domingo, 13 de abril de 2008

Aborto: entre el Derecho y la ideología

Luis-Fernando Valdés

La Suprema Corte de la Justicia de la Nación (SCJN) abrió las sesiones abiertas al público, en las que especialistas sobre el tema pueden expresar su parecer sobre la inconstitucionalidad de la ampliación del aborto, aprobada el año pasado por la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México. Se trata de un tema estrictamente jurídico, que está rodeado de conflictos. Y bastantes de esas dificultades lejos de ser verdaderamente legales o científicas son meramente ideológicas. ¿Qué podrá más, el Derecho o la ideología?
En la sesión del pasado viernes 11 de abril, comparecieron médicos, científicos, abogados y grupos a favor de la vida, pero destacó la presencia del Titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y del Procurador General de la República. Ambos ponentes fueron los que, el año pasado, interpusieron la demanda de inconstitucionalidad de la ampliación de la ley del aborto ante el alto Tribunal. En sus respectivos discursos, la argumentación no fue religiosa ni moral, sino jurídica. Y este punto debe ser destacado.
En sentido estricto, a la SCJN sólo le corresponde dictaminar si la ley promulgada por la Asamblea Legislativa del DF es conforme o no con la Constitución Política de nuestro País. No se trata de que el Tribunal Constitucional “escoja” entre dos posturas, o diga cuál de ambas tiene razón. Más bien la Suprema Corte, como máximo e inapelable intérprete de la Constitución, tiene como finalidad declarar si la acción de anticonstitucionalidad de esta ley del aborto procede o no. Éste es el verdadero centro del debate, y es de orden estrictamente jurídico.
En su intervención, el Procurador Eduardo Medina Mora, explicó que la vida del ser humano es el más elemental de todos los derechos, y que del reconocimiento de este derecho y de su protección depende la existencia de cualquier otro y la realización misma de la persona. Argumentó que, desde 1917, la vida estuvo protegida en el artículo 14 constitucional. Recordó que a partir de la reforma constitucional publicada el 9 de diciembre de 2005, el más fundamental de los derechos fue ampliado y protegido absolutamente con la prohibición total de aplicar la pena de muerte. Y citó el dictamen en el que se fundamentó esta ampliación: "La protección de la vida de un ser humano es considerada como la más elemental de las defensas, puesto que de la vida deriva todo el potencial de desarrollo y realización de la persona". El Procurador también recordó la exposición de motivos que dio origen a la reforma, la cual dice literalmente que "es la vida el patrimonio más valioso que tiene la humanidad. El grado de civilización de las sociedades es directamente proporcional al respeto que en ellas se tiene por la vida".
Por su parte, José Luis Soberanes, Ombudsman nacional, argumentó también jurídicamente, y se apoyó en un dato científico: “El hecho de que su hijo se encuentre dentro de su vientre (de la madre) no le otorga (a ella) el derecho a disponer de él, pues no se trata de su cuerpo, sino de un ser humano genéticamente distinto a ella. La existencia de un ADN diferenciado lleva a concluir que se trata de dos seres distintos, sin que uno pueda legítimamente disponer de otro”. Entonces, si el Derecho y la ciencia están a favor de la vida, ¿el aborto en que se fundamenta? Se basa en la ideología, en la imposición de un punto de vista de modo arbitrario y, a veces, violento. ¿Podrá más la presión de algunos grupos de interés que el derecho y la ciencia?
Correo: lfvaldes@gmail.com
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