenio –primera nación cristiana–, junto a los sirios católicos y ortodoxos, los asirios, los caldeos y los griegos. Fueron asesinados obispos, sacerdotes, religiosos, mujeres, hombres, ancianos e incluso niños y enfermos indefensos”.
El Santo Padre también explicó que es muy importante rememorar esta tragedia, “porque donde se pierde la memoria quiere decir que el mal mantiene aún la herida abierta; esconder o negar el mal es como dejar que una herida siga sangrando sin curarla”.

3) Que Papa utilizara la palabra “genocidio” enfadó al gobierno turco, ya que Turquía nunca ha reconocido la masacre, aunque el año pasado el primer ministro y hoy presidente Recep Tayyip Erdogan ofreció condolencias a los descendientes de las víctimas.
Turquía no reconoce estos hechos como “genocidio” sino que los considera “lamentables excesos” cometidos durante una guerra entre las fuerzas del orden y las milicias armenias, aliadas de Rusia en la I Guerra Mundial.
Las declaraciones del presidente Erdogan fueron muy desafortunadas. “Condeno al Papa –dijo– y quiero advertirle. Espero que no vuelva a cometer un error de ese tipo” y añadió que “cuando los políticos y los religiosos asumen el trabajo de historiadores, no dicen verdades, sino estupideces. (abc.es, 14 abril 2015)

4) Sorprendió la positiva reacción del Parlamento europeo, que probó este miércoles una resolución que exige a las autoridades turcas reconocer el genocidio armenio, cometido hace cien años por el entonces Imperio Otomano.
Esta resolución también “elogia el mensaje pronunciado por Su Santidad el Papa Francisco para honrar el centenario del genocidio armenio el 12 de abril de 2015 con un espíritu de paz y reconciliación”.
El eurodiputado Gerolf Annemans criticó que “el Gobierno turco no ha hecho nada hasta ahora para reparar el daño (del genocidio)” e insistió en que se debe reconocer este hecho “para que pueda haber reconciliación”. Y añadió: “Menos mal que el Papa Francisco ha dicho las cosas claramente”. (Religión digital, 16 abril 2015)

5) ¿Qué lección encierra este “diferendo” entre el Vaticano y Turquía? La clave radica no tanto en la gran valentía de llamar “genocidio” a la masacre perpetrada por el entonces imperio otomano, como en denunciar que la humanidad no aprende de las guerras o peor que busca negar esas tragedias, “con la ayuda de algunos y con el silencio cómplice de algunos que permanecen como espectadores”. (Mensaje, 12 abril 2015)
En realidad, el Papa Francisco está enviando un mensaje para que la comunidad internacional no permanezca indiferente ante recientes las matanzas de cristianos. ¿Qué esperan los gobiernos democráticos para llamar por su nombre a los genocidios que realizan Boko Haram y el Estado islámico?

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