domingo, 9 de febrero de 2014

La ONU amonesta al Vaticano… una vez más

Año 10, número 457
Luis-Fernando Valdés

La ONU publicó un informe que acusa a la Santa Sede de no hacer nada para evitar la pedofilia. Esta noticia apareció en los medios como un regaño de la ONU al Vaticano por incumplimiento. ¿Qué sucedió en realidad?

Kirsten Sandberg, presidenta del Comité de la
ONU para los Derechos de los Niños.
El pasado 5 de febrero, el Comité para los Derechos del Niño de las Naciones Unidas dio a conocer un informe de 16 páginas en el que reprocha al Vaticano de no haber “tomado las medidas necesarias para afrontar los casos de abuso sexual a niños y protegerles”.

Para entender este conflicto, veamos primero el contexto. En 1989, la ONU estableció un tratado conocido como la “Convención sobre los Derechos del Niño”. La Santa Sede fue uno de los primeros países en firmarlo, en 1990.

Cada cierto tiempo, los países miembros deben dar un informe sobre los derechos de los niños en su demarcación. El pasado 16 de enero, como comentamos en esta columna, el Vaticano rindió su informe, con datos contundentes, como el cese de casi 400 sacerdotes pedófilos en los últimos años.

Ahora, el Comité de la ONU publica su respuesta a ese informe de la Santa Sede. Pero, aunque el documento de la ONU coincide en sus propuestas con las líneas de tolerancia cero ya tomadas por la Sede Apostólica, más bien parece desconocer las medidas de transparencia del Vaticano implementadas en los últimos tres años.

El documento de la ONU indica que “el Comité está gravemente preocupado por que la Santa Sede no haya reconocido la extensión de los crímenes cometidos, no haya tomado las medidas necesarias para afrontar los casos de abuso sexual a niños y protegerles, y haya adoptado unas prácticas públicas que conducen a la continuación del abuso y a la impunidad de los perpetradores”.

Y pide al Vaticano que “retire inmediatamente” a todos los miembros del clero que hayan cometido abusos sexuales a menores, o se tenga la sospecha de ello, y que los entregue a las autoridades civiles, en lugar de moverlos “de parroquia en parroquia”.

Sin embargo, quienes hemos seguido este importante caso notamos que el informe se basa en acusaciones anteriores al 2005, y que no hace referencia a todas las medidas de Benedicto XVI tanto legislativas como ejecutivas, entre ellas la figura del fiscal anti-pedofilia, el reconocimiento público de esos crímenes, la remoción de no pocos obispos encubridores y la medida de entregar a las autoridades civiles a los clérigos que cometan ese crimen.

Es muy curioso que el Comité no haya tomado en cuenta el trabajo realizado por el Vaticano. El Observador permanente de la Santa Sede ante la ONU, Mons. Silvano Maria Tomasi, manifestó, sobre este aspecto negativo del documento, “que parece que ya hubiera sido preparado antes del encuentro del Comité con la delegación de la Santa Sede (16-I-2014)”.

¿Qué hay de fondo? La clave de este informe es ideológica, como se pude leer en las criticas a las Santa Sede sobre la homosexualidad y sobre el aborto. Pero esto no concuerda con el texto de Convención de 1989, que en su preámbulo habla de la defensa de la vida y de la protección de los niños antes y después del nacimiento.

En este caso concreto, se puede apreciar que un Comité de la ONU utilizó una estrategia de desprestigio a la Iglesia (“no protegen de los pedófilos a los niños”), para filtrar una ideología (homosexualidad y aborto) mediante la descalificación de la postura de la Iglesia. ¿No es esto un atropello a la libertad religiosa?

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