domingo, 9 de abril de 2006

El Evangelio de Judas

Luis-Fernando Valdés

Hoy a las 22:00, el canal de la National Geographic hará el estreno mundial de un documental titulado «El Evangelio prohibido de Judas». Este programa ha causado curiosidad desde que el miércoles pasado se anunció su transmisión. La cuestión clave consiste en saber si este hallazgo paleográfico modificará o no la doctrina de la Iglesia Católica. Pero antes de dar una respuesta, veamos de qué se trata este escrito.
El llamado «Evangelio según Judas», un frágil papiro de 31 hojas, dataría de alguna fecha del siglo III ó IV y sería una copia de un original escrito en el año 150 d.C. El documento fue descubierto en Beni Masar, Egipto, en 1978 y está escrito originalmente en cóptico, un antiguo idioma egipcio. Según la National Geographic, los análisis de carbono 14, la tinta, el estilo de escritura y el contenido han hecho llegar a la conclusión de que fue escrito alrededor del año 300.
Rodolphe Kasser, de la Universidad de Ginebra (Suiza), líder del grupo que tradujo el documento con apoyo de National Geographic, explicó que el manuscrito muestra una versión distinta a la que se tenía sobre el papel que jugó el apóstol Judas en la crucifixión de Jesús. En efecto, según este papiro Judas era "el único discípulo que conoce la identidad verdadera de Jesús". Y a él, Jesús fue quien le pidió a Judas que lo entregara a los romanos, cuando le dijo: "tú superarás a todos ellos. Tú sacrificarás al hombre que me recubre". De modo que Judas ya no sería un traidor sino un discípulo que cumple con un encargo de su Maestro.
¿Es verdad lo que narra este «Evangelio»? Si queremos ser fieles a la historia, tendremos que admitir que el contenido de este papiro no es verdadero. ¿Por qué? Porque este documento fue escrito en el año 300 D. C., y se trataría de una copia de un original del año 150, cuando más temprano. Es decir, fue escrito 150 años después de que sucedieron los acontecimientos que narra.
Este escrito pertenece a los gnósticos que son partidarios de la rehabilitación de figuras del Antiguo Testamento como Caín, que mató a su hermano Abel. Los gnósticos se enfrentaban al cristianismo, además de mostrar su rechazo en contra de la carne y el cuerpo. Además sostenían que Jesús era un Dios disfrazado de hombre lo cual se opone a la fe católica que afirma que Jesucristo es Dios y hombre verdadero. Jorge Traslosheros, investigador de la UNAM y especialista en religiones, explica que para el año 300, “ya estaba establecido el cuerpo doctrinal de la Iglesia y estos grupos tratan de desteñir las ideas de la Iglesia con estos escritos”. Y en esto coincide con la teología católica, que afirma que desde la muerte del Apóstol Juan, a finales del siglo I, quedo fija la doctrina de la Iglesia.
Este tipo de escritos gnósticos son de sobra conocidos, desde la antigüedad cristiana. Circulaban libremente junto con otros textos denominados por las comunidades cristiana como «evangelios apócrifos». Se les llamaba así para distinguirlos de los «Evangelios canónicos», es decir, los aceptados oficialmente por la Iglesia primitiva, como libros inspirados por Dios. Desde el principio, la comunidad cristiana rechazó estos documentos gnósticos por su incompatibilidad con la fe cristiana.
El «Evangelio de Judas» puede tener gran valor histórico, ya que contribuye a conocer mejor el gnosticismo, pero no supone ningún desafío para el cristianismo, porque no tiene elementos para negar que Jesucristo sea el verdadero Dios hecho ser humano.

Correo: lfvaldes@gmail.com
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