domingo, 14 de enero de 2007

¿Cómo está el mundo hoy?

Luis-Fernando Valdés

A veces nos preguntamos cómo es el mundo donde vivimos. Deseamos saber cuáles son los gozos que lo hacen más habitable, y conocer los problemas que lo afligen. Con motivo del nuevo año, hemos visto y leído resúmenes muy completos. Benedicto XVI también ofreció una visión completa de los problemas políticos y éticos del mundo de hoy. Les presento un resumen parcial del análisis realizado por el Papa.
El cuadro que el Pontífice presenta es rico en luces y sombras, aunque desafortunadamente lo obscuro abarca un parte grande del panorama. Entre los aspectos positivos del año que culminó, el Santo Padre destaca la creciente toma de conciencia sobre la importancia del diálogo entre las culturas y entre las religiones. Este diálogo es importante, porque «se trata de una necesidad vital, concretamente ante los retos comunes que afectan a la familia y a la sociedad». Otro elemento importante es el esfuerzo común de muchos países para la erradicación de la miseria, aunque –señala el Papa– se requiere que estos programas se amplíen, y que haya una «toma de conciencia sobre la importancia de la lucha contra la corrupción y la promoción de la buena administración».
Entre los retos que presenta el nuevo año, Benedicto XVI invita a mirar a los millones de personas, especialmente mujeres y niños, que carecen de agua, comida y vivienda. Expresa que «el escándalo del hambre, que tiende a agravarse, es inaceptable en un mundo que dispone de bienes, de conocimientos y de medios para subsanarlo». Por eso, nos recuerda «la urgencia de corregir los modelos de crecimiento que parecen incapaces de garantizar el respeto del medio ambiente y un desarrollo humano integral para hoy y sobre todo para el futuro».
En cuanto a los países pobres, el Papa invita «a los Responsables de las Naciones más ricas a tomar las iniciativas necesarias para que los países pobres puedan beneficiarse de los frutos de sus propios bienes». Y exhorta a la continuación y la aceleración del proceso de anulación y reducción de la deuda de los países más pobres, sin imponer medidas perjudiciales para las poblaciones más vulnerables.
Luego el Santo Padre denuncia los continuos atentados a la vida, desde la concepción hasta la muerte natural. Así, en África, se intenta trivializar el aborto por medio del Protocolo de Maputo. Añade el Romano Pontífice que hay amenazas contra la estructura natural de la familia, fundada en el matrimonio de un hombre y una mujer, así como los intentos de relativizarla dándole el mismo estatuto que a otras formas de unión radicalmente diferentes. Explica que «todo esto ofende la familia y contribuye a desestabilizarla, violando su carácter específico y su papel social único».
Y entre las crisis humanitarias, el Pontífice señala la migración. Explica que «es ilusorio pensar que los fenómenos migratorios puedan ser bloqueados o controlados simplemente por la fuerza. Las migraciones y los problemas que crean deben afrontarse con humanidad, justicia y compasión».
Esta visión del mundo actual que presenta el Papa es importante no sólo por la autoridad moral de su Autor, sino también porque muestra el interés de la Iglesia por los grandes problemas sociales, y ofrece unas pautas éticas para que se negocien las posibles soluciones. Este informe es una clara muestra de que los cristianos están llamados no sólo a la vida eterna, sino también a transformar activamente el mundo en que vivimos, para que sea un lugar de verdadero amor, de justicia, de solidaridad y de paz.

Correo: lfvaldes@gmail.com
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